Archivo mensual: diciembre 2010

‘NEDS’: Los cuatrocientos golpes

El curioso título de esta película corresponde a las siglas en inglés de NON EDUCATED DELINQUENTS (Delincuentes no educados). Coproducción entre Francia, Italia y Reino Unido, es la segunda cinta del actor -Mike Figgis, Mel Gibson, Michael Winterbotton y, desde luego, Ken Loach, le dirigieron- y realizador escocés Peter Mullan, firmante asimismo de su guión. Obtuvo el máximo reconocimiento en el pasado Festival donostiarra, la Concha de Oro.

La acción transcurre en Glasgow, en los años setenta y describe el itinerario de un chico intelectualmente dotado – con hermano delincuente juvenil y padre alcohólico y maltratador – desde la brillantez académica, hasta su integración en una pandilla de adolescentes violentos.

Es una feroz disección de un sistema educativo, marcado por una moral católica ultraconservadora, hipócrita y sádica, cuyos representantes del claustro se complacían en el castigo físico, las vejaciones y las humillaciones. Especialmente, con los más débiles. Y cuyo alumnado se regía- a la manera de lo aprendido de los presuntamente adultos tanto en el hogar, como en el colegio – por la implacable ley del más fuerte.

En tal escenario, tan bien descrito y filmado por Mullan, no cabían más alternativas que el ser víctima propiciatoria de los abusos de profesores y alumnos o aliarse con los grupos de matones callejeros. Una sociedad represora y hostil, que penalizaba el talento, la sensibilidad y la inteligencia, regida por normas severas y crueles, que asfixiaban cualquier atisbo de crítica o disidencia.

Partiendo de dolorosas experiencias autobiográficas, el director utiliza la ironía _ estupenda la banda sonora, con temas sentimentales y almibarados subrayando las escenas más duras_ y el cinismo como armas arrojadizas en su ajuste de cuentas con su pasado. No únicamente en clave personal, sino, sobre todo, social, colectiva.

Excelente retrato de personajes y ambiente, con un reparto que funciona a la perfección. Su protagonista, Conor MCarron, se llevó justamente el Premio al Mejor Actor en San Sebastián. Pero resuelve mal la conclusión del relato y pierde contundencia y garra al no afrontar hasta las últimas consecuencias la terrible dureza de lo planteado.

‘Biutiful’: Submundos


Alejandro González Iñárritu es el realizador mexicano que, en tandem con el guionista de la misma nacionalidad Guillermo Arriaga, deparara al cine las interesantes ’21 gramos’ y ‘Amores perros’,´además de ‘Babel’. Rota ya esa alianza, presenta ahora su primera película en solitario, la coproducción entre México y España, ‘Biutiful’.

Está ambientada en la Barcelona más desarraigada. Lugar de pobreza, miseria moral y económica, lumpen, inmigración explotada y explotadora, tráfico de personas y sustancias ilegales, trata y mafias de toda calaña. Su protagonista, un excelente Javier Bardem, justamente reconocido en la última edición de Cannes con el Premio al Mejor Actor, trata de poner en orden su delictiva, marginada y caótica existencia tras un veredicto médico a muy corto plazo. Sobre todo, por lo que respecta al futuro de sus hijos.
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‘Uncle Boonmee’: Entre fantasmas

Esta cinta tailandesa, de género fantástico, dirigida, escrita y producida por Apichatpong Weerasethakul se hizo con la Palma de Oro en el reciente Festival de Cannes y con el Premio de la Crítica en el de Sitges. Viene avalada además por uno de los productores españoles más íntegros y consecuentes en su apuesta por un cine transgresor y de calidad, Luis Miñarro.

Su título completo es ‘Uncle Boomer recuerda sus vidas pasadas’ y da cuenta de cómo el protagonista, gravemente enfermo del riñón, decide convocar a parte de su familia en su casa de campo para despedirse. Pero tendrá visitas inesperadas, que le guiarán por un mundo onírico de recuerdos de existencias anteriores.

En palabras de su director en el filme hay un triple homenaje de reconocimiento, a su padre, enfermo renal, al anciano del mismo nombre que, a través de la meditación, tuvo la visión de sus reencarnaciones anteriores y a un tipo de cine » que está muriendo o está ya muerto, el cine con el que crecí».

Y a fe que cumple con lo propuesto. Se trata de una historia de fantasmas, de una extraordinaria belleza plástica. Localizada en los paisajes rurales y montañosos del noroeste del país, filmados en toda su hermosura nostálgica y algo tenebrosa. Pero también con la luminosidad de celebración de la vida, de todas las formas de vida, del eterno retorno de seres queridos tan iguales y tan diferentes.

El realizador dota a este relato tan peculiar y a sus extremadamente singulares personajes, de una autenticidad y una ternura perturbadoras. Los habitantes del más allá conviven con los terrenales con una naturalidad desarmante, sin concesiones al susto fácil. Más bien, a su aceptación en el marco de una cultura para la que el fin de la existencia humana, es sólo el principio de otras experiencias. Y lo mismo puede aplicarse a quienes, estando vivos, transmutan sus apariencias en lo que podíamos calificar de monstruoso, pero a los que se concede la cualidad de sujetos provistos de dignidad.

Narrada de una forma lenta, casi ceremonial, como un tributo a otras formas de vivir, de situarse en el mundo, de creer y de mirar. Aparentemente ingenua y extremadamente elaborada, desconcertante y no siempre cómoda, habitada por el misterio y la hondura, es todo un regalo para aquell@s que gustan de ese tipo de cine de una calidad especial, nada frecuente en la oferta sevillana de los últimos meses.