Esta firmante, quien no pudo ver esta película en su estreno, les advierte que, involuntariamente, puede deslizar algún spoiler en sus impresiones críticas sobre esta coproducción entre España, Estados Unidos y Bélgica, fechada en 2025, de 101 minutos de absorbente metraje.
La escribe, junto a su habitual Nuria Dunjó, y la filma Júlia de Paz Solvas, cosecha del 95, entre cuyos créditos está el guion de la excelente serie ‘Querer’ y su muy reconocida ópera prima ‘Ama’ (2021), que adaptaba su cortometraje homónimo, que obtuvo el Feroz de la Crítica en Málaga.
En esta propuesta, segunda de su filmografía, también parte de otro corto suyo muy galardonado, ‘Harta’ (2021). Su excelente fotografía la firma una mujer, Sandra Roca, y su banda sonora, que subraya con talento el desasosiego de lo narrado, otra, Nastasha Pirard.
Entre un reparto en estado de gracia, destacar las composiciones del cuarteto protagonista: Janet Novás, Petra Martínez, Julián Villagrán y el descubrimiento de Kiara Arancibia. Mejor Película y Premio del Público en el Festival de Tallín, todos los reconocimientos le son debidos.
Y le son debidos por la sensibilidad, la contención, la dureza y la delicadeza con la que trata un tema espinoso y lamentablemente de plena actualidad. La devoción que una hija, una buena hija, siente por su padre, un artista plástico al que admira profundamente y al que debe ver en un punto de encuentro controlado por especialistas o, en muy pocas ocasiones, en su propia casa.
Una adolescente que añora su forma de vida anterior a la separación de sus progenitores, pese al cariño que le profesa a su abuela, en cuya casa están provisionalmente acogidas su madre y ella. Una adolescente que se revuelve contra su progenitora, quien debe asumir sus reproches con la máxima comprensión, por hacerla responsable de tal estado de cosas.
Una adolescente que también dibuja, cuyo vínculo con su progenitor parece indestructible, habitado por el cariño mutuo, la complicidad y proyectos conjuntos, hasta que le es dado experimentar la verdadera naturaleza, expresada en dos crudos episodios, de un hombre al que tenía tan idealizado como mitificado.
Una adolescente que, pese a estos conflictos internos, no deja de ser una niña que juega, con sus adorables amigas, a los primeros e inocentes escarceos amorosos. Que sufre una grave crisis de ansiedad, por la que se interrumpe el régimen de visitas ya citado y que, pese a todo ello, permanece leal a quien no merece su afecto.
La mirada de la realizadora es sutil, elíptica, sin subrayados innecesarios, pero mostrando clara y progresivamente la cara oculta del protagonista en un in crescendo a veces difícilmente soportable, aunque nunca obvio. Mostrando también la generosidad y empatía maternas, quien se reúne con otras mujeres, y el valor de una abuela que se enfrenta cara a cara con uno de los estallidos paternos.
Muy bien narrada, muy bien contada, con el ritmo, el tempo y el tono precisos. Muy promujeres, muy feminista, sabia, lúcida, imprescindible, valiente, valiosa y tomando partido por quienes debe, sin tentaciones maniqueístas. Si tienen esta plataforma, NI SE LES OCURRA PERDÉRSELA. Es un consejo.
Escrito queda.