Miradas fílmicas de mujer: Julio 2017. Toma III

En este tercer repaso – sin pretensiones de rigor, ni de exhaustividad – a una selección de las miradas de mujer que nos ha deparado este verano, que suman y siguen, es norma de obligado cumplimiento añadir sendas menciones a dos de ellas que, por diversas circunstancias, quien esto firma no llegó a reseñar.

Son dos producciones norteamericanas concebidas para el gran público, de la que una de ellas ha tenido un enorme éxito y la otra ha pasado sin pena, ni gloria. Las comentaremos por este orden.

La primera es ‘Wonder Woman’, de la guionista y realizadora Patty Jenkins – cosecha del 71, con títulos en su haber como ‘Monster’ – que se estrenó, por cierto, a finales de junio pero aún puede verse en sesiones aisladas.

De 141 minutos de metraje, su guión lo firma Allan Heinberg y está basada en el personaje creado por el psicólogo William M. Marston, que se consideraba feminista y partidario de la liberación sexual, y que se inspiró para crearlo en Margaret Sanger, fundadora de la revista The Women Rebel, en 1914, y de la primera clínica de natalidad de Estados Unidos dos años después. Toda una pionera admirable. La fuente es de la imprescindible página Wikipedia.

Como esta no va a ser una crítica al uso, destacar que su factura es tan brillante como inherente a este tipo de producciones, en la que destacan poderosamente los equipos de dirección artística, de efectos especiales y una cuidada fotografía de Matthew Jensen, junto a la potente banda sonora de Rupert Gregson-Williams.

Destacar que a quien esto firma le pareció vibrante, con un fino sentido del humor y muy disfrutable, aunque hubiera preferido menos acción y romance y una mayor inmersión de la heroína en el sufragismo de la época. Pero que, por descontado y pese a ello,  resulta muy promujeres.

Que Gael Gadot, su protagonista, es un descubrimiento. Pero que sus maestras amazonas no lo son menos… Estupendas Connie Nielsen y Robin Wright. Lo mismo puede decirse de Elena Anaya, en su breve aparición. Impecables asimismo David Thewlis y Danny Huston e incluso Chris Pine resiste con elegancia su condición de galán  a la sombra de tal guerrera.

Así que no dejen de echarle un vistazo. Y, como quien esto firma se ha extendido, deja la reseña de la segunda para una próxima entrega.

 

Miradas fílmicas de mujer: Julio 2017. Toma II

En esta segunda entrega, continuamos repasando las propuestas de realizadoras que se han estrenado este verano y, concretamente, en el mes de julio. Tres películas más que interesantes, cuyos enlaces a las críticas de este blog serán incluidos como en la toma anterior. Por este orden, una británica dirigida por una danesa. Una israelí, dirigida por una palestina. Y otra francesa, dirigida por una cineasta de esta nacionalidad.

La primera es ‘Su mejor historia’, de la conocida Lone Scherfig en cuya filmografía están las notables ‘Una educación’ o ‘Italiano para principiantes’, entre otras.

https://sevillacinefila.com/2017/07/23/su-mejor-historia-rodar-en-tiempos-de-guerra/

Una inteligente y curiosa mezcla de drama bélico, comedia, romance y cine dentro del cine, muy comprometida en mostrar la discriminación de la mujer y la misoginia rampante de la época, incluso en los círculos aparentemente más liberales y sofisticados.

La segunda es la ópera prima de Maha Haj, ‘Asuntos de familia’

https://sevillacinefila.com/2017/07/26/asuntos-de-familia-lazos-y-cadenas/

En ella se describen, con un talento singular de fondo y forma, los lazos y cadenas de las relaciones familiares y de pareja en el contexto opresivo de un país ocupado.

La tercera es ’50 primaveras’, de Blandine Lenoir

https://sevillacinefila.com/2017/07/31/50-primaveras-sororidad/

Una historia que transmite sororidad y empatía entre mujeres, tanto a nivel narrativo como estilístico. Con una protagonista que acaba de alcanzar dicha edad, con sus cambios fisiológicos y sus crisis cotidianas, de las que saca fuerzas para continuar con la inestimable ayuda de sus dos hijas y su mejor amiga.

Cualquiera de ellas, o las tres, merecen ser debatidas en la próxima sesión, e inauguración de la sexta temporada, de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra, del miércoles, 4 de octubre, en la que haremos un repaso a lo más interesante visto este verano.

Continuará…

 

Miradas fílmicas de mujer: Julio 2017. Toma I

Quien esto firma siempre ha sostenido, respaldada por la cartelera, que el verano es de las mujeres. De las mujeres realizadoras. Para lo mejor, porque podemos ver sus películas y para lo peor, porque es temporada baja. Recordamos aquí algunos de los títulos más destacados, ya reseñados en este blog, que las tienen como responsables tras la cámara. Y se hará por orden cronológico de publicación, no necesariamente de estreno.

La primera es una de los descubrimientos de esta estación y del año. Se trata de ‘Verano 1993’, de Carla Simon

https://sevillacinefila.com/2017/07/01/verano-1993-mi-vida-sin-ti/

Autobiográfica y dedicada a su progenitora, da cuenta de cómo, a la trágica muerte de esta y contando con tan sólo seis años, debe afrontar un verano de cambios y adaptaciones difíciles y radicales, en la orfandad más absoluta. Y lo hace en un tono tranquilo, sereno, sutil, elegante, complejo y sin los clichés narrativos al uso. ES UNA DE LAS QUE COMENTAREMOS EN NUESTRA TERTULIA DE CINE DEL MIÉRCOLES, 4 DE OCTUBRE.

La segunda es la canadiense ‘Maudie, el color de la vida’, de Aisling Walsh.

https://sevillacinefila.com/2017/07/08/maudie-el-color-de-la-vida-trampantojos/

Basada en la historia de la pintora folk canadiense Maudie Lewis, nacida Maud Dowley, dulcifica los hechos reales de la durísima vida de la protagonista, condicionada por una dolorosa artritis reumatoide, falseando especialmente su relación conflictiva con su egoísta, déspota y explotador marido.

La tercera es la estadounidense ‘La casa de la esperanza’, de Niki Caro.

https://sevillacinefila.com/2017/07/11/la-casa-de-la-esperanza-holocaustos/

Inspirada también en personajes reales, concretamente en los directores del zoo de Varsovia Jan y Antonina Zabinski, y ambientada en la época de la ocupación nazi, narra como consiguieron salvar a personas humanas y no humanas, pese a la intrusión de las tropas enemigas en los hábitats de todas las especies. A despecho de su factura impecable y de contar con la espléndida Jessica Chastain, su guión y tratamiento de la historia dejan mucho que desear, pues son lineales, dispersos y carentes de intensidad y emoción.

Continuaremos en una segunda entrega. Con los defectos y carencias señalados en alguno de estos títulos, siempre se agradece el factor diferencial del enfoque de estas cineastas.

 

 

 

 

 

‘La decisión del rey’: Los días más largos

Noruega, 9 de abril de 1940. Los soldados alemanes cercan la ciudad de Oslo. A la sazón, reina en el país Haakon VII, también príncipe de Dinamarca e hijo de reyes daneses. Primer monarca elegido después de 500 años, fue sometido a presiones – mientras se refugiaba, junto a su familia y al Gobierno legalmente votado, de las tropas enemigas en un entorno rural, lejos de la capital – por parte del embajador germano para que aceptara a un Gabinete títere y a la ocupación como “protectorado” bajo la amenaza de masacrar a la nación.

Su decisión, fundamental e histórica – que se maduró junto a su heredero, el presidente y los ministros, en dos días claves para el futuro de su nación – es el  tema de esta película, dirigida por Erik Poppe, de 133 minutos de metraje. Basada en los hechos reales descritos, cuyo guión firman Harald Rosenlow-Eeg y Jan Trygve Royneland. La fotografía bellamente John Christian Rosenlund y su hermosa y matizada partitura se debe a Johan Söderqvist. Tiene un espléndido reparto, en el que destaca el excelente Jesper Christensen.

El realizador registra estos días cruciales y tensos con toda minuciosidad y rigor, dando cuenta de la conflictiva situación de un hombre acosado, pero con las ideas muy claras con respecto a no ceder ni un ápice de la soberanía de su país. Lo muestra siempre junto a su heredero, con el equipo gubernamental o parlamentando con el diplomático que, a su vez, es tratado con respeto y complejidad. Pero también como un entrañable hombre de familia, especialmente cariñoso ejerciendo de abuelo.

Sabe captar muy bien tanto el momento histórico como el factor humano, en los tiempos feroces de la guerra y de la ocupación, bajo los ataques de un ejército cruel y sin respeto alguno por las fronteras, ni por los derechos humanos. Contribuyen a ello una puesta en escena elegante y, como se ha escrito antes, una factura impecable y un buen equipo técnico-artístico.

Aún se proyecta en Sevilla. Véanla.

‘En cartelera’: Nada que reseñar

Hay semanas estivales en las que la oferta de la cartelera no es precisamente distinguida, sino todo lo contrario. Esta que nos depara mañana es una de ellas. Bajo mínimos en cantidad y calidad. Aún así, se comentarán las nuevas películas que son, por orden de enumeración y de las que pueden verse también en versión original subtitulada, dos estadounidenses y una italiana.

La primera es ‘Rey Arturo’: La leyenda de Excalibur’, del sobrevalorado y deficiente realizador Guy Ritchie. Aquí construye una fantasía medieval con los personajes míticos que, según Nando Salvá escribe en Cinemanía, “idearía un mocoso con déficit de atención”. Por si esto fuera poco, la han descrito también como “ruidosa, ampulosa, gris y estúpida”. En fin, como para atreverse a verla…

La segunda es de animación ‘Emoji. La película’, de Anthony Leondis. Pues trata, por decir algo, de que los emoticonos favoritos de la gente cobran vida mientras esperan a ser seleccionados por los usuarios. Sus reseñas son demoledoras, así que ya saben a qué atenerse.

La tercera es ‘La hora del cambio’, de Salvatore Ficarra y Valentino Picone. Una sátira política sobre un nuevo alcalde decidido a poner orden y a hacer cumplir su programa electoral en un pueblo siciliano en el que saltarse la ley está a la orden del día. Contraste de pareceres pero es la más valorada de todas. Ustedes mism@s.

 

‘Reparar a los vivos’: Latidos

Ha querido la casualidad, o la causalidad…, que quien esto firma hubiera terminado de leer la novela negra del autor francés Franck Thilliez, Latidos inmediatamente antes de ver ‘Reparar a los vivos’. Porque esta película de su compatriota la guionista y directora Katell Quillévéré, cosecha del 80, aborda un tema parecido, aunque con un enfoque y una perspectiva radicalmente opuestas.

103 minutos de metraje. La escriben la propia realizadora y Gilles Taurand, sobre la novela homónima de Maylis De Kerangal. Su fotografía, tan incisiva como sugerente, se debe a Tom Harari y su hermosa partitura al gran Alexandre Desplat. La historia se centra en el gravísimo accidente de un joven surfista, que le deja en muerte cerebral, y en la decisión que deben tomar sus devastados progenitores sobre si ceder sus órganos, y más concretamente, su corazón,  o no hacerlo. Y a partir de ahí…

Digámoslo cuanto antes. ‘Reparar a los vivos’ es una declaración de amor a la solidaridad, a las segundas oportunidades, a la vida después de la muerte que suponen las donaciones de órganos, a la sanidad pública y a sus trabajadores-as, especialmente a quienes intervienen en este proceso – que está descrito aquí con toda minuciosidad – y lo hacen posible.

Los latidos del corazón físico y del metafórico están muy presentes. Y el factor humano del donante, de la receptora, del personal hospitalario, de l@s del Centro de Transplantes, con sus circunstancias familiares, afectivas y personales, también.

Sobre todo, en el caso del primero – con su pasión por el surf, heredada de su padre, y su primer amor –  y la segunda- una música soltera, con dos hijos varones, absoluta dependiente hasta en los gestos más nimios, desahuciada, pero que lo lleva con elegancia y que esconde un secreto del pasado – están especialmente bien tratados. Con sensibilidad, delicadeza y auténtica emoción.

Aunque funcione como un escalpelo en los procesos quirúrgicos, vistos muy desde dentro, incluso en ellos reviste a los pacientes con una dignidad conmovedora. Contiene planos hipnóticos y metáforas especialmente logradas, aunque no todas las subtramas estén satisfactoriamente desarrolladas. Muy bien interpretada, además, por Emmanuelle Seigner, Ann Dorval, Tahar Rahim y Alice Taglioni, que toca también el piano, junto a un reparto más que correcto.

De todas, todas, véanla.

 

 

 

‘En cartelera’: Decisiones y consecuencias

De las seis películas que se estrenan hoy en Sevilla, destacamos cinco que pueden verse, además, en versión original subtitulada. En todas o en ciertas sesiones y días. Como se advierte siempre, consulten cartelera. Las comentaremos por este orden: una noruega, una francesa, una alemana, una estadounidense y una española.

La primera es ‘La decisión del rey’, de Erik Poppe. Basada en hechos reales, y ambientada de nuevo en la II Guerra Mundial, da cuenta del dilema del monarca citado cuando, en abril de 1940, los alemanes llegan a Oslo y tiene que tomar una opción que cambiará para siempre el destino de su país. Ha gustado mucho y no hay que perdérsela.

La segunda es ‘Reparar a los vivos’, de la realizadora Katell Quillévéré. Otra decisión insoslayable, la de una donación de órganos tras un accidente. La preceden referencias en general muy positivas y debe verse.

La tercera es ‘Regreso a Montauk’, del clásico director germano Volker Schlöndorff , con títulos como ‘El joven Törless’ o ‘El honor perdido de Katharina Blum’. Narra el casual reencuentro neoyorquino de un escritor con un apasionado amor del pasado, ahora una brillante abogada. Intensa división de opiniones, pero no hay que obviarla.

La cuarta es ‘Atómica’ (Atomic Blonde), de David Leitch. Basada en un comic, transcurre en el Berlín de la Guerra Fría, poco antes de la caída del Muro y en un denso ambiente de espionaje en el que la protagonista deberá conseguir una lista clave de nombres y enfrentarse a los peores criminales. Contraste de pareceres, pero…

Y la quinta es la española ‘Abracadabra’, de Pablo Berger. Una comedia negra entre el costumbrismo, el hipnotismo y la magia que ha gustado bastante en general. Protagonizan Maribel Verdú, Antonio de la Torre y José Mota.

’50 primaveras’: Sororidad

Para Vita Lirola, porque me sugirió este título y por tantas otras cosas…

 

El término anglosajón sisterhood – hermandad femenina, frente a la clásica fraternidad, brotherhood, masculina – fue acuñado en los años 70 del pasado siglo por la escritora y activista estadounidense Kate Millet. El de sororidad, su equivalente de habla hispana, fue reivindicado por la antropóloga y política mexicana Marcela Lagarde, otra clásica del feminismo, quien lo define como “el apoyo mutuo de las mujeres para lograr el empoderamiento de todas, su alianza en el compromiso y para crear espacios en el que puedan desarrollar nuevas posibilidades de vida frente a la opresión patriarcal”

Pues bien, esta película francesa de 90 minutos de metraje – escrita, junto a Jean-Luc Gaget y Océane Michel, y dirigida por la actriz, guionista y realizadora Blandine Lenoir, cosecha del 73, cuya fotografía la firma muy bien Pierre Milon y otro tanto puede decirse de su banda sonora, a cargo de Bertrand Belin – transmite sororidad en todos sus planos, enfoques y tratamiento de la historia.

Una historia en la que su protagonista – la maravillosa actriz, guionista, directora y cantante franco-tunecina Agnes Jaoui, cosecha del 64 – separada y con dos hijas, que acaba de perder su empleo, se entera de que va a ser abuela, está inmersa en la fisiología de la menopausia, se reencuentra con un antiguo amor, tan interesado como a la defensiva, y se ve abocada al nido vacío . Todo eso a la vez…

Como se ha escrito antes, ’50 primaveras’ o, en su mucho mejor título original ‘Aurore’, transmite sororidad a un nivel narrativo, tan fílmico como cotidiano. Y lo hace porque elude cualquier cliché al uso. Porque su relato no es lineal – aunque sí coherente, estructurado y con un hilo conductor – sino que recoge situaciones de unas vidas auténticas de mujeres fuertes y animosas, que se respaldan entre sí.

Porque representa esta solidaridad femenina y esta empatía incluso por parte de las funcionarias de empleo. Porque visibiliza algo tan poco representado en el cine como los desarreglos hormonales, y concretamente los sofocos de la menopausia, de una forma divertida y comprensiva y no cruel o paródica.

Porque, aún cuando todo se derrumba a su alrededor, el personaje central se tiene a sí misma y a la vida. Excelente tema el que suena, tan potente, al respecto, ‘Ain’t got no, I got life’, de Nina Simone.

Porque reivindica el paso del tiempo, mostrando una residencia distinta y unas ancianas más que vitalistas. Entre ellas, una que confiesa, siendo octogenaria, que nunca se sintió más libre que al cumplir los 70 y haber vivido una pasión correspondida y reciente.

Porque no enfrenta, sino que une, a mujeres de distintas edades. Porque muestra una lúcida ternura, respeto y complicidad en la relaciones madre-hijas y en la que mantiene Aurore con su mejor amiga. Porque tiene a un reparto en estado de gracia y entregado en el que destaca, aparte de la citada Jaoui, una irresistible Pascale Arbillot.

Por todo ello, y pese a no ser completamente redonda y tener algunos bajones de ritmo, debe ser vista. Una mirada de mujer valiosa, justa y necesaria.

‘Sieranevada’: Memorial

Cristi Puiu – guionista y realizador rumano,  de la cosecha del 67, con títulos en su haber como ‘La muerte del señor Lazarescu’ – se inscribe, por pleno derecho, en la muy brillante generación de cineastas de su país conocida La Nueva Ola, en la que encontramos nombres tan distinguidos como los de Corneliu Porumboiu o Cristian Mungiu . Esta que nos ocupa es su sexta película.

Con una puesta en escena radicalmente transgresora y singular a base de planos secuencia en los que la cámara permanece fija en un punto mientras va captando las sucesivas acciones, bien sean simultáneas o consecutivas. Acciones que tienen lugar durante una celebración familiar numerosa, en homenaje al patriarca fallecido cuarenta días antes y en la casa de éste y de su viuda.

Una celebración en la que los diferentes personajes, que no nos son presentados como en la narrativa al uso, van mostrando sus personalidades a través de cómo se expresan y actúan.  El hilo conductor es el primogénito, Lary, un médico que esconde un secreto y que no acaba de encontrar su lugar en dicho entorno. Allí se reencuentra con sus hermanos-a, cuñados-as, amistades y demás parientes del finado. Pero nada se desarrollará según lo previsto…

Hay que advertir que tampoco tiene nada que ver con ningún otro filme de esta temática, ni siquiera con los rodados por el Movimiento Dogma. Pues, como se ha escrito anteriormente, Puiu dinamita las convenciones de fondo y de forma.

Así que, salvo en algunos exteriores, donde la cámara también permanece fija y al acecho de cualquier acontecimiento, es en la casa donde va registrando lo que ocurre en las diferentes habitaciones, tras la puertas, entre los hombres y mujeres que pueblan el piso.

Y ocurren muchas cosas en sus densos, y no siempre cómodos, 173 minutos de metraje. Riñas, discusiones políticas, sobre la historia de su país, sobre terrorismo, el 11 S, el atentado de Charlie Hebdo, llantos, dramas conyugales y riñas fraternales, visitas inesperadas, el sacerdote que no llega, la comida abundante, servida en la mesa y tod@s hambrient@s pero no pueden dar cuenta de ella hasta que la ceremonia termine.

La mirada del realizador sobre este grupo humano es cáustica, corrosiva, irónica y divertida. También dotada de un humor negro que linda con el absurdo, sin dejar de ser, paradójicamente, asombrosamente realista. A ello contribuyen la impecable fotografía de Barbu Balasoiu, su propio guión y un reparto irreprochable.

Pero… no todo lo que cuenta, ni como lo cuenta, es tan interesante. A veces, resulta francamente aburrida y otras, pretenciosa. Y capciosa, muy capciosa, en el tratamiento de los personajes femeninos vistos sin la complejidad y sutileza que aporta a los masculinos. Tanto en el orden patriarcal de las cosas, en los roles sexistas, que no critica, ni cuestiona, como en la banalización en el retrato de una víctima de maltrato conyugal aunque, solo aparentemente, sea respaldada por l@s suy@s.

En cualquier caso, es evidente que debe verse.

‘Asuntos de familia’: Lazos y cadenas

Maha Haj – cosecha del 70, directora palestina residente en Israel, cuya ópera prima es ‘Asuntos de familia’ – ha denunciado, en una entrevista, publicada el pasado jueves, a Clara Morales en InfoLibre la presión del Gobierno israelí sobre los directores palestinos que viven y ruedan en el país. “Nos están estrangulando. No quiero renunciar a hacer cine”, concluye.

Quien esto firma, espera que no lo haga o no la obliguen a hacerlo. Porque promete. Porque en este su debut fílmico exhibe un talento singular de fondo y de forma, tanto a nivel narrativo como estilístico. Y eso, contando con un exiguo presupuesto y las presiones citadas, es más que meritorio.

Producción israelí, fechada en 2016, de 90 minutos de metraje. La escribe la propia cineasta. Su fotografía, muy matizada, se debe a Elad Debi y su música, que no lo es menos y sabe subrayar muy bien el relato con temas autóctonos, a Habib Shadah.

La historia nos describe las vidas de una mujer y un hombre,  Saled y Nabila, que llevan una existencia más que rutinaria en Nazaret; de su hijo Tarek, que reside en Ramala,  reacio a comprometerse pese a llevar saliendo unos meses con una joven, Maisa; de su hija Samar, a punto de dar a luz, con un marido mecánico de automóviles, a quien se le presenta una extraordinaria oportunidad en el cine; de la abuela, que vive con estos últimos, cuya cabeza está fallando y de su hijo Hisham, que vive en Suecia y que invita a sus progenitores a visitarle.

Los vínculos familiares, tanto lazos como cadenas, se muestran aquí estrechamente condicionados por el contexto tan opresivo de ocupación que este grupo humano está viviendo en su propio territorio. Este hecho, sin embargo, nos es mostrado tan sutil como implícitamente, dentro del tono de comedia agridulce, o de drama muy suave, que preside la función.

Todo un acierto, pues se hace sin estridencia y sin pretensiones de denuncia, pero sí se resalta sabiamente en las situaciones cotidianas que los personajes viven. Desde los detalles más nimios hasta los más gráficos. Con ironía, suavidad y también mucha retranca.

Con un mimo por l@s protagonistas – excelente reparto, por cierto – y una madurez tan empática como distanciada al contemplarles, dentro de una puesta en escena sabia y elegante, muy a la europea, que no se diría que estamos ante un estreno tras la cámara.

Maha Haj nos muestra con lucidez y complejidad, siempre presididas por el humor- que a veces toma formas absurdas y casi surrealistas pero llenas de lógica y coherencia – la manera tan insidiosa en la que los “asuntos personales” – este es el título original – se mezclan con una situación política aberrante. En las rutinas conyugales, en el exilio solitario, en la situación de las mujeres y el lugar que ocupan social y familiarmente, en las relaciones padre-madre-hijos-a y entre hermanos-a, en el retrato de la vejez, en…

Sin ninguna duda, debe verse.