Estado de Alarma en serie (s). Episodio 34. ‘Cormoran Strike’. Temporada 2,’Blanco letal’: Robin y Cormoran

Véase la introducción a esta serie, a la autora de los libros en las que está basada y a sus protagonistas, en la entrega dedicada a la primera temporada cuyo enlace es :

https://sevillacinefila.com/2020/09/20/nueva-normalidad-en-serie-s-episodio-22-cormoran-strike-temporada-1-joanne-y-robert/

Aquí, en este turbador episodio, la pareja central se interna en los infiernos del pasado de un joven marginal – que contrata a su agencia para investigar un sádico crimen del que fue testigo siendo niño, junto al ocultamiento del cádaver y sus pruebas – y en las miserias de la alta política, para hacer lo propio con el chantaje a un miembro del Parlamento y a su un tanto disfuncional familia. Pronto descubrirán que, de alguna extraña manera, ambos delitos están conectados.

Robin y Cormoran bucean y se introducen en ambos microcosmos tan aparentemente antitéticos mientras afrontan sus propios demonios y evolucionan en paralelo hacia un mayor crecimiento personal, tanto a nivel individual como en lo que se refiere a su relación, tan respetuosa como intensa, tan cálida como comedida. Y naturalmente eso afectará también a sus vínculos previos. Hasta aquí puede leerse pues deben ser ustedes mism@s quienes lo descubran.

Añadir que, como es marca de la casa tanto en la escritura como en su traslación audiovisual, la puesta en escena es elegante, pausada, pero inquietante y enérgica cuando retrata situaciones límites. Que atiende tanto, y para quien esto firma es una virtud, al desarrollo de cada uno de los personajes – incluíd@s l@s más secundari@s – y de sus interrelaciones como a la complejidad creciente de tramas y subtramas. Como al retrato de una ciudad fascinante – querida, añorada Londres… – con sus escenarios y ambientes. Que reta a la inteligencia del espectador-a sin abrumarle ni hacerle trampas.

Producción británica, fechada en 2020, compuesta por cuatro episodios de 60 minutos de metraje. La emite completa HBO. Su solvente guión lo firma Tom Edge, sobre la novela homónima de J. K. Rowling. La fotografía muy bien, captando el clima del relato, Tomasz Naumiuk y su banda sonora, que sabe subrayarlo igualmente, está firmada por Adrian Johnston. De su reparto coral tan sólido, destacamos a los estupendos Tom Burke y Holliday Grainger.

Se insiste: la emite completa HBO. Se insiste: no se la pierdan.

Deseando ya leer, y esperando su adaptación, la quinta de la serie ‘Sangre turbia’, en su título español, que se publicará este próximo julio.

Cine online. ‘Nuevo Orden’: Bodas de sangre

Una boda fastuosa. Una imponente mansión. Una fortaleza, de dorado lujo, apartentemente al abrigo de las asechanzas exteriores. Una jueza que se retrasa. Una alta burguesía de celebración, ajena a los tumultos callejeros. Una ciudad en la que estalla la violencia incontrolada de l@s desheredad@s. Unos hospitales colapsados que deben dejar sus camas y espacios a los nuevos heridos. Una rabia de clase sin conciencia, pero implable, que no les llega a esa beautiful people que se piensa inmune. Unas calles en llamas.

Un hombre, antiguo sirviente, que pide ayuda para su mujer que forzosamente debe ingresar en un carísimo hospital privado. Una mujer moribunda. Unas gentes que apenas ayudan, ni por caridad. Una joven prometida dispuesta a todo por resolverlo. Una revuelta. Una invasión. Un secuestro. Un país en Estado de Sitio. Unas cárceles siniestras. Un toque de queda. Saqueos, pillaje, la rabia desbordada de quienes estuvieron sometidos. Unos espacios públicos y privados sembrados de cadáveres. Unas bodas de sangre…

Mezclen todo ello en un increscendo casi insoportable de violencias de todo signo. De ferocidad, torturas y crueldades, de asesinatos, de violaciones a las prisioneras – en esto también deja claro que las mujeres somos botín y esclavas sexuales de todas las guerras – de crímenes contra no importa quien, aunque mayormente dirigidos a ric@s y poderos@s. Mezclen todo ello bajo la representación de una distopía aterradora como paradójicamente posible, a través de una puesta en escena febril e intensa, casi enloquecida, que no da respiro y que imposibilita cualquier refugio en una zona de confort.

Mezclen todo ello con el anonimato de los personajes, con la indiferenciación de víctimas y verdugos, de víctimas cómplices y de verdugos que fueron víctimas. Mezclen todo ello con el ruido y la furia de una revuelta de una clase, como ocurría en ‘Parásitos’ con la que se la ha comparado, sin épica, ni lírica, ni ideología, ni programa. Mezclen este genocidio con el de las intolerables desigualdades sociales, aunque ni uno ni otro sean justificables. Mezclen…

Producción entre México y Francia, fechada en 2020, de 88 minutos de metraje. Escrita y realizada por el guionista, productor y cineasta mexicano Michel Franco, cosecha del 79, con títulos en su haber como ‘Daniel y Ana’ (2009), ‘Después de Lucía’ (2012), ‘Las hijas de Abril’ (2017), todas premiadas también. Con una espléndida fotografía de Yves Cape y un reparto coral más que solvente. Gran Premio del Jurado, León de Plata, en Venecia y Mejor Película Latinoamericana en los Premios Feroz.

Quien esto firma se ha sentido impactada y concernida por cuanto en ella se narra y que ha intentado, mal que bien, transmitirles. Quien esto firma se ha sentido tan absorbida como a veces irritada o confusa por el totum revolutum del relato, por la indiferenciación de unos personajes que, con honrosas excepciones, no han sido descritos como merecían y como la historia requería. Quien esto firma piensa que su conmoción y carga crítica, que son notables, se ven neutralizadas parcialmente por el catálogo de los horrores mostrado.

Pero pese a, y precisamente por, ello… les recomienda encarecidamente verla o hacerse con ella. Es una película necesaria, que nos interpela individual y colectivamente.

Cine en plataformas. Toma 2, Netflix. ‘Noticias del gran mundo’: El largo camino a casa

Año de gracia de 1870, Texas. Un capitán confederado, y veterano de muchas lides, que responde al nombre de Jefferson Kyle Kidd, ya finalizada la contienda fratricida aunque no el enquistado odio entre las fuerzas enemigas, recorre los caminos polvorientos del territorio llevando las noticias del gran mundo – porque en su vida civil fué impresor – a gentes ávidas de historias y novedades más allá de sus misérrimos día a día y así se gana la vida.

En una de esas jornadas, su camino se cruza con una niña de 10 arisca y salvaje, doblemente huérfana, asesinados sus padres biológicos alemanes y los adoptivos – indios kiowas, sus secuestradores – con los que ha pasado seis de su corta vida y cuyas costumbres e idioma ha hecho suyos. Una niña nacida como Johanna, pero que se reconoce como Cigarra e hija de Aguas Turbulentas. Está sola en el mundo, en una tierra extraña y hostil, y el militar narrador decide entregarla a la única familia que le queda, la hermana de su madre y su marido que viven a varias semanas, siempre en línea recta… de distancia. Esta película narra ese largo camino a casa.

Un largo y duro camino, lleno de asechanzas, por territorios salvajes, ásperos y rocosos, donde cualquier emboscada es posible. Un largo y duro camino por grandes praderas y desérticas llanuras donde impera la ley del más fuerte, la ley de maleantes, de forajidos y pistoleros. Un largo y duro camino donde los indígenas, ahora confinados en reservas, siguen – invisibles, aunque presentes – el rastro de una de las “suyas”, rubia y de ojos intensamente azules, que lleva el pelo corto en señal de duelo.

Un largo y duro camino en el que el hombre deberá rendir cuentas a la esposa, cuya fotografía lleva siempre consigo, que está muy cerca de su destino. Un largo y duro camino en el que el adulto y la menor aprenderán, tras las desconfianzas y el miedo iniciales de la segunda, a comprenderse, a respetarse, a comunicarse aprendiendo sus mutuos idiomas, a sobrevivir, a defenderse, a constatar que están solo y sola en el mundo, con unos pasados llenos de pérdidas, sangre y muerte. A reencuentros dolorosos y difíciles. A… mucho más. Tanto más, que no puede, ni debe, contarse. Hay que verlo, hay que verla.

Hay que ver cómo filma este hermoso, sensible, inteligente, intenso y conmovedor western estadounidense, mezclado con el drama y con la road movie, fechado en 2020, de 118 minutos de metraje, el guionista, productor y cineasta británico Paul Greengrass, cosecha del 55 que ha rodado con pulso y talento las aventuras de Bourne, pero también los atentados terroristas del 22 de julio en Oslo y Utoya, o los del 11S a bordo de un avión, entre tantos créditos más.

Un realizador que adapta aquí magistralmente, junto a Luke Davies, la novela de Paulette Jiles. Que consigue integrarte en el relato a ras de tierra y cielo, con una puesta en escena elegante y majestuosa, en unos escenarios grandiosos e inquietantes fotografiados con excelencia en todas sus tonalidades por Dariusz Wolski, acompañados de la intensa y delicada partitura de James Newton Howard. Y de unos intérpretes eminentes a los que prestan sus rostros y talento Tom Hanks y el descubrimiento de Helena Zengel entre un reparto excelente y coral de notables secundari@s.

Viene precedida de las mejores críticas. De tantos premios y reconocimientos que sería muy largo enumerar, como a los Globos de Oro, Sindicato de Actores, Asociaciones de Críticos diversas o a los Satelite Awards en su muy previsible, y corto, camino hacia los Oscar.

Está, se reitera, en la oferta de Netflix. Su visión es obligada.

Cine en plataformas. Toma 1. Filmin. My French Film Festival, ‘Burning ghost’ (‘Vif-Argent’): Los mundos sutiles

El prestigioso Premio Jean Vigo, creado en honor al gran clásico francés, se otorga desde 1951 y lo han recibido cineastas tan notables como Jean-Luc Godard o Alain Resnais. También el responsable de esta película singular, su ópera prima – “premiamos a un autor, a una visión, a una apuesta…” se expresaba el Comité que le otorgó el galardón en 2019, fecha de producción de ‘Vif-Argent’, su título original – Stéphane Batut, cosecha del 68, también actor, director de casting, documentalista y ayudante de dirección, que la rodó mayoritariamente en las calles de su barrio de París.

Por estas calles camina Juste, un joven a quien nadie parece ver. Un joven capaz de ver a quienes nadie ve. Un joven que rescata a esas criaturas perdidas ayudándolas a transitar hacia otra dimensión, a través de la materialización visual de sus mejores recuerdos. Un joven desorientado que reclama a una mujer amable – con una bata blanca, que abre la puerta a un mundo vedado a las personas con las que comparte una ciudad que ya no es suya – volver a habitarla e integrarse en ella con todas las consecuencias. Y años después…

Una chica le sigue, intuyendo en él un amor de juventud que la marcó y desapareció para siempre. Una mujer separada y madre con la que recupera el deseo y el amor. El cuerpo a cuerpo que se le había negado, pero… nada será fácil a partir de ahí. Tras la intimidad más intensa, el vacío más absoluto. Estar y no estar. Sumir involuntariamente en el dolor y, otra vez, en el abandono, a la persona amada. Pero quizás, contra toda esperanza, no todo está perdido.

El realizador nos invita a la inmersión en un relato tan fantástico como paradójicamente realista, a través de los entornos más oscuros y también más luminosos de una ciudad única poblada de gentes visibles e invisibles. De gentes que lograron permanecer en ella, transgrediendo las normas. De vagabund@s de este y del otro lado. Poblada de supervivientes de todas las razas. Habitada por mundos oníricos, espectrales y sutiles.

Lírica y poética, pero también contenida, su elegante puesta en escena dentro de tal marco incomparable, que elude las imágenes icónicas o referentes turísticos, le debe mucho a la hermosa y sugerente fotografía de una mujer, Céline Bozon. Y a su magnética y preciosa banda sonora, con temas clásicos e inmortales, que firman Gaspar Claus, Benoit de Villeneuve y Reno Isaac. También a un guión complejo y delicado del propio Stéphane Batut, Christine Dory y Frédéric Videau, que nunca decae en sus 104 minutos de metraje.

Y, por descontado, a su excelente reparto en el que destacar a Thimotée Robart y Judith Chemla.

Como se indica en el título de esta entrada, la oferta la plataforma Filmin dentro de su ciclo Festival del Cine Francés. Pero, atención, solo hasta el día 15 de este mes. Ténganlo en cuenta y no se la pierdan.

Estado de Alarma en serie (s). Episodio 33, ‘Counterpart’. Temporada 1: Duplicados

¿Qué se esconde tras los sótanos de una oficina de investigación de las Naciones Unidas en Berlín, qué secretos ocultan, qué ocurre cuando se traspasan ciertos pasillos fuertemente custodiados, se accede a ciertas aduanas y se superan los férreos controles de seguridad para finalmente, una vez sellados los salvoconductos, encontrar un círculo que se abre a otro mundo…? ¿Qué misterios se revelan a un hombre – a un funcionario bondadoso, cuya esposa está en coma tras haber sido atropellada, a un trabajador leal y honrado que, pese a ello, nunca consigue ascender – cuando descubre un universo paralelo en el que todo es tan diferente y tan idéntico?

Una puerta de entrada que – tal y como ocurría en El Ministerio del Tiempo, pese a ser tan distintas las historias y los enfoques en ambas – desvela otro Berlín más estilizado y futurista cuyos habitantes son l@s dobles de quienes están en el del protagonista citado. Duplicados que no son semejantes, que han experimentado vivencias paralelas a veces y otras antitéticas.

Gentes que van y vienen de un lado a otro y no siempre con las mejores intenciones. Gentes que se infiltran, que ocupan los lugares del-la otr@, que se inmiscuyen, con la lección bien aprendida, en hogares ajenos, familias ajenas, parejas ajenas y trabajos ajenos para recomponer, para reintentar, para desestabilizar o para destruir. Mandos que saben lo que implica dicho tráfico. Diplomacia inoperante con todo que perder.

Gentes como el alter ego del personaje central – un inmenso J, K, Simmons, doble de sí mismo en una extraordinaria caracterización dual – seguro, prepotente, chulesco, mal marido y padre ausente, con mucho que aprender, con el que se intercambiará la vida afrontando serios peligros. Gente facciosa que culpa y que busca venganza. Gente que quiere evitar que l@s malvad@s ganen la partida.

Traidores-as de ambos mundos. Espías que aman, que odian y que asesinan. Sicarias implacables pero frágiles, – espléndida y magnética Sara Serraiocco – yernos de poderosos que deben madurar, una Sombra cuya identidad conoceremos, que representa el Mal Absoluto. Una niña nacida de ambos universos. Dos mujeres – maravillosa Olivia Williams en su caracterización dual – eficientes profesionales y compañeras de vida cuyos itinerarios convergen y divergen. La cruel adoctrinadora infantil. La hija que no fue y la hija adolescente. El perverso embajador. El amante fiel. El feroz y cínico villano…

Una cautivadora, elegante, plena de atmósfera, pródiga en sorpresas y envolvente mezcla de thriller fantástico y de espionaje. Una serie estadounidense, fechada entre los años 2017 y 2019 que puede y debe verse en HBO, cuya primera temporada consta de 10 absorbentes episodios de una hora de metraje. Creada, escrita, junto a Amy Berg, producida y realizada – junto a tres mujeres y cinco hombres en cada capítulo de entre l@s que destacar a Morten Tyldum y Jennifer Getzinger – por Justin Marks. Con una bella y sugerente fotografía firmada por Luc Montpellier y Martin Ruhe y una poderosa y magnífica banda sonora debida a Jeff Russo.

Del reparto extenso y coral, además de l@s mencionad@s, hay que hacerle justicia a las composiciones de Stephen Rea, Richard Schiff, Harry Lloyd, Nazanin Boniadi, Ulrich Thomsen o la fugaz, pero estimulante, presencia de Jacqueline Bisset.

Esta firmante está visionando ahora la segunda temporada, de la que también se propone darles cuenta. Y, desde luego, les recomienda encarecidamente que no se la pierdan.

Una pregunta…

¿Por qué la crítica de ‘Kings: Los días de la ira’ película que me pareció fallida, pese a todo el respeto que me inspira su realizadora, es la entrada más vista de todas las que he escrito en este blog, así lo compruebo día tras día, fagocitando incluso a las más recientes…? Y lo es hasta tal punto que daría igual que no actualizase los contenidos de Sevilla Cinéfila, cosa que hago regularmente, porque siempre se impone sobre todas las demás.

Francamente, resulta desmotivador. Si alguien tiene una respuesta, agradecería que me proporcionase esta información.

Estado de Alarma en serie(s). Episodio 32, ’22 de julio’: Las vidas de l@s otr@s

En una entrada anterior sobre la excelente película de Erick Poppe, ‘Utoya, 22 de julio’ – cuyo enlace es https://sevillacinefila.com/2019/07/21/utoya-22-de-julio-el-horror-el-horror-el-horror/ – quien esto firma documentaba los terribles acontecimientos que tuvieron lugar en Noruega el 22 de julio de 2011. Lo hacía describiendo cómo Anders Behring Breivik, de 32 años y simpatizante de la extrema derecha, que se asumía como fascista y nazi, aparcó una furgoneta que contenía una potente bomba casera en un edificio gubernamental próximo a las oficinas del Primer Ministro en Oslo y la detonó a distancia.

El inmueble quedó totalmente destruído, falleciero 8 personas y centenares resultaron heridas. Luego, en solitario como actuó y con enorme sangre fría, se dirigió a la isla de Utoya donde se celebraba tradicionalmente un campamento de verano de jóvenes del Partido Laborista en donde pensaba acudir el político citado al día siguiente.

Disfrazado de policía, y so pretexto de preservar la seguridad, reunió a l@s chic@s, de entre 14 y 19 años, y a sus monitores-as comenzando a dispararles indiscriminadamente durante más de una hora, el tiempo que tardaron en llegar las fuerzas del orden, perpetrando una masacre que se saldó con 69 muert@s y varios centenares de herid@s. Se entregó cuando se cansó de abatirles y nunca se arrepintió, más bien se sentía orgulloso, de tan atroz matanza…

Mientras que este filme citado se centra sobre todo en la isla, una ratonera sin salida para las indefensas víctimas, mostrándonos su terror ante el terror, esta producción audiovisual que nos ocupa, de casi idéntico título, tiene unas puesta en escena y narrativa radicalmente distintas, pero no menos valiosas, notables y relevantes.

En ella nos es dado contemplar los hechos – durante el antes, el día D y el después, hasta el propio juicio del terrorista – a través de los ojos de unos periodistas, él y sobre todo ella, cuyo compromiso con la verdad y con la justicia social resulta incuestionable; de una médica no menos válida y coherente que está a punto de sufrir un ERTE en las vísperas de la tragedia: de una profesora sensible, con un hijo adolescente; de un policía atormentado y autocrítico; de un niño maltratado al que no pudo salvar; de un limpiador del hospital de referencia de color que sufre el racismo y las sospechas de la ciudadanía más extremista; de otro menor infinitamente triste por la pérdida de su hermana; de un bloguero ultra y supremacista cuyo pensamiento inspira los actos del criminal…

A través de los ojos de estos personajes, basadas en entrevistas con profesionales, se nos muestra un país aparentemente modélico pero con enormes grietas en su Estado de Bienestar, en sus servicios sociales que se muestran inoperantes ante casos gravísimos, en sus Fuerzas del Seguridad, la policía especialmente, cuya actuación desastrosa, cobarde y negligente provocó la impunidad del terrorista e impidió salvar muchas vidas. Pero también destaca a aquell@s que lo dieron todo en honor a la verdad y a la justicia. Y lo hace con serenidad, con rigor y solvencia, sin efectismos, ni exasperaciones. Honesta y rigurosamente. Aunque con la intensidad y sensibilidad, con la carga crítica y emocional, que tal tragedia requería

Miniserie noruega, fechada en 2020, compuesta por seis episodios de 50 minutos de metraje que puede, y debe, verse en Filmin. Sus magníficos guión y dirección se deben sobre todo a Päl Sletaune y a Sara Johnsen. Su excelente fotografía la firman Kejll Vassdal e Ita Zbroniec-Zajt y su no menos envolvente banda sonora Uno Helmersson y Johan Söderqvist. Su reparto coral transmite veracidad, verosimilitud y talento. Fuente: FilmAffinity.

No se la pierdan.

Estado de Alarma en serie(s). Episodio 31,’Los Bridgerton’. Temporada 1: Placeres casi culpables

Se ha escrito sobre ella, extractos de brillantes titulares recogidos en FilmAffinity – como Vulture, Decider, Times, Variety, Entertaintment Weekly o The Hollywood Reporter – o en otras páginas y medios como AD, BULEVAR SUR, de ABCSevilla, Fuera de Series, HobbyConsolas, Espinof, The Objective, Vanity y El Confidencial, entre otros, de críticas de gente solvente y cualificada a las que merece la pena leer en estas páginas…

… Se ha escrito sobre ella que es una mezcla de Downton Abbey, Gossip Girl o Jane Austen. Se ha escrito sobre ella que es un magnífico salseo decimonónico y un culebrón de primera clase. Se ha escrito sobre ella que es un placer culpable. Que tiene una narradora, una cronista de sociedad, sutil, inteligente y notable, la enigmática Lady Whistledown, cuya sorprendente identidad se revelará en esta temporada.

Se ha dejado constancia de la calidad y la osadía de su adaptación muy libre de la saga literaria, compuesta por ocho tomos dedicados a cada un@ de l@s herman@s Bridgerton, de Julia Quinn, neoyorquina de la cosecha del 70, reina y señora de la novela histórico-romántica considerada digna. Se ha hecho constar que su plasmación audiovisual se debe a la productora, guionista y cineasta afroamericana Shonda Rhimes, de la misma cosecha – Anatomía de Grey, Scandal, Cómo defender a un asesino… – quien dejó ABC, luego Disney, para debutar en Netflix con esta serie. Y que Rhimes, una mujer de éxito en una industria predominantemente blanca y masculina, le ha impreso sus señas de identidad raciales y feministas inclusivas.

Que, por ello, abundan los personajes de color en ellas, también los más relevantes, cosa que no ocurría en el periodo de la Regencia en el que se ambienta. Incluso el de la monarca, a la que se atribuían, pese a su físico tan anglosajón, ascendientes africanos. Lo que constituye, a juicio de la propia autora que nunca los, ni la, incluyó, una estimulante sorpresa.

Se ha escrito sobre ella que combina sabiamente los imperativos del siglo con problemáticas y pulsiones contemporáneas. Se ha documentado su lujosa puesta en escena y sus grandiosas localizaciones en imponentes mansiones londinenses o de la simpar campiña inglesa. Se han analizado su calidad y su innegable tirón para una audiencia muy amplia y heterogénea.

Habiendo registrado y suscrito todo ello, escribir que a quien esto firma le ha parecido elegante, sofisticada, seductora, vibrante y absorbente. Un entretenimiento superior, un placer casi culpable, que no ofende la inteligencia y cuyos anacronismos y osadías estilísticas y visuales están habitados por el encanto. Que, sin ser feminista, sí tiene la honestidad de dejar constancia de la situación de las mujeres aristócratas abocadas a las humillaciones de ser carne de mercado matrimonial, temporada tras temporada en bailes y reuniones, so pena de exclusión social.

Que presenta algunas que, por físico o inquietudes intelectuales, no se resignan a ese destino. Que también describe a las condenadas por su moral o profesión, como una cantante de ópera… o los salones exclusivos de las damas. Que hace compatibles las convenciones de la época con un erotismo de alto voltaje. Que el mando en plaza familiar siempre correspondía, según los parámetros patriarcales, a los varones y, de entre ellos, al primogénito. Que … todo lo demás ya lo irán averiguando cuando la vean en la plataforma citada, Netflix.

Producción estadounidense, fechada en 2020, compuesta por ocho capítulos de una hora de metraje. Escrita y dirigida, junto a cuatro hombres y cuatro mujeres, por su co-creador Chris Van Dusen. Fotografiada con excelencia por Jeff Jur y Philipp Blaubach y con una estimulante banda sonora firmada por Kris Bowers. De su reparto coral en estado de gracia destacar a Phoebe Dynevor y a Regé-Jean Page.

Yo, que ustedes, no me la perdería. Disfrútenla sin culpas.

‘Más allá de las palabras’: El extranjero

La cineasta polaca, residente en los Países Bajos, Urszula Antoniak, cosecha del 68, fascinó a quien esto firma con su magnética ópera prima ‘Nada personal’ (‘Nothing Personal’, 2009), coproducción entre Holanda e Irlanda, exhibida en la Sección Oficial de ese año en el Festival de Cine Europeo de Sevilla donde fue premiada con el Giraldillo de Plata y el Premio Asecan de la Crítica Andaluza, consiguiendo además 6 premios en Locarno y cuatro del cine holandés. Aquí el enlace a su crítica de entonces:

https://sevillacinefila.com/2010/07/10/nothing-personal-sin-techo-ni-ley/

Tras ese deslumbramiento inicial, llegó la decepción con ‘Code Blue’ (2011) también exhibida en el SEFF, donde logró el Premio a la Mejor Actriz ex aqueo para su excelente protagonista Bien de Moor. Una decepción concretada en su enfoque de una historia sugerente y llena de posibilidades, muy bien aprovechadas a nivel estético y visual, pero con el lastre de una narrativa tan vacía de contenido como pretenciosa.

Algo parecido le ha ocurrido con esta que nos ocupa – coproducción entre Holanda, Polonia y Francia, fechada en 2017, penúltima de su filmografía, que se estrena ahora con tres años de retraso. Su guión lo escribe también la propia directora, la espléndida fotografía en blanco y negro la firma Lennert Hillege y en su banda sonora suenan temas clásicos con el piano como protagonista – cuya historia sigue a un joven y exitoso abogado polaco residente en Berlín desde hace bastante tiempo tras la muerte de su madre y que se considera alemán a todos los efectos, tanto que incluso cuando su jefe y mejor amigo le pide que represente a un poeta africano en su derecho a la residencia se niega a hacerlo. Pero la visita inesperada de un completo extraño que dice ser su padre, y que él daba por muerto, lo confrontará con sus raíces y cuestionará sus convicciones en tal sentido.

De factura impecable, elegante y muy cuidada, visualmente hermosa y dotada de una atmósfera muy sugerente, podría haberse convertido en un documento singular de las señas de identidad de un hombre, profesional de un bufete de élite, que daba por incuestionable su ciudadanía frente a la gente marginada por su color o procedencia. Así como a la paradoja de su estatus como huérfano enfrentándose al padre tanto tiempo ausente, en un fin de semana en el que intimar, conocerse y reconocerse.

Tales posibilidades del relato son frustradas, al entender de esta firmante, por un tratamiento ampuloso, impostado, pretencioso, disperso y carente de cualquier emoción o reflexión genuinas. Está recorrido por la afectación que se impone a todo lo demás y que consigue que sus potenciales cargas críticas y de profundidad al unir filiación y ciudadanía, ergo extranjería o inmigración, lo personal y lo político, se diluyan y pierdan todo su sentido. Rozando el patetismo en algunas escenas como en la visita del protagonista al ghetto negro de la ciudad. Resulta chocante asímismo el tratamiento de las mujeres vistas desde la inanidad, la irrelevancia y la objetalización en la visita de ambos hombres a un club de striptease…

Una pena.

‘Perfumes’: Una nariz maravillosa

Estamos ante una película que elude sabiamente cualquier cliché que pudiera derivarse de su sinopsis más esquemática. O lo que es lo mismo: experta en, y creadora de, aromas altiva, egoista y centrada solo en sí misma, aunque en horas bajas profesionales, contrata a chófer divorciado intentando estabilizar su vida y economía para conseguir la custodia compartida de su hija. Ambos contra todo pronóstico – pese a sus personalidades y extracciones sociales tan opuestas y pese a que el empleado no le hace concesiones – congenian hasta el punto de establecer un vínculo valioso, que les transformará a ambos.

Les suena, ¿verdad?. Pero no, no tiene nada que ver con ‘Paseando a Miss Daisy’, ni con ‘Intocable’ en este aspecto, ni con nada parecido… Porque todo en ella es mucho más sutil y complejo. Porque no intenta pontificar, ni resulta esquemática, ni maniquea, en el tratamiento de los protagonistas y sus interacciones. Ni menos aún moralizar o buscar la emoción fácil. Porque se toma su tiempo para que les conozcamos, a ella, a él y a sus respectivas circunstancias, y para que de la relación laboral, que les obliga a viajar y a pasar mucho tiempo compartido, se derive un trato nada convencional que fortalecerá su respeto, aprendizaje y estima mutuos.

`Porque, además, tiene la inteligencia y sensibilidad de que el personaje masculino sea crítico, sí, con las salidas de tono del femenino, pero no ejerce de paternalista condescendiente, ya que él también tiene mucho que modificar y cambiar… Tampoco culpa a su ex, vista siempre en un segundo plano, ya que asume que, en el proceso de custodia compartida que dirime una jueza, es el bienestar de la menor lo que cuenta. Una paternidad que aprende a ejercer de otra manera, gracias a su jefa, y cuya evolución es entrañable.

Capítulo aparte merece el tema olfativo. En ‘Perfumes’ se narran muy bien las glorias y las miserias de tener una nariz especialmente dotada, de ser la nariz de este oficio. La maldición y la bendición de apreciar como hace la protagonista – una excelente, como suele, Emmanuelle Devos – hasta los más mínimos matices de las emanaciones que desprenden personas y objetos, seres y cosas, siendo capaz de descomponerlas en cada uno de sus ingredientes y en los elementos químicos que los conforman.

No solo es el glamour epidérmico y tópico que nos han mostrado otros filmes – aunque también estén sus recompensas, hay un divertido guiño a una célebre fragancia creada por ella… – sino las servidumbres de un don que puede hacer muy complicada, y solitaria, la vida cotidiana. Porque hace que la cotidianidad propia no tenga nada que ver con la ajena pero, que cuando se pierde y cae el prestigio… provoca un importante cataclismo interior.

Producción francesa de 100 minutos de metraje, escrita y dirigida por el periodista, guionista, documentalista y cineasta Grégory Magne, del que es su segundo largometraje. La fotografía, con los claroscuros, sobriedad y elegancia que caracterizan a su puesta en escena, Thomas Rames y la banda sonora, que subraya igualmente bien el relato, se debe a Gaëtan Roussel. Del resto de un reparto muy solvente destacamos a su partner Grégory Montel, a la niña Zelie Rixhon y a la fugaz aparición, casi un cameo, de Sergi López.

Aún puede verse doblada en Nervión. Consulten horarios y sesiones y háganlo. Merece la pena.