Tres salas a reventar en el cine Avenida esta noche, desbordando las previsiones más optimistas, para ver este documental escrito y dirigido por Amparo Climent – de quien más tarde haremos la presentación – proyecciones organizadas por los Pensionistas de CC.OO. Esta firmante, muy trasera en el cine, hubo de conformarse con una esquina en la fila 2. Todo por ver un homenaje fílmico a esta mujer, a esta GRAN MUJER.
Esta mujer de la que Miguel Hernández escribiera, extractos del poema dedicado a ella, que se recita en la película: «Esta mujer que es una estepa sola/ habitada de aceros y criaturas… Dan ganas de besar los pies y la sonrisa/ a esta mujer de fragua, de trinchera, / a quien el pueblo humilde sacó de la ceniza/ para convertirla en su gran bandera»
Esta mujer a la que Rafael Alberti también glosó en estos versos, cuyos extractos dicen así: «¿Quien no la sigue? Nunca el viento/ dio una bandera más pasión/ ni ardió más grande un corazón/ al par de un mismo pensamiento/» y otro tanto hiciera Nicolás Guillén: «Corre donde está Dolores, Paloma dile/ dile tú que yo te he dicho que España vive, / que el Manzanares sangriento, Paloma dile,/ que entre recuerdos de pólvora, Dolores dice»
Esta mujer a la que Ana Belén cantó, en el tema de Víctor Manuel, que fue un clamor en las manifestaciones tras la muerte del dictador: Sí, sí, sí/ Dolores a Madrid «Sí, veremos a Dolores caminar las calles de Madrid…» mientras las imágenes de archivo la muestran, erguida y digna, bajando las escalerillas de un avión ruso que, más de cuatro décadas después, la devolvía a su patria.
Esta mujer que llevaba el apellido del pueblo donde abandonaron a su padre, recién nacido. Esta mujer, de familia minera, que nunca olvidó sus orígenes y sus raíces vascas. Esta mujer, que quería ser maestra, pero que estaba segura de que nunca la aceptarían por su extracción social.
Esta mujer que, antes de aprender a leer, devoraba los libros. Esta mujer que declaraba entre risas que su oratoria se debía a su gusto por los sermones eclesiásticos, ya que era muy religiosa. Esta mujer que debió enterrar a sus hij@s en cajitas de cartón. Esta mujer que lloró la muerte en combate de su hijo, luchando contra el fascismo.
Esta mujer que arengaba, que enardecía, que arrebataba con su fuerza y su razón a las gentes del pueblo, de la minería, de la clase obrera. Esta mujer que luchó incansable contra el franquismo, el nazismo y el fascismo, sin blandir nunca un arma. Esta mujer que alcanzó los máximos puestos en la política y en su partido. Esta mujer que compartió escaño con Alberti y Santiago Carrillo.
Esta mujer que impidió el desahucio de una embarazada. Esta mujer que abrió las puertas de la cárcel a los prisioneros políticos, recién proclamada la II República. Esta mujer que vivió los períodos más luminosos y los más oscuros de la historia de España. Esta mujer que conoció, y sufrió, la soledad y la dureza del exilio.
Esta mujer que habla, octogenaria ya, en una de sus últimas entrevistas con una voz y una mente claras, firmes y lúcidas, con un divertido sentido del humor. Esta mujer que acuñó el «¡No Pasarán!» y el «Es mejor vivir de pie, que morir de rodillas». Esta mujer que inmortalizó su seudónimo de entonces, y sobrenombre después, Pasionaria cuando escribía en Mundo Obrero.
Esta mujer ante cuyo féretro se inclinaron, puño en alto, tant@s de sus compatriotas, que llenaron Madrid por cientos de miles, en una impactante manifestación de duelo. Esta mujer, ciudadana que defendió la democracia y las libertades por encima de todo. Pero también esposa, compañera, madre y abuela, siempre en la lucha. Esta mujer que creía en los derechos e igualdad de sus compañeras de sexo. Esta mujer…
A esta mujer única e irrepetible, hermosa por dentro y por fuera, aún más en su ancianidad, le dedica un documental bello y vibrante, valioso y necesario, emocionante y lleno de Memoria, hagiográfico como es debido, aunque le sobren no quienes nos enriquecen su figura, gentes muy importantes, sino la manera en la que están filmad@s como bustos parlantes.
A esta mujer en sus contexto histórico, político, social, familiar y personal le dedica esta película imprescindible – fechada en 2025, de absorbente metraje, con unas espléndidas imágenes documentales y canciones inmortales de un tiempo y un país – la actriz, guionista, directora, activista y fundadora del Festival de Cine por la Memoria Histórica, Amparo Climent. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS le sean dadas por ello. A ella y a todo su equipo.
Escrito queda.