Lo que esta cruda, desasosegante, notable, perversa, inquietante, negrísima y, por momentos, brutal película – aunque no estemos hablando de terror gore, sino que es considerada como cine fantástico, luego lo peor ocurre, sobre tod,o fuera de campo – explora son los insidiosos mecanismos del poder, a través de la historia de una joven mujer quien, al salir de su trabajo, es secuestrada.
Es secuestrada por un par de individuos que viven en una familia, de la que se supone que ella es la hija pródiga. Pero no lo es y, como para este grupo humano tal cosa es inaceptable, la someten a aislamiento, la atan, le dan un álbum familiar y la presionan, de todas las maneras posibles, para que recuerde a través de fotos, diarios y poemas que presuntamente escribió.
La protagonista acaba cediendo, fingiendo, a asumir su nueva identidad con el objetivo de ganar la confianza de sus carceleros y poder escapar de tan asfixiante y claustrofóbica situación, aunque el desarrollo de los acontecimientos tomará derivas imprevistas y totalmente impredecibles.
Estamos ante el poder omnímodo que ejerce el tiránico y muy estricto pater familias, con la sumisión incondicional de tod@s sus parientes. Un poder que se extiende más allá del «hogar» y que también ejerce, en menor medida, su «primogénito». Un poder que extiende sus tentáculos en una urbe hostil y servil, en el que sus vecindarios y comerciantes son deudores, o servidores también, del duro progenitor.
Un poder contra el que se estrellan todos los intentos de fuga o liberación. Un poder que convierte en opresores-as a l@s oprimid@s como única alternativa de supervivencia. Un poder en el que las verdaderas personalidades y circunstancias de su confluencia en la mansión, van siendo reveladas de forma perturbadora.
Un poder que diluye el sentido de la ética y de la justicia. Un poder enemigo de la verdad. Un poder que cree, cinícamente, hacer el bien a quienes somete a su yugo. Un poder…
Producción húngara, fechada de 2025, de 124 minutos de intenso metraje. La dirige y firma su banda sonora, que subraya muy bien el relato, el cineasta y compositor Gábor Holtai, un realizador a seguir al que, con su mezcla de crítica social demoledora, surrealismo y humor negro, se ha comparado con Yorgos Lanthimos y Michael Haneke. Su guion es de Attila Veres y la fotografía con talento Dániel Szöke. El reparto, de ilustres desconocid@s, funciona muy bien.
Ganadora del Mélies de Plata a la Mejor Película de Género Fantástico en Sitges, todos los reconocimientos le son debidos. Son sus últimos días en la plataforma. Véanla ya mismo y no se la pierdan.