‘Beginning’: En el nombre de Jehová…

De esta película – coproducción entre Georgia y Francia, de 130 minutos de metraje, ópera prima de Dea Kulumbegashvili, guionista, cortometrajista y cineasta georgiana de la cosecha del 86, quien también la escribe junto a Rati Oneli, cuya espléndida fotografía se debe a Arsheni Kachaturan y cuya mínima, pero notable, banda sonora firma Nicolas Jaar. Fuente: FilmAffinity – no se sale indemne. Ni para bien, ni para mal.

No se sale indemne porque su tratamiento de la historia, que se centra en unos Testigos de Jehová, cuya sede es atacada en un pequeño pueblo de montañas que les ve como una secta, con la complicidad policial que se niega a visionar las cámaras de seguridad y en la familia de su líder religioso, especialmente de su esposa que sufrirá un castigo atroz…

…No se sale indemne porque su tratamiento de un drama tan denso, es lento, de planos fijos, tan sutil y contemplativo como impactante y feroz. Con sonido ambiente y pródigo tanto en ascéticos interiores como en exteriores de una naturaleza no contaminada, en los que las personas se integran y casi se disuelven. Un tipo de puesta en escena y de lenguaje cinematográfico, ajeno a la narrativa convencional e incluso a la llamada independiente, a los que los Festivales son muy adeptos, ya que son sus escenarios naturales.

Un tipo de puesta en escena y de lenguaje cinematográfico visto muy recientemente en algunas de las propuestas del SEFF, de difícil, casi imposible, acomodo en las salas, incluso en las más alternativas y cinéfilas.

Un tipo de puesta en escena y de lenguaje cinematográfico que se presta a imposturas, a convertirse en meros ejercicios de estilo vacíos de contenido o a – en opinión de esta firmante de la que nos ocupa – estar habitados por la verdad y la profundidad sin artificios al mostrar, y denunciar, de manera tan elíptica, temas universales que nos conciernen y que nos interpelan. Aunque conlleven la frustración de dejar irresueltas algunas tramas y la exasperación de poner a prueba nuestra paciencia como espectadores-as.

La mirada de su realizadora se adentra, y sabe adentrarnos, en el orden patriarcal de ciertas confesiones religiosas y en el odio al diferente, con la complicidad de los agentes del orden. En el adoctrinamiento estricto, aunque afectivo, de un@s niñ@s adorables y travies@s, de irresistible vitalidad, a quienes la severidad de las normas morales en las que se mueven no resta ni un ápice de su alegría.

En la situación de una mujer, que abandonó su carrera de actriz, para dedicarse a su familia, sus marido e hijo, cuyas frustración y vacío existencial son evidentes. En la agresión brutal con la que es castigada, en el peor de los abusos de poder con los que es violentada, por la que, además, se la considera culpable. En el machismo feroz que sufre inesperadamente y en el paternalista que debe tolerar cada día.

En un “pecado” que debe expiar, a su alienado entender, con el máximo castigo ofreciendo el supremo sacrificio a un dios inmisericorde, mientras el depredador sigue libre e impune…

Todo ello y mucho más servido por un reparto en estado de gracia en el que destacar a una eminente Ia Sukhitashvili, Concha de Plata a la Mejor Actriz en San Sebastián donde ‘Beginning’ obtuvo además la Concha de Oro a la Mejor Película y los Premios a la Mejor Dirección y al Mejor Guión. Además del FIPRESCI de la Crítica en Toronto

No, no se sale indemne de su visión. Pero si abren sus mentes, abandonan sus zonas de confort y se dejan conmocionar por ella, esta firmante les asegura que la experiencia merece la pena.

Festival de Huelva. Sección Oficial, ‘2020’: El bicho que nos robó la piel

Esta firmante – tras su inmersión en el Festival sevillano y dado que también deja constancia en este blog de las series que ve, además de otras circunstancias y actividades – solo ha visionado este documental de entre la estimulante y variada oferta del Certamen onubense. Un documental, un documento excepcional, que ha merecido el Premio Especial del Jurado y el del Público.

Un documental, un documento excepcional, en el que sobre las imágenes correspondientes de escenarios y personas que las pronuncian, se escuchan estas frases: “Somos una profesión de contactos. Contacto emocional y contacto físico y este bicho nos ha robado la piel. Pero yo voy a abrazar a mis hijas, después de dos semanas encerrado a cal y canto en casa. Ni el bicho este me va a quitar este placer ”

“Tú piensas que estás curtido y no lo estás. Para esto no te prepara nadie. No es lo que recoges, los cuerpos, es que ves a lo que te enfrentas”… “Tras 57 días en la UCI y 30 en coma, en este tiempo el mundo se ha parado”… “Ninguna institución estaba preparada para asumir esta avalancha, es de una envergadura brutal, que nos ha dejado a todos sorprendidos por la capacidad de progresión que tenía la curva” “No hay cura, sólo métodos de soporte”

“Se nos están yendo los que nos sacaron adelante. Eso tenerlo claro. Los que han currado, los que han trabajado y los que han pasado penalidades. Los que han levantado este país”… “A partir de las 11 de la mañana empezamos a enterrar, es no parar, es frenético. Aunque sea nuestro oficio, a esto no te acostumbras”…

“Les han dejado morir, no les han dado la oportunidad de vivir y queremos saber por qué” “Tuve a mi hijo e ingresé en UCI, ahora´, meses después, podré acunarle y abrazarle”…”Me daba igual morirme antes de enfermar. Ahora no. Tras meses en coma y en cuidados intensivos, quiero vivir, estar con mi familia, disfrutar de mi recuperación” “El placer de la primera bocanada de aire fuera del hospital”

Detrás de cada una de ellas, hay gente de todas las edades, circunstancias y profesiones que vivieron y viven este escenario distópico y devastador de la pandemia. Gente que reflexiona, que se emociona, que denuncia, que llora, que ayuda a salvar vidas, que dirige, que sufre, que enferma, que se cura, que muere…

Gente de todos los estamentos sanitarios, médic@s, enfermer@s, auxiliares, técnic@s, administrativ@s y celadores-as, de empresas de suministros, limpiadoras, policías, soldados, bomberos, enterradores, plantilla de funerarias, familiares, intern@s en residencias privadas a quienes ni llegaron a ingresar. Madres, hij@s, niet@s, cuidadores-as entre un larguísimo etcétera que este documental, este documento excepcional, muestra en sus entornos sin enfatizar. Permitiéndonos ver, verles y oirles.

Este documental, este documento excepcional, nos sumerge en las entrañas del horror de las urgencias, de las curas, de los cementerios, de las residencias, de los ataúdes, del dolor, de la desolación, de la soledad infinita del último viaje, de la rabia de los deudos y de sus justas denuncias, de los nombres e imágenes de quienes se fueron en árboles, lazos, aceras… Del duelo y las ausencias irreversibles sin despedidas. Pero también de la alegría contagiosa de quienes salen y son aplaudidos en los pasillos por quienes se dejaron la piel por hacerlo posible.

Este documental, este documento excepcional, fue filmado durante cuatro meses en la primera línea de la primera ola del Estado de Alarma. Es una producción española de 94 minutos de intenso y absorbente metraje. Escrita, producida y dirigida por el reportero de guerra, productor, escritor y cineasta italo-argentino Hernán Zin, cosecha del 71, entre cuyos reconocimientos y nominaciones están los Premios Forqué para ‘Nacido en Gaza’ (2014) y ‘Nacido en Siria’ (2017). Fotografiada con excelencia por Raúl Peña y con una vibrante banda sonora firmada por William Kingswood.

Este documental, este documento excepcional, tan valioso, valiente, justo, necesario y pertinente, es emocionante hasta las lágrimas aunque nunca juegue con los sentimientos de quien lo ve. Nunca hace épica, ni lírica, ni trampa con esta tragedia impensable que nos ha tocado vivir: muestra a protagonistas y escenarios con serenidad, sin énfasis, ni subrayados innecesarios. Es tanto más conmovedora por ello. Aunque suba el ritmo y nos haga vibrar con los aplausos y bailes de los balcones en homenaje a es@s héroes y heroínas a su pesar y a todo riesgo. Debería ser de visión obligada en las televisiones públicas y en todos los centros educativos.

Háganse con él. Bajo ningún concepto deberían perdérselo.

Estado de alarma en serie (s) Episodio 26, ‘Los favoritos de Midas’: El precio del poder

Mateo Gil, cosecha del 72, es guionista – de hecho, coescribió casi todas las películas de Amenábar junto al realizador, siendo autor de la idea original de ‘Tesis’, recibiendo dos Premios Goyas con él al Mejor Guion Original por ‘Mar adentro’ (2004) y por ‘Ágora’ (2009), además del cosechado por uno de sus cortos y otro al Mejor Guion Adaptado por ‘El método’ (2008), de Marcelo Piñeiro – y realizador de filmes como ‘Nadie conoce a nadie’ (1999), ‘Blackthorn’ (2011) o ‘Las leyes de la termodinámica’ (2018), entre otros. Fuente: Wikipedia.

Y también es el responsable, como creador, productor, realizador y obviamente guionista – junto a Miguel Barros, David Muñoz y Arantxa Cuesta – de esta miniserie que nos ocupa, de 6 episodios, de 50 minutos de duración, que acaba de estrenar Netflix y que está libremente basada en un relato de Jack London que podría traducirse como ‘Los esbirros de Midas’. La fotografía muy bien Pau Esteve Birba y su no menos atractiva banda sonora la firma Lucas Vidal. Su reparo, de lujo, incluye a Luis Tosar, Marta Belmonte, Guillermo Toledo, Elena Irureta o Miguel Ángel Solá. Fuente: FilmAffinity.

La historia sigue al presidente de un importante grupo de comunicación que es víctima de un chantaje atroz: si no entrega una elevada suma de dinero a los autodenominados Favoritos de Midas, estos irán asesinando a una persona al azar periódicamente.

Al principio, no lo toma en serio. Pero, cuando los cadáveres comienzan a acumularse sin rastro alguno de los autores, él y la unidad mixta de Extorsiones y Homicidios iniciarán una carrera contra reloj para evitar que haya más víctimas mientras el país arde con revueltas y protestas callejeras. Paralelamente, vivirá un romance atípico con una íntegra periodista, del medio al que él respalda, lo que le traerá problemas con los altos ejecutivos del holding, que no le consideran uno de los suyos.

Con estos mimbres y antecedentes, tal ficha técnico-artística y el currículum de su firmante, quien esto suscribe se prometió al comenzar su visión muchas alegrías. Pero, contrariamente a lo que pensaba, sus expectativas se tornaron en decepción conforme avanzaban los episodios. Porque…

… Plantea más preguntas que respuestas. Porque los giros morales, las decisiones del protagonista no tienen bases sólidas en las que apoyarse. Porque resulta pomposa, grandilocuente y pretenciosa, lo que afecta a la composición del propio Luis Tosar. Porque descuida las tramas y a sus atractiv@s secundari@s.

Porque no lleva hasta sus últimas consecuencias todas las implicaciones éticas, políticas, sociales y económicas del relato. Porque, al entender de esta firmante, no acaba de funcionar ni como thriller, ni como drama, pese a su suntuosa puesta en escena y la acción trepidante de algunas secuencias.

Porque desaprovecha los personajes y los talentos de Marta Belmonte y Guillermo Toledo, sobre todo, y también la crítica demoledora a una élite sin escrúpulos. Porque conforme avanza el final sus soluciones son más erráticas y absurdas. Porque no integra las revueltas de una España distópica, ni las explica, más que muy superficialmente. Porque…

En cualquier caso, no carece de tirón y atractivos. Véanla y juzguen por sí mism@s.

Algunas miradas de mujer en el SEFF 2020. Las Nuevas Olas, ‘Ghosts’: La ciudad secreta

Para C. A, que no pudo acudir a esta cita. Que, dolorosamente, ya no lo hará más. In memoriam.

Esta firmante cierra aquí, por el momento, la serie de entradas que ha dedicado al Festival de Sevilla y muy especialmente a las miradas de mujeres proyectadas en él. Un Certamen tan atípico como distópico – visto por primera vez, en más de dos décadas de seguimiento…, desde su casa y a través de la Plataforma Filmin – ya que, estando acreditada, no ha podido hacerlo presencialmente debido a una circunstancia sobrevenida.

Un Certamen, pues, intramuros, en solitario, sin presencias amigas y con dolorosas e irreversibles ausencias. Un Certamen sin Secciones como la Oficial, la EFA, los Cortometrajes o el Panorama Andaluz. Aunque sí con Las Nuevas Olas, Instrucciones para un mundo en llamas, Revoluciones Permanentes o Historias Extraordinarias. Un Certamen más cómodo, sin duda, que le ha permitido visionar las películas más reposadamente y tomando notas.

Pero que no tiene color comparado con el hecho de estar in situ. De las vibraciones, de los estímulos, de los contactos y el enriquecimiento, agotadores también, que provocan la inmersión total en otras coordenadas espacio-temporales, en otros mundos, en otros microcosmos, en otros lenguajes, en las pantallas grandes de las salas, de las queridas salas ahora de nuevo cerradas…

Así que, por el momento, esta entrada cierra sus crónicas del SEFF con una mirada de mujer radical, furiosa, intensa, vibrante y transgresora. Y, por momentos, muy incómoda, pues te obliga a salir de tu zona de confort, para sumergirte en una suerte de magma narrativo, nada lineal aunque coherente, que exige el esfuerzo de recomponer sus piezas, De recomponer ese tempo tan singular que se abre y cierra en círculo.

O lo que es lo mismo, con la brillante ópera prima, dedicada a su madre, de una realizadora a seguir, la escritora y cineasta turca Azra Deniz Okyay, cosecha del 83, responsable también de su guion. Una coproducción entre su país, Francia y Qatar, de 90 minutos de metraje, fotografiada con excelencia por Baris Ozbicer y con una estimulante banda sonora, pródiga en los temas musicales más contemporáneos, que firma Ekin Uzeltuzenci. Destacar, entre su solvente reparto coral, a Dilayda Günes, Nalan Kuruçim y Beril Kayar. Premio de la Semana de la Crítica en Venecia.

En ‘Ghosts’, se describe un día, el lunes 26 de octubre del presente año, en una Estambul en las antípodas de sus referentes monumentales y estéticos y de sus reclamos turísticos. En una Estambul habitada por el caos debido a un apagón – del que luego sabremos las causas – que ha paralizado sus transportes y sus hospitales, entre otros servicios. En una Estambul en la que se suceden los saqueos y pillajes.

En una Estambul misérrima, en proceso de gentrificación, por individuos, empresas y políticas indeseables que pretenden destruir edificios históricos, que dan identidad a los barrios, para construir una Nueva Turquía de bloques tan horrendos como impersonales. En una Estambul cuyos cielos están surcados por helicópteros policiales y sus calles por controles y patrullas.

En una Estambul entre cuyas ruinas juegan niñ@s. En una Estambul en cuyos locales abandonados y calles ensayan, se divierten, fuman, bailan en fiestas y concursos clandestinos jóvenes acosad@s por gendarmes de la moral tanto profesionales como civiles. En una Estambul progresivamente fundamentalista cuya represión se dirige especialmente a sus ciudadanas. En una Estambul en la que los placeres están bajo sospecha.

En esa Estambul, viven tres mujeres muy distintas cuyos destinos se cruzan y se confrontan integradas siempre en tal caos urbano. Una sueña con ser bailarina, la otra es feminista y activista, enseñando a pequeñ@s de la calle el cine de Chaplin y la otra, empleada de una empresa de residuos, que trata por todos los medios, y está dispuesta a todo, de conseguir dinero para su hijo preso acosado por las deudas con matones de la cárcel.

En esa Estambul, la gran protagonista que engulle a todo y a tod@s, filmada con pasión, vehemencia, elegancia y arritmia, vista también a través de móviles, a ras de tierra, a ras de calle. En esa Estambul…

Háganse con ella.

SEFF 2020. Revoluciones Permanentes, ‘Um fio de Baba Escarlate’: Un beso antes de morir

El giallo “es un género italiano de literatura y cine… un estilo particular de películas de suspense y terror, de misterio y asesinatos, que combina la atmósfera del thriller con el terror y el erotismo… también a un subgénero de ficción criminal y misterio independiente del país de origen… la palabra giallo significa amarillo en italiano y proviene de una serie de novelas de misterio con portadas de ese color, que fueron populares en la Italia postfascista”. Fuente: Wikipedia.

Sus películas más representativas alcanzaron la máxima popularidad a mediados de los 60 y en la década de los 70. Sus directores de cabecera fueron sobre todo Mario Bava, Darío Argento, Umberto Lenzi o Lucio Fulci entre otros muchos y tantos títulos que sería demasiado largo enumerar aquí. Aunque algunas de sus señas de identidad narrativas y estéticas son reconocibles en propuestas de cineastas tan prestigiosos y clásicos como Michael Powell o Alfred Hitchcock.

Esta que nos ocupa es la segunda de la filmografía del portugués Carlos Conçeicäo, cosecha del 79, quien también escribe su guion. Se trata de una producción lusa de 60 minutos de metraje, cuya excelente fotografía firma Vasco Viana y su banda sonora tan ad hoc y que se hace notar solo cuando debe, Hugo Leitäo. Entre su solvente reparto, destacar a Matthieu Charneau, Joana Ribeiro y las estupendas Leonor Silveira y Teresa Madruga, aquí en papeles secundarios.

Sigue a un joven asesino en serie de mujeres, que perpetra sus crímenes estrangulándolas con una cuerda cortante mientras hace el amor con ellas. Aunque es afortunado y permanece impune. Hasta que una joven suicida le pide un último beso, pues cae justo al lado suyo mientras lleva en el maletero del coche el cadáver de su se supone última víctima. Esta escena, fotografiada y difundida masivamente por redes, se hace viral y le reporta una popularidad inmediata. Pero también le traerá problemas…

Hay que hacer constar que la película es muda. Que literalmente no hay diálogo alguno. Solo sonido ambiente y la partitura citada en la ficha técnica, que se hace oír muy episódicamente.

Hay que hacer constar que esta firmante, feminista como es, está muy lejos de los postulados de este género que estiliza y representa estéticamente la violencia contra las mujeres, cosificando a las víctimas como objetos, raramente sujetos, de deseo y de agresiones de toda índole.

Aunque tiene que reconocer que este filme, conteniendo algunos de tales presupuestos, está recorrido por la ironía y por la comedia negra, dentro del terror. En clave, además, casi onírica y surrealista del puro, y voluntario, sinsentido, y hasta de una comicidad llena de guiños, de algunas de sus situaciones. Un giallo postmoderno, como ha sido descrito, que subvierte de hecho, implícitamente, las referentes citadas. Aún así, la delgada línea roja está ahí.

Escrito queda. Es una curiosidad, una obra de autor muy personal, eso desde luego.

SEFF 2020. Las Nuevas Olas, ‘Rascal’: Sin techo, ni ley.

El francés Guy Georges, cosecha del 62, conocido como La Bestia de la Bastilla, torturó, violó y estranguló salvajemente a siete mujeres entre 1991 y 1997, atacando a 11 más desde 1979 hasta 1997 que consiguieron salir con vida, aunque con gravísimas secuelas.

Todo ello además de intentarlo con dos de sus hermanas adoptivas en 1976 y 1978 respectivamente. Sus víctimas tenían entre 19 y 27 años. Al no existir en ese momento cotejo del ADN, pese a ser detenido varias veces, no se le relacionó con los brutales asesinatos que siguió cometiendo libre e impunemente hasta ser detenido en 1998 y condenado a cadena perpetua. Declaró que, si salía, lo volvería a hacer… Fuente: Wikipedia.

En tal monstruo se han inspirado libros y documentales, además de otra película, de 2014, ‘El caso sk1’ dirigida por Frédéric Tellier, y la que nos ocupa. Su director, el guionista y cineasta Peter Dourountzis, debuta en el largometraje con esta historia libremente basada en este asesino en serie a quien estuvo varios años investigando.

Dourountzis muestra a su personaje, del que solo sabemos que se hace llamar Dje y que ha llegado a París al salir de la cárcel, como un hombre si techo, ni ley que, desde el minuto uno, carece de escrúpulos al abordar a las mujeres fiado en su encanto personal, aunque la mayor parte de ellas le rechace.

Tiene un amigo español, Miguel, que le ofrece casa y trabajo en la construcción. Pero pronto abandona y lo intenta en un puesto de ropa de un mercadillo, además de cometer pequeños hurtos. Hasta que da con una suerte de comuna anarquista – que ha ocupado una casa, al tiempo que, como parte de lo que denominan sus acciones militantes, ayudan a las personas sin techo – y se integra con ell@s. Allí conocerá a una mujer con firmes convicciones que le enamorará y…

‘Rascal’ recorre el thriller, el drama y la crítica social para hacernos un retrato lúcido y complejo de un personaje atroz, aunque revestido de un aura de seducción. De un psicópata sin paliativos, de un depredador feroz, que no respeta las normas sociales, que no para hasta conseguir sus fines, pero que nos es descrito sin estridencias, aunque en toda su crudeza. Incluso en los asesinatos, que son vistos en elipsis, salvo en una tentativa frustrada, lo que hace que resulten aún mucho más perturbadores y brutales.

También da fe del feroz machismo cotidiano reflejado en conversaciones, bromas, chistes… hasta en una calle donde se hace un homenaje a una víctima, como recuerdo en la acera, y él persigue a otra joven que cruza por allí. La mujer cosificada como presa, como trofeo, como producto de unas insoportables relaciones de poder.

Todo ello, y mucho más, está muy bien contado, con una madurez narrativa nada común en una ópera prima, en esta producción francesa de 95 minutos de metraje, cuyo sólido guion también se debe a su director. Su excelente fotografía la firma Jean-Marc Fabre y de su impecable reparto destacamos la gran composición del estupendo Pierre Deladonchamps – ‘El desconocido del lago’, ‘Vivir deprisa, amar despacio’ – al que le da una magnífica réplica la carismática Ophélie Bau.

No se la pierdan.

Algunas miradas de mujer en el SEFF 2020. Instrucciones para un mundo en llamas, Deva: Cortocircuitos

La poeta y cineasta rumana Petra Szöcs, cosecha del 81, autora de aclamados cortometrajes, comienza esta película que nos ocupa, cuya escritura también firma junto a Gergö Nagy V, nada menos que con un poema del conde de Lautréamont, extraído de sus Cantos de Maldoror: “Sueña que es feliz, que su forma corporal ha cambiado o que, al menos, ha echado a volar sobre una nube púrpura hacia otra esfera, habitada por seres de su misma naturaleza”

Tal inicio, siendo la protagonista una niña albina con un raro tics en los ojos, hacía concebir esperanzas en el tratamiento y enfoque de esta ‘Deva’, producción húngara de 2018, que ya fue programada por el Festival ese mismo año dentro de Las Nuevas Olas, de 80 minutos de metraje.

Pero tales expectativas, al menos en la opinión de esta firmante, resultaron frustradas. En gran parte, por un guion inconsistente e inconexo, por decirlo de una manera suave, que da continuos vaivenes y que impide incluso un acercamiento a la protagonista, esa niña diferente que transita hacia la adolescencia en un orfanato de la ciudad rumana que da nombre al título; que cree tener poderes destructivos a raíz de casi electrocutarse con el secador de pelo y que siente un afecto especial por una nueva y joven voluntaria del centro.

Aparte del hecho de desaprovechar dramática y narrativamente al personaje central, el relato va dando vaivenes de contradicción en contradicción. De situaciones aisladas y sin conexión aparente entre sí, o al menos muy dispersas, que se cierran en sí mismas, sin aportar nada al desarrollo y a la comprensión de la historia.

Que no suman, sino que restan. De secundarios, e incluso presuntamente protagonistas, de los que apenas se nos cuenta nada, ni de sus motivaciones o interrelaciones. De carencia de ritmo y coherencia interna. De…

Escrito queda. Ustedes mism@s.

Algunas miradas de mujer en el SEFF 2020. Instrucciones para un mundo en llamas, ‘My favorite war’: Desde Rusia sin amor

Entre el documental, la animación, la autobiografía y la autoficción, mezclados en un totum revolutum que, aunque suene paradójico, está muy bien construido, transita esta película singular. Se trata de una coproducción entre Letonia y Noruega, cuya versión original es la inglesa, de 77 minutos de metraje, escrita y dirigida por Ilze Burkovska Jacobsen, cosecha del 71. La música, que capta muy bien la emoción de lo narrado, la firma Karlis Auzans. Obtuvo el Premio a la Mejor Película en el Festival de Annecy.

La historia que cuenta la realizadora es su propia historia. Es la historia de una niña que creció en plena Guerra Fría en la Letonia Soviética o fagocitada en la URSS. Una niña inteligente y crítica, de padre comunista, madre trabajadora en la administración y abuelo anticomunista…

Una historia que se inicia y concluye de la misma manera, con un coche circulando por una carretera rodeada de árboles. En el primer caso, los dibujos nos muestran a la pequeña citada, de tres años, que, con sus madre y padre, va a ver el mar por primera vez.

Un mar que tienen muy cerca de casa, pero la playa – a la que la población civil no podía acceder- estaba ocupada por militares vigilando que no hubiera fugas… Así que, tras un ardid para evitar a la patrulla, tienen que conformarse con contemplarlo, en toda su majestuosa inmensidad, desde arriba.

En el segundo, la imagen es real y nos muestra a una mujer madura reflexionando sobre su vida. Una vida en la que lo más intensamente personal es también lo más político. Una vida y la de su entorno que cuenta con la voz en off, mezclando animación con imágenes reales, documentales, películas…

Todo ello, transgrediendo cualquier linealidad narrativa con diferentes saltos temporales, que muestran hitos en su crecimiento y en los de sus antepasados y personas queridas desde la infancia, adolescencia, en la que se alistó en las juventudes del Partido y la edad adulta…

…Hasta su definitiva ruptura con un régimen autoritario y burócrata, mal llamado comunista, en el que la censura, la propaganda, el adoctrinamiento y la falta de libertades, junto con el abuso de poder, definieron sus mejores años.

Todo ello lo cuenta con pasión, con intensidad, con sentido del humor y con fuertes convicciones. Pero también con melancolía y tristeza, aunque esté recorrida por la esperanza. Lo íntimo y lo colectivo están aquí inextricablemente unidos en un relato fílmico singular, que contiene sus memorias y la Memoria Histórica de su pueblo letón.

Desde el Telón de Acero, pasando por la ocupación nazi, las purgas, la Guerra Fría…, la caída y muerte de los líderes, de los Padres de la Patria, hasta que la última base militar soviética se cerró en 1995, que fue para ella, de hecho, el final de la Segunda Contienda Mundial

“No teníamos armas, nuestras barricadas revolucionarias fueron canciones y cartas de protesta. Todos aquellos que nos arrebataron el poder de elegir se convirtieron en astillas en el agua, nosotros somos el río… Nuestra voluntad fue más fuerte que el miedo… De mi padre y de mi abuelo, dos hombres tan opuestos, he aprendido que nunca seré feliz si decido esconder lo que siento” Además de honrar a su madre, una figura crucial en su vida.

Compleja, rica en sugerencias de todo tipo, singular, valiente, valiosa y honesta, se coincida con sus ideas o no, no deberían perdérsela. Véanla.

Algunas miradas de mujer en el SEFF 2020. Revoluciones Permanentes, ‘Tal día hizo un año’: Calma chicha

¡¡¡Qué Festival tan raro, tan presente y tan ajeno, le ha tocado vivir a esta firmante en esta edición en la que el maldito virus maldito es el gran protagonista; qué Festival tan insólito, tan inesperado, seguido desde su propia casa, a través de una plataforma- bendita sea – sin pantallas grandes, ni colas, sin Sección Oficial, ni EFA, ni Panorama Andaluz…, con ausencias irreversibles y sin la intensa inmersión en sus propuestas que le resultaba tan agotadora como estimulante!!!

Mucho más descansado eso sí. Pudiendo tomar notas, parar, volver hacia atrás, revisar, estar más atenta a los visionados, elegir los horarios cómodamente pero… no es lo mismo.

Volviendo al tema de esta entrada, hacer constar que la película que nos ocupa es una coproducción entre Alemania, España y Suiza, fechada este año y de 71 minutos de metraje. Que la escribe y la filma Salka Tiziana, cosecha del 92, nacida en Berlín y criada en Barcelona, de la que es su ópera prima. Que la fotografía con excelencia Tom Otte y que su banda sonora experimental, que apenas si se deja oír, se debe a Plastiq.

Que su reparto no es profesional – aunque sí muy convincente: Pilar del Pino, Amalia Amián del Pino, Jon y Ole Bader – salvo en lo que respecta a Melanie Straub. Que su historia – que le debe mucho a los recuerdos infantiles de su realizadora – sigue a una mujer alemana que viaja con sus hijos gemelos de nueve años hasta Sierra Morena, donde esperan encontrar al marido y padre. Pero el vuelo de éste se retrasa y han de quedarse con las suegra y cuñada, abuela y tía, que viven juntas, con las que les tocará compartir un verano insólito.

Que tiene una mezcla de formatos, incluyendo el digital. Que tiene una mirada casi documental, en el que las personas, incluso los protagonistas, aunque en menor medida, son casi un apéndice del paisaje. Que la calma chicha de un inclemente estío con las chicharras de fondo, ciclistas despistados, vacas pastando, perros ladrando, excursionistas en barca por un embalse, el agua que escasea, maniobras de tiro cercanas… esperando a un ausente que no se materializa está rodada de una manera en la que lo esencial queda casi siempre fuera de campo.

Que nada es convencional en ella, aunque la puesta en escena sí nos resulte familiar, con esos planos fijos y esquinados o amplios y majestuosos. Que apenas si tiene diálogos porque, entre otras cosas, los personajes centrales no comparten idioma.

Que nos permite ver la frescura, la energía y la vitalidad de los niños frente a la timidez y el desapego de las tres adultas. Que el paso del tiempo, las horas del día, los cambios de luz y la situación tan peculiar de ese grupo humano unidos por lazos de sangre y parentesco, extraño en todo lo demás, con el único vínculo de quien no está son observados de una manera tan distante y minimalista como intensa. Que…

Déjense incomodar y llevar por ella, dejen que les rompa los esquemas narrativos y el tratamiento de fondo y forma que tengan en su adn cinéfilo y véanla.

Algunas miradas de mujer en el SEFF 2020. Instrucciones para un mundo en llamas, ‘Chaos’: Exilios

Quien esto firma estaba acreditada por este blog, del que es titular, en esta edición tan distópica del Festival de Sevilla. Pero una circunstancia tan importante como imprevista, le ha impedido asistir por primera vez en más de dos décadas de seguimiento del Certamen. Aunque no el haber publicado ya seis entradas de recomendaciones de las distintas Secciones, especialmente centradas en las miradas de mujer de la programación, ni seguir algunas de sus propuestas más interesantes en casa a través de Filmin.

Dicha plataforma, cinéfila por excelencia, permite ver una treintena de las películas que se proyectarán este año. A saber: 11 de Las Nuevas Olas, 6 de Revoluciones Permanentes, 7 de Instrucciones para un mundo en llamas y una sesión especial de ‘El año del descubrimiento’, además las de La Ventana Cinéfila y Paisajes, estancias y rostros. Así que esta firmante se propone trasladarles sus impresiones críticas de algunos de estos títulos, muy especialmente los de las realizadoras.

Como es el caso de este documental ‘Chaos’, que se integra dentro de la Sección Instrucciones para un mundo en llamas y que fue proyectado en el SEFF por primera vez hace dos años dentro de Las Nuevas Olas No Ficción. Se trata de una coproducción entre Austria, Siria, Líbano y Qatar, fechada en 2018, de 95 minutos de metraje. Escrito, dirigido y fotografiado por Sara Fattahi, cineasta siria de la cosecha del 83, segundo de su filmografía. Ha conseguido importantes galardones en diversos Festivales como el Pardo de Oro de Locarno.

Sigue a tres mujeres desconocidas, y radicalmente diferentes, entre sí que comparten, sin embargo y sin saberlo, los miedos y traumas de un escenario bélico permanente, el de su ciudad, Damasco. Una, de edad madura, subsiste allí, encerrada en su apartamento que es, de hecho, un santuario a la memoria de su hijo, a la habitación del hijo, de 16 años, cobardemente asesinado, al que mantiene con vida cuidando su ropa, haciendo su cama, preservando su olor.

Otra huyó a Suecia y perdió también de forma violenta a un hermano, es víctima de un trastorno bipolar severo a causa del que estuvo hospitalizada varias veces por intentos de suicidio y eligió la pintura como un acto creativo y terapéutico. Y la tercera, que pretende escribir un libro diferente sobre los horrores de la guerra, pero sin que la contienda intervenga directamente, terminó en Viena con un futuro incierto.

“No hay letreros que te dirijan por su geografía abstracta” exclama una de ellas refiriéndose a su ciudad de acogida. Y, de alguna manera, tal cosa ocurre también con este relato fílmico tan sugerente como, por algunos conceptos, insatisfactorio. Su puesta en escena es tan transgresora e incitante como artificiosa. Arriesgada, porque huye de cualquier cliché, pero distante, impide empatizar con sus personajes, excepto quizás con el de la pintora en el que más se centra.

Está habitada por la desolación, el duelo, las soledades no elegidas y los desencuentros con un país propio que se ha vuelto tan hostil y con dos países extraños en los que no se integran,”Suecia es un arma de doble filo, o te ahogas o te ahogas en tus recuerdos”.

Está habitada por el exilio , “soy una persona muerta que deambula en terreno desconocido, superflua en las ciudades doradas y en la tierra verde”. Por varios exilios: de la familia, de los afectos, de la cultura propia, del paisaje, de la memoria, “Nos quitaron nuestra memoria, la guerra se la llevó”.

Está habitada por planos fijos con profundidad de campo, por largos silencios, por sonidos ambientales, por primeros planos de una cara, de un perfil, de unas extremidades… Por diálogos en los que el-la interlocutor-a nunca nos es mostrad@. Por interiores, sobre todo domésticos, salvo un museo. Por fundidos en negro, por planos desenfocados. Por no lugares o espacios inquietantes como el interior de una resonancia que va en paralelo al túnel que atraviesa el metro. O el de una habitación convencional a otra diferente. O al off de los bombardeos en solo una ocasión. O…

Pese a las carencias reseñadas, y por los valores que la hacen notable, aunque, o precisamente por, su visión haga tambalearse sus zonas de confort, no dejen de verla.