‘La doncella’: Falsas identidades

‘Falsa identidad’ es el título de la novela de la británica Sarah Waters, cosecha del 66,  que el surcoreano Park Chan-wook, cosecha del 63, ha adaptado en esta su última propuesta fílmica.  Y la ha filmado trasladando la acción desde la época victoriana del libro, a los años 30 de la Corea bajo la ocupación japonesa.

Y la ha filmado dividiendo la película en tres partes en los que se desarrollan las versiones de los mismos hechos del trío protagonista. Dos mujeres y un hombre. Lo que nos permite ver la otra cara de cada un@ de ell@s y confrontar sus percepciones.

Lo que nos permite ver el juego de engaños y equívocos con los que se interrelacionan entre sí. Una falsa doncella, un falso conde y una aristócrata muy rica, que carece de poder, subordinada a un tío despótico y despreciable, también él un personaje importante en la trama.

Retrata a dos jóvenes sometidas al poder absoluto de sendos varones quienes, a su vez, se enfrentan entre sí por la posesión de una de ellas. Retrata las abismales desigualdades  de clase, de sexo y también la que condena las opciones afectivas diferentes. Retrata perturbadora, y explícitamente, el erotismo en muchas de sus variantes, pero sabe diferenciar muy bien la sexualidad igualitaria de la opresora.

Retrata el macrocosmos de un país bajo un cruel colonialismo, a través de dos microcosmos radicalmente opuestos en la escala social. Retrata paisajes e interiores de una belleza y refinamiento singulares. Tiene una puesta en escena hermosa, elegante y arrebatadora, en la que la podredumbre moral y lo poético se dan la mano.

145 minutos de metraje. El guión lo escriben el director y Jun Seo-kyung, sobre el libro citado. La maravillosa e hipnótica fotografía es de Chung Chung-hoon y la excelente partitura de Cho Young-wuk. El reparto lo borda, impecable. Premio del Público en Sitges y varias nominaciones de asociaciones de críticos como Mejor Película de habla no inglesa. Es una de las elegidas para debatir en nuestra próxima tertulia del miércoles, 11 de enero.

Un prodigio visual y narrativo. Un regalo de buen cine que nadie, en su sano juicio, debería perderse.

‘Sully’: El héroe bajo sospecha

Es sabido que Clint Eastwood, cosecha del 30, es un clásico viviente, y que cada uno de sus estrenos genera enormes expectativas -más aún por su condición de octogenario – aunque no siempre acierte. Quien esto firma ha tardado en ver esta su última propuesta por una serie de circunstancias, que llegaron a hacerle temer que se la perdería. Acaba de hacerlo esta tarde y aquí está ya su reseña.

El cineasta, patriota ultraconservador donde los haya, ha vuelto a retratar aquí a otro héroe americano, aunque mucho menos siniestro que el marine de ‘El francotirador’. Un héroe de muy distinto signo puesto que, como piloto civil, logró salvar a 155 personas aterrizando en el río Hudson en el frío enero de 2003, cuando los motores del aparato que conducía – en el vuelo 1549 de US Airways – fallaron sin apelación posible, al impactar unas pobres aves contra ellos.

Un héroe bajo sospecha, un héroe en apuros,  puesto que fue sometido a una investigación, junto a su copiloto Jeff Skiles. Exhaustiva y pertinente, pues tenía dos aeropuertos cercanos donde teóricamente podría haber tomado tierra. Así se lo indicaron desde las torres de control. Los datos teóricos y los simuladores del vuelo condenaban su decisión tan arriesgada, que podía haber costado muchas vidas, pero…

Eastwood sabe narrar muy bien estos pormenores tan contradictorios, en los que un hombre – dos, en realidad –  aclamado popularmente es puesto en cuestión a nivel profesional, algo que conlleva suspensión de empleo y sueldo y quebrantos económicos familiares, de los que le da cuenta su esposa, una estupenda Laura Linney.

Tanto es así que casi prefiere no excederse en la épica y espectacularidad del amerizaje y sus momentos previos  – que están filmados con mucha solvencia, en cualquier caso; impresiona ver al pasaje en las alas del avión esperando a los equipos de salvamento o lanzándose a las gélidas aguas con chalecos salvavidas – para aportar un mayor equilibrio y coherencia al resto del relato. En opinión de quien esto firma, un acierto.

96 minutos de metraje. Guión de Todd Komarnicki, sobre el libro del protagonista, cuyo nombre completo es Chesley Sullenberger, conocido como Sully y Jeffrey Zaslow. Tom Stern sabe fotografiarla en todos sus matices y lo mismo puede decirse de la música que firman Christian Jacob y Tierney Sutton Band. Tom Hanks y Aaron Eckhart están espléndidos y todo el reparto funciona.

Puede que no sea una de sus grandes obras maestras, pero sí es una película muy sólida que firma un aclamado realizador de 86 años felizmente en activo. Véanla.

No solo cine. Homenaje a María Teresa León: Memoria y olvidos…

En el Centro Cívico Las Sirenas de Sevilla, ha tenido lugar hoy un merecido homenaje a la escritora, y tantas otras cosas más, María Teresa León, que han organizado conjuntamente el PCE de Andalucía y la editorial Atrapasueños. Presidido por las banderas roja y republicana, comenzó con una actuación extraordinaria que puso música, al cante y al toque, a poemas de Alberti , dedicados a ella.

El presentador, Daniel González Rojas, concejal de IU, dijo de la protagonista que “tenía todas las papeletas para caer en el olvido, por ser mujer, roja y mujer de. Porque nos han contado la Historia desde los vencedores, y desde los hombres, y seguirá en el exilio mientras no se publique en este país toda su obra”

Julia Hidalgo Argüeso, del Movimiento Democrático de Mujeres, recordó las modestas palabras de la autora: “Dejo a las mujeres de España mi entusiasmo por la vida. Nada más tengo”. Glosó que “tuvo una vida esplendorosa” y destacó sus convicciones políticas por la igualdad de género, su republicanismo – “fue mucho más que una de las Sinsombrero” – su profundo antifascismo, su comunismo y su solidaridad – “hemos construido un puente de poesías y de cartas, un puente de militancia solidaria”- le escribió al recientemente desaparecido Marcos Ana.

Destacó que es una tarea revolucionaria reivindicar a nuestros héroes y heroínas. Que aunque le abandonara la memoria, pese a escribir el mejor libro autobiográfico, la historia de este país no es entendible sin ella y debemos recordarla como una defensora acérrima de la libertad, la igualdad y la cultura. Aitana, su hija, presente en el acto, y María Teresa “no son colas de cometa, sino estrellas que brillan con luz propia”.

Felipe Alcaraz la describió como “una dirigente política de primer nivel que, entre otras muchas cosas, organizó la salvación de la pinacoteca del Prado y del Palacio de Liria. Solo por esto merecería pasar a la Historia”. Hasta ahí, todo bien. Solo que después centró la mayor parte de su intervención en la figura de Bécquer, biografiado por María Teresa, pero sin analizar el enfoque o la mirada de León sobre el poeta, sino hablando exclusivamente sobre él. Con cultura y erudición, sí, pero no era el homenajeado…

Aitana Alberti León igualmente habló del exilio, de la recepción calurosa a las gentes republicanas por parte de Argentina, Chile, México…, de las Brigadas Internacionales, de su propia obra lírica, también de la que escribió siendo aún una niña, de que ‘Contra viento y marea’ es un libro muy moderno. Pero apenas si incidió en la figura materna. Aunque finalizó su exposición con un poema dedicado a ella que termina así: “Cuando despierte el alba, recordaré el sabor de tus mejillas”.

“Que no habite el olvido en su figura”, se pidió en un acto tan necesario como pertinente . Pero, pese a todo, se ha incurrido en ello también en estas dos últimas, y esperadas, intervenciones. Una pena.

‘La Palabra y la Imagen’. Temporada 5: Familias y raíces

Otra más que estupenda velada la de esta noche en La Palabra y la Imagen. Excepcional por ser un jueves, al coincidir el primer miércoles de diciembre justo en medio de la primera parte del puente. Y también por la calidad de sus contenidos y de sus debates. Contenidos y debates de los que esta crónica será un pobre y esquemático registro. Es una empresa muy osada intentar aprehender tantas miradas lúcidas, sabias y relevantes, contrastándose entre sí. Pero es de recibo intentarlo…

La sesión comenzó, nobleza obliga, agradeciendo a Pepe Iglesias su impecable trabajo como coordinador de actividades de la librería y el cariño y la eficiencia con los que siempre ha mimado a esta actividad. Le perdemos, lamentablemente, en este registro, pero siempre le tendremos como amigo.

En cuanto a Cristina Abad, ha sido todo un lujo contar con esta periodista de cuyo brillante currículum – para no alargarnos – destacamos que, entre los muchos medios que ha colaborado, ejerce ahora la subdirección de la prestigiosa revista de cine y televisión Fila Siete. Supo introducir maravillosa, documentada y eficientemente las dos películas a debate, con mucho conocimiento de causa y aportando datos nuevos y del máximo interés, junto a su propia mirada crítica y personal más que valiosa.

La argentina ‘El ciudadano ilustre’, de Mariano Cohn y Gastón Duprat,  quienes – como muy oportunamente nos recordara nuestra invitada – son productores, cineastas y realizadores de televisión, con programas en cuyas fuentes bebe la película. Incluso su factura deliberadamente tosca es producto, comentó, de la transgresión que le imprimen a un medio tan poco maleable.

Espiga de Plata y Mejor Guión en la Seminci, Mejor Actor al gran Oscar Martínez en Venecia y seleccionada a los Oscar por Argentina, este relato fílmico tan singular, brillante, cáustico, corrosivo y feroz, concitó la unanimidad en sus valores. Se destacó que el pueblo respondía a las características de los de Buenos Aires, planos y en siesta perpetua, el país profundo.

Su crítica impía al mundo artístico e intelectual, que sus firmantes conocen muy bien. Pero también al del poder, si bien a pequeña escala, al nepotismo y al machismo. Su enfoque iconoclasta sobre el protagonista y la negrura de un entorno, en el que no se deja títere con cabeza.

Su estructura por capítulos, en paralelo al juego entre realidad y ficción, con ese final tan sorprendente y abierto. Se destacaron escenas y situaciones desternillantes porque, además es muy divertida. Se agradecieron las presencias de Nora Navas y Andrea Frigeiro, si bien el desarrollo del personaje de esta última se consideró insuficiente.

La japonesa ‘Después de la tormenta’ fue también mayoritariamente apreciada. Su director, Hirokazu Koreeda,  es un valor seguro en la estela – si bien no llegando a su altura – del mismísimo maestro Ozu, como se comentó. Y también la libertad que deja al no encorsetar la historia en una narrativa clásica, pese a la solidez y coherencia de su guión.

Se incidió en su universalidad, siendo, al tiempo, tan oriental. Su radiografía de la familia, de diferentes tipos de familias. Su realismo irónico, complejo, y hasta cínico, en este caso, aunque no desprovisto de emotividad, en el abordaje del personaje masculino con sus adicciones, su deriva personal y laboral y su desdichada herencia paterna, pero carismático, pese a todo.

En esos poderosos personajes femeninos, la ex, la hermana y la madre, sobre todo, maravillosa Kirin Kiki, tan lúcida y cómica, que no alberga esperanza alguna en la “rehabilitación” del hijo pero que, claro está, no puede evitar quererle.

En que su valor para renunciar a los aspectos más sentimentales y líricos, que pueblan otras de sus obras, no le resta un ápice de interés, lucidez y complejidad. En esos tornados. El interior, tan tumultuoso, y el climático, tan desdramatizado. En la evolución de un hombre en el filo y de sus afectos. En ese final, otro también, tan abierto como sugerente. En…

El miércoles, 11 de enero, más. Debatiremos sobre la surcoreana ‘La doncella’, de Park Chan-Wook, que entra mañana en el Avenida. Sobre la estadounidense ‘Paterson’, de Jim Jarmusch, que lo hace el día 7 de este mes y sobre la coproducción entre España, Marruecos, Francia y Qatar, ‘Mimosas’, de Oliver Laxe, Premio Semana de la Crítica en Cannes y Especial del Jurado en el de Cine Europeo de Sevilla, que se estrena el 5 de enero.

Gracias a Casa del Libro, a Pepe Iglesias, a Cristina Abad, a los críticos, amigos y seguidores habituales de la tertulia, Miguel Olid Suero y José Miguel Moreno Bautista, a Vita Lirola por ilustrar gráficamente y con las fotos todas las crónicas y a l@s mejores tertulian@s del mundo mundial por hacer de cada sesión una velada inolvidable. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS. ¡¡¡ Y MUY FELICES FIESTAS!!!

 

‘La Palabra y la Imagen’: Recordatorio urgentísimo

Pasado mañana, jueves, 1 de diciembre a las 19.30 horas, en la cuarta planta de La Casa del Libro de Sevilla, calle de Velázquez, tendrá lugar, de forma excepcional, la próxima sesión de nuestra tertulia de cine, La Palabra y la Imagen. De forma excepcional, porque el primer miércoles de este mes coincide con el puente.

Debatiremos sobre lo más interesante visto en el Festival de Cine Europeo y sobre las notables películas argentina ‘El ciudadano ilustre’, de Mariano Cohn y Gastón Duprat y japonesa ‘Después de la tormenta’, de Hirokazu Koreeda. La crítica invitada, todo un lujo y un honor, será Cristina Abad, de Fila Siete.

La entrada es libre y promete muchísimo. Les esperamos.

 

 

 

 

 

‘En cartelera’: Reyes y reinas

De la avalancha de estrenos del pasado viernes, que roza la veintena de títulos, en Sevilla nos quedamos con la mitad. De esta oferta, destacamos las películas más interesantes sobre el papel y que pueden verse también en versión original subtitulada en todas o en algunos días y sesiones.

La primera es la ópera prima israelí de la realizadora Maysaloun Hamoud ‘Bar Bahar’. Acerca de tres mujeres palestinas, que se mudan a vivir a Tel Aviv, y que no encajan en ninguna de las dos comunidades. Premios Otra Mirada en San Sebastián y Mejor Film Asiático en Toronto, sus referencias son excelentes y no hay que perdérsela.

La segunda es la más transgresora franco-portuguesa ‘La muerte de Luis XIV’, de Albert Serra, en la que se describen los últimos días del famoso monarca. Proyectada en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, viene precedida de nominaciones a varios premios y de las mejores reseñas. Debe verse.

La tercera es el documental estadounidense ‘Gimme Danger’, del clásico del cine independiente Jim Jarmusch, que glosa al grupo rockero ‘The Stooges’ y al carismático Iggy Pop. No hay que obviarla, pese a que solo tiene un pase en el Avenida a las 22.20…

División de opiniones o críticas negativas han cosechado sus dos compatriotas, ‘Marea negra’, thriller de acción de Peter Berg sobre el hecho real del terrible accidente de una plataforma petrolífera con Mark Walhberg y Kate Hudson y el de espionaje ‘Aliados’, de Robert Zemeckis, con Brad Pitt y Marion Cotillard. Ustedes mism@s.

Pésimas referencias tiene la franco-danesa ‘The neon demon’, de Nicolas Winding Refn, un thriller psicológico de terror, ambientado en el mundo de la moda, que, sin embargo, se hizo con el Premio de la Crítica en Sitges. Con Elle Fanning y Keanu Reeves. La pelota, en sus tejados.

Lamentablemente doblada, nos llega la rumana ‘Los exámenes’, de Cristian Mungiu -“4 meses, 3 semanas y 2 días” – Mejor Director ex aequo en Cannes y varias nominaciones a los Premios del Cine Europeo. Un médico, su hija a punto de conseguir una beca para estudiar en Inglaterra, un asalto y la situación de un país… Dura y demoledora, de visión obligada.

Para terminar, tres españolas. El drama documental ‘Rotas’, de Luis Lorente, en clave musical contra la violencia machista. El del mismo género, ‘La fiesta de los locos’, de Manuel Iborra, sobre el Carnaval de Cádiz y ‘La reina de España’, de Fernando Trueba, secuela de ‘La niña de tus ojos’, ambientada en los 50 en este caso. Con Penélope Cruz, Antonio Resines y Ana Belén, ha cosechado contrastes de pareceres, predominando los negativos.

No solo cine: Que diez años no es nada…

Sesión especial la de anoche de uno de los clubs de lectura al que quien esto firma se honra en pertenecer. En el espacio singular y amigo de la librería La Extravagante y en torno al libro de Nell Leyshon, ‘Del color de la leche’. La autora y dramaturga británica de la cosecha del 62, obtuvo por esta obra el Premio del Gremio de Libreros de Madrid. No es el único reconocimiento a su trayectoria literaria. Ganó también el Evening Standard de autores promesas, por su drama ‘Comfort me with apples’. Además fue la primera mujer ¡¡¡en 400 años!!! que escribió para el teatro londinense Shakespeare’s Globe, en 2010.

Especial se ha escrito porque, además, se conmemoraba el décimo aniversario de esta singular actividad que comenzó su andadura en la biblioteca de la Fundación Lara, siguió en La Casa del Libro, La de la Provincia, La de las Sirenas y otros espacios itinerantes, hasta recalar y estabilizarse en su sede actual de la librería citada, La Extravagante.

Volviendo a la novela, cuya lectura se recomienda vivamente, y que registra doce meses en la durísima existencia de una joven inglesa de apenas quince entre “los años del señor de mil ochocientos treinta y mil ochocientos treinta y uno”, contados por ella misma. Lo hace respetando la caligrafía y la voz narrativa de la protagonista, tan sencilla como compleja y tan inocente como demoledora. De primavera a primavera, pues las estaciones titulan los capítulos.

A partir de ahí, y sin ninguna intención de hacer spoiler, se habló de la calidad de la novela y de sus carencias; del gusto y del disgusto que había inspirado, aunque hubiera mayoría en el primer grupo; de si era sorprendente o previsible; de la opresión patriarcal y de clase que describía; del maltrato a sus personajes masculinos o si dejaba constancia de un estado de cosas aún vigentes; de las causas y la importancia de la lectura y de la escritura; de sus trampas y valores; de si era literatura concebida para captar a lectoras feministas; del estilo, del lenguaje, de la ausencia de mayúsculas en el y sus posibles interpretaciones, de…

Luego, la efemérides se celebró debidamente en un espacio más que agradable y céntrico, donde hubo ocasión de confraternizar aún más, si cabe. Lástima que las fotos tomadas allí salieran muy oscuras y sean irreproducibles.

Gracias una y mil veces a las fundadoras del club – dos de las cuales nos acompañaron –  a las compañeras y compañero de esta travesía lectora por su sabiduría, por sus conocimientos, por sus miradas tan diversas y estimulantes, por sus enseñanzas lectoras y personales. Muy especiales para la coordinadora y organizadora del evento, Mercedes Betanzos, que se desvivió por atendernos. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

 

‘Una mirada documental’: Recordatorio urgentísimo

Mañana, sábado, 26 de noviembre, a las 12 horas, en su sede habitual de la sevillana FNAC de la Avenida de la Constitución, tendrá lugar una sesión extraordinaria de ‘Una mirada documental’, el excelente ciclo que tan bien coordina el crítico y amigo, Miguel Olid Suero.

Y se hace así porque la empresa colabora con una iniciativa llamada ‘Black Saturday’, “en la que artistas y entidades culturales vinculan sus actividades con causas sociales”.

Así que veremos un documental muy comprometido. Se trata de ‘Dueños de nada’, excelente y galardonado documental del sevillano Sebastián Talavera, quien estará presente para introducirlo y debatirlo con nosotr@s. En él se describe la cruda realidad del asentamiento chabolista de El Vacie, a través de los ojos de una niña.

Escrito queda. Promete muchísimo y no hay que perdérselo.

 

 

 

‘La doctora de Brest’: Las batallas de Iréne

Esta película que nos ocupa ha recibido algunas críticas demoledoras. Titulares que la describen como un telefilme  con un quijotismo de saldo; como previsible; como que va buscando a Loach y no lo encuentra; como que tiene falta de cohesión en el guión y planos gratuitos… Casi todas, lo que no les descalifica para juzgarla, ni muchísimo menos, firmadas por hombres.

‘La doctora de Brest’ es una producción francesa, de 128 minutos de metraje, dirigida por Emmanuelle Bercot y coescrita por ella junto a Séverine Bosschem, Romain Compingt y la propia protagonista Iréne Franchon, en cuyo libro autobiográfico “Mediator 150 mg. ¿Cuántas muertes?”, está basada. Con una brillante fotografía de Guillaume Schiffman y una vibrante banda sonora de Martin Wheeler y Bloom. Su factura es impecable y en sus títulos de crédito figuran muchas mujeres.

Un equipo mayoritariamente femenino rindiéndole homenaje a la lucha de una semejante, la ya citada Iréne Franchon. La neumóloga que se atrevió a desafiar a la industria farmaceútica, a los laboratorios y a las más altas magistraturas del Estado, para defender la salud y la vida de sus pacientes. Salud y vida seriamente comprometidas por un medicamento, el Mediator, en principio recetado para la diabetes, y luego, para el control de peso. Sus destinatarias fundamentales eran también mujeres.

La realizadora – cuyo padre era cirujano, y que ha declarado que, de pequeña, le gustaba visitar los hospitales – transmite y contagia la admiración que siente hacia su protagonista y hacia sus batallas tan desiguales contra dicho establishment sanitario, político y económico.

La transmite y contagia con una puesta en escena tan absorbente como estimulante, que también deja constancia de su duro esfuerzo y del de quienes la apoyaron. De una lucha titánica que duró más de dos años y que tuvo daños colaterales. Se ha dicho que es esquemática en su retrato de los villanos de la función. No para quien esto firma, aunque eso deberán juzgarlo ustedes. Pero nadie ha comentado el que hace, tan tierno, sensible y solidario,  de otro personaje masculino maravilloso, el marido.

En cuanto al reparto, Benoit Magimel siempre sabe estar. Pero la estrella absoluta, por su carisma, entrega y talento es la maravillosa Sidse Babett Knudsen.

Con sus virtudes, y defectos, con sus logros y carencias, otra mirada de mujer en homenaje hacia una figura femenina singular que ganó para sus pacientes, su razón de vida y de lucha, una batalla fundamental contra la muerte por prescripción facultativa. Véanla.

‘Tamara y la Catarina’: Solas e invisibles

Quien esto firma – única espectadora de esta película mexicana de 108 minutos de metraje, escrita y dirigida por Lucía Carreras, muy oscura y siniestramente fotografiada por Iván Hernández, como corresponde a los ambientes en los que se desarrolla y con la música necesaria para resaltar ciertas escenas, de Pablo Cervantes, que solo tiene un pase, a las 16 horas, el sábado y domingo – salió incomodada de su proyección. Pero, desde estas líneas, quiere reconocer que su percepción de esta propuesta no fue la adecuada, pues se centró sobre todo en sus defectos y en lo que entendió como ciertos tics impostados.

Cierto es que no es una película redonda, que contiene bajones de ritmo y algún que otro tiempo muerto, en su noble afán por narrarla con un lenguaje diferente. Y lo logra. Es una mirada de mujer sobre dos mujeres solas e invisibles en un entorno agresivo y hostil, el México DF de todas las corrupciones – la policial incluida, en su presión implacable a la mayor de ellas – que condena a la exclusión socio-económica a dos personas tan valiosas como radicalmente distintas. Excelentemente interpretadas por Ángeles Cruz y Angelina Peláez, que compartieron  el Colón de Plata a la Mejor Actriz del Festival Iberoamericano de Huelva. Consiguió también el Premio a la Mejor Dirección.

Una de ellas, con retraso mental en la cuarentena, a quien su hermano y protector ha abandonado, y apenas si entiende el mundo en que vive, pese a que trabaja. La otra, una vendedora ambulante. Ambas, vecinas que no se habían relacionado, pero cuyos caminos se cruzan en un momento de sus vidas en el que la primera se lleva consigo a una bebita, que estaba en la calle aparentemente sola, y la segunda la ayuda a cuidarla, aunque no quiera ser cómplice de ese “secuestro involuntario”.

A través de ellas, Lucía Carreras muestra la geografía de la pobreza más absoluta, de las carencias más insoportables aliadas a la solidaridad, la empatía y la dignidad. Muestra la cara menos amable de las clases más desfavorecidas, que siempre tienen nombre de mujer. Muestra la bondad sin fisuras -inocente en la una, sabia y resignada, pero fuerte, en la otra – de dos soledades desheredadas y el vínculo tan fuerte que crean, ayudándolas a vivir y a seguir adelante. En un país y en una sociedad que las maltrata y no las merece.

La lírica, la épica y la poética están ausentes aquí. Su tono es delicado y contenido, tanto más eficaz por ello. Tampoco la realizadora cae en la tentación de un final feliz tipo cuento navideño. No. Y se agradece su honradez y su coherencia, aunque te deje un poso amargo y desasosegante.

Merece la pena, aunque la cartelera sevillana la haya ninguneado, que se hagan con ella. Merece la pena, merece ser vista.