‘Érase una vez en Hollywood’: La primera impresión…

… No siempre es la que vale. Esta firmante, que tenía muchas expectativas puestas en ella, salió del cine decepcionada e irritada con ‘Erase una vez en Hollywood’. Pero, repensándola antes de escribir estas líneas, ha cuestionado – al menos, parcialmente – sus primeras impresiones matizándola y resaltando sus valores. Así que intentará hacerle justicia sin eludir las incomodidades, y hasta el cabreo, que le ha provocado su visión. O lo que es lo mismo, las dos caras de una película. Todo un reto en esta tórrida madrugada de agosto, abordado desde una reseña poco convencional y casi tan libérrima como este blog. Advertid@s quedan.

Pero, antes que nada, la insoslayable ficha técnica: Producción norteamericana de 165 minutos de metraje. Escrita y dirigida por Quentin Tarantino, cosecha del 63 y novena de una filmografía sobradamente conocida y reconocida. Su matizada, luminosa y oscura fotografía, que refleja tan bien la tonalidad de ese tiempo, se debe a su habitual y excelente Robert Richardson.

La historia da cuenta – en unos meses cruciales del año de gracia de 1969, de febrero a agosto – de las peripecias de una estrella de western televisiva en decadencia y su doble y asistente en el contexto de una Meca del Cine tan mítica como demoledora, en la que tuvo lugar el escalofriante asesinato de la actriz Sharon Tate – del que se han cumplido 50 años ahora, como de tantas otras efemérides mucho menos dramáticas: Apolo 11, Stonewall, Woodstock… –   personaje efímero, pero central, de esta película.

Primera impresión : Otra vez la típica buddy movie, la pareja masculina protagonista. Matiz: Cierto, pero tanto DiCaprio como Pitt están enormes, refleja su amistad inquebrantable pese a las diferencias de clase y la relación laboral que les une de patrón y empleado,  siendo el sello, patriarcal, de la época. Continúa vigente aún ahora…

Primera impresión: Demasiado centrada en la más bien lamentable carrera del personaje central. Matiz: Cierto, pero de eso se trata. De una visión tan mítica como cáustica de la producción audiovisual de serie B, preludio del spaghetti western. Que da lugar, además, a dos escenas antológicas. Una la de la pelea de Pitt con un chulesco y prepotente Bruce Lee y la conversación y rodaje posterior de DiCaprio con la carismática pequeña actriz.

Primera impresión: Le sobra metraje. Matiz: Cierto, cierto, cierto. Excesiva con sus pros y contras. Aunque contenga momentos estelares que rediman tal desmesura.

Primera impresión: Tiene desajustes de ritmo, dispersiones y vacíos de enfoque y guión. Matiz: Cierto, cierto, cierto, pero… léase el párrafo anterior. Aunque no todo valga.

Primera impresión: Mucho más mitómana y autocomplaciénte que crítica con el establishment hollywoodense. Matiz: Cierto, cierto, cierto, pero es también una visión muy corrosiva y divertida de sus miserias.

Primera impresión: Es sexista en su visión unidimensional, sesgada y objetal de las mujeres. Matiz: Cierto, cierto, cierto, excepto con una que viene a continuación.

Primera impresión: Una representación esquemática de Sharon Tate. Matiz: Sí, pero muestra la persona generosa y dulce que era en dos momentos preciosos. Estupenda Margot Robbie, por cierto.

Primera impresión: Manson y su banda NO ERAN HIPPIES, como sugiere la película y aunque pasaran por tales, sino UN@S RACISTAS SATÁNIC@S. Matiz: Cierto, cierto, cierto.

Primera impresión: ¿CÓMO SE HA ATREVIDO A DAR ESTA VISIÓN EDULCORADA Y FALSA, EN CLAVE DE COMEDIA NEGRA E IRREVERENTE, DE LA HORRENDA Y FEROZ MASACRE? Matiz: Cierto, cierto, cierto, pero… es capaz de sorprendernos, tras una tensión insoportable y ese final… es la revancha esperanzadora de la ficción frente a la terrible realidad de los hechos.

Primera impresión: Resulta, a tenor de sus referencias superlativas, sobrevalorada. Matiz: CIERTO, CIERTO, CIERTO, pero desborda amor al cine. Y no, en opinión de quien esto firma, no es, ni de lejos, la mejor de su realizador.

Primera impresión: Transmite la chulería tras la cámara de quien está por encima del bien y del mal y cree que puede permitírselo todo. Matiz: CIERTO, CIERTO, CIERTO y, hasta en sus mejores versiones fílmicas, es marca de la casa.

Así podríamos seguir… Es evidente que, con todo y por todo, hay que verla.  Y también que deberíamos debatirla – promete un intenso y encendido debate – en la sesión inaugural del curso y de la octava temporada de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra que tendrá lugar el miércoles, 2 de octubre, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol.

Escrito queda. Ténganlo muy en cuenta.

 

 

 

 

En cartelera: Tres veranos

En efecto, tres veranos de muy distinto signo – aunque una de ellas culmine en esta estación, alargando más el tiempo – son los descritos por otras tantas películas, las más destacadas de la nueva oferta de la cartelera de hoy. A saber, y las comentaremos por este orden, una coproducción franco-italiana, una española y una estadounidense.

La primera es ‘La casa de verano’, de la actriz, guionista y realizadora Valeria Bruni Tedeschi – ‘Es más fácil para un camello’ (2003), ‘Un castillo en Italia’ (2013)… – que quien esto firma tuvo ocasión de ver en la pasada edición del Festival de Sevilla. Aquí tienen el enlace a su reseña. Pasen, lean y decidan en consecuencia:

https://sevillacinefila.com/2018/11/12/seff-xv-edicion-seccion-oficial-la-casa-de-verano-la-familia-y-varios-mas/

La segunda es ‘La virgen de agosto’, del guionista y director Jonás Trueba, que tiene una filmografía notable y singular, en la que destacamos ‘Todas las canciones hablan de mí’ (2010), ‘Los ilusos’ (2013) o ‘Los exiliados románticos’ (2015), cuyo enlace a la crítica que le hizo este blog es:

https://sevillacinefila.com/2015/10/03/los-exiliados-romanticos-dulce-pajaro-de-juventud/

En esta su última propuesta, sigue a una chica treintañera que decide quedarse en Madrid durante este mes. Así, en el tiempo de una ciudad muy diferente al resto del año en la que el ritmo y la forma de vida son muy distintas, irá viviendo una serie de experiencias de distinto signo pero enriquecedoras. Protagonizada por su pareja en la vida real, la excelente Itsaso Arana, también coguionista junto a él, tiene unas magníficas referencias y no hay que perdérsela.

Y la tercera es ‘Érase una vez en Hollywood’, de Quentin Tarantino. Mezcla de drama, thriller y comedia negra, nos muestra el ambiente de los años 60 en la llamada meca del cine, a través de los ojos de una estrella y su doble, con sus glorias, miserias y tragedias. Con un reparto de auténtico lujo en el que el trío protagonista lo integran Leonardo DiCaprio, Brad Pitt y Margot Robbie, ha generado una intensa división de opiniones predominando las positivas. Y, desde luego, su visión es obligada.

Fuentes: Wikipedia y filmaffinity. Escrito queda.

‘Rojo’: Vísperas del terror

Quien esto firma, tiene que reconocer que resulta díficil escribir una reseña crítica – que obliga a repensar lo visto, a recordarlo, a articularlo de forma matizada, con cierto rigor y complejidad y a consultar determinados datos, lo que le suele llevar inevitablemente, y como poco, un par de horas – cuando se tiene una media de 5 visitas diarias en este blog. Vale que estamos en verano, pero…

Aún así, su compromiso con quienes – aunque el número sea tan exigüo- lo leen puede más que la desmotivación. Y aquí va la de esta que nos ocupa, ‘Rojo’, cuya ficha técnica reza: coproducción entre Argentina, Francia y Brasil, fechada en 2018 y escrita por su propio realizador, el guionista y cineasta Benjamín Naishtat – cosecha del 86, del que es su tercera propuesta tras ‘Historia del miedo’ (2014) y ‘El Movimiento (2015) – con una espléndida fotografía de Pedro Sotero y una música que subraya muy bien, cuando es necesario, la tensión dramática, que firma Vincent van Warmerdam. Se hizo con la Concha de Plata al Mejor Director, además de los galardones al Mejor Actor – al magnífico Darío Grandinetti – y a la Mejor Fotografía del citado Pedro Sotero en el Festival de San Sebastián del pasado año.

La historia está ambientada en una ciudad de provincias en 1975, un año antes del golpe de Estado de Videla, cuya feroz dictadura duró desde 1976 hasta 1983 con el saldo pavoroso, entre asesinatos, desapariciones y torturas, de 30.000 víctimas. Como declaró el director a Begoña Piña, en una excelente entrevista de lectura obligada, en ‘Público’, fechada el pasado día 2: “En la Argentina de los 70 el alto costo de la complicidad civil con un gobierno asesino fue el de perder una generación entera de líderes sindicales, sociales, culturales y políticos”

De esto da cuenta este intenso drama, en este thriller negro, negrísimo a través de la historia de un abogado estrella y su enfrentamiento con un desconocido al que, previa provocación de este en un restaurante, humilla y avergüenza públicamente. El letrado y su mujer tendrán, a posteriori, un nuevo enfrentamiento con él que se dará lugar a una situación límite cuyas consecuencias, teñidas de mentiras y ocultaciones, serán imprevisibles.

Este hilo conductor se ramifica en relatos, situaciones y personajes representativos de una burguesía que participa y o encubre un estado de cosas aberrante en cuanto a derechos humanos y abusos de poder. Pero Naishtat lo narra en una clave estilizada, con una puesta en escena y un enfoque del relato nada convencionales, que – por paradójico que resulte – constituyen la mayor fuerza y la mayor debilidad de ‘Rojo’.

Porque su arranque espléndido y su atmósfera opresiva e inquietante que nos golpea impíamente coexiste con una dispersión que neutraliza y revierte la tensión insoportable en preguntas sin respuesta y subtramas que no conducen a ninguna parte. Porque sus aciertos estéticos devienen a veces vacíos de contenido cuando no están – como aquí – apoyados en un guión sólido. Una pena que, de haberse evitado, podría haberla convertido en una obra mayor y redonda.

Pero, en cualquier caso, es evidente que debe verse. Estará en el Avenida desde hoy y – que quien esto firma sepa – hasta el próximo miércoles, 14, en una única sesión a las 20.15.

Escrito queda y no permitan que se les escape.

‘El gran Buster’: El hombre y el mito

El historiador, crítico, productor, actor y director de cine estadounidense Peter Bogdanovich  – cosecha del 39, integrado en lo que se dio en llamar el ‘Nuevo Hollywood’ al que pertenecen colegas tan brillantes como Scorsese, Cimino o Coppola, con títulos en su haber tales como ‘The last picture show’ (1971), ‘¿Qué me pasa doctor?’ (1972), ‘Luna de papel’ (1973), ‘Texasville’ (1990) … entre un larguísimo etcétera – ha abordado en este documental, premiado como el Mejor en su especialidad en el Festival de Venecia del pasado año, al hombre y al mito llamado Buster Keaton.

En efecto, esta producción norteamericana fechada en 2018, que ha escrito él mismo y que tiene una luminosa fotografía de Dustin Pearlman, es un notable compendio biográfico y filmográfico del genial intérprete y cineasta. Un compendio biofilmográfico muy exhaustivo y cualificado en el que Bogdanovich ha volcado toda su sabiduría cinematográfica de, se repite, amante del cine, historiador que ha glosado a muchos cineastas en libros muy recomendables, al tiempo que crítico experto y, por descontado, admirador rendido de este su excepcional colega.

Si a todo esto le añadimos entrevistas sobre el personaje con gentes como Mel Brooks, Carl Reiner, Cybill Sheperd, Dick Van Dyke o Quentin Tarantino, secuencias de sus cortos y de sus obras maestras restauradas como ‘La ley de la hospitalidad’ (1923), ‘El navegante’ (1924), ‘Siete ocasiones’ (1925), ‘El maquinista de la General’ (1926) o ‘El héroe del río’ (1928)… Si a todo esto le añadimos fotos e imágenes de momentos de su vida, de su cénit y de su ocaso, de sus glorias y miserias personales y profesionales que nos lo muestran, por encima de todo, como alguien muy sencillo, humilde, leal y generoso…

… Comprenderán que, pese a su factura convencional, merezca la pena verse de todas, todas. Solo tienen oportunidad de hacerlo hoy en el Avenida, en una única sesión a las 18 horas. NO SE LO PIERDAN.

‘303’: En el camino…

Quien esto firma puede entender que el local de referencia de la cinefilia sevillana, único en esta ciudad en proyectar siempre en version original, haga concesiones a la comercialidad de sus ofertas a fin de llegar a un público más amplio. Sobre todo cuando no hay año en que no se especule con su cierre definitivo por razones económicas y esto resulta muy inquietante para l@s amantes del mejor cine.

Pero lo que le cuesta más asimilar es que las películas – que constituyen sus señas de identidad y que tienen siempre espectadores-as fieles – se vean postergadas por dichos títulos, hasta el punto de resultar estrenos trampa, con mínimas o una única sesión en los peores horarios, que desaparecen apenas comenzar su recorrido.

Este ha sido el caso de la que nos ocupa – producción alemana, fechada en 2018, de 120 minutos de metraje, realizada por el productor, guionista y cineasta austriaco Hans Weingartner, cosecha del 70, del que recordamos la estimulante ‘Los edukadores’ (2004), escrita por él mismo junto a Silke Eggert y Sergej Moya, con una estupenda fotografía debida a Mario Krause y Sebastian Lempe y una banda sonora tan sugerente como excesiva que firma Michael Regner – con tan sólo una semana de permanencia en la cartelera, en la que no ha dado tiempo ni siquiera a que funcione el efecto boca-oreja.

Mal hecho. Porque la historia de una chica y un chico – Jule y Jan – que, por caprichos del destino, viajan juntos en la autocaravana de ella, una Mercedes 303 de ahí el título, por los caminos que les llevan a diferentes países europeos aunque sus destinos sean diferentes… tiene todo los ingredientes para seducir a un amplio espectro de espectadores-as.

Ambos de 24 años, ella ha suspendido en Biología y va a Portugal a encontrarse con su chico y comunicarle algo importante. Él, estudiante de Ciencias Políticas, viaja al País Vasco para conocer a su padre biológico. Los dos, con dramas y duelos en sus vidas, encaran este viaje inesperado con reticencias y reservas mutuas que darán paso a estimulantes confrontaciones sobre competencia o cooperación, genética o aprendizaje, fidelidad o no, monogamia o no, afinidades de comunicación o simplemente químicas… Así, temiendo lo que tienen que afrontar cada cual, se descubrirán a sí mismos y la una al otro y viceversa.

Es una road movie con un romance muy particular. Aunque se han señalado justamente sus coincidencias con ‘Antes de amanecer’ (1995), de Richard Linklater, lo cierto es que tiene voz y personalidad propias. Habitada por el encanto, como quien esto firma señaló al compartir su trailer hace unos días, tiene la sabiduría de mostrar muy bien el proceso del enamoramiento, tomándose su tiempo y pasando por las fases de descubrimiento, entusiasmo irrefrenable, alegría, vitalidad – compatible con un incidente muy desagradable que sufre ella – (re)conocimiento mutuo, silencio y preocupación ante las emociones que van desbordándose y acercamiento físico lento y respetuoso.

Lo que en tiempos del tan zafio y machista “aquí te pillo, aquí te mato” y de las aún peores “iniciaciones” sexuales vía porno,  resulta reconfortante y diferente. Porque, además, tanto la una como el otro aportan su bagaje educacional e ilustrado a ese proceso, lo que le da otro contenido lejos de los clichés amorosos al uso. Además de tener una pareja protagonista con una enorme química y muy buen hacer, especialmente en lo que se refiere a la magnética Mala Emde. Aunque Anton Spieker no le va a la zaga…

No, no estamos hablando de una obra mayor. Pero sí de una propuesta deliciosa de y con la que no avergüenza disfrutar. Y que, se insiste, hubiera funcionado – de haberle dado algo de tiempo – muy bien en taquilla.

Háganse con ella.

 

 

Bergman y Welles según Margarethe, Felix, Bettina y Mark. Segunda parte:’La mirada de Orson Welles’

Mark Cousins es un crítico, guionista, productor, fotógrafo, presentador y cineasta británico, de la cosecha del 65, que ha abordado la grandiosa figura de Orson Welles desde un punto de vista tan fascinante como inédito en este documental – producción inglesa, de 110 minutos de metraje, fechada en 2018, escrito y fotografiado espléndidamente por él mismo – que aún se proyecta hasta mañana, jueves, 1 de agosto, en una única sesión a las 18 horas y que quien esto firma les recomienda encarecidamente que no se pierdan.

Concebido en tono epistolar – como una larga carta escrita, como una interpelación vía voz en off del director al colega genial – plantea una inmersión diferente en la biografía, la filmografía y la personalidad de Welles a través de los cientos de cartas y dibujos del autor, en gran parte conseguidos gracias a Beatrice Welles.

En ellos están están contenidas – y Cousins nos lo descubre en paralelo a imágenes de obras inmortales como ‘Ciudadano Kane’, ‘Sed de mal’, ‘El cuarto mandamiento’ o ‘Campanadas a medianoche’ entre otras – muchas soluciones de su narrativa y puesta en escena. En ellos están contenidos planos, escenas, secuencias, movimientos de cámara, decorados, líneas, ángulos, curvas, espacios, lugares, localizaciones y decorados, entre tantas cosas. En ellos está contenidas las señas de identidad narrativas y estéticas de un maestro. En ellos también el director llega a intuir algunos de sus referentes pictóricos.

Sigue al protagonista, a través de ellos y de fotografías, por su itinerario vital, por los países que le marcaron como Irlanda y España. A través de sus edades y de sus amores, de su poliédrica e intensa personalidad. Íntuye como habría filmado en este siglo y con la tecnología contemporánea… E incluso le hace responder desde el más allá a algunas de sus preguntas y planteamientos.

Lo escrito. Solo tienen ocasión de verla hasta mañana, jueves 1 de agosto, en una única sesión a las 18 horas.

No se lo pierdan.

 

 

 

Bergman y Welles, según Margarethe, Felix, Bettina y Mark. Primera parte: ‘Entendiendo a Ingmar Bergman’

Desde el pasado día 5 de este mes de julio y hasta el 14 de agosto inclusive, un ciclo de documentales en el Avenida, con una única sesión a las 18 horas, glosan – entre otros asuntos y efemérides – a cuatro cineastas, tres hombres y una mujer. A saber, Agnés Varda, Ingmar Bergman, Orson Welles y Buster Keaton.  Todo ello lo tienen en una entrada que publicó este blog y cuyo enlace es el siguiente:

https://sevillacinefila.com/2019/07/04/del-mayor-interes-cinefilo-documentales-en-el-avenida

Pues bien, agrupamos en dos partes los dedicados a dos maestros como Ingmar Bergman y Orson Welles, sin pretensiones de exhaustividad, desde las miradas de dos mujeres y dos hombres. Ambos, por cierto, radicalmente distintos en fondo, forma, puesta en escena y enfoque.

En esta primera, ‘Entendiendo a Ingmar Bergman’, las de su colega y rendida admiradora la prestigiosa cineasta alemana Margarethe von Trotta, políticamente comprometida y feminista – cosecha del 42, con títulos en su filmografía como ‘El honor perdido de Katharina Blum’ (1975), ‘El segundo despertar de Christa Klages’,  ‘Las hermanas alemanas’ (1981), ‘Rosa Luxemburgo’ (1986) o ‘Hannah Arendt’ (2012) – su hijo, el también realizador Felix Moeller, y la premiada montadora Bettina Böhler, aunque sea la directora quien se muestre a la cámara como hilo conductor del relato y responsable de las entrevistas.

Estamos ante una propuesta no por convencional de factura menos interesante; no por aparentemente amable menos incisiva con los claroscuros de la compleja y atormentada personalidad de un clásico del cine; no por accesible a todos los públicos menos cualificada para amantes y estudiosos del mito y del hombre que latía bajo el personaje; no por provenir de una admiradora entregada menos sutilmente irónica y crítica especialmente con sus circunstancias amorosas y familiares…

Y si, además de todo ello se destaca que era un cineasta muy afín a las mujeres , nos es mostrada su sencilla sepultura, añadimos secuencias de sus películas más míticas y de algunos de sus rodajes, enriquecidas con comentarios y aportaciones y entrevistas con personajes, personas, de la talla de Liv Ullman, Gunnel Lindblom, Daniel Bergman – uno de sus más de diez hij@s – Olivier Assayas, Ruben Östlund o Mia Hansen Love. quien confesó haber sentido el miedo y el espíritu del genio en la isla de Farö, donde vivió y murió el protagonista y en la que estuvo diez días sola… son razones más que suficientes para recomendarla.

Aquí su ficha técnica: coproducción germano-francesa, fechada en 2018, de 109 minutos de metraje, cuyo guión lo escriben conjuntamente Margarethe von Trotta y Felix Moeller y que cuenta con una espléndida fotografía de Börres Weiffenbach.

Háganse con ella.

 

 

 

 

 

‘Yesterday’: All you need is love…

Aunque quien esto firma no suela leer nunca las críticas ajenas – ni siquiera las de compañer@s y amig@s… – antes de hacer las propias, sí que lo ha hecho con el titular de una de ellas, de Alberto Luchini en El Mundo recogido por la imprescindible filmaffinity, que afirma que esta ‘Yesterday’ que nos ocupa es más una película de su guionista – Richard Curtis, ciudadano inglés de la cosecha del 56, que escribió entre otros títulos emblemáticos para el gran público ‘Cuatro bodas y un funeral’ (1994), ‘Nothing Hill’ (1998), con la que también con cierta lógica se la ha comparado, o ‘Love Actually’ (2003), además de un par de la saga de Bridget Jones – que de su director, Danny Boyle, ciudadano inglés de la misma cosecha, con una filmografía tan irregular como jugosa en la que destacar ‘Trainspotting’ (1996), ‘Slumdog millionaire’ (2008) o ‘Steve Jobs’ (2015). Y no puede estar más de acuerdo.

Porque, aunque se parta de una ingeniosa y brillante historia previa de Jack Barth, en la que se nos narra que – debido a un apagón universal imprevisto, tras el que sufre un accidente – un joven músico condenado al fracaso despierta en un mundo en el que es el único que conoce a los Beatles. Una vez constatada esta certeza, que se extiende también a su mejor amiga, representante y secretamente enamorada de él, y pese a sus escrúpulos éticos, decide aprovecharse de la situación y recrear las canciones del grupo como si fueran propias, con un éxito fulgurante.

A partir de ahí, esta comedia en clave fantástica – producción británica de 116 minutos de metraje, con una buena fotografía de Christopher Ross y parte de la banda sonora del mítico cuarteto en la voz del protagonista, un desvaído aunque esforzado Himesh Patel en la que también aparece como personaje el famoso Ed Sheeran – que debió ser una ácida, divertida y demoledora reflexión sobre la fama, la industria discográfica, la arbitrariedad del éxito, la memoria, el plagio… aunque algo de esto tenga, con más trazos gruesos que finura, se convierte en una comedia romántica, blanda, predecible e insulsa, más o sobre todo. Con el agravante, para quien esto firma, de la nula química entre Lily James – en un rol abnegadamente femenino – y el citado Patel.

Pero, vamos, que esta es solo una opinión más. Tengan en cuenta que ha convencido mayoritariamente a público y crítica. La pelota, en sus tejados.

SEFF 2019, Sesión Inaugural: ‘Madre’ no hay más que una… si no hay elecciones

El Festival de Sevilla ha dado a conocer a medios habitualmente acreditados en él, como es el caso de este blog, que ya tiene fecha y película inaugural. O lo que es lo mismo, que su decimosexta edición tendrá lugar del 8 al 16 de noviembre y que será ‘Madre’, de Rodrigo Sorogoyen, la que abrirá el Certamen “tras su estreno mundial en Venecia”.

Rodrigo Sorogoyen, guionista y realizador madrileño de la cosecha del 81, tiene una filmografía muy estimable y galardonada. En la que destacamos la historia intimista y demoledora ‘Stockolm’ (2013), que se hizo con tres Biznagas de Plata en Málaga a la Mejor Dirección, al Mejor Guión Novel (para él mismo e Isabel Peña, su coescritora habitual) y a la Mejor Actriz, para Aura Garrido, además del Premio Signis y el del Jurado Joven a la Mejor Película y un Goya al Mejor Actor Revelación para Javier Pereira. El enlace a su crítica en esta página es:

https://sevillacinefila.com/2013/11/23/stockholm-noche-y-dia/

En la que destacamos, en un registro radicalmente opuesto, la implacable ‘Que Dios nos perdone’ (2016), Mejor Guión en San Sebastián y dos Goyas, también al Mejor Guión Original y Actor, para Roberto Álamo. El enlace a su crítica en esta página es:

https://sevillacinefila.com/2016/10/29/que-dios-nos-perdone-urbi-et-orbi/

En la que destacamos el potente thriller político ‘El reino’ (2018), ganador de siete Goyas:  Mejor Dirección, Mejor Guión Original, Mejor Actor Protagonista (Antonio de la Torre) y De Reparto (Luis Zahera), Mejor Sonido, Montaje y Música Original. El enlace a su crítica en esta página es:

https://sevillacinefila.com/2018/09/30/el-reino-que-el-pueblo-no-os-perdone/

‘Madre’ (2019) – su última propuesta, con la que arrancará el SEFF – se inspira en  el inquietante cortometraje homónimo, de nuevo en clave intimista, que el director rodó en 2017, por el que ganó un Goya y estuvo nominado a los Oscar. Retoma la historia de esa mujer que perdió a su hijo mientras pasaba unas vacaciones con el padre y cree haberlo reencontrado diez años después… Protagonizan Marta Nieto y Álex Brendemühl y promete muchísimo.

Además, puede darse la circunstancia – ojalá que no… – de que el primer domingo del Festival, 10 de noviembre, se celebren unas nuevas elecciones generales. Es lo que está previsto si no se llega a un acuerdo de investidura en septiembre.

A tener muy en cuenta. Escrito queda.

 

 

 

‘Utoya-22 de julio’: El horror, el horror, el horror…

En las últimas semanas han coincidido en nuestra cartelera, si bien que fugazmente la mayoría de ellas, dos películas sobre madres e hijas, aunque muy diferentes en temáticas – ‘Wild Rose’, de Tom Harper y ‘Un amor imposible’, de Catherine Corsini – otras dos que tienen que ver con los Beatles, directa o indirectamente – ‘Yesterday’, de Danny Boyle y ‘An Accidental Studio, de Bill Jones, Kim Leggatt y Ben Timlett – y dos más que glosan sendas efemérides, de características radicalmente opuestas, que se cumplen en este mes de julio – los 50 años del primer alunizaje en ‘Apolo 11’, de Todd Miller y los 8 de la matanza terrorista de la isla noruega que le da título, en esta ‘Utoya, 22 de julio’, de Erik Poppe, que nos ocupa. Todas vistas por quien esto firma, siendo la cuarta que reseña en este blog.

Estos fueron los hechos:

A las 15,26 del día citado, 22 de julio de 2011, se produjo una explosión – detonada por un coche bomba nada sospechoso – en un edificio gubernamental próximo a las oficinas del Primer Ministro, que quedó totalmente destruído. Fallecieron 8 personas y más de un centenar resultaron heridas. Luego, el asesino – Anders Behring Breivik, de 32 años, simpatizante de la ultraderecha, que actuó en solitario – se dirigió a la isla de Utoya, donde tenía lugar anualmente un campamento político de verano de las juventudes laboristas al que pensaba acudir, la jornada siguiente, el jefe del Gabinete.

Disfrazado de policía y fuertemente armado, reunió a l@s participantes y a sus monitores-as so pretexto de la  seguridad y comenzó a dispararles indiscriminada y continuamente durante más de una hora, lo que tardaron en llegar las fuerzas de seguridad a rescatarles, un retraso intolerable por el que se perdieron muchas vidas. El devastador resultado fue de 69 muertos y varios centenares de heridos, por los que el autor de la masacre nunca se arrepintió y sigue considerándose a sí mismo como “un fascista y un nazi”. Fuente: Wikipedia.

Al productor, guionista y realizador de ese país, Erik Poppe – cosecha del 60, del que recordamos ‘Mil veces buenas noches’ (2013), integrante de su llamada ‘Trilogía de Oslo’ – no le interesa documentar esta terrible tragedia al modo convencional, sino sumergirnos en el corazón de las tinieblas, en el epicentro y las entrañas del terror experimentado por est@s chic@s – de edades comprendidas entre los 14 y los 19 años, comprometid@s social y políticamente, con todos los sueños y el futuro por delante – sirviéndose de un plano secuencia sin cortes que sigue, como hilo conductor, a una joven, Kaja, – personaje ficticio, aunque la película se base en los testimonio de tres supervivientes – a través de la isla, a partir de que lleguen las primeras y confusas noticias del primer ataque en la capital y suenen las primeras detonaciones…

Su mirada: su ansiedad; su desconcierto; su desesperación; su incredulidad; su pánico: su valor; su generosidad al acompañar a herid@s, hasta su último aliento, a riesgo de su vida; su búsqueda desesperada de su hermana menor y de un escondite seguro que las frías aguas, las rocas hostiles y un bosque no especialmente frondoso le niega; su incomprensión ante la ausencia de ayuda y ante el rumor de que el agresor es un policía – alguien lo comenta de pasada… -; su certeza ante una muerte segura… son las de tod@s sus compañer@s y se transmiten, como descargas eléctricas de una intensidad y un pathos atroces, inquietantes y difícilmente soportables a l@s espectadores-as.

Con ella, vemos a esas criaturas inocentes e indefensas atrapadas sin escape posible ante un cazador que pretende eliminarlas, que no saben a dónde ir, que huyen sin rumbo, que se acurrucan donde pueden, que no siempre toman las mejores decisiones, que se arrastran en pos de una salvación improbable, que hablan con sus madres y padres que les dicen que les quieren, que conocen su final, que… ESTREMECEDORA.

93 minutos de absorbente y tenso metraje. Su guión se debe a Anna Bache-Wiig y a Siv Rajendram; su excelente fotografía, tan dramática como el relato, la firma Martin Otterbeck y su música, que se hace oir apenas y cuando debe, a Wolfgang Plagge. La excelente Andrea Berntzen es nuestra guía en el horror.

Solo la proyectan en el Nervión, aunque doblada. Consulten horarios y sesiones y NO SE LA PIERDAN BAJO NINGÚN CONCEPTO.