‘Yalda, la noche del perdón’: La pena capital como espectáculo

De acuerdo con Wikipedia, Yalda es una celebración milenaria de la cultura persa preislámica que coincide con la noche más larga del año y que dará paso, con el cambio de ciclo solar, a más horas diurnas. Aunque no sea una fiesta oficial en el Irán contemporáneo, las familias y amistades suelen reunirse festejando con ella simbólicamente el triunfo de la luz sobre la oscuridad comiendo granadas, sandías, nueces y frutos rojos.

En esta noche, y en el contexto de un aberrante reality show que convierte en espectáculo la salvación o la ejecución de una persona condenada a morir según la Sharia y la ley del Talión imperantes en el paí – que tiene, sin embargo, la posibilidad de redención si la familia de su víctima así lo decide, algo contemplado en la legislación y asumido por jueces y fiscales – sitúa el guionista, documentalista y realizador Massoud Bakhshi – cosecha del 72, cuya primera película, ‘A respectable family’ (2012), inédita en España, fue prohibida en Irán – este su segundo largometraje.

Este programa televisivo está basado en uno real, ‘Luna de miel’, que fue retirado ante el impacto de esta propuesta fílmica. Un subproducto infame y carente de ética, que convertía en espectáculo la pena capital, que jugaba con la vida o la muerte de un reo según las normas citadas anteriormente, que se erigía en juez al tener en sus manos el destino de alguien y hacía al público presente en el plató, y a l@s espectadores-as, cómplices de semejante podredumbre.

‘Yalda…’ discurre, prácticamente en tiempo real, en el estudio donde tiene lugar esta basura, donde la vida o la muerte de una joven de 22 años, Maryam, que ha matado accidentalmente a su marido, de 65, están en las manos de la hija de éste, Mona, que dará su veredicto final, mientras el presentador las entrevista a una y a otra, indagando en sus diferentes versiones sobre la tragedia e interviene también la madre de la condenada, al tiempo que se descubre un secreto familiar.

Al mismo tiempo, l@s espectadores-as van votando a favor o en contra de tal “indulto” – en el programa de referencia no lo hacían, pero se ha añadido para aumentar más si cabe su carga crítica – organízándose una colecta para cubrir la indemnización a la huérfana, el llamado “pago de sangre” que repara económicamente a los deudos de las víctimas. De hecho, la recaudación íntegra de esta película sirvió para salvar la vida a un hombre, que estaba en el corredor de la muerte desde los 14 años y ha salido en libertad a los 30 una vez pagada esta deuda, según cuenta el propio Bakhshi a la periodista Begoña Piña en una excelente entrevista publicada el pasado día 1 de este mes en Público. Sólo por eso, ‘Yalda’ sería digna de aplauso…

Pero además sabe retratar muy bien el sórdido microcosmos en el que se ambienta. Las tensiones, las intrigas, la tragedia de una chica cuyo destino, por imperativo de una ley indeseable, está en las manos de una hija poco dispuesta a perdonar y los intereses económicos en juego. Sabe retratar muy bien el clima enrarecido del estudio, la presión del tiempo, de la audiencia y del show que envilece y ensucia fines y medios, como si de una siniestra distopía, de una pieza de terror macabra y surrealista se tratara.

Cabe reprocharle, desde la opinión personal e intransferible de esta firmante, ciertos excesos y dispersiones que impiden esclarecer hechos y personajes secundarios claves para la comprensión de la historia. También que, tratándose de una teocracia ferozmente misógina, las protagonistas sean mujeres enfrentadas por el esposo y padre. Que prefiera, algo importante, mostrar a las profesionales del medio televisivo – el realizador ha declarado su complacencia por la mejora de la condición femenina en su país y su acceso a muchos estudios y profesiones que antes les estaban vedadas – aunque estén veladas y a las órdenes masculinas… Y que su crítica sea más demoledora en lo que respecta al programa y no tanto a la pena capital, al asesinato legal de Estado, imperante en su país.

Coproducción entre Irán, Francia, Alemania, Suiza y Luxemburgo, fechada en 2019, de 89 minutos de metraje. Muy bien fotografiada por Julian Atanasov, con una banda sonora, tan adecuada a lo narrado, que firman Dana Farzanehpour y Denis Séchaud y con un reparto muy entregado en el que destacar a la estupenda Sadaf Asgari y a la excelente y prestigiosa Behnaz Jafari.

El cine iraní añade otra trayectoria a seguir dentro de los grandes nombres, de las imprescindibles y llenas de talento miradas de mujer y masculinas que constituyen sus señas de identidad. Véanla.

En cartelera: Dos estrenos y un Festival…

En este primer viernes de mayo, destacamos cinco películas de entre las cuales dos son estrenos propiamente dichos y tres pertenecen al ciclo, que se prolongará la semana que viene y que tienen una única sesión, del veterano Festival LGTB sevillano Andalesgai. Todas ellas podrán verse, en sus versiones originales subtituladas, en el local de referencia de la cinefilia sevillana, el Avenida. Y, al tiempo, habrá proyecciones de cortos y documentales en el muy conocido y cinéfilo espacio de la cinemateca UGT sevillana. Volviendo a las ofertas citadas son, las comentaremos por este orden, una coproducción entre Bosnia y Herzegovina, Austria, Alemania, Rumanía y Polonia, una colombiana, una alemana, una de Hong Kong y una canadiense.

La primera es ‘¿Quo Vadis, Aida?’, escrita y dirigida por la realizadora Jasmila Zbanic. Fechada en 2020 y ambientada en los años 90 en Bosnia, durante la guerra de los Balcanes, sigue a una traductora de la ONU quien, cuando los serbios ocupan el pueblo, su familia espera entrar al campo de refugiados de ese organismo y ella – que participa en las negociaciones – duda entre si darle o no un trato de favor. Precedida de numerosas nominaciones y premios, formó parte de la Sección Oficial del pasado Festival de Sevilla.

Se ha escrito sobre ella – extractos de críticas de expert@s y medios publicados en la imprescindible página FilmAffinity – : “Retrata la guerra de los Balcanes sin complejos. Y duele… Sí, es maniquea, declarativa, ruda y hasta evidente. Y es ahí, contra lo que se pueda pensar, en su honestidad brutal y en su desacomplejada ira donde se hace grande” Luis Martínez, El Mundo ; “Una película histórica terroríficamente desgarradora, que resulta imposible de olvidar” Deborah Young, The Hollywood Reporter; “Apenas te deja tiempo para recobrar el aliento… Es absorbente e increíblemente interesante” Marta Balaga, Cineuropa. Resulta evidente que no hay que perdérsela.

La segunda es ‘El olvido que seremos’, de Fernando Trueba, cuyo guión, adaptando la novela homónima de Héctor Abad Faciolince, ha escrito David Trueba. También fechada en 2020 y ambientada en el convulso y peligroso Medellín de los años 70 y 80, el escritor citado glosa aquí a su padre, Héctor Abad Gómez, un médico comprometido con las personas socialmente más vulnerables y activista de los derechos humanos. Protagonizada por Javier Cámara, obtuvo el Goya a la Mejor Película Iberoamericana.

Se ha escrito sobre ella: “Bonita, luminosa y trágica película… Cámara hace una creación magistral de ese personaje conmovedor”, Carlos Boyero, El País; “Un tratado de la emoción a vueltas con la belleza, la dignidad y la bondad… Trueba ha hecho una película inolvidable. Por emocionante. Y viva”, Luis Martínez, El Mundo; “La mejor película de Fernando Trueba en años… es un canto apasionado y desbordado a la familia… Javier Cámara está soberbio” Rubén Romero, Cinemanía. Es evidente que no hay que perdérsela.

La tercera es ‘Kokon’, fechada en 2020, está escrita y dirigida por la realizadora Leonie Krippendorff, de la que es su ópera prima. Sobre una adolescente que observa el mundo y a las gentes que la rodean sin integrarse. Hasta que conoce a otra chica y, con ella, vive su primer amor.

Se ha escrito sobre ella: “Transmite frescura y autenticidad tanto por las interpretaciones como por su inquieto sentido del lugar” Wendy Ide, Screendaily; “Un reparto joven y animado, la protagonista está muy bien… las secuencias oníricas están bien manejadas” Peter Bradshaw, The Guardian ; “Una historia de iniciación urbana elegante y original”, Vladan Petkovic, Cineuropa. Es evidente que no hay que perdérsela.

La cuarta es ‘Suk Suk’, de Ray Yeung. Fechada en 2019, narra el romance surgido entre dos maduros hombres de familia que siempre han ocultado sus respectivas orientaciones sexuales.

Se ha escrito sobre ella: “Un inusual y maduro drama gay con mucho que ofrecer… Elaborado con delicadeza y sutilmente conmovedor” Elizabeth Kerr, The Hollywood Reporter; “Las sólidas interpretaciones de sus protagonistas consiguen que sus problemas sean auténticos y emotivos” Alissa Simon, Variety; “Captura con precisión el dilema de ser un hombre gay en China” Pramit Chatterjee, Mashable. Es evidente que no hay que perdérsela.

Y la quinta es ‘Saint-Narcisse’, de Bruce La Bruce. Fechada en 2020, relata cómo un joven narcisista descubre que tiene un hermano gemelo criado en un monasterio remoto por un sacerdote depravado y…

Se ha escrito sobre ella, la única reseña de la página citada: “El director logra la díficil tarea de mantener la anárquica influencia estética de serie B de sus anteriores películas, alcanzando un nuevo nivel de sutileza…” Boyd van Hoeij, The Hollywood Reporter. Es evidente que no hay que perdérsela.

Pues ya lo saben. Tienen dónde escoger. Consulten horarios y sesiones, respalden las medidas de seguridad y vayan al cine.

Estado de Alarma en serie (s) Episodio 38, ‘La caza de un asesino’: Negro nórdico casi documental

Esta serie está basada, según rezan los títulos al principio de cada capítulo, “en investigaciones de homicidios reales ocurridos en Escania – la región más meridional de Suecia, algunas de cuyas ciudades como Ystad, son escenarios de clásicos como la serie de Kurt Wallander, del añorado Henning Mankell – de 1989 a 2004. Los diálogos y sucesos se han reconstruído siguiendo las investigaciones y acontecimientos. No son recreaciones exactas, se basan en declaraciones e informes. Se han cambiado algunos nombres”

En efecto, parte del brutal secuestro, violación y asesinato de una niña de 10 años, cuando se dirigía a casa de unas amigas, a finales de los 80. Un atroz crimen sin resolver, al que seguirán otros, no menos crueles, de mujeres jóvenes con el mismo, o similar, modus operandi. Parte de una indagación policial – a cargo de dos equipos diferentes en el periodo citado – en la que se centra casi documentalmente.

Porque en esta oscurísima coproducción entre Suecia, Finlandia, Noruega, Islandia y Dinamarca – fechada en 2020 y compuesta de 6 episodios, de 50 minutos de metraje cada uno, dirigidos con pulso firme y maestría por Mikael Marcimain. Con un excelente guion debido a Tobias Barkman, Lotta Erikson y Helene Lindholm, sobre el libro del primero. Con una fotografía, que capta muy bien el clima enrarecido del relato, que firma Joe Maples y con una música, que hace honor a las imágenes y subraya lo narrado, de Mattias Bärjed. Con un reparto en estado de gracia de intérpretes sólid@s y de probado talento – no se hace la más mínima concesión a ninguna de las señas de identidad del género.

Así no hay tramas personales al uso entre el equipo policial, ni más conflictos que los implícitos en sus relaciones laborales. Apenas les vislumbramos en su intimidad y siempre con el trabajo de fondo. No hay un acercamiento a sus personalidades, aunque haya fogonazos que puedan mostrarlas. Ni tampoco escenas de acción, persecuciones o más desasosegantes que las derivadas de la negrura que describe.

Por contra, se centra en los despachos, en los expedientes, en las salas de interrogatorio, en la fatigosa tarea de extraer una luz o una confesión. en las relaciones con una cúpula policial burocrática, miserable, estrecha de miras y, a la postre, incompetente cuyos errores de bulto han retrasado el esclarecimiento de los casos. En los dos detectives, sobre todo en el protagonista, junto a su exiguo pero competente equipo, que encabezaron la investigación, en sus métodos tan opuestos. Y también en el inquietante número de delincuentes sexuales en la zona que hizo que tuvieran nada menos que casi una treintena de sospechosos.

En tales aspectos, en lo que, sin subrayados, ni crispaciones, supone su crítica radical a un stablishment y a las cloacas tan pervertidas de una sociedad llena de víctimas, verdugos y cómplices, de unos servicios sociales inoperantes, de tantos asuntos tenebrosos en expedientes irresueltos, extrae sus mejores valores

Puede y debe verse en Filmin. No se la pierdan.

‘Una joven prometedora’: No es mundo para mujeres…

Quien esto firma, tiene ante sí el reto de elaborar esta entrada sin perpetrar demasiados spoilers. No es nada fácil, créanlo. Porque no sería justo para una película radical de fondo y de forma, que contiene una osada mezcla de géneros que firma también su directora, la actriz, productora, novelista, dramaturga y cineasta británica Emerald Fennell, cosecha del 85, – responsable también del guión de algunos episodios de ‘Killing Eve’, entre otras notables series – de la que es la ópera prima, un apabullante debut tras la cámara.

Así que voy a agradecerle a esta mujer tan dotada, que la escribe y la filma, que se haya servido de instrumentos tales como el thriller, el drama, la búsqueda de una justicia que pasa por venganza y la comedia, por llamarla de alguna manera, negra, negrísima para contar una historia que nos interpela a todas y que debería interpelar también a toda la sociedad. Y hacerlo sin énfasis, ni subrayados, ni pretenciosidad alguna.

Gracias por retar a nuestra inteligencia desde el minuto uno permitiéndonos desentrañar poco a poco esa madeja en la que la protagonista – una enorme y magnética Carey Mulligan – está envuelta tan fatal como premeditadamente. Gracias por mostrarnos, de la misma manera esquinada y precisa, su plan, tan implacable con los despiadados y l@s cómplices, en los que pone en evidencia sus maldades y miserias y les hace probar, de otra manera porque no hay equidistancia posible, su propia medicina. Gracias por no igualar a culpables y víctimas y por dejar claro de qué lado está. Gracias por esa bendita locura justiciera, tan empática y generosa, que habita a un personaje central tan memorable.

Gracias por ese relato que demuestra que no somos libres, que este no es mundo para mujeres. Gracias por registrar, con una puesta en escena potente y osada, con un diabólico talento visual, que la calle, la noche, la fiesta y los espacios nocturnos tampoco son nuestros. Gracias por documentar que los malditos depredadores sexuales son también chicos de oro, universitarios, de excelentes familias e impecables expedientes académicos, cuyos currículums y estatus nunca serán cuestionados por devastar existencias, carreras y brillantes futuros. Gracias por representarnos en esa heroína que parece desquiciada, pero que es tan lúcida, comprometida y consecuente.

Gracias por permitirnos acceder a su doble vida, comprender su dolor y su rabia, alegrarnos con su ingenio, sus revanchas, sus lecciones y su perverso sentido del humor. Gracias por señalar la doble moral y la hipocresia de culpar a las agredidas, cuestionando sus denuncias y testimonios, por mor de sus “provocaciones” etílicas o indumentarias, o por estar en el momento, lugar y estado de inconsciencia “equivocados”. Gracias por condenar el machismo más feroz, hipócrita, salvaje y biempensante. Gracias por oponerle la sororidad y la lealtad inquebrantable a una criatura rota.

Gracias por tu honestidad en esa vuelta de tuerca que destripa la esperanza y en ese final doloroso, pero consecuente, que cierra un ciclo. Gracias como feminista y gracias por ser feminista. Gracias por tanto Emerald Fennell, hermana.

Reino Unido, 2020, 113 minutos de metraje. La fotografía con excelencia Benjamin Kracun. Su estupenda banda sonora, a la que añadir temas clásicos y vibrantes, es de Anthony B. Willis. De su reparto, tan creíble, destacar a Bo Burnham y las intervenciones de Adam Brody, Connie Britton o Allison Brie. Precedida de tantas nominaciones y reconocimientos como le son debidos y que culminan con cinco candidaturas a los Oscar incluyendo Mejor Película, Mejor Actriz y Mejor Dirección.

No se la pierdan.

Estado de Alarma en serie (s). Episodio 37, ‘Life’: Las cosas que importan…

Cuatro personas, tres mujeres y un hombre, viven en una antigua casa victoriana reconvertida en apartamentos en Manchester. Cuatro personas, tres mujeres y un hombre, de distintas edades y circunstancias con entornos muy diferentes. Cuatro personas, tres mujeres y un hombre, que apenas si se han tratado pero cuyas vidas, en distintos grados, comenzarán a implicarse unas con otras. Cuatro personas, tres mujeres y un hombre, que, pese a estar habitadas por la infelicidad, el duelo, la adicción o la frustración en lo más profundo, intentan seguir adelante con la mayor dignidad posible.

Cuatro personas, tres mujeres y un hombre – Belle, Gail, Hannah y David – van a evolucionar ante nuestros ojos por sí sol@s e interrelacionad@s entre ell@s y con sus familias, amistades y amores. Conjugando sus tiempos pasados, presentes y futuros. Mirando cara a cara a sus abismos, abriéndose a nuevas relaciones y afectos, jugándoselo todo a una carta, tomando decisiones cruciales, descubriendo y descubriéndonos sus secretos…

Y así se nos mostrará a una esposa a la que una amiga abre los ojos sobre el maltrato psicológico que su marido ejerce sobre ella, con la complicidad de sus hija e hijo. Una dama que solo ha vivido para l@s suy@s hasta que… O una profesora de pilates, que busca un empleo que no puede conseguir por su toxicomanía legal a la que su hermana y su sobrina contribuirán a complicarle la vida tanto como a abrir su mente. O a una embarazada soltera cuya futura hija tendrá dos padres, el biológico y su pareja formal hasta que… O un profesor de literatura inglesa inmerso en sus fantasmas y cerrado a cal y canto emocionalmente que…

Los puntos suspensivos los completarán ustedes viendo esta excelente miniserie británica de la BBC, fechada el pasado año, que ha estrenado hace poco más de una semana la plataforma Filmin. Consta de 6 absorbentes episodios, de una hora de duración cada uno. Su creador y guionista es el dramaturgo Mike Bartlett (Doctora Foster) y la dirige, con tanto ritmo como sutileza, Kate Hewitt. Su notable fotografía la firman Dirk Nel y Ben Magahy. Su banda sonora no menos estimulante se debe a Guy Garvey, Peter Jobson y Paul Saunderson.

Entre su magnífico reparto, caras muy conocidas de otras producciones audiovisuales entre las que destacar a Victoria Hamilton, Alison Steadman, Melissa Johns y Adrian Lester interpretando a ese cuarteto inolvidable, como también lo son quienes hacen lo propio con l@s que les rodean para complicarles, facilitarles o enriquecerles esa vida que comparten en el mismo edificio y hacerles ver esas cosas que importan.

Esa vida, la vida de tod@s, de ell@s mism@s y de l@s otr@s – o lo que es lo mismo, de la propia condición humana – reflejada aquí con inteligencia, lucidez, hondura y sensibilidad. Con empatía, comprensión – excepto por quienes no la merecen… – complejidad y valor al tratar ciertos temas. Un drama muy sólido y nada al uso, con una importante carga de profundidad al analizar y mimar, cuidándoles muchísimo, a sus personajes. Con sus necesarios, tan dignos y nada manipuladores, toques sentimentales. Y tantos valores más, que ustedes tendrán ocasión de comprobar.

Ni se les ocurra perdérsela.

En cartelera: Dos óperas prima, dos miradas de mujer…

Dos son las películas más destacadas de entre la oferta de estrenos de mañana, viernes 16 de abril. Dos miradas de mujer que debutan tras la cámara con ellas y que podrán verse, en sus versiones originales subtituladas, en el local de referencia de la cinefilia sevillana, el cine Avenida. Son, las comentaremos por este orden, una francesa y una coproducción anglo-estadounidense.

La primera es ‘Una veterinaria en la Borgoña’, de Julie Manoukian, cosecha del 81. Se trata de una comedia en la que uno de los veterinarios de la zona aludida en el título va a jubilarse y su compañero trata de salvar por todos los medios a su clínica, a su familia y a sus pacientes. Para ello recurre a una joven graduada brillante, pero misántropa y sin ninguna intención de afincarse en el pueblo de su infancia, por lo que tendrá que emplearse a fondo para convencerla…

Se ha escrito sobre ella, extractos de críticas de expert@s publicadas en la imprescindible página FilmAffinity, : “La película es un grito de socorro de la Francia rural… bucólica y bonita como un campo sin mosquitos”, Rubén Romero Cinemanía. Es la única que se ha encontrado y está claro que debe verse. Aunque a la animalista que esto firma, le inquieten las declaraciones de la directora muy preocupada por el futuro de est@s profesionales – nada que objetar – y en absoluto por el trato dado a las especies no humanas en las granjas, que no es nada amable por cierto…

Y la segunda es la estrella de la función. Hablamos de ‘Una joven prometedora’, también escrita y filmada por la actriz, productora, guionista y cineasta Emerald Fennell, cosecha del 85. Entre el thriller, el drama, la comedia y la comedia negra, sigue a una chica brillante a la que un desagradable incidente truncó su carrera. Ahora vive una doble vida nocturna y tiene la oportunidad de vengarse de los culpables de su caída en desgracia. Con la estupenda Carey Mulligan como protagonista, viene precedida de incontables premios y nominaciones que han culminado en cinco a los Oscar, incluyendo Mejor Película y Mejor Dirección.

Se ha escrito sobre ella: “Apabullante debut de Fennell… un alegato retorcido, estimulante y feminista…” Janire Zurbano, Cinemanía; “Hay mucho que disfrutar en su oscuro y violento sentido del humor” Kate Erbland, IndieWire; “Una retorcida fábula de traumas y venganzas llena de sorpresas… un debut muy prometedor” Mónica Castillo, The Wrap. Está claro que no hay que perdérsela.

Pues ya lo saben. Consulten horarios y sesiones, mantengan las medidas de seguridad y vayan al cine.

‘Otra ronda’: Celebración y duelo

Para comenzar la crítica de esta película tan aclamada – y que a esta firmante, como abstemia anónima que es, que ha visto como la sustancia legal protagonista ha destruído vidas muy valiosas de gente cercana – le ha provocado impresiones tan contradictorias como incómodas… ha bebido, nunca mejor dicho, de las fuentes de extractos de declaraciones en dos entrevistas de su responsable, el guionista y cineasta danés Thomas Vinterberg, cosecha del 69, en cuya filmografía se incidirá más tarde. Dos entrevistas concedidas respectivamente a Gregorio Belinchón en El País y a Begoña Piña en Público.

A través de ellas, ha sabido que el director perdió a su hija primogénita Ida – de 19 años, que aportó ideas sobre el argumento, en cuyo instituto iba a rodarse, cuy@s compañer@s saldrían como extras, y a quien le está dedicada ‘Otra ronda’ – en un trágico accidente de coche, responsabilidad de un conductor distraído con el móvil, cuatro días antes de comenzar su rodaje, el 4 de mayo de 2019. Que pensó en abandonar el proyecto y también que se lo debía… Así que, tras el funeral, inició la filmación con el apoyo de todo el equipo, especialmente de sus actores y de su coguionista habitual, Tobías Lindholm, a quien cedió la batuta cuando el dolor le rompía. El último día filmaron en la clase de la joven: “Considéralo un monumento a mi hija”. Un tributo más que meritorio el rodarla tras esta pérdida devastadora.

A través de ellas, Vinterberg ha expresado que “No intento vender alcohol, ni demonizarlo… porque al igual que desinhibe y ayuda a socializar, también destruye familias… además, la muerte de mi hija me confirmó que debía rodar una celebración de la vida. Hablo de elegir tu vida, tomar tus decisiones… Cuando decides perder el control, olvidarte de las apariencias, suena como cuando te enamoras: es incontrolable cuando ocurre, cómo ocurre y si ocurre… Ahora casi no bebo…

” No se me ocurre, de mi carrera, una película más intrínsecamente danesa y que haya llegado a más gente… Esta película nació como una celebración del alcohol porque me dí cuenta de cuantas grandes cosas se han hecho en la historia por gente borracha, como Hemingway y Churchill, que la cambiaron para siempre… quería celebrarlo, pero me di cuenta de que había que contar la tragedia que hay detrás de eso… mata gente, destruye familias… No juzgo nada, el espectador es el que debe buscar respuestas… Nosotros seguimos bebiendo como vikingos… En este mundo de pandemia, de control y de contaminación, puede ser que la película sea, como ha pasado en Dinamarca, una especie de revelación, un momento de libertad. Creo que este mundo necesita una borrachera colectiva”

Tras estas palabras de un padre en duelo, de un director muy prestigioso, uno de los fundadores del Movimiento Dogma 95 y sus estrictas normas fílmicas, con títulos en su haber tales como ‘La celebración’ (1998) inserta en dichos códigos, otros dos filmes nada convencionales: ‘Todo sobre el amor’ (2003) o ‘Querida Wendy’ (2005), pasando por su versión de ‘Lejos del mundanal ruido’ (2015) y a documentar la tragedia del submarino ruso homónimo en ‘Kursk’ (2018), su penúltima propuesta.

Una vez contextualizado todo ello, la historia comienza cuando cuatro amigos, profesores y colegas de instituto, durante una cena se intercambian confidencias sobre lo que sus vidas son y lo que podían haber sido. Entonces uno de ellos saca a colación una teoría cuestionada – pero real, como lo es su autor – de un psicólogo noruego, psiquiatra del Comité Olímpico de ese país, Finn Skarderüd, de que el ser humano nace con un déficit de alcohol en sangre del 0,05%. Según él, si cada día bebiéramos la cantidad suficiente para corregir tal desequilibrio, rendiríamos más y mejor.

Así que, como “experimento sociológico” se comprometen a ponerlo en práctica, convenciendo incluso al más reticente. Con medidores de alcoholemia para constatarlo, añadiendo reglas tales como beber solo de día y en espacios laborales, Nunca de noche y en casa, como hacía Hewingway, ya citado, quien junto a Churchill también citado, es uno de los héroes del profesor de historia que interpreta un magnífico, inmenso y poderoso Mads Mikkelsen. Añadiendo dosis y…

En principio, es el placer absoluto. Una integral celebración de la exasperación de los sentidos, del uso libérrimo de la enseñanza bajo los efectos de la bebida, que entusiasma y motiva a un alumnado otrora apático, irreverente y aburrido, de la recuperación del cuerpo para los afectos, el baile, la fiesta, el erotismo…

Luego se hacen presentes el caos y el desastre a todos los efectos sociales, personales, conyugales y laborales, tragedia irreversible incluida. Pero, cuando parece que la vuelta al redil es un hecho, Vinterberg aún nos sorprende con la pirueta final, con esa conclusión tan abierta como inquietante.

Lo que ocurre, lo que le ocurre a la abstemia anónima que firma estas líneas es que ‘Otra ronda’ la despoja de sus asideros y de sus zonas de confort ante este tipo de relatos. En parte para bien y en otra parte, en absoluto. Además del hecho de su incomodidad física al contemplar a la gente bebiendo sin parar, está que – pese a lo descrito anteriormente -, en su opinión, hay un desequilibrio narrativo evidente…

…Porque ni resulta del todo nihilista, hasta unos niveles transgresores y hasta sus últimas consecuencias, ni tampoco está habitada por una mirada de hondura moral, de valores éticos, ante ese abismo voluntario que no es nada inocente y que arrasa con normas de convivencia y con personas imprescindibles. Lo cierto es que esta sustancia legal hace mucho daño y no es precisamente revolucionaria. Se puede rendir tributo al regalo de la vida, al milagro de estar viv@, sin ella. Las borracheras colectivas, que el cineasta reivindica como una necesidad en estos tiempos oscuros del virus, pueden no ser literales y sí infinitamente más liberadoras.

Por no hablar del masculino plural omnipresente y protagonista absoluto, no solo de los personajes centrales. Las mujeres que representan, incluso a su pesar, todas las cargas del principio de realidad frente al de placer, apenas si son vistas más que en función de los varones ¿Se imaginan esta historia con cuatro de ellas dejando de lado TODAS sus obligaciones domésticas, maternales, conyugales, jugando hasta el filo con las laborales, de copa en copa hasta perder cualquier equilibrio…? No, ¿verdad? Pues eso. Y en cuanto a la mirada crítica a la sociedad danesa… pues eso, que también al final le puede la tramposa autocomplacencia en el pasado vikingo.

Coproducción entre Dinamarca, Suecia y Holanda, de 116 minutos de metraje, fechada en 2020. La escribe, junto a su habitual Tobias Lindholm antes mencionado, el propio Thomas Vinterberg. La fotografía con excelencia Sturla Brandth Grovien y su banda sonora es magnífica y vibrante. Con un reparto en estado de gracia, en el que destacar también a Thomas Bo Larsen, Magnus Millang, Lars Ranthe, además de la estupenda Maria Bonnevie, de la que hubiéramos querido saber más. Ya saben que se ha llevado todas las nominaciones y premios en Certámenes y que le espera, es la máxima favorita, el Oscar a la Mejor Película Internacional.

Esta entrada, estas impresiones, tienen más dudas e interrogantes que certezas. Pero, con todos los defectos y carencias señaladas por esta firmante, es evidente que es original, intensa, brillante, apasionada, sorprendente, paradójica en el mejor sentido – contradictoria en el peor – y compleja y, desde luego, que hay que verla

En cartelera: Europa, Europa…

Mañana, segundo viernes de abril y segundo también de la nueva reapertura de las salas de cine, destacan cuatro películas de entre la oferta de estrenos. Son todas europeas y pueden verse en el Avenida en sus versiones originales subtituladas. A saber, las comentaremos por este orden: una francesa, una coproducción franco-belga, una alemana y una danesa.

La primera es ‘La nube’, ópera prima de Just Philippot. Se trata de una mezcla de géneros entre el terror, el fantástico y el drama, que sigue a una agricultora y madre soltera que, para conciliar y ayudar económicamente a su familia, decide criar saltamontes comestibles. Pero se obsesionará con ellos hasta un límite patológico. Premio Especial del Jurado y a la Mejor Actriz en el pasado Festival de Sitges.

Se ha escrito sobre ella – estos, como los referidos a las demás, son extractos de críticas de expert@s publicados en la imprescindible página FilmAffinity: “Exprime con astucia, elegancia y buen ritmo, la capacidad alegórica del material de partida… conjuga naturalismo y ambientes alucinados en su justa medida” Paula Arantzazu Ruiz, Cinemanía; “Impresionante debut con efectos digitales y mecánicos perfectamente incorporados” Lisa Nesselson, Screendaily; “Mezcla con destreza cine de autor y cine de género. Lección magistral de cómo incorporar efectos especiales en un ambiente naturalista” Resulta evidente que hay que verla, aunque la animalista que esto firma espera que los saltamontes formen parte de los citados efectos especiales…

La segunda es ‘Los traductores’, de Régis Roinsard. Es un thriller psicológico, ambientado en el mundo literario, en el que nueve traductores de distintas nacionalidades están encerrados en un búnker de lujo, aislados del mundo exterior, para preservar el secreto de la tercera parte de una trilogía, bestseller mundial, en la que están trabajando. Pero sus diez primeras páginas aparecen en internet y el editor no escatimará en medios para saber quien las filtró.

Se ha escrito sobre ella: “Sofisticado y entretenido thriller… de factura comercial bien hecha y compacto reparto internacional”, Elsa Fernández Santos, El País; “Totum revolutum con ínfulas de grandeza, que acaba cayendo en la banalidad que pretendía evitar” Beatriz Martínez, El Periódico: “Mantiene la atención en la búsqueda del culpable, arrojando la sombra de la sospecha sobre todos los presentes”, Miguel Romero, Cinemanía. Está claro que, pese a ciertas reticencias en estas reseñas, hay que darle una oportunidad.

La tercera es ‘Guerra de mentiras’, de Johannes Naber. Sobre un experto en armas bioquímicas, en misión especial de las Naciones Unidas, que intenta demostrar, contra viento y marea y pese a que nadie le hace caso, que el regimen de Saddam Hussein las tiene. Pero entonces aparece un misterioso informante que parece confirmar sus sospechas…

Se ha escrito sobre ella: “Una película habilidosa y muy entretenida sobre un periodo histórico bastante desalentador. Su punto fuerte es la agudeza de su guión”, Wendy Ide, Screendaily; “Ni el director, ni el guionista, dan con el tono adecuado. Aunque bien documentada, suele caer en lo bufonesco”. Pues nada, ustedes mism@s.

Y la cuarta es la estrella de la función: ‘Otra ronda’, del prestigioso productor, guionista y realizador Thomas Vinterberg, uno de los fundadores del movimiento Dogma 95 y entre cuyos títulos están ‘La celebración’, ‘Querida Wendy’. ‘El submarino’ o ‘Lejos del mundanal ruido’. En este drama, sigue a cuatro profesores de instituto que se comprometen, a modo de experimento sociológico, a mantener la tasa de alcohol en su cuerpo durante su vida cotidiana, como un experiencia liberadora. Pero… Entre sus múltiples nominaciones y reconocimientos, están cuatro Premios del Cine Europeo: Película, Director, Actor y Guión; Mejor Actor y Feroz de la Crítica en San Sebastián y dos nominaciones a los Oscar al Mejor Director y Mejor Película Internacional, en la que parte como favorita.

Se ha escrito sobre ella: “Espléndida película…Todo está contado con gracia, con perplejidad, con sentimiento, con humanismo creíble”, Carlos Boyero, El País; “Tan seca, fuerte, transparente y turbia como un buen pelotazo de vodka… lúcida y magnífica película” Oti Rodríguez Marchante, ABC; “Tragicomedia etílica que pone sobre el tapete las deficiencias de la sociedad danesa y, por ende, de la occidental… un Mads Mikkelsen imperial”, Enric Albero, El Mundo. Es evidente que, pese, o precisamente por ello, a otras referencias menos complacientes que la tachan de tramposa, irritante, falsamente provocativa y conservadora en su conclusión, NO HAY QUE PERDÉRSELA.

Pues ya lo saben. Consulten horarios y sesiones, mantengan las medidas de seguridad y vayan al cine.

Estado de Alarma en serie (s). Episodio 36, ‘Gambito de dama’: Un mundo de 64 casillas

La protagonista de esta serie, Elizabeth, Beth, Harmon, describe al tablero del ajedrez, que es su pasión y para el que está excepcionalmente dotada, como: “Un mundo de 64 casillas. Me siento segura en él. Puedo controlarlo, dominarlo y es predecible. Si me hago daño, solo es culpa mía” De dicho juego quien esto firma lo desconoce absolutamente todo. Y esa circunstancia la había disuadido de ver esta serie, pese a sus espléndidas referencias y al hecho de haber sido objeto de artículos de gente a la que admira. Hasta ahora…

… Hasta el momento en el que se decidió a hacerlo, con muchas prevenciones. Pensando que, desconociendo sus normas y reglas, la entendería menos, perderia muchos códigos narrativos y, en definitiva o lo que es lo mismo, comprensión integral de la historia. Pero, pese a todo, su calidad e interés, su intensidad y su fuerza, su puesta en escena, su ritmo, su pasión, su estilización, complejidad y elegancia narrativas de fondo y de forma y su manera tan vibrante y original de filmar el juego le allanaron el camino y le permitieron disfrutarla con todas las consecuencias.

Volviendo a esas casillas del principio, el tablero biográfico de la protagonista – una excelente, magnética, Anya Taylor-Joy, a quien todos los reconocimientos le han sido y le son debidos – discurre entre mitad de la década de los 50 y finales de la de los 60 del pasado siglo con la Guerra Fría entre su país, Estados Unidos, y Rusia como telón de fondo.

Comienza, tras un extraño y trágico accidente de coche con su madre cuando tenía 9 años – cuyos antecedentes y circunstancias se irán rememorando a retazos en cada capítulo; una madre que, luego se sabrá, tenía una relación díficil con el progenitor, inestabilidad emocional y un don para las matemáticas, de las que era profesora – tras el que, al morir la adulta, pasa a un colegio de huérfanas, de estrictas normas y moral religiosa compatibles con el hecho de, literalmente, drogar a las alumnas con tranquilizantes… Y con un hermético bedel que, en el sótano donde la envían a por material, juega solitarias partidas en las que, ante su insistencia, la incluye y enseña sus reglas.

Píldoras y juego, además de otra adicción legal, que marcarán el resto de su adolescencia y juventud recogidas aquí, pues el relato termina cuando ella está al comienzo de la veintena. 7 absorbentes capítulos, de una hora de duración cada uno, que dan cuenta de sus glorias y miserias, de sus triunfos e infiernos personales… en los que la vemos en el instituto donde prueba la crueldad de sus compañer@s ante su aspecto y vestimenta.

En los que se nos describe su nueva vida familiar con un padre desabrido y ausente y una madre frustrada, y dotada pianista, que se da a la bebida para soportar su insufrible relación conyugal, pero que la anima y quiere a su peculiar manera. Muy bien interpretada por cierto por la actriz y directora de talento Marielle Heller ( ‘¿Podrás perdonarme algún día?’, ‘Un amigo extraordinario’).

En los que se documentan sus primeros torneos, sus primeros trofeos, sus campeonatos, sus viajes, su fama y popularidad crecientes, sus amores, amistades, su aprendizaje permanente, sus toxicomanías, sus fracasos y sus enfrentamientos con el campeón mundial, ruso por más señas. Su complicidad y afecto con su estupenda amiga de color, desde el orfanato. Sus visualizaciones, tan fascinantes, de las partidas y jugadas, bajo los efectos de los ansiolíticos, en los techos de sus sucesivos dormitorios a lo largo del tiempo. Sus estrategias y aperturas. El Gambito de dama es una apertura, por cierto. Sus… Tienen que descubrirlo por sí mism@s.

Miniserie norteamericana creada, producida, escrita – adaptando la novela de Walter Tevis – y realizada, junto a otro de sus creadores, Allan Scott, por Scott Frank. Con una extraordinaria fotografía de Steven Meizler y una no menos notable banda sonora de Carlos Rafael Rivera. El reparto, coral, es impecable y en estado de gracia. Destacamos entre ell@s a Bill Camp, Moses Ingram o Marcin Dorocinski. Su incontestable calidad se ha visto premiada por los galardones más importantes.

Elegante, sutil, arrolladora, apasionante, con una diabólica perfección visual, con el tempo, el clima y la pátina de la época, de las épocas, que retrata, con un poderoso personaje central, nunca el ajedrez se ha filmado así… Está en Netflix, ni se les ocurra perdérsela.

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‘El agente topo’: De la vejez y otras soledades…

Sobre Maite Alberdi, la responsable de esta singular propuesta, cosecha del 83, nos relata Wikipedia que es directora audiovisual de la Pontificia Universidad Católica de Chile, licenciada en estética y en comunicación social por el mismo Centro. Además de guionista, realizadora y crítica de cine, que ha ejercido además como montajista, sonidista, directora de fotografía y productora ejecutiva en diversos filmes y documentales de su país.

Como los suyos propios, cuatro hasta ahora del que este es el último, pues está especializada en el género. Ha recibido numerosas distinciones internacionales por títulos como ‘La once’ (2014), retrato de unas ancianas amigas de su abuela, que recibió reconocimientos tales como la Mejor Dirección Femenina Documental en Amsterdam y una nominación al Goya como Mejor Película Iberoamericana o ‘Los niños’ (2016), sobre unos jóvenes con síndrome de Down, Mejor Documental en Barcelona o el microdocumental ‘Yo no soy de aquí’ (2016) cuyos protagonistas son ancianos inmigrantes aquejados de demencia senil y alzheimer.

Este Agente Topo que nos ocupa registra un hecho real, ficcionado y con protagonistas reales, en el que un octogenario es fichado para espiar en una residencia católica de la tercera edad, por un detective cuya clienta es la madre de una de las internas que sospecha del trato que le dan y de las condiciones del centro. Deberá ejercer su misión durante tres meses integrándose allí, con el acuerdo de su familia, “armado” con gadgets del oficio tales como gafas y bolígrafos que incluyen cámaras. Así como aprender los secretos de una tecnología que, desde las propias funciones del móvil, se le resiste…

Partiendo de esta premisa, tan disparatada y excéntrica como cierta, la cineasta transita con humor, credibilidad, emoción y ternura por una historia que se le podía haber ido de las manos. Mantiene un tono que elude la sensiblería, el paternalismo bienintencionado y el edulcoramiento tan proclives cuando se filma a personas entradas en años. Les retrata tal cual, con sus personalidades tan auténticas como diversas y con sus limitaciones físicas y mentales, con sus achaques y manías. Sin maquillajes ni imposturas, incluso en las distancias más cortas. Eso sí, con el máximo respeto por sus dignidades personales, sin crudeza alguna más que la derivada de los deterioros inevitables que aparejan esos “estatutos del tiempo con sus bochornos” a los que maldecía en una inolvidable canción la gran Violeta Parra.

Les retrata a través de la peculiar, personal e intransferible investigación de ese detective absolutamente achuchable y comestible que es Sergio Chamy, quien va acercándose, no sólo a su “objetivo”, sino al resto de ancianas. Porque aunque el protagonista sea él, se nos da a conocer a un grupo de mujeres irresistibles a quienes nuestro héroe permitirá expresarse y ser ellas mismas ante nuestros ojos. Quienes, quizás por vez primera en mucho, mucho, mucho tiempo, sentirán que son importantes para alguien.

Porque también documenta la soledad en esta etapa de la existencia, en esta última etapa, en la que los afectos son tan importantes. En la que la compañía, las relaciones humanas, son tan imprescindibles como la atención médica y los cuidados, pero paradójicamente estas personas se ven abocadas a un aislamiento forzoso. En la que las nieblas mentales no son obstáculos para esas necesidades y para esos vínculos prioritarios. Todo eso está aquí, sí. Pero muy bien controlado para no caer en situaciones lacrimógenas, ni de pornografía emocional. Ni, en el extremo opuesto, en hacer sangre.

Ni siquiera en lo que respecta a la residencia y a sus profesionales a quienes trata con el mismo cariño, aunque se eche de menos una crítica a estas instituciones. Porque, se insiste, no necesita subrayado alguno esta mirada delicada, divertida, inteligente y sensible de una cineasta experta en criaturas marginadas a su pesar, en la más amplia acepción del término. No necesita de clichés, ni de lugares comunes. Menos aún teniendo con ese reparto tan impresionante.

Coproducción entre Chile, España, Alemania, Holanda y Estados Unidos, fechada en 2020, de 84 minutos de metraje. Su guión los escribe su responsable, Maite Alberdi. Muy bien fotografiada por Pablo Valdés y con una acertada banda sonora de Vincent van Warmerdam. Y del reparto real citado, destacar además de al también nombrado y magnífico Sergio Chamy, a Marta Olivares, Berta Ureta, Zoila González, Petronila Albarca… unas damas arrebatadoras en sus glorias, creatividad, ingenio y hasta en las inevitables miserias derivadas de sus cronologías. Entre la inacabable lista de sus nominaciones y reconocimientos, destacamos el Premio del Público en San Sebastián y la candidatura al Oscar como Mejor Largometraje Documental. Categoría, por cierto, que este año ha reconocido los trabajos de otras tres mujeres.

No se pierdan esta película única en sí misma y en su género, tan creativa que puede verse como un docudrama, una comedia y un thriller de espionaje siendo un documental basado en hechos y con personajes reales. Lo merece sobradamente. Véanla.