Cine en plataformas. Filmin, ‘El callejón de las almas perdidas’ (1947): Magias sombrías

Dado que ya a estas deshoras es viernes y falta poco para que se estrene el remake que ha escrito y dirigido Guillermo del Toro de esta película que nos ocupa, versión de1947… Dado que se estrena hoy con todos loa honores… Y dado que ha sido una de las elegidas para debatir en la próxima sesión de la tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles, 2 de febrero, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol…

…Dadas todas estas circunstancias, esta firmante decidió ver en la plataforma cinéfila por excelencia, Filmin, la original en la que está basada, a fin de tener una mayor visión de conjunto. Y se encontró con una película que transita entre los márgenes del cine negro, del drama, de esas ferias ambulantes pródigas en todo tipo de ilusiones para un público ingenuo y ávido de sensaciones.

Y se encontró con una película turbia y sombría, cuya negrura apenas es disimulada por las estrictas normas «morales», por la férrea censura del Código Hays y de esa década en la que el mundo acababa de salir de su Segunda Gran Guerra. Y se encontró con el retrato, aunque fuera muy al fondo, de un país en el que las clases populares malvivían y la clase alta disfrutaba de privilegios y fortunas ostentosas.

Y se encontró con el horror, la picaresca, los engaños y trampantojos de unos carnavales circenses itinerantes en los que sólo medraban l@s más fuertes. Y se encontró con la crueldad de exhibir en ellos a un presunto «salvaje» que debía – para representar serlo, maltrato sumado al maltrato – alimentarse con animales vivos, aunque afortunadamente no se ve.

Y se encontró con la historia de un pillo, de un ingenioso y pérfido buscavidas que, en alianza con una presunta pitonisa – aunque muy experta en el tarot, estupenda Joan Blondell – y unos códigos determinados, adivinaban las preguntas del público.

Y se encontró con que, cuando ya el espectáculo se le quedó pequeño y pueblerino, abandonó a su amiga y a su compañero alcohólico al que… no se perpetrará spoiler aquí, y se lanzó, ejerciendo ya éismo como mentalista, a deslumbrar – luego, estafar – a gente rica y privilegiada con la compañia, y la complicidad en las claves, de una jovencita de la feria perdidamente enamorada de él, con la que tuvo que casarse, una conmovedora Coleen Gray.

Y se encontró con que llegó tan lejos que fue capaz de invocar fantasmas de seres queridos de estas personas con el resultado de que… Y se encontró con que el personaje central – magnífico Tyrone Power – conoció a la horma de su zapato – una sugerente Helen Walker – en las antípodas de su clase y de su cultura, pero igualmente tramposa. «Los pillos nos reconocemos entre sí».

Y se encontró con que… el resto deben escribirlo ustedes viéndola.

Coproducción norteamericana de 112 minutos de absorbente metraje, aún más si cabe en su segunda parte. La excelente, dramática y refinada fotografía, se puede decir otro tanto de su puesta en escena, en blanco y negro se debe a Lee Garmes y la espléndida, y pasional, banda sonora al gran Cyril J. Mockridge. Su impecable guion, que adapta la novela de William Lindsay Gresham, lo firma Jules Furthman.

La dirigió el actor, guionista, letrista de canciones, novelista y realizador británico, afincado en Estados Unidos, Edmund Goulding (1891-1959). Entre sus filmes más conocidos están ‘Grand Hotel’ (1932), con la Garbo, ‘Amarga victoria’ (1939), con Bette Davis y ‘El filo de la navaja’ (1946), con Gene Tierney y Tyrone Power.

Una película de culto, sombría, desasosegante y perversa, hija de su tiempo y, paradójicamente tan contemporánea en las emociones y en la fauna humana que retrata, pese a la censura férrea que tuvo que sufrir. Una película que ya están tardando en ver en la plataforma Filmin.

Y, claro, esta firmante está deseando comprobar qué ha hecho Guillermo del Toro con este material de partida…

‘Madeleine Collins’: Judith, Margot, y…

En este thriller dramático tan singular, esquinado, elegante y sugerente, aunque insatisfactorio en algunos de sus aspectos, casi nada es lo que parece. Regla primordial del género, sí, pero que en este caso adopta las formas de unas elipsis, de piezas de un puzzle que deben recolocarse sin ser explicitadas más que como pistas tan ambivalentes como casi fuera de campo. Desde ese arranque tan impactante – como, en principio, ajeno al relato – hasta ese final tan abierto…

Tan abierto como lo son todos los elementos de este thriller dramático en el que una mujer que mantiene una doble vida entre Francia y Suiza, con dos hijos varones, uno adolescente y otro de uno diez años, y una hija pequeña, de dos padres diferentes. Respectivamente, un – en el primer país citado – director de orquesta y compositor de prestigio, Melvil – un difuminado Bruno Salomone – y otro el más inconformista y menos solvente Abdel – por cierto, «nuestro» Quim Gutiérrez, que aquí se sacude su habitual hieratismo, con resultado desigual – en el segundo país citado .

O lo que es lo mismo, una existencia lujosa y llena de glamour aunque también de vacíos afectivo-eróticos y de incomunicación y otra modesta y muy al día pero pródiga en pasión y ternura. Una presunta bígama que, por mor de su trabajo como traductora profesional, se inventa viajes para estar presente – luego. la mayor parte de las veces ausente – en una y otra cotidianidad.

Una presunta bígama que mantiene identidades diferentes en uno y otro caso. Como Judith, su verdadero nombre, y Margot su alias. Lo que la obliga también a pagar en el mercado negro un pasaporte falso. Estos son los hechos, sí. Este es el contexto narrativo, sí. Pero…

…Se insiste, nada es exactamente lo que parece. Y a lo largo del metraje se muestra otra realidad con pequeños y aparentemente nimios detalles – de encuentros, visitas, llamadas, alusiones o referencias – que desafían la inteligencia y capacidad de observación de l@s espectadores-as y que permiten reconstruir la historia desde otras bases. No se perpetrarán spoilers en esta entrada. Tendrán que descubrirlos por sí mism@s.

El eje del relato es la atormentada protagonista – una excelente y magnética Virginie Efira- que vive, se angustia, ama, desea, rechaza, intenta estar en sus dos mundos pagando un altísimo precio por ello y se desmorona ante nuestros ojos. Quizás sea una de las claves de un cierto desequilibrio narrativo, puesto que el resto de personajes son satélites a su alrededor. Pero lo que queda claro es que es su historia, que no existiría sin ella y que está bien contada.

Producción francesa, fechada en 2021, de 106 minutos de metraje. La dirige y la coescribe, junto a Héléna Klotz, el guionista y realizador Antoine Barraud, cosecha del 72, que ha transitado por géneros tales como la ciencia ficción o el cine dentro del cine.

La fotografía, con la pasión que requiere lo narrado, Gordon Spooner y otro tanto podría decirse de su banda sonora, firmada por Romain Trouillet. Destacar también en su reparto, además de a los intérpretes citados, las presencias de Jacqueline Bisset y la del actor y realizador Nadav Lapid que, no por breves, son menos relevantes.

Intensa, desasosegante y sorprendente continúa, en una única sesión, esta semana en el Avenida. Consulten el horario. Esta firmante les recomienda que la vean.

En cartelera desde Viva Sevilla: Terror, animación y dos thrillers atípicos.

Este es el enlace a la colaboración de quien esto firma esta semana en Viva Sevilla. Una mirada crítica a la oferta de estrenos de ayer, segundo viernes de enero y primero tras las fiestas.

Aquí tienen el enlace:

https://vivasevilla.es/sevilla/1021762/dos-thrillers-muy-singulares-y-atipicos-entre-los-estrenos-de-este-viernes/

Pues ya lo saben. Consulten horarios y sesiones, respalden las medidas de seguridad y vayan al cine. #CineEnLasSalas #CineSeguro #YoVoyAlCine

Tertulia de cine Luis Casal Pereyra en Casa del Libro Viapol. Temporada 9: ¡¡¡Feliz Año Nuevo!!!

Menos numerosa que en otras ocasiones, la primera sesión del año de nuestra tertulia de cine resultó tan estimulante, enriquecedora y participativa como siempre. Recoger, aunque sea esquemática y pálidamente, tantas visiones y miradas, tantas voces brillantes, singulares, únicas, sabias, complejas y lúcidas en esta entrada, supone todo un reto. Pero, como esta firmante ha escrito también en Facebook, merece la pena intentarlo.

Comenzamos por la excelente ‘El contador de cartas’, de Paul Schrader, que Enrique Colmena introdujo a la perfección con sus conocimiento y cualificación habituales. Suscitó aplausos generales. Gustaron su puesta en escena, su tratamiento de la historia tan austero y sobrio.

Imagen de la tertulia de cine Luis Casal Pereyra de enero de 2022

Sus personajes tan atormentados por la culpa y la necesidad de expiación, fruto de la estricta educación calvinista de su notable director y excelente guionista. Un relato austero, contenido, seco y que elude, o la muestra esquinada y elusivamente, la violencia más brutal. Un relato en el que lo personal y lo político se cruzan. En el que el juego está filmado sin brillantez, ni espectacularidad, ni glamour, ni conflicto entre los participantes, sino casi como si fuera un lugar de trabajo.

Su actor principal, el eminente Oscar Isaac cuyo improbable nombre, o alias, de Will Tell es casi una declaración de principios. Su paso por la prisión, su hieratismo, su introversión. Su tormento por las torturas inferidas a prisioneros indefensos en el centro de detención, uno de ellos, de la infamia norteamericana de la cárcel iraquí de Abu Ghraib muy criticada en el filme, a instancias de un coronel sin escrúpulos, ni entrañas, ni empatía.

Sorprendieron y fueron objeto de debate e interpretaciones variadas la manera en la que este particular Guillermo Tell cubría con lienzos y sogas el mobiliario de los hoteles en los que se alojaba. Obsesión, coartada, manía, escrúpulos… Sus encuentros, que le marcan, con un chico, hijo de un compañero de indignidades y de la única, e inteligente, mujer de la función. Su reparto y protagonismo masculino plural. Su…

‘El poder del perro’, una mirada de mujer – la de Jane Campion en plena forma, tras más de una década sin rodar, y camino del Oscar…- interesó muchísimo. Se destacaron su puesta en escena, su narrativa, su banda sonora, su fotografía, su factura impecable, sus escenarios naturales australianos pero que pasan perfectamente por pertenecer a Montana.

Su crítica demoledora a unas masculinidades tóxicas y homófobas. Tanto más por cuanto represoras de una orientación sexual prohibida y castigada. Su calidad de singular neowestern ambientado en la segunda década del pasado siglo. Su oscuridad, su estilización, su ferocidad, su negrura…

El papel tan cautivo y alienante de la mujer en él, acosada e impulsada al alcohol por un cuñado sádico y celoso. Pero protegida hasta las últimas consecuencias por un hijo aparentemente frágil pero cuya mano no tiembla… al que se le atribuyeron casi cualidades de asesino en serie, pues se sugirió también otro sospechoso del pasado.

Aunque hubo quien la encontró larga y reiterativa, insatisfactoria. Pese a todo, el sentir general fue más que propicio a su tratamiento y enfoque tan esquinados, poliédricos y deudores de tantas lecturas posibles. Su reparto con el excelso Benedict Cumberbatch, al que todos los reconocimientos le son debidos, Kirsten Dunst y el magnífico Kodi Smit-McPhee cuyo físico, se comentó también, va a limitarle los papeles que le asignen. Sus tres Globos de Oro, sus 128 premios y 215 nominaciones, su carrera imparable hacia los Oscar, se reitera, su…

‘La vida era eso’, una ópera prima de notable madurez narrativa, escrita y dirigida por David Martín de los Santos, supuso un contraste promujeres con las dos anteriores de virilidades tóxicas, dañinas o atormentadas. Una película que nació cuando su realizador estaba en un hospital acompañando a su madre, enferma terminal.

Una película aclamada mayoritariamente en su fondo y en su forma. En su tratamiento, narrativa y puesta en escena. En el retrato del final de una vida y el principio de la otra, paradójicamente la de la mayor. Un drama y una suerte de road movie, de viaje iniciático.

En su reivindicación de una generación femenina alienada y reprimida, a la que se le da la oportunidad de mostrarse sin tapujos, bordeando a veces ciertos límites pero con delicadeza, elegancia y respeto. En su visión sin paternalismos, patriarcalismos, ni clichés, de una anciana a todos los efectos, pero con toda su plena capacidad de senti,r que se recupera a sí misma experimentando que la vida era eso. Eso tan distinto a su cotidianidad familiar, que en una sola escena es descrita tan críticamente. Se la comparó al cine del notable Jaime Rosales, nada menos….

Se echó de menos una mayor presencia de la excelente Anna Castillo y se ovacionó el talento de una Petra Martínez excelsa y plena de registros a quien todos los reconocimientos le son debidos, que ya tiene dos del SEFF y de ASECAN. Que la película tiene dos nominaciones a los Goya y una es para ella, con dos más a los Feroz y una a los Forqué. Que…

El miércoles, 2 de febrero, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol, más. Debatiremos tres películas del, en principio y sobre el papel, mayor interés. Son a saber: ‘El callejón de las almas perdidas’, de Guillermo del Toro, que se estrena el día 21 de este mes, ‘En un muelle de Normandía’, de Emmanuel Carrere y ‘El pacto’, de Bille August, que entran ambas el día 28.

Gracias a Casa del Libro Viapol, a Pepe Iglesias que hizo posible esta sede, a Rafael García, Daniel López, Marina Alonso Espejo, Antonio Rivero y todo el magnífico personal de la librería. A María Dolores Fuentes Bajo, por regalarme su libro ‘Cine en Venezuela. Apuntes’. Un más que valioso presente que me propongo leer lo antes posible.

A Enrique Colmena, crítico, amigo y compañero en la coordinación de los trabajos de esta actividad y a las mejores tertulianas, y un tertuliano, del mundo mundial por aportarnos, enseñarnos y enriquecernos con sus intervenciones y aportaciones. Gracias por otra velada memorable. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

En cartelera: Tres estrenos adultos para un día de ilusiones infantiles

De entre la oferta de estrenos del miércoles pasado, día 5 de enero, destacamos tres películas, de las que dos podrán verse también en sus versiones originales. Son, las comentaremos por este orden: una coproducción franco-belga, una estadounidense y una alemana.

La primera es ‘Delicioso’, de Eric Besnard. Glosa un hecho histórico sobre el primer chef – quien despedido por su anterior jefe – abre, con la ayuda inesperada de una mujer, el primer restaurante considerado como tal en la Francia de 1789, justo antes de la Revolución. Ha interesado bastante y debe verse.

La segunda es ‘El día de la bandera’, la última propuesta tras la cámara del actor Sean Penn, quien también la protagoniza, junto a su propia hija Dylan Penn. Sobre un padre de familia que vive una doble vida como falsificador, ladrón de bancos y estafador para mantener a su hija. La crítica se ha cebado con ella, pero… ustedes mism@s.

Y la tercera es ‘El espía honesto’, escrita y dirigida por la realizadora Franziska Stünkel. Basada en hechos reales y ambientada en los años 80, sigue a un ambicioso científico que acepta trabajar para la Inteligencia exterior de la R.D.A, mientras aspira a ocupar un puesto como catedrático. Pero su ética choca con las actividades a las que se ha comprometido y… Ha interesado en general y hay que verla.

Pues ya lo saben. Consulten horarios y sesiones, respalden las medidas de seguridad y vayan al cine. #CineEnLasSalas #CineSeguro #YoVoyAlCine

‘El contador de cartas’: La última partida

Paul Schrader, el guionista y cineasta estadounidense, cosecha del 46, que ha escrito y dirigido este filme que nos ocupa, «fue educado en una estricta fe calvinista, que le marcaría profundamente y cuya influencia se deja sentir en toda su obra. De hecho, no vio una película hasta cumplir los 18 años» Pese a lo cual, o precisamente por ello, se graduó en Estudios Fílmicos, se convirtió primero en crítico colaborando en un par de revistas y completó sus estudios cinematográficos en la Universidad de Columbia.

Comenzó su carrera como guionista escribiendo títulos tan potentes como ‘Yakuza’ (1975), de Sidney Pollack, junto a su hermano Leonard, ‘Taxi Driver’ (1976), ‘Toro salvaje’ (1980) y ‘La última tentación de Cristo’ (1988), todas de Martin Scorsese o también, entre otras muchas, ‘Obsesión’ (1976), de Brian de Palma. Fuente: Wikipedia

Tras la cámara, destacamos, dentro de una filmografía con luces y sombras en la que cabe también una precuela de El Exorcista, pero arriesgada y fiel a sus señas de identidad: ‘Blue Collar’ (1978), su aplaudida ópera prima, ‘Cat people’ (1982), ‘Mishima: Una vida en cuatro capítulos’ (1985), ‘El placer de los extraños’ (1990), la muy notable ‘Aflicción’ (1997) y la no menos excelente ‘El reverendo’ (2017), inmediatamente anterior a esta. Fuentes: Wikipedia y FilmAffinity.

En ‘El contador de cartas’ el realizador incide en sus leit motivs de personajes masculinos atormentados por la culpa y en busca de la redención. Incide en la descripción de espacios claustrofóbicos. Incide en el pasado imperdonable. Incide en un clima tan austero como desasosegante. Incide en una sequedad narrativa que resulta intensa y absorbente, pese a su ritmo pausado. Incide, aquí especialmente, en la crítica feroz a hechos reales de la guerra más sucia junto a los imperativos morales, que nos interpelan a tod@s.

Incide también en la soledad y la aflicción, bajo una máscara hierática, de un hombre, que curiosamente dice llamarse Will Tell, o Guillermo Tell, – eminente Oscar Isaac – que aprendió a contar cartas en prisión y que saca provecho de tal habilidad en los casinos y mesas de juego. Pero que, prudente, prefiere no ganar demasiado para no despertar sospechas.

Incide en un protagonista que no tiene un hogar propio, más que pensiones y hoteles a cuyo mobiliario indefectiblemente cubre con sábanas y sogas, meticuloso y maniático. Incide en un personaje masculino que nunca sonríe y que podría pasar por inexpresivo, pero cuyo terrible pasado le alcanza al conocer a un chico.

Un chico – un solvente Tye Sheridan – hijo de un hombre que se convirtió en una piltrafa violenta contra su madre, que les abandonó por supervivencia, y contra él, traumatizado por su experiencia como torturador de prisioneros en la cárcel iraquí de Abu Ghraib, a las órdenes de un implacable coronel militar – visto y no visto Willem Dafoe, del que busca vengarse.

Una salvaje y criminal experiencia de la guerra más sucia de Estados Unidos, que lamentablemente fue real, contra prisioneros en el límite de la indefensión, que Tell comparte y que pretende reparar dándole a este joven la oportunidad de acompañarlo, mientras que tiene un encuentro con una mujer, agente/representante de jugadores – estupenda Tiffany Haddish, pese a su breve intervención – que le removerá otras emociones de muy distinto signo.

El juego es aquí un instrumento, no un medio en sí mismo. El juego es el de unas cartas marcadas por el destino. El juego no está filmado al uso de otros relatos fílmicos del género, no enfatiza derrotas o victorias, pero no está exento de esa tensión interior y esa angustia existencial soterrada que recorre la historia. No hay conflictos en las partidas, pero sí permite la visión de un grupo humano que vive por y para ellas, nómadas e inadaptados, alguno envuelto en la bandera del país. Un grupo humano masculino plural.

Coproducción entre Estados Unidos, Reino Unido y China, fechada en 2021, de 112 minutos de metraje. Escrita, como todas las suyas, por el propio director. Muy bien fotografiada por Alexander Dynan y con una igualmente pertinente banda sonora que firman Robert Levon Been y Giancarlo Vulcano. Mejor Guion en la Seminci vallisoletana, viene precedida de premios y nominaciones que le son debidos.

Es una de las elegidas para debatir en la próxima sesión de nuestra tertulia del miércoles que viene, 12 de enero, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol. Aún se exhibe, lamentablemente doblada, en Nervión y Metromar. Consulten horarios y sesiones y VÉANLA CUANTO ANTES. Nadie debería perdérsela.

Tertulia de cine Luis Casal Pereyra, Temporada 9. Sesión del miércoles, 12 de enero, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol: Faltan dos días…

Dos días faltan para la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra, que será también la primera del año. Las películas a debatir se nos han quedado en dos, puesto que la francesa ‘París, Distrito 13’, de Jacques Audiard, vista en la Sección Oficial del Festival de Cine de Sevilla no se estrenará en nuestra ciudad. Háganse con ella si entra en el catálogo de alguna plataforma, pues merece la pena.

He aquí el enlace a la crítica que esta firmante le hizo cuando se proyectó en el SEFF:

18 Festival de Sevilla. Toma 1, Sección Oficial, ‘París, distrito 13’: Los nuevos desórdenes amorosos

Así que las que finalmente debatiremos serán: ‘La vida era eso’, de David Martín de los Santos, que aún puede verse en el Avenida en una única sesión a las 17 horas. HÁGANLO CUANTO ANTES, SI AÚN NO HAN TENIDO OCASIÓN. Aquí tienen el enlace a su crítica en este blog:

‘La vida era eso’: Fin y principio

Y ‘El contador de cartas’, de Paul Schrader cuya crítica tendrán muy pronto en estas páginas. Pueden verla aún en Metromar y Nervión. Consulten horarios y sesiones y HÁGANLO CUANTO ANTES.

Además, si les parece y la han visto en su estreno comercial o pueden hacerlo ahora en Netflix, podríamos comentar también la excelente ‘El poder del perro’, de Jane Campion, que está en todas las quinielas para llevarse importantes nominaciones a los Oscar. Aquí tienen el enlace a su crítica en Sevilla Cinéfila:

https://sevillacinefila.com/2021/11/23/el-poder-del-perro-la-forja-de-un-hombre/

Pues ya lo saben. Nos encontraremos de nuevo pasado mañana miércoles, 12 de enero, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol. Deseando verles.

‘Silent night’: La última cena

Estamos ante una preciosa mansión de la campiña inglesa en la que un matrimonio, ataviado con sus mejores galas, y sus tres hijos varones – el mayor y dos gemelos igualmente bien vestidos – son los anfitriones de una aparentemente lujosa cena de Nochebuena.

A este grupo familiar se le unirán otras tres parejas también sofisticadas y elegantes, amigas y compañeras de estudios: una lésbica interracial, otra heterosexual interracial y otra – blanca ella, blanco él, como la dueña y el dueño de la casa – con una niña retratada como repelente y odiada por tod@s y su también antipática, y retratada como dominante con su manso cónyuge, madre.

Este es el único, aunque no menor, punto negro que esta firmante le ha encontrado a ‘Silent Night’. Su visión tan esquemática y misógina de esa esposa y progenitora y de su hija, aunque luego el desarrollo de los acontecimientos vaya matizandolo. Duele aún más cuando, como en este caso, hay una mujer tras la cámara.

Tras los reencuentros y charlas irónicas, cínicas o intrascendentes, recordando tiempos pasados – que habrán perdido los matices tan británicos con el doblaje, pues tristemente sólo se ha exhibido en el Nervión, en una única sesión y sin opciones de vose, durante una semana – se pasa a la mesa muy bien decorada, pero con una llamativa escasez de platos y alimentos…

Es entonces, y sólo entonces, cuando se nos revela el drama que se esconde tras una apariencia de normalidad forzosa y tras tantas frivolidad y alegría impostadas. Ocurre que esa noche tan especial será la última cena para tod@s ell@s, adult@s y menores.

Porque un gas venenoso está atacando ferozmente al planeta aniquilando toda vida que encuentra a su paso de la manera más dolorosa y terrible. Ese enemigo acecha la casa y se hará presente por la mañana siguiente.

Así que, por consejo de los gobiernos y del británico a la cabeza – que excluye de tan compasiva, por llamarla de alguna manera, «eutanasia» a sin techo e «ilegales»… – se le ha proporcionado a la ciudadanía una píldora que les hará dormir irreversiblemente. Pero no tod@s están de acuerdo con dicha alternativa y…

La guionista y cineasta inglesa Camille Griffin debuta en el largometraje con esta singular y notable historia, que combina con inteligencia el dulzor inherente a estas fiestas, en las que nos encontramos cuando se escriben estas líneas, con el terror apocalíptico.

Escrita por ella antes de la pandemia, es una producción británica de 90 minutos de metraje, muy bien fotografiada, efectos especiales incluídos, por Sam Renton y con una banda sonora que subraya como debe lo narrado, que firma Lorne Balfe.

Y con un reparto solvente, que muestra con lucidez la crispación contenida de sus personajes, en el que destacar a Keira Knightley, Matthew Goode y los hermanos Roman, Gilby y Hardy Griffin Davies, hijos de la realizadora.

Singularmente el primero que compone una voz crítica y disidente, que cuestiona las directrices del poder, también el familiar, poniendo el acento en la devastación que ha provocado la especie llamada humana, que hace que la Tierra se rebele con su aniquilación.

Mejor Guion en Sitges, he aquí una propuesta tan aterradora como irónica, tan cínica como trágica, tan brillante como oscura, tan dramática aunque no exenta de humor y tan apocalíptica como a ras de un planeta maltratado que puede rebelarse cuando menos se lo espere. Y con ese final tan desasosegante y abierto…

Esperemos que alguna plataforma la incluya entre sus ofertas. En cualquier caso, háganse con ella.

Tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles, 12 de enero, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol: ADVERTENCIAS MUY IMPORTANTES

A dos semanas vista de la próxima, y la primera del nuevo año, sesión de nuestra tertulia, hay que advertir que una de las tres películas elegidas, la francesa ‘París, Distrito 13’, de Jacques Audiard, vista en la Sección Oficial del Festival de Sevilla, no se estrenará lamentablemente en nuestra ciudad.

Por lo que finalmente debatiremos la española ‘La vida era eso’, de David Martín de los Santos y la estadounidense ‘El contador de cartas’, de Paul Schrader que, otra advertencia, ha entrado hoy, pero solo en Nervión y Metromar. Con muchas sesiones para elegir y también lamentablemente doblada. Consulten sus horarios en las salas citadas y VÉANLA LO ANTES POSIBLE.

Además, otra sugerencia, también – pero sólo si lo consideran oportuno, sin obligación alguna – se podrían comentar uno de entre otros dos títulos más que interesantes: la extraordinaria ‘El poder del perro’, de Jane Campion que, tras su paso por las salas comerciales, puede verse ahora en la plataforma Netflix y está en todas las quinielas de los Oscar y la también notable ‘El amor en su lugar’, de Rodrigo Cortés.

Ustedes deciden. Nos vemos muy pronto. Mientras tanto, FELIZ AÑO NUEVO.

Cine en plataformas, Netflix. ‘No mires arriba’: Exterminio masivo

Una estudiante de posgrado de Astronomía de la Universidad de Michigan descubre casualmente un nuevo cometa. Tal evento podría ser un motivo de celebración pero… tiene el tamaño del Everest y todos los cálculos indican que impactará contra la tierra, exterminándolo todo y toda vida en ella a su paso, en un periodo de 6 meses y 14 días. Cálculos refrendados por su profesor.

Lo comunican al Centro Kennedy y la responsable, cuyo adjunto coincide en estos extremos, les remite al Jefe del Departamento de Coordinación de Defensa Planetaria quien, en vista de los alarmantes datos, decide enviarles con urgencia a Washington D.C. porque la presidenta de la nación va a recibirles y le transmitirán los tres, la alumna, el profesor y el alto cargo para la protección del planeta, la urgencia de actuar lo más eficaz y rápidamente posible. Pero… nada va a resultarles fácil.

Nada va a resultarles fácil porque la primera mandataria del país les hace esperar, pese a ir respaldados por un militar de alto rango, y no parece excesivamente interesada en su relato. Ni ella, ni su jefe de gabinete que es también su hijo. Ni los medios a los que acuden, incluído un show televisivo en el que banalizan la gravedad del asunto.

Porque la consigna desde las más altas y podridas instancias del poder y de dichos medios es no mirar arriba. Que la población civil no tome conciencia de la inminencia de una catástrofe irreversible y de la importancia de actuar a tiempo, a contrarreloj, porque el plazo se agota.

Porque los intereses electorales, económicos, geoestratégicos de una jefa de Estado corrupta y populista, en el más cínico y ultra derechista sentido del término, una villana pese a todo irresistible que compone con talento Meryl Streep, chocan frontalmente con los principios inaplazables de salvar la tierra y a sus habitantes de todas las especies.

Porque, cuando se está a punto de tomar una iniciativa, surge un millonario sin escrúpulos pero con ínfulas de profeta, mecenas de los poderosos, interesado en extraer los valiosos metales del cometa que integrarían sus móviles de última generación y propone enviar drones al coloso, en lugar de los cohetes espaciales.

Porque cuando es inevitable alzar la vista a un cielo nunca tan amenazante y comprender la inmensidad de lo que se viene encima, un mastodonte sideral hermoso, enorme y terrorífico. luminoso y de larga cola de fuego, que ha rechazado y hecho explosionar a cuantos artefactos voladores se han lanzado contra él… Porque cuando eso ocurre, la cuenta atrás ya ha comenzado y…

El guionista, productor, comediante, actor y cineasta estadounidense Adam McKay – cosecha del 68, entre cuyos créditos filmográficos están ‘La gran apuesta’ (2015), que le valió un BAFTA y un Oscar al Mejor Guion Adaptado o ‘El vicio del poder’ (2018) y varios capítulos de la prestigiosa serie ‘Succession’, pero también las muy gamberras y más cuestionables ‘Hermanos por pelotas’ (2008) y ‘Los otros dos’ (2010), con su compañero y amigo Will Ferrell – escribe y filma esta película.

Una película que es una producción norteamericana, fechada en este año, de 145 minutos de metraje, fotografiada con excelencia por Linus Sandgren y cuya banda sonora, que subraya muy bien lo narrado, firma Nicholas Britell. Con un reparto coral de lujo en el que destacar los talentos de Leonardo DiCaprio, Jennifer Lawrence, la citada Meryl Streep, una sofisticada Cate Blanchett, Jonah Hill, Rob Morgan, Timothée Chalamet, en una pequeña intervención, o Ariana Grande.

Una película que transita entre la comedia, el drama, la ciencia ficción, la sátira desenfrenada y el genero de las catástrofes apocalípticas. Una película caústica y corrosiva que no deja títere con cabeza. Una película excesiva y desmedida, tan pertinente en su crítica social y política al tiempo en el que vivimos como a veces efectista, desequilibrada, con cierta misoginia de sal gruesa y con desmayos de ritmo.

Una película que tiene la conclusión devastadora, hermosa y desasosegante que la historia merecía. Una película cuyas nominaciones le auguran varias candidaturas a los Oscar. Una película que, se reitera, está en el catálogo de Netflix y debe verse.