‘Custodia compartida’: Justicia patriarcal

Cuatro mujeres y un hombre – la magistrada, dos abogadas y una ex pareja – en el despacho de la primera, mientras se sobreimpresionan los títulos de crédito. Se trata de una reunión preliminar para decidir sobre la reclamación, interpuesta por el ex cónyuge, para conseguir la custodia compartida de su hijo menor de 11 años.

Ni éste – se leen sus lacerantes testimonios, ni su hermana, a punto de cumplir los 18  – quieren saber nada de un padre violento y maltratador. Pero nada valen sus pronunciamientos cuando la letrada del hombre siembra dudas , en un ambiente de tensión contenida, y el agresor, presentándose como padre amantísimo y marginado, logra su objetivo.

Así es el punto de partida de esta producción francesa, fechada en 2017, que filma y escribe, en su debut cinematográfico, Xavier Legrand, cosecha del 79, con una excelente fotografía de Nathalie Durand y un reparto en estado de gracia en el que destacamos a Léa Drucker, Denis Menochet y a un prodigioso Thomas Gioria.

Una película que Sevilla Cinéfila tuvo ocasión de ver el pasado lunes, 16,  en un preestreno simultáneo en cinco ciudades españolas y con el realizador desde Madrid, vía streaming. En los cines Nervión, lamentablemente doblada.

Una película que plantea – honesta y brutalmente, sin subrayados, ni dramatismos innecesarios – el calvario de una mujer y sus hijos cuando, por imperativo legal, vuelve a sus vidas – en el momento en el que comenzaban  tímidamente a recuperarlas – el villano que las devastó.

Y lo hace, tan perversa como abusivamente, utilizando a un niño, generoso y lleno de coraje al que, valiéndose del chantaje y la violencia, aliados al miedo que le inspira, poder sonsacarle los datos necesarios para irrumpir en una intimidad en la que no es bienvenido, para acosar a su ex mujer, para perturbar la celebración de la mayoría de edad de su hija, para…

La mirada del chico, su miedo, su fuerza, su impotencia, su determinación y su vulnerabilidad, tan conmovedoras, sumido en una relación de poder tan absolutamente desproporcionada, es el hilo conductor a través del que se nos narra esta historia. Pero no el único. También con, y a través de, él su madre, sobre todo, su hermana, sus abuelos y su tía, son daños colaterales de una furia desmedida.

Una historia filmada inteligentemente en clave de thriller de terror – ya que de terror se trata – con fundidos en negro, sin música y con una violencia, que refleja algunas de las dinámicas posibles del ciclo del maltrato. In crescendo, hasta el demoledor pathos final.

Inquietante, desasosegante, pertinente, valiosa, necesaria, cruel, feroz, de una tensión insoportable y tan aterradora como el horror que describe, su posicionamiento – y su compromiso – son incuestionables a favor de las víctimas. Mejor Director y Mejor Ópera Prima en Venecia, Premio del Público al Mejor Film Europeo en San Sebastián o Premio Otra Mirada de TVE, son algunos de los muy merecidos reconocimientos que la preceden. Bajo ningún concepto deberían perdérsela.

 

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‘La casa torcida’: Ínfulas

Quien esto firma tenía, de entrada, una predisposición receptiva ante esta película pues su admirada Agatha Christie no ha sido nada mal adaptada al cine. Al menos, sin pretensiones de exhaustividad, en lo que se refiere a títulos como ‘Diez negritos’, de René Clair (1945), ‘Testigo de cargo’, de Billy Wilder (1957), la serie de George Pollock sobre Miss Marple en los años 60 o las dos versiones del ‘Asesinato en el Orient Express’, de Sidney Lumet (1974) y de Kenneth Branagh (2017), entre un largo etcétera.

Dados estos precedentes, aún siendo las comparaciones odiosas, pensaba que  iba a encontrarse, como mínimo, con una propuesta resultona, comercial pero digna y entretenida, elegante y eficiente dados su equipo técnico y artístico. Pero no.

No porque esta producción británica fechada en 2017, de 115 minutos de metraje, dirigida por el francés Gilles Paquet-Brenner, cosecha del 74, escrita por Julian Fellowes, fotografiada por Sebastian Wintero y con una banda sonora que firma Hugo de Chaire, pese a tener una factura impecable, algo obvio, patina lamentablemente tanto en la puesta en escena – ampulosa, hueca y vacía de contenido – como en el tratamiento de la historia.

Una historia atractiva – ambientada en los años 50 de la Guerra Fría, del espionaje y del anticomunismo – centrada en una familia tan torcida y perversa como la fastuosa mansión que habitan en la que el patriarca, de origen griego, es asesinado y su nieta favorita pide ayuda a un joven detective. con el que mantuvo un romance meses atrás, para aclarar los hechos. Porque lo inquietante es que el-la culpable es un@ de ell@s y que habrá más víctimas…

Contando con el hándicap de que ni Poirot, ni Miss Marple, protagonizan el relato, sino un investigador anónimo, el realizador podía haber jugado a fondo la baza del país, el escenario político y la crítica a una clase social, además del retrato de personajes, enriqueciendo la historia sin traicionar su trama. Hace un débil intento, fracasando estrepitosamente.

Llena de pretensiones, ínfulas, diálogos – vista en vose – y subrayados, supuestamente irónicos e inteligentes, resulta, por el contrario, un fiasco en su retrato, involuntariamente caricaturesco de un ambiente y de un paisanaje.

Incluso el reparto, mal dirigido y sobreactuado, acusa este despropósito. Max Irons está imposible y de momento no parece que haya heredado el talento de sus progenitores, Jeremy Irons y Sinead Cusack, a la que tanto se parece, ni mucho menos el del abuelo Cyril. Se salvan la prestancia de Terence Stamp. la fuerza de Glenn Close, la corrección de Julian Sands y, sobre todo, la carismática Honor Kneafsey.

En fin… Ustedes mism@s.

‘Alma mater’: Casa desolada

En estos tiempos aciagos en los que tres potencias occidentales han atacado a un país de Oriente Próximo, Siria – a su vez devastado por una llamada guerra que dura ya siete años y que se ha cobrado casi medio millón de víctimas civiles – es más que pertinente esta coproducción belga-franco-libanesa de 2017, ambientada en él aunque nunca se mencione.

87 minutos de metraje, escrita y realizada por el director de fotografía, guionista y realizador Philippe Van Leeuw, cosecha del 54 – segunda de su filmografía ocho años después de ‘El día en el que Dios se fue de viaje’ (2009), en la que el personaje central es una joven que malvive escondida en pleno genocidio ruandés – cuyas imágenes se deben a la sensibilidad, los matices y el talento de Virginie Surdej y cuya banda sonora, que se integra en el pathos del relato, es de Jean-Luc Fafchamps.

La historia, de reparto coral, tiene, sin embargo, su alma mater en esa mujer  fuerte, valiente y decidida – una espléndida Hiam Abass, pero también es ineludible mencionar a Diamond Bou Abboud, actrices ambas excelentes y de una sólida carrera, sobre todo Abass – quien, en ausencia del marido, opositor al régimen, debe tomar el mando de una casa, y de una situación límite, en la que se encuentran sus dos hijas, su hijo, su suegro, su sirvienta, el novio de la mayor que ha venido a visitarla y no puede salir y una joven madre vecina y su bebé que planea fugarse con su proscrito marido, también opositor.

Son l@s únic@s habitantes de un bloque de apartamentos sitiado por bombardeos, francotiradores, paramilitares y ladrones saqueadores, así que la supervivencia será más que complicada Más aún cuando tiene lugar un trágico suceso, que debe ocultarse por la seguridad de tod@s.

Y eso sabe plasmarlo muy bien Van Leeuw con un ambiente claustrofóbico, en el que lo más elemental escasea, las puertas están aseguradas con listones de madera, las cortinas echadas, el enemigo al acecho y la cocina se convierte en el único e improvisado refugio antiaéreo. Su compromiso está con es@s civiles inocentes que deben, al mando de una progenitora, amiga, vecina y nuera excepcional, atender tanto al orden doméstico, al día a día, como a evitar ser masacrados.

Elude además los tópicos del ardor guerrero épico y heroico al uso masculino, tan caro al cine bélico, pero resalta un coraje y una dignidad infinitamente mayores encarnadas especialmente en las mujeres. Porque ellas son, además, y una escena atroz lo prueba, botines de guerra. Porque entre las víctimas también hay silencios, secretos, sospechas y dudas pero, sobre todo, empatía y solidaridad. Porque ninguna – pese a ser musulmanas – está velada. Porque no es un hogar miserable y además, está lleno de libros.

Cruel y conmovedora, honesta, inquietante, diferente, valiosa, espléndida y necesaria, consiguió hacerse con los Premios del Público en Berlín, Copenhague y Sevilla, siendo, además, una de las elegidas para debatir en la próxima sesión del miércoles, 2 de mayo, de la tertulia de cine Luis Casal Pereyra. Bajo ningún concepto deberían perdérsela. VÉANLA CUANTO ANTES.

En cartelera: Riesgos, crímenes y asedios

Adelantamos en esta entrada la nueva oferta de la cartelera de mañana, en la que se reseñan cinco películas, cuatro de las cuales pueden verse también en versión original, de interés y calidad dispares. A saber, y por este orden, una británica, una francesa, una belga, una islandesa y una mexicana.

La primera es ‘Casa torcida’, de Gilles Paquet-Brenner. que adapta la novela homónima de Agatha Christie en la que el patriarca de una adinerada familia es asesinado justo después de que su nieta presente en sociedad a su prometido. Este es hijo de un detective de Scotland Yard, quien se encargará de la investigación. Cuenta con un atractivo reparto en el que destacamos a Glenn Close, Terence Stamp, Gillian Anderson y Christina Hendricks y con un intensa división de opiniones, pero no hay que obviarla.

La segunda es ‘El buen maestro’, de Olivier Ayache-Vidal. Sobre un profesor de literatura de un prestigioso instituto al que las circunstancias obligan a trasladarse a otro del extrarradio y conflictivo. ¿Les suena…?. Contraste de pareceres, pero…

La tercera es ‘Alma mater’ (‘Insyriated’), de Philippe Van Leeuw  Una mujer, atrapada en un apartamento de una ciudad sitiada, trata de proteger a sus hijos y a sus vecinos entre bombas y francotiradores. Premios del Público en Sevilla, Berlín y Copenhague, sus referencias son excelentes, su visión, obligada, y además es una de las elegidas para debatir en la próxima sesión del miércoles, 2 de mayo, de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra.

La cuarta es ‘Heartstone’, de Güomundur Arnar Güomundsson. Proyectada hace dos años en la Sección Oficial del Festival de Cine Europeo de nuestra ciudad, da cuenta de las divergentes inclinaciones amorosas entre dos chicos, íntimos amigos, en una comunidad  cerrada, conservadora y ferozmente machista. Sus críticas son, en general, positivas con algunas reticencias. No deberían verla quienes sienten empatía por los animales, debido a la crudeza de algunas de sus escenas. Quien esto firma, por esta causa, se salió de su proyección. Aquí tienen su entrada en este blog:

https://sevillacinefila.com/2016/11/06/seff-016-toma-5-seccion-oficial-heartstone-verano-turbio/

Y la quinta es ‘La delgada línea amarilla’, de Celso García. Narra el viaje, que cambiará sus vidas y valores, de cinco hombres contratados para pintar la línea divisoria de una carretera que conecta dos pueblos. Fechada hace tres años, obtuvo entonces el Premio Especial del Jurado y el de Mejor Guión en Gijón. No hay que perdérsela.

Post scriptum:

Esta selección restringida se aplica a Sevilla capital. En ciudades con más fortuna, además de las citadas, podrán verse otros títulos, la mayoría de mucho interés, que aquí se nos quedan – en esta, como en casi todas las semanas – lamentablemente inéditos. Pero hay otras que tienen aún menos suerte…

No solo cine. Sevilla Antitaurina: Ni morir, ni matar…

A propósito de alguien que glosaba el “valor” y el “mérito” inherentes a quienes perpetran la tortura y el asesinato en serie de herbívoros inocentes, un-a animalista comentó : “Pero es que el toro no quiere ni morir, ni matar” . Porque no quieren ni morir, ni matar, pero van sin saberlo al más atroz sacrificio en cámara lenta, y además no tienen voz, unas 2000 personas han salido a las calles sevillanas esta tarde para clamar por ellos.

Porque “nuestra misión es la abolición”. Porque “cobarde es quien agrede y valiente quien defiende”. Porque “aquí estamos, nosotr @ s no matamos”. Porque defendemos que “el maltrato animal, al Código Penal”. Porque “vergüenza nos da la Fiesta Nacional”.

Porque “toros sí, toreros no”. Porque “esa Plaza la vamos a cerrar”. Porque “la que se avecina, Sevilla Antitaurina”. Porque “no estamos en el siglo I, sino en el XXI”. Porque “el traje de luces arcadas nos produce”, Porque “con el sufrimiento, yo no me divierto”. Porque “la tortura, no es arte, ni cultura” Porque …

Por todo esto y mucho más, convocados por el Partido Animalista, PACMA – al que se unieron protectoras, organizaciones y colectivos varios – nos dimos cita a las 17 horas en el Palacio de San Telmo. Con pancartas, camisetas, pañuelos, pegatinas y toda la fuerza de “la rabia y de la idea” salvadoras a las que aludía Antonio Machado. Personas humanas, hermosa gente empática y solidaria, de toda edad y condición y personas no humanas de toda edad y pelaje.

Pisando las calles nuevamente. Dignificando el centro histórico, en un itinerario diferente al pasado año que nos llevó a cruzar el Paseo Colón, siguiendo por Almirantazgo, Dos de Mayo y calles adyacentes, para volver sobre nuestros pasos hasta la Puerta de Jerez, donde se culminó con varias e intensas intervenciones cargadas de lucidez y pasión.

Pero no se nos permitió acercarnos a la Plaza de la Infamia donde se consumaba la matanza de nuestros hermanos y que estaba protegida, literalmente rodeada, por varios furgones policiales. Los lobbies taurinos todavía mandan mucho, aunque nos temen más, porque saben que sus días están contados.

Vibrante, arrolladora, multitudinaria, intensa y emocionante demostración del poderío animalista y de la fuerza de la razón de nuestra lucha. Millares de gargantas y millares de corazones contra la barbarie de una llamada celebración de la sangre y la muerte en la arena. Y por la ABOLICIÓN.

 

Verano de una familia de Tokio: Insolación

Yoji Yamada es un guionista, ayudante de dirección y cineasta japonés de la cosecha del 31, conocido por su trilogía del Samurai, la serie de Tora-San, a la que ahora le añade esta que nos ocupa, tercera de otra que tuvo sus precedentes en ‘Una familia de Tokio’ (2013) y en ‘Maravillosa familia de Tokio'(2017), cuyo enlace a su crítica en este blog es el siguiente;

https://sevillacinefila.com/2017/05/19/maravillosa-familia-de-tokio-aciertos-y-despropositos/

113 minutos de metraje. Su guión lo escriben él mismo y Emiko Hiratmasu. Su fotografía es de Masashi Chikamori y su banda sonora, que subraya los momentos más presuntamente cómicos, Joe Hisaishi, su equipo habitual. El reparto, lógicamente, es el mismo de la anterior, con sus anexos y algunos secundarios nuevos.

La historia retoma a ese peculiar grupo humano – dos hermanos, una hermana, con sus parejas y  unido por lazos de sangre – preocupados por la seguridad del pater familias que es un conductor temerario a sus años…

De entrada, es bastante peor que la anterior y mucho más que la primera. Si nunca segundas partes fueron buenas, de las terceras ni hablamos… Porque aquí ese costumbrismo vodevilesco, esa presunta sátira, pierden cualquier contenido crítico, atenta tan solo al golpe de efecto de gags tan primitivos como burdos.

El desencuentro generacional – mínimo o debido a motivos nimios – se resuelve a favor de un patriarca tan odioso que hasta tiene reminiscencias – al menos, para quien esto firma – de Paco Martínez Soria. Con esto ya está escrito todo. Desaprovecha lamentablemente los enfoques  – que en la otra sí que estaban en mayor medida – críticos hacia la misoginia de una sociedad tan estratificada.

La ausencia, o la mínima presencia, del personaje de la madre – la más interesante, con diferencia  – y el no retomar el hilo de la ruptura de los progenitores,  deja cojo a un relato reiterativo, carente de ambición y autocomplaciente.

Ustedes mism@s.

 

 

Tertulia de cine Luis Casal Pereyra. Temporada 6: Presencias, ausencias, miradas…

Muchas presencias amigas, y algunas caras nuevas, en esta sesión especial que arrancó con un sentido tributo a un hombre inolvidable, en el primer aniversario de su irreversible ausencia. Luis Casal Pereyra, cuya desaparición cambió el nombre de una actividad antes llamada La Palabra y la Imagen, era un tertuliano único e irrepetible, bueno, cálido, divertido, generoso, participativo, sabio y tantas cosas más,  a quien añoramos enormemente en el cine y en la vida.

Luego, nuestro invitado, todo un lujo y un honor, Pepe Iglesias – periodista, gestor cultural, editor, autor, responsable de un club de lectura al que quien esto firma se honra en pertenecer y que nos mimó tanto durante su etapa de coordinador de actividades de Casa del Libro, entre un interminable etcétera – hizo gala de su preparación, de su buen hacer y de un análisis tan documentado sobre las películas a comentar, como sensible y humanista. Lo que propició un debate tan participativo como estimulante.

‘El insulto’, de Ziad Douieri, que fuera candidata al Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa, concitó los favores unánimes de l@s presentes. Gustaron su honestidad, su rigor, su complejidad, su valentía, su sentido de la justicia sin la perversión de la equidistancia, su descripción de las heridas abiertas entre etnias, religiones e ideologías, su relato de que, en un contexto histórico-socio-político tan difícil un incidente nimio puede convertirse en un tema de Estado, su retrato de los tribunales con un padre y una hija enfrentados y su visión de la cordura, sensatez e inteligencia de las mujeres en una sociedad de hombres.

‘La casa junto al mar’, de Robert Guédiguian suscitó más controversia. Se le reprocharon su lentitud, sus excesivas y no desarrolladas subtramas, sus romances forzados, ciertos personajes, escenas y situaciones bordeando lo chirriante, restando y no sumando, ciertos clichés y tópicos, sus planos de maltrato animal, su combinación no cohesionada entre el drama familiar y el de la inmigración. Por contra, gustaron su nostalgia no tramposa, el tren, la fotografía tan luminosa, la metáfora de el trío protagonista como la vieja Europa bajo el capitalismo más salvaje y a los niños refugiados como su única esperanza, su reparto, la secuencia de Ki lo sá? donde aparecen los personajes 33 años antes, su deuda con el cine oriental …

‘El Cairo confidencial’, de Tarik Saleh, Espiga de Oro, Mejor Director y Mejor Guión en la Seminci, admiró también por su valentía expositiva, por su visión nada complaciente sino oscura, oscurísima, de una realidad demoledora, de corrupción, abusos de poder, chantajes, extorsiones, crímenes mafiosos, en clave de cine negro o neo noir y de thriller político, pero sin ninguna de las convenciones de estos géneros. Su condición de innovadora y clásica al relatar, sin dejar títere con cabeza los diez días de enero que precedieron a la Revolución Blanca o Primavera Árabe, a través de su protagonista, un detective aliado y cómplice de las peores infamias hasta que dos mujeres le hacen cuestionarse sus modus vivendi y operandi…

El miércoles, 2 de mayo, más. Con tres películas muy sugerentes. A saber, la noruega ‘Thelma’, de Joachim Trier,  Premio Especial del Jurado y Mejor Guión en Sitges, que aún se exhibe – al menos, hasta hoy, ya jueves – en pocas sesiones- VÉANLA YA.

La francesa ‘Un sol interior’, de Claire Denis. que entra este viernes, 6 de abril. VÉANLA CUANTO ANTES.

Y la belga ‘Alma mater’ (‘Insyriated’), de Philippe Van Leeuvw, Premios del Público en los Festivales de Berlín, Copenhague y Sevilla, que entra el viernes de la semana que viene, día 13 de abril. VÉANLA CUANTO ANTES.

Gracias a Casa del Libro, a Rafael, a Gema, a Dolores Mesa Velasco por estar siempre ahí y más aún en esta noche, a Pepe Iglesias por sus impecables introducciones y buen hacer y a l@s mejores tertulian@s del mundo mundial, con sus miradas tan diversas y enriquecedoras, por otra velada para el recuerdo. Gracias por hacerla posible. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

 

Tertulia de cine Luis Casal Pereyra: Recordatorio urgentísimo

Mañana, miércoles 4 de abril, a las 19.30, en la cuarta planta de la sevillana Casa del Libro, de la calle Velázquez, tendrá lugar la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra. Para comenzar, tendremos un recuerdo a quien da nombre a la actividad, un tertuliano y amigo único e irrepetible, por coincidir el primer aniversario de su desaparición en estos días.

Luego comentaremos tres películas intensas y complejas, que tienen el debate asegurado y cuyos enlaces a sus críticas en este blog se incluyen también’. A saber: La libanesa ‘El insulto’, de Ziad Douieri, que fue candidata al Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa

https://sevillacinefila.com/2018/03/30/el-insulto-de-lo-personal-a-lo-politico/

La francesa ‘La casa junto al mar’, de Robert Guédiguian.

https://sevillacinefila.com/2018/03/31/la-casa-junto-al-mar-raices-profundas/

Y la coproducción entre Suecia, Dinamarca, Alemania y Marruecos ‘El Cairo confidencial’, de Tarik Saleh. Mejor Película Internacional en Sundance y Espiga de Oro, Mejor Director y Mejor Guión en la Seminci.

https://sevillacinefila.com/2018/04/03/el-cairo-confidencial-10-dias-de-enero/

El invitado, todo un lujo y un honor, será el periodista, gestor cultural, editor, autor y amigo, José Iglesias Blandón, cuyo amplio y prestigioso currículum desarrollaremos in situ.

Así que ya lo saben. La entrada es libre y promete muchísimo. Les esperamos. ÚNANSE.

 

‘El Cairo confidencial’: 10 días de enero

Quienes esperen encontrar en esta notable y singular película – coproducción entre Suecia, Dinamarca, Alemania y Marruecos fechada en 2017, de 106 minutos de metraje, escrita y dirigida por el productor, periodista, editor, guionista y realizador de ese país, pero de origen egipcio, Tarik Saleh, cosecha del 72, que está oscura y solventemente fotografiada por Pierre Aïm, Mejor Película Internacional en Sundance, Espiga de Oro, Mejor Director y Mejor Guión en la Seminci vallisoletana, entre otros reconocimientos – vestigios de un thriller convencional, e incluso de cine negro al uso, se sentirán defraudados.

Por descontado que la historia de un detective corrupto, cuya única ambición es medrar en un país cuyas instituciones están tan podridas moralmente como él, narrada en 10 determinantes días de enero de 2011, que culminaron en la llamada Revolución Blanca, cuyos modus vivendi y operandi se ven cuestionados por un crimen, dos cantantes y la única testigo, es un relato de una oscuridad aterradora y cine político, y de denuncia sin clichés, por derecho propio.

Saleh traza aquí un impío retrato de una urbe corrompida hasta en sus cimientos en la que la vida humana no vale nada, en la que todos extorsionan, sobornan, explotan y medran a costa de los demás. Masculino plural pues las mujeres, aunque tengan voces maravillosas y talentos musicales, son rehenes de la trata y prostituidas debiendo, a su vez, recurrir a vías ilegales para sobrevivir, sin conseguirlo… Pues ellas son víctimas de los verdugos y de sus víctimas.

De una urbe en la que el clima mafioso de los bajos fondos alcanza a todas los estratos sociales y a todas las instancias. De una urbe en la que quienes se rebelan son aplastados y asesinados por los esbirros al servicio de los poderosos. De una urbe en la que entre los propios inmigrantes hay jerarquías y abusos de poder. De una urbe sin ley, ni orden, ni ética, ni valores, ni principios. De una urbe en la que no deja títere con cabeza, lo que lleva tanto a la revuelta colectiva como a la individual del protagonista.

Poco importa, al menos para quien esto firma, que el guión sea tosco, que haya bajones de ritmo y que determinados personajes y situaciones no sean desarrollados o resulten esquemáticos. Su verdadero mérito es su clima, su atmósfera tan perturbadora y desasosegante y el material que maneja, ya descrito, que su firmante conoce de primera mano.

Es una de las elegidas para debatir mañana, miércoles, 4, en la próxima sesión de la tertulia de cine Luis Casal Pereyra. Véanla ya y, luego, allí mismo, podremos comentarla. Pero, en cualquier caso, no se la pierdan.

 

‘Una mirada documental’: Recordatorio urgentísimo

Mañana – martes 3 de abril, a las 19 horas, en la sevillana FNAC de la Avenida de la Constitución – tendrá lugar otra más que interesante sesión del excelente ciclo ‘Una mirada documental’ que tan bien coordina el crítico y amigo Miguel Olid Suero.

Se proyectará el largometraje de 74 minutos  ‘A quien conmigo va’, dirigido por Amparo Mejías y producido por Ara Carrero Rimadas, ambas naturales de Sevilla y cuyo trabajo se desarrolla entre Alemania, España y Estados Unidos.

Rodado entre nuestra ciudad y Alcalá de Guadaira muestra, en clave de docudrama, una historia real. La de dos luchadoras mujeres andaluzas quienes, frente a la crisis y a un proceso de desahucio, optan por la resistencia activa.

Como la realizadora vive en Múnich, no podrá asistir a la proyección. Pero sí lo hará la productora antes mencionada, quien introducirá la película y debatirá con el público asistente.

La entrada es libre y el programa no puede ser más apasionante. NO TE LO PIERDAS, ÚNETE.