‘María, reina de Escocia’: Drama de tronos

La trágica vida de la reina escocesa  (1542-1586) ha sido reflejada en el cine en títulos tales como ‘María Estuardo’, John Ford (1936), ‘María, reina de Escocia’, Charles Jarrott (1971)  o ‘Mary, Queen of Scots’,  Thomas Imbach (2013).  Y sobre su antagonista la monarca inglesa: ‘Inglaterra en llamas’ William K. Howard (1937), ‘La vida privada de Elizabeth de Essex’,  Michael Curtiz (1939), ‘La reina virgen’, George Sidney (1953). Por poner tan solo estos ejemplos. Fuentes:Wikipedia, Google y Filmaffinity.

Esta que nos ocupa es la primera de ellas realizada por una mujer, la prestigiosa directora de teatro inglesa Josie Rourke, cosecha del 76, con la que debuta en el cine. Su guión lo firma Beau Willimon sobre la biografía de John Guy. Su espléndida fotografía se debe a John Mathieson y su excelente banda sonora a Max Richter. Y su mirada tras la cámara se nota, tanto en el enfoque del relato como en la puesta en escena.

Una puesta en escena fastuosa, dentro de la factura impecable ya mencionada, que recrea el tenebrismo de una época oscura tanto en el sentido literal como en el metafórico. Y, al tiempo, dotada de una energía desbordante a la hora de la recreación de las batallas, de las escenas más íntimas, festivas o ceremoniales de la vida cortesana o las más feroces de deslealtades, crímenes y conspiraciones. O las muy conseguida, sutil y estilizada, del encuentro entre las dos soberanas, junto a la de la sangre menstrual que derriba otro tabú, dos de las mejores.

Todo ello, y la visión feminista que la impregna fotograma a fotograma, constituye el saldo más positivo de esta propuesta. Porque exhibe el poder de dos mujeres en un mundo de hombres, intentando preservar sus criterios y estatus en el fragor de las intrigas palaciegas y del fanático ardor guerrero de unos varones que las desprecian por su sexo y conspiran continuamente contra ellas o para enemistarlas entre sí.

Porque muestra a María culta, compasiva, sensible, generosa y tolerante, pero también hace lo propio con Isabel dotándola de matices y registros inexistentes en otras versiones, que siempre la han retratado como la villana de la función.

Pese a todo ello, pese a estos valores, resulta, a juicio de quien esto firma, insatisfactoria e incluso peca de frialdad. La espectacularidad de que hace gala a veces funciona en contra de la intensidad, emotividad y de la propia evolución dramática de las protagonistas. Se nos describe un periodo histórico convulso, un verdadero drama de tronos, entre dos damas radicalmente distintas que hubiese merecido mayores complejidad y profundidad narrativa. Y la conclusión – que nos hurta literalmente el doloroso cautiverio de la escocesa hasta culminar en su ejecución – es, de nuevo, decepcionante.

Con secundarios tan eficaces como Ian Hart, Guy Pearce o David Tennant, valoramos la composición de una Margot Robbie en un registro inédito y, sobre todo, a una maravillosa Saoirse Ronan, una de las mejores actrices de su generación.

En cualquier caso, hay que verla.

 

 

‘Green Book’: La guía de la exclusión

A esta producción estadounidense, ambientada en los 60 y basada en hechos reales – de 130 minutos de metraje, filmada y coescrita, junto a Brian Hayes Currie y Nick Vallelonga, uno de los protagonistas, por el productor, guionista y director, Peter Farrelly, cosecha del 56, y responsable de la aclamada ‘Algo pasa con Mary’ (1998). Que está muy bien fotografiada, con las tonalidades de la época, por Sean Porter y que tiene una banda sonora, con excelentes temas, a cargo de Kris Bowers – se la ha comparado con ‘Paseando a Miss Daisy’, Bruce Beresford, 1989. Pero, aunque tengan ciertos e innegables paralelismos, sus diferencias son notables.

Porque la historia – mezcla de drama, comedia y road movie, basada en personajes y hechos reales y ambientada en los años 60, de un refinado pianista de color que, para una difícil gira por el profundo Sur estadounidense de cuyas razones sabremos luego, contrata a un tosco y contundente chófer italoamericano, que debe tener como guía el infame Green Book del título que le indica los lugares en los que puede o no entrar su jefe – es bastante más compleja de lo que a primera vista puede parecer.

Y lo es porque, para empezar, invierte los roles de clase y etnia entre estos dos hombres. Pero aún así es capaz de dar otra vuelta de tuerca, ya que es una película comprometida políticamente, que muestra sus cartas con honestidad. Que pretende y  logra, a juicio de quien esto firma, transmitir su mensaje antirracista y antiapartheid a un público amplio, sin trampas, con una emoción inteligente, llena de humor a la par que dramática, y nada sensiblera.

Sin maniqueísmos porque, por accesibles que resulten, no dejan de ser sutiles las curiosas paradojas que se dan entre patrón y empleado. El primero aliado, en función de su talento, de su estatus socioeconómico,  de sus exquisitas maneras, de su modus vivendi en una fastuosa mansión y de su nivel cultural,  con las clases altas, blancas e influyentes que, sin embargo, le condenan y marginan por su raza y el segundo, relegado a la servidumbre y vecino del Bronx, con todos sus tics matones y barriobajeros, pero identificado con su lugar en el mundo y con sus gentes…

…Hasta que la gira citada, con la prueba del choque de tales personalidades tan divergentes, con  sus prejuicios mutuos y con las infames exclusiones e impías humillaciones narradas sin acentos melodramáticos aunque sí contundentes, resulta un bofetón de realidad para ambos y les aboca a asumir sus respectivos compromisos sociales, de identidad, de clase y étnicos con todas las consecuencias.

Viggo Mortensen y, sobre todo, Mahershala Ali están que se salen. Por ellos, por su factura, por la historia, por su denuncia de un estado de cosas aún vigente, por el notable giro del realizador fuera de su temática más gamberra, por lo que representa de documento de un tiempo y de un país… no deberían perdérsela.

No solo cine: Marina, Manuela, Pepe, las adopciones sentidas y… Lilu

Multitudinaria, adorable y divertida la presentación, este mediodía, en la librería sevillana La Isla de Papel del libro, de ‘Lilu ya no está sola’ – con textos de la querida amiga, autora y librera Marina Alonso Espejo e ilustraciones de Manuela López García, en su alias de Señorita M, que nos habló desde la distancia, a través de un video, otra sorpresa inesperada – con el querido amigo, autor y editor Pepe Iglesias como maestro de ceremonias.

Y la presencia, como no podía ser de otra manera, de la estrella de todo eso, de la protagonista absoluta, la arrebatadora perra Lilu, nombre cambiado pues su compañera humana prefiere preservar el auténtico, en el que fue su debut en sociedad. Su comportamiento fue ejemplar y nos encandiló a tod@s, mayores y menores.

Ella estaba en un refugio, su vida había sido muy dura y para ambas, Marina y ella, fue un amor a primera vista. Pese a tener ya una gata y dos gatos en su hogar, y un compañero muy temeroso de la seguridad de los animales, esta joven mujer arriesgó y – tras pasar la exigente ITV de la adopción responsable – pudo integrar en su familia a Lilu, hace ya ocho años. Ella formó equipo con uno de los felinos, mientras los otros dos tenían otro tándem, aunque los cuatro se llevan muy bien.

En el texto, y en sus propias palabras, que esta firmante suscribe e en su totalidad, dice así: “Quien no ha compartido su vida con animales, no puede entenderlo. No puede entender el pellizco en el estómago cuando sales de casa y sabes que no podrás volver hasta tarde, la acumulación compulsiva de fotos en el móvil, la dulce calidez detrás de sus orejas.

En realidad, si lo piensas, no es tan difícil de entender: simboliza amor en su más pura esencia, el enamoramiento por excelencia, ese estado que te convierte en un tonto de remate y al mismo tiempo en la mejor versión de ti mismo”

Pues eso. Además se habló de escritores-as y sus compañer@s de vida no human@s. De la materia literaria que hay en eso que llamamos realidad, De lo agradecid@s que son l@s adoptad@s, de su enorme corazón. De la importancia de elegir para ello a animales adultos. De las ilustraciones, que fueron digitales, aunque simularan ser a lápiz. De la interpretación que la dibujante hizo de la autora y de su hogar y de todos sus habitantes, pues las dos son grandísimas amigas. De que puede que continúe esta saga con la historia, difícil pero de final feliz, de otro de sus gatos. De…

Una velada deliciosa y más que disfrutable. Gracias a La Isla de Papel, a Mr. Momo editores, a Pepe, a Manuela, a Marina y a Lilu. Y a todos los refugios y asociaciones que salvan y cambian tanto las vidas de las personas no humanas. Se repite otra vez: NO COMPREN, ADOPTEN. Se llevarán los mejores tesoros a casa.

Tertulia de cine Luis Casal Pereyra en Casa del Libro Viapol. Temporada 7: Las fronteras y el poder

Intensa, multitudinaria, divertida, estimulante y con un nivel cinéfilo muy alto la sesión de esta noche de nuestra tertulia de cine. Esta crónica va a ser – quien esto firma, lo lamenta muy mucho – un pálido, traidor y esquemático reflejo de las miradas, las voces, las opiniones y las visiones – tan ricas y diversas, tan matizadas y tan lúcidas, tan sensibles y certeras tanto en las coincidencias como en las discrepancias – de las que disfrutamos, y con las que hemos aprendido, que resulta difícil trasladarlas en esta entrada.

Comenzando por el propio invitado el periodista, community manager y guionista jiennense, Máster de Guión, Narrativa y Creatividad Audiovisual por la universidad hispalense, Miguel Ángel Parra en cuyo extenso currículum figuran Diario Jaén, Odiel Información, El Correo de Andalucía, donde fue jefe de Cultura y editor de su página web. También ha sido redactor de los Servicios Informaticos de Canal Sur TV, trabajado en los gabinetes de prensa del SEFF, de la Bienal de Flamenco y de la Consejería de Cultura, responsable de comunicación de distintos rodajes, escritor de guiones y de microteatro…

Pues este hombre modesto, pese a tales créditos, comenzó disculpándose por no ser experto en cine y no saben ustedes cómo introdujo y puso a punto para el debate a las dos películas que centraron el coloquio. Muy preparado y muy fino en su percepción y descripción crítica de ambas, su entendimiento con el público fue total y estimuló, aún más si cabe, la participación mayoritaria de l@s presentes, especialmente las presentes, como bien señaló.

‘Border’, de Ali Abbasi, suscitó unánimes favores. Se la describió como fascinante, compleja, singular y muy acertada en su mezcla de géneros como el drama, el fantástico, la crítica social, el thriller y el romance. Muy bien integrados -salvo por una opinión discordante, que la tachó de dispersa – sus temas como la marginación y la soledad de la diferencia, la pedofilia, la integración de las leyendas escandinavas con la realidad más palpitante, los experimentos genéticos, los bebés robados, las opciones éticas, las señas de identidad, la animalidad y la humanidad, las fronteras que propone, todas las fronteras posibles …

Se destacaron su belleza plástica, su fotografía, su puesta en escena, sus personajes tan semejantes y tan diferentes, sus sensualidad y erotismo liberadores y de alto voltaje, su cuestionamiento de los esquemas de género comenzando por la propia, y sorprendente, anatomía de los protagonistas, el conflicto del hermoso personaje de “ella” entre su lealtad al grupo original o al de adopción, ese bosque, esa naturaleza, tan literal como metafórica, pero también la crítica, dijo alguien, a estas frías sociedades escandinavas frente a las sureñas y mediterráneas, aunque sean ascéticas y sus prestaciones sociales elevadas y los trabajos interpretativos de sus actriz y actor.

‘El vicio del poder’, de Adam McKay también fue unánimemente aplaudida por ser una biopic tan diferente y particular, a veces muy cercana al documental a lo Michael Moore, se comentó. Su visión tan realista del personaje de Dick Cheney y a la vez tan sarcástica, imaginativa y transgresora, eludiendo tópicos y clichés, gustaron mucho.  Interesaron el reto que supone su visión, sus saltos temporales, su descripción de cómo un sujeto mediocre llegó a convertir “el empleo fantasma de la vicepresidencia” en el poder absoluto de la Autoridad Ejecutiva Unitaria.

Y, por supuesto, la demoledora capacidad de sembrar muerte y devastación en Irak, en Afganistán o en Camboya, el saltarse todos los límites y Enmiendas, el manipular hasta la náusea a una población contra sus propios y fundamentales derechos civiles. La historia de amor tan sólida como letal para la humanidad. El camino desde el alcoholismo autodestructivo de los años sesenta hasta manejar todas las decisiones en los inicios del siglo XXI. Un camino que tuvo como responsable a una mujer que no podía entonces ni ser gobernadora, ni alcaldesa, ni siquiera estudiar en la Universidad… Desde el humilde hogar de Casper, Wiomning, hasta el Despacho Oval. Y el reparto, tan magnífico – Amy Adams, Christian Bale- interpretación y composición todo en una – Steve Carrell, Sam Rockwell, las nominaciones a los Oscar…

El miércoles, 6 de marzo, más. Con, al ser el mes por antonomasia feminista, luego de las mujeres, tres películas de tres realizadoras, con excelentes referencias y temas de debate. A saber:

La libanesa ‘Cafarnaúm’, de Nadine Labaki, Premio del Jurado en Cannes y nominada al Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa. Se estrena el viernes 15 de febrero. HAY QUE VERLA CUANTO ANTES.

La norteamericana ‘¿Podrás perdonarme algún día’, de Marielle Heller. Tres nominaciones a los Oscar, Mejor Actriz, Actor de Reparto y Guión Adaptado. Se estrena el viernes siguiente, 22 de febrero. HAY QUE VERLA CUANTO ANTES.

Y la también estadounidense ‘Una cuestión de género’, de Mimi Leder, que también se estrena ese mismo viernes, 22 de febrero. HAY QUE VERLA CUANTO ANTES.

Gracias a Casa del Libro Viapol, a Marina Alonso Espejo, a Daniel López, a Enrique Colmena por su apoyo constante a la actividad, a Miguel Ángel Parra un invitado tan estupendo, a las personas no humanas que siguen acompañándonos como la preciosa perrita de las fotos, ya toda una asidua, y a l@s mejores tertulian@s del mundo mundial por hacer posible otra velada memorable. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

 

 

‘El vicio del poder’: Autoridad Ejecutiva Unitaria

He aquí una película – producción norteamericana de 132 minutos de metraje, escrita y dirigida por el guionista, director, comediante y actor Adam McKay, cosecha del 68, del que recordamos la lúcida e implacable ‘La gran apuesta’ (2015), cuya excelente fotografía está firmada por Greig Fraser y su no menos potente banda sonora por Nicholas Britell – que narra, en clave nada convencional, la biografía personal y política, o, como se expresa en ella “tan cierta como puede ser de uno de los líderes más discretos de la historia”

O lo que es lo mismo, de Dick Cheney, cosecha del 41, 46º vicepresidente de los Estados Unidos bajo el mandato de George W. Bush, de 2001 a 2009. Del que vamos sabiendo desde su juventud pendenciera y empapada en alcohol en Casper, Wyoming, en 1963. Una adicción de la que se libraría gracias a su esposa Lynne, quien le dio un ultimátum, pues no quería para ella, ni para sus hijas, la feroz violencia que su padre – sospechoso luego, aún cuando no pudiera probarse, de la muerte de su progenitora – impuso en su casa. Gracias a una esposa brillante y cultivada, que era consciente de que “yo no puedo ir a una universidad de prestigio, o dirigir una compañía o ser alcaldesa. Así funciona el mundo para una mujer”, que fue siempre su mejor apoyo y su mejor baza.

Del que vamos sabiendo desde su detención por exceso de velocidad en el año citado, y su expulsión de la prestigiosa universidad de Yale, hasta verlo presidiendo el gabinete de crisis del 11 de septiembre de 2001 durante el ataque a las Torres Gemelas. Del que vamos sabiendo con saltos temporales – a los que se debe prestar mucha atención – perfectamente cohesionados, y con una voz en off  muy particular con identidad propia muy bien integrada en el relato, desde sus comienzos como becario, su fascinación por Donald Rumsfeld quien determinó su republicanismo y a quien siempre fue leal.

Del que vamos sabiendo,” estudiante mediocre y atleta mediocre, que había encontrado su propósito en la vida, ser un servidor público en la sombra”, hasta su toma de decisiones sangrientas y feroces que “cambiarían el curso de la historia para millones y millones de personas”, especialmente población civil, tanto en Camboya como en Irak, por poner solo dos ejemplos que están perfectamente trasladados a la pantalla en su mortífero horror. Porque como se cita de un proverbio anónimo … “cuídense del hombre callado. Porque mientras otros hablan, él escucha. Y mientras otros actúan, él planea. Y cuando ellos finalmente descansan, él ataca”

Del que vamos viendo su ascenso imparable y silencioso por los despachos de la Casa Blanca y sus conexiones con las multinacionales del petróleo y la industria militar. Del que vamos constatando cómo convirtió la vicepresidencia desde “un empleo de nada” al poder absoluto de la Autoridad Ejecutiva Unitaria, que eliminaba de facto cualquier límite en tiempos de guerra y de paz, especialmente cuando el primer mandatario era el “lento” George W. Bush, siempre al servicio de los ricos y poderosos. Del que también se nos muestran su vida familiar, sus hijas, una de ellas lesbiana, sus fuertes lazos con ellas y el apoyo inquebrantable de las mujeres de su entorno. Del que…

Precedida de excelentes críticas y ocho nominaciones a los Oscar, esta sólida, cáustica, impía, irónica y, por momentos, ferozmente divertida radiografía del poder, está aún más respaldada si cabe por un reparto de lujo – eminentes Christian Bale, Amy Adams, Steve Carrell, Sam Rockwell… como Cheney, Lynne, Rumsfeld y Bush Jr respectivamente – en estado de gracia. Tendremos ocasión de debatirla en la próxima sesión de la tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles que viene, 6 de febrero, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol, a la que les invitamos.

¿Se ha escrito ya que bajo ningún concepto deberían perdérsela?

‘El blues de Beale Street’: El amor en tiempos racistas

El guionista y realizador de cine y series estadounidense Barry Jenkins- , cosecha del 79, que nos deslumbrara con ‘Moonlight’ (20016), triunfadora de los Oscar de ese año con tres estatuillas a la Mejor Película, al Mejor Guión Adaptado y al Mejor Actor de Reparto – estrenó el viernes esta que nos ocupa, su última propuesta, precedida de reconocimientos tales como tres nominaciones a los citados- Actriz de Reparto, Guión Adaptado y Banda Sonora – y mayoritaria aclamación de la crítica.

Ténganlo muy en cuenta, aunque a quien esto firma – aún reconociéndole sus valores, pues va a matizarla – le haya decepcionado profundamente. Y no solo eso, sino que, en general, su enfoque, de fondo y forma, también la ha irritado bastante.

La historia – ambientada en el Harlem de los años 70 y basada en la novela del activista afroamericano gay y reconocido novelista James Baldwin (1924-1987), ‘Si Beale Street pudiese hablar’ – sigue a una joven pareja de color cuya relación, y posterior futura paternidad, se ven interferidas por la injusta prisión del chico debido a una acusación no probada y al racismo dominante. A partir de ahí, tanto ella como su madre, padre y hermano, especialmente la primera, lucharán incansablemente por probar su inocencia.

Para empezar, está habitada por un tosco esquematismo, profundamente misógino, en lo tocante a la breve pero intensa representación de los personajes femeninos de la familia del joven. A saber, la progenitora y sus dos hermanas, que resultan odiosas, llenas de prejuicios clasistas y religiosos, en contraste con el padre y marido, mucho más generoso y amplio de miras, aunque tal cosa no le impide abofetear a su mujer… algo que es mostrado como la resultante lógica del comportamiento de ella. Eso, para empezar.

Para continuar, el lirismo intimista tan alabado con el que está tratado el romance, altamente estilizado en su puesta en escena – en el que cada gesto, cada mirada, cada contacto, cada palabra y cada silencio entre los protagonistas adquiere un acento trascendental – nos depara momentos hermosos, sí.  Y verdaderos. Pero solo algunos, pues su reiteración los convierte en pretenciosos y afectados. Y para esta firmante, carentes de emoción.

Y además, le resta carga crítica, aunque resulte paradójico, al racismo institucional, ambiental y policial en el que se desarrolla. Así es, ya que tanto tiene sus momentos de hondura trágica, en su mejor versión, como maniqueos en la peor. Tampoco resulta muy fina en el retrato, más bien insidiosamente tramposo, de la acusadora, de la principal testigo de cargo, de la víctima de la violación. Por no hablar del policía…

119 minutos de metraje. Escrita también por su director, el citado Barry Jenkins. Maravillosamente fotografiada por James Laxton y con una excelente partitura de Nicholas Britell, en su correcto reparto sobresale Regina King – que interpreta a la valiente madre de la chica – que se ha llevado todos los reconocimientos.

Escrito queda. Juzguen por sí mism@s al verla.

No solo cine: Virginia, Vita y Laura

Para mi hija, Vita Lirola, por tanto… y porque su nombre es un homenaje sentido a Sackville-West

Llenazo esta tarde-noche en el Auditorio del Caixa Fórum de Sevilla para oír a la escritora, crítica y erudita feminista Laura Freixas – presidenta de honor de Clásicas y Modernas, asociación por la igualdad de género en la cultura y coordinadora, junto a Pilar V. de Foronda, del ciclo Ni ellas musas, ni ellos genios – en la conferencia inaugural cuyo hilo conductor fueron Virginia Woolf y Vita Sackville-West.

Hilo conductor, sí, pero no único tema de una exposición lúcida, sabia, compleja, fluida, divertida, asequible culta y nada pedante, sino extremadamente amena. En ella, repasó las respectivas biografías, entornos, ancestros, orígenes y familias  de ambas protagonistas, junto a las bazas de sus respectivos talentos, pasando por sus obras – ‘Orlando’, ‘Una habitación propia’, ‘Los eduardianos’, los diarios… –  su encuentro, su romance, su amistad y su distanciamiento. Todo ello complementado por unas diapositivas tan interesantes como clarificadoras.

Y, por descontado, desentrañó las dicotomías patriarcales del genio y la musa en las que se atribuye al primero un proyecto y una identidad propias, el egoísmo, la ambición, el estatus social, la autoridad y los honores. Por contra, a la segunda la definen un proyecto ajeno, una identidad vicaria, el  sacrificio, la abnegación, la falta de estatus, de autoridad y de ingresos propios. O lo que es lo mismo, las cualidades masculinas de mente, cultura, razón y creación y las femeninas de cuerpo, naturaleza, emoción y procreación.

Pares antitéticos y perversamente insidiosos que se dieron, entre muchas otras, en las parejas de Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí o en las de José Donoso y Pilar Serrano. Y cuya flagrante desigualdad persiste hasta nuestros días con la mitad de las subvenciones a películas realizadas por mujeres frente a las que reciben sus colegas masculinos, o la mitad de los derechos de autoras, o su ínfima presencia en ciertos galardones o Academias…

Gracias a Caixa Fórum por este ciclo, a Clásicas y Modernas por organizarlo y a Laura Freixas por una velada tan enriquecedora, documentada, memorable y estimulante, de la que esta crónica es solo un pálido y esquemático reflejo. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

 

 

‘Border’: Déjenles entrar…

Déjenles entrar en sus vida cinéfilas. Déjenles entrar a estas criaturas atormentadas y sintientes, con apariencia casi humana, hijas de la portentosa imaginación y del talento de John Ajvide Lindqvist, cosecha del 68, otra de cuyas obras ‘Déjame entrar’ marcó un hito literario, y cinematográfico al ser adaptada a la pantalla grande por Tomas Alfredson en 2008.

Déjense atrapar por esta historia, la que nos ocupa- producción sueca de 101 minutos de metraje, dirigida por Ali Abbasi, iraní afincado en ese país, cosecha del 81, quien también la escribe junto a Isabella Eklöf sobre la novela del autor citado, que está maravillosamente fotografiada por Nadim Carlsen, que tiene una música excelente debida a Christoffer Berg y Martin Derkov y unas eminentes composiciones de Eva Melander y Eero Milonoff – sobre una agente de aduanas con un olfato especial para detectar la culpabilidad ajena hasta que la aparición de un individuo, tan peculiar como ella misma, la pone a prueba.

Déjense envolver por la belleza de sus imágenes; por la fuerza y potencia de su puesta en escena; por su tratamiento cromático, y dramático, de exteriores e interiores. Déjense asombrar por su mezcla tan inteligente de realidad y fantasía, de thriller y de drama romántico, sobre el sustrato de las leyendas escandinavas, de la mitología europea, de quienes, no perteneciendo a nuestra especie, viven entre nosotr@s.

Déjense seducir por ese romance, con una intensidad erótica y sensual de alto voltaje,  que cuestiona la morfología de género, entre dos seres tan semejantes y tan opuestos. Déjenles guiarles al corazón del bosque real y metafórico. Déjense reflexionar sobre los muchos temas que propone como naturaleza y civilización, los bebés robados, la marginación de la diferencia, la pedofilia, los códigos éticos y morales de quienes se llaman personas, la bondad sin fisuras de una protagonista, dividida entre dos mundos,  frente a la amoralidad radical, por fidelidad a l@s suy@s, de su compañero. Déjense…

La debatiremos el miércoles, 6 de febrero, a las 19.30, en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra en Casa del Libro Viapol.

Ábranles sus sentidos, corazones e inteligencias. Déjenles entrar, déjenla entrar y VÉANLA. No lo lamentarán.

Por qué no veré ‘La favorita’, de Yorgos Lanthimos: De nuevo, el maltrato animal

Pese a que Yorgos Lanthimos – cosecha del 73, director de teatro, guionista y cineasta con títulos en su haber tales como ‘Canino’ (2009), ‘Langosta’ (2015) o ‘El sacrificio de un ciervo sagrado’ (2017) –  es un realizador singular, transgresor y estimable… utiliza mucho el maltrato animal en sus películas como, dicho sea muy esquemáticamente, parábola de la crueldad de la condición humana. No siempre real, pero… Lo que me impidió ver la citada ‘Langosta’ por lo mismo.

Gracias al crítico y amigo Alejandro Reche Selas  por prevenirme de que su última propuesta ‘La favorita’, estrenada hoy, sí contiene escenas de maltrato real. En este caso, que sepamos, con un conejo como víctima. Y lo ha contado una de sus protagonistas, Emma Stone – ¡¡¡que se declara animalista!!! – en la que pisa a un conejo aunque, dice ella…, que no se le hace daño. Lo dice ella, para limpiar su conciencia, supone quien esto firma.  Y es que, claro, el conejo, los conejos, no pueden hablar.

Porque ya la utilización de estas criaturas sintientes en las películas es un acto de crueldad con ellas. Porque implica amaestramiento, repetición de escenas, miedo, terror en muchos casos, estrés… ¡¡¡Pobre animalito, tan tímido y asustadizo como suelen ser, verse sometido a ese trato degradante solo en función de la AUTORÍA y capricho de un director!!!

El maltrato animal en el cine, directo o indirecto, debería estar TERMINANTEMENTE PROHIBIDO. No añade NADA a un relato fílmico, salvo barbarie y le resta TODO su valor artístico.

Escrito queda. Para que conste como denuncia y aviso a animalistas.

Post scriptum:

Aunque se de por sabido, es conveniente recordar que lo que aparece en el cine como una secuencia de segundos supone mucho tiempo real para filmarla. Incluso horas. Así que pueden imaginarse el terror de ese animalito, de todos los que se muestran en esta y en otras películas, ante las cámaras, los focos, todo el personal técnico y artístico de un rodaje, más sus preparadores que no siempre – más bien todo lo contrario – suponen ninguna garantía de bienestar para ellos. Y tener que repetir la toma muchas veces hasta que se la de por buena…

NO, NO Y NO.

No solo cine: ¡¡¡NI UN PASO ATRÁS EN IGUALDAD!!!

Por Ana Orantes, por Laura Luelmo, por Romina, por Leonor, por Josefa, por María Manuela, por Marta, por Diana, por Ana Mari, por María, por Yolanda, por Fátima, por Maguette, por Rhokaya, por Eva, por Rebeca… Por las que ya no están, por aquellas a las que el terrorismo machista silenció para siempre por ejercer sus derechos y libertades fundamentales.

Por las asesinadas en vida. Por las que, incluso sin saberlo, están en el corredor de la muerte. Por las que fueron inducidas al suicidio. Por las madres que perdieron a sus hij@s. Por l@s hij@s que perdieron a sus madres. Por las maltratadas física y psicológicamente. Por aquellas a quienes la calle, la fiesta y la noche no les pertenece sin riesgos. Por las que vuelven con miedo y apretando las llaves a casa.

Por la víctima de La Manada. Por las víctimas de todas las Manadas. Por las abusadas, agredidas y violadas incluso en el llamado lecho conyugal. Por las ninguneadas, por las vejadas, por las humilladas y ofendidas. Por las que lucharon por todas. Por las que aún están en las cunetas. Por aquellas a las que la dictadura franquistas les conculcó las conquistas que habían logrado en las calles, que habían peleado en sus casas y en sus trabajos…

Por Simone de Beauvoir, que nos advirtió. Por las maestras feministas, nuestros referentes. Por tanto y por tantas… Hoy, martes, 15 de enero, en una jornada HISTÓRICA,  Sevilla se ha echado a la calle contra un gobierno, que no nos representa. Contra un gobierno de la ultraderecha y el fascismo. Contra un gobierno andaluz, enemigo jurado de todas las mujeres. Contra un gobierno andaluz misógino, anti LGTBI, xenófobo y clasista. Contra un gobierno que pretende legislar en nuestra contra robándonos derechos, libertades, proyectos y futuro.

Por ellas y contra tales adversarios, llenamos a mediodía el Parlamento y por la tarde-noche en la Plaza Nueva en concentraciones multitudinarias, vibrantes, intensas y emotivas. Toda Sevilla, toda Andalucía – una Andalucía intensamente violeta contra las camadas negras – todas las ciudades de este país y muchas de otros países han sido un clamor: “Ni un paso atrás en igualdad” y “Nuestros derechos no se negocian” como leit motivs principales.

Pisaremos las calles nuevamente… Esta batalla la vamos a ganar.