Tertulia de cine Luis Casal Pereyra en Casa del Libro Viapol. Balance novena temporada: Nueve encuentros enmascarados

Esta firmante se propuso hacer el balance de la novena temporada de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra bastante antes, pero se le cruzaron una serie de circunstancias personales y familiares que no se lo permitieron. Más vale tarde que nunca…

Una novena temporada excepcional, que podía haber sido la décima de no haber mediado la pandemia, porque el 4 de marzo de 2020 nos despedimos pensando en abril y diez días después estábamos confinados.

Una novena temporada que retomó el curso en octubre del año pasado – un año, siete meses y dos días después – con el aforo restringido y lista de espera, algo que duraría algunas sesiones más. Una novena temporada en la que tod@s estábamos enmascarad@s, incluso en los últimos encuentros.

Una novena temporada en la que no hubo, por razones obvias ya consignadas, invitad@s pero sí el enorme regalo de que un crítico tan experto y cualificado, además de un querido amigo, Quique Colmena, compartiera, y va a seguir siendo así salvo imponderables, las tareas de coordinación de la actividad con quien esto firma.

Una novena temporada en la que cada mes ha tenido unas tonalidad e identidad distintas. Muy participativa y estimulante, con una aplastante mayoría de mujeres. Una novena temporada en la que la gran estrella ha sido una persona no humana, la perrita Maya. Una novena temporada en la que hemos disfrutado y aprendido. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

En la rentrée debatimos nada menos que cuatro películas. A saber: ‘Annette’, de Leos Carax, ‘Maixabel’, de Icíar Bollaín, ‘Las cosas que decimos, las cosas que hacemos’, de Emmanuel Mouret y ‘Madres verdaderas’, de Naomi Kawase.

En noviembre, para compensar y por una circunstancia sobrevenida, comentamos sólo dos: ‘El buen patrón’, de Fernando Léon de Aranoa y ‘Madres paralelas’, de Pedro Almodóvar.

En diciembre, pórtico de las Fiestas, nos ocuparon ‘Petite maman’, de Céline Sciamma, ‘La ruleta de la fortuna y de la fantasía’, de Ryüsuke Hamaguchi y ‘La hija’, de Manuel Martín Cuenca.

En enero, dimos la bienvenida al año en curso con ‘El contador de cartas’, de Paul Schrader, ‘El poder del perro’, de Jane Campion y ‘La vida era eso’, de David Martín de los Santos.

En febrero, las protagonistas fueron ‘El callejón de las almas perdidas’, de Guillermo del Toro, ‘El pacto’, de Bille August y ‘En un muelle de Normandía’, de Emmanuel Carrére.

En marzo, mes de las mujeres, dos miradas de realizadoras en sus debuts respectivos tras la cámara: Maggie Gyllenhaal con ‘La hija oscura’ y Laura Wandel con ‘Un pequeño mundo’, además de repetir con Ryüsuke Hamaguchi y una de las películas del año y del Oscar, ‘Drive my car’.

En abril, ‘Un héroe’, de Asghar Farhadi, y las terceras películas de sendas trilogías ‘La peor persona del mundo’, de Joachim Trier, de la de Oslo y ‘Para Chiara’, de Jonas Carpignano, de la calabresa.

En mayo, fue el turno de ‘Alcarrás’, de Carla Simón, de ‘París, Distrito 13’, de Jacques Audiard y de ‘Compartimento Nº 6’, de Juho Kuosmanen.

Y en junio cerramos el curso y la temporada con ‘Cinco lobitos’, de Alauda Ruiz de Azúa, ‘El sastre de la mafia’, de Graham Moore y ‘Un nuevo mundo’, de Stéphane Brizé.

El miércoles, 5 de octubre, a las 19.30 en Casa del Libro Viapol, inauguraremos curso y temporada, la décima que pudo ser la undécima. Con el verano por delante, aún no hay títulos a debate. Ya se informará, según vayan llegando los estrenos más interesantes, al acercarse la fecha.

Gracias a Casa del Libro Viapol, a Marina Alonso Espejo, a Rafael García, a Antonio Rivas, al estupendo equipo de la librería, a Quique Colmena y a las mejores tertulianas, sobre todo ellas, y tertulianos del mundo mundial por hacer posible otros nueve encuentros memorables.

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

‘En cartelera desde Viva Sevilla’: Una ópera prima, cinematografías inéditas y dos nombres propios consagrados.

Aquí tienen el enlace de mi colaboración en Viva Sevilla sobre la oferta de estrenos de este viernes que inaugura otra ola de calor:

https://vivasevilla.es/sevilla/1062237/cuatro-estrenos-destacados-mas-alla-de-la-vuelta-de-thor/

Pues ya lo saben. Consulten horarios y sesiones y vayan al cine. #CineEnLasSalas #YoVoyAlCine

Series en plataformas, Netflix. ‘Nuestro padre’: Inseminación perversa

De acuerdo con la imprescindible página de consulta Wikipedia: «Donald Lee Cline, nacido en 1938 en Indianápolis, Indiana, es un ex médico estadounidense de obstetricia y ginecología… Se cree que, entre 1974 y 1987, concibió numerosos hij@s sin revelarse como donante de esperma a sus pacientes… Estuvo ejerciendo en su propia clínica de fertilidad, especializada en Endocrinología Reproductiva e Infertilidad, de su lugar de nacimiento citado, hasta 2009 en que se jubiló»

A fecha de 11 de mayo del presente año, cuando se estrena ‘Nuestro padre’ en Netflix, se ha confirmado que es el padre biológico de 94 bebés, hombres y mujeres en la actualidad. Y el número sigue aumentando…

Este miserable delincuente planea sobre toda la serie pero la gran protagonista, la que generó toda la historia, es una de sus hijas, Jacoba Ballard, quien en 2014 haciéndose una prueba de ADN descubrió que tenía conexiones con 7 desconocid@s y sus investigaciones la condujeron a Cline como su perverso progenitor.

Como el hombre, como el médico – no fue el único, aunque sí el más prolífico – que engañó a tantas mujeres – deseosas de concebir, vulnerables y sometidas a su autoridad profesional – que pensaron haberse inseminado, bien con el esperma de su marido o con el de un donante anónimo, con las garantías necesarias, y descubrieron la terrible realidad.

Como el, a todos los efectos, violador aunque el contacto fuese a través de un instrumental. Como quien transmitió a sus descendientes involuntari@s la enfermedad autoinmune y diversos, y serios, problemas de salud que nunca se habrían tolerado en ningún donante.

Como quien, incluso, fue el ginecólogo de una de sus descendientes con la naturaleza escabrosa de exploraciones tan íntimas hechas por un progenitor. Como quien provocó un tsunami familiar, inmenso dolor, rabia, impotencia y crisis de identidad en esas personas. Como quien provocó un inmenso dolor, rabia, impotencia en tantas de sus pacientes vilmente engañadas y abusadas.

Como quien no tuvo en cuenta que es@s herman@s podían conocerse, enamorarse, tener relaciones sexuales e incluso casarse entre sí desconociendo sus parentesco y filiación común, pues vivían en el mismo Estado. Como quien…

Jacoba Ballard, se vuelve a ella, descubrió y denunció todo eso. Pero nadie la escuchó, salvo sus herman@s con quienes fue tejiendo una red de empatía frente al enemigo común. Salvo una periodista Ángela Ganote, de Fox 59, que asumió la historia con todas las consecuencias. Dos mujeres valientes.

Dos mujeres valientes dispuestas a afrontar coacciones, chantajes, riesgos, amenazas en honor a la verdad y a la justicia. Como lo fueron también el resto de deescendientes a l@s que la ley no respaldó sino todo lo contrario puesto que el indeseable villano sólo perdió 500 dólares de multa, calderilla para él, y su licencia médica. De todos modos, ya se había jubilado… Ahora tiene 83 años y sigue, pese a sus execrables delitos, siendo respetado por su familia, comunidad e iglesia.

Una mirada de mujer también, la de la productora y cineasta Lucie Jourdan, que tiene en su haber otro documento estremecedor sobre bebés robados, da cuenta, con rigor, emoción y talento, de estos hechos escalofriantes, ajustándose a su cronología y contando, en su mayor parte, con l@s propi@s protagonistas reales.

Producción estadounidense, fechada en 2022, de 97 minutos de intenso, absorbente y perturbador metraje. Su excelente fotografía se debe a Joe M. Han y su no menos solvente banda sonora a Gregory Tripi.

En 2018, se puede leer en los rótulos finales, las madres y l@s herman@s consiguieron que se aprobara una ley en Indiana que prohibiera la inseminación de donantes ilícitos. Pero no se ha hecho a nivel federal.

La admirable Jacoba exclama en los últimos minutos a propósito de Cline: «Me has hecho más fuerte y más luchadora. Lucharé hasta la muerte por mis hermanas y hermanos y por todas las mujeres a las que agrediste».

Ni se les ocurra perdérselo.

‘Black Phone’: El terror está ahí fuera…

En esta película, ambientada en la Denver de los años 70, un secuestrador enmascarado atrapa, valiéndose de argucias, promesas de trucos de magia y una furgoneta negra llena de globos del mismo color, a un niño de 13 años inteligente y sensible. Luego se sabrá que lo ha hecho con varios adolescentes más, todos varones y compañeros de instituto.

Entre ellos, su mejor amigo y algún que otro enemigo. Encerrado en un sótano a prueba de ruidos, el viejo teléfono de pared del cuarto, al que alude el título, suena pese a estar desconectado. Aunque «el captor» lo atribuye a un origen mecánico, el chico descubrirá pronto que le trae las voces de quienes le precedieron para ayudarle a librarse de un fatal destino que les alcanzó a ellos…

Cuando esta firmante tenía claras las líneas generales de esta crítica, acaba de leer casualmente una entrevista de Víctor López G, el pasado 30 de junio en la imprescindible página Espinof con el director de ‘Black Phone’ – el escritor, guionista, productor y cineasta norteamericano Scott Derrickson, cosecha del 66, que tiene entre sus créditos títulos como ‘El exorcismo de Emily Rose’ (2005), ‘Sinister’ (2012) o ‘Doctor Stranger’ (2016) – que las confirman.

Y las confirman porque Derrickson comenta que, aparte de su admiración por la mezcla de géneros del cuento de Joe Hill – a la sazón hijo de Stephen King – en la que está basada, es su «propuesta más personal en la que ha tratado, tras años de terapia, asimilar la naturaleza traumática de su propia infancia y la violencia que experimentó en su entorno, tanto escolar como familiar y por lo que le ha interesado contar una historia sobre personajes con los que tiene un fuerte vínculo»

Sin haber leído esto, quien esto firma tenía claro que, como sugiere en el título de esta crítica, el peor de los terrores de este relato fílmico no estaba dentro de ese cubículo siniestro donde el protagonista está encerrado, sino fuera. En la brutal violencia que un chico diferente, con capacidades superiores, sufre a manos de los matones de su curso y en la doméstica a cargo de un padre alcohólico y cruel que no tolera su singularidad y que abusa sin límites de su posición.

Un poder absoluto que ejerce contra él y contra su hermana, una niña atípica que ha heredado de su madre el don de los sueños visionarios. Un don «maldito» – por el que el progenitor la castiga golpeándola con ferocidad, ante la impotencia del chico que lo presencia, para «librarla» de esas visiones que hicieron que la progenitora se «quitara» la vida – que será una pieza clave en la investigación policial.

Todos estos terrores están presentes en la vida del personaje central que, no obstante, goza de la protección de otro chico víctima también del villano. Terrores que respaldan una violencia sin límites en el propio entorno educativo, en el que la brutalidad de las peleas, sangrientas peleas, es jaleada por el alumnado sin apenas excepciones.

Y luego están, entre el terror citado, las violencias citadas y el thriller, esos fantasmas que se manifiestan a través del hilo telefónico, pero que también se hacen presentes aunque la víctima no pueda verlos. Los fantasmas de quienes precedieron al personaje central en su cautiverio.

Fantasmas de cuyas desapariciones tenemos constancia a través de los carteles que les buscaban y a través de flashbacks que les muestran en el momento de ser capturadas. Fantasmas que no recuerdan sus nombres, ni identidades, aunque su compañero, y en un caso amigo sí los reconoce, pero que revelan datos claves que, junto a las visiones de su hermana, conducirán a la conclusión.

Producción estadounidense, fechada en 2021, de 102 minutos de metraje. Su guion lo escriben C. Robert Cargill y el propio director sobre el relato ya citado de Joe Hill. Retrata muy bien la tonalidad de su tiempo, está notablemente ambientada, Brett Jutkiewicz y la música, que subraya con solvencia los sobresaltos, está firmada por Mark Korven. Del reparto, destacar a un inquietante Ethan Hawke y los talentos de Mason Thames y de Madeleine McGraw.

Es una propuesta intensamente personal, crítica y sentida, más allá de los sustos, que a esta firmante, pese a no ser todo lo redonda que podría haber resultado, le ha llegado. Muy bien filmada y con sentido del ritmo y del suspense Un retrato en negro de una época, de un país y de una franja de edad tan vulnerable como cruel, tan verdugos como víctimas del poder absoluto de unos malvados.

Deberían verla.

‘La ley de Teherán’: Tienen que venir a verla…

Sí, tienen que venir a ver una película iraní diferente. Tienen que venir a ver una película iraní de acción, un thriller, un noir empapado de política aunque esta no se encuentre en primer plano. Tienen que venir a ver una película iraní donde aparecen, al menos, tres ciudadanos muy obesos.

Tienen que venir a ver una película iraní habitada por narcotraficantes, camellos, «mulas» y una multitud de toxicómanos – los 6,5 millones a los que alude el título original – adictos al crack.

Tienen que venir a ver una película iraní que nos muestra cómo los capos de la droga juegan fuerte sabiendo que la pena por posesión de esta, sea cual sea la cantidad es la muerte.

Tienen que venir a ver una película iraní cuya cámara nos introduce en los submundos más paupérrimos, y multitudinarios, del consumo y de la venta. Tienen que venir a ver esos poblados con gentes al límite de lo infrahumano, exhaustos y vencidos, contándose por miles entre basuras y tierra seca, también dentro de cilindros de cemento. Con mujeres, limpiando, cocinando…, y niñ@s como testigos.

Tienen que venir a ver esas persecuciones llenas de adrenalina y esas cárceles abarrotadas de hombres hacinados y calcinados por el calor. Tienen que venir a ver el cara a cara entre un policía seco y brutal, aunque complejo, y su pieza más codiciada un delincuente sensible y feroz.

Tienen que venir a ver una historia de amor imposible e interrumpida, pero viva en el sentimiento, a través de las declaraciones de él y de ella en diferentes momentos. Tienen que venir a ver los juegos de poder y las estrategias entre quienes están a un lado y otro de la ley, de esa ley de Teherán…, y con sus propios compañeros y cómplices.

Tienen que venir a ver el impío y brutal colofón de esa concatenación de hechos descritos que vertebran el relato. Tienen que venir a ver esa crítica tan indirecta como contundente a un regimen ajeno a los derechos humanos.

Tienen que venir a ver esta tercera película de un director joven, prestigioso y premiado, Saeed Roustayi, cosecha del 89, que se une felizmente a la casi inabarcable nómina de extraordinari@s cineastas de su país.

Tienen que venir a ver esta producción iraní, fechada en 2019, de 135 minutos de metraje, escrita por su propio realizador, espléndidamente fotografiada por Houman Behmanesh y con una trepidante banda sonora de Peyman Yazdanian. Tienen que venir a verla y disfrutar de su reparto coral en estado de gracia, pero con dos grandes protagonistas: un inmenso Navid Mohammadzadeh y un impecable Peyman Moaadi.

Lo escrito: tienen que venir a verla. No se la pierdan.

‘Nosotros no nos mataremos con pistolas’: L@s amig@s de Blanca

Blanca prepara por primera vez en su vida una paella como excusa para reunir en su casa del pueblo costero levantino – que celebra su fiesta mayor – a dos amigas y a dos amigos que llevan, entre sí y con ella, años sin verse. Concretamente desde que ella se marchó a vivir a Londres.

Tod@s en la treintena, despreocupad@s, chispeantes, ingenios@s, brillantes, cómplices y crueles cuando toca y cuando no… sobre el grupo sobrevuela una tragedia y una ausencia: la de la prima de la anfitriona, cuyas cenizas se guardan en una habitación, que decidió suicidarse con un tiro en la sien.

Así de fuerte arranca una película, novena en la ecléctica e irregular filmografía de su realizadora – la guionista y cineasta María Ripoll, cosecha del 64, formada profesionalmente en Estados Unidos y con un título de esa nacionalidad en su haber como ‘Tortilla soup’ (2001) remake latino de ‘Comer, beber, amar’, de Ang Lee, pero también se podría destacar su ópera prima ‘Lluvia en los zapatos’ (1998) o ‘Tu vida en 65’ (2001), junto a otros más olvidables – adaptación de la premiada obra teatral homónima de Víctor Sánchez Rodríguez, quien también escribe su guion junto a Antonio Escámez.

No deja de ser curioso que, en el mismo día y en programa doble, esta firmante haya visionado dos películas españolas que tienen en común un retrato generacional de los millennials desde perspectivas de fondo y forma muy diferentes, en las que se describe un reencuentro de amig@s que, por circunstancias diversas, se habían distanciado.

La mirada de María Ripoll es tan caústica como compasiva, tan crítica como empática y compleja en su entendimiento de unas criaturas condenadas por la crisis a las penurias económicas más extremas, pero que pretenden ser lo que no son y tener lo que no tienen.

A lo largo del metraje, a lo largo de ese extenso e intenso día compartido, se nos van mostrando sus fragilidades, sus secretos, sus mentiras o sus imposturas. No, ell@s no se matan con pistolas – como su añorada prima y amiga, cuyas razones para hacerlo permanecen secretas o se antojan demasiado abstractas – pero sí se dañan a sí mism@s ocultándose y ocultando deseos reprimidos, empresas que se van a pique, infidelidades que marcan un punto de inflexión, una responsabilidad mayor en la mayor indigencia…

Sí, la cineasta ha madurado y acierta casi siempre en el tono tan festivo como desesperado y tan frívolo como trágico. Aunque a veces se le vayan de las manos el tratamiento, o determinadas situaciones e interacciones que alarga o no sabe resolver.

Esta firmante tampoco le perdona que haya incluído gratuitamente a una gallina en la historia y que el animal no lo pase excesivamente bien en el relato, aunque no haya maltrato directo, salvo en ser considerada como un «juguete» para un@s niñ@s y ser hostigada por ell@s, como un gag exento de crítica. Salvo en ser usada como una cosa siendo una criatura sintiente.

Quien esto firma no se cansará de escribir que la utilización de especies no humanas en el cine resta y no suma. Es innecesaria a todas luces con los recursos del medio y las hace sufrir incluso en las escenas más aparentemente ligeras o inocentes. Escrito queda una vez más.

Producción española, fechada en el año en curso, de 88 minutos de metraje. La fotografía muy bien, captando todas sus tonalidades mediterráneas, Joan Borderá y otro tanto puede decirse de la banda sonora de Simon Smith. Un reparto en estado de gracia es su activo mayor: Ingrid García Jonsson, Elena Martín, Lorena López, Joe Manjón y Carlos Troya llenan la pantalla con su credibilidad, su carisma y su talento.

Salvo por las prevenciones señaladas, es más que digna y honesta señalando un estado de cosas que golpea especialmente a ciertas franjas de edad. Pero, de nuevo, la cartelera sevillana apenas la ha mantenido siete días. Esperemos que alguna plataforma lo subsane y, si es así, deberían verla.

En cartelera desde Viva Sevilla: Cinco estrenos a tener en cuenta

Aquí tienen el enlace de la colaboración correspondiente a esta semana de esta firmante en Viva Sevilla. Una mirada crítica a lo más destacado de la oferta de estrenos de este viernes que le queda a junio:

https://vivasevilla.es/sevilla/1059119/cartelera-mas-alla-de-las-propuestas-comerciales-hay-otro-cine/

Pues ya lo saben. Consulten horarios y sesiones y vayan al cine. #CineEnLasSalas #YoVoyAlCine

‘Tenéis que venir a verla’: Pues sí…

El guionista, escritor y cineasta Jonás Trueba, cosecha del 81, es un realizador singular y rara avis en el panorama fílmico de este país. Así se le ha reconocido, con premios internacionales como la Violette D’Or a la Mejor Película en el Festival de CineEspaña de Toulouse por ‘Los ilusos’ (2013), el Jules Verne a la Mejor Película en el Festival de Cine Español de Nantes por ‘Los exiliados románticos’ (2016) o…

… O en 2019, doble galardón para ‘La virgen de agosto’: nominada al César a la Mejor Película Extranjera y Premio Fipresci de la crítica internacional en Karlovy Vary. Pero también ha sido profeta en su tierra: nominado al Goya a la Mejor Dirección Novel en 2011 por ‘Todas las canciones hablan de mí’ y en 2021 ‘Quien lo impide’ – que puede verse en Filmin – recibió la Concha de Plata a la Mejor Interpretación de Reparto, el Feroz Zinemaldia y el FIPRESCI en San Sebastián, junto al Goya al Mejor Documental.

Todos los reconocimientos le son debidos a una filmografía tan peculiar, tan alejada de fondo y de forma a la de sus colegas y compatriotas, tan aparentemente leve y tan densa, tan ligera y tan intensa, tan sutil y tan relevante…

Esa mirada suya, tan madrileña, tan de otro Madrid sin tópicos, ni clichés, y tan europea, que se posa, tantas veces a la rohmeriana manera, sobre las gentes de su generación: sobre sus baches, sus dudas, sus inquietudes, sus confusiones, sobre su forma de relacionarse y estar en el mundo.

Como aquí en la que dos parejas – en esto sí ha habido un cambio: son dos hombres y dos mujeres que mantienen relaciones estables – se reencuentran mientras la pandemia aún planea y escuchan los sonidos del piano de Chano Domínguez. Trueba escruta sus rostros en planos casi fijos, mientras la música envolvente les acaricia.

Luego nos muestra sus vidas tan diferentes, a través de esa velada juntos. Dos se han quedado en Madrid y los otros dos, que anuncian que esperan un hijo, se han ido a venir al campo, a una casa en plena naturaleza: «Tenéis que venir a verla», les dicen.

Y van, seis meses después, pero van… El realizador nos permite adentrarnos en una intimidad a cuatro, en un tiempo compartido, en las semejanzas y en las diferencias, entre unos urbanitas y otros neorurales que tampoco parecen muy convencidos de serlo.

Sobre ellas y ellos sobrevuelan las citas de un libro ‘Has de cambiar tu vida’, de Peter Sloterdijk, los poemas en off, recitados por ella misma, de Olvido García Valdés y sobre un final inesperado que rompe la pantalla.

Esta firmante no va a desvelarlo, tendrán que verla en alguna plataforma- sí, la que están pensando o eso es de esperar… – porque la cartelera sevillana no gusta de las delicatessen y apenas si la ha mantenido una semana.

Producción española, fechada en este año, de 64 minutos de metraje. La escribe también el propio director. La fotografía, con su talento habitual, Santiago Racaj. Con cuatro ases en su reparto, tres de sus habituales: Itsaso Arana, Francesco Carril y Vito Sanz y una nueva incorporación no menos excelente, la de Irene Escolar.

Pues eso. Tienen que venir a verla, tienen que verla. No se la pierdan.

‘Los jóvenes amantes’: La edad de las mujeres

La añorada Susan Sontag escribió un artículo titulado ‘La edad de la mujer, máscara de una opresión’ en el que expresaba, con sus lucidez, penetración y sabiduría habituales, cómo el mandato patriarcal sobre la eterna juventud las oprime, acompleja y explota fundamentalmente a ellas, extrayendo de paso multimillonarios beneficios vía industria cosmética y medicina estética.

Esto es especialmente cierto en el cine y en los medios audiovisuales. Sobre todo en la industria hollywoodense cuya presión hizo exclamar a Meg Ryan, que se ha destrozado la cara, hace unos años: «Voy a cumplir 40 y mi carrera se ha acabado»

Pero, oigan, esto no reza con los actores. Ahí tienen, por mencionar sólo tres ejemplos, al desaparecido Sean Connery, a Harrison Ford y a Robert Redford quienes amaron en el cine a actrices que podrían ser no ya sus hijas, sino sus nietas. Y esto sin que nadie se rasgase las vestiduras.

Todo ello viene a cuento por la historia que se narra en la película que nos ocupa. La de una arquitecta jubilada y un médico oncólogo que se conocen en el hospital en el que él trata a la mejor amiga de ella, enferma terminal. Surge algo parecido a una chispa, pero ella se va.

Quince años después se reencuentran a través de un amigo y colega del protagonista, hijo precisamente de la citada íntima amiga de ella que falleció. La atracción mutua prende aún más fuerte, pese a que él es un hombre felizmente casado con dos hijos y ella… Pese a que ella tiene 73 años y él 45.

Y claro tratándose de que tal desequilibrio cronológico actúa en contra de la protagonista, se genera un conflicto que no ocurría cuando eran los varones – algunos muy cascados – los que triplicaban la edad a sus compañeras.

La guionista, escritora y cineasta francesa Carine Tardieu, cosecha del 73, aborda en este su cuarto largometraje un amour fou desigual de forma tan intensa como contenida. Tan elegante y delicada como pasional y emotiva.

Una mirada fílmica de mujer mostrando que la incandescencia sexual y afectiva no necesita exhibirse gimnásticamente. Que puede mostrarse con pudor y sutileza, sin eludir sus aristas más febriles de locura y deseo… Sin incurrir nunca en clichés, ni en tópicos o lugares comunes.

… Los que un hombre le profesa a una «mujer sin futuro» en palabras de ella, a la que le deviene un drama añadido que hará casi imposible mantener un vínculo ya de por sí tan díficil. Pero no se hará spoiler en esta entrada.

La mirada de la directora también es generosa con los personajes secundarios dañados colateralmente por esta relación. Comprende sus razones y reacciones, mostrándolas con el máximo respeto.

Coproducción entre Francia y Bélgica, fechada en 2021, de 113 minutos de metraje. La escribe también la realizadora junto a Agnés de Sacy sobre una idea inicial de la malograda cineasta Solveig Anspach. La hermosa fotografía se debe a otra mujer de talento, Elin Kirschfink y la sugerente banda sonora a Erik Slabiak.

El reparto cuenta con el lujo de la exquisita, magnética y excelente Fanny Ardant y su química con el muy solvente Melvil Poupaud. Pero también con la siempre estupenda Cécile de France aunque tenga menor presencia en el relato.

La cartelera sevillana, siempre ingrata con estas delicatessen fílmicas y más aún con ola de calor de por medio, la ha mantenido apenas una semana. De hecho, esta firmante fue su única espectadora cuando la visionó en Nervión. Confiemos en que la plataforma cinéfila por excelencia, Filmin, la añada a su catálogo.

No dejen de verla cuando eso ocurra.

‘Cinco lobitos’ y el desprecio a un animal

Esta firmante le hizo una excelente crítica a esta película de Alauda Ruiz de Azúa que pueden leer en este enlace:

‘Cinco lobitos’: Ser madre y ser hija

Además fue una de las más aclamadas de entre las elegidas para comentar en la última sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles, 1 de junio, como se puede leer también en su enlace:

Tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles, 1 de junio, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol: ¡¡¡Feliz verano!!!

Pero hoy mismo una querida amiga animalista, como quien esto suscribe, me ha hecho notar lo único que a esta firmante le dolió profundamente de esta película y que – contrariamente a lo que suele hacer siempre- no mencionó. Y tampoco lo hizo en el debate de la actividad mencionada.

Se trata del profundo desprecio, la agresividad injusta y desproporcionada, luego el maltrato a todos los efectos, que la protagonista, Laia Costa, ejerce y descarga contra el perro del vecino. Un ser sintiente que siempre va con bozal y cuyo único «delito» es morder un peluche de la hija de la protagonista.

Y no lo hace con una mirada crítica, sino complaciente. Muy triste, se insiste injusto, y doloroso para esta firmante. Escenas y animosidad violentas contra un inocente que, de ninguna manera, se lo merecía.

Era justo y necesario hacerlo constar. Gracias a la amiga que me lo recordó y cuya sensibilidad también se vió herida. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

Escrito queda.