SEFF 2022, 19 Edición. Sección Oficial, ‘Un petit frére’: Rose, Jean y Ernest

Rose es una joven inmigrante, oriunda de Costa de Marfil, que llega a París y se instala con una familia amiga en los suburbios de la ciudad junto a sus hijos, Jean y Ernest. En su país, ha dejado otros cuatro más, todos varones, de dos uniones rotas.

Es una mujer libérrima e independiente que encuentra trabajo en un hotel y establece una relación apasionada con un trabajador, que no dura mucho pues él tiene que irse a Marsella. Va a su aire y, aunque quiere y educa a sus hijos, no posterga sus placeres, salidas y escasas diversiones por ellos. Algo que molesta a las amistades que la acogieron, a quienes les gustaría que fuese más ordenada, casera, sumisa y convencional. A quienes les gustaría que se dedicara en cuerpo y alma a sus hijos. Y que contrajera matrimonio con un conocido al que consideran perfecto para ella.

Pese a todo, Rose va a su aire contando con la comprensión de los niños, muy unidos ambos. Cuando conoce a un hombre rico, emparentado con su patrón, en una fiesta que este ofrece a su plantilla, que no quiere hijos, que tiene una relación con otra mujer, se traslada con él a Rouen en la seguridad que les atenderá económicamente a los tres. Pero nada saldrá como estaba prevista y acabará casada con el «hombre adecuado perfecto para ella» antes citado y eso afectará a sus dos chicos, especialmente a…

… Jean, el mayor, un niño muy inteligente y dotado cuando le conocemos de pequeño – pues la historia narra bastantes años en la vida de los tres – que destaca en sus notas, que luego va a optar incluso por una opción de estudios que significará una salida profesional impensable en su estatus, que se enamora de una chica de alta burguesía, condíscipula, siendo correspondido por ella y quien le ayuda también en sus gastos, cuando su madre no puede hacerlo pero…

… al que la ruptura de su madre con el «padrastro» de Rouen, cuya «otra mujer» está embarazada – a quien le reprocha no visitarles apenas – y, sobre todas las cosas, la boda posterior de la progenitora con un hombre rígido, que no le comprende y de quien ella, que no es libre y se autoengaña, resulta ser cómplice, es determinante para que, preso en un bucle de alcohol y drogas, le envíen a su país. Lo que marcará un antes y un después en la vida de Ernest…

… un pequeño encantador cuando le conocemos, que adora a su hermano y que se refugia en él durante las ausencias maternas, aunque tiene también una relación muy estrecha con Rose quien siempre le alienta, les alienta a los dos en un principio, a ser mejores y a tener autoestima.

Aunque al principio le recomiendan en el colegio que vea a un especialista, debido a posibles dificultades de aprendizaje, sabrá superarlas y creciendo con su hermano hará nuevas amistades con un niño encantador de alta burguesía con quien pasará el verano y continuará sus estudios mientras van sucediendo los vaivenes sentimentales de su madre y los cambios de residencia consecuentes de los tres.

Luego nos es mostrado – en uno de los saltos temporales de la película, que desconcertaron a esta firmante porque impiden seguir la evolución de los acontecimientos y personajes, aunque sea una decisión narrativa respetable de la realizadora – como un profesor de Filosofía en París, ya todo un adulto, le vemos en su clase y encontrándose con una Rose que peina canas, que va a divorciarse y que tiene una noticia y una carta que le conmocionarán. Ambas relacionadas con Jean y dirigidas a «su hermanito, es bueno tener un hermanito»

Lo que a esta firmante le gusta de esta propuesta es la libertad que tiene para hacer un cine autóctono dentro de un país como Francia, le gusta la historia pero no le disgusta que la desperdicie y la convierta en errática e incomprensible, en dispersa e inconexa por un mal guion y unas malas decisiones narrativas como esos saltos temporales y elipsis que confunden, falsean el relato y no permiten que los personajes crezcan y evolucionen.

Por otra parte, la mirada sobre Rose parace comprensiva y hasta empática, sin condenarla, ni juzgarla. Pero, a todos los efectos, la describe como un personaje egoista, tóxico y provocadora del mayor daño a los hijos.

Producción francesa, de 116 minutos de metraje, escrita y dirigida por la directora y guionista del país Leonor Serraille, cosecha del 86, de la que es su segunda película. La fotografía con solvencia Héléne Louvart y el reparto está simplemente correcto porque, se insiste, sus personajes no evolucionan, sólo saltan en el tiempo.

Escrito queda.

SEFF, 2022, 19 Edición. Sección Oficial,’A couple’: El opio de las mujeres

«El amor ha sido el opio de las mujeres» declaró Kate Millet a El País en los años 90 del pasado siglo y lo argumentó extensa, lúcida y documentadamente en su obra magna ‘Política sexual’. Otra feminista radical de la época, Shulamith Firestone, también arremetió contra el amor romántico: «Es la mejor herramienta de la opresión femenina»

Porque efectivamente, en un contexto de desigualdad o de presunta igualdad formal, en un contexto patriarcal y machista, hombre y mujer no pueden relacionarse en paridad. «No puede ser ahora la pareja/ mientras sigan en pie los monolitos/ en el templo sagrado de los machos» escribió Juana Castro en uno de los hermosos y lúcidos poemas de su hermoso y lúcido libro ‘Cóncava mujer’ Es así, sigue siendo así ahora en una mayoría relevante de casos. Así que no digamos en el tiempo que le tocó vivir a la protagonista de esta historia.

Sofia Berhs (1844-1919) pasó a ser conocida como Sofia Tolstói cuando, a los 18 años recién cumplidos, se casó con un autor reconocido, ilustre y famoso, que le doblaba la edad, Leon Tolstói. Que había llevado una vida libertina, con varios hijos no reconocidos. Con ella tuvo nada menos que 13, de los que apenas si se ocupó.

Según cuenta Carmen Grau en un excelente artículo de la revista Zenda: «Sofía fue la transcriptora, traductora, editora y agente literaria de su marido, se ocupó del mantenimiento y administración de la enorme finca que este poseía… además de pasar a limpio a mano, hasta siete veces en alguna ocasión, los incontables cambios, correcciones y revisiones de la obra del autor »

Sin contar claro con el ingente trabajo de coordinar el aspecto doméstico, la crianza y cuidado de las criaturas, escribir un diario desde su boda, a instancias de su marido, hasta la muerte de él, un libro de memorias, «Mi vida» y aficionarse, aprender y practicar la fotografía.

Esta mujer excepcional – y desde hace tiempo reivindicada desde los puntos de vista literario y feminista – es retratada en ‘A couple’ por el guionista, editor, productor de cine, profesor universitario y documentalista estadounidense Frederick Wiseman, cosecha del 30, con más de cuarenta títulos en su filmografía e importantes reconocimientos en su haber.

Y lo hace contando con una única actriz que la interpreta – la inmensa Nathalie Boutefeu – que monologa, dirigiéndose al marido ausente, en solitario, en un paisaje natural de una belleza deslumbrante, entre árboles, lagos, vegetación habitado por toda suerte de criaturas vivas y también el imponente mar surcado de rocas. Un precioso entorno cuyas vistas nos son mostradas mientras ella expone una lúcida e intensa radiografía de su marido y de su vida conyugal.

Un intenso, lúcido, autocrítico, profundo, incisivo, tan tierno como colérico, tan apasionado como desgarrador, tan rebelde como subyudado, análisis de un genio literario como (mal) marido y como (mal) padre – «nunca te ocupaste de ellos, nunca me preguntastes por ellos, nunca estuviste al pie de sus camas cundo estaban enfermos» – de una pareja y de un matrimonio absoluta y totalmente dispares, absoluta y totalmente alienantes para ella en sus incomunicación, celos de ambos, desamor y carnalidad a partes iguales descritas por ella, cóleras de él y huídas con fantasías autodestructivas de ella a través un diálogo/monólgo citado basado en sus diarios y libro de memorias, un…

Producción francesa de 64 minutos de metraje, fotografiada con excelencia por John Davey y con una banda sonora que no le va a la zaga de Nathalie Beloeil.

Esta firmante le agradece a un cineasta nonagenario haber rodado esta película. Una película que, por cierto, un espectador despachó desdeñosamente a la salida del cine con este comentario: «Una mezcla de Freud y National Geographic» Y no, por mucha introspección psicológica, muy densa y aguda que tenga, ni por la belleza de sus imágenes, que cortan el aliento, es mucho más que eso.

Compruébenlo viéndola.

SEFF 2022, 19 Edición. Historias Extraordinarias, ‘Blue Jean’: Sección 28

En la Inglaterra de finales de los años 80, con la infausta Margaret Thatcher en el poder, se promulga la muy lesbofóbica y homofóbica Sección 28 por la que «las autoridades locales no deben promocionar intencionadamente la homosexualidad, ni publicar material con intención de promocionarla… ni promocionar la enseñanza de la aceptabilidad de la homosexualidad como una supuesta relación familiar en cualquier escuela subvencionada» Un artículo infame que no fue revocado hasta el 2000 en Escocia y hasta el 2003 en el resto del Reino Unido.

Sigue explicando Wikipedia que «profesores y personal de enseñanza tenían temor a discutir la homosexualidad con sus alumnos por miedo a perder las subvenciones estatales… su existencia llevó a muchos grupos a cerrar, a limitar sus actividades o a autocensurarse»

En este contexto, tan represivo y castrante, se desarrolla esta historia. Su protagonista es Jean, una joven profesora de gimnasia querida por sus alumnas y por el claustro, divorciada, con una hermana más convencional, casada con un hombre no especialmente agradable y un sobrino adorable. Y que está enamorada de otra mujer con la que mantiene una relación apasionada pero secreta.

El hecho de que Viv, su pareja, viva abiertamente su sexualidad, esté comprometida con su causa y que, junto a sus amigas, tenga un grupo de apoyo a las lesbianas más marginadas… provoca más de un conflicto entre ellas, aunque se respeten mutuamente. Pero todo estallará cuando una alumna de Jean, de 15 años, aparezca en el club donde todas se reúnen, lo que provoca una reacción paranoide en ella y que luego la misma chica sea provocada por otra, tendiéndole una trampa, para que parezca lo contrario. El claustro, con Jean incluída que lo presenció todo y calla, toma partido, directo o indirecto, por la agresora y supuesta víctima. Y a partir de ahí…

La guionista y cineasta británica Giorgia Oakley, cosecha del 88, debuta aquí en el largometraje, cuyo guion también escribe, con una mirada asombrosamente madura. Una mirada tan política como personal – queda especialmente claro en este caso que lo personal es lo político- tan activista como privada, compleja y lúcida en la que sabe mostrar, y comprender, las diferentes posiciones de las dos mujeres y la de la chica.

Pero también que no hay equidistancia posible y que su compromiso con estas opciones sexuales y contra la legislación que las reprime es clara y rotunda. Como diáfana es su intención de mostrar la Memoria Histórica de tales orientaciones marginadas y criminalizadas hasta hace muy poco tiempo en su país. Como inteligente es su elección narrativa de dejar un final abierto, no el feliz o acomodaticio al uso, en el que algo sí ha cambiado para bien.

Producción inglesa, de 97 minutos de metraje, con unas correctas fotografía, firmada por Victor Seguin, y banda sonora, firmada por Chris Roe, que sirven bien a la historia. En su reparto también solvente y creíble, destacar sobre todo y todas a una estupenda Rosy McEwen. Ha cosechado 11 nominaciones en los BIFA, premios del cine independiente británico, y el Premio del Público en la Giornate degli Autori de Venecia.

Deberían verla.

SEFF 2022, 19 Edición. Sección Oficial, ‘Leonora addio’: Adios Luigi, adios Vittorio

Vittorio (1929_2018) y Paolo Taviani, cosecha del 31, dos hermanos de la hermosa región italiana de la Toscana, formaron un extraordinario tándem de escritores, productores y cineastas políticamente muy comprometidos, con títulos tan conocidos y reconocidos como, por citar sólo algunos: ‘San Michele aveva un gallo’ (1972), ‘Padre padrone’ (1977), que les valió la Palma de Oro y el Premio FIPRESCI en Cannes, ‘La notte di San Lorenzo’ (1982), que les valió el Gran Premio del Jurado, el Premio del Jurado Ecuménico también en Cannes y el David di Donatello a la Mejor Película, ‘César debe morir’ (2012) o ‘Una questione privata’ (2017) Fuente: Wikipedia.

Cinco años después de esta última citada, el superviviente, y ya nonagenario, Paolo Taviani, presenta en la Sección Oficial del Festival de Sevilla, un Festival que les concedió a él y a su hermano a quien está dedicada el Giraldillo de Honor en 2017, esta su última propuesta – con sabor a despedida aunque esperemos que no lo sea… – ‘Leonora addio’ con la que ha obtenido el prestigioso FIPRESCI, el Premio Internacional de la Crítica en Berlín.

La historia narra el extraordinario viaje de las cenizas del dramaturgo, novelista y escritor Luigi Pirandello, con todas sus vicisitudes, hasta su pueblo siciliano natal. Pero antes le vemos, así arranca la película, recogiendo el Nobel de Literatura que le fue concedido en 1934, con imágenes de archivo y en blanco y negro.

Y tres años después, en su casa de Roma y en su lecho de muerte se nos muestra atónito e incrédulo ante la brevedad de la vida, en una austera habitación recibiendo la visita de sus dos hijos y su hija que primero son niños, jóvenes, maduros y peinando canas cuando se acercan a su cama.

Luego, fascista como era desde 1924 en que pidió a Mussolini entrar en el Partido tras el asesinato de un opositor socialista… aunque luego su ambivalencia o lucidez le llevó a romper el carnet, Il Duce pretende hacerle un funeral de Estado, vestido con la camisa negra, pero en sus últimas voluntades dejó escrito que lo incineraran y llevaran sus cenizas a Agrigento, su localidad natal.

Paolo Taviani filma todo ello, con la voz en off del propio escritor y usando material de archivo muy bien mezclado con las rodadas por él, da cuenta como, diez años después de su muerte, se desenterraron sus cenizas para transportarlas desde la capital italiana al citado pueblo siciliano. Es una historia real como reales son todas las peripecias que la urna, un ánfora griega, embalada dentro una caja de madera, hubo de sufrir…

… Desde un vuelo en el que los pasajeros y el propio piloto se negaron a volar con un muerto a bordo, hasta un tren en el que la caja fue tomada en «préstamo» por unos jugadores de cartas, ante la alarma del concejal que la custodiaba. Luego, una vez en su destino, los representantes de la Iglesia se negaron a bendecirla hasta que no estuviera en un ataúd y sólo los había infantiles, lo cual provocó más de una burla entre quienes vieron pasar el cortejo.

Entre tales incidentes, se derramaron parte de ellas que un testigo recogió, arrojándolas al mar, momento en el que la película abandona el blanco y negro por el color con el que retrata el inmenso azul. Y culmina poniendo en imágenes un cuento del autor – llamado ‘El clavo’ y basado en un artículo periodístico – sobre el asesinato de una niña en Brooklyn a manos de un niño inmigrante italiano que, por otra serie de extrañas coincidencias, acabó en Estados Unidos y en ese lugar exacto. Que, pese a su acto criminal, le prometió a su víctima que no la olvidaría y que la visitaría su tumba cada año a partir de la cárcel. Así lo hizo.

Todo ello lo filma, se reitera, Paolo Taviani con un clasicismo de los que ya no se ven en el cine. Con un clasicismo de otra época, de su época de juventud. Lo que ocurre es que la película, que tiene tramos excelentes y emocionantes, irónicos y cáusticos, como de tragicomedia, tiene otros que carecen de interés.

Lo que ocurre es que la película está desestructurada y es irregular, pese a su impecable factura, a un trabajo técnico-artístico memorable y a la belleza de sus imágenes tanto en blanco y negro como en color, a su interesante de conjunción de las imágenes de archivo con su impecable reconstrucción para el rodaje. Pero aún así, podía haber sido redonda con todos sus valores y no lo es, no lo es, no lo es.

Pese a todo ello, el mayor respeto de esta firmante para un hombre de 90 años que ha rendido homenaje a un autor en sus antípodas ideológicas, a un hermano querido que se fue para siempre, a su pasado, a una época, a un tiempo y a un país, el de entonces, el suyo. Por cierto, ‘Leonora addio’ es el título de una novela corta de Pirandello, de 1910, que se integró en un volumen titulado ‘Novelas para un año’. Fuente: Wikipedia.

Producción italiana, de 90 minutos de metraje, que su director también escribe. Que está excelentemente fotografiada por Paolo Carnera y Simone Zampagni y que tiene una hermosísima banda sonora de Nicola Piovani, Entre su sólido reparto, destacar a Fabrizio Ferracane.

Deberían verla.

SEFF, 19 Edición. Sección Oficial, ‘My Love Affair with Marriage’: Biología, física, química, romance y sexismo

La escritora, ilustradora, artista, profesora, diseñadora de producción, guionista y cineasta de animación letona, residente en Nueva York, Signe Baumane, cosecha del 64, muy prestigiosa en su campo y reconocida con varios galardones, ha presentado en el SEFF esta coproducción entre Letonia y Estados Unidos, de 108 minutos de metraje – cuyo guion también escribe su responsable tras la cámara, así compone la mayor parte de las excelentes canciones que se oyen en ella, además de la estupenda banda sonora de Kristian Sensini – que, entre el drama, la comedia y el musical sigue a Zelma, una chica que desde niña ha sido una criatura diferente a lo que los roles patriarcales de género decretan para su sexo, pero…

…Pero que intentando dramáticamente adaptarse a tan restrictivo corsé en orden a ser aceptada, deseada y amada, renuncia a lo mejor de sí misma y obtiene, a cambio, dos matrimonios infelices y equivocados. Todo ello se nos cuenta estructurado en capítulos que van desde la propia concepción hasta la edad adulta. Todo ello, aunque lo narrado está lamentablemente muy cerca de la experiencia de tantas mujeres, en clave de musical con canciones compuestas por la propia directora y con un coro de tres espíritus femeninos que le dictan cómo actuar a fin de conseguir sus sueños románticos.

Todo ello explicitando los procesos biológicos, orgánicos, anatómicos y hormonales que se ponen en marcha ante el placer, el miedo, el deseo, los impulsos eróticos, muy bien representados y documentados. Todo ello mientras vemos a una niña prometedora, libre y creativa convertirse en una mujer sumisa y adaptada a las exigencias de su primer marido, un artista que la controla, que la usa como sirvienta y alivio de su sexualidad, que no la respeta, que la sobrecarga de trabajo doméstico y que, por si todo ello no fuera poco…, pretende que le sufrague su vocación pictórica.

Pero tampoco le va mejor con el segundo que, aún siendo radicalmente distinto y tras la fase de encantamiento inicial, la lleva a Canadá donde ella se pasa el día de nuevo encerrada entre cuatro paredes, aunque por distintas razones. Todo ello hasta que al final un descubrimiento inesperado resultará liberador.

Todo ello, se insiste, en clave de humor y ácida ironía. Aunque con tales situaciones, el humor tiene poco encaje. Pero se trata de animación para personas adultas. Por todo ello, a esta firmante le ha interesado, salvo en la parte final un tanto apresurada y que deja demasiados interrogantes.

Véanla, es crítica y disfrutable.

SEFF 2022, 19 Edición. Las Nuevas Olas No Ficción, ‘Viagem ao Sol’: Memoria Histórica, memorias personales…

Una cineasta portuguesa, Susana de Sousa Dias y un cineasta austríaco, Ansgar Schäefer, han realizado este documental prodigioso que ya es, por derecho propio, uno de los mejores títulos del SEFF para esta firmante. Esta firmante la ha visto este mediodía, a las 12, con relativamente pocas personas en la sala. A esta firmante le interesó su sinopsis, un episodio histórico poco conocido: el viaje de 5.000 niñ@s austríac@s a Portugal con familias de acogida para recuperarse de la devastación y los traumas sufridos en la II Guerra Mundial y los contrastes y experiencias de todo tipo que experimentaron allí en esas casas, la mayoría muy acomodadas pero no todas…

Esta firmante esperaba un relato fílmico de este género más al uso, más convencional. Pero no, todo lo contrario. Maneja todo el tiempo imágenes de archivo, muy bien montadas y estructuradas. Sobre ellas, las voces en off de las y los protagonistas, sobre todo las niñas, que relatan, como personas adultas sus impresiones tan afectivas como demoledoramente críticas de los desastres de la contienda en sus propias ciudades, barrios y casas.

Mientras ell@s – se reitera sobre todo chicas, las menores son las grandes protagonistas, pero también ellos por supuesto – reflexionan se nos muestra esta destrucción citada en filmaciones tan impactantes como serenas e hipnóticas, sin subrayado alguno, ni música tampoco, porque no la necesitan. Tan sólo las voces de quienes eran menores cuando todo ocurrió que, con la misma calma aunque a veces se rompen con la emoción, nos relatan el horror de los daños colaterales: «no había sitio dónde pudiéramos jugar…»

Luego, poco a poco, vamos viendo cómo las personas adultas restauran, con mínimos medios, los restos del naufragio bélico. Barriendo el polvo, de las calles, recogiendo cascotes, salvando los enseres que quedan. Y algo después, sin prisas, tomándose su tiempo, el viaje infantil con el desgarro de las despedidas. Se nos muestran sus caritas, serias, dolidas, expectantes, sonrientes y se nos muestran, como las anteriores, a imagen completa u ocupando tan sólo un recuadro en la pantalla.

Cinco días en tren, ocho en barco, divididos en estos tan diferentes medios de transporte. Una experiencia dura pues no podían descansar, ni lavarse, estaban hacinados y apenas comían, además de sentirse tan lejos de casa y de los suyos. Las voces nos cuentan, la pantalla lo corrobora, que llegan en silencio y con una seriedad extrema, que no corren, ni gritan y caminan ordenadamente.

La sorpresa es que no tienen familias decididas o convenidas de antemano. Les eligen los hombres y mujeres que van a acogerles en sus casas, «como en un mercado», reflexiona una de esas niñas de la guerra. Y las chicas son las favoritas, sobre todo las rubias de ojos azulados, lo que hace a un pequeño exclamar que pensaba que iba a quedarse sin un hogar en el que vivir.

Sus destinos son diferentes. Se ha escrito de que la mayor parte fueron a parar a entornos ricos y acomodados en grandes villas y con servicio. Pero no todos… un niño cuenta que nunca le cambiaron ni la ropa, ni los zapatos, que se le quedaron pequeños y le comprimían la circulación. Otro que le prohibieron salir y jugar, que pasaba sus días encerrado.

Afortunadamente fueron las excepciones. Lo vemos sobre todo en la experiencia de una chica con unas gentes, eso sí era bastante general, cálidas y afectivas, que les tocaban, abrazaban, acariciaban y besaban. Algo que no habían tenido en sus casas. Descubrieron también el sol por supuesto, hermoso plano mirando hacia el cielo y disfrutando de sus rayos, y las frutas que nunca habían comido y no conocían: plátanos y naranjas los engullían al principio con sus pieles y cáscaras…

Tras las luces, las sombras. Porque las mujeres y los hombres que nos hablan, que fueron las niñas y los niños del ayer de esta historia verdadera, rememoran y comparten, con los recuerdos de entonces y la lucidez de ahora, la esclavitud, a todos los efectos, del servicio doméstico de una de las casas – la cocinera se suicidó – trabajando a destajo y sin apenas derechos.

El horror del viaje a Fátima: «fue terrible, no saben leer, ni escribir y les dan rosarios». El idioma que aprenden, el portugués, y el que olvidan, el suyo propio. Las dificultades de comunicación como decir «puta» por «butter», mantequilla. Los fuertes apegos mutuos, muchos padres y madres quisieron adoptarlos. Una de ellas se suicidó al partir la chiquilla, su propia hija había muerto accidentalmente al caer en la chimenea, y al padre de acogida de otra, murió de un infarto tras despedirla…

La vuelta a casas y a progenitoras y progenitores más estrictos, más distantes, casi unos desconocidos. Luces y sombras de unos recuerdos, de unas Memorias tan rigurosas como sentidas, tan contenidas como intensamente emotivas, tan demoledoramente críticas como cercanas y universales.

Memorias de una Guerra y de sus terribles consecuencias y desgarros emocionales través de la mirada de los más inocentes, a través de unas imágenes de la época, hay mucho material inédito, tan bien editadas y estructuradas. Memorias íntimas e intensamente personales también, sobre todo a través de las cedidas por una de las niñas. Todo ello en un documental hermoso y terrible, sobrio, riguroso y austero, estremecedor, justo y necesario pero también conmovedor, que no cede nunca al chantaje emocional, ni al efectismo, ni a las trampas de la nostalgia.

Producción portuguesa de 109 minutos de metraje. La escriben los propios realizadores ya citados, ella y él. La fotografía, el material de archivo, está tratado con excelencia por Mário Espada y Nikolaus de Macedo Schäfer. La banda sonora, también notable que suena cuando debe y con los ruidos ambientales, la firma Didio Pestana.

Extraordinaria, extraordinario. NI SE LES OCURRA PERDÉRSELO.

SEFF 2022, 19 Edición. Sección Oficial, ‘Holy Spider’: El feminicida fanático

En memoria de Mahsa Amini, joven iraní de 22 años, secuestrada, ferozmente torturada y asesinada el pasado mes de septiembre por los Policías de la Moral de su país, por no llevar correctamente puesto el hiyab. Crimen machista, terrorismo machista institucional, que desató una oleada de protestas que aún siguen, emparentado con los del protagonista real de ‘Holy Spider’

Y en las de Afsaneh, 30, años con una hija de 9, asesinada el 7/8/2000; Layla, asesinada el 10/8/2000; Fariba Rahimpur, asesinada el 11/8/2000; Massoumeh, asesinada el 3/1/2001; Sarah Rahmani, 27 años, asesinada el 16/2/2001; Azam Abdi, 45 años, asesinada el 29/2/2001; Sakineh Kayhanzadeh, 50 años, asesinada el 19/3/2001; Khadijeh Full Qasri, asesinada el 23/3/2001; Marzieh Saadatyan, 35 años, asesinada el 12/4/2001; Maryam, 35 años, asesinada el 14/4/2001; Touba, 35 años, asesinada el 15/$/2001; Azra Hajizadeh, 31 años, asesinada el 24/4/2001; Maryam Beygi, 28 años, Shiva y Zahra, asesinadas el 3/7/2001; Leila, 20 años, asesinada el 11/7/2001; Mahboube Allah, 18 años, asesinada el 24/7/2001 y Zahra Dadkhosravi, 33 años, asesinada en agosto. Fuente: Wikipedia

Todas ellas, mujeres iraníes prostituídas procedentes de entornos paupérrimos, desestructurados y marginales, muchas adictas a las drogas, fueron brutalmente estranguladas en los alrededores de la Ciudad Santa Mashhad – cerca del mausoleo del imam Reza, del que era fanático seguidor – por Saeed Hanaei, de 39 años, trabajador de la construcción, voluntario en la guerra entre Irán e Irak, casado, con dos hijas y un hijo.

Sobre este feminicida en serie, llamado el asesino de la araña, ¿ qué tendrán que ver estos animales con semejante monstruo…?, porque las atraía a su casa, las estrangulaba con sus pañuelos y envolvía sus cadáveres con el chador – que pretendía limpiar a su ciudad de la corrupción moral, se han hecho varias películas en cine y televisión.

Esta que nos ocupa es la última propuesta del guionista, editor y director de cine iraní, nacionalizado danés, Ali Abbasi – cosecha del 81, con títulos en su haber como ‘Shelley’ (2016) y ‘Border’ (2018), con la que consiguió el Premio de Un Certain Regard en Cannes – integrada en la Sección Ofical del Festival de Sevilla.

El realizador convierte esta historia real en un thriller político de alto voltaje en el que renuncia a cualquier tentación de estilización estética, de contención, de fuera de campo o de elipsis en la puesta en escena – algo que a esta firmante le chocó en un principio, aunque luego comprendiera y aplaudiera esta elección narrativa – para mostrar los crímenes con toda la brutalidad, la saña, la tosquedad, la sordidez del contexto y la ferocidad insoportable con las que se cometieron.

Para mostrar la intolerable violencia machista, la indeseable misoginia, social, laboral, económica y política que sufren las mujeres de su país de origen y no sólo las víctimas de estos odiosos crímenes. Para mostrar el odio que se les tiene, para mostrar que no tienen derechos de ciudadanía, ni derechos de cualquier clase, sin el respaldo masculino.

Para mostrar todo ello, lo ejemplariza en el personaje ficticio de una periodista valiente – magnífica Zahra Amir Ebrahimi, justamente premiada en Cannes como Mejor Actriz – que es acosada, y luego despedida, por un jefe que la tildó de provocadora. Que debe soportar, aunque rechazándole con firmeza, las insinuaciones y encerronas en la habitación de su hotel – en el que, como mujer soltera y sin acompañante masculino, no le permitían alojarse, pese a su reserva, hasta que mencionó su profesión – por parte de un policía e incluso también, a otro nivel, del «simpático» colega que la tiene por una presa fácil.

Una brava mujer que no duda en internarse en los barrios más conflictivos y peligrosos, escenarios de los crímenes e incluso hacerse pasar por una prostituta, para identificar, con el respaldo del colega citado que luego les pierde de vista, y sufrir un cara a cara de extrema violencia con el criminal del que sale airosa por sus propios medios y que tiene aún que soportar que el amigo le diga que la salvó él…

Para mostrar también la corrupción de una teocracia religiosa a través del juicio que intentó, contra viento y marea, salvar al culpable. Un indeseable que recibió un enorme respaldo popular, que se convirtió en un héroe de masas, que fue apoyado mayoritariamente por su «limpieza» asesina y que dejó la semilla del MAL inscrita en los genes de su hijo: terrible escena en la que el niño explica con orgullo el modus operandi asesino de su progenitor.

Abbasi, pues, no deja títere con cabeza en este potente, intenso, negrísimo, crudo y tan cruel como el escenario que retrata, relato fílmico en el que abunda en los detalles más duros y sórdidos porque, por todo lo escrito, son relevantes e imprescindibles. Como mujer y feminista se lo agradezco y le admiro por ello.

Coproducción entre Dinamarca, Alemania, Francia y Suecia, de 117 minutos de metraje. El tan sólido guion lo escribe el propio director junto a Afshin Kamran Bahrami. La excelente fotografía, teñida de la oscuridad de lo narrado, la firma Nadim Carlsen y la banda sonora, de la que puede decirse otro tanto, es de Martin Dirkov.

Una gran película, valiente, justa y necesaria. Ni se les ocurra perdérsela.

SEFF 2022, 19 Edición. Secciones Oficial e Historias Extraordinarias, ‘Le pharaon, le sauvage et la princesse’ y ‘Everybody loves Jeanne’: Animaciones con encanto, aunque…

Dos películas francesas nos ocupan aquí. Una coproducida con Bélgica, la citada en primer lugar, y otra con Portugal. Una enteramente animada y otra mixta. Una realizada por un maestro del género casi octogenario, Michel Ocelot, y la otra por una también profesional en esta modalidad fílmica, Céline Devaux de 35 años, que debuta con ella en el largometraje.

La primera remite a una cuentacuentos de la actualidad que, ante una audiencia infantil muy entregada y participativa, les narra tres historias: Una ambientada en el Antiguo Egipto, otra en la Edad Media y la tercera en la Turquía del siglo XVIII. La segunda en la actualidad. En la primera las mujeres están vistas en referencia a los hombres, padres y enamorados, sin ostentar ningún poder, ni rebeldía alguna, salvo en el caso de la madre de la princesa de la primera historia.

En la segunda, el personaje central es la Joanne del título que, al fracasar un proyecto medioambiental que removía el plástico del mar idea suya y en la que se implicó personalmente, se ve arruinada y debe viajar a Portugal para intentar vender el piso que les legó su madre, otra madre más bien deficiente, por decirlo de alguna manera suave, a su hermano y a ella. Pero en el aeropuerto se topa con un ex compañero de instituto entrometido y más bien irritante y sin embargo…

Escrito de otra manera. Ambas, radicalmente distintas, poseen el encanto de la animación para personas adultas. Infinitamente superior la primera, en sus tres cuentos, con una excelencia, una gracia, un ingenio y una brillantez en sus imágenes extraordinarias y, pese a ello, se queda cortita en cuanto a que mantiene los roles tradicionales de género en ellas.

En la segunda, la imaginación, la creatividad y el humor de esa mezcla funciona muy bien. Es francamente divertida, pero también es una pena que sucumba a un final más bien convencional en lugar de seguir con la mirada crítica y a veces corrosiva de Jeanne.

La primera, coproducción entre Francia y Bélgica, como se ha citado antes, de 80 minutos de metraje, escrita y dirigida por Michel Ocelot, además de sus valores reseñados, tiene una estupenda música de Pascal Le Pennec.

La segunda, como se ha escrito al principio, es una coproducción entre Francia y Portugal, de 95 minutos de metraje, también escrita y realizada por Céline Devaux. Cuenta con una buena fotografía de Olivier Boonjing y una buena partitura de Flavien Berger. De su reparto, destacar a los estupendos Blanche Gardin y Laurent Lafitte cuya química cómica funciona muy bien. Así como valorar la presencia de Marthe Keller aunque sea en un rol especial y algo ingrato.

En cualquier caso, se agradece la apuesta del Festival por este género algo que viene ocurriendo desde hace ya varias ediciones. Sólo pedir que las temáticas sean algo más osadas y transgresoras. Pero, bueno, hay que darles una oportunidad porque el disfrute está garantizado en ambas.

Escrito queda.

SEFF 2022, 19 Edición. Historias Extraordinarias, ‘Plan 75’: No es país para viej@s

La guionista, montadora y directora japonesa Chie Hayakawa, cosecha del 76, ha sido debutar en el largometraje con la película que nos ocupa y besar al santo. Efectivamente, obtuvo una Mención Especial del Jurado de la Cámara de Oro en Cannes y fue preseleccionada para representar a su país en el Oscar a la Mejor Película Internacional.

Ella estuvo, por cierto, presentando ‘Plan 75’ en la sesión de anoche pero a esta firmante le fue imposible quedarse al debate, aún sintiéndolo mucho. La historia remite a un futuro muy cercano, y lamentablemente muy realista, en el que el gobierno japonés, frente al envejecimiento de su población, ha aprobado una ley, materializada en el Plan del título por la que empresas y entidades ofrecen a las personas ancianas – a partir de los 75 años, de ahí el nombre del proyecto – una eutanasia activa, indolora y presuntamente segura y aséptica, «sin selección, sin examen médico y sin permiso de la familia. Cuanto más sencillo sea, mejor».

A cambio, les proporcionan una cantidad para que, a todos los efectos, antes de la «intervención» puedan cumplir sus últimas voluntades y deseos. A las personas jóvenes que «venden» y reclutan a est@s mayores en residencias o comedores sociales, pese a hablarles e informarles personal o telefónicamente, les sugieren que no se impliquen con ell@s. Por eso las llamadas, a estos efectos, tienen un tiempo limitado precisamente por, y a sabiendas de, la soledad que sufren sus «clientes».

Una vez hecho el «trabajo» se reparten los objetos personales de quienes fueron víctimas, porque sus «consentimientos» no fueron libres, de esos asesinatos legales, de quienes fueron inducidos a una eutanasia forzada. Pero dentro de este sistema aterrador – y lo más desasosegante es que aparece como tan cercano… – también hay grietas.

Y las hay en tres jóvenes también, a su vez, obligados a participar, directa o indirectamente, en la aniquilación de una generación considerada, a niveles sociales, económicos y políticos, como material de desecho. Uno con su tío ausente, que vuelve al hogar tras muchos años y acepta sacrificarse y dos chicas que se vinculan afectivamente con la protagonista – una inmensa, eminente, Chieko Baisho – quien se queda sin trabajo de camarera en un hotel, sin su mejor amiga, sin el apoyo de su familia y sin recursos por lo que decide, como les vende el stablishment, «elegir su muerte, ya que nadie puede elegir su vida». Pero…

La mirada de la realizadora se posa sobre una sociedad, sobre un país en el que las personas mayores ya no tienen sitio, en el que la productividad lo domina todo, en el que la asepsia al promocionar el exterminio de personas sanas, lo contamina y lo pudre todo moralmente. Aunque extraiga, tras tanta oscuridad, un atisbo de esperanza en su conclusión.

Y lo hace con elegancia, con sutileza, sin cargar las tintas, con esa impronta tan delicada sobre lo que verdaderamente importa, sobre las pequeñas cosas que hacen amable la existencia, tan deudora de los mejores cineastas, de los grandes clásicos, de su país. No es cualquier cosa para una debutante y eso la convierte en una directora a seguir.

Coproducción entre Japón, Francia y Filipinas, de 112 minutos de metraje. La fotografía muy bien, adecuando las tonalidades del relato, Hideo Urata. Destacan también en su reparto Hayato Isomura, Taka Takao y Yumi Kawai.

Deberían verla y sentirse interpelad@s por ella, sea cual sea su edad.

SEFF, 19 Edición. Sección Oficial, ‘Fairytale: Espectros

El prestigioso director de cine y guionista ruso Aleksandr Sokúrov, cosecha del 51, tiene en su haber títulos tan aclamados, y también algunos controvertidos, como ‘El arca rusa’ (2002), ‘Padre e hijo’ (2003) o ‘Aleksandra’ (2007), entre una larguísima filmografía, que incluye también una trilogía sobre el poder dedicada respectivamente a Hitler, Lenin y al emperador Hirohito.

Viene esto último al caso porque en la singularísima última propuesta suya que nos ocupa saca a pasear a los espectros de Churchill, Hitles y Stalin. Y también el de Jesucristo, aunque con él no se atreve… Sólo, muy timida e irónicamente, le muestra postrado en una suerte de lecho diciendo que está muy cansado y dolorido, cuando esta firmante cree recordar que es Stalin quien le insta a levantarse a lo que él le responde que su Padre lo arreglará todo…

Para comenzar por el principio, la sinopsis de la imprescindible página de consulta FilmAffinity nos comenta que «A partir de un uso avanzado del deep fake – «una técnica de animación que permite editar videos falsos de personas que aparentemente son reales… el resultado real de dicha técnica es un video muy realista pero ficticio», fuente: la también imprescindible página de consulta Wikipedia – los fantasmas de Hitler, Churchill, Stalin e incluso Mussolini e incluso Jesucristo cobran presencia histórica, se explican chismes y recuerdan sus premisas ideológicas en un paisaje irreal y dantesco, sobre las ruinas de la vieja Europa»

Es exactamente así, con unas imágenes, unos efectos especiales y una puesta en escena tan deslumbrante, hipnótica y sugerente como oscura y siniestra, estos políticos, que van por triplicado pues cada uno de ellos tiene a dos hermanos idénticos, aunque con diferentes atuendos, conversan, se critican, monologan, arengan a «sus» masas y esperan el veredicto de Dios en sus Juicios Finales.

Así Churchill apela al Imperio y a su famosa frase de «sangre, sudor y lágrimas», se angustia mucho por su soberana y habla por teléfono, o por un curioso artefacto que simula serlo, preguntando por ella y asegurando que la esperan…

Así Hitler lamenta no haber incendiado París, se apropia de Wagner, ve judíos por todas partes, cita frases de ‘Mi lucha’ y lamenta estar rodeado de comunistas. Así Stalin ironiza sobre él, y también sobre Lenin…, pero, de alguna manera, confraterniza con Churchill por aquello de que derrotaron al nazismo. Así Mussolini siente nostalgia de la Gran Italia asegurando que volverá y también confraterniza, de alguna manera, con el Führer.

Así entre paisajes y decorados alucinatorios va transcurriendo este relato fílmico lleno de ironía y por momentos muy divertido, aunque sus diálogos son, si bien brillantes y agudos, reiterativos. Como las situaciones e interacciones de los personajes. Un poco de contención y algún recorte de metraje le hubieran venido muy bien.

Coproducción entre Rusia y Bélgica, de 78 minutos de metraje. El brillante e ingenioso guion es del propio realizador. Un gran chapeau a todo el equipo técnico-artístico, a la dirección de arte, a sus actores que prestan las voces, a los efectos especiales y a la música.

Deberían verla.