El cine que el virus nos arrebató: ‘La candidata perfecta’: Segregación y reformismo

Dos citas de twitter. La primera de una cuenta de referencia de quien esto escribe, Contra el borrado de las mujeres, fechada el 8 de marzo. Dice así: “El reino misógino de Arabia Saudí encarcela mujeres acusadas de desobediencia a la tutela masculina. Solo salen de su encierro cuando su tutor lo consiente. El velo, que aquí llaman algunas empoderante, entierra a las mujeres, borra a las mujeres”

La segunda, fechada el 29 de febrero, la firma Teresa Domínguez, Dice así: “Mujeres marroquíes vendidas como esclavas en Arabia Saudí. El comercio de esclavas está resurgiendo en Arabia Saudí, con la impactante publicación en las redes sociales de imágenes de mujeres marroquíes exhibidas para la venta al público”

Por otra parte, tenemos el caso sangrante de la luchadora por los derechos de las mujeres Loujain Al Hathloul que lleva encarcelada dos años – en los que ha sufrido torturas, agresiones sexuales y aislamiento – por defender pacíficamente libertades  esenciales para sus compatriotas y afronta cargos de terrorismo en su próximo juicio en Riad. Junto a ella, en su misma inicua situación de abusos de poder y pendientes de juicio, hay ocho militantes feministas más. Esas, de las conocidas. Para no hablar de las anónimas…

Aunque las “reformas”, tras una lucha sin cuartel de las heroicas militantes feministas, han conseguido el derecho a conducir… no han afectado a su situación laboral, ni socioeconómica, ni vital, dada la aberración de que ellas necesitan siempre un tutor masculino sin cuyo permiso no pueden ejercer prácticamente ninguna actividad. Por si todo ello no fuese poco, están segregadas en todos los espacios: bancos, transportes públicos, parques, playas, lugares de ocio, entre un largo etcétera.

De tal tutelaje habla esta película de la guionista y realizadora del país Haifaa Al-Mansour, cosecha del 74 y primera realizadora de cine saudí, con amplio prestigio internacional de la que esta que nos ocupa es la cuarta de su filmografía tras ‘La bicicleta verde’ (2012), ‘Mary Shelley’ (2017) y ‘Desmelenada’ (2018).

101 minutos de metraje. La escriben su directora, quien también la produce, y Brad Niemann. Su luminosa fotografía se debe a Patrick Orth y su excelente banda sonora, además de las hermosas melodías autóctonas incluidas en ella, a Volker Bertelmann. Su historia sigue a una médica que no puede hacer un viaje importante porque su tutor masculino llega tarde al aeropuerto. Ello, y las segregaciones que la afectan como profesional y ciudadana, hace que vaya tomando progresivamente conciencia de la necesidad de luchar por su autonomía personal hasta el punto de llegar a presentarse como candidata a la alcaldía de su ciudad y a colarse en ámbitos exclusivamente masculinos para que sus propuestas sean escuchadas.

Y ello a pesar de que su padre es un hombre tolerante, músico cuya gira nos es contada en paralelo a la experiencia política de su hija, de que su madre fue una referente artística y personal como excelente cantante ( como la progenitora real de Al-Mansour y su padre también, poeta en este caso) y de la unión con sus hermanas. Si bien su campaña no se basa en ninguna reivindicación feminista sino en que se asfalte el camino a su hospital.

Ella ha declarado ser cineasta, no activista, aún reconociendo que su cine “abre ventanas”. Esta declaración de principios encaja muy bien con el tono de ‘La candidata perfecta’. Un tono amable, con una inevitable crítica a los aspectos más aberrantes de la situación de sus compatriotas, pero profundamente reformista. Podría haber sido demoledora y resulta bienintencionada y muy generosa, pese a todo, con los hombres que la habitan.

Lo que es tanto un acierto, ser didáctica para consumo interno, como una carencia ya que se queda muy corta teniendo en cuenta el estado de cosas de su país descrito al principio. Su denuncia es eficaz pero… muy light. Está financiada en parte por un fondo gubernamental, lo que puede explicar su enfoque. Y atravesada por una esperanza y un optimismo contagioso en el futuro. Algo muy apreciable.

En cualquier caso, una película valiosa que debe verse. Era una de las elegidas para debatir en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles, 1 de abril, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol. Ocasión y película que el maldito virus maldito nos arrebató.

Intenten verla. Háganse con ella.

Fundido en negro cinéfilo: Lo que el virus se llevó…

Además de los Festivales españoles e internacionales, este maldito virus nos ha arrebatado las salas de cine, los estrenos previstos, la posibilidad de ver esos títulos tan apetecibles sobre el papel en pantalla grande y tantas otras cosas en lo que a la cinefilia se refiere.

Esto sin entrar en temas económicos, políticos, personales o sociales. Quien esto firma, nunca pensó que añoraría tanto esas colas, esas enormes colas, tan desordenadas y caóticas a veces, ante las taquillas. Que añoraría tanto el llegar a estas y pedir entradas para una o dos sesiones. Que añoraría tanto, solitaria como es, los vestíbulos abarrotados de gente, de amistades y conocid@s a quienes saludar, besar, abrazar y tocar  sin riesgo, ni distancia alguna.  Con quienes comentar las impresiones sobre lo visionado al entrar o salir de las proyecciones.

Que añoraría tanto a esa gente estupenda de la entrada, el personal de la sala de referencia, con la que también poder compartir e intercambiar opiniones. O el sentirte anónima en la otra empresa  sevillana, cuando no te apetecía especialmente encontrarte con nadie o querías ver títulos que solo se exhibían allí.

Que añoraría tanto la sensación expectante antes de apagarse las luces. Que añoraría tanto, ya durante el visionado, esos placeres estéticos, sensoriales, visuales, de enfoque, de narrativa, de puesta en escena, sonoros y emocionales… que solo te deparan, o muy especialmente, las pantallas grandes y las salas oscuras. Que añoraría tanto esos lenguajes, esas historias, esos rostros, es@s intérpretes, esos mitos, esos talentos. Que añoraría tanto incluso indignarse ante aquellas películas interesantes y maltratadas en una única sesión tardía e imposible.

Que añoraría tanto el tacto de la entrada en las manos, sin precaución ni miedo alguno. Que añoraría tanto incluso lo que antes le molestaba, los roces anónimos al entrar o salir, los móviles encendidos como linternas en la oscuridad en las llegadas tardías, las cabezas que impiden ver los subtítulos…

Que añoraría tanto la feliz obligación de consignar lo visto, de actualizar periódicamente este blog. Que añoraría tanto esas horas ante el ordenador con los “deberes” por delante. Que añoraría tanto incluso el bloqueo, la dispersión, la incapacidad de materializar en palabras lo percibido y sentido.

Que añoraría tanto y tan intensamente las ofertas de los fines de semana. Que añoraría tanto el disfrutar de la cultura y del entretenimiento que nos proporcionaba el pomposamente llamado Séptimo Arte. Que añoraría tanto esa parte tan esencial de nuestras vidas, que pensábamos intocable, y que el Covid 19 nos ha arrebatado por no se sabe cuanto tiempo…

Ojalá todo vuelva pronto a la añorada, preciosa y querida normalidad. Ojalá que este fundido en negro cinéfilo se convierta lo antes posible en un mal sueño o en el guión de alguna película.

Tertulia de cine Luis Casal Pereyra en Casa del Libro Viapol. Temporada 8: Una decisión, un virus y seis encuentros

Cuando el miércoles, 4 de marzo, a las 19.30 de la tarde – ¡¡¡solo doce+1 días y parece un siglo…!!! – la sesión de nuestra tertulia reunía en Casa del Libro Viapol a más de cuarenta personas expectantes por conocer la decisión de quien esto firma, y coordinadora de la actividad, sobre si continuar o no al cargo de la misma… Cuando el miércoles, 4 de marzo, a las 19.30 de la tarde, una atronadora ovación acogió su opción de continuar, merced a la ayuda que le ofrecieron los críticos y amigos Miguel Olid Suero y Enrique Colmena para descargarla de los muchos trabajos que supone la citada coordinación NADIE, NADIE, NADIE sospechaba aún lo que estaba por llegar.

Cierto es que la inquietud por la amenaza invisible sobrevolaba ya en los temores y prevenciones a tocarnos, abrazarnos o besarnos. Sí,  pero no había distancias de seguridad, ni reclusiones, ni nada parecido. Así que nos citamos para el 1 de abril, con tres películas realizadas por mujeres para debatir en ese día porque, en palabras de esta firmante, con perdón por la autocita: “No hay desánimo, ni desmotivación, ni cansancio que puedan con el reconocimiento, y el cariño, que esta actividad, y su responsable, han recibido durante este mes”.  Y entonces la amenaza velada se trocó en epidemia, luego pandemia, y la sesión fue cancelada a causa de un virus que arrasó con todo y que ha cambiado radicalmente  nuestro modo de vida. Caprichos y paradojas, terribles en este caso, del destino…

Así que la temporada 8 se ha visto reducida a seis encuentros, frente a los nueve habituales, que pasamos a recordar:

En octubre, inauguramos el curso con dos películas notables. A saber, ‘Érase una vez en Hollywood’, de Quentin Tarantino e ‘Intocable’, de Ursula Macfarlane. La guionista, dramaturga, actriz y cineasta Carmen Pombero – cuyo contacto nos lo proporcionó la Asociación Andaluza de Mujeres de Medios Audiovisuales, AAMMA con la que esta tertulia, y su responsable, tienen una deuda de gratitud permanente – ejerció con excelencia como invitada.

En noviembre, otras dos películas de enjundia a debate: ‘Mientras dure la guerra’, de Alejandro Amenábar y ‘La trinchera infinita’, de Jon Garaño, Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi. Otro lujo de invitada y también socia de la mencionada AAMMA, la productora y localizadora Araceli Carrero Rimada.

En diciembre comentamos ‘Sorry, we missed you’, de Ken Loach, la que luego fuera la película del 2020, ‘Parásitos’, de Bong Jon-ho y ‘Retrato de una mujer en llamas’, de Céline Sciamma. Nuestro invitado, todo un honor, fue el crítico, autor, fundador, secretario y presidente de ASECAN y director de Criticalia, entre un currículum extenso e intenso, Enrique Colmena, amigo y tertuliano de pro.

En enero, comenzamos el año de la mejor manera posible con ‘La hija de un ladrón’, de Belén Funes, ‘El traidor’, de Marco Bellocchio y ‘La verdad’, de nuestro habitual Hirokazu Koreeda. Nos hizo los honores el filólogo, crítico, guionista, realizador, dramaturgo, autor y amigo José Luis Ordóñez.

En febrero fue el turno de ‘1917’, de Sam Mendes, ‘Aguas profundas’, de Todd Haynes y ‘Judy’, de Rupert Gold. Las introdujo el crítico, guionista, autor, realizador de cine y televisión, amigo y apoyo de la actividad, entre un muy extenso currículum, Miguel Olid Suero.

Y en marzo comentamos sobre todo ‘El escándalo’, de Jay Roach, ‘Vida oculta’, de Terrence Malick y algo de ‘El huevo de la serpiente’, de Wang Quan’an, que esta firmante se negó a ver porque en su rodaje se asesinó a un animal. Nuestra anfitriona fue la profesora de lengua, filóloga, crítica de la prestigiosa revista Fila Siete, lectora y cinéfila de pro, Pat Martín.

Este es el resumen de una temporada interrumpida por un devastador y maldito virus. Confiemos en que la pesadilla, el escenario dantesco y apocalíptico en el que habitamos por su causa, acabe lo antes posible y podamos retomar el curso en octubre.

Gracias a Daniel López, a Marina Alonso Espejo, a Casa del Libro Viapol y a su magnífico equipo, a l@s invitad@s que nos impartieron lecciones de cine y a l@s mejores tertulian@s del mundo mundial por hacerla posible. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

 

 

 

Tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles, 1 de abril, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol. Temporada 8: UN VIRUS CONTRA LA CULTURA. SESIÓN CANCELADA.

El director de Casa del Libro Viapol, Daniel López, acaba de comunicarle a esta firmante, y coordinadora de la actividad, que “todas las actividades, presentaciones, charlas y firmas de marzo y abril quedan canceladas en Casa del Libro. Desde nuestra central nos irán informando de los cambios que puedan producirse”

Escrito queda con toda la pena del mundo, pero con la comprensión de los motivos sanitarios y de salud pública que obligan a tomar estas medidas. A ver si las sesiones de mayo y de junio, las que quedarían de este curso y temporada, pueden tener lugar porque haya mejoría en este lamentable estado de cosas. OJALÁ.

GRACIAS SIEMPRE POR VUESTRO APOYO, CARIÑO Y PRESENCIA. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

 

‘Invisibles’: Tres caminan juntas

Quien esto firma, ha conversado este fin de semana del 8M con mujeres feministas y cinéfilas que le han manifestado su decepción ante esta película de Gracia Querejeta.  Y lo han hecho esgrimiendo diversas, legítimas y muy respetables razones tales como que no se reconocían en sus protagonistas; que no profundizaba en sus interrelaciones; que sus personalidades podrían identificarse con estereotipos y clichés sexistas; que no había resolución satisfactoria de ciertas y graves cuestiones planteadas en ella; que tenían muchas más expectativas al respecto de la invisibilidad que describe su título; que la hubiesen preferido más vindicativa y comprometida; que el personaje de Blanca Portillo daba para mucho más, que…

Pero a esta firmante, por contra y aún reconociendo con matices algunos de tales asertos, le ha interesado mucho la propuesta. Porque precisamente no esperaba que fuera feminista, dada la trayectoria de su directora, sino una historia de mujeres. De y entre mujeres. Una historia que reconoce fue a ver con todas las reservas y le sorprendió para bien. Porque, pese a no tener nada que ver con ninguna, sí le ha conectado con sus angustias, problemas, secretos, mentiras, autoengaños, sentido del humor y dolores ocultos.

Porque es un relato intimista – que transcurre en poco más de un mes de jueves a jueves, entre el principio de marzo y mediados de abril – en el microcosmos de las confidencias de tres amigas que pasean justo ese día de la semana, con las variantes de que en ciertas citas lo hacen de dos en dos o en solitario, o interactuando con terceras personas,  lo que también le parece un acierto como variante.

Porque muestra a tres mujeres que se quieren, que se solidarizan y se preocupan las unas con y por las otras con todas las consecuencias, pese a sus radicales diferencias de carácter, circunstancias y maneras de estar en el mundo. Pese a que se juzguen, se enfaden o sean brutalmente sinceras, cáusticas y críticas entre ellas. O que se mientan y disimulen descaradamente. Porque sabe transmitir un espacio de libertad y confianza en el que están y se sienten seguras en sus fragilidades, vergüenzas y culpas. Porque acaban sorprendiéndonos y evitando los lugares comunes y las banalidades en sus diálogos. Porque resuelve y no lo hace. Porque su final, sus finales, es, son, abiertos.

Porque toca temas de intensidad candente – la invisibilidad femenina en la cincuentena, el mobbing, la dependencia emocional, el deseo o su ausencia, la discriminación salarial y laboral, el duelo, la pérdida, el techo de cristal… –  con ironía y elegancia, pero también con la intensidad y el dramatismo debidos.

Porque su puesta en escena y su rodaje íntegramente con el procedimiento de la steadycam le proporcionan una cercanía y una atmósfera especiales. Por la belleza del parque de Cáceres, su escenario natural. Porque esos 17 paseos nos las acercan. Porque cuenta con tres actrices en estado de gracia: Emma Suárez, Adriana Ozores y Nathalie Poza junto a las apariciones, muy de agradecer, de Blanca Portillo, Fernando Cayo o Pedro Casablanc.

83 minutos de metraje. Rodada en 18 días. La escribe su propia directora junto a Santos Mercero. La fotografía muy bien Juan Carlos Gómez y su banda sonora, que acompaña sabiamente al relato, la firma Federico Jusid.

Era una de las elegidas para debatir en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles, 1 de abril, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol, pero esta sesión ha sido cancelada, como todas las actividades de la librería, por la emergencia sanitaria que estamos padeciendo. EN CUALQUIER CASO, VÉANLA CUANTO ANTES, MERECE LA PENA.

Una cartelera violeta: Cuatro miradas de mujer, dos para una tertulia, y un documental

Cuando se escriben estas líneas, en la víspera del 8M y en el mes feminista por excelencia, la cartelera sevillana se ha teñido también de violeta. En efecto, entre la oferta de estrenos de ayer, viernes, 6 de marzo, hay cuatro películas realizadas por mujeres – de las que dos han sido elegidas para debatir en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles, 1 de abril, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol – y un documental militante. Todas pueden verse también en sus versiones originales. Son, las comentaremos por este orden, una estadounidense, una británica, una de Arabia Saudí, una española y una coproducción entre Argentina, Francia y Uruguay.

La primera es ‘Harriet’, de Kasi Lemmons, en la que se glosa a la abolicionista afroamericana, y también defensora de los derechos de las mujeres, Harriet Tubman, que liberó a numeros@s esclav@s luego de escapar ella misma de sus propias cadenas. Ha cosechado división de opiniones, con aplausos unánimes a su protagonista Cynthia Erivo, pero hay que verla.

La segunda es ‘El ritmo de la venganza’, de Reed Morano. Sobre una mujer que perdió a su familia en lo que creyó que era un accidente de aviación hasta que descubre que no fue tal y se integra en una peligrosa misión para descubrir la verdad y vengarles. Protagonizan Blake Lively y Jude Law y ha generado contraste de pareceres pero no hay que obviarla.

La tercera es ‘La candidata perfecta’, de Haifaa Al-Mansour. Sigue a una mujer que decide luchar contra la intolerable discriminación y opresión patriarcales de su país a raíz de un incidente en un aeropuerto. Su propuesta y compromiso feministas han interesado bastante, con algunas reservas, y su visión es obligada. Es una de las elegidas para debatir en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles, 1 de abril, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol. HAY QUE VERLA INMEDIATAMENTE.

La cuarta es ‘Invisibles’, de Gracia Querejeta. Sobre tres amigas en la cincuentena que un día decidieron salir a caminar juntas una vez por semana. Algo que de ser una mera distracción o ejercicio fue convirtiéndose en necesidad y que les ayudará a fortalecer sus relaciones y a conocerse mejor también en lo que se ocultan. Con elogios unánimes también a sus protagonistas Adriana Ozores, Emma Suárez y Nathalie Poza. Ha gustado mucho y no hay que perdérsela. Es otra de las elegidas para debatir en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles, 1 de abril, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol. HAY QUE VERLA INMEDIATAMENTE.

Y la quinta es el documental de Juan Diego Solanas ‘La ola verde’. Refleja las luchas para conseguir la legalización del aborto en Argentina a pie de calle junto a datos y testimonios escalofriantes. Premio TVE Otra Mirada en San Sebastián, sus críticas son excelentes y su visión imprescindible. SOLO SE PROYECTA EN NERVIÓN EN UNA ÚNICA SESIÓN A LAS 16.00. CONSULTEN CARTELERA Y VÉANLO CUANTO ANTES.

Tertulia de cine Luis Casa Pereyra en Casa del Libro Viapol. Temporada 8: SEGUIMOS…

Pues sí, seguimos, la tertulia continuará su andadura… Porque no hay desánimo, ni desmotivación, ni cansancio que puedan con el reconocimiento y el cariño que esta actividad, y esta firmante, su responsable, han recibido durante este mes. Porque, por si todo esto fuera poco, dos críticos y amigos Miguel Olid Suero y Enrique Colmena se han ofrecido a compartir las tareas de coordinación. El primero, proporcionándoles una lista de invitad@s de lujo, con l@s que ha conectado previamente. Como la estupenda Pat Martín de esta noche – filóloga, profesora, crítica, cinéfila y lectora precoz con una ávida inquietud de conocimientos en todos los terrenos, tertuliana, colaboradora en prensa, televisión, radio y un largo etcétera, que lo dio TODO con pasión y entusiasmo dinamizando el coloquio enormemente – sin ir más lejos…

Mientras que el segundo – apoyo y presencia constantes que nos aporta tanto de su sabiduría cinematográfica en cada encuentro – lo hará con el correo, las fichas técnicas, la selección de películas… Con lo cual la carga será mucho más liviana. GRACIAS ENORMES A LOS DOS.

Y, por descontado, a l@s mejores tertulian@s del mundo mundial que abarrotaron esta tarde-noche nuestro espacio de Casa del Libro Viapol por sus innumerables muestras de cariño y aliento. Entre ellas, el aplauso atronador que sonó al comunicar quien esto firma tan buenas nuevas. Ahora ya sí, vamos a las películas a debate.

‘El escándalo’, de Jay Roach, fue considerada comercial, menor, pero valiente y necesaria. Gustaron mucho su forma de derribar la cuarta pared, con sus protagonistas hablando con el público, el asfixiante microcosmos de derecho de pernada, acoso, chantajes viles, obscenos y abusos continuos de su poder absoluto, por parte del depredador sexual Roger Eugene Ayles, director ejecutivo de Fox News, que ni pagó con la cárcel, pues murió poco después de que estallara el escándalo… Ni económicamente, pues su “salida” forzosa y forzada de la emisora fue espléndidamente recompensada. En mucha mayor cuantía que las indemnizaciones pagadas a sus víctimas.

En cuanto a estas, se destacó – pese a tenerlo todo en contra, no ser feministas, sino conservadoras, no actuar, ni denunciar, unidas sino individualmente y a estar sometidas a chantajes constantes – el enorme paso que dieron, pionero del MeToo. Se debatió también la idoneidad o no del personaje de Margot Robbie, arquetipo de ficción de varias de las damnificadas, el guión a veces disperso e irregular, pese al buen hacer de la actriz, y el insuficiente retrato del de Nicole Kidman. Aplausos unánimes a Charlize Theron, a la escena del ascensor en la que coinciden las tres y el interrogatorio a Robbie.

‘Vida oculta’, de Terrence Malick, suscitó un intensísimo debate. Entre quienes la consideraron una obra maestra en su enfoque, narrativa, puesta en escena, belleza, ética y religiosidad, absorbente, original y llena de valores espirituales y quienes, muy al contrario. la encontraron pretenciosa, larga, aburrida, con tics autorales del realizador muy lejos, a años luz, de realizadores tan verdaderamente espirituales, y nada aburridos, como nada menos que Bergman, Dreyer o Tarkovsky…

Entre quienes consideraron su banda sonora chirriante o excelente. Entre quienes consideraron que blanqueaba a los nazis y quienes que los presentaba como aterradores. Entre quienes no consiguieron empatizar con el personaje central y quienes le vieron como un hombre digno y libre. Entre quienes… Hubo acuerdos, sin embargo, con el tratamiento del personaje de la mujer, tan fuerte y valiosa.

Y de ‘El huevo de la serpiente’, de Wang Quan’an, que apenas dio tiempo a comentar pero que, aparte de la barbarie absoluta del asesinato real de un cordero para su rodaje, interesó bastante. Esta firmante, ya lo ha dejado por escrito en una entrada, no piensa verla por sus principios y compromiso animalista.

El miércoles, 1 de abril, más. Debatiremos tres películas sobre el papel más que interesantes y todas realizadas por mujeres. A saber:

La española ‘Invisibles’, de Gracia Querejeta. Entra este viernes, 6 de marzo. HAY QUE VERLA INMEDIATAMENTE.

La producción de Arabia Saudí, ‘La candidata perfecta’, de Haifaa al-Mansour , que también se estrena este viernes. HAY QUE VERLA INMEDIATAMENTE.

Y la estadounidense ‘Un amigo extraordinario’, de Marielle Heller, cuyo estreno será el 20 de marzo. HAY QUE VERLA CUANTO ANTES.

Gracias a Casa del Libro, a su magnífico equipo, a Daniel López, a Marina Alonso Espejo, a Pat Martín, a Miguel Olid Suero, a Enrique Colmena y a l@s mejores tertulian@s del mundo mundial por una sesión tan especial y hermosa. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

‘Reina de corazones’: Un hijastro llamado Deseo…

Frente a quienes se han deshecho en elogios ante esta película – que son mayoría y pesos pesados de la prensa especializada, ténganlo muy en cuenta – quien esto firma va a la contra porque, como feminista y como crítica, no le han convencido nada, más bien le han irritado profundamente, sus soluciones narrativas, de puesta en escena, éticas, ideológicas y estéticas.

Y bien que lo siente pues tiene una mirada de mujer tras la cámara – May el- Toukhy, danesa de ascendencia egipcia de la cosecha del 77, de la que es la segunda en su filmografía y quien firma también su guión junto a Maren Louise Käehne – y estaba muy predispuesta hacia ella al comienzo de la proyección. Para completar su ficha técnica, se trata de una coproducción entre Dinamarca y Suecia, de 127 minutos de metraje, con una preciosista y gélida fotografía de Jasper Spanning y una efectista y chirriante partitura de Jon Ekstrand.

Sigue a una pareja de la alta burguesía ilustrada escandinava compuesta por una abogada y un físico, que vive en una preciosa mansión en medio de un hermoso bosque y que tiene dos deliciosas hijas gemelas con las que aparentemente forman una familia idílica. Hasta que el desubicado hijo adolescente del marido, nacido de una relación anterior, se traslada a vivir con ellos. Y estalla una pasión prohibida, latente en ambos pero iniciada por la madrastra,  de consecuencias devastadoras.

La realizadora pretende transgredir determinados tabúes:  el del incesto que no es exactamente tal, el de la afirmación sexual, sensual, erótica y carnal de una mujer madura quien, supuestamente insatisfecha en su intimidad conyugal, siente despertar sus sentidos ante la sangre joven y se reivindica como sujeto de sus propias pulsiones, reconociéndose en su identidad corporal. Sí, pero…

…En lugar de trazar un retrato complejo y lúcido de la protagonista – una espléndida Trine Dyrholm, muy superior a su esquemático personaje – la reduce a los clichés más fáciles, tramposos y sexistas. Así la representa como una villana de manual a quien no le importa arrasar con todo, sin contradicciones, ni dudas aparentes. más que las derivadas de no perder su status quo caiga quien caiga. Como en el caso del ejercicio de una profesión, cuya representación también está plagada de lugares comunes, en el que se muestra empática, solidaria y hasta, el colmo, feminista… Una profesión que le muestra que ciertos límites no deberían ser cruzados. Pero que, una vez hecho, lo suyo es asumir todas las consecuencias. Cosa que tampoco hace.

De nuevo, la mujer en la picota. De nuevo, el cherchez la femme. De nuevo la mirada patriarcal, envuelta en el celofán del glamour, castigando las transgresiones que se aplauden en los hombres. De nuevo, las oquedades narrativas y los errores en la lógica interna del relato en beneficio de una estilización tan resultona como banal que impiden el necesario acercamiento y la comprensión de las fragilidades y motivaciones de quien podría haber sido una inquietante antiheroína. Y a su entorno familiar y laboral.

En fin… Escrito queda. Recuerden que esta es una opinión personal, intransferible y minoritaria. La pelota en sus tejados.

‘Las golondrinas de Kabul’: Alzando el vuelo

Dos mujeres y un hombre han hecho posible esta película de animación, producción francesa de 80 minutos de metraje, fechada en 2019, cuya música tan idónea se debe a Alexis Rault. Concretando, las dos realizadoras que la firman, la filman y escriben – junto a Patricia Mortagne y Sébastien Tavel – a saber:  la actriz y directora de ese país Isabelle, Zabou, Breitman, cosecha del 59, con siete películas ya en su haber y su compatriota, la realizadora de este género Eléa Gobbé-Mévellec, cosecha del 85, que debuta en el largometraje aquí, tras varios cortos en su filmografía, ocupándose sobre todo de la caracterización de los personajes.

El hombre es el autor de la novela homónima en la que está basada – que esta firmante no ha leido – , el escritor argelino en lengua francesa Mohammed Moulessehoul, cosecha del 55, quien firma con un seudónimo femenino: Yasmina Khadra, que significa jazmín verde. Fuentes: Wikipedia y filmaffinity.

A su vez, estas cineastas citadas tienen, en su enfoque de la historia, mucho en común con la ‘Persépolis’ (2007) de la historietista, guionista y también directora iraní afincada en París, Marjane Satrapi, cosecha del 69, que parte de un comic autobiográfico. Porque, aún cuando sus relatos sean muy diferentes, ambas parten de la nostalgia por las libertades y derechos civiles, y especialmente las de las mujeres,  en ambos países anteriores a las teocracias islámicas, fascistas y ferozmente misóginas, que imperan en los dos.

 

Ambientadas las dos en los años 90, tienen protagonistas que conocieron otras formas de vida. Que estudiaban en las universidades, que ejercían profesiones, que establecían relaciones de igualdad con sus parejas masculinas, que vestían como querían, que se divertían con sus amistades, gracias a un Movimiento Feminista fuerte en un caso, y a una República Democrática en el otro, que lograron para ellas una paridad en todos, o casi todos, los ámbitos.

En la que nos ocupa, hay dos parejas que cruzan singularmente sus destinos. Una de mediana edad, en la que él es carcelero y su mujer en estado terminal, que ejerció como enfermera y le salvó la vida en su momento. Y otra de jóvenes universitarios cuyos horizontes existenciales se han estrechado y oscurecido, pero cuyo afecto mutuo parece inquebrantable hasta que un impulso tan aberrante como inconsciente del marido provoca una tragedia de consecuencias inesperadas.

Ahora que Estados Unidos y el regimen de Kabul han firmado un acuerdo de paz, o eso afirman los medios…, conviene recordar lo que escribió una referente tuitera, Zuriñe, al respecto: “USA y los talibanes firman La Paz en Afganistán después de 20 años. Salvo para las mujeres, para nosotras no habrá paz ni derechos humanos porque no le importamos a nadie”

En el Kabul sin golondrinas, ni risas, ni música, ni alegría… en el Kabul siniestro, medieval, atrasado  y polvoriento retratado aquí, las mujeres son las víctimas de las víctimas. Ejecutadas públicamente en presencia de menores, que participan activamente y a modo de juego en lanzarles las pedradas que irán asesinándolas lentamente en atroz agonía. Enterradas en los burkas que no les permiten casi ni respirar, ni ver, ni ser vistas no existen en toda su corporeidad más que en los interiores domésticos y aún así… En esa capital de todos los horrores y oscurantismos se percibe, pese a toda la desolación cotidiana del entorno y del drama narrado, tan bien dibujados y representados, aún una esperanza. Esperanza con rostro e iniciativa valiente y generosa de una de las protagonistas.

Esta joya de la animación feminista solo puede verse hoy en la ingrata cartelera sevillana en la que se estrenó hace apenas siete días. Concretamente, en el Avenida, a las 16.30.

Bajo ningún concepto deberían perdérsela.

 

 

‘Vida oculta’: Desobediencia debida

Sobre el protagonista real de esta historia, el campesino austriaco Franz Jägerstätter, (1907-1943), nos cuenta Wikipedia que: “En 1936 se casó con Franziska Schwaninger yendo a Roma en viaje de novios y allí abrazó, de forma convencida, la fe católica. Cuando Hitler convocó el plebiscito, en 1938, para anexionar Austria a la alemania nazi, fue el único de su pueblo en votar en contra. También se resistió a ser reclutado y mantuvo abiertamente una posición antinazi. En febrero de 1943, ya avanzada la Segunda Guerra Mundial, fue llamado a alistarse y al negarse fue arrestado y encarcelado en Linz y llevado a Berlín para ser juzgado.

Condenado a la guillotina, fue ejecutado en la prisión de Brandenburgo-Goden el 9 de agosto de 1943, a los 36 años, dejando a su mujer con tres niñas, de las cuales la menor de ellas contaba tan sólo con 6. Su condena fue anulada en los últimos años 90. Considerado un mártir, en junio de 2007 Benedicto XVI autorizó su beatificación que tuvo lugar en Linz, asistiendo su viuda, de entonces 94 años, y sus  hijas”

Quien recrea los últimos años de vida de este hombre en la película que nos ocupa es un director, productor y guionista estadounidense, Terrence Malick, cosecha del 43. Cineasta singular, para lo mejor y para lo peor, y prestigioso, que ha consechado premios tales como la Palma de Oro, Mejor Director y FIPRESCI en Cannes, el Oso de Oro en Berlín, la Concha de Oro en San Sebastián y varias nominaciones a los Oscar entre un larguísimo etcétera. Entre los once títulos que componen su filmografía se cuentan ‘Malas tierras’ (1973), ‘Días del cielo’ (1978), ‘La delgada línea roja’ (1998) o ‘El árbol de la vida’ (2011)…

Y lo hace con ese estilo insobornable que le caracteriza. Tan magnético como desconcertante. Tan absorbente como excesivo. Tan lírico como cruel. Tan espiritual como apegado a las raíces. Tan panteísta como sensual. Tan atento a la hermosura de la naturaleza como crítico con lo peor de la especie llamada humana. Tan religioso como terrenal. Tan delicado como brutal.

Y lo hace con una puesta en escena grandiosa, refinada, pausada y elegante, marca de la casa. Y lo hace tranformando los diálogos en voces en off. Y lo hace convirtiendo los pensamientos e ideas en elementos dramáticos y narrativos. Y lo hace contrastando la felicidad de una familia en un entorno idílico, con la irrupción de una tiranía cuyos virus e insania morales contaminan a todo un pueblo.

Y lo hace mostrando el odio feroz de la comunidad hacia el-l@s diferentes y su sumisión hacia el dictatorial poder de los invasores. Y lo hace dando cuenta de cómo tal crueldad cotidiana se ceba especialmente en una mujer con tres pequeñas y una hermana que la ayuda, trabajadora infatigable y heroica ella también, a la que se injuria, se insulta, se desprecia, se le hace el vacío y casi se le impide la supervivencia. Y lo hace registrando cómo el protagonista recibe todo el daño insoportable de la violencia institucional y ella, y las suyas, niñas incluidas, el de la vecinal.

Y lo hace con esos planos inmensos de las montañas, frente a los cerrados y lúgubres, pero igualmente imponentes a la contra, de las prisiones. Y lo hace estilizando las torturas sufridas – en una solución fílmica tan singular y potente como cuestionable – por un objetor de conciencia inquebrantable, no solo en función de su fe religiosa – que sobre todo – sino por las medidas brutales y genocidas de los nazis contra los colectivos más vulnerables. Y lo hace tomándose su tiempo. Y lo hace también con esos animales de la granja, queridos pero explotados, aunque no haya maltrato real pero sí resulta triste y desasosegante para quien esto firma especialmente en una de sus escenas…

Coproducción entre Estados Unidos y Alemania, de 180 minutos de metraje. Su guión lo firma también el propio director. Su bellísima fotografía se debe a Jörg Widmer y su excelente banda sonora, en la que se incluyen preciosas piezas clásicas, a James Newton Howard. Tiene un reparto en estado de gracia, en el que destacar al magnífico protagonista August Diehl, pero también a Matthias Schoenaerts, a la estupenda Valeria Pachner y hasta un Bruno Ganz de nuevo en la piel del Mal en una pequeña aparición.

La debatiremos en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles, 4 de marzo, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol, a la que esperamos se unan. Mientras tanto, no dejen de verla y háganlo cuanto antes.

Post Scriptum:

Esta firmante ha tenido conocimiento de que hoy, sábado 22 de febrero, se conmemora también el 77 aniversario de las ejecuciones en la guillotina de dos chicos y una chica, de 24, 23 y 21 años respectivamente, universitarios y miembros fundadores del grupo de resistencia pacífica al nazismo La Rosa Blanca que estaba motivado también por consideraciones éticas, morales y religiosas. A pesar de ser ferozmente interrogados por la Gestapo nunca traicionaron a sus compañer@s. Ella y ellos sí han sido honrados en su país, figuran en el Panteón de Alemanes Ilustres y muchas calles, parques y avenidas llevan sus nombres. A saber: Sophie y Hans Scholl, hermana y hermano, y Christoph Probst.

El cine germano también se ha hecho eco de su historia, con dos películas: ‘La Rosa Blanca’ (1982), de Michael Verhoeven y ‘Sophie Scholl – Los últimos días’,  (2005), de Marc Rothermund, que obtuvo numerosos reconocimientos entre ellos dos Osos de Plata en Berlín al Mejor Director y a la Mejor Actriz. Fuentes: Wikipedia y el grupo de La Rosa Blanca de Facebook.

Escrito queda.