SEFF 2017. Sección Oficial. ‘A violent life’: Patria

El Frente Nacional de Liberación de Córcega es una organización armada que combinó el nacionalismo independentista con el marxismo-leninismo. Tuvo su máximo apogeo en los años 90, en los que llevaron a cabo un millar de atentados contra todo tipo de personas, empresas y establecimientos relacionados con el Gobierno francés en la isla. En esa década, se enfrentaron sus distintas corrientes en una guerra abierta que dejó 15 muertos y varios heridos. El 25 de junio de 2014 anunció su abandono de la lucha, su progresiva desmilitarización y su salida de la clandestinidad. Fuente: Wikipedia.

El realizador de esta nacionalidad Thierry de Peretti, cosecha del 70, da cuenta en esta película a concurso de los tiempos más álgidos de esta guerra sin cuartel, a través de la figura de un estudiante que, a raíz de ser encarcelado por transportar armas, se radicaliza y afilia, junto a sus amigos más cercanos, a la facción más presuntamente teórica y de izquierdas, lo que no les impide mancharse las manos de sangre en una espiral de violencia fratricida y letal.

Y lo hace sin épica, ni lírica, ni acción, ni espectáculo. Y lo hace con una crónica demoledora de esos años de plomo, en los que el idealismo y el más exaltado amor a la patria se aliaron con la delincuencia, la codicia, las traiciones y los intereses de unos líderes que jugaron a un ajedrez criminal teniendo como peones a la mejor juventud militante. Jóvenes en el tablero, sí, pero no inocentes, pese a que sus ideales e ideología les servían como coartadas morales de sus asesinatos. Cómplices, verdugos y víctimas, por amor a la Patria…

Protagonismo masculino plural, en esta oscura historia en la que las mujeres no son sujetos a parte entera y solo existen en referencia a sus relaciones con los guerreros. Madres, novias, amantes, esposas… víctimas también de la dinámica que ellos crearon y del machismo del que estaban impregnados. ‘A violent life’ no necesita enfatizar, ni subrayar, para mostrar toda esa complejidad de hechos y circunstancias, de historias y de Historia. Con un final, además, abierto e inquietante.

Producción francesa, de 107 minutos de metraje. Dedicada al padre del director quien también firma el guión, junto a Guillaume Breaud. La excelente fotografía, teñida de la negrura de la historia, se debe a Claire Mathon. Y el reparto, tan desconocido como solvente.

No dejen de verla.

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SEFF 2017. Sección Oficial. ‘A fabrica de nada’: ¡¡¡A las barricadas!!!

Quien esto firma, hacía mucho tiempo que no veía, ni en el cine, ni en el SEFF, una película, no dirá política – porque el contenido ideológico lo tienen todas mejor o peor enmascarado- pero sí militante. Militante, comprometida, singular y nada panfletaria. Con tres horas de duración que se llevan muy bien, pese a ciertos bajones de ritmo…¡¡¡incluso a las 9 de la mañana!!!

Una película militante y cañera, que se posiciona inequívocamente con la plantilla de una fábrica cuyos responsables están robando su propia maquinaria, a fin de “reconvertirla” y despedir a la mayoría. Pese a tenerlo todo en contra y sin cobrar el sueldo, deciden mantenerse firmes frente a las sobornos económicos de la empresa y sus intentos de dividirles.

Esto nos es contado en diversas fases que recogen su firmeza, compromiso y valor, pero también sus contradicciones y sus desalientos. Que recogen también la crisis de pareja que atraviesa uno de ell@s y cómo un equipo de filmación graba un documental sobre su situación y las decisiones que van tomando.

Que les sigue en sus disputas, complicidades, fortalezas y desánimos. Que analiza su situación laboral con referencia a la del capitalismo global. Que les retrata también en un divertido número musical.

Que apuesta por ell@s siempre, en cada momento y en cada paso que dan. Que radiografía, a través de esta historia real, la alienación de un sistema y la indefensión de una clase que, unida, jamás será vencida. A pesar de la desproporción de fuerzas… Pero que contiene una escena de desprecio y maltrato animal que, si bien de ficción, no es ni necesaria, ni de recibo.

Producción portuguesa de 177 minutos de metraje. La dirige Pedro Pinho,  la escriben, con él, Tiago Hespanha, Luisa Homem y Leonor Noivo y su fotografía se debe a Vasco Viana.

Una apuesta inequívocamente de izquierdas de esta Sección Oficial, y del Certamen, que se agradece. Véanla.

 

SEFF 2017. Sección Oficial. ‘Un sol interior’: Esa cosa llamada amor

La actriz, guionista, realizadora y profesora de universidad Claire Denis, París, cosecha del 48, es la tercera mirada de mujer que reseñamos en el Concurso y adapta libremente en esta su última propuesta la novela de Roland Barthes ‘Fragmentos de un discurso amoroso’. Se trata de una producción francesa, de 94 minutos de metraje, cuyo guión, a partir del texto citado, escribe, junto a Christine Angot. La fotografía, llena de matices, la firma Agnés Godard y la música, otro tanto, se debe a Stuart Staples.

La historia remite a una pintora, separada y con una hija, que sueña con encontrar el verdadero amor… cosechando tan solo disgustos y decepciones. Todo ello pese a estar muy considerada en su profesión, tener un círculo de amistades del mundillo y ser una mujer atractiva y carismática, inteligente y receptiva.

En este divertimento, aparentemente ligero, pero con una curiosa carga de profundidad teñida de sutileza, sarcasmo, humor ácido y fina ironía, la directora nos revela la alienación de las relaciones en las que el coito, a menudo torpe e insatisfactorio, sustituye al trato y a la verdadera intimidad. A las expectativas, ilusorias, que se proyectan en el otro-a desconocid@. A las vivencias afectivo-eróticas tan diferentes en hombres y mujeres.

A este respecto hace un demoledor retrato de los personajes masculinos vistos en su esnobismo, egoísmo, incapacidad afectiva, rudeza y contradicciones. Pero también deplora la baja autoestima depresiva del personaje central – una magnífica y luminosa Juliette Binoche – que la convierte presa fácil de ciertos ligones pretenciosos.

Esto lo ejemplifica muy bien la cópula que abre el filme, en la postura convencional del misionero, en la que se retrata, sin embargo, en gestos y palabras, la insatisfacción de la protagonista con un amante torpe, zafio, machista y desconsiderado, muy bien compuesto por el intérprete y  realizador Xavier Beauvois, de quien se ha proyectado, en esta Sección, ‘Les gardiennes’. Porque el equivalente de una mirada masculina a esa escena sería el tópico orgasmo femenino….

Si a todo ello añadimos las estimulantes presencias, aunque sean episódicas, de Josiane Balasko, Valeria Bruni Tedeschi y un sorprendente Gérard Depardieu, estupendo en la divertida escena final sobreimpresionada con los títulos de crédito… quien esto firma recomienda su visión de todas, todas.

SEFF 2017. Sección Oficial. ‘Barbara’: El águila negra

Quien esto firma, hubiera querido asistir a la rueda de prensa de las 13.30 con el actor y realizador francés Mathieu Amalric, cosecha del 65, a propósito de esta película suya tras la cámara, ‘Barbara’ que acababa de ver esta mañana en el Concurso. Pero le coincidió con otra proyección y se ha quedado con las ganas…

Quien esto firma, hubiera querido preguntarle por este film singular que, bebiendo de ambos géneros, trasciende los del biopic y del cine dentro del cine. Hubiera querido preguntarle por la complejidad de su propuesta, por los cuatro, como poco, planos narrativos que tiene.

A saber, el del rodaje de una película sobre esta enorme cantautora francesa; el de la actriz que la interpreta en su vida real; el de la propia Barbara en imágenes documentales; el de la protagonista- inmensa, exquisita Jeanne Balibar, a quien nadie debería arrebatarle el Premio a la Mejor Actriz por su composición extraordinaria y que, además, canta maravillosamente- recreando a la estrella y el de la mirada del realizador – que da vida también a su alter ego en la historia – filmando todo ello.

Hubiera querido decirle que ha sido muy valiente, dinamitando cualquier referente al uso, aún a riesgo de resultar ininteligible y desordenado a veces; aún a riesgo de comprometer su exhibición en circuitos comerciales; aun a riesgo de circunscribirse a l@s fans de la artista: aún a riesgo de complicar innecesariamente la narración. Hubiera querido decirle que, con todo y pese a todo, incluso con las mínimas referencias y asideros que proporciona, ‘Barbara’ resulta sugerente y fascinante…

98 minutos de metraje. El guión también lo escribe el propio Amalric. Su excelente fotografía la firma Christophe Beaucarne. ¿Y qué mejor banda sonora que las canciones de la única e irrepetible protagonista, algunas de ellas, como se ha comentado con anterioridad, en la voz de Jeanne Balibar?

Atrévanse a verla. No lo lamentarán.

 

SEFF 2017. Sección Oficial. ‘Zama’: Conquistas

Esther García, Agustín Almodóvar y Lola Dueñas glosaron anoche en Sevilla a esta película – coproducción entre Argentina, España, Francia, México, Brasil, Estados Unidos y Países Bajos- en la que está implicada la productora de los dos primeros, El Deseo, y  en cuyo reparto está la actriz – y a su realizadora, Lucrecia Martel, cosecha del 66. Y lo hicieron congratulándose de que- tras casi diez años después de ‘La mujer sin cabeza’ (2008) y de superar un delicado problema de salud- se hubiera puesto de nuevo ante las cámaras, con un resultado que calificaron de obra de arte.

Centrada en la figura del oficial español del siglo XVIII, Don Diego de Zama, residente a su pesar en Asunción, cuyo traslado a Buenos Aires se eterniza y complica innecesariamente con todo tipo de burocracias y obstáculos. Decide, entonces, unirse a una expedición a la caza y captura del bandido más buscado para rehabilitar su buen nombre.

115 minutos de metraje. Su guión lo escribe también la propia directora, basada en la aclamada novela homónima de Antonio di Benedetto. La fotografía maravillosamente, con un tratamiento cromático singular, Rui Poças y la protagoniza, además de Lola Dueñas ya citada y un reparto más que convincente, un excepcional Daniel Giménez Cacho.

El valor de la obra al encuadrar al personaje “en una condición existencial angustiosa y reflexiva en un territorio caracterizado por la lejanía, la ajenidad y la disposición para el recuerdo… donde la cualidad filosófica se desprende naturalmente de una prosa deslumbrante”, según puede leerse en una reseña de Casa del Libro, lo trastada en imágenes, y lo adapta, con su singular, radical, inclasificable y transgresor estilo Martel en esta película que nos ocupa.

Una película hipnótica, no realista al uso, que interpreta la historia con tanta libertad como agudeza, valiéndose de una puesta en escena, unos diálogos no siempre sincronizados y una galería de situaciones y personajes tan desconcertantes como ajustados a la verdad incómoda de la colonización española y de la miserable situación de un funcionario de la Corona en el exilio.

No es, como ninguna de las suyas, una propuesta comercial, ni fácilmente digerible. De hecho, hubo muchas deserciones en la sala durante su proyección. Pero si se dejan llevar por su belleza perturbadora y cruel, por su perverso sentido del humor, por su descripción tan sui géneris de una época y de su protagonista, de los paisajes tan estilizados, de esa jungla, de la fauna humana de toda condición que la puebla… tendrán el premio.

Viene sin manual de instrucciones y les exige toda su receptividad. Puede irritarles o fascinarles, o ambas cosas, pero es una experiencia artística y sensorial que no deberían perderse.

 

SEFF 2017. Selección EFA.’Sin amor’: Almas muertas

Del cineasta ruso Andrey Zvyagintsev, cosecha del 64, hemos visto en el SEFF títulos tan estimables como ‘Elena’ o ‘Leviatán’. En ellos, como en esta ‘Sin amor’ – 128 minutos de metraje, con un guión que firman conjuntamente el director y Oleg Negin, con una espléndida fotografía de Mikhail Krichman y una potente y dramática banda sonora de Evgueni Galperine. Premio del Jurado en Cannes y 3 nominaciones a los del Cine Europeo – hace un despiadado retrato de su país.

Un despiadado retrato de una burguesía desprovista de ética y de sentimientos en cuyo modus vivendi lo material ha desplazado a lo esencial. Un despiadado retrato, en este caso, de un matrimonio en trance de divorcio cuyo hijo desaparece durante una de sus peleas.

Un despiadado retrato de una naturaleza hermosa, pero cruel. De una naturaleza que subraya la desoladora falta de afecto entre los personajes. Una puesta en escena sutil e imponente, aliada a un paisaje tan gélido como las relaciones interpersonales y sociales de las que da cuenta

Un despiadado retrato de la hipocresía, llevada a límites insostenibles, de una convivencia infernal por respetar las pautas aberrantes de un trabajo. Un despiadado retrato de dos cónyuges, que han rehecho sus vidas sentimentales, pero siguen compartiendo el mismo techo. Un despiadado retrato de la crueldad con la que es tratado un niño inmerso en esa pesadilla.

Pero… todo ello aliado a un despiadado, esquemático, tendencioso y ferozmente misógino retrato de los personajes femeninos. La protagonista, la pareja actual, y sus respectivas madres están vistas con una ferocidad que no tiene equivalente en los personajes masculinos.

Ese es uno de los errores de bulto que contamina la credibilidad, la capacidad crítica y el propio mensaje del filme. Un filme, por otra parte, sólido y doloroso hasta lo insoportable, con un final tan implacable como demoledor, que no deberían perderse.

SEFF 2017. Sección Oficial. ‘Western’: Los extranjeros

Esta es la segunda película realizada por una mujer, que quien esto firma ha tenido ocasión de ver en la segunda jornada del Festival, y la primera, por cierto, de la Sección Oficial. Se trata de una producción entre Alemania, Bulgaria y Austria, escrita y dirigida por Valeska Grisebach, de 100 minutos de metraje, muy bien fotografiada por Bernhard Keller y excelentemente interpretada.

La historia remite a una cuadrilla de trabajadores alemanes, que van a construir una central hidráulica en un pequeño pueblo búlgaro entre montañas. Instalan allí su campamento y, salvo una excepción, apenas si se relacionan con sus gentes y la incomprensión por ambas partes va creciendo…

Con un protagonismo masculino plural, la directora trata muy bien el machismo, la prepotencia y el clasismo de los que hacen gala estos extranjeros separados de los nativos por barreras culturales y lingüísticas, pero también por las diferentes actitudes ante la vida y por los clichés prejuiciosos que los unos tienen de los otros y viceversa. Solo uno de ellos, la excepción citada, será capaz de transgredirlas y estrechar vínculos amistosos.

Aquí están, pues, los códigos del western desde la mirada crítica e inteligente de una mujer que también describe en este relato las distintas formas de ser europeos y las distintas Europas posibles. El caballo tampoco podía faltar pero en este caso, aunque los créditos incidan en que no hubo daño animal, no tuvo que disfrutar precisamente en este rodaje… Además, desde el punto de vista de quien esto firma, la narración se reitera y se hace lineal, salvo por un grave incidente, en la segunda parte.

Con todo y por todo, hay que verla.

SEFF 2017. ‘Las Nuevas Olas’.’Ava’: Verano oscuro

La primera en la frente. O, lo que es lo mismo, la primera película realizada por una mujer que ha visto quien esto firma, se ha resuelto en decepción. Fue recomendada en este blog, al venir precedida de críticas muy favorables, cosa que se ruega encarecidamente tengan en cuenta. Pero con quien esto escribe, no ha conectado.

‘Ava’ es una película francesa, de 105 minutos de metraje, ópera prima de Léa Mysius, cosecha del 89, fotografiada con luminosidad y matices por Paul Guilhaume y excelentemente interpretada por Noée Abita. Narra la historia de una chica de 13 años, que padece una enfermedad ocular que la condenará a perder la visión. Su madre pretende, para compensarla, que sea el verano más feliz de su vida, pero ella lo afrontará a su manera…

Hay que decir que uno de los valores de ‘Ava’ es su frescura y naturalidad en el retrato, nada convencional, de una familia atípica formada por la madre – joven, abierta, comprensiva y sexualmente activa- una niña pequeña y la protagonista. Una familia, con la progenitora al frente, perteneciente a la clase trabajadora y que disfruta de sus vacaciones en una playa popular y populosa.

Estupendas las panorámicas del ambiente y de l@s otr@s veraneantes nada al uso, así como el modus vivendi familiar y la comunicación, tan sincera y cómplice, pero crítica, entre madre e hija. Y las relaciones interraciales. Aquí se muestra a otra Francia, a otr@s franceses-as muy diferentes a l@s que exhiben las películas comerciales. No es, huelga decirlo, nada burguesa, ni acomodaticia, sino todo lo contrario. Estos son sus principales valores.

Pero, de entre todas las opciones posibles del relato, la realizadora ha escogido una suerte de dispersión, una huida hacia adelante en la que el drama de la protagonista se elude, o se solapa, con una indigesta mezcla de aventuras bizarras, surrealistas y sin la más mínima coherencia, ni consistencia, de guión, ni narrativa. Buscando el efectismo resultón, el carpe diem más inconsecuente, se ha perdido autenticidad. Una pena.

Con todo, debe ser vista.

SEFF 2017: Las tribulaciones de una acreditada

Llevamos dos días, contando el de hoy, los dos primeros del Festival, sin proyecciones de la Sección Oficial por la mañana. Cierto, es muy agradable no tener que madrugar, pero… luego, como ha ocurrido en pasadas ediciones, a partir del domingo supone un auténtico maratón que alcanza la franja horaria de las 17 horas. Una franja horaria en la que se proyectan películas estimables de otras Secciones – que también queremos ver – difícilmente recuperables. Francamente, no es de recibo.

En el caso particular de quien esto firma, la extraordinaria experiencia – ya descrita, con testimonios gráficos, en una entrada anterior – de participar, como representante de la crítica, en el excelente programa ‘El Séptimo Vicio’, que nunca le agradecerá bastante a la organización del SEFF,  va a obligarla, para no perderse un título a concurso, a verlo por la noche. Una noche, pródiga en ofertas estimulantes, como las de mejores referencias y muchas de las miradas de realizadoras, dentro de la minoría que representan en la programación… y de larga duración.

De una duración incompatible con el madrugón del día siguiente y con la experiencia, más inquietante aún siendo mujer, de verte abocada a coger un taxi, con el coste que supone, que te lleve de vuelta a casa. Cierto, hay metro hasta las dos de la madrugada -¡¡¡bravo!!! – pero cuando, desde la salida hasta tu portal, hay unos minutos de paseo en la más completa soledad, como que no. Esto no ocurriría de tener libres para otras Secciones la tarde y noche más asequibles.

Además, un cambio de criterio a última hora evitó que much@s acreditad@s pudiéramos sacar el jueves las entradas para toda la semana. La gente que canjeó hasta las 12.30 pudo hacerlo y quienes llegamos más tarde, no. Francamente, no es de recibo tal discriminación cuando, por tener el tiempo tan ocupado y que escribir una o dos crónicas diarias, el hacer cola ante las taquillas cada día es una dificultad añadida.

A subsanar. Escrito queda.

SEFF 2017. Selección EFA. ‘El sacrificio de un ciervo sagrado’: Ojo por ojo

Para quien esto firma, ha sido un comienzo de Festival atípico por la intervención en El Séptimo Vicio, que ya les detalló en la entrada anterior. Al perder la sesión de acreditad@s de ‘Tierra firme’, de Carlos Marqués-Marcet, la primera en proyectarse de la Sección Oficial, por esta causa, y no poder recuperarla en la Gala inaugural por carecer de invitación, optó por la última propuesta del transgresor e inclasificable cineasta ateniense Yorgos Lanthimos, cosecha del 73, integrada en la Selección EFA.

Coproducción anglo-irlandesa de 120 minutos de metraje. Su guión, inspirado libremente en la Ifigenia de Eurípides, lo escriben el propio director y Efthymis Filippou. Su espléndida fotografía es de Thimios Bakatatakis y en su hipnótica banda sonora coexisten tanto hermosos temas clásicos como los más chirriantes y opresivos. Mejor Guión en Cannes y Premio de la Crítica (Ex aequo), en Sitges. Con un reparto en estado de gracia en el que destacamos a un solvente Colin Farrell, a un magnífico Barry Keoghan y a una excelente Nicole Kidman.

La historia la protagonizan una familia, aparentemente, modélica y muy solvente formada por un cirujano y una oftalmóloga de éxito, con un@s irreprochables y bellísim@s hija adolescente e hijo menor, a quienes todo les sonríe hasta que la amistad protectora del hombre con un chico de 16 años, a quien está vinculado por un drama, hará que sus vidas se deslicen hacia el abismo.

Entre el thriller, el thriller psicológico y los toques fantásticos y sobrenaturales, Lanthimos nos revela toda su despiadada crueldad, toda su insondable negrura aliadas a una suntuosa, elegante y potente puesta en escena nunca gratuita, ni esteticista, al servicio de una historia perturbadora y feroz. Una historia no necesariamente inteligible en su totalidad, pero pródiga, tanto en sugerencias simbólicas, como en una inmisericorde disección de la alta burguesía contemporánea y su incapacidad para experimentar emociones auténticas.

Con ecos, como se ha señalado acertadamente, de Kubrick, Haneke o Lynch, el realizador tiene, no obstante, sus señas de identidad muy marcadas, personales e intransferibles, para lo mejor y para lo peor. Esta se inscribe en el primer caso por méritos propios. Lanthimos en estado puro, sin manual de instrucciones, en plenitud de forma y con notables cargas de profundidad. Salgan de su zona de confort y no se la pierdan.