‘Call me by your name’: Verano 1983

Quien esto firma – aquejada de un fuerte resfriado de las vías respiratorias altas, que la mantendrá obligatoriamente enclaustrada, por prescripción facultativa, al menos un par de días más – no ha podido resistir la tentación de hacer una escapada al cine para ver esta película italiana – de 130 minutos de metraje, dirigida por Luca Guadagnino, cosecha del 71, escrita por él mismo y por James Ivory, sobre la novela de André Aciman, con una bellísima fotografía de Sayombhu Mukdeeprom y una excelente música de Sufjan Stevens – que viene precedida de las mejores críticas y de reconocimientos tales como 4 nominaciones a los Premios BAFTA y otras tantas a los Oscar, Mejor Película, Guión Adaptado, Actor y Canción.

Y a fe que esta historia de amor entre un adolescente de 17 años y el joven ayudante norteamericano de su padre, ambos de raíces judías, en la mansión veraniega de los progenitores del primero y en el año de gracia que se indica en el título, merece sobradamente todos los honores.

Porque tiene una puesta en escena impecable, con un tratamiento de la luz, del color y del paisaje natural y urbano de un entorno tan hermoso que corta el aliento, sin tentaciones preciosistas, integrándolo armoniosamente en el relato. Porque transmite amor por la cultura, la civilización, la lectura, el refinamiento – sin tentaciones de pedantería, muy al contrario –  el arte y la vida en cada plano.

Porque no da cuenta de un romance al uso, ni desigual, ya que el menor es extremadamente inteligente, cultivado, atípico, dotado para la música y bastante maduro para su edad, al tiempo que con la inocencia y las perplejidades de los primerizos a nivel erótico y sentimental. Porque su partner es un veinteañero sensible e igualmente ilustrado, a quien le atraen precisamente esas cualidades antes que los atributos físicos.

Porque la familia del chico es igualmente civilizada, generosa y comprensiva y ejerce, con una refinada sencillez, el carpe diem. Ejemplares al respecto las palabras del padre al hijo en una de las escenas finales y cómo su madre y él mismo le animan a vivir esa pasión. Encarnados con solvencia por Michael Stuhlbarg y Amira Casar.

Porque la relación entre ambos protagonistas – espléndidos Timothée Chalamet, tan justamente galardonado, y Armie Hammer – no es una línea recta, sino que tiene muchos meandros y complejidades, derivadas de los malentendidos, confusiones y diferentes posiciones y personalidades de uno y de otro, con un despertar sexual plagado de ambigüedades. Esto es sabiamente filmado con el ritmo preciso. Con el ritmo del trato y del proceso del enamoramiento, tan ausente,  minoritario, o relegado al subgénero más sentimental, en el cine contemporáneo.

Porque, como ha declarado su realizador, a Luis Martínez en El Mundo: “Toda obra de arte que se ocupe del deseo es necesariamente política… porque el deseo es un ejercicio de libertad, como el amor… que compromete tu identidad y nos coloca al límite de lo que somos” Y porque eso sabe retratarlo aquí, en consecuencia,  con las mayores depuración estilísticas y narrativas. Sabia y lúcidamente, paso a paso.

A la animalista que esto firma, solo le ha sobrado la escena del pez, no por trucada, menos innecesaria. Será, si ustedes lo deciden, una de las que debatiremos en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles, 7 de febrero.

Llamémosla por su nombre. Una joya que nadie, en su sano juicio, debería perderse.

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‘120 pulsaciones por minuto’: Lazos de sangre

Hombres y mujeres jóvenes unid@s por los lazos de una sangre contaminada de un virus destructivo. Aún más, mortal de necesidad, en el París de los años 90, donde se sitúa la historia de esta película francesa – de 143 minutos de metraje, escrita por su realizador Robin Campillo y Philippe Mangeot y muy bien fotografiada, en su luz y en su negrura, por Jeanne Lapoirie – que se hizo con el Gran Premio del Jurado en Cannes, entre otros múltiples reconocimientos, y fue seleccionada por su país para competir por el Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa, pero no llegó al sprint final.

Gente en la flor de la vida que, en su mayor parte, se sabe condenada a muerte, a corto, medio, o poco más, de plazo, que emplean todas sus energías vitales en el activismo frente a un Gobierno – presidido entonces por Mitterand – que les deja en la estacada; frente a un laboratorio que se niega a informarles de sus investigaciones y nuevos tratamientos; frente a organizaciones de enferm@s pseudooficiales que resultan más cómplices que críticas; frente a sí mism@s, cuestionándolo todo y cuestionándose en debates y acciones ininterrumpidas.

Gente que dedica el tiempo que les queda, y-o supervivientes comprometid@s, a un activismo incansable. Sensibilizando, provocando, creando conciencia con procedimientos radicales de fondo y de forma. Gente que, pese a todo, tiene tiempo para divertirse y para amar. Para amar a alguien a la desesperada en el breve plazo del que disponen -“Lamento haberme cruzado en tu camino” – en el placer, en el dolor, en la angustia y en el tránsito.

Robin Campillo no engaña. Enseña sus cartas desde el minuto uno. Sin concesiones. Como el compromiso político de sus personajes. Pueden ustedes gustar o no. Desde el punto de vista de quien esto firma, es una película militante, honesta, justa, pertinente y necesaria. Pero también erótica, sensual, emotiva y lírica pese a sí misma, pues tampoco es complaciente con el drama que describe, ni con la trágica conclusión, ni con las ceremonias de un adiós revestido de tanta dignidad como cercanía.

Con un reparto en estado de gracia en el que destacan el carismático  argentino Nahuel Pérez Biscayart, la maravillosa Adéle Haenel y el sensible Arnaud Valois.

Sean valientes y véanla.

Tertulia de cine Luis Casal Pereyra: Nuevo recordatorio y advertencia muy importante

Dentro de dos semanas justas, el miércoles, 7 de febrero, a las 19.30, en la cuarta planta de la sevillana Casa del Libro, de la calle Velázquez, tendrá lugar la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra, ya en su sexta temporada.

Debatiremos sobre las siguientes películas:

‘Tres anuncios en las afueras’, de Martin McDonagh. Premios del Público en San Sebastián y Toronto, Mejor Guión en Venecia, 9 nominaciones a los BAFTA y 7 a los Oscar. HAY QUE VERLA CUANTO ANTES.

El enlace de la crítica en el blog es:

https://sevillacinefila.com/2018/01/15/tres-anuncios-en-las-afueras-america-profunda/

‘Los archivos del Pentágono’, de Steven Spielberg. Aunque precedida de las mejores críticas y reconocimientos, solo ha conseguido 2 nominaciones a los Oscar y no al mejor director, toda un despropósito. HAY QUE VERLA CUANTO ANTES.

https://sevillacinefila.com/2018/01/21/los-archivos-del-pentagono-el-primer-borrador-de-la-historia/

Y ahora viene la cuestión. La elegida en la anterior sesión fue la italiana ‘Call me by your name’ o ”Llámame por tu nombre’, de Luca Guadagnino. 4 nominaciones a los BAFTA, Mejor Película en Toronto y 4 nominaciones a los Oscar. Pero luego fue descartada porque se retrasaba su fecha de estreno. Sin embargo, pese a todo, ENTRA ESTE VIERNES Y PUEDE VERSE EN VERSIÓN ORIGINAL. HAY QUE VERLA CUANTO ANTES.

En su lugar, se propuso ‘120 pulsaciones por minuto’, de Robin Campillo, Gran Premio del Jurado en Cannes y muchos reconocimientos y nominaciones. Ya en cartelera. HAY QUE VERLA CUANTO ANTES.

Así que ustedes deciden cual de las dos debatiremos y la otra podemos reservarla para la sesión de marzo. No hay que perderse ninguna, en cualquier caso.

El  invitado, un lujo y un honor, será el periodista, crítico, escritor, dramaturgo y amigo, José Luis Ordóñez, de cuyo extenso currículum se ha comentado algo en el recordatorio anterior y sobre el que ampliaremos más en la sesión.

Ya saben, la entrada es libre, promete muchísimo y les esperamos.

‘Los archivos del Pentágono’: El primer borrador de la Historia

La  frase que titula esta entrada describe al periodismo en palabras de Philip Graham – 1915 – 1963, abogado y copropietario, en un 70% de ‘The Washington Post’, por voluntad de su suegro, Eugene Meyer , quien le antepuso a su hija, Katharine Graham (1917-2001), de soltera Meyer, a la que dejó tan solo un 30%, pese a ser periodista titulada, por ser mujer. Pero, por estos azares del destino, finalmente fue ella, tras el suicidio de su marido, depresivo y bipolar, quien finalmente asumió la responsabilidad del rotativo e hizo Historia.

De esto, y de tantas otras cosas más, trata esta producción de 116 minutos de metraje, dirigida por Steven Spielberg, escrita por Liz Hannah y Josh Singer, fotografiada con su maestría y solemnidad habituales por Janusz Kaminski, fiel al realizador desde los años 90, y otro tanto puede decirse de la excelente banda sonora debida al talento incontestable del clásico John Williams.

De esto, y de tantas otras cosas más, como de un tiempo y un país en el que el periodismo y el poder político eran aliados y hasta cómplices. De como esa luna de miel – con amistades, viajes, fiestas, veladas e intimidades compartidas – que había durado cuatro décadas y otras tantas presidencias, estalló en mil pedazos con ciertas revelaciones.

De esto, y de tantas otras cosas más, como de los documentos secretos de una guerra innecesaria, sucia, inmoral y sangrienta, cuyos promotores vendieron como heroica, mintiendo a toda una nación. De como dos cabeceras asumieron la publicación de un material tan sensible como explosivo, afrontando una demanda, ante el Supremo y contra la Primera Enmienda, de una Administración especialmente siniestra.

De como una mujer, la primera editora de la suya, desafió las convenciones, los afectos y las presiones de todo tipo y dio luz verde a tales revelaciones, respaldada por un director, unas fuentes y una redacción todos a una. Y dio, dieron, luz verde al debate sobre la libertad de expresión.

Todo ello nos es narrado por el mejor Spielberg con  solvencia, talento, honestidad y rigor, sin concesiones a la banalidad más explícita en aras de evitar la simplificación de unos hechos y un@s protagonistas no necesariamente familiares al gran público. Pero sin renunciar, a medida que este drama avanza, a la intensidad, a la emoción y  a la épica en un vibrante in crescendo hasta su tan abierta como reveladora conclusión.

Precedida de numerosos reconocimientos, esta declaración de amor a un periodismo que ya casi no existe desde sus máquinas, linotipias, rotativas, impresoras y a quienes lo hicieron, este acento en un personaje femenino único, en un mundo de hombres, – con una inmensa Meryl Streep, a quien todos los reconocimientos le son debidos – con un partner tan magnífico como Tom Hanks, junto a un reparto en estado de gracia en el que destacamos a Matthew Rys, Alison Brie, Bruce Greenwood o Bob Odenkirk entre un larguísimo etcétera… es una de las elegidas para debatir en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles, 7 de febrero.

Ni se les ocurra perdérsela.

 

 

‘En cartelera’: Activismo y conquistas

Destacamos cinco películas entre la oferta de estreno de mañana, viernes, 19 de enero. A saber, y las comentaremos por este orden, dos francesas – que lamentablemente, solo podrán verse dobladas – una mexicana, una argentina y una estadounidense, que se proyectará también en su versión original subtitulada.

La primera es ‘120 pulsaciones por minuto’, de Robin Campillo. Describe la lucha de jóvenes activistas para sensibilizar sobre el SIDA en el París de los años 90. Aclamada por la crítica, precedida por numerosos reconocimientos como el Gran Premio del Jurado en Cannes y candidata por Francia al Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa, su visión es ineludible. Además, como se comentó en una entrada anterior, si finalmente una de las elegidas para debatir en nuestra próxima tertulia del miércoles, 7 de febrero, ‘Llámame por tu nombre’, de Luca Guadagnino no se estrena el día 26 de este mes, la comentaremos en su lugar. VÉANLA CUANTO ANTES.

La segunda es ‘El joven Karl Marx’, de Raoul Peck. Narra el encuentro, en el París de 1884, entre Marx y Engels, con todas las consecuencias teóricas, ideológicas y políticas a las que dio lugar. Contraste de pareceres, pero no hay que obviarla.

La tercera es ‘Me estás matando, Susana’, de Roberto Sneider. Entre la comedia, el drama y el romance da cuenta de la crisis de una pareja y de la reacción del marido abandonado, que la sigue a Estados Unidos. División de opiniones, pero hay que darle una oportunidad.

La cuarta es ‘Zama’, de Lucrecia Martel. Drama histórico sobre un personaje real, Don Diego de Zama, oficial español del siglo XVIII, mientras espera en Asunción su transferencia a Buenos Aires que nunca llega. Una película nada fácil, ni al uso, pero transgresora y fascinante que debe verse. Premio Especial del Jurado en el SEFF. Aquí tienen el enlace de la crítica del blog:

https://sevillacinefila.com/2017/11/06/seff-2017-seccion-oficial-zama-conquistas/

Y la quinta es la gran estrella de la semana, ‘Los archivos del Pentágono’. de Steven Spielberg. Un drama periodístico, basado en hechos reales y ambientado en los 70, sobre la publicación de documentos secretos por parte de dos importantes medios norteamericanos y las consecuencias derivadas de tal decisión. Sus críticas son excelentes y sus reconocimientos, numerosos. Con Meryl Streep y Tom Hanks. No hay que perdérsela bajo ningún concepto. Es una de las elegidas para debatir en nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra. VÉANLA CUANTO ANTES.

Tertulia de cine Luis Casal Pereyra: Recordatorio y algunas rectificaciones y matizaciones

Esta entrada es para recordaros que la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra tendrá lugar el miércoles, 7 de febrero, a las 19.30 horas, en nuestra sede habitual de La Casa del Libro en la sevillana calle Velázquez.

Debatiremos sobre tres películas del máximo interés y calidad. A saber:

‘Tres anuncios en las afueras’, de Martin McDonagh, ya en cartelera. HAY QUE VERLA CUANTO ANTES. Os dejo aquí el enlace de mi crítica en el blog:

https://sevillacinefila.com/2018/01/15/tres-anuncios-en-las-afueras-america-profunda/

‘Los archivos del Pentágono’, de Steven Spielberg. Se estrena este viernes próximo. HAY QUE VERLA CUANTO ANTES.

Y la tercera, la inicialmente prevista, era la italiana ‘Llámame por tu nombre’, de Luca Guadiagnino. Pero, pese a haber consultado varias entradas con su fecha de estreno el 26 de este mes, se estrena el 16 de febrero. ASÍ QUE LA DEJAREMOS PENDIENTE PARA MARZO.

En su lugar, veremos la francesa, precedida de numerosos reconocimientos y candidata al Oscar por su país, ‘120 pulsaciones por minuto’, de Robin Campillo, que entra también este próximo viernes. HAY QUE VERLA CUANTO ANTES.

El invitado, todo un lujo y un honor, será el crítico, guionista, escritor, dramaturgo y amigo, José Luis Ordóñez. Entre su extenso currículum, están las colaboraciones en reseñas cinematográficas, desde hace 10 años, en Canal Sur Radio. Pero también más ampliamente en publicaciones como Scifiworld, Aldaba o Solo Novela Negra, por citar solo tres. Un currículum extenso e importante, que incluye las novelas ‘Madera podrida con un clavo oxidado’, ‘Lo macabro del amor’ ‘237’ o ‘Manhattan desde el retrovisor’ y premios como el Sexto Continente de Relato Negro.

Así que ya lo saben. Tomen nota de este cambio y que disfruten con las películas.

‘Post scriptum:

A estas alturas, las informaciones sobre las fechas de estreno de ‘Call me by your name’ son contradictorias. En unas es el 26 de este mes y en otras, el 16 de febrero… En el primer caso, VEAN LAS DOS CUANTO ANTES -,’Call me by your name’ y ‘120 pulsaciones por minuto’ – Y DEBATIREMOS SOBRE LA QUE PREFIERAN. En el segundo, la dejaríamos para marzo.

Gracias y disculpas por este lío de fechas, del todo ajeno a la voluntad de quien esto firma.

‘Tres anuncios en las afueras’: América Profunda

Martin McDonagh – cosecha del 70, dramaturgo y realizador anglo-irlandés, muy conocido y galardonado por sus piezas teatrales, estrenadas en los mejores escenarios de su país y del mundo, siendo el más representado en Estados Unidos –  del que recordamos su  más que estimable film ‘Escondidos en Brujas’ ( ‘In Bruges’, 2008), presenta ahora esta su última propuesta.

Se trata de una producción estadounidense, de 112 minutos de metraje, cuyo guión también firma, fotografiada con mimo por Ben Davis y con una magnífica banda sonora, con hermosas piezas musicales, que subrayan los momentos álgidos del relato y no se hace sentir cuando no es necesaria, debida a Carter Burwell.

Viene precedida en su mayor parte de excelentes críticas y de reconocimientos tales como los Premios del Público en Toronto y en San Sebastián, 9 nominaciones a los BAFTA, 4 flamantes Globos de Oro, Mejor Película Drama, Guión, Actriz (Frances McDormand) y Actor de Reparto (Sam Rockwell), en su imparable carrera hacia los Oscar.

La historia remite a una mujer, que vive en una pequeña comunidad del Estado de Missouri, la América Profunda en su vertiente más rural, a la que pesa el archivo policial del caso de su hija adolescente, ferozmente violada y asesinada. Así que decide recordarlo y recordarla con esos tres anuncios a los que alude el título. Las consecuencias serán imprevisibles.

Estamos ante una película notable y singular, que mezcla con enorme talento el drama, la comedia negra, el thriller y el western. Estamos ante una película dotada de un magnífico guión, preciso y milimétrico. Estamos ante un relato tan divertido y corrosivo, como cruel y feroz. Estamos ante una historia que provoca tanto la carcajada como el sobresalto horrorizado, sin solución de continuidad, pero con un sentido de la medida y de la oportunidad realmente pasmoso.

Estamos ante una película en la que no sobra un solo plano. Estamos ante una película que arroja una mirada vitriólica sobre un modus vivendi en el que los abusos de poder, el racismo, el clasismo, el matonismo policial, la homofobia y el sexismo son la moneda corriente.

Ante una historia coral, bronca y oscura, de unos personajes  aparentemente primitivos en sus pulsiones más elementales, pero dotados de una enorme carga de profundidad. Unos protagonistas tan risibles, pese a sí mismos, como estremecedores. Unos personajes mimados por el realizador, quien les describe en toda la complejidad de su condición de sujetos cómplices y víctimas de un entorno asfixiante.

Estamos ante uno de los papeles femeninos, a no confundir con feministas, más intensos, fuertes y relevantes vistos últimamente en una cinematografía poco pródiga en ellos. Interpretada con excelencia por la eminente Frances McDormand, directa al Oscar, y a quien todos los reconocimientos le son debidos. Muy bien acompañada por un magnífico reparto – otro acierto más – en el que destacan Woody Harrelson, Lucas Hedges y un inmenso Sam Rockwell, directo al Oscar.

Estamos ante una de las tres películas elegidas para debatir en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles, 7 de febrero. Estamos ante una película que nadie, en su sano juicio, debería perderse.

Post scriptum:

La animalista que esto firma le agradece enormemente a Martin McDonagh que, pese a que su filme se desarrolla en el entorno rural y profundo ya citado, no la haya hecho sufrir con maltrato alguno, aunque fuera de ficción, a criaturas no humanas. Por el contrario, una de las escenas más tiernas – en las que el personaje central se desprende de su coraza – tiene a una de ellas como protagonista. GRACIAS.

Tertulia de cine Luis Casal Pereyra. Temporada 6 : Feliz Año Nuevo

La primera sesión de 2018 de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra resultó muy animada, intensa y participativa. Con un invitado, todo un lujo y un honor, como Juan Antonio Hidalgo, experto y amigo de la cosecha del 76, licenciado en Comunicación Audiovisual y crítico de cine desde hace 20 años en medios como El Correo de Andalucía, La Útil, La Voz de la Axarquía, Fila Siete y Palco de Sevilla… entre un largo etcétera.

Cinéfilo empedernido, ostenta el récord de películas vistas en el SEFF en casi todas las ediciones. Por si todo esto no fuera poco, dos novelas autoeditadas, una, ‘Los últimos cien días de Jindra Hertam’ publicada por Mclein y Parker, y varias recopilaciones de relatos, dan fe de su excelente registro como escritor.

Con dicho introductor, que analizó con solvencia el fondo y la forma de las tres películas a debatir, nada podía salir mal. Como así fue. Además, se generaron estimulantes debates en torno a ellas con visiones muy diversas, lúcidas y perspicaces.

De ‘Wonder Wheel’, de Woody Allen, se valoraron su extraordinaria fotografía, el tratamiento tan hermoso de la luz y del color del maestro Vittorio Storaro, un elemento dramático de primer orden. Su desesperanza, su nostalgia, su retrato de vidas frustradas, su clima, sus reminiscencias de Tennessee Williams, su reparto y sobre todo una enorme Kate Winslet muy superior a su personaje.

A la contra, el guión algo esquemático y torpe, el exceso de voz en off, la falta de humor, el trazo grueso de los mafiosos, el ser una obra menor en la filmografía de este clásico octogenario y el tratamiento misógino y tendencioso de su protagonista femenina.

‘Perfectos desconocidos’, de Álex de la Iglesia, contó con los favores generales. Se aplaudieron su magnífico casting de actores y actrices, su modernidad, su talento visual y el vigor con el que está filmada, pese a transcurrir en un único escenario, su carga crítica, su descripción de los secretos, deslealtades y mentiras, la vulnerabilidad al sentirnos expuestos, los móviles, las relaciones amistosas de perfectos desconocidos, la violencia machista, la homofobia sutil o evidente, las masculinidades soliviantadas por una revelación .. El final, con toques fantásticos, suscitó división de opiniones.

‘El sentido de un final’, de Ritesh Batra también interesó mucho. Se estimaron su historia, tan compleja como sutil, su narración en dos tiempos, pasado y presente, su tempo, su ritmo, su condición de película adulta para un público adulto. La crudeza de la historia aliada a un tratamiento sensible.

Su demoledora visión de un personaje masculino egoísta, desaprensivo, para el que el fin justifica los medios más ilícitos, acoso incluido y como es confrontado y reflejado por las fuertes, sabias, críticas, generosas y comprensivas mujeres de su entorno, que le ayudan a evolucionar y a crecer. Su descripción de las trampas de la memoria, de otras familias y formas de vida, de secretos ocultos. Su conclusión tan perturbadora, su magnífico plantel de actores y actrices de diferentes generaciones, su…

El miércoles, 7 de febrero, más. Con tres películas muy poderosas, precedidas de premios, reconocimientos y excelentes referencias. Dos de ellas, además, en la carrera hacia los Oscar. A saber:

‘Tres anuncios en las afueras’, de Martin McDonagh. Una mezcla de thriller, drama y comedia negra Premios del Público en Toronto y San Sebastián y seis Globos de Oro, Mejor Película Drama, Guión, Actriz, Frances McDormand y Actor de reparto, Sam Rockwell. Se estrena este viernes, 12 de enero. HAY QUE VERLA CUANTO ANTES.

‘Los archivos del Pentágono’, de Steven Spielberg. Un drama periodístico intenso, basado en hechos reales y ambientado en los años 70, cuando el New York Times y The Washington Post publicaron documentos clasificados como secretos por el Pentágono y la tormenta política que se desató. Protagonizan Meryl Streep y Tom Hanks. Se estrena el 19 de enero. HAY QUE VERLA CUANTO ANTES.

‘Call me by your name’ o ‘Llámame por tu nombre’, de Luca Guardiagnino. Ambientada en los 80, da cuenta de la atracción sexual y romántica que se desarrolla entre un adolescente y el ayudante de su padre en un verano especial. Se estrena el día 26 de enero. HAY QUE VERLA CUANTO ANTES.

Gracias a Casa del Libro Sevilla, a Rafael García, a Gema, a Juan Antonio Hidalgo por ser un invitado tan excelente, a Alejandro Reche Selas por estar siempre ahí y aportar tanto. Y a l@s mejores tertulian@s del mundo mundial por otra velada memorable. FELIZ 2018.

‘Molly’s game’: Las cartas sobre la mesa

Molly Bloom –  una ciudadana estadounidense, cuya cosecha se desconoce, que comenzó su andadura como esquiadora olímpica, tras un accidente y que, a punto de ingresar en la Facultad de Derecho con excelentes calificaciones, fue tentada por el mundo del juego donde “organizó durante una década las partidas de póker más exclusivas y clandestinas” – cruzó su camino con…

… Aaron Sorkin – un ciudadano estadounidense, de la cosecha del 61, escritor, productor y dramaturgo en cuyos créditos están ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’ y los guiones de ‘Money Ball’, ‘Steve Jobs’ o ‘La red social’, con un Oscar y dos Globos de Oro en su haber, entre un largo etcétera – y le convenció para que debutara en el cine adaptando su novela autobiográfica. El resultado es esta película, de 141 minutos, escrita por su realizador, con una excelente fotografía de Charlotte Bruus Christensen y una estupenda banda sonora de Daniel Pemberton. La preceden numerosos reconocimientos y nominaciones.

Sorkin ha declarado, por cierto, que no sabía nada sobre póker, ni sobre esquí olímpico, y que lo solventó en el rodaje consultando a la propia Bloom, vía correos electrónicos. Pues ya somos dos, porque quien esto firma no tiene la menor idea de dichos deporte y juego. Pero, como también ha comentado el director, no importa demasiado…

Y, en efecto, la historia tiene un arranque magnético que te pone en situación con una agilidad frenética, un ritmo espectacular, unos diálogos endiabladamente brillantes, marcas de la casa, y una protagonista arrebatadora, carismática y con un talento interpretativo fuera de lo común, Jessica Chastain, a la que secundan con solvencia y talento Idris Elba, sobre todo, él, Kevin Costner y Michael Cera, entre otros.

En cierto modo, tiene algo que ver -pese a sus temáticas y ambientes tan distintos – con ‘El caso Sloane’, de John Madden. Y no solo porque esta actriz eminente interprete en ambas el personaje central, sino porque en ellas son representadas mujeres poderosas,  a no confundir con feministas, que ocupan posiciones privilegiadas  en entornos nada escrupulosos en ética, ni en valores.

Mujeres perfeccionistas, insomnes y adictas al trabajo, enganchadas a determinadas sustancias, que acaban cuestionando sus modos de vida y hacer dinero, aunque sea por la vía de los hechos consumados, tomando decisiones en las que arriesgan su libertad personal, confrontándose a una justicia que solo atisba la punta del iceberg.

El juego, como los trenes, las bodas y los juicios entre otros asuntos y espacios, es muy resultón en el cine. Y a fe que este film no es ninguna excepción. Comercial, digno, no insulta nuestra inteligencia, sino que apela a ella, potente y vibrante y muy entretenido, pese a su largo metraje. Y sutil, pues podía haber hecho mucha sangre, si pone nombres a los actores ludópatas a quienes la protagonista real tanto protegió.

Pero, como alguna que otra ópera prima, resulta también excesivo y algo condescendiente y paternalista, nunca mejor dicho, en su tan explícito, aunque también curioso, final.

Hagan juego y véanla.

 

‘Wonder Wheel’: Una noria llamada Deseo…

Estamos ante un nuevo estreno del octogenario y todo un clásico cineasta neoyorquino, en clave de drama esta vez, que, para quien esto firma, resulta tan deslumbrante, sugerente y evocador en su aspecto formal como decepcionante en el tratamiento de la historia.

Una historia que tiene lugar en los años 50, en Coney Island, y que nos es narrada por uno de sus protagonistas, el salvavidas del parque de atracciones en cuyo entorno vive un matrimonio infeliz, al que se suma la hija del marido que, tras años sin hablarse con su progenitor, recurre a él, perseguida por los esbirros de un cónyuge mafioso. Estas personas se verán unidas por vínculos de amor, deseo, rivalidad , celos y violencia.

101 minutos de metraje. La bellísima fotografía, con toda su intensidad y matices, se debe a Vittorio Storaro. Las piezas musicales, tan hermosas y bien integradas en el relato, se deben a la selección del propio realizador, quien firma también su irregular y, desde el punto de vista de quien esto escribe, tendencioso guión.

En un escenario, pese a tener exteriores, y con una atmósfera densamente teatral – a no confundir con teatro filmado… – Woody Allen y su excelente equipo aciertan al transmitir la nostalgia, la amargura, la tristeza, la infelicidad de unas criaturas llenas de frustraciones y dañadas por la vida, con reminiscencias de las creadas por ese caballero sureño conocido como Tennessee Williams.

Pero… el esquematismo tendencioso y misógino, marca de la casa, con el que reviste a su protagonista, una enorme Kate Winslet – muy, muy, muy superior a su personaje, al que imprime una complejidad de la que carece sobre el papel – lastran y comprometen la credibilidad del conjunto.

En efecto, no se puede dotar de ternura y vulnerabilidad a un maltratador confeso – un excelente James Belushi – y cargar todas las tintas contra su víctima – en todos los sentidos posibles, “consentidora” y tirana,  sin matices apenas salvo en algunos mínimos momentos de deseo y autenticidad, e in crescendo hasta esa decisión final…  – aunque no se concrete más para evitar spoilers. No, Woody, no.

En todo caso, está claro que hay que verla. Además, es una de las elegidas para comentar- tiene un debate… – en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra del próximo miércoles, 10 de enero, a las 19.30, en Casa del Libro de la calle Velázquez. La entrada es libre y les esperamos para coincidir o discrepar.