18 Festival de Sevilla, Toma 12+1. Sección Oficial. ‘Saving one who was dead’: Abre los ojos

Van a permitir a esta firmante que haga la crítica a esta primera película de la mañana de hoy, aunque las de ayer no vaya a obviarlas. Una película que es – según declaraciones de su coguionista, junto a Marek Sindelka y Jiri Soukup y realizador, el checo Václav Kadrnka, cosecha del 73 – la tercera parte, o el cierre, de la que él mismo califica como «trilogía de la ausencia de un ser querido». Las anteriores fueron ‘Eighty letters’ (2011) y ‘Little crusader? (2017), Mejor Película en Karlovy Vary, formando parte del concurso del SEFF de ese año.

‘Saving one who was dead’ es una coproducción entre la República Checa, Eslovaquia y Francia, de 90 minutos de metraje. La fotografía muy bien Raphäel O’Byrne y la desasosegante banda sonora corre a cargo de Irena y Vojtech Havlovi. Su impecable reparto lo forman Vojtech Dyk, Zuzana Mauréry y Petr Salavec.

Su formato es el 4:3, llamado popularmente formato fotográfico o formato retrato, que mantiene hasta que se abre en un final que no se revelará aquí. Su elección se debe, también según su director, a enfatizar el claustrofóbico y estrecho microcosmos en que sus tres personajes principales se encuentran.

Concretamente son madre, padre y un hijo adulto. Concretamente se trata de un hospital donde el progenitor está ingresado en estado de coma inducido, tras sufrir un derrame cerebral a causa de un coágulo. El hijo que, aunque su apariencia sea de salud y fortaleza física, lleva en su cuerpo unos electrodos que se dejan ver de tanto en tanto y que pueden sugerir el control de una posible cardiopatía. Tanto él como su progenitora intentan desesperadamente – aunque esté filmado con total estatismo y distanciamiento – rescatar al padre y esposo de las garras de una muerte cercana y probable.

Y lo hacen con técnicas – que se reiteran a lo largo del relato – que le instan a apretarles la mano, o asir una pequeña pelota o abrir los ojos. Le hacen saber que ambos están ahí, que no van a abandonarle, que creen que puede escucharles y que vuelva a la conciencia. Una vez que estas repeticiones se han demostrado inútiles, intentan remitirle a sus propias palabras y creencias sobre el proceso sanador del cuerpo y de las células cuando la voluntad está implicada.

Mientras tanto, nos es dado contemplar las camas de otros enfermos con mujeres de su familia atendiéndoles y otra haciendo repetir trabalenguas a un anciano. Mientras tanto, el cuadro médico muy numeroso, entre profesionales madur@s y estudiantes jóvenes, rinde visita a l@s pacientes y uno de ellos bromea pesadamente, reiterándolo en dos ocasiones, sobre cómo un golpe en la cabeza es la mejor forma de olvidar un amor… Tan sólo un joven con su mirada a la mujer y al hijo en torno a la cama del hombre, les muestra algo de empatía. Mientras tanto, los ascensores suben, bajan y tienen un papel crucial en la conclusión.

Mientras tanto, sueños, recuerdos y símbolos se mezclan en unos pasillos y alas del centro en obras que resultan tan inquietantes como premonitorias.

El tratamiento es distante, con planos fijos o dotados de profundidad de campo, e hierático como l@s propi@s protagonistas quienes no muestran emoción alguna en sus rostros congelados, más que la impaciencia, la presión de ese tiempo para ganarle tiempo a lo irreversible con la esperanza de una reacción. No obstante, su desesperación es obvia, como también lo es su amor por el enfermo y, tras ensayos fallidos de reanimación a través de palabras y órdenes, la mujer resuelve… y hasta aquí puede leerse para no hacer spoiler.

Otra película notable en un concurso más que digno. Otra película transgresora, que exige paciencia, apertura de mente y concentración en lo mostrado en pantalla. Y también en lo que no lo es, en el fuera de campo. Una película existencialista, llena de sugerencias y profundamente espiritual, que no religiosa.

Deberían verla.

18 Festival de Sevilla. Toma 12, Sección Oficial. ‘Memory box’: ¡¡¡Mamma mia!!!

Quinta mirada de mujer en el Concurso, aunque sea en régimen de codirección. Esta película está basada en una versión libre de los diarios personales de su directora, escritos desde 1982 hasta 1988, la también productora, guionista y artista audiovisual libanesa Joana Hadjithomas, cosecha del 68, que la realiza con su marido Khalil Joreige, cosecha del 69, autores juntos y por separado de una filmografía prestigiosa y premiada.

La hija y nieta de unas inmigrante libanesas residentes las tres en Canadá recibe, en ausencia de su madre y dirigida a ella, una enorme caja llena de fotos, cartas, videos, cuadernos, dibujos, diarios… que se le reenvían a su progenitora porque la destinataria durante años de tales recuerdos de su país fue una íntima amiga que acaba de fallecer. Por descontado, la joven protagonista siente una inmensa curiosidad por ella pero no le permiten acceder al material, ya que contiene un terrible secreto familiar. Pero ella se las apañará para descubrirlos, descubrir las personalidades y el pasado de las mujeres de su vida y conocer sus raíces en el presente.

Todo ello narrado con una puesta en escena muy fresca, imaginativa y novedosa que divide la pantalla, que anima videos y fotografías, que construye imaginativos collages para sumergirse y sumergirnos en los mejores años de una joven vitalista y apasionada, con un grupo de amigas incondicionales y un amor intenso por un chico por el que su familia – su padre era un maestro pacifista – siente mucha prevención…

Todo ello en el marco de un Beirtut devastado y destruído, en el marco de un escenario bélico en el que la vida no tenía apenas valor y podías arriesgarte a perderla solo por salir a divertirte con tus amigas y por citarte con el chico del que estás enamorada. Otro motivo de fricción familiar, especialmente con su madre.

Esta es una película de y con mujeres en el mejor y en el menos bueno sentido del término, a juicio de esta firmante. En el mejor porque ayuda a conocerse, reconocerse y reencontrarse a las protagonistas unidas por fuertes, pese a sí mismas, lazos de sangre y a las amigas de siempre, esas que nunca se pierden aunque sus caminos se hayan separado. Ahí está esa magnífica celebración de la vida en el funeral de una de ellas en el marco de un Beirut reconstruído.

Y en el menos bueno, o en el peor, porque apenas si existen o se desarrollan por sí mismas, centradas en los vínculos con los hombres. Porque no puede, o no quiere, obviar ciertos clichés y tópicos al respecto nada rigurosos ni en el drama familiar, ni en el escenario político de un país asolado. Porque prima un sentimentalismo algo trasnochado sobre la Memoria Histórica libanesa. En la caja en cuestión y en el filme en cuestión.

Coproducción Francia-Líbano-Canadá, de 102 minutos de metraje. Su guion se debe a la directora y el director citados, nunto a Gaëlle Mace. Su excelente fotografía se debe a Joseé Deshaies y su potente banda sonora a Charbel Haber y a Radwan Moumneh. Su reparto se entrega incondicionalmente y es uno de los logros de ‘Memory Box’, además de su ya citada magnífica factura y efectos visuales.

Por sus valores, y pese a sus defectos y carencias, esta firmante les recomiendo verla.

18 Festival de Sevilla. Sección Oficial, Toma 11. ‘¿Qué vemos cuando miramos al cielo?’: La chica, el chico y el espíritu maligno

Pónganse en situación, abran sus mentes, abandonen sus zonas de confort, rompan sus esquemas y dispónganse a ver una película diferente, DIFERENTE a casi todo, o a todo, lo que hayan podido visionar. Dispónganse a ver una película RADICAL de fondo y forma en la que la sinopsis, que se mantiene con un hilo conductor a modo de narrador y voz en off, aporta tan sólo una cierta aproximación a lo mostrado.

Porque ningún plano es como se espera, porque ningún enfoque es el previsto, porque su puesta en escena es sorprendente – y hemos visto muchas nada convencionales… – porque su visión y tratamiento de la historia son singularísimos, tan singulares como lo es toda ella. Porque aquí no hay linealidad. Porque aquí el ritmo, el tiempo y los elementos dramáticos del relato son diferentes. Pero, ojo, hay un relato, un argumento, y es posible seguirlo dejándose llevar, permitiéndose fluir con y por ella por su arranque, nudo y desenlace que los hay, muy sui géneris, pero los hay.

Esta firmante va a intentar transmitirles la sinopsis. Chica médica, trabajando en una farmacia, conoce a chico deportista, apasionado del baloncesto. A fuer de encontrarse y chocarse – lo sabemos por la mencionada voz en off y por los respectivos zapatos de la pareja – acaban por enamorarse y se citan una noche en un bar. Pero un espíritu maligno acecha a la protagonista – estamos hablando de un romance fantástico – y así se lo advierten un brote de yerbas, una cámara de seguridad, una tubería y el viento. Tal cual.

Ya se sabe que los espíritus malignos – que, además, son burlones – interfieren y complican las relaciones humanas. Y este lo hace nada menos que cambiando radicalmente el aspecto de uno y de otra. Con lo cual ambos acuden a la cita y no pueden reconocerse. Por si todo ello no fuera ya poco, les quita sus dones. A ella sus conocimientos de medicina y a él sus facultades para el deporte.

Con lo cual tienen que cambiar de trabajo. Ella acaba en un bar y él ganando su sustento proponiendo retos a la gente. Y resulta que están al lado, pero nunca han hablado. Mientras tanto, el Mundial de Fútbol se está jugando y él es partidario de Argentina que está escalando las primeras posiciones. Mientras tanto, un equipo de rodaje busca seis parejas y les confunden con una, Ella y él lo aclaran, pero acaban aceptando hacer una prueba.

También nos presenta a varios perros callejeros muy aficionados al fútbol, cada uno de los cuales tiene su lugar favorito para verlo. Además se hace una crítica política sobre el trato que la especie llamada humana da a «nuestros hermanos animales». Por si no lo había hecho ya desde el minuto uno, a quien esto firma le acabó de ganar el corazón. Que tomen ejemplo esos cineastas que tanto les desprecian y maltratan de palabra y obra y quienes le rinden homenaje, en una Sección de este Certamen, a un antiguo torturador y asesino en serie de herbívoros inocentes…

Con estos mimbres el georgiano Alexandre Koberidze construye – en esta coproducción entre Georgia y Alemania, de 150 minutos de metraje, escrita por él mismo, bellamente fotografiada por Faraz Fesharaki y con un reparto coral muy solvente – una película llena de encanto, de humor y de ironía en la que el fútbol, el cine dentro del cine y tantas otras cosas nunca jamás habían sido rodadas así, que cuestiona todos nuestros referentes estéticos y de planificación, que está llena de encanto y esperanza, que tiene un final arrebatador que no va a desvelarse, pero que va a obligarles a ser lo más receptiv@s y, como se ha comentado antes, abiert@s posible.

Premio Internacional de la Crítica, FIPRESCI, en Berlín, todos los reconocimientos le son debidos. No se la pierdan y disfrútenla.

18 Festival de Sevilla, Sección Oficial. Toma 10. ‘Ali & Ava’: No serás un extraño

La productora, guionista, profesora y cineasta británica Clio Barnard, cuarta mirada de mujer en este Concurso, tiene una filmografía corta pero intensa en la que se incluyen títulos tan notables como ‘The Arbor’ (2010), la magnífica ‘El gigante egoísta’ (2013), Mejor Guion en el SEFF o ‘Dark river’ (2017). Ahora presenta su última propuesta, una producción británica de BBC Films y BFI Film Fund, de 95 minutos de metraje, escrita por ella misma, cuya excelente fotografía de tonalidades oscuras, como el drama que se narra, se debe a Ole Bratt Birkeland y cuya espléndida banda sonora, repleta de estupendos temas, la firma Harry Scott. Todos sus intérpretes están tocados por el talento y la naturalidad pero destacamos a la eminente Claire Rushbrook (‘Secretos y mentiras’) y a Adeel Akhtar (‘Victoria & Abdul’)

La historia narra el encuentro entre los personajes a los que alude el título: Ali – paquistaní, separado de facto, pero conviviendo con su mujer, de la que sigue enamorado y que tiene nueva pareja, por evitar el rechazo familiar, antiguo D.J, este melómano danza cada día al amanecer, siempre lleva sus cascos puestos, adora el rock y el punk, pero destesta el jazz y el folk, vive de alquilar apartamentos y tiene una especial relación con una familia eslovaca de la que es el casero y con su pequeña hija Sofía, a través de la cual conoce a… –

Ava . una irlandesa viviendo en Inglaterra, una década mayor que él, profesora de apoyo en el colegio de la niña citada, con hijas, hijo y cinco niet@s, la más pequeña de las cuales aún no tiene nombre, mujer generosa a la que su marido, un ultra de extrema derecha, del que enviudó hace un año, maltrataba ferozmente y que decidió dejarle, sometida como estaba, cuando comenzó a hacer lo propio con su hijastra, ama a l@s niñ@s, la música y le gusta especialmente el folk – En su barrio, l@s niñ@s apedrean el coche de Ali, aunque él lo resuelve con sabiduría y humor, y en el de este no les gusta ella.

Nada es fácil en este romance en ciernes aunque la conexión entre dos seres con el corazón roto es tan inmediata como profunda. Les une la música, aunque sus gustos difieran, y les separa todo lo demás: edad, raza, estatus, familias y esas relaciones pasadas que en él está tan presente y a ella, que tras un matrimonio tan destructivo que le minó la autoestima, se piensa incapaz de ser amada. Pero, pese a todo, esta mujer afirmativa, sensible, empática y generosa y este hombre bueno e igualmente sensible y generoso, aunque fuertemente condicionado por el que dirán familiar, harán todo lo posible porque lo suyo sea posible.

Clio Barnard filma con fuerza, verdad, dolor, empatía y, pese a todo, esperanza, este drama, en el que los prejuicios, la xenofobia, las actitudes chulescas, intolerantes y-o sobreprotectoras de los vínculos de sangre interfieren en los afectivo-eróticos de un hombre y una mujer, en clave musical. Pero no es, en absoluto, un musical al uso. Los temas de la banda sonora, los favoritos de la pareja central son los que van sonando y, a veces, ella y él los tararean. Retrata a una clase trabajadora multirracial e inmigrante que, con todas sus carencias, traumas y conflictos, son capaces de ver una luz al final del túnel.

No se la pierdan.

18 Festival de Sevilla, Toma 9. Sección Oficial. ‘La isla de Bergman’: El cine y la vida

Saliendo hoy, lunes 8 de noviembre, de esta película, tercera mirada de mujer de la Sección Oficial, alrededor de las 15 horas, oí a un joven acreditado comentar literalmente: «A mí esta mujer me insulta». Refiriéndose a la crítica, guionista, actriz y directora francesa Mia Hansen-Love, cosecha del 81, en cuyo haber filmográfico se cuentan excelentes títulos como »Todo está perdonado’ ( 2007) ‘El padre de mis hijos'(2009) o ‘El porvenir’ (2016).

Refiriéndose también a esta su última propuesta – coproducción entre Francia, Alemania, Bélgica y Suecia, de 112 minutos de metraje, escrita por ella misma, bellamente fotografiada por Denis Lenoir e interpretada con solvencia por, sobre todo ellas dos, Mia Wasikowska, Vicky Krieps, Anders Danielsen Lie y un Tim Roth muy convincente.

Esta firmante se pregunta qué pudo insultarle a este chico de una historia en la que una pareja de cineastas, él unas décadas mayor que ella y con una hija – que se quedó con la abuela materna y a la que ella, especialmente, añoran en común – viajan a Farö, donde vivió Ingmar Bergman con la intención de inspirarse de cara a futuros proyectos en un verano en el que la frontera entre la realidad y la ficción se va progresivamente desdibujando.

Qué pudo insultarle de una mujer que filma este relato como un hermoso documento de amor por el cineasta, en tanto que clásico inmortal cinematográfico. Admiración nada acrítica, sino todo lo contrario, con su figura como hombre en relación a las mujeres. Casado en cinco ocasiones, en su mayor parte con actrices mucho más jóvenes que él, y a las que solía serles infiel dejando embarazadas a algunas de las amantes y futuras esposas. Y a sus nueve hij@s en tanto que padre ausente, él se reconoció también como un pésimo progenitor. Tan ausente que una de sus hijas desconocía su filiación… Pero así pudo crear como no hubiera sido posible para ellas.

Qué pudo insultarle de una mujer que registra todo eso, aunque no con tanto detalle como en esta entrada…, en palabras de la directora de la Fundación Ingmar Bergman, bravo por ella, otro país, no practican la hagiografía al uso, sino que son objetiv@s. Qué pudo insultarle de una mujer que también honra a su última compañera, enterrada junto a él en una tumba que estremece por su sencillez en la isla, la editora Ingrid von Rosen, con la que tuvo una hija y que se ocupó de reunir a tod@s l@s vástag@s de su marido.

Qué pudo insultarle de una directora que admira al artista – vemos su casa, su dormitorio, su sala de proyecciones, el molino donde solía trabajar, su sala aunque nadie puede sentarse en su silla, las localizaciones de sus películas, un Safari Bergman que recorre sus lugares, sus fotografías, rollos de películas… y hasta su sepultura como ya se ha mencionado – pero cuestiona al hombre.

Qué pudo insultarle de Mia Hansel-Love que además de todo lo escrito, construye en ‘La isla de Bergman’, una historia especular, una suerte de cine dentro del cine, que mezcla ficción y realidad a partir del proyecto de la mujer de la pareja protagonista y que tiene un giro final muy sorprendente. Que rezuma tanta melancolía como travesura y tanta nostalgia como lucidez.

Incomprensible sentirse insultado por este filme. Por la mirada sensible, sabie sutil y elegante, tanto en su forma como en su fondo, de una cineasta que va creciendo película a película.

No se la pierdan.

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18 Festival de Sevilla. Sección Oficial,Toma 8. ‘Para Chiara’: Una de las nuestras

El guionista y cineasta italoamericano Jonas Carpignano, cosecha del 84, es conocido por sus trabajos ‘Mediterranea’ (2015) y ‘A Ciambra’ (2017), que concursó también en el SEFF. Ahora presenta en la Sección Oficial esta poderosa y magnética ‘Para Chiara’, en la que sin perder su fuerza narrativa, ha madurado en el fondo y en la forma.

Se trata de un drama familiar muy potente que comienza con el 18 cumpleaños de la hermana de nuestra protagonista, que es tres años menor que ella. Ambas además tienen otra pequeña. Con el jubiloso motivo de la mayoría de edad se reúnen familiares y amigos, además del padre y la madre de las tres jóvenes. En la vibrante, multitudinaria y enérgica celebración, el realizador deja traslucir perfectamente que tipo de clan son. Deja traslucir perfectamente que son un clan mafioso.

La desaparición del pater familias esa misma noche y la explosión de su coche lo confirma y la adolescente, entre asustada y ávida de datos sobre el destino de su padre, inquieta por lo que parece un silencio cómplice y chocante de las progenitora y primogénita, se propone investigar su paradero y esclarecer la verdad con la energía y determinación que le confieren su personalidad y sus años. Y lo consigue. A partir de ahí, deberá tomar partido..

La película está narrada desde el punto de vista de Chiara, integrada en una familia que hace de la delincuencia su medio de vida pero con la particularidad de que el padre no es un gánster al uso. Tímido, afectivo, adora a sus hijas y a su mujer, cuida de sus personas más queridas, parientes y amistades que también se cuidan, a su vez, entre sí. Tampoco es un capo, ni tiene en su haber hechos de sangre. Al menos, eso dice. Pero sí es traficante y considera que su «trabajo» es una cuestión de supervivencia.

Una vez descubierto, en su escondite, le muestra a su hija cómo elaboran las sustancias ilegales que luego venderán al triple de su valor… Pero los servicios sociales están pendientes de ella, al ser menor de edad, y le ofrecen un cambio de identidad, de centro educativo y de ciudad en los que tendrá la posibilidad de ser anónima y de conseguir el futuro que quiere sin tan pesadas y peligrosas cargas sobre sus hombros. Y… dos años después Chiara cumplirá 18 años.

Rodada con fuerza, con intensidad, con energía, con una puesta en escena vibrante y arrolladora, esta coproducción entre Italia y Francia, de 121 minutos de metraje, que no es un relato fílmico de mafiosos al uso, escrita por el propio Carpignano, fotografiada con enorme talento y entusiasmo por Tim Curtin, con una banda sonora que está a la altura y con un reparto en estado de gracia, que transmite credibilidad, formado por miembros de la misma familia, merece ser vista de todas, todas.

No se la pierdan.

18 Festival de Cine de Sevilla, Toma 7, Sección Oficial ‘Memoria’: Ecos de otros mundos

Las comparaciones nunca fueron tan odiosas. Pero lo cierto es que las propuestas de este domingo en sus sesiones primera y segunda de la mañana y del mediodía, no pudieron ser más contrastadas. Al ritmo frenético de ‘Las gentiles’, de Santi Amodeo, ya reseñada en estas mismas páginas, le siguió la contemplación y la serenidad más transgresoras y radicalmente insobornables en el fondo y en la forma de esta ‘Memoria’ del productor, director y guionista del cine independiente tailandés Apichatpong Weerasethakul, cosecha del 70, que tiene en su haber títulos como ‘El tío Boonmee que recuerda sus vidas pasadas’ (2010), Palma de Oro en Cannes y Premio de la Crítica en Sitges o ‘Cemetery of Splendour’ (2015).

Coproducción entre Tailandia, Colombia, México, Francia, Reino Unido y Alemania, de 136 minutos de metraje. Su extraordinaria, bellísima, fotografía la firma Sayombhu Mukdeeprom y su turbadora música, César López. Por tener una referencia, ciñámonos a la sinopsis de la imprescindible página de consulta FilmAffinity, de la que se extraen las fichas técnicas de las películas reseñadas en este blog. Dice así: «A Jessica, botánica británica establecida en Colombia, la despierta una noche un sonido como de otro mundo. La protagonista emprende un viaje hasta el corazón de la selva en busca del origen de ese ruido que solo ella parece oir y allí encuentra a un hombre que atesora toda la memoria del lugar»

En el reparto, además, se agradecen las presencias siempre estimulantes de Jeanne Balibar y Daniel Giménez Cacho. Premio

Dicho resumen aporta las información que el realizador va proporcionando, por llamarlo de alguna manera, a pinceladas y retazos pero lo que se muestra en la pantalla es infinitamente más complejo, sugerente y diverso. Porque se nos conduce por espacios como un hospital en la que la protagonista, una inmensa, maravillosa Tilda Swinton, visita a su hermana repentinamente enferma y hablan de un perro maltratado y abandonado al que la paciente llevó al veterinario y se lamenta de que con su mal no ha podido recogerlo.

Esta empatía con el animal es muy de agradecer cuando en el resto de filmes en general, ya veremos en el resto del Certamen en particular, el lenguaje y los insultos especistas campan por sus respetos. Así, en la anterior reseñada una de las madres de las chicas, que se supone encantadora y liberal, proclama su aversión por l@s gat@s y expulsa a un precioso azul rusa de su casa, a lo que la amiga de su hija le responde que está dispuesto a aplastarlo, De broma, claro, esto último… – cuando no directa o indirectamente el maltrato. Otro ejemplo más de la sensibilidad de su autor.

Porque se nos conduce, junto a su protagonista, a lugares tan distintos como bibliotecas, camillas donde una arqueóloga forense analiza los huesos de una chica joven, mesas de sonido donde un enigmático ingeniero intenta descifrar el que impactó al personaje central, que lo describe con toda precisión en sus componentes, formas y texturas, sintetizándolo para ella, a un restaurante donde nuevamente la golpea sin que sus acompañantes lo escuchen y…

… Y que todos ellos la conduzcan al viaje iniciático por una selva increíblemente hermosa donde esta mujer insomne encontrará a un hombre sin sueños, de sueño profundo, que le transmitirá telepáticamente sus sensaciones y pensamientos más íntimos y donde encontrará las claves que busca. Unas claves que se nos permite ver, como ecos de otros mundos, en una escena tan sorprendente como impactante, aunque siga habiendo más preguntas que respuestas. Aunque el final, como lo es toda ella, como es marca de la casa, sea tan abierto.

Estamos ante una película excepcional en la que, por cierto, una gran parte de sus pocos diálogos son en castellano. Estamos ante una película que rompe todas las convenciones narrativas al uso. Estamos ante una película hipnótica, mágica, profunda y absorbente, pero no apta para todos los públicos, gustos o sensibilidades. De hecho, hubo bastantes deserciones en la sala debido a su ritmo lento y a una puesta en escena – bellísima, con unos paisajes de montaña en su tramo final de una hermosura y majestuosidad que cortan el aliento – estática, de planos fijos con mucha profundidad de campo, que pueden desafiar la paciencia y la lógica.

Estamos ante una película por la que hay que dejarse fluir, olvidadndo esquemas fílmicos previos y abandonando las zonas de confort. Estamos ante una película que te regala serenidad y un aliento telúrico combinado con la modernidad. Estamos ante una película lírica y sensorial, que te hace conectar con otros universos y otras formas de vida, además de la de su lujuriosa naturaleza, que son invisibles pero están ahí. Déjense atrapar por ella y véanla.

18 Festival de Sevilla. Toma 6. Sección Oficial: ‘Las gentiles’: Jugando con la muerte

El guionista, músico y cineasta Santi Amodeo, cosecha del 69, que tiene en su haber títulos como ‘El factor Pilgrim’ (2000), rodada conjuntamente con Alberto Rodríguez o la celebrada por público y crítica ‘¿Quien mató a Bambi?’ (2013), presenta ahora en el Festival esta su última propuesta en la que pretende alertar sobre los riesgos para el grupo de población más joven de la que much@s expert@s consideran la red social más adictiva y peligrosa, TikTok. Porque en ella, y para las personas más inmaduras cronológica y emocionalmente, las fronteras de lo real y lo virtual se difuminan y de ella pueden derivarse contactos inquietantes y en la que incluso pueden parecer atractivas fantasías letales cuando son llevadas a la práctica.

Tal cosa ocurre aquí a un grupo de amigas adolescentes, especialmente a dos de ellas, que pretenden impactar y hacerse virales con un proyecto en el que comprometerían sus vidas. Un pacto mortal. Aunque tal cosa está, en principio, solo insinuado por la narradora en off, hilo conductor de la historia y, de hecho, se presenta como una representación ficticia, o un ensayo…, de lo que podría ocurrir si llevan a la práctica tan siniestro plan y las reacciones a quienes piensan que ha ocurrido, ya las conocen.

Así que, entre tanto, Amodeo las retrata en sus cotidianidades familiares, lectivas, deportivas, afectivas o lúdicas mientras sus pantallas lo registran todo y son omnipresentes. A ese respecto, la puesta en escena puede ser ingeniosa y resultona, pues hace una inmersión en ese universo paralelo, en ese microcosmos audiovisual que les imprime carácter y sin el que no pueden estar.

El problema aquí es que el tratamiento y el enfoque del relato se mimetizan hasta tal punto con lo retratado, y sobre todo con las retratadas, esa era la intención, que incurren en la dispersión, en los golpes de efecto, en la superficialidad y banalidad de contenidos tales como alusiones sonrojantementes superficiales, casi normalizadoras, al maltrato que sufre la madre de una del grupo y ella misma, a los desórdenes alimenticios, al porno adulto, atracciones y deseo de una de las protagonistas por la otra, acoso y burla al diferente… –

El problema aquí es que no se contextualiza nada ni el estatus socio-económico, ni los antecedentes familiares, ni siquiera la personalidad de las chicas, que parecen estar fuera del control adulto y que se hace una caricatura perversa de los progenitores de una de ellas en el vano intento de ponerle límites y, por el contrario, simpática de quien supuestamente vive y deja vivir sin ver más allá de sus narices. El problema aquí es que, bajo su brillante envoltorio, hay un importante vacío de contenidos, de estrucutrua y de orden narrativo.

El problema aquí es el de epatar, el de la búsqueda de impacto sobre todo en ese giro final… que priman sobre el análisis más riguroso de las causas reales, más allá de las redes, de las fantasías autolíticas aparte de la viralidad postmortem que se esgrime en este caso y una vaga infelicidad o hastío de vivir. Del proceso entre el intento y su realización. Algo muy, muy serio teniendo en cuenta que el suicidio es una de las primeras causas de muertes no naturales en este país entre las personas de 15 a 29 áños.

Producción española de 77 minutos de metraje. La escribe el propio realizador junto a Rafael Cobos. La espléndida fotografía se debe al talento de Álex Catalán y la excelente música a los de Santi Amodeo y Bronquio. Las jóvenes actrices rezuman frescura, magnetismo y buen hacer interpretativo, Destacamos entre ellas a África de la Cruz y Paula Díaz.

Escrito queda. En cualquier caso, no dejen de verla y juzguen por sí mism@s.

18 Festival de Sevilla. Sección Oficial. Toma 5, ‘Costa Brava, Líbano’: Resistentes

La segunda mirada de mujer de la Sección Oficial del SEFF es la de la debutante libanesa Mounia Akl, cosecha del 89, escritora y cineasta que vive entre Beirut y Nueva York. Resulta estimulante, y novedoso, para quien esto firma que la realizadora nos presente aquí a una familia compuesta de madre, padre, dos hijas, una adolescente y otra menor, y la abuela paterna que son, al menos los progenitores y ella, además, cantautora, progresistas y activistas de izquierdas. Presuntamente agnóstic@s e instalad@s en la modernidad con todas las consecuncias, no hay rastro de velos, ni de temática religiosa alguna. Lo que supone ahorrar más de un cliché, así de entrada.

Este peculiar grupo humano, unido por fuertes lazos afectivos pese a las inevitables discrepancias, ha abandonado Beirut para trasladarse a un precioso entorno de montaña alejándose de la polución y de las corrupciones políticas de la urbe. La paradoja es que estas vienen a visitarles a su propia casa en forma de un vertedero presuntamente «ecológico» que patrocinan el jefe del gobierno y sus adláteres.

Como se han negado a vender la casa y el terreno, la maquinaria excavadora que arrasa árboles, paisaje y belleza para convertirlo en terreno baldío y basura, les cercan cada día haciéndoles la vida imposible y el aire irrespirable. Aunque tengan apoyos en la capital, que arde en contra de tales representantes políticos, se ven inermes ante la descomunal embestida de quienes buscan el beneficio a cualquier precio. Esta insoportable tensión que padecen se proyecta también en ell@s y…

Mounia Akl mima a sus personajes y los dota de identidad propia, de credibilidad y de encanto. Les contempla con ternura, afecto y sentido del humor. Desde el padre cabezón pero tierno, a la madre que ha dejado su brillante carrera por una utopía que se le desmorona, a la abuela contestataria y a la niña menor arrolladora y adorable que tiene «rituales» numéricos para alejar los males, y a los malos, de sus seres queridos. La adolescente, por contra, es la menos definida y la atracción que siente por uno de los intrusos, bastante mayor que ella, resulta poco o nada creible.

Coproducción entre Libano, Francia, Dinamarca, España, Noruega, Suecia y Estados Unidos, de 106 minutos de metraje. Cuenta con una excelente fotografía de Joe Saade y una buena partitura de Nathan Larson. El guion lo coescriben la propia directora y Clara Roquet. Su reparto coral lo da todo y destacamos a la actriz y también realizadora Nadine Labaki ( ‘Caramel’ (2007), ‘Cafarnaúm’ (2018)…), Saleh Bakri, y, sobre todo, a las arrebatadoras gemelas Geana y Ceana Restom que interpretan a la benjamina.

No es una obra redonda, adolece de los defectos de una ópera prima, con algunas dispersiones y el metraje alargado. Aún así, por sus valores citados, es más que digna y señala a una cineasta a seguir. Véanla sin falta.

18 Festival de Cine de Sevilla, Toma 4. ‘¿Qué hicimos mal?’: Retorno al pasado

El centro de formación y creación escénica el timbal nos documenta sobre Liliana Torres, cosecha del 80m – que filma, escribe e interpreta esta película que nos ocupa, la primera mirada de mujer vista en la Sección Oficial – comentando que nació en Vic y que, con 18 años, se trasladó a Barcelona para estudiar en la Escuela de Cine y Audiovisuales de Cataluña y que luego completaría su formación como videoartista en Santa Mónica, para trasladarse más tarde a México, especializándose allí en cine documental. ‘Viviendo en la piedra’ y ‘Todos los trabajos de la mujer’ son dos de sus propuestas destacadas en el género. Nos cuentan también que compagina la dirección, la edición, la producción y la escritura con la pedagogía en centros y universidades internacionales. ‘Family tour’ (2013) es su primer largometraje de ficción.

¿Qué hicimos mal?’ sigue a una pareja en crisis formada por una realizadora y un músico. Ella se propone entonces rodar un documental con entrevistas a sus parejas del pasado para buscar las raíces, o las claves, que presiden y dan lugar a los conflictos del presente. Y ni corta, ni perezosa lo hace afrontando un cara a cara, lo que incluye sendos viajes a Italia y a México, con tres hombres importantes de su vida que, de alguna manera, representan las diferentes edades de su vida sentimental, las edades del amor.

Entre la autoficción, o la ficción con base autobiográfica y el documental de marcado carácter intimista, la protagonista aborda con sus ex en charlas tranquilas y civilizadas, aunque no exentas de momentos intensos y emotivos, los por qués de los fracasos en sus relaciones. Lo que la convierte también indirectamente en un documento que analiza y describe las formas de amar y crear vínculos de hombres y mujeres que ahora tienen entre 30 y 40 años, aunque sea sin pretensiones de exhaustividad, ni de estudio sociológico al uso.

Ahí están los leitmotiv del miedo al compromiso, de los desacuerdos a la hora de enfocar la vida en común, de la sugerencia, asumida no tan voluntariamente, de una pareja abierta o de la decisión, por parte de ella, de no tener hij@s, algo muy legítimo y plausible que su compañero sentimental mexicano – el más importante por su convivencia de siete años y, sin dudarlo, el cara a cara más auténtico y sentido – no pudo aceptar y que provocó el abandono por parte de ella. O la incomunicación, el desgaste, la falta de deseo…

Producción española de 90 minutos de metraje. Se deja ver muy bien, tiene una factura impecable, con localizaciones, como se ha citado antes, de Barcelona, Italia y México, además de hermosos e imponentes paisajes gallegos de O Courel, Vigo y Ourense ya que está coproducida también por una productora local, Matriuska, por la Junta de Galicia, Avalon, TVE, la televisión gallega y la productora de Isabel Coixet entre otras entidades. El actor que representa a la pareja del presente es el gallego Xúlio Abonjo y asímismo lo son Melania Cruz o Jorge Roldán en el reparto. Se habla catalán, gallego e italiano en ella, además de castellano.

Una mirada de mujer más que digna que esta firmante hubiera deseado que fuera más incisiva, que analizara más críticamente las diferencias entre uno y otro sexo a la hora de abordar, y vivir, los vínculos afectivo eróticos.

Pero desde luego que hay que verla. Háganlo.