‘En cartelera’: Amores y terrores

Cuatro son las películas a destacar de entre la oferta de estrenos de hoy. Son tres que pueden verse también en versión original subtitulada – una francesa, una rumana y una británica – y una española. Las comentaremos por este mismo orden.

La primera es una versión, libre y adaptada a la era digital, del clásico de Edmond Rostand  ‘Cyrano de Bergerac’. O lo que es lo mismo, ‘En lugar del señor Stein ‘, de Stéphane Robelin. En ella, el triángulo amoroso se dirime entre un viudo octogenario, un estudiante que le enseña informática y una joven de la que se enamora el primero a través de internet. Sus críticas oscilan entre quienes valoran su inteligencia, diálogos, creatividad y humor y quienes le reprochan su uso de la mujer joven como fantasía masculina de un anciano y su falta de ética respecto a las suplantaciones. Ustedes mismos… pero lo mejor es comprobarlo.

La segunda es ‘Ana, mon amour’, de Calin Peter Nietzer. Una pareja joven que se enamora y contrae matrimonio. Ella sufre graves problemas emocionales que, al quedarse embarazada y seguir una terapia psicoanalítica, va poco a poco superando. Pero él, que ha sido su apoyo permanente, comienza entonces a derrumbarse. Sus referencias son buenas, en general, y debe ser vista.

La tercera es ‘Una cita en el parque’, de Joel Hopkins. Sobre la improbable relación que se establece entre una viuda del barrio londinense de Hampstead y un hombre poco convencional, que vive en una casa destartalada en el parque. División de opiniones, pero se le puede dar una oportunidad.

Y la cuarta es ‘Verónica’, de Paco Plaza. Inspirada en una historia real ocurrida en el Madrid de los 90, relata la pesadilla de la chica a la que se refiere el título cuando, tras una sesión de ouija con sus amigas, se ve asediada por amenazadoras presencias. Ha gustado mucho y no hay que perdérsela.

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Miradas fílmicas de mujer: Julio 2017. Toma IV

La segunda producción norteamericana a la que hacíamos referencia en la anterior entrega de esta serie, y que por no alargar demasiado la reseña no pudimos comentar, es ‘Una noche fuera de control’, ópera prima de la guionista y realizadora de televisión de esta nacionalidad Lucia Aniello, cosecha del 83. Apenas si se mantuvo dos semanas en la cartelera.

101 minutos de metraje. Escrita por la propia directora y Paul W. Downs, la fotografía la firma Sean Porter y la banda sonora, Dominic Lewis. Tiene un atractivo reparto, con muy buena química entre ellas y buen hacer interpretativo coral, en el que destacamos a Scarlett Johansson, Zöe Kravitz, Jillian Bell, Ilana Glazer y una irresistiblemente cómica Kate McKinnon, así como una breve y curiosa aparición de Demi Moore.

Estamos ante una variación del clásico género de las despedidas de soltero. Pero centrada en un grupo de amigas cuyo viaje a Miami, con este fin, adquiere un cariz inesperado e inquietante. Se trata de una comedia negra que adolece de cierta falta de ritmo y de insuficiencias de guión, que pueden ser inherentes al hecho de ser un debut cinematográfico.

Por contra, se nota la mirada de mujer que hay tras ella. Aunque sea un producto comercial y de entretenimiento, no cae en las procacidades de sal gruesa de las protagonizadas y dirigidas por sus homónimos masculinos.

Aquí hay un cierto cuidado por los personajes, también por los de los hombres, por definir sus personalidades, por describir sus interrelaciones con mayor complejidad y sutileza, tanto en sus ambivalencias y rivalidades como en su ternura y empatía. Incluyendo una sorpresa que quien esto firma no va a desvelar. Y, desde luego, pese a desaprovechar situaciones, contiene momentos muy divertidos. Así que ya saben…

Y para terminar, aunque se estrenara a principios de agosto, destacar una película valiosa y sensible QUE DEBERÍAMOS DEBATIR EN LA PRÓXIMA SESIÓN DE NUESTRA TERTULIA DE CINE LUIS CASAL PEREYRA DEL MIÉRCOLES, 4 DE OCTUBRE.

Se trata de la francesa ‘Reparar a los vivos’, de Katell Quillévéré, cuyo enlace a la crítica les paso aquí:

https://sevillacinefila.com/2017/08/06/reparar-a-los-vivos-latidos/

Continuará…

 

 

Miradas fílmicas de mujer: Julio 2017. Toma III

En este tercer repaso – sin pretensiones de rigor, ni de exhaustividad – a una selección de las miradas de mujer que nos ha deparado este verano, que suman y siguen, es norma de obligado cumplimiento añadir sendas menciones a dos de ellas que, por diversas circunstancias, quien esto firma no llegó a reseñar.

Son dos producciones norteamericanas concebidas para el gran público, de la que una de ellas ha tenido un enorme éxito y la otra ha pasado sin pena, ni gloria. Las comentaremos por este orden.

La primera es ‘Wonder Woman’, de la guionista y realizadora Patty Jenkins – cosecha del 71, con títulos en su haber como ‘Monster’ – que se estrenó, por cierto, a finales de junio pero aún puede verse en sesiones aisladas.

De 141 minutos de metraje, su guión lo firma Allan Heinberg y está basada en el personaje creado por el psicólogo William M. Marston, que se consideraba feminista y partidario de la liberación sexual, y que se inspiró para crearlo en Margaret Sanger, fundadora de la revista The Women Rebel, en 1914, y de la primera clínica de natalidad de Estados Unidos dos años después. Toda una pionera admirable. La fuente es de la imprescindible página Wikipedia.

Como esta no va a ser una crítica al uso, destacar que su factura es tan brillante como inherente a este tipo de producciones, en la que destacan poderosamente los equipos de dirección artística, de efectos especiales y una cuidada fotografía de Matthew Jensen, junto a la potente banda sonora de Rupert Gregson-Williams.

Destacar que a quien esto firma le pareció vibrante, con un fino sentido del humor y muy disfrutable, aunque hubiera preferido menos acción y romance y una mayor inmersión de la heroína en el sufragismo de la época. Pero que, por descontado y pese a ello,  resulta muy promujeres.

Que Gael Gadot, su protagonista, es un descubrimiento. Pero que sus maestras amazonas no lo son menos… Estupendas Connie Nielsen y Robin Wright. Lo mismo puede decirse de Elena Anaya, en su breve aparición. Impecables asimismo David Thewlis y Danny Huston e incluso Chris Pine resiste con elegancia su condición de galán  a la sombra de tal guerrera.

Así que no dejen de echarle un vistazo. Y, como quien esto firma se ha extendido, deja la reseña de la segunda para una próxima entrega.

 

Miradas fílmicas de mujer: Julio 2017. Toma II

En esta segunda entrega, continuamos repasando las propuestas de realizadoras que se han estrenado este verano y, concretamente, en el mes de julio. Tres películas más que interesantes, cuyos enlaces a las críticas de este blog serán incluidos como en la toma anterior. Por este orden, una británica dirigida por una danesa. Una israelí, dirigida por una palestina. Y otra francesa, dirigida por una cineasta de esta nacionalidad.

La primera es ‘Su mejor historia’, de la conocida Lone Scherfig en cuya filmografía están las notables ‘Una educación’ o ‘Italiano para principiantes’, entre otras.

https://sevillacinefila.com/2017/07/23/su-mejor-historia-rodar-en-tiempos-de-guerra/

Una inteligente y curiosa mezcla de drama bélico, comedia, romance y cine dentro del cine, muy comprometida en mostrar la discriminación de la mujer y la misoginia rampante de la época, incluso en los círculos aparentemente más liberales y sofisticados.

La segunda es la ópera prima de Maha Haj, ‘Asuntos de familia’

https://sevillacinefila.com/2017/07/26/asuntos-de-familia-lazos-y-cadenas/

En ella se describen, con un talento singular de fondo y forma, los lazos y cadenas de las relaciones familiares y de pareja en el contexto opresivo de un país ocupado.

La tercera es ’50 primaveras’, de Blandine Lenoir

https://sevillacinefila.com/2017/07/31/50-primaveras-sororidad/

Una historia que transmite sororidad y empatía entre mujeres, tanto a nivel narrativo como estilístico. Con una protagonista que acaba de alcanzar dicha edad, con sus cambios fisiológicos y sus crisis cotidianas, de las que saca fuerzas para continuar con la inestimable ayuda de sus dos hijas y su mejor amiga.

Cualquiera de ellas, o las tres, merecen ser debatidas en la próxima sesión, e inauguración de la sexta temporada, de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra, del miércoles, 4 de octubre, en la que haremos un repaso a lo más interesante visto este verano.

Continuará…

 

Miradas fílmicas de mujer: Julio 2017. Toma I

Quien esto firma siempre ha sostenido, respaldada por la cartelera, que el verano es de las mujeres. De las mujeres realizadoras. Para lo mejor, porque podemos ver sus películas y para lo peor, porque es temporada baja. Recordamos aquí algunos de los títulos más destacados, ya reseñados en este blog, que las tienen como responsables tras la cámara. Y se hará por orden cronológico de publicación, no necesariamente de estreno.

La primera es una de los descubrimientos de esta estación y del año. Se trata de ‘Verano 1993’, de Carla Simon

https://sevillacinefila.com/2017/07/01/verano-1993-mi-vida-sin-ti/

Autobiográfica y dedicada a su progenitora, da cuenta de cómo, a la trágica muerte de esta y contando con tan sólo seis años, debe afrontar un verano de cambios y adaptaciones difíciles y radicales, en la orfandad más absoluta. Y lo hace en un tono tranquilo, sereno, sutil, elegante, complejo y sin los clichés narrativos al uso. ES UNA DE LAS QUE COMENTAREMOS EN NUESTRA TERTULIA DE CINE DEL MIÉRCOLES, 4 DE OCTUBRE.

La segunda es la canadiense ‘Maudie, el color de la vida’, de Aisling Walsh.

https://sevillacinefila.com/2017/07/08/maudie-el-color-de-la-vida-trampantojos/

Basada en la historia de la pintora folk canadiense Maudie Lewis, nacida Maud Dowley, dulcifica los hechos reales de la durísima vida de la protagonista, condicionada por una dolorosa artritis reumatoide, falseando especialmente su relación conflictiva con su egoísta, déspota y explotador marido.

La tercera es la estadounidense ‘La casa de la esperanza’, de Niki Caro.

https://sevillacinefila.com/2017/07/11/la-casa-de-la-esperanza-holocaustos/

Inspirada también en personajes reales, concretamente en los directores del zoo de Varsovia Jan y Antonina Zabinski, y ambientada en la época de la ocupación nazi, narra como consiguieron salvar a personas humanas y no humanas, pese a la intrusión de las tropas enemigas en los hábitats de todas las especies. A despecho de su factura impecable y de contar con la espléndida Jessica Chastain, su guión y tratamiento de la historia dejan mucho que desear, pues son lineales, dispersos y carentes de intensidad y emoción.

Continuaremos en una segunda entrega. Con los defectos y carencias señalados en alguno de estos títulos, siempre se agradece el factor diferencial del enfoque de estas cineastas.

 

 

 

 

 

‘La decisión del rey’: Los días más largos

Noruega, 9 de abril de 1940. Los soldados alemanes cercan la ciudad de Oslo. A la sazón, reina en el país Haakon VII, también príncipe de Dinamarca e hijo de reyes daneses. Primer monarca elegido después de 500 años, fue sometido a presiones – mientras se refugiaba, junto a su familia y al Gobierno legalmente votado, de las tropas enemigas en un entorno rural, lejos de la capital – por parte del embajador germano para que aceptara a un Gabinete títere y a la ocupación como “protectorado” bajo la amenaza de masacrar a la nación.

Su decisión, fundamental e histórica – que se maduró junto a su heredero, el presidente y los ministros, en dos días claves para el futuro de su nación – es el  tema de esta película, dirigida por Erik Poppe, de 133 minutos de metraje. Basada en los hechos reales descritos, cuyo guión firman Harald Rosenlow-Eeg y Jan Trygve Royneland. La fotografía bellamente John Christian Rosenlund y su hermosa y matizada partitura se debe a Johan Söderqvist. Tiene un espléndido reparto, en el que destaca el excelente Jesper Christensen.

El realizador registra estos días cruciales y tensos con toda minuciosidad y rigor, dando cuenta de la conflictiva situación de un hombre acosado, pero con las ideas muy claras con respecto a no ceder ni un ápice de la soberanía de su país. Lo muestra siempre junto a su heredero, con el equipo gubernamental o parlamentando con el diplomático que, a su vez, es tratado con respeto y complejidad. Pero también como un entrañable hombre de familia, especialmente cariñoso ejerciendo de abuelo.

Sabe captar muy bien tanto el momento histórico como el factor humano, en los tiempos feroces de la guerra y de la ocupación, bajo los ataques de un ejército cruel y sin respeto alguno por las fronteras, ni por los derechos humanos. Contribuyen a ello una puesta en escena elegante y, como se ha escrito antes, una factura impecable y un buen equipo técnico-artístico.

Aún se proyecta en Sevilla. Véanla.

‘En cartelera’: Nada que reseñar

Hay semanas estivales en las que la oferta de la cartelera no es precisamente distinguida, sino todo lo contrario. Esta que nos depara mañana es una de ellas. Bajo mínimos en cantidad y calidad. Aún así, se comentarán las nuevas películas que son, por orden de enumeración y de las que pueden verse también en versión original subtitulada, dos estadounidenses y una italiana.

La primera es ‘Rey Arturo’: La leyenda de Excalibur’, del sobrevalorado y deficiente realizador Guy Ritchie. Aquí construye una fantasía medieval con los personajes míticos que, según Nando Salvá escribe en Cinemanía, “idearía un mocoso con déficit de atención”. Por si esto fuera poco, la han descrito también como “ruidosa, ampulosa, gris y estúpida”. En fin, como para atreverse a verla…

La segunda es de animación ‘Emoji. La película’, de Anthony Leondis. Pues trata, por decir algo, de que los emoticonos favoritos de la gente cobran vida mientras esperan a ser seleccionados por los usuarios. Sus reseñas son demoledoras, así que ya saben a qué atenerse.

La tercera es ‘La hora del cambio’, de Salvatore Ficarra y Valentino Picone. Una sátira política sobre un nuevo alcalde decidido a poner orden y a hacer cumplir su programa electoral en un pueblo siciliano en el que saltarse la ley está a la orden del día. Contraste de pareceres pero es la más valorada de todas. Ustedes mism@s.

 

‘Reparar a los vivos’: Latidos

Ha querido la casualidad, o la causalidad…, que quien esto firma hubiera terminado de leer la novela negra del autor francés Franck Thilliez, Latidos inmediatamente antes de ver ‘Reparar a los vivos’. Porque esta película de su compatriota la guionista y directora Katell Quillévéré, cosecha del 80, aborda un tema parecido, aunque con un enfoque y una perspectiva radicalmente opuestas.

103 minutos de metraje. La escriben la propia realizadora y Gilles Taurand, sobre la novela homónima de Maylis De Kerangal. Su fotografía, tan incisiva como sugerente, se debe a Tom Harari y su hermosa partitura al gran Alexandre Desplat. La historia se centra en el gravísimo accidente de un joven surfista, que le deja en muerte cerebral, y en la decisión que deben tomar sus devastados progenitores sobre si ceder sus órganos, y más concretamente, su corazón,  o no hacerlo. Y a partir de ahí…

Digámoslo cuanto antes. ‘Reparar a los vivos’ es una declaración de amor a la solidaridad, a las segundas oportunidades, a la vida después de la muerte que suponen las donaciones de órganos, a la sanidad pública y a sus trabajadores-as, especialmente a quienes intervienen en este proceso – que está descrito aquí con toda minuciosidad – y lo hacen posible.

Los latidos del corazón físico y del metafórico están muy presentes. Y el factor humano del donante, de la receptora, del personal hospitalario, de l@s del Centro de Transplantes, con sus circunstancias familiares, afectivas y personales, también.

Sobre todo, en el caso del primero – con su pasión por el surf, heredada de su padre, y su primer amor –  y la segunda- una música soltera, con dos hijos varones, absoluta dependiente hasta en los gestos más nimios, desahuciada, pero que lo lleva con elegancia y que esconde un secreto del pasado – están especialmente bien tratados. Con sensibilidad, delicadeza y auténtica emoción.

Aunque funcione como un escalpelo en los procesos quirúrgicos, vistos muy desde dentro, incluso en ellos reviste a los pacientes con una dignidad conmovedora. Contiene planos hipnóticos y metáforas especialmente logradas, aunque no todas las subtramas estén satisfactoriamente desarrolladas. Muy bien interpretada, además, por Emmanuelle Seigner, Ann Dorval, Tahar Rahim y Alice Taglioni, que toca también el piano, junto a un reparto más que correcto.

De todas, todas, véanla.

 

 

 

‘En cartelera’: Decisiones y consecuencias

De las seis películas que se estrenan hoy en Sevilla, destacamos cinco que pueden verse, además, en versión original subtitulada. En todas o en ciertas sesiones y días. Como se advierte siempre, consulten cartelera. Las comentaremos por este orden: una noruega, una francesa, una alemana, una estadounidense y una española.

La primera es ‘La decisión del rey’, de Erik Poppe. Basada en hechos reales, y ambientada de nuevo en la II Guerra Mundial, da cuenta del dilema del monarca citado cuando, en abril de 1940, los alemanes llegan a Oslo y tiene que tomar una opción que cambiará para siempre el destino de su país. Ha gustado mucho y no hay que perdérsela.

La segunda es ‘Reparar a los vivos’, de la realizadora Katell Quillévéré. Otra decisión insoslayable, la de una donación de órganos tras un accidente. La preceden referencias en general muy positivas y debe verse.

La tercera es ‘Regreso a Montauk’, del clásico director germano Volker Schlöndorff , con títulos como ‘El joven Törless’ o ‘El honor perdido de Katharina Blum’. Narra el casual reencuentro neoyorquino de un escritor con un apasionado amor del pasado, ahora una brillante abogada. Intensa división de opiniones, pero no hay que obviarla.

La cuarta es ‘Atómica’ (Atomic Blonde), de David Leitch. Basada en un comic, transcurre en el Berlín de la Guerra Fría, poco antes de la caída del Muro y en un denso ambiente de espionaje en el que la protagonista deberá conseguir una lista clave de nombres y enfrentarse a los peores criminales. Contraste de pareceres, pero…

Y la quinta es la española ‘Abracadabra’, de Pablo Berger. Una comedia negra entre el costumbrismo, el hipnotismo y la magia que ha gustado bastante en general. Protagonizan Maribel Verdú, Antonio de la Torre y José Mota.

’50 primaveras’: Sororidad

Para Vita Lirola, porque me sugirió este título y por tantas otras cosas…

 

El término anglosajón sisterhood – hermandad femenina, frente a la clásica fraternidad, brotherhood, masculina – fue acuñado en los años 70 del pasado siglo por la escritora y activista estadounidense Kate Millet. El de sororidad, su equivalente de habla hispana, fue reivindicado por la antropóloga y política mexicana Marcela Lagarde, otra clásica del feminismo, quien lo define como “el apoyo mutuo de las mujeres para lograr el empoderamiento de todas, su alianza en el compromiso y para crear espacios en el que puedan desarrollar nuevas posibilidades de vida frente a la opresión patriarcal”

Pues bien, esta película francesa de 90 minutos de metraje – escrita, junto a Jean-Luc Gaget y Océane Michel, y dirigida por la actriz, guionista y realizadora Blandine Lenoir, cosecha del 73, cuya fotografía la firma muy bien Pierre Milon y otro tanto puede decirse de su banda sonora, a cargo de Bertrand Belin – transmite sororidad en todos sus planos, enfoques y tratamiento de la historia.

Una historia en la que su protagonista – la maravillosa actriz, guionista, directora y cantante franco-tunecina Agnes Jaoui, cosecha del 64 – separada y con dos hijas, que acaba de perder su empleo, se entera de que va a ser abuela, está inmersa en la fisiología de la menopausia, se reencuentra con un antiguo amor, tan interesado como a la defensiva, y se ve abocada al nido vacío . Todo eso a la vez…

Como se ha escrito antes, ’50 primaveras’ o, en su mucho mejor título original ‘Aurore’, transmite sororidad a un nivel narrativo, tan fílmico como cotidiano. Y lo hace porque elude cualquier cliché al uso. Porque su relato no es lineal – aunque sí coherente, estructurado y con un hilo conductor – sino que recoge situaciones de unas vidas auténticas de mujeres fuertes y animosas, que se respaldan entre sí.

Porque representa esta solidaridad femenina y esta empatía incluso por parte de las funcionarias de empleo. Porque visibiliza algo tan poco representado en el cine como los desarreglos hormonales, y concretamente los sofocos de la menopausia, de una forma divertida y comprensiva y no cruel o paródica.

Porque, aún cuando todo se derrumba a su alrededor, el personaje central se tiene a sí misma y a la vida. Excelente tema el que suena, tan potente, al respecto, ‘Ain’t got no, I got life’, de Nina Simone.

Porque reivindica el paso del tiempo, mostrando una residencia distinta y unas ancianas más que vitalistas. Entre ellas, una que confiesa, siendo octogenaria, que nunca se sintió más libre que al cumplir los 70 y haber vivido una pasión correspondida y reciente.

Porque no enfrenta, sino que une, a mujeres de distintas edades. Porque muestra una lúcida ternura, respeto y complicidad en la relaciones madre-hijas y en la que mantiene Aurore con su mejor amiga. Porque tiene a un reparto en estado de gracia y entregado en el que destaca, aparte de la citada Jaoui, una irresistible Pascale Arbillot.

Por todo ello, y pese a no ser completamente redonda y tener algunos bajones de ritmo, debe ser vista. Una mirada de mujer valiosa, justa y necesaria.