Estado de Alarma en serie (s). Episodio 29,’Cuando el polvo se asienta’: Todas las víctimas

¿Qué tienen en común una empleada de un restaurante, madre soltera con una hija muy madura, aunque miedosa, de 10 años, el chef, luego propietario de ese mismo local, con una cantautora reconocida, con un fontanero con un hijo adolescente toxicómano y problemático, felizmente casado con una maestra cualificada y empática, con el ex alumno palestino de esta, ferozmente oprimido por su hermano mayor, con un anciano discapacitado a quien no le permiten morir, con la ministra de justicia y con su mujer lúcida y comprensiva que le reclama la jubilación, con un hombre que dice amar, pero huye en solitario para ponerse a salvo, con una joven sin techo pero con ley, de vida desordenada pero solidaria, a quien las instituciones dan la espalda, con un secretario fiel y leal…?

Lo que comparten todas estas personas es un hecho terrible que devastará sus vidas y las de l@s suy@s, que las y les cambiará radicalmentente a mejor o a peor: ser víctimas desde dentro o desde fuera, en las inmediaciones del lugar, de un terrible atentado terrorista perpetrado en el establecimiento citado, que se cobrará el dramático saldo de 19 muertos y 22 heridos.

Y lo que esta serie, DE VISIÓN OBLIGADA, describe – en 10 intensos y absorbentes capítulos de una hora de metraje – es el antes, el durante y el después de que individuos fuertemente armados irrumpieran en tal espacio, donde se disfrutaba de una comida sofisticada, disparando a mansalva y sembrando a su paso muerte y destrucción. Con flashes, en cada episodio, de cómo lo vivieron cada un@ de los protagonistas desde dentro y desde fuera..

Y lo que nos va descubriendo son los lazos, los vínculos que entre ell@s se crean tras la masacre y aquellos que les unían entre sí y desconocíamos, en una suerte de historias cruzadas cualquier cosa menos convencionales. Y lo que nos narra son sus modus vivendis anteriores, la pirueta del destino que allí les reunió y las consecuencias personales, laborales, ideológicas, familiares, emocionales y existenciales que les acarrea, junto a sus seres queridos, el haber estado al borde de un abismo que para algun@ será irreversible…

Y lo que filma, y documenta, con tanta sensibilidad y lucidez como crudeza y emoción, son también los temas políticos, institucionales, profesionales, de clase, de marginación, de díficil integración, y afectivos que se encarnan en ell@s, que les condicionan y que les constituyen antes de que el horror les salpicara de lleno y sus daños colaterales les descubrieran como quienes no hubiesen sospechado, o querido, o imaginado, ser y actuar. Para bien o para mal. Y también el cómo gestionan y resuelven tan durísimos síndromes postraumáticos recuperando, como saben y pueden, un presente y un futuro en los que, feliz o infelizmente, nada será lo mismo.

Producción audiovisual danesa fechada en 2020 y estrenada en junio en la plataforma Filmin. 12+1 mujeres y hombres son l@s responsables de su excelente guion. Su magnífica fotografía la firman conjuntamente Aske Foss, Sebastian Wintero, Kasper Wind Nielsen y Adam Wallesten. Su notable banda sonora está a cargo de Martin Dirkov y su reparto coral, que sería muy largo enumerar aquí, resulta eminente y representan a sus personajes en estado de gracia.

Justamente aclamada por la crítica, que la ha aplaudido y valorado sin reservas.

Ni se les ocurra perdérsela.

De nuevo la cartelera: Producto nacional

Aunque cines y teatros pueden abrir, a partir de este sábado, 12 de diciembre, hasta las 21 horas de acuerdo con las nuevas normativas antiCovid-19, que esta firmante sepa tan sólo Nervión estrenará el próximo fin de semana según la información de su página web. En la del Avenida, sin embargo, no hay novedades al respecto. Si las hubiese, se actualizarían dentro de esta misma entrada.

Así pues entre la oferta del cine citado en primer lugar – se insiste, a partir del viernes próximo, 18 de este mes – hay que destacar tres películas españolas. Una mirada de mujer y dos masculinas, que comentaremos por este orden.

La primera es ‘Nieva en Benidorm’, de nuestra flamante Premio Nacional de Cinematografía, Isabel Coixet, quien también escribe su guion. Una producción de El Deseo, TVE y Movistar, de 117 minutos de metraje. Su historia, en clave de thriller dramático, remite a un trabajador bancario residente en Manchester, solitario y obsesionado con la meteorología quien, tras su jubilación anticipada, decide visitar a su hermano que regenta un club en Benidorm. Pero este ha desaparecido y, con la ayuda de una misteriosa y fascinante mujer, se lanza en su búsqueda paralelamente a la investigación policial que implica también a la poeta Sylvia Plath… Con el excelente Timothy Spall.

Han escrito sobre ella, en extractos de críticas de expert@s y medios recogidas en la imprescindible página FilmAffinity : “No es tanto la mejor película de Coixet, pero sí su más enigmático, pleno y libre ejercicio de cine… tan arrebatadora como profundamente bella”, Luis Martínez, El Mundo; “Excéntrico suspense romántico… Varados en Benidorm… La ‘Lost in Translation’ de Isabel Coixet, Sergio F. Pinilla, Cinemanía; “Libérrima, sin miedo al peligro… arriesga y a veces acierta, otras se equivoca… su mejor virtud y su peor defecto”, Marta Medina, El Confidencial; “El retrato más sorprendente de un hombre que este cronista haya visto en años… libre y condenadamente evocadora” Mirito Torreiro, Fotogramas: “Aproximación pseudoamorosa, trufada de frases lapidarias… thriller que nunca despega”, Sergi Sánchez, La Razón. Está claro que su visión es obligada.

La segunda es ‘El verano que vivimos’, de Carlos Sedes (‘Fariña’, 2018). Con 119 minutos de metraje es un drama romántico, basado en hechos reales y ambientado en los años 50 y en los 90. Sigue a una periodista en prácticas en un pueblo costero gallego a la que le encargan las esquelas, para su decepción. Pero, sin embargo, ellas le pondrán tras la pista de un amor imposible… Protagonizan Blanca Suárez y Javier Rey.

Han escrito sobre ella, con las mismas referencias anteriores de FilmAffinity: “Narrativa sencilla y clara… con buena ambientación y atractiva construcción de los personajes” Oti Rodríguez Marchante, ABC; “Melodrama cargado de tópicos… guion sin fundamento narrativo, que resulta inverosímil y caprichoso”, Elsa Fernández-Santos, El País; “No existiría sin sus estrellas protagonistas y su paraje inolvidable. Pero funciona”, Andrea G. Bermejo, Cinemanía: “Una muestra inequívoca y preciosa del poder del relato y de la necesidad de escribirlo, y filmarlo, para que se mantenga vivo”, Mireia Mullor, Fotogramas. Habrá que comprobarlo.

Y la tercera es la última propuesta de Daniel Calparsoro, ‘Hasta el cielo’. Un relato de atracos, negocios turbios, corrupción, mercado y dinero negro y amores, protagonizado por Luis Tosar y Carolina Yuste.

Han escrito sobre ella, extractos de críticas, expert@s y medios en FilmAffinity: “Calparsoro reescribe y pule con maestría las reglas del cine quinqui… recupera la épica sucia del subgénero… inmensa y voraz Carolina Yuste’ Luis Martínez, El Mundo; “Un vigoroso thriller… Combina los planos aéreos y la acción con un pulso más relajado y más espacio para perfilar a los personajes” Cadena SER. Queda claro que no hay que perdérsela.

Pues ya lo saben. A partir del próximo fin de semana. Consulten horarios y sesiones, respetando las normas de seguridad, y… vuelvan al cine. Al querido cine de las salas y en pantalla grande.

‘La calle del agua’: Sombras en el tiempo

‘La fotografía es parar el tiempo… aunque sea por un instante fugaz… luego esas personas a las que se representa en ellas se convierten en sombras” La joven cineasta nacida en Madrid, pero asturiana de familia y corazón, Celia Viada Caso, ha rescatado de las sombras, en esta su ópera prima, a una mujer excepcional, Benjamina Miyar Díaz.

“Benjamina Miyar Díaz, según reza la sinopsis de este documental publicada en FilmAffinity, (1888-1961), con datos añadidos de Wikipedia, llevó una vida poco común en su casa de La Calle del Agua, en Corao (Cangas de Onís) a los pies de los picos de Europa. Fotógrafa y relojera durante más de 40 años. De ideología republicana, formó también parte de la resistencia antifranquista, siendo enlace con los maquis y guerrilleros en los bosques asturianos. Estuvo cuatro veces en prisión, una de ellas acusada de terrorismo. Su vida y su obra desaparecieron tras su muerte”

Pero la mirada de la realizadora que nos ocupa – hija, por cierto, de la escritora y periodista Ángeles Caso – la ha rescatado de las sombras del olvido en este su extraordinario debut cinematográfico. Un debut que ha merecido nada menos que SIETE premios en el primer Festival de Gijón que se celebró online esta pasada edición. A saber: Premio FIPRESCI a la Mejor Dirección, Premio Alma al Mejor Guion de Película Española, Premio DCP de Luxe, Premio RTPA al Mejor Largometraje Asturiano, Premio del Público a la Distribución, Premio del Público y Premio Europa Joven.

Nada más y nada menos, ya que todos los reconocimientos le son debidos a esta producción española, de 70 minutos de metraje, producida, escrita, filmada, fotografiada con excelencia, junto a Judro Guerrero y Marion Friedlander, y narrada en off por su directora. Cuya música, hermosa y sensible, que suena cuando debe la firma Álex Aller, junto a hermosos temas como la ‘Nana de Sevilla’, de García Lorca y la Argentinita o ‘El agua es clara de Le Parody.

Fue desarrollada en el Máster de Documental de Creación de la UPF deBarcelona y está de dedicada: “A mi güelita, Teresa Machicado, a mi abuelo, José Manuel Caos. Y a su hermana, su madre, su güela y todos los mayores que me precedieron en ese rinconcín de la tierra, de donde también era Benjamina. A Benjamina Miyar, por enseñarme tanto”

Gracias también a Celia Viada Caso, por permitirnos conocer a esta mujer, a esta artista, a esta luchadora y a esta pionera excepcional. Y por hacerlo con una narrativa a contracorriente, hermosa, sutil, inteligente, elíptica y compleja. Y por hacerlo con una puesta en escena elegante, modulada, inmersa en otro tiempo y tan contemporánea, de claroscuros, impresionando las imágenes tomadas por la protagonista con las de la naturaleza, los bosques y el agua donde fueron gestadas. Y por hacerlo mostrando su casa, sus amistades como sus entrañables primas, sus retratos de familias, de grupos, tan bellos y expresivos en el pueblo donde fueron concebidos.

Y por hacerlo siguiendo y reivindicando el hilo de su historia y de la Memoria Histórica. Y por hacerlo mostrando su pasado, su taller, sus relojes, su herencia familiar… Y por hacerlo mezclando pasado y presente con una voz en off que subraya y acentúa, sin imponerse. Y por hacerlo poniendo en valor a una creadora y a una mujer valiente, que peleó en su tierra por sus ideas y con los suyos y fue encarcelada por ello. Y por hacerlo desde una narrativa y tratamiento fluidos. como la corriente del agua tan presente aquí, con un discurrir tan sereno como intenso.

Gracias por tanto Benjamina, Celia. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

Estén aten@tos por si la plataforma Filmin lo recupera. Esperemos que sí. Y no se lo pierdan bajo ningún concepto.

Estado de Alarma en serie (s). Episodio 28, ‘The Undoing’: Pues eso…

El título de esta entrada, Pues eso…, hace alusión a la traducción castellana de ‘The Undoing’ que, como seguramente saben, es lo no hecho, lo que no ha llegado a hacerse. Y ejemplifica muy bien, en opinión de esta firmante, lo que pudo ser y no fue en esta producción audiovisual.

Una producción audiovisual, una miniserie estadounidense de 6 episodios de aproximadamente una hora de duración, que ya puede verse en su integridad en HBO. Una producción audiovisual que nació bajo los mejores auspicios.

Creada, producida y escrita – junto a la autora de la novela en que se basa, a la que luego se volverá, Jean Hanff Korelitz, cuyo título original podría entenderse como ‘Deberías haberlo sabido’ y no el más burdo ‘Tú ya lo sabías’ castellano – por David E. Kelley, quien está detrás de titulos como ‘Ally McBeal’, ‘Boston Legal’, ‘Harry’s Law’ o ‘Big Little Lies’.

Dirigida además por una productora, guionista y realizadora con el pedigree de la danesa Susanne Bier ( ‘Después de la boda’, ‘Brothers’, o ‘Las cosas que perdimos en el fuego’ entre otros muchos filmes más) Su excelente fotografía se debe a Anthony Dod Mantle y su no menos intensa banda sonora la firman Evgueni Galperine, Sacha Galperine y Víctor Reyes.

En el lujoso reparto, sobre el que ya se incidirá luego, destacan Nicole Kidman, Hugh Grant, Donald Sutherland – excelente. Con el chico, lo mejor de la función – Edgar Ramirez o Matilda De Angelis y el estupendo Noah Jupe. La historia remite a una aparentemente idílica familia formada por un reputado oncólogo pediátrico, una prestigiosa psicóloga y su único y encantador hijo preadolescente.

Parecen vivir en el mejor de los mundos hasta que el brutal asesinato de la madre de un condiscípulo del menor, quien a su vez fue paciente del protagonista, le convierte en el principal sospechoso y revela que él y la mujer eran amantes. Todo el microcosmos y los valores sobre los que habían construido sus vidas se desmoronan…

Esta firmante es muy partidaria de la libertad creadora del cine o del audiovisual al adaptar un texto literario. Son lenguajes muy diferentes. Pero siempre que mejore o potencie el modelo – un libro excelente que esta firmante ha leído – y no que le reste intensidad, ritmo, profundidad y sutileza, en aras de unos efectismo y espectacularidad con giros tramposos y vacíos de contenido, como aquí ocurre en su opinión.

Es todo un reto expresar, sin incurrir en spoilers, las radicales diferencias entre lo escrito y lo filmado. Desde la edad de los personajes centrales, hasta sus personalidades exentas de matices y registros.

Desde un hombre ausente, fugado, del que se va descubriendo progresivamente su lado más oscuro, cínico y manipulador, hasta uno omnipresente que es contemplado mucho más esquemáticamente con el que hace lo que puede, que no es mucho…, Hugh Grant.

Desde el proceso de una mujer devastada, pero leal y acosada por las instituciones hasta otra, la de la serie, una Nicole Kidman en su peor versión, muy contradictoria – que no compleja… -, confusa y unidireccional. Lo obvio, y a veces burdo, opuesto a lo sutil e intenso. Desde la crítica a una clase patricia hasta contemplarla superficial y tópicamente. Desde un desarrollo argumental más que deficiente y tramposo, repleto de giros innecesarios, hasta un tratamiento de los protagonistas y sus interrelaciones cuando menos chocante…

Pero, cuidado, esta es solo la opinión de esta firmante. Porque much@s especialistas la han aclamado como un thriller refinado, absorbente e hipnótico. Eso sí, su factura es impecable y Nueva York luce especialmente hermosa.

Escrito queda. Véanla y juzguen por sí mism@s.

Estado de Alarma en serie (s). Episodio 27, ‘La víctima’: Actos y consecuencias

¿Cuántas víctimas hay en esta historia, aparte de la principal e inapelable, un niño inocente ferozmente asesinado quince años antes en Escocia ? Son varias, a saber: La madre – una empática enfermera, cuya herida es incurable – determinada a conocer la identidad del culpable – que era menor entonces y que, por serlo, el Estado la ha protegido y dotado de una nueva personalidad -que ya tiene un sospechoso, al que indirectamente señala. El presunto autor, felizmente casado, conductor de autobús querido en su empresa y padre de una niña, que se ve señalado, atacado y con su vida devastada.

Un policía, al que el caso toca muy personalmente, decidido, contra viento y marea, a procesar a la madre por los daños inferidos al presunto autor citado. Tan justiciero como ella, pero en el sentido opuesto y víctima también como la mujer de su propia obcecación. El ex marido de la protagonista, que está en prisión y que se ve envuelto igualmente en una dolorosa espiral. El cónyuge actual, la hija del primero y el hijo menor en común a los que esta situación les provoca importantes daños colaterales.

Pero también hay culpables: la madre es juzgada por presunta inducción al asesinato y por destrozar a un hombre. El policía, que se ve moralmente en entredicho por su encarnizamiento y falta de empatía hacia ella. El novio de la hija, que oculta más de un secreto. El hombre cuestionado que deberá demostrar, aunque no se le juzgue y él sea el acusador, que no es el monstruo que pretenden que es…

En cuatro episodios de una hora de duración, esta serie británica producida por Independent Television y BBC One – que puede, y debe, verse en la plataforma Filmin, creada por Rob Williams, quien también escribe su guion y la dirige junto a Niall McCormick, de factura impecable cuya excelente fotografía se debe a Jan Jonaeus y su no menos ajustada banda sonora a Samuel Sim – nos enfrenta a un sólido drama familiar y judicial, al tiempo que impecable thriller, en el que los elementos citados están presentes.

Un drama demoledor el que se intercambian, y coexisten, los roles de víctimas y culpables. En el que nada es simplista y el desarrollo del relato, y de sus personajes, que nunca son de una sola pieza, son tan desgarradores y lacerantes como complejos.

En el que se plantean tantos interrogantes como respuestas. En el que la legalidad, la justicia, el duelo, la venganza, la aceptación y un cara a cara abismal son elementos que nos remiten a grandes temas morales y éticos. En el que cada acto, del pasado y del presente, tiene sus consecuencias.

Todo ello servido por un reparto en estado de gracia en el que destacar a Kelly McDonald, sobre todo. Pero también a James Harkness y John Hannah.

Ni se les ocurra perdérsela.

‘Beginning’: En el nombre de Jehová…

De esta película – coproducción entre Georgia y Francia, de 130 minutos de metraje, ópera prima de Dea Kulumbegashvili, guionista, cortometrajista y cineasta georgiana de la cosecha del 86, quien también la escribe junto a Rati Oneli, cuya espléndida fotografía se debe a Arsheni Kachaturan y cuya mínima, pero notable, banda sonora firma Nicolas Jaar. Fuente: FilmAffinity – no se sale indemne. Ni para bien, ni para mal.

No se sale indemne porque su tratamiento de la historia, que se centra en unos Testigos de Jehová, cuya sede es atacada en un pequeño pueblo de montañas que les ve como una secta, con la complicidad policial que se niega a visionar las cámaras de seguridad y en la familia de su líder religioso, especialmente de su esposa que sufrirá un castigo atroz…

…No se sale indemne porque su tratamiento de un drama tan denso, es lento, de planos fijos, tan sutil y contemplativo como impactante y feroz. Con sonido ambiente y pródigo tanto en ascéticos interiores como en exteriores de una naturaleza no contaminada, en los que las personas se integran y casi se disuelven. Un tipo de puesta en escena y de lenguaje cinematográfico, ajeno a la narrativa convencional e incluso a la llamada independiente, a los que los Festivales son muy adeptos, ya que son sus escenarios naturales.

Un tipo de puesta en escena y de lenguaje cinematográfico visto muy recientemente en algunas de las propuestas del SEFF, de difícil, casi imposible, acomodo en las salas, incluso en las más alternativas y cinéfilas.

Un tipo de puesta en escena y de lenguaje cinematográfico que se presta a imposturas, a convertirse en meros ejercicios de estilo vacíos de contenido o a – en opinión de esta firmante de la que nos ocupa – estar habitados por la verdad y la profundidad sin artificios al mostrar, y denunciar, de manera tan elíptica, temas universales que nos conciernen y que nos interpelan. Aunque conlleven la frustración de dejar irresueltas algunas tramas y la exasperación de poner a prueba nuestra paciencia como espectadores-as.

La mirada de su realizadora se adentra, y sabe adentrarnos, en el orden patriarcal de ciertas confesiones religiosas y en el odio al diferente, con la complicidad de los agentes del orden. En el adoctrinamiento estricto, aunque afectivo, de un@s niñ@s adorables y travies@s, de irresistible vitalidad, a quienes la severidad de las normas morales en las que se mueven no resta ni un ápice de su alegría.

En la situación de una mujer, que abandonó su carrera de actriz, para dedicarse a su familia, sus marido e hijo, cuyas frustración y vacío existencial son evidentes. En la agresión brutal con la que es castigada, en el peor de los abusos de poder con los que es violentada, por la que, además, se la considera culpable. En el machismo feroz que sufre inesperadamente y en el paternalista que debe tolerar cada día.

En un “pecado” que debe expiar, a su alienado entender, con el máximo castigo ofreciendo el supremo sacrificio a un dios inmisericorde, mientras el depredador sigue libre e impune…

Todo ello y mucho más servido por un reparto en estado de gracia en el que destacar a una eminente Ia Sukhitashvili, Concha de Plata a la Mejor Actriz en San Sebastián donde ‘Beginning’ obtuvo además la Concha de Oro a la Mejor Película y los Premios a la Mejor Dirección y al Mejor Guión. Además del FIPRESCI de la Crítica en Toronto

No, no se sale indemne de su visión. Pero si abren sus mentes, abandonan sus zonas de confort y se dejan conmocionar por ella, esta firmante les asegura que la experiencia merece la pena.

Festival de Huelva. Sección Oficial, ‘2020’: El bicho que nos robó la piel

Esta firmante – tras su inmersión en el Festival sevillano y dado que también deja constancia en este blog de las series que ve, además de otras circunstancias y actividades – solo ha visionado este documental de entre la estimulante y variada oferta del Certamen onubense. Un documental, un documento excepcional, que ha merecido el Premio Especial del Jurado y el del Público.

Un documental, un documento excepcional, en el que sobre las imágenes correspondientes de escenarios y personas que las pronuncian, se escuchan estas frases: “Somos una profesión de contactos. Contacto emocional y contacto físico y este bicho nos ha robado la piel. Pero yo voy a abrazar a mis hijas, después de dos semanas encerrado a cal y canto en casa. Ni el bicho este me va a quitar este placer ”

“Tú piensas que estás curtido y no lo estás. Para esto no te prepara nadie. No es lo que recoges, los cuerpos, es que ves a lo que te enfrentas”… “Tras 57 días en la UCI y 30 en coma, en este tiempo el mundo se ha parado”… “Ninguna institución estaba preparada para asumir esta avalancha, es de una envergadura brutal, que nos ha dejado a todos sorprendidos por la capacidad de progresión que tenía la curva” “No hay cura, sólo métodos de soporte”

“Se nos están yendo los que nos sacaron adelante. Eso tenerlo claro. Los que han currado, los que han trabajado y los que han pasado penalidades. Los que han levantado este país”… “A partir de las 11 de la mañana empezamos a enterrar, es no parar, es frenético. Aunque sea nuestro oficio, a esto no te acostumbras”…

“Les han dejado morir, no les han dado la oportunidad de vivir y queremos saber por qué” “Tuve a mi hijo e ingresé en UCI, ahora´, meses después, podré acunarle y abrazarle”…”Me daba igual morirme antes de enfermar. Ahora no. Tras meses en coma y en cuidados intensivos, quiero vivir, estar con mi familia, disfrutar de mi recuperación” “El placer de la primera bocanada de aire fuera del hospital”

Detrás de cada una de ellas, hay gente de todas las edades, circunstancias y profesiones que vivieron y viven este escenario distópico y devastador de la pandemia. Gente que reflexiona, que se emociona, que denuncia, que llora, que ayuda a salvar vidas, que dirige, que sufre, que enferma, que se cura, que muere…

Gente de todos los estamentos sanitarios, médic@s, enfermer@s, auxiliares, técnic@s, administrativ@s y celadores-as, de empresas de suministros, limpiadoras, policías, soldados, bomberos, enterradores, plantilla de funerarias, familiares, intern@s en residencias privadas a quienes ni llegaron a ingresar. Madres, hij@s, niet@s, cuidadores-as entre un larguísimo etcétera que este documental, este documento excepcional, muestra en sus entornos sin enfatizar. Permitiéndonos ver, verles y oirles.

Este documental, este documento excepcional, nos sumerge en las entrañas del horror de las urgencias, de las curas, de los cementerios, de las residencias, de los ataúdes, del dolor, de la desolación, de la soledad infinita del último viaje, de la rabia de los deudos y de sus justas denuncias, de los nombres e imágenes de quienes se fueron en árboles, lazos, aceras… Del duelo y las ausencias irreversibles sin despedidas. Pero también de la alegría contagiosa de quienes salen y son aplaudidos en los pasillos por quienes se dejaron la piel por hacerlo posible.

Este documental, este documento excepcional, fue filmado durante cuatro meses en la primera línea de la primera ola del Estado de Alarma. Es una producción española de 94 minutos de intenso y absorbente metraje. Escrita, producida y dirigida por el reportero de guerra, productor, escritor y cineasta italo-argentino Hernán Zin, cosecha del 71, entre cuyos reconocimientos y nominaciones están los Premios Forqué para ‘Nacido en Gaza’ (2014) y ‘Nacido en Siria’ (2017). Fotografiada con excelencia por Raúl Peña y con una vibrante banda sonora firmada por William Kingswood.

Este documental, este documento excepcional, tan valioso, valiente, justo, necesario y pertinente, es emocionante hasta las lágrimas aunque nunca juegue con los sentimientos de quien lo ve. Nunca hace épica, ni lírica, ni trampa con esta tragedia impensable que nos ha tocado vivir: muestra a protagonistas y escenarios con serenidad, sin énfasis, ni subrayados innecesarios. Es tanto más conmovedora por ello. Aunque suba el ritmo y nos haga vibrar con los aplausos y bailes de los balcones en homenaje a es@s héroes y heroínas a su pesar y a todo riesgo. Debería ser de visión obligada en las televisiones públicas y en todos los centros educativos.

Háganse con él. Bajo ningún concepto deberían perdérselo.

Estado de alarma en serie (s) Episodio 26, ‘Los favoritos de Midas’: El precio del poder

Mateo Gil, cosecha del 72, es guionista – de hecho, coescribió casi todas las películas de Amenábar junto al realizador, siendo autor de la idea original de ‘Tesis’, recibiendo dos Premios Goyas con él al Mejor Guion Original por ‘Mar adentro’ (2004) y por ‘Ágora’ (2009), además del cosechado por uno de sus cortos y otro al Mejor Guion Adaptado por ‘El método’ (2008), de Marcelo Piñeiro – y realizador de filmes como ‘Nadie conoce a nadie’ (1999), ‘Blackthorn’ (2011) o ‘Las leyes de la termodinámica’ (2018), entre otros. Fuente: Wikipedia.

Y también es el responsable, como creador, productor, realizador y obviamente guionista – junto a Miguel Barros, David Muñoz y Arantxa Cuesta – de esta miniserie que nos ocupa, de 6 episodios, de 50 minutos de duración, que acaba de estrenar Netflix y que está libremente basada en un relato de Jack London que podría traducirse como ‘Los esbirros de Midas’. La fotografía muy bien Pau Esteve Birba y su no menos atractiva banda sonora la firma Lucas Vidal. Su reparo, de lujo, incluye a Luis Tosar, Marta Belmonte, Guillermo Toledo, Elena Irureta o Miguel Ángel Solá. Fuente: FilmAffinity.

La historia sigue al presidente de un importante grupo de comunicación que es víctima de un chantaje atroz: si no entrega una elevada suma de dinero a los autodenominados Favoritos de Midas, estos irán asesinando a una persona al azar periódicamente.

Al principio, no lo toma en serio. Pero, cuando los cadáveres comienzan a acumularse sin rastro alguno de los autores, él y la unidad mixta de Extorsiones y Homicidios iniciarán una carrera contra reloj para evitar que haya más víctimas mientras el país arde con revueltas y protestas callejeras. Paralelamente, vivirá un romance atípico con una íntegra periodista, del medio al que él respalda, lo que le traerá problemas con los altos ejecutivos del holding, que no le consideran uno de los suyos.

Con estos mimbres y antecedentes, tal ficha técnico-artística y el currículum de su firmante, quien esto suscribe se prometió al comenzar su visión muchas alegrías. Pero, contrariamente a lo que pensaba, sus expectativas se tornaron en decepción conforme avanzaban los episodios. Porque…

… Plantea más preguntas que respuestas. Porque los giros morales, las decisiones del protagonista no tienen bases sólidas en las que apoyarse. Porque resulta pomposa, grandilocuente y pretenciosa, lo que afecta a la composición del propio Luis Tosar. Porque descuida las tramas y a sus atractiv@s secundari@s.

Porque no lleva hasta sus últimas consecuencias todas las implicaciones éticas, políticas, sociales y económicas del relato. Porque, al entender de esta firmante, no acaba de funcionar ni como thriller, ni como drama, pese a su suntuosa puesta en escena y la acción trepidante de algunas secuencias.

Porque desaprovecha los personajes y los talentos de Marta Belmonte y Guillermo Toledo, sobre todo, y también la crítica demoledora a una élite sin escrúpulos. Porque conforme avanza el final sus soluciones son más erráticas y absurdas. Porque no integra las revueltas de una España distópica, ni las explica, más que muy superficialmente. Porque…

En cualquier caso, no carece de tirón y atractivos. Véanla y juzguen por sí mism@s.

Algunas miradas de mujer en el SEFF 2020. Las Nuevas Olas, ‘Ghosts’: La ciudad secreta

Para C. A, que no pudo acudir a esta cita. Que, dolorosamente, ya no lo hará más. In memoriam.

Esta firmante cierra aquí, por el momento, la serie de entradas que ha dedicado al Festival de Sevilla y muy especialmente a las miradas de mujeres proyectadas en él. Un Certamen tan atípico como distópico – visto por primera vez, en más de dos décadas de seguimiento…, desde su casa y a través de la Plataforma Filmin – ya que, estando acreditada, no ha podido hacerlo presencialmente debido a una circunstancia sobrevenida.

Un Certamen, pues, intramuros, en solitario, sin presencias amigas y con dolorosas e irreversibles ausencias. Un Certamen sin Secciones como la Oficial, la EFA, los Cortometrajes o el Panorama Andaluz. Aunque sí con Las Nuevas Olas, Instrucciones para un mundo en llamas, Revoluciones Permanentes o Historias Extraordinarias. Un Certamen más cómodo, sin duda, que le ha permitido visionar las películas más reposadamente y tomando notas.

Pero que no tiene color comparado con el hecho de estar in situ. De las vibraciones, de los estímulos, de los contactos y el enriquecimiento, agotadores también, que provocan la inmersión total en otras coordenadas espacio-temporales, en otros mundos, en otros microcosmos, en otros lenguajes, en las pantallas grandes de las salas, de las queridas salas ahora de nuevo cerradas…

Así que, por el momento, esta entrada cierra sus crónicas del SEFF con una mirada de mujer radical, furiosa, intensa, vibrante y transgresora. Y, por momentos, muy incómoda, pues te obliga a salir de tu zona de confort, para sumergirte en una suerte de magma narrativo, nada lineal aunque coherente, que exige el esfuerzo de recomponer sus piezas, De recomponer ese tempo tan singular que se abre y cierra en círculo.

O lo que es lo mismo, con la brillante ópera prima, dedicada a su madre, de una realizadora a seguir, la escritora y cineasta turca Azra Deniz Okyay, cosecha del 83, responsable también de su guion. Una coproducción entre su país, Francia y Qatar, de 90 minutos de metraje, fotografiada con excelencia por Baris Ozbicer y con una estimulante banda sonora, pródiga en los temas musicales más contemporáneos, que firma Ekin Uzeltuzenci. Destacar, entre su solvente reparto coral, a Dilayda Günes, Nalan Kuruçim y Beril Kayar. Premio de la Semana de la Crítica en Venecia.

En ‘Ghosts’, se describe un día, el lunes 26 de octubre del presente año, en una Estambul en las antípodas de sus referentes monumentales y estéticos y de sus reclamos turísticos. En una Estambul habitada por el caos debido a un apagón – del que luego sabremos las causas – que ha paralizado sus transportes y sus hospitales, entre otros servicios. En una Estambul en la que se suceden los saqueos y pillajes.

En una Estambul misérrima, en proceso de gentrificación, por individuos, empresas y políticas indeseables que pretenden destruir edificios históricos, que dan identidad a los barrios, para construir una Nueva Turquía de bloques tan horrendos como impersonales. En una Estambul cuyos cielos están surcados por helicópteros policiales y sus calles por controles y patrullas.

En una Estambul entre cuyas ruinas juegan niñ@s. En una Estambul en cuyos locales abandonados y calles ensayan, se divierten, fuman, bailan en fiestas y concursos clandestinos jóvenes acosad@s por gendarmes de la moral tanto profesionales como civiles. En una Estambul progresivamente fundamentalista cuya represión se dirige especialmente a sus ciudadanas. En una Estambul en la que los placeres están bajo sospecha.

En esa Estambul, viven tres mujeres muy distintas cuyos destinos se cruzan y se confrontan integradas siempre en tal caos urbano. Una sueña con ser bailarina, la otra es feminista y activista, enseñando a pequeñ@s de la calle el cine de Chaplin y la otra, empleada de una empresa de residuos, que trata por todos los medios, y está dispuesta a todo, de conseguir dinero para su hijo preso acosado por las deudas con matones de la cárcel.

En esa Estambul, la gran protagonista que engulle a todo y a tod@s, filmada con pasión, vehemencia, elegancia y arritmia, vista también a través de móviles, a ras de tierra, a ras de calle. En esa Estambul…

Háganse con ella.

SEFF 2020. Revoluciones Permanentes, ‘Um fio de Baba Escarlate’: Un beso antes de morir

El giallo “es un género italiano de literatura y cine… un estilo particular de películas de suspense y terror, de misterio y asesinatos, que combina la atmósfera del thriller con el terror y el erotismo… también a un subgénero de ficción criminal y misterio independiente del país de origen… la palabra giallo significa amarillo en italiano y proviene de una serie de novelas de misterio con portadas de ese color, que fueron populares en la Italia postfascista”. Fuente: Wikipedia.

Sus películas más representativas alcanzaron la máxima popularidad a mediados de los 60 y en la década de los 70. Sus directores de cabecera fueron sobre todo Mario Bava, Darío Argento, Umberto Lenzi o Lucio Fulci entre otros muchos y tantos títulos que sería demasiado largo enumerar aquí. Aunque algunas de sus señas de identidad narrativas y estéticas son reconocibles en propuestas de cineastas tan prestigiosos y clásicos como Michael Powell o Alfred Hitchcock.

Esta que nos ocupa es la segunda de la filmografía del portugués Carlos Conçeicäo, cosecha del 79, quien también escribe su guion. Se trata de una producción lusa de 60 minutos de metraje, cuya excelente fotografía firma Vasco Viana y su banda sonora tan ad hoc y que se hace notar solo cuando debe, Hugo Leitäo. Entre su solvente reparto, destacar a Matthieu Charneau, Joana Ribeiro y las estupendas Leonor Silveira y Teresa Madruga, aquí en papeles secundarios.

Sigue a un joven asesino en serie de mujeres, que perpetra sus crímenes estrangulándolas con una cuerda cortante mientras hace el amor con ellas. Aunque es afortunado y permanece impune. Hasta que una joven suicida le pide un último beso, pues cae justo al lado suyo mientras lleva en el maletero del coche el cadáver de su se supone última víctima. Esta escena, fotografiada y difundida masivamente por redes, se hace viral y le reporta una popularidad inmediata. Pero también le traerá problemas…

Hay que hacer constar que la película es muda. Que literalmente no hay diálogo alguno. Solo sonido ambiente y la partitura citada en la ficha técnica, que se hace oír muy episódicamente.

Hay que hacer constar que esta firmante, feminista como es, está muy lejos de los postulados de este género que estiliza y representa estéticamente la violencia contra las mujeres, cosificando a las víctimas como objetos, raramente sujetos, de deseo y de agresiones de toda índole.

Aunque tiene que reconocer que este filme, conteniendo algunos de tales presupuestos, está recorrido por la ironía y por la comedia negra, dentro del terror. En clave, además, casi onírica y surrealista del puro, y voluntario, sinsentido, y hasta de una comicidad llena de guiños, de algunas de sus situaciones. Un giallo postmoderno, como ha sido descrito, que subvierte de hecho, implícitamente, las referentes citadas. Aún así, la delgada línea roja está ahí.

Escrito queda. Es una curiosidad, una obra de autor muy personal, eso desde luego.