SEFF 2020. Las Nuevas Olas, ‘Rascal’: Sin techo, ni ley.

El francés Guy Georges, cosecha del 62, conocido como La Bestia de la Bastilla, torturó, violó y estranguló salvajemente a siete mujeres entre 1991 y 1997, atacando a 11 más desde 1979 hasta 1997 que consiguieron salir con vida, aunque con gravísimas secuelas.

Todo ello además de intentarlo con dos de sus hermanas adoptivas en 1976 y 1978 respectivamente. Sus víctimas tenían entre 19 y 27 años. Al no existir en ese momento cotejo del ADN, pese a ser detenido varias veces, no se le relacionó con los brutales asesinatos que siguió cometiendo libre e impunemente hasta ser detenido en 1998 y condenado a cadena perpetua. Declaró que, si salía, lo volvería a hacer… Fuente: Wikipedia.

En tal monstruo se han inspirado libros y documentales, además de otra película, de 2014, ‘El caso sk1’ dirigida por Frédéric Tellier, y la que nos ocupa. Su director, el guionista y cineasta Peter Dourountzis, debuta en el largometraje con esta historia libremente basada en este asesino en serie a quien estuvo varios años investigando.

Dourountzis muestra a su personaje, del que solo sabemos que se hace llamar Dje y que ha llegado a París al salir de la cárcel, como un hombre si techo, ni ley que, desde el minuto uno, carece de escrúpulos al abordar a las mujeres fiado en su encanto personal, aunque la mayor parte de ellas le rechace.

Tiene un amigo español, Miguel, que le ofrece casa y trabajo en la construcción. Pero pronto abandona y lo intenta en un puesto de ropa de un mercadillo, además de cometer pequeños hurtos. Hasta que da con una suerte de comuna anarquista – que ha ocupado una casa, al tiempo que, como parte de lo que denominan sus acciones militantes, ayudan a las personas sin techo – y se integra con ell@s. Allí conocerá a una mujer con firmes convicciones que le enamorará y…

‘Rascal’ recorre el thriller, el drama y la crítica social para hacernos un retrato lúcido y complejo de un personaje atroz, aunque revestido de un aura de seducción. De un psicópata sin paliativos, de un depredador feroz, que no respeta las normas sociales, que no para hasta conseguir sus fines, pero que nos es descrito sin estridencias, aunque en toda su crudeza. Incluso en los asesinatos, que son vistos en elipsis, salvo en una tentativa frustrada, lo que hace que resulten aún mucho más perturbadores y brutales.

También da fe del feroz machismo cotidiano reflejado en conversaciones, bromas, chistes… hasta en una calle donde se hace un homenaje a una víctima, como recuerdo en la acera, y él persigue a otra joven que cruza por allí. La mujer cosificada como presa, como trofeo, como producto de unas insoportables relaciones de poder.

Todo ello, y mucho más, está muy bien contado, con una madurez narrativa nada común en una ópera prima, en esta producción francesa de 95 minutos de metraje, cuyo sólido guion también se debe a su director. Su excelente fotografía la firma Jean-Marc Fabre y de su impecable reparto destacamos la gran composición del estupendo Pierre Deladonchamps – ‘El desconocido del lago’, ‘Vivir deprisa, amar despacio’ – al que le da una magnífica réplica la carismática Ophélie Bau.

No se la pierdan.

Algunas miradas de mujer en el SEFF 2020. Instrucciones para un mundo en llamas, Deva: Cortocircuitos

La poeta y cineasta rumana Petra Szöcs, cosecha del 81, autora de aclamados cortometrajes, comienza esta película que nos ocupa, cuya escritura también firma junto a Gergö Nagy V, nada menos que con un poema del conde de Lautréamont, extraído de sus Cantos de Maldoror: “Sueña que es feliz, que su forma corporal ha cambiado o que, al menos, ha echado a volar sobre una nube púrpura hacia otra esfera, habitada por seres de su misma naturaleza”

Tal inicio, siendo la protagonista una niña albina con un raro tics en los ojos, hacía concebir esperanzas en el tratamiento y enfoque de esta ‘Deva’, producción húngara de 2018, que ya fue programada por el Festival ese mismo año dentro de Las Nuevas Olas, de 80 minutos de metraje.

Pero tales expectativas, al menos en la opinión de esta firmante, resultaron frustradas. En gran parte, por un guion inconsistente e inconexo, por decirlo de una manera suave, que da continuos vaivenes y que impide incluso un acercamiento a la protagonista, esa niña diferente que transita hacia la adolescencia en un orfanato de la ciudad rumana que da nombre al título; que cree tener poderes destructivos a raíz de casi electrocutarse con el secador de pelo y que siente un afecto especial por una nueva y joven voluntaria del centro.

Aparte del hecho de desaprovechar dramática y narrativamente al personaje central, el relato va dando vaivenes de contradicción en contradicción. De situaciones aisladas y sin conexión aparente entre sí, o al menos muy dispersas, que se cierran en sí mismas, sin aportar nada al desarrollo y a la comprensión de la historia.

Que no suman, sino que restan. De secundarios, e incluso presuntamente protagonistas, de los que apenas se nos cuenta nada, ni de sus motivaciones o interrelaciones. De carencia de ritmo y coherencia interna. De…

Escrito queda. Ustedes mism@s.

Algunas miradas de mujer en el SEFF 2020. Instrucciones para un mundo en llamas, ‘My favorite war’: Desde Rusia sin amor

Entre el documental, la animación, la autobiografía y la autoficción, mezclados en un totum revolutum que, aunque suene paradójico, está muy bien construido, transita esta película singular. Se trata de una coproducción entre Letonia y Noruega, cuya versión original es la inglesa, de 77 minutos de metraje, escrita y dirigida por Ilze Burkovska Jacobsen, cosecha del 71. La música, que capta muy bien la emoción de lo narrado, la firma Karlis Auzans. Obtuvo el Premio a la Mejor Película en el Festival de Annecy.

La historia que cuenta la realizadora es su propia historia. Es la historia de una niña que creció en plena Guerra Fría en la Letonia Soviética o fagocitada en la URSS. Una niña inteligente y crítica, de padre comunista, madre trabajadora en la administración y abuelo anticomunista…

Una historia que se inicia y concluye de la misma manera, con un coche circulando por una carretera rodeada de árboles. En el primer caso, los dibujos nos muestran a la pequeña citada, de tres años, que, con sus madre y padre, va a ver el mar por primera vez.

Un mar que tienen muy cerca de casa, pero la playa – a la que la población civil no podía acceder- estaba ocupada por militares vigilando que no hubiera fugas… Así que, tras un ardid para evitar a la patrulla, tienen que conformarse con contemplarlo, en toda su majestuosa inmensidad, desde arriba.

En el segundo, la imagen es real y nos muestra a una mujer madura reflexionando sobre su vida. Una vida en la que lo más intensamente personal es también lo más político. Una vida y la de su entorno que cuenta con la voz en off, mezclando animación con imágenes reales, documentales, películas…

Todo ello, transgrediendo cualquier linealidad narrativa con diferentes saltos temporales, que muestran hitos en su crecimiento y en los de sus antepasados y personas queridas desde la infancia, adolescencia, en la que se alistó en las juventudes del Partido y la edad adulta…

…Hasta su definitiva ruptura con un régimen autoritario y burócrata, mal llamado comunista, en el que la censura, la propaganda, el adoctrinamiento y la falta de libertades, junto con el abuso de poder, definieron sus mejores años.

Todo ello lo cuenta con pasión, con intensidad, con sentido del humor y con fuertes convicciones. Pero también con melancolía y tristeza, aunque esté recorrida por la esperanza. Lo íntimo y lo colectivo están aquí inextricablemente unidos en un relato fílmico singular, que contiene sus memorias y la Memoria Histórica de su pueblo letón.

Desde el Telón de Acero, pasando por la ocupación nazi, las purgas, la Guerra Fría…, la caída y muerte de los líderes, de los Padres de la Patria, hasta que la última base militar soviética se cerró en 1995, que fue para ella, de hecho, el final de la Segunda Contienda Mundial

“No teníamos armas, nuestras barricadas revolucionarias fueron canciones y cartas de protesta. Todos aquellos que nos arrebataron el poder de elegir se convirtieron en astillas en el agua, nosotros somos el río… Nuestra voluntad fue más fuerte que el miedo… De mi padre y de mi abuelo, dos hombres tan opuestos, he aprendido que nunca seré feliz si decido esconder lo que siento” Además de honrar a su madre, una figura crucial en su vida.

Compleja, rica en sugerencias de todo tipo, singular, valiente, valiosa y honesta, se coincida con sus ideas o no, no deberían perdérsela. Véanla.

Algunas miradas de mujer en el SEFF 2020. Revoluciones Permanentes, ‘Tal día hizo un año’: Calma chicha

¡¡¡Qué Festival tan raro, tan presente y tan ajeno, le ha tocado vivir a esta firmante en esta edición en la que el maldito virus maldito es el gran protagonista; qué Festival tan insólito, tan inesperado, seguido desde su propia casa, a través de una plataforma- bendita sea – sin pantallas grandes, ni colas, sin Sección Oficial, ni EFA, ni Panorama Andaluz…, con ausencias irreversibles y sin la intensa inmersión en sus propuestas que le resultaba tan agotadora como estimulante!!!

Mucho más descansado eso sí. Pudiendo tomar notas, parar, volver hacia atrás, revisar, estar más atenta a los visionados, elegir los horarios cómodamente pero… no es lo mismo.

Volviendo al tema de esta entrada, hacer constar que la película que nos ocupa es una coproducción entre Alemania, España y Suiza, fechada este año y de 71 minutos de metraje. Que la escribe y la filma Salka Tiziana, cosecha del 92, nacida en Berlín y criada en Barcelona, de la que es su ópera prima. Que la fotografía con excelencia Tom Otte y que su banda sonora experimental, que apenas si se deja oír, se debe a Plastiq.

Que su reparto no es profesional – aunque sí muy convincente: Pilar del Pino, Amalia Amián del Pino, Jon y Ole Bader – salvo en lo que respecta a Melanie Straub. Que su historia – que le debe mucho a los recuerdos infantiles de su realizadora – sigue a una mujer alemana que viaja con sus hijos gemelos de nueve años hasta Sierra Morena, donde esperan encontrar al marido y padre. Pero el vuelo de éste se retrasa y han de quedarse con las suegra y cuñada, abuela y tía, que viven juntas, con las que les tocará compartir un verano insólito.

Que tiene una mezcla de formatos, incluyendo el digital. Que tiene una mirada casi documental, en el que las personas, incluso los protagonistas, aunque en menor medida, son casi un apéndice del paisaje. Que la calma chicha de un inclemente estío con las chicharras de fondo, ciclistas despistados, vacas pastando, perros ladrando, excursionistas en barca por un embalse, el agua que escasea, maniobras de tiro cercanas… esperando a un ausente que no se materializa está rodada de una manera en la que lo esencial queda casi siempre fuera de campo.

Que nada es convencional en ella, aunque la puesta en escena sí nos resulte familiar, con esos planos fijos y esquinados o amplios y majestuosos. Que apenas si tiene diálogos porque, entre otras cosas, los personajes centrales no comparten idioma.

Que nos permite ver la frescura, la energía y la vitalidad de los niños frente a la timidez y el desapego de las tres adultas. Que el paso del tiempo, las horas del día, los cambios de luz y la situación tan peculiar de ese grupo humano unidos por lazos de sangre y parentesco, extraño en todo lo demás, con el único vínculo de quien no está son observados de una manera tan distante y minimalista como intensa. Que…

Déjense incomodar y llevar por ella, dejen que les rompa los esquemas narrativos y el tratamiento de fondo y forma que tengan en su adn cinéfilo y véanla.

Algunas miradas de mujer en el SEFF 2020. Instrucciones para un mundo en llamas, ‘Chaos’: Exilios

Quien esto firma estaba acreditada por este blog, del que es titular, en esta edición tan distópica del Festival de Sevilla. Pero una circunstancia tan importante como imprevista, le ha impedido asistir por primera vez en más de dos décadas de seguimiento del Certamen. Aunque no el haber publicado ya seis entradas de recomendaciones de las distintas Secciones, especialmente centradas en las miradas de mujer de la programación, ni seguir algunas de sus propuestas más interesantes en casa a través de Filmin.

Dicha plataforma, cinéfila por excelencia, permite ver una treintena de las películas que se proyectarán este año. A saber: 11 de Las Nuevas Olas, 6 de Revoluciones Permanentes, 7 de Instrucciones para un mundo en llamas y una sesión especial de ‘El año del descubrimiento’, además las de La Ventana Cinéfila y Paisajes, estancias y rostros. Así que esta firmante se propone trasladarles sus impresiones críticas de algunos de estos títulos, muy especialmente los de las realizadoras.

Como es el caso de este documental ‘Chaos’, que se integra dentro de la Sección Instrucciones para un mundo en llamas y que fue proyectado en el SEFF por primera vez hace dos años dentro de Las Nuevas Olas No Ficción. Se trata de una coproducción entre Austria, Siria, Líbano y Qatar, fechada en 2018, de 95 minutos de metraje. Escrito, dirigido y fotografiado por Sara Fattahi, cineasta siria de la cosecha del 83, segundo de su filmografía. Ha conseguido importantes galardones en diversos Festivales como el Pardo de Oro de Locarno.

Sigue a tres mujeres desconocidas, y radicalmente diferentes, entre sí que comparten, sin embargo y sin saberlo, los miedos y traumas de un escenario bélico permanente, el de su ciudad, Damasco. Una, de edad madura, subsiste allí, encerrada en su apartamento que es, de hecho, un santuario a la memoria de su hijo, a la habitación del hijo, de 16 años, cobardemente asesinado, al que mantiene con vida cuidando su ropa, haciendo su cama, preservando su olor.

Otra huyó a Suecia y perdió también de forma violenta a un hermano, es víctima de un trastorno bipolar severo a causa del que estuvo hospitalizada varias veces por intentos de suicidio y eligió la pintura como un acto creativo y terapéutico. Y la tercera, que pretende escribir un libro diferente sobre los horrores de la guerra, pero sin que la contienda intervenga directamente, terminó en Viena con un futuro incierto.

“No hay letreros que te dirijan por su geografía abstracta” exclama una de ellas refiriéndose a su ciudad de acogida. Y, de alguna manera, tal cosa ocurre también con este relato fílmico tan sugerente como, por algunos conceptos, insatisfactorio. Su puesta en escena es tan transgresora e incitante como artificiosa. Arriesgada, porque huye de cualquier cliché, pero distante, impide empatizar con sus personajes, excepto quizás con el de la pintora en el que más se centra.

Está habitada por la desolación, el duelo, las soledades no elegidas y los desencuentros con un país propio que se ha vuelto tan hostil y con dos países extraños en los que no se integran,”Suecia es un arma de doble filo, o te ahogas o te ahogas en tus recuerdos”.

Está habitada por el exilio , “soy una persona muerta que deambula en terreno desconocido, superflua en las ciudades doradas y en la tierra verde”. Por varios exilios: de la familia, de los afectos, de la cultura propia, del paisaje, de la memoria, “Nos quitaron nuestra memoria, la guerra se la llevó”.

Está habitada por planos fijos con profundidad de campo, por largos silencios, por sonidos ambientales, por primeros planos de una cara, de un perfil, de unas extremidades… Por diálogos en los que el-la interlocutor-a nunca nos es mostrad@. Por interiores, sobre todo domésticos, salvo un museo. Por fundidos en negro, por planos desenfocados. Por no lugares o espacios inquietantes como el interior de una resonancia que va en paralelo al túnel que atraviesa el metro. O el de una habitación convencional a otra diferente. O al off de los bombardeos en solo una ocasión. O…

Pese a las carencias reseñadas, y por los valores que la hacen notable, aunque, o precisamente por, su visión haga tambalearse sus zonas de confort, no dejen de verla.

Algunas miradas de mujer en el SEFF 2020. Foco Cecilia Mangini: Retrato de una cineasta

Esta fotógrafa y cineasta italiana – de 93 espléndidos y lúcidos años, singular y revolucionaria, Medalla del Presidente de la República “por su contribución a documentar el país para las próximas generaciones”, en quien el Festival ha puesto merecidamente su foco – ha dicho de sí misma y de su trabajo en dos excelentes entrevistas, cuyos extractos publicamos por separado o unidos por temas o respuestas similares, concedidas respectivamente a Imma Sanchís para La Vanguardia el 7 de junio de 2011 y a Santiago Alonso para la revista de cine Insertos, en el verano de 2018, lo siguiente:

“Sigo creyendo en la revolución. Marx decía que la revolución era como un topo. Es necesario esperar, el viejo topo acabará saliendo a la superficie… La verdadera revolución sucederá cuando la palabra poder ya no exista, cuando para la gente sea algo del pasado”

“No he sido libre. Las mujeres de mi generación éramos excluidas de casi todo. Tenias que combatir para ser tú misma. Yo lo hice comportándome como un hombre… llevaba pantalones, fumaba, dejé de maquillarme, hablaba de política, leía y comentaba el periódico, hacía fotografías…¡¡¡en la calle!!! y me convertí en fotógrafa. Empecé a ser hombre con 24 años cuando me fui a Roma para trabajar en el cine… Me había traicionado a mí misma, pero debía mantenerme firme si quería hacer lo que he hecho.”

“Trabajaba entre hombres, demostré que era buena y se portaban bien conmigo, era como su hermano. Yo no afirmaba ningún tipo de poder, sólo quería participar en la vida que tenían los hombres, no ser excluida. Así conseguí algo insólito, hacer cine en los años cincuenta en Italia. Soy muy afortunada, pero ha sido difícil”

“Si sofocas tu creatividad, te ahogas a ti misma. Pero si te dejas conducir por ella, te realizas… La vida me condujo hacia el documental social. Me arriesgué y tuve suerte… Mis documentales eran libertarios, mostraban las diferencias sociales. El primero fue prohibido por el gobierno clerical y conservador. Esa fue una buena medalla”.

“Mi interés por lo marginal surgió cuando pasábamos los veranos en la Apulia, la paupérrima tierra de mi padre: niños sin zapatos, mujeres siempre vestidas de negro porque la muerte era una constante en sus vidas, hombres que con 50 años estaban doblados en dos a costa de arar sin comer…”

“En Italia, las mujeres meridionales vivían casi en nivel de esclavitud. No declarada, pero sí a efectos prácticos. Pero tampoco en el resto del país les iba mejor. La gran revolución surgió cuando se les abrió la universidad, que antes se les había negado. Y algunos trabajos. El momento más importante fue cuando pudieron ser juezas, pero se necesitó mucho tiempo, mucho, mucho”

“Cuando decidieron instalar en el sur las grandes fábricas, tuve una reacción de alegría. Porque por fin llegaba la industria y eso significaba la creación de una clase obrera. Los obreros tienen una conciencia increíble… y sus hijos han acabado yendo a la universidad. Aunque estas fábricas eran pocas para la demanda del trabajo cualificado y además contaminaban… La contaminación trajo un desastre ecológico tremendo”

Todo ello lo registra con las clarividencia, fuerza e intensidad que la habitan. Con una vocación tan antropológica como transgresora, activista y comprometida, en 15 cortometrajes y un mediometraje inacabado, de visión obligada, que el Certamen oferta en este su tributo a una cineasta intrépida y excepcional que se codeó con los grandes nombres (hombres) del cine de su país, Pasolini entre ellos, siendo grande entre los grandes.

Véanlos. Conózcanla.

Algunas miradas de mujer en el SEFF 2020: Historias Extraordinarias. Selección Oficial Special Screen

La página GATRÓPOLIS describe así esta Sección que nos ocupa: “El Festival sigue incorporando novedades a su programación. En esta edición, propone una nueva Sección a concurso. Son títulos que se ven en España por primera vez y que apuestan por un tipo de cine cercano, abierto y directo, protagonizado por reconocidos intérpretes, que suma a la calidad cinematográfica la vocación de llegar a un amplio número de espectadores, en muchas ocasiones con el aval de premios internacionales”

Pues bien, de catorce de estas Historias Extraordinarias, cinco están realizadas por mujeres. Son, a saber:

‘A perfectly normal family’, de Malou Reymann, quien escribe también su guion junto a Maren Louise Käehne y Rune Schjott. Dinamarca, 2020. 93 minutos de metraje. La perfectamente normal familia de Emma da un vuelco cuando el padre decide convertirse en una mujer. Ambos tendrán que afrontar un proceso para mantener sus vínculos y status quo, al tiempo que aceptan los cambios.

Se ha escrito sobre ella, según los extractos de críticas de expert@s y medios recogidos en FilmAffinity: “Una historia sencilla y bastante emotiva”, Marta Balaga, Cineuropa; “Sensible y accesible… no sensacionaliza el proceso del padre para convertirse en mujer”, Jay Weissberg, Variety; “Una historia con credibilidad emocional”, Wendy Ide, Screendaily. Pues habrá que verla.

‘Make up’, Claire Oakley, Reino Unido, 2019. 86 minutos de metraje. Un thriller que narra la obsesión de una mujer, que vive en un remoto parque de caravanas de Cornwall, cuando sospecha que su novio la está engañando.

Se ha escrito sobre ella, según los extractos de críticas de expert@s y medios recogidos en FilmAffinity : “Aunque inicialmente muy convincente… su enigmática primera mitad dura más de lo debido… Sin embargo, sigue siendo un debut fascinante e ingenioso” Elena Lazic, Cineuropa; “La directora coge la plantilla del realismo británico de autor y la remata con algunas emociones fuertes, como si Ken Loach colaborase con Brian de Palma o Nicolas Roeg”, Peter Bradshaw, The Guardian; “Crea una atmósfera tangible… es de todo menos cosmética. Se mete debajo de la piel” Ian Freer, Empire. Está claro que no hay que perdérsela.

‘My favorite war’, Ilze Bukovska-Jacobsen, quien también escribe su guion. Coproducción entre Noruega y Letonia, 2020. 77 minutos de metraje. Mejor Película en el Festival de Annecy. Narra, en clave de animación, la historia personal de su directora mientras creció durante la Guerra Fría en Lituania, perteneciente entonces a la URSS.

Se ha escrito sobre ella, según los extractos de expert@s y medios recogidos en FilmAffinity: “Una compleja y empática exploración de la memoria”, Ernesto Díez Martínez, Letras Libres: “Compleja y llena de matices. Una muestra perfecta de cómo una historia profundamente personal puede convertirse, de repente, en algo muy inclusivo”, Marta Balaga, Cineuropa. No se la pierdan.

‘The man who sold his skin’, Kaouther Ben Hania, quien también escribe su guion. Coproducción entre Túnez, Francia, Bélgica, Alemania y Suecia, 2020. 90 minutos de metraje. Sigue a un joven libanés quien, huyendo de la guerra y con el objetivo de viajar a Europa para reunirse con su amada, acepta que un prestigioso artista le tatúe la espalda. Convertido su cuerpo en obra de arte, estará, paradójicamente, más lejos que nunca de la ansiada libertad.

Se ha escrito sobre ella, según los extractos de expert@s y medios recogidos en FilmAffinity: “Un trabajo muy interesante de un talento a seguir”, Boyd van Hoeij, The Hollywood Reporter; “Sátira mordaz del mundo del arte. Nunca se queda corta de momentos memorables”, Sarah Ward, Screendaily: “Una fábula sobre la libertad valiente, cautivadora y edificante. Justa reflexión de las conflictivas y paradójicas problemáticas de un sistema en el que todo tiene un precio”. Fabien Lemercier, Cineuropa. De visión obligada.

Y ‘Wildfire’, de Cathy Brady, quien también escribe su guion. Coproducción entre Reino Unido e Irlanda, 2020. 85 minutos de metraje. Sigue a dos hermanas que crecieron en la conflictiva frontera de Irlanda. El regreso de una de ellas al hogar, tras varios años fuera, potencia su relación y el que decidan investigar el pasado materno desenterrando así secretos y resentimientos que amenazan con sobrepasarlas.

Se ha escrito sobre ella, según los extractos de expert@s y medios recogidos en FilmAffinity: “Compleja y repleta de matices… Un talento muy a tener en cuenta”, Wendy Ide, Screendaily; “Un drama doméstico poderoso y un retrato ardiente de mujeres enérgicas”, Ryan Lattanzio, IndieWire; “Visualmente impresionante y cargada de atmósfera. Un talento intenso y eléctrico”, Leslie Felperin, The Hollywood Reporter. Ya están tardando en comprar las entradas…

Escrito queda. VÉANLAS.

Algunas miradas de mujer en el SEFF 2020: Revoluciones Permanentes

Revoluciones Permanentes ha sido descrita en la web del SEFF del pasado año como “la Sección más joven del Festival, la que representa el futuro del cine, la que ofrece las propuestas más radicales y valientes, la que va en busca de todos los tipos de cine que todavía están por ser creados, un cine que persigue la sorpresa y la excitación.

También como “Un cine valiente que está siendo inventado a día de hoy y que apuesta por la innovación para profundizar en temas como la familia, las necesidades afectivas, la historia o las consecuencias del progreso”

Puestas así las cosas, con tal declaración de intenciones, de las ocho películas que se ofertan en ella en esta edición, tan solo hay dos realizadas por mujeres. Y eso que se supone que somos el futuro de la humanidad…

La primera es ‘Tal día hizo un año’, coproducción entre Alemania, España y Suiza, de 71 minutos de metraje, escrita y dirigida por Salka Tiziana, nacida en Berlín y criada en Barcelona, de la que es su ópera prima. Su historia sigue a una mujer, con dos gemelas de nueve años, que – desde su Alemania natal – viajan a Sierra Morena para visitar al padre de las menores. Pero el vuelo de éste se retrasa y las reciben la madre y la hermana del hombre, que viven juntas. Con la energía que imprimen las niñas, todas intentarán comunicarse salvando las barreras del idioma.

Desde la imprescindible página FilmAffinity extraemos este fragmento de la crítica que le hizo Carlota Mosegui en la no menos relevante Cineuropa: “Un drama familiar conmovedor sobre tres mujeres y dos niñas que aprenden a convivir entre ellas mientras el paisaje que cohabitan les altera emocionalmente”. Más que sugerente. Para no perdérsela.

Y la segunda es ‘Time of moulting’, de Sabrina Mertens, quien también escribe su guion. Alemania. 80 minutos de metraje. Un drama familiar en el que una joven brillante está recluida en un cerrado microcosmos familiar, sin apenas contacto con el exterior, en estrecha simbiosis con su madre quien se queda en la cama casi todo el día. Mientras que el progenitor apenas muestra interés más que en las comidas.

La misma Carlota Mosegui nos la describe, en un extracto de su crítica en Cineuropa, publicado igualmente en FilmAffinity, en estos términos: “Un extraordinario film psicoanalítico sobre la representación y repetición de un trauma de generación en generación” Lo que queda claro es que su visión es obligada.

Pues ya lo saben. Dos de dos y a cual mejor.

Algunas miradas de mujer en el SEFF 2020: Las Nuevas Olas

Cinco propuestas de realizadoras, de entre 13 títulos, en otra muy querida y emblemática Sección del Festival de Sevilla, Las Nuevas Olas. Sección en la que – según definición del propio Certamen – pueden combinarse tanto la renovación de géneros clásicos, como retornos a las raíces, como la ruptura de las fronteras europeas o como nuevas miradas frente a otras ya prestigiosas y consolidadas…

Pero estas cinco son las que nos ocupan. No siempre resulta fácil encontrar reseñas independientes, pero aquí están:

La primera es ‘Fucking with nobody’, de Hannaleena Hauru, quien también escribe su guion junto a Lasse Poser. Finlandia, 103 minutos de metraje. Entre la comedia, el romance, la informática y el mundo virtual, sigue a una actriz que, al quedarse sin trabajo, decide rodar un romance con un amigo gay, a través de Instagram, de lo que resulta un film dentro de un film que, a su vez contiene otro…

Han escrito sobre ella: “Un testimonio directo y participativo que no se limita solo a cuestionar un medio artístico y cultural” MVmovies. it. Habrá que comprobarlo…

‘Ghosts’, de Azra Deniz Okyay, Turquía, 90 minutos de metraje. Se trata de una mirada a la transformación urbana de Estambul a través de cuatro personajes y en el transcurso de un día.

Han escrito sobre ella, dos extractos de críticas publicadas en FilmAffinity: “Un debut excelente. Además de su habilidad técnica, su debut tiene entusiasmo y fuerza narrativa” David Kratz, Cineuropa; “Impresionante primera película… amplía nuestra visión en temas universales como la intolerancia, el desarraigo y el ascenso de la derecha” Nikki Baughan, Screendaily. Resulta evidente que no hay que perdérsela.

‘Naked animals’, de Melanie Waelde, quien también escribe su guión. Alemania, 83 minutos de metraje. Sigue a cinco jóvenes que, proveniente de diversas provincias y sin interferencias familiares, deciden aprovechar el curso que les queda para estar junt@s, experimentando con el sexo, el amor, las drogas, explorar el mundo, conocerse…

Han escrito sobre ella, extractos de críticas publicadas en FilmAffinity: “Rehúsa inteligentemente ir al territorio de ‘Kids’ y sensacionalizar a sus vulnerables personajes… Pero, a pesar de toda su ternura, la película no es muy original” Marta Balaga, Cineuropa; “Son mejores sus carismáticas y contradictorias caracterizaciones que su trama… Puede resultar frustrante, incluso siendo tan breve. Pero las actuaciones tienen una autenticidad íntima e improvisada” Jessica Kiang, Variety. Desde luego, hay que darle una oportunidad pese a las carencias señaladas en estas dos reseñas.

‘P’atrás ni p’a tomar impulso’, de Lupe Pérez García, España, 76 minutos de metraje. Una película que “muestra la intensidad del proceso creativo del baile flamenco a través de una bailaora, la cordobesa Carmen Mesa, que atraviesa el océano para desembarcar en Buenos Aires en su camino hacia los Andes. Aunque una vida amorosa complicada y el bagaje familiar y de amistades dejado atrás no le pondrán fácil cumplir su sueño… pero su inquebrantable persistencia la llevarán a descubrir la esencia de su vida y su mayor fortaleza” Esto escribe sobre ella El Blog del Cine Español. Es evidente que no hay que perdérsela.

Y ‘Walden’, de Bojena Horackova, quien también escribe su guion. Coproducción entre Francia y Lituania, de 105 minutos de metraje. En ella se nos narra la vuelta a Vilnius de la protagonista, tras 25 años de exilio en París. Quiere, entre otras cosas, buscar un lago al que su primer amor llamaba Walden. Ha sido descrita como, extractos de FilmAffinity, “una crónica elegíaca de la juventud lituana antes de la caída del bloque comunista” y como “interesante y naturalista, filmada en un tono muy sutil, aunque la ambigüedad de los protagonistas nos mantiene a cierta distancia de lo que sucede” Jay Weissberg, Variety. Desde luego, merece una oportunidad.

Pues ya lo saben. Escrito queda.

Algunas miradas de mujer en el SEFF 2020: Sección Oficial

En la Oficial a concurso de este año distópico del virus, la Sección por excelencia de este y cualquier otro Certamen, no abundan las miradas de mujeres. De hecho, de entre las 17 películas que la componen, solo cinco están realizadas por ellas, dos en solitario y tres en régimen de codirección.

A ‘Gagarine’, de Fanny Lyotard y Jérémy Troullh, ya se la reseñó en una entrada anterior cuyo enlace es:

https://sevillacinefila.com/2020/19/11/avances-criticos-de-la-programacion-del-seff-2020-cinco-confirmadas-de-la-seccion-oficial/

Se reitera que sus referencias se extractan de páginas independientes a la web del Festival. Como, en este caso, Cineuropa, FilmAffinity o El Antepenúltimo Mohicano. Así que son, a saber:

‘Karen’, de María Pérez Sanz, cuyo guion escribe también junto a Juan Carlos Egea. España. 65 minutos de metraje. Su estreno mundial será aquí, luego no hay referencias. Pero su responsable ya obtuvo el Gran Premio del Jurado en el JamesonNotodofilmfest por su ópera prima ‘Ejercicio 2: Ficción’, lo cual es toda una garantía.

Se la ha descrito como “un retrato íntimo y desmitificador de los últimos años de la escritora danesa Karen Blixen (“Memorias de África”) en Kenia, junto a su fiel sirviente y amigo somalí Farah Aden. Protagoniza y firma la banda sonora la cantautora Christina Rosenvinge. Promete mucho…

‘¿Quo vadis Aida?’, escrita y dirigida por Jasmila Zbanic. Coproducción entre Bosnia y Herzegovina, Austria, Rumanía, Alemania y Polonia de 104 minutos de metraje. Sigue a una traductora de la ONU en Srebrenica que, en julio de 1995, cuando el ejército serbio ocupa el pueblo, su familia pide ser trasladada a un campo de refugiados y ella, que como participante en las negociaciones tiene información privilegiada, se pregunta qué deberá hacer al respecto.

Se ha escrito sobre ella, extractos de críticas de diversos medios recogidas en FilmAffinity: “Retrata la guerra de los Balcanes sin complejos y eso duele… Sí es ruda, maniquea y hasta evidente, pero es ahí en su desacomplejada ira y en su honestidad brutal donde se hace grande” Luis Martínez, El Mundo; “Tensa y fascinante. Apenas si te da tiempo a recobrar el aliento. Absorbente e increíblemente interesante” Marta Balaga, Cineuropa.

Está claro que no hay que perdérsela.

‘Nunca volverá a nevar’, de Malgorzata Szumowska y Michal Englert, quienes también escriben su guion. Coproducción entre Polonia y Alemania, de 115 minutos de metraje. Seleccionada como la candidata polaca a los Oscar. Sobre un misterioso masajista que entra en las vidas de unas personas tan ricas como tristes y parece tener un don para sanarles y cambiar sus existencias.

Se ha escrito sobre ella, extractos de críticas recogidas igualmente en FilmAffinity: “Contiene metáforas tan sugerentes y provocadoras como arbitrarias. Junto a hallazgos visuales incuestionables, acumula ideas, sugerencias, parodias y ocurrencias más allá de lo pudoroso” Luis Martínez, El Mundo; “… Compleja, emocionalmente forzada, qué cuento de hadas más gris, extraño y deslumbrante”, Marta Balaga, Cineuropa; “Intrigante y elusiva… ofrece una experiencia hipnótica” Fernanda Solórzano, Letras Libres.

Pues habrá que verla.

Y ‘DAU, Natasha’, de Jekaterina Oertel e Ilya Khrzhanovskiy. Coproducción entre Rusia, Reino Unido, Alemania, Ucrania, Francia y Suecia, de 146 minutos de metraje. Oso de Plata en Berlín. Natasha trabaja en la cantina de un instituto de investigación soviético secreto. Bebe mucho, le gusta hablar de amor y se embarca en una aventura, lo que provocará que intervenga la seguridad del Estado.

Se ha escrito sobre ella, extractos de FilmAffinity y El Antepenúltimo Mohicano: “Uno de los proyectos más fascinantes que ha visto el cine reciente”, Luis Martínez, El Mundo; “Un fascinante proyecto de arte multimedia, que fracasa al llevarse a la pantalla”, Stephen Dalton, The Hollywood Reporter; “Un estudio de la opresión soviética exquisitamente siniestro”, Jonathan Romney, Screendaily. “Un ejercicio creativo basado en el control total, pero que se hace expresivo en cuanto lo pierde”, Miguel Muñoz Garnica, Revista EAM; “Rodada durante tres años sin guión, es una película episódica y de gran carga dramática, pero la mayor parte de lo narrado en ella se queda fuera de cámara” Kaleem Aftab, Cineuropa.

Tampoco hay que obviarla, está clarísimo.