Estado de Alarma en serie (s). Episodio 33, ‘Counterpart’. Temporada 1: Duplicados

¿Qué se esconde tras los sótanos de una oficina de investigación de las Naciones Unidas en Berlín, qué secretos ocultan, qué ocurre cuando se traspasan ciertos pasillos fuertemente custodiados, se accede a ciertas aduanas y se superan los férreos controles de seguridad para finalmente, una vez sellados los salvoconductos, encontrar un círculo que se abre a otro mundo…? ¿Qué misterios se revelan a un hombre – a un funcionario bondadoso, cuya esposa está en coma tras haber sido atropellada, a un trabajador leal y honrado que, pese a ello, nunca consigue ascender – cuando descubre un universo paralelo en el que todo es tan diferente y tan idéntico?

Una puerta de entrada que – tal y como ocurría en El Ministerio del Tiempo, pese a ser tan distintas las historias y los enfoques en ambas – desvela otro Berlín más estilizado y futurista cuyos habitantes son l@s dobles de quienes están en el del protagonista citado. Duplicados que no son semejantes, que han experimentado vivencias paralelas a veces y otras antitéticas.

Gentes que van y vienen de un lado a otro y no siempre con las mejores intenciones. Gentes que se infiltran, que ocupan los lugares del-la otr@, que se inmiscuyen, con la lección bien aprendida, en hogares ajenos, familias ajenas, parejas ajenas y trabajos ajenos para recomponer, para reintentar, para desestabilizar o para destruir. Mandos que saben lo que implica dicho tráfico. Diplomacia inoperante con todo que perder.

Gentes como el alter ego del personaje central – un inmenso J, K, Simmons, doble de sí mismo en una extraordinaria caracterización dual – seguro, prepotente, chulesco, mal marido y padre ausente, con mucho que aprender, con el que se intercambiará la vida afrontando serios peligros. Gente facciosa que culpa y que busca venganza. Gente que quiere evitar que l@s malvad@s ganen la partida.

Traidores-as de ambos mundos. Espías que aman, que odian y que asesinan. Sicarias implacables pero frágiles, – espléndida y magnética Sara Serraiocco – yernos de poderosos que deben madurar, una Sombra cuya identidad conoceremos, que representa el Mal Absoluto. Una niña nacida de ambos universos. Dos mujeres – maravillosa Olivia Williams en su caracterización dual – eficientes profesionales y compañeras de vida cuyos itinerarios convergen y divergen. La cruel adoctrinadora infantil. La hija que no fue y la hija adolescente. El perverso embajador. El amante fiel. El feroz y cínico villano…

Una cautivadora, elegante, plena de atmósfera, pródiga en sorpresas y envolvente mezcla de thriller fantástico y de espionaje. Una serie estadounidense, fechada entre los años 2017 y 2019 que puede y debe verse en HBO, cuya primera temporada consta de 10 absorbentes episodios de una hora de metraje. Creada, escrita, junto a Amy Berg, producida y realizada – junto a tres mujeres y cinco hombres en cada capítulo de entre l@s que destacar a Morten Tyldum y Jennifer Getzinger – por Justin Marks. Con una bella y sugerente fotografía firmada por Luc Montpellier y Martin Ruhe y una poderosa y magnífica banda sonora debida a Jeff Russo.

Del reparto extenso y coral, además de l@s mencionad@s, hay que hacerle justicia a las composiciones de Stephen Rea, Richard Schiff, Harry Lloyd, Nazanin Boniadi, Ulrich Thomsen o la fugaz, pero estimulante, presencia de Jacqueline Bisset.

Esta firmante está visionando ahora la segunda temporada, de la que también se propone darles cuenta. Y, desde luego, les recomienda encarecidamente que no se la pierdan.

Una pregunta…

¿Por qué la crítica de ‘Kings: Los días de la ira’ película que me pareció fallida, pese a todo el respeto que me inspira su realizadora, es la entrada más vista de todas las que he escrito en este blog, así lo compruebo día tras día, fagocitando incluso a las más recientes…? Y lo es hasta tal punto que daría igual que no actualizase los contenidos de Sevilla Cinéfila, cosa que hago regularmente, porque siempre se impone sobre todas las demás.

Francamente, resulta desmotivador. Si alguien tiene una respuesta, agradecería que me proporcionase esta información.

Estado de Alarma en serie(s). Episodio 32, ’22 de julio’: Las vidas de l@s otr@s

En una entrada anterior sobre la excelente película de Erick Poppe, ‘Utoya, 22 de julio’ – cuyo enlace es https://sevillacinefila.com/2019/07/21/utoya-22-de-julio-el-horror-el-horror-el-horror/ – quien esto firma documentaba los terribles acontecimientos que tuvieron lugar en Noruega el 22 de julio de 2011. Lo hacía describiendo cómo Anders Behring Breivik, de 32 años y simpatizante de la extrema derecha, que se asumía como fascista y nazi, aparcó una furgoneta que contenía una potente bomba casera en un edificio gubernamental próximo a las oficinas del Primer Ministro en Oslo y la detonó a distancia.

El inmueble quedó totalmente destruído, falleciero 8 personas y centenares resultaron heridas. Luego, en solitario como actuó y con enorme sangre fría, se dirigió a la isla de Utoya donde se celebraba tradicionalmente un campamento de verano de jóvenes del Partido Laborista en donde pensaba acudir el político citado al día siguiente.

Disfrazado de policía, y so pretexto de preservar la seguridad, reunió a l@s chic@s, de entre 14 y 19 años, y a sus monitores-as comenzando a dispararles indiscriminadamente durante más de una hora, el tiempo que tardaron en llegar las fuerzas del orden, perpetrando una masacre que se saldó con 69 muert@s y varios centenares de herid@s. Se entregó cuando se cansó de abatirles y nunca se arrepintió, más bien se sentía orgulloso, de tan atroz matanza…

Mientras que este filme citado se centra sobre todo en la isla, una ratonera sin salida para las indefensas víctimas, mostrándonos su terror ante el terror, esta producción audiovisual que nos ocupa, de casi idéntico título, tiene unas puesta en escena y narrativa radicalmente distintas, pero no menos valiosas, notables y relevantes.

En ella nos es dado contemplar los hechos – durante el antes, el día D y el después, hasta el propio juicio del terrorista – a través de los ojos de unos periodistas, él y sobre todo ella, cuyo compromiso con la verdad y con la justicia social resulta incuestionable; de una médica no menos válida y coherente que está a punto de sufrir un ERTE en las vísperas de la tragedia: de una profesora sensible, con un hijo adolescente; de un policía atormentado y autocrítico; de un niño maltratado al que no pudo salvar; de un limpiador del hospital de referencia de color que sufre el racismo y las sospechas de la ciudadanía más extremista; de otro menor infinitamente triste por la pérdida de su hermana; de un bloguero ultra y supremacista cuyo pensamiento inspira los actos del criminal…

A través de los ojos de estos personajes, basadas en entrevistas con profesionales, se nos muestra un país aparentemente modélico pero con enormes grietas en su Estado de Bienestar, en sus servicios sociales que se muestran inoperantes ante casos gravísimos, en sus Fuerzas del Seguridad, la policía especialmente, cuya actuación desastrosa, cobarde y negligente provocó la impunidad del terrorista e impidió salvar muchas vidas. Pero también destaca a aquell@s que lo dieron todo en honor a la verdad y a la justicia. Y lo hace con serenidad, con rigor y solvencia, sin efectismos, ni exasperaciones. Honesta y rigurosamente. Aunque con la intensidad y sensibilidad, con la carga crítica y emocional, que tal tragedia requería

Miniserie noruega, fechada en 2020, compuesta por seis episodios de 50 minutos de metraje que puede, y debe, verse en Filmin. Sus magníficos guión y dirección se deben sobre todo a Päl Sletaune y a Sara Johnsen. Su excelente fotografía la firman Kejll Vassdal e Ita Zbroniec-Zajt y su no menos envolvente banda sonora Uno Helmersson y Johan Söderqvist. Su reparto coral transmite veracidad, verosimilitud y talento. Fuente: FilmAffinity.

No se la pierdan.

Estado de Alarma en serie(s). Episodio 31,’Los Bridgerton’. Temporada 1: Placeres casi culpables

Se ha escrito sobre ella, extractos de brillantes titulares recogidos en FilmAffinity – como Vulture, Decider, Times, Variety, Entertaintment Weekly o The Hollywood Reporter – o en otras páginas y medios como AD, BULEVAR SUR, de ABCSevilla, Fuera de Series, HobbyConsolas, Espinof, The Objective, Vanity y El Confidencial, entre otros, de críticas de gente solvente y cualificada a las que merece la pena leer en estas páginas…

… Se ha escrito sobre ella que es una mezcla de Downton Abbey, Gossip Girl o Jane Austen. Se ha escrito sobre ella que es un magnífico salseo decimonónico y un culebrón de primera clase. Se ha escrito sobre ella que es un placer culpable. Que tiene una narradora, una cronista de sociedad, sutil, inteligente y notable, la enigmática Lady Whistledown, cuya sorprendente identidad se revelará en esta temporada.

Se ha dejado constancia de la calidad y la osadía de su adaptación muy libre de la saga literaria, compuesta por ocho tomos dedicados a cada un@ de l@s herman@s Bridgerton, de Julia Quinn, neoyorquina de la cosecha del 70, reina y señora de la novela histórico-romántica considerada digna. Se ha hecho constar que su plasmación audiovisual se debe a la productora, guionista y cineasta afroamericana Shonda Rhimes, de la misma cosecha – Anatomía de Grey, Scandal, Cómo defender a un asesino… – quien dejó ABC, luego Disney, para debutar en Netflix con esta serie. Y que Rhimes, una mujer de éxito en una industria predominantemente blanca y masculina, le ha impreso sus señas de identidad raciales y feministas inclusivas.

Que, por ello, abundan los personajes de color en ellas, también los más relevantes, cosa que no ocurría en el periodo de la Regencia en el que se ambienta. Incluso el de la monarca, a la que se atribuían, pese a su físico tan anglosajón, ascendientes africanos. Lo que constituye, a juicio de la propia autora que nunca los, ni la, incluyó, una estimulante sorpresa.

Se ha escrito sobre ella que combina sabiamente los imperativos del siglo con problemáticas y pulsiones contemporáneas. Se ha documentado su lujosa puesta en escena y sus grandiosas localizaciones en imponentes mansiones londinenses o de la simpar campiña inglesa. Se han analizado su calidad y su innegable tirón para una audiencia muy amplia y heterogénea.

Habiendo registrado y suscrito todo ello, escribir que a quien esto firma le ha parecido elegante, sofisticada, seductora, vibrante y absorbente. Un entretenimiento superior, un placer casi culpable, que no ofende la inteligencia y cuyos anacronismos y osadías estilísticas y visuales están habitados por el encanto. Que, sin ser feminista, sí tiene la honestidad de dejar constancia de la situación de las mujeres aristócratas abocadas a las humillaciones de ser carne de mercado matrimonial, temporada tras temporada en bailes y reuniones, so pena de exclusión social.

Que presenta algunas que, por físico o inquietudes intelectuales, no se resignan a ese destino. Que también describe a las condenadas por su moral o profesión, como una cantante de ópera… o los salones exclusivos de las damas. Que hace compatibles las convenciones de la época con un erotismo de alto voltaje. Que el mando en plaza familiar siempre correspondía, según los parámetros patriarcales, a los varones y, de entre ellos, al primogénito. Que … todo lo demás ya lo irán averiguando cuando la vean en la plataforma citada, Netflix.

Producción estadounidense, fechada en 2020, compuesta por ocho capítulos de una hora de metraje. Escrita y dirigida, junto a cuatro hombres y cuatro mujeres, por su co-creador Chris Van Dusen. Fotografiada con excelencia por Jeff Jur y Philipp Blaubach y con una estimulante banda sonora firmada por Kris Bowers. De su reparto coral en estado de gracia destacar a Phoebe Dynevor y a Regé-Jean Page.

Yo, que ustedes, no me la perdería. Disfrútenla sin culpas.

‘Más allá de las palabras’: El extranjero

La cineasta polaca, residente en los Países Bajos, Urszula Antoniak, cosecha del 68, fascinó a quien esto firma con su magnética ópera prima ‘Nada personal’ (‘Nothing Personal’, 2009), coproducción entre Holanda e Irlanda, exhibida en la Sección Oficial de ese año en el Festival de Cine Europeo de Sevilla donde fue premiada con el Giraldillo de Plata y el Premio Asecan de la Crítica Andaluza, consiguiendo además 6 premios en Locarno y cuatro del cine holandés. Aquí el enlace a su crítica de entonces:

https://sevillacinefila.com/2010/07/10/nothing-personal-sin-techo-ni-ley/

Tras ese deslumbramiento inicial, llegó la decepción con ‘Code Blue’ (2011) también exhibida en el SEFF, donde logró el Premio a la Mejor Actriz ex aqueo para su excelente protagonista Bien de Moor. Una decepción concretada en su enfoque de una historia sugerente y llena de posibilidades, muy bien aprovechadas a nivel estético y visual, pero con el lastre de una narrativa tan vacía de contenido como pretenciosa.

Algo parecido le ha ocurrido con esta que nos ocupa – coproducción entre Holanda, Polonia y Francia, fechada en 2017, penúltima de su filmografía, que se estrena ahora con tres años de retraso. Su guión lo escribe también la propia directora, la espléndida fotografía en blanco y negro la firma Lennert Hillege y en su banda sonora suenan temas clásicos con el piano como protagonista – cuya historia sigue a un joven y exitoso abogado polaco residente en Berlín desde hace bastante tiempo tras la muerte de su madre y que se considera alemán a todos los efectos, tanto que incluso cuando su jefe y mejor amigo le pide que represente a un poeta africano en su derecho a la residencia se niega a hacerlo. Pero la visita inesperada de un completo extraño que dice ser su padre, y que él daba por muerto, lo confrontará con sus raíces y cuestionará sus convicciones en tal sentido.

De factura impecable, elegante y muy cuidada, visualmente hermosa y dotada de una atmósfera muy sugerente, podría haberse convertido en un documento singular de las señas de identidad de un hombre, profesional de un bufete de élite, que daba por incuestionable su ciudadanía frente a la gente marginada por su color o procedencia. Así como a la paradoja de su estatus como huérfano enfrentándose al padre tanto tiempo ausente, en un fin de semana en el que intimar, conocerse y reconocerse.

Tales posibilidades del relato son frustradas, al entender de esta firmante, por un tratamiento ampuloso, impostado, pretencioso, disperso y carente de cualquier emoción o reflexión genuinas. Está recorrido por la afectación que se impone a todo lo demás y que consigue que sus potenciales cargas críticas y de profundidad al unir filiación y ciudadanía, ergo extranjería o inmigración, lo personal y lo político, se diluyan y pierdan todo su sentido. Rozando el patetismo en algunas escenas como en la visita del protagonista al ghetto negro de la ciudad. Resulta chocante asímismo el tratamiento de las mujeres vistas desde la inanidad, la irrelevancia y la objetalización en la visita de ambos hombres a un club de striptease…

Una pena.

‘Perfumes’: Una nariz maravillosa

Estamos ante una película que elude sabiamente cualquier cliché que pudiera derivarse de su sinopsis más esquemática. O lo que es lo mismo: experta en, y creadora de, aromas altiva, egoista y centrada solo en sí misma, aunque en horas bajas profesionales, contrata a chófer divorciado intentando estabilizar su vida y economía para conseguir la custodia compartida de su hija. Ambos contra todo pronóstico – pese a sus personalidades y extracciones sociales tan opuestas y pese a que el empleado no le hace concesiones – congenian hasta el punto de establecer un vínculo valioso, que les transformará a ambos.

Les suena, ¿verdad?. Pero no, no tiene nada que ver con ‘Paseando a Miss Daisy’, ni con ‘Intocable’ en este aspecto, ni con nada parecido… Porque todo en ella es mucho más sutil y complejo. Porque no intenta pontificar, ni resulta esquemática, ni maniquea, en el tratamiento de los protagonistas y sus interacciones. Ni menos aún moralizar o buscar la emoción fácil. Porque se toma su tiempo para que les conozcamos, a ella, a él y a sus respectivas circunstancias, y para que de la relación laboral, que les obliga a viajar y a pasar mucho tiempo compartido, se derive un trato nada convencional que fortalecerá su respeto, aprendizaje y estima mutuos.

`Porque, además, tiene la inteligencia y sensibilidad de que el personaje masculino sea crítico, sí, con las salidas de tono del femenino, pero no ejerce de paternalista condescendiente, ya que él también tiene mucho que modificar y cambiar… Tampoco culpa a su ex, vista siempre en un segundo plano, ya que asume que, en el proceso de custodia compartida que dirime una jueza, es el bienestar de la menor lo que cuenta. Una paternidad que aprende a ejercer de otra manera, gracias a su jefa, y cuya evolución es entrañable.

Capítulo aparte merece el tema olfativo. En ‘Perfumes’ se narran muy bien las glorias y las miserias de tener una nariz especialmente dotada, de ser la nariz de este oficio. La maldición y la bendición de apreciar como hace la protagonista – una excelente, como suele, Emmanuelle Devos – hasta los más mínimos matices de las emanaciones que desprenden personas y objetos, seres y cosas, siendo capaz de descomponerlas en cada uno de sus ingredientes y en los elementos químicos que los conforman.

No solo es el glamour epidérmico y tópico que nos han mostrado otros filmes – aunque también estén sus recompensas, hay un divertido guiño a una célebre fragancia creada por ella… – sino las servidumbres de un don que puede hacer muy complicada, y solitaria, la vida cotidiana. Porque hace que la cotidianidad propia no tenga nada que ver con la ajena pero, que cuando se pierde y cae el prestigio… provoca un importante cataclismo interior.

Producción francesa de 100 minutos de metraje, escrita y dirigida por el periodista, guionista, documentalista y cineasta Grégory Magne, del que es su segundo largometraje. La fotografía, con los claroscuros, sobriedad y elegancia que caracterizan a su puesta en escena, Thomas Rames y la banda sonora, que subraya igualmente bien el relato, se debe a Gaëtan Roussel. Del resto de un reparto muy solvente destacamos a su partner Grégory Montel, a la niña Zelie Rixhon y a la fugaz aparición, casi un cameo, de Sergi López.

Aún puede verse doblada en Nervión. Consulten horarios y sesiones y háganlo. Merece la pena.

‘El padre’: Tinieblas

Cuando las tinieblas acechan a una mente antaño preclara. Cuando los espejismos distorsionan las experiencias. Cuando la conciencia se funde en negro. Cuando los delirios se convierten en certezas. Cuando pasado y presente se yuxtaponen. Cuando los fantasmas son más tangibles que las personas. Cuando la confusión es un estado permanente. Cuando se rechaza cualquier mano tendida. Cuando la desmemoria es una seña de identidad. Cuando la realidad propia no coincide con la ajena. Cuando las percepciones son engañosas. Cuando el desmoronamiento no se admite.

Cuando se borran las caras y los nombres. Cuando se reclama la autonomía al borde del abismo. Cuando las presencias pueblan los días y las noches. Cuando el sueño de la sinrazón produce monstruos. Cuando los recuerdos no son tales. Cuando las alucinaciones son vívidas. Cuando una hija debe optar entre su padre y su vida. Cuando un progenitor intolerante exige incondicionalidad.

Cuando el orgullo se impone a lo evidente. Cuando la devastación mental se antepone a todo lo demás. Cuando ya no eres tú, sino la locura. Cuando los espacios habitacionales se distorsionan como espectros. Cuando un octogenario soberbio debe asumir sus limitaciones. Cuando una mujer decide que su existencia y sus afectos valen tanto o más que su devota entrega a quien la rechaza y rechaza cualquier ayuda.

Cuando l@s espectadores-as nos vemos inmersos en esa espiral inquietante, perversa y confusa entre la fantasía de la demencia senil y versiones que se reiteran en lugares similares o diferentes, con los mismos o distintos personajes, que juegan a ser ellos mismos u otros. Cuando nos sentimos tan perdid@s y desolad@s como el protagonista y no sabemos cómo interpretar las imágenes o a qué carta quedarnos. Cuando ocurre todo esto, junto a una conclusión que te hace recomponer casi todas las piezas pero que sigue siendo insidiosamente abierta, es que hemos visto ‘El padre’.

Coproducción entre Reino Unido y Francia, fechada el año pasado, de 97 minutos de metraje. Filmada, con elegancia y potencia, por el escritor y cineasta francés Florian Zeller – cosecha del 79, de quien es su ópera prima adaptando su propia obra teatral, ya que tiene un largo recorrido como dramaturgo, con 12 piezas en su haber, interpretadas por l@s más prestigios@s actores y actrices de su país y del mundo. Esta que nos ocupa, concretamente, se representó en el Romea de Barcelona, dirigida por José Carlos Plaza, con Héctor Alterio al frente. Eso, además de sus novelas – quien también escribe el guion junto a Christopher Hampton.

La fotografía muy bien Ben Smithard. Y en su reparto destacamos a un imponente y magnífico Anthony Hopkins, carne de Oscar, y a las no menos excelentes Olivias, Colman, ella sobre todo, y Williams. Premio del Público en San Sebastián y con numerosas nominaciones de asociaciones de críticos que le auguran una carrera hacia la alfombra roja más famosa del mundo. Fuentes: Wikipedia y FilmAffinity.

Déjense sacudir e incomodar por ella y véanla.

Estado de Alarma en serie(s). Episodio 30, ‘Back to life’: Regreso al pasado

Una mujer en la treintena, llamada Miri Matteson, vuelve a la vida, como reza el título, y a la calle, a su pueblo costero inglés, tras pasar en prisión casi la mitad de su existencia por una razón desconocida que se irá desvelando poco a poco a lo largo del metraje. Vuelve al hogar familiar, donde viven sus madre y padre, porque no tiene otra alternativa habitacional. Vuelve a un presente que no reconoce, y en el que no se reconoce, luego del largo paréntesis carcelario del que apenas si se dan detalles.

Vuelve con un aspecto y una imagen como de haber fijado en el tiempo a la adolescente que fue cuando todo ocurrió, siendo como es ahora una mujer madura. Vuelve receptiva y curiosa, aunque a veces los nervios la traicionen. Vuelve con algo parecido a la inocencia… pero la pequeña comunidad que la vió nacer y crecer va a encargarse de hacerle pagar su culpa y su delito con una hostilidad creciente que le cerrará casi todas las puertas.

Vuelve teniendo que asumir todo ello, el peso del pasado, el paso del tiempo, los cambios en todos los sentidos a los que apenas si se le permite adaptarse. Comenzando por los de sus propios progenitores cuyo hogar se ve invadido, y marcado, por el odio exterior. Comenzando por la evolución que han tenido en sus casi dos décadas de ausencia.

Vuelve a reencontrarse con su antiguo novio, casado y padre de familia, que guarda más de un secreto… Vuelve a ver a su mejor amiga. que la evita y luego se nos mostrará por qué. Vuelve intentando una reinserción heroica en una localidad que la odia, salvo por un vecino inmigrante, que desconoce sus acciones anteriores, y que es el único en relacionarse con ella en el aquí y ahora, sin prejuicios. Vuelve en notoria inferioridad de condiciones frente a lo institucional, frente al mercado de trabajo y con una más que cuestionable ayuda de su peculiar asistenta social. Vuelve para descubrir secretos incómodos y ominosos. Vuelve…

Pese a todo lo narrado, el tono de esta producción audiovisual no es en absoluto trágico. Transita, por el contrario, entre el drama, la comedia y la comedia negra. Está recorrida por una fina ironía y un notable sentido del humor, pese a sus contenidos que más de una vez rozan lo vidrioso. Ama a sus personajes centrales, los muestra sin juzgarles, les dota de pluridimensionalidad e intenta ser comprensiva, salvo alguna excepción, con sus rasgos más chocantes.

Tiene una nobleza de sentimientos que la hace conmovedora, pero al tiempo denuncia la hipocresía de un microcosmos cerrado que no acepta la reinserción de la protagonista, ni es capaz de entender las causas y circunstancias que rodearon los hechos que fueron juzgados y severamente castigados. Aunque el personaje central sí acabará, y con ella tod@s nosotr@s, descubriéndolas.

Estamos ante una miniserie británica de 6 capítulos, de 30 minutos de metraje, fechada en el 2019, que puede, y debe, verse en Filmin. Creada, muy bien escrita – junto a Laura Solon – e interpretada por la excelente Daisy Haggard, a la que acompaña un magnífico reparto. Con una impecable factura, avalada en su distribución por la BBC, tanto en su fotografía, que firma Ben Wheeler como en su banda sonora, a cargo de Solomon Grey. Su realización dotada de ritmo y solvencia corre a cargo de Chris Sweeney.

No se la pierdan, es un consejo.

‘El inconveniente’: Las partes contratantes

Aunque no sea una opción mayoritaria en este país, por aquello de cierto conservadurismo y de las herencias inmobiliarias que suelen recibir l@s hij@s u otros familiares, es perfectamente factible para una persona mayor sola vender o alquilar su vivienda a alguien, disfrutándola al mismo tiempo hasta su fallecimiento. En nuda propiedad, se denomina a este contrato.

Este es el punto de partida de esta película – producida por las andaluzas La Claqueta PC, Tal y Cual Producciones y Tito Clint Movies, de 89 minutos de metraje, fechada este mismo año, dirigida y escrita, junto a Juan Carlos Rubio, autor de la obra teatral en la que está basada, por el actor, productor, escritor y cineasta sevillano quien, tras varios cortos debuta con ella en el largometraje, Bernabé Rico, cosecha del 73.

Muy bien fotografiada por Rita Noriega, cuenta también con una buena partitura de Julio Awad. Premio del Público en Málaga, tiene 7 nominaciones a los Asecan. A saber: Mejor Película, Mejor Actriz Protagonista, Mejor Dirección Novel, Mejor Guion, Mejor Sonido, Mejor Vestuario y Mejor Maquillaje y Peluquería. Y pueden esperarla los Goya…

Con unas interpretaciones notables de, sobre todo ella, una Kiti Manver eminente – premiada en Málaga, nominada a los Forqué, a los Feroz y a los Asecan, como ya se ha citado… la esperan los Goya – pero también de Juana Acosta, quien le da una réplica más que digna, nominada como secundaria en los Feroz e igualmente pueden esperarla los Goya… A ellas se suman unos estupendos Carlos Areces y ,en una única, pero memorable aparición, José Sacristán.

La ejecutiva de seguros Sara, cuya vida personal no atraviesa el mejor momento, decide, tras pensárselo, adquirir una casa en Sevilla para ella sola. Está en un sitio inmejorable, con luz, espacio y a un precio increíble. Pero… con el inconveniente de que en ella habita Lola, su dueña, hasta su fallecimiento. Octogenaria, fumadora, bebedora, hipertensa, diabética y con pésimos hábitos de salud y alimentación añadidos, las papeletas para que la compradora ocupe el piso pronto parecen claras, con lo que decide esperar acontecimientos mientras va supervisando y visitando la propiedad compartida.

La coincidencia de ambas en dicho espacio provocará más de un rifirafe al ser sus personalidades tan opuestas. Sin embargo, y contra todo pronóstico, se irá creando entre ellas, a pesar de y precisamente por eso, un vínculo profundo y sincero que las transformará en todos los sentidos y las ayudará a afrontar las sorpresas no siempre gratas que la vida les tiene preparadas.

Hablando de sorpresas, ‘El inconveniente’ lo es. Una muy agradable sorpresa. Un relato que llega, cala, transmite credibilidad, divierte, emociona, pero no manipula y depara inesperados giros merced a su solvente guion adaptado, justamente reconocido. Una historia muy contemporánea, con un espléndido tour de force entre dos intérpretes cuya química traspasa la pantalla. Entre dos mujeres que se pelean, sí, que se enfrentan, sí en un agudo contraste de pareceres servido por brillantes diálogos. Pero que también se quieren, se respetan, se estiman, se comprenden y se cuidan. Una narración cuya puesta en escena, pese a que transcurre básicamente en interiores, elude sabiamente la tentación del teatro filmado. Y más cosas estimulantes que irán descubriendo a lo largo del metraje.

Deberían verla. No lo lamentarán.

‘Baby’: Mater dolorosa

El hombre que narró en clave de relatos crueles el drama infantil de los celos llevados a un límite irreversible, con la marginación absoluta como castigo, en su premiada ópera prima ‘Alas de mariposa’ (1991), Concha de Oro en San Sebastián y tres Goyas a la Dirección Novel, Guion Original y Actriz, para Silvia Munt. El hombre que mostró a una niña traumatizada, y privada de razón, al presenciar el asesinato de su progenitora en ‘La madre muerta’ (1993), Mejor Director ex aquo en Montreal, con las que la que nos ocupa podría formar una trilogía… es el mismo que, tras otros títulos irregulares, alguna performance cuestionable y videoclips de artistas y grupos muy reconocidos, retoma aquí los tormentos del rechazo y del desamor en las relaciones primigenias, llevándolos a su punto más radical y recuperando así sus señas de identidad fílmicas más genuinas y originales.

Este hombre, un realizador peculiar y nada acomodaticio, aunque haya tenido que plegarse a las servidumbres del mercado y de la supervivencia, es el vasco Juanma Bajo Ulloa, de la cosecha del 67. Este hombre tiene la sensibilidad de distinguir entre víctimas y verdugos – también en sus roles intercambiables, pero sin equidistancias – porque siempre está de parte de l@s más débiles. Este hombre ha sabido explorar, como casi nadie en nuestro cine, los horrores de una infancia desolada porque los demonios habitaban en la gente adulta, torturada por los prejuicios, la maldad o las circunstancias, que debía protegerles y quererles.

Este hombre ha filmado en ‘Baby’ un cuento gótico, de terror sin paliativos, que bebe tanto de las raíces y las referentes míticas del género como de algunas del drama más contemporáneo. Que es MUDO, MUDO, MUDO, sin diálogo alguno que lo sustente. Que sigue a una joven toxicómana quien, en soledad, en su misérrima casa y en pleno síndrome de abstinencia, da a luz a un precioso bebé. Sus condiciones físicas, psíquicas y existenciales son tan extremas que decide venderlo a una matrona traficante de niñ@s, lo que le permite comprar sus dosis. Pero luego se arrepiente y sigue su pista hasta una casa donde habitan tres extrañas e inquietantes mujeres para intentar recuperarlo y…

Lo que sigue – lo que muestran sus 104 minutos de metraje – es una película imperfecta e irregular por momentos, a juicio de esta firmante, pero también cautivadora, hermosa y absorbente. Una película que nos adentra en el corazón de un bosque poblado de hermosas criaturas no humanas, ese caballo… – a las que nunca se daña – y perversas, aunque tengan también su historia trágica detrás, humanas.

Y también en los más pérfidos y sórdidos submundos urbanos. Una película que mantiene el suspense, que te sorprende, te inquieta y te estremece. Una película que tiene un arranque magnético que sitúa la vida anterior de la protagonista y el cómo ha llegado a sus presentes circunstancias, tan solo con unas fotografías.

Una película en la que el llanto del bebé, de los bebés, de sus destinos, te desasosiega y te rompe el corazón. Que te interna en una mansión desvencijada, ruinosa y oscura como las que alguna vez pueden haber poblado tus pesadillas y donde una madre desvalida y dolorosa quiere reparar, a toda costa, a cualquier precio y afrontando todos los riesgos, una decisión que la atormenta. Y…¡¡¡qué final!!!

Una película escrita también por su realizador, con una excelente fotografía de Josep María Civit y una excelsa banda sonora, justamente premiada en el Festival de Sitges y nominada a los Feroz, que firman Bingen Mendizábal y Koldo Uriarte. Una película muy bien interpretada por Natalia Tena, Harriet Samsom Harris, Mafalda Carbonella y Rosie Day, junto a la presencia, siempre tan de agradecer, de Charo López.

La ingrata cartelera sevillana solo la ha mantenido una semana. Intenten hacerse con ella.