‘El amigo inesperado’: Mucho más que ‘Intocable’…

… Esta firmante debe reconocer que tenía bastantes reticencias ante la visión de esta película. Porque una amistad sorpresiva entre dos hombres de opuestas circunstancias y clases sociales, que había roto la taquilla francesa – ya que la ingrata cartelera sevillana la había «castigado» a una única sesión en horario tardío… – le recordaba demasiado al tufillo de ‘Intocable’ (2011), de Olivier Nakache y Eric Toledano, con sus valores, sí, pero también con todos sus temibles tópicos, lugares comunes y clichés.

Por eso ‘El amigo inesperado’ – cuyo título original es el más adecuado, ‘Le répondeur’, que se traduce como contestador automático o buzón de voz – la sorprendió gratamente, porque no transita tales caminos trillados. Estamos ante una historia, basada en la novela homónima de Luc Blanvillain, que quien esto firma no ha leído,C en la que un famoso escritor conoce a un brillante imitador de celebridades y cómico sin apenas futuro.

El autor le necesita para que se convierta en su contestador humano, ya que no paran de llamarle y enviarle mensajes que le perturban en la creación de su nueva novela, mientras que el cómico necesita desesperadamente dinero. Así que llegan, tras las iniciales reticencias del segundo, a un acuerdo que les deparará sorpresas y encuentros de uno y otro signo, una vez que la personalidad arrolladora del imitador se imponga frente a la prudencia…

Sin hacer spoilers, resulta más que interesante que los conflictos derivados de tales improvisaciones se resuelvan en un clima tranquilo, comprensivo y respetuoso. Resulta más que interesante su reflexión sobre la usurpación – en este caso, pactada y remunerada – de identidad y la dependencia, cuando no adicción, al móvil que refleja ruidos más que sonidos y ecos más que voces y que impide, o dificulta mucho, pensar, luego crear.

Pese a los enredos románticos, que son lo más flojo de la función junto con el retrato misógino de la ex del novelista, paliado por la autocrítica de éste sobre los problemas que arrastra en sus relaciones afectivas, se trata de una propuesta más que digna de la que la manipulación emocional está ausente y en la que ninguno fagocita ni la vida, ni las ideas, ni las lealtades del otro. Y eso es muy de agradecer.

Producción francesa, fechada el pasado año de 102 minutos de metraje. La escribe, junto a Claire Barré, y la dirige la guionista y cineasta gala Fabienne Godet, cosecha del 64, cuya filmografía se compone de documentales y largometrajes habitados por el compromiso social que la caracteriza.

Sus fotografía y banda sonora acompañan muy bien al relato y está firmadas respectivamente por Éric Blanckaert y Éric Neveux. Destacar, de entre su solvente reparto, a sus dos protagonistas: el siempre excelente Denis Podalydés y el no menos notable actor y guionista Salif Cissé.

Deberían verla cuando la oferte una plataforma.

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