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No sólo, pero también, cine: Si este blog fuera un diario personal…

Si este blog fuera un diario personal, esta entrada  serviría a esta firmante para rogarles a quienes tienen la generosidad y deferencia de seguirlo y leerlo que tengan paciencia. Si este blog fuera un diario personal, les pediría que entendieran que resulta complicado, en estas anómalas coordenadas espacio-temporales que habitamos porque no cabe otra, mantener publicaciones periódicas como antaño cada tres o cuatro días. Si este blog fuera un diario personal, les recordaría que – en estos tiempos oscuros y con el añadido de un confinamiento solitario de presencia humana – las emociones están a flor de piel y ello dificulta la necesaria concentración para escribir.

Si este blog fuera un diario personal, reiteraría que su relación con el cine es muy ambivalente, Que aún le duele acercarse a sus propuestas en plataformas, cadenas y canales en pantalla pequeña, habiendo perdido esa inmersión absoluta en historias, puestas en escena, estilos y lenguajes, entre tantas otras cosas, que proporcionan las salas oscuras. Que recuperaremos, sí, pero enmascarad@s, distantes y temeros@s, no será lo mismo.

Si este blog fuera un diario personal, les comentaría que las entradas que ha venido dedicando a las series van a continuar pero a un ritmo diferente al conferido antaño a las reseñas cinematográficas. Porque además quien esto suscribe se ha quedado colgada al verse obligada, por su compromiso animalista que ya explicó en la séptima entrega, a cancelar su suscripción a Movistar de la que había visto producciones interesantes que pensaba registrar y ya no.

Si este blog fuera un diario personal, y si no, también, les recomendaría que leyeran páginas de compañeros y amigos de la crítica tales como – el orden de los factores no altera el producto – Criticalia, Canal de Cine Federico Casado, Pantalla Sonora, Happy phantom, Linterna Mágica, El Rinconcillo de Reche, la revista Fila Siete, entre otras… Por sus enormes calidad e interés y porque ellas, y sus autores-as,  sí han sabido reciclarse y adaptarse al momento presente.

Si este blog fuera un diario personal, les diría que quien esto firma sigue pero más desacompasadamente. Y que sigan ahí ustedes también.

Si este blog fuera un diario personal, me atrevería a publicar estas líneas y a agradecerles siempre su interés. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS. De corazón.

Escrito queda.

Confinamiento en serie(s). Episodio 7: #MovistarNoMasToros

Esta firmante tenía previsto seguir las entradas dedicadas a las series con algunas de la Plataforma Movistar que le han parecido más que interesantes, estimulantes y dignas. Dignas, desde luego, de ser reseñadas. Esta firmante es una recién llegada al mundo de estas producciones audiovisuales, lo crean o no, puesto que dedicaba la mayor parte de su tiempo a otras actividades culturales como clubs de lectura, presentaciones, la tertulia que coordinaba y sesiones de cine que el maldito virus maldito nos ha arrebatado, de momento.

Así que esta firmante ignoraba que Movistar España, propiedad de Telefónica, tenía un Canal, Toros Tv, dedicado a la promoción de las más feroces torturas, antes y durante la corrida y los atroces asesinatos a cámara lenta y en serie de herbívoros inocentes. De animales sintientes que son maltratados inicua y salvajemente para diversión y negocio de gentes sin alma, ni entrañas, ni empatía. Una obscena barbarie que, para vergüenza y envilecimiento de nuestro país y de nuestra democracia, es considerada su Fiesta Nacional y está integrada en el Ministerio de Cultura.

Y por si todo esto no fuera poco, tras las cancelaciones de las corridas debido al COVID 19 – una de los pocos efectos positivos de la pandemia – está negociando emitirlas a puerta cerrada en el citado Canal, con el lobby taurino, a cambio de 20 euros mensuales. Un dinero manchado de sangre inocente, en un momento en que la sociedad española se posiciona mayoritaria e inequívocamente contra esta infamia.

Es por ello que quien esto firma ha hecho llegar a esta plataforma su rotundo rechazo a esta indigna oferta y a tan indecente proyecto. Es por ello que quien esto firma cancela su suscripción y deja de escribir sobre sus contenidos. Es por ello que quien esto firma les anima a compartir en redes sociales su repulsa ante estos hechos. Es por ello que les pide que se unan a colectivos y asociaciones animalistas para hacerles llegar su protesta.

LA TORTURA/ NO ES ARTE, NI CULTURA. EL MALTRATO ANIMAL/ AL CÓDIGO PENAL

¡¡¡NO PARAREMOS HASTA LA ABOLICIÓN!!!

Confinamiento en serie(s). Episodio 6. ‘Los asesinatos del Valhalla’. Temporada 1: Negro, nórdico, helado e intenso

Wikipedia define al nordic noir o negro nórdico, o negro escandinavo, como “un género literario de ficción policíaca ambientado en Escandinavia o en otros países nórdicos… se localiza en paisajes sombríos que dan como resultado un estado de ánimo oscuro y moralmente complejo, que representa una tensión entre la superficie social aparentemente tranquila e insípida y los peores delitos”

Algunas de estas señas de identidad sí pueden reconocerse en esta producción audiovisual islandesa, creada por Thordur Palsson e inspirada en el caso real del reformatorio juvenil Breidablik, situado en los fiordos occidentales, que fue investigado por las brutales palizas, vejaciones y abusos sexuales que se cometieron allí contra menores de entre 7 y 14 años entre los 50 y los 70. Cerrado en 1979, las víctimas, ya adultas, recibieron compensaciones económicas del gobierno en 2007. Fuentes, la citada Wikipedia y Libertad Digital.

Consta de 8 episodios de 50 minutos de duración. Fue estrenada en su país en 2019 y este  año en Netflix. Entre sus excelentes intérpretes destacamos a Nina Dögg Filippusdótir, Björn Thors y Sigurour Skúlason. La historia sigue a una investigadora – frustrada por haber sido postergada en una jefatura que por años y méritos le correspondía – que debe hacerse cargo de un caso de feroces, y de características rituales, asesinatos en serie junto a un detective de Noruega, pero islandés de origen. Tales horrores parecen estar conectados con la desaparición de un niño, nunca resuelta, décadas atrás en una institución que se descubre como siniestra.

Paralelamente al caso, una y otro – cuyas personalidades y circunstancias vamos descubriendo a lo largo de los capítulos – deben afrontar sus propios fantasmas familiares y laborales mientras se internan en las tinieblas de un asunto estremecedor, con muchas ramificaciones y complicidades policiales y políticas, en el que nada es lo que parece y las categorías del bien y del mal resultan difuminadas. Aquí no hay tal cosa, ni en la esfera privada, ni en la pública, como “una superficie social aparentemente tranquila e insípida”, una de las características del género antes citada.

No, no la hay. En la tierra de los hielos – el significado literal de Islandia, ejemplificado reiteradamente en esos planos de carreteras donde este es el único paisaje – surge un relato donde la intensidad, la rabia, los tormentos, las culpas, los errores, los prejuicios, los actos y sus consecuencias, los odios y los afectos, las apariencias y la realidad, la fe y sus negruras, el bien y el mal, la moral y la ética, nos golpean y nos sorprenden.

Véanla.

Confinamiento en serie(s) Episodio 5. ‘Into the night’ Primera temporada: El imperio del sol

Esta serie belga – que combina la ciencia ficción con el suspense, el terror apocalíptico y el drama, está basada en ‘The Old Axolotl’, de Jacek Dukaj, y consta, en su primera temporada, de seis episodios de 35 minutos cada uno, escritos por Jason George y realizados por Inti Calfat y Dirk Verheye – se estrenó el pasado 1 de mayo en Netflix cosechando, en tan pocos días de exhibición, el aplauso de crítica y público.

La tripulación y el pasaje del vuelo de Bruselas a Moscú ignora un dato fundamental que va a proporcionarles, casi involuntariamente, un militar de la OTAN que están entre ell@s. Se trata de que la radiación solar, por una extraña mutación, resulta letal para todas las personas que se expongan a ella. Luego deberán viajar, a fin de sobrevivir y como reza el título, hacia la noche. Su destino será el Oeste y pasarán por aquellos países y ciudades donde reine la oscuridad para intentar ganarle la carrera contra reloj a la luz letal. Pero arañando un tiempo imprescindible con el que no cuenta para  aprovisionarse de carburante, alimentos y hasta de material higiénico y sanitario en algunos de sus destinos.

Con las tinieblas como aliadas, deberán  hacer frente a sus propias negruras personales. A sus delitos, a sus culpas, a sus duelos, a sus males, a sus tormentos, a sus ambivalencias, a sus afectos, a sus enemistades, a sus ambiciones, a sus rivalidades … Porque cada capítulo está dedicado a seis de l@s principales protagonistas que se nos revelan en lo mejor y peor de su condición humana paralelamente a todas las dificultades y peligros que deben atravesar. Una ex soldado, conductora de helicóptero, con el corazón roto y una indescriptible fortaleza. Una mujer con un hijo seriamente enfermo. Una cuidadora y paramédica que se ve expuesta a situaciones que la sobrepasan. Un piloto que provocó la misma infelicidad que él está sufriendo. Un inmigrante de turbio pasado, pero paradójicamente justo. Una influencer mucho menos epidérmica de lo que parece.  Un ex guardia de seguridad fascinado por el poder. Un aspirante a líder perverso e insidioso.

Tales dramáticas intimidades – tratadas con la complejidad requerida y con la complicidad de un reparto irreprochable entre el que destacar a Pauline Etienne, Laurent Capelluto, Babetida Sadjo, Stéfano Cassetti o Mehmet Kurtulus – priman sobre la espectacularidad, otro valor añadido para quien esto suscribe, siendo las mejores aliadas del ritmo y la tensión de la historia. Una historia absorbente y muy bien contada, que no tiene nada que ver con la de “Perdidos” con la que se la ha comparado, y con una conclusión que abre todas las expectativas para la segunda temporada.

No dejen de verla.

 

 

 

Confinamiento en serie(s). Episodio 4 ‘Unorthodox’: Monoteismo patriarcal

Para mi hija Vita Lirola que me regaló el sueño de viajar a Nueva York y con quien tuve ocasión de ver a tantas Estys, como la protagonista de esta ficción audiovisual, por las calles de Brooklyn…

 

Todas las religiones monoteístas son patriarcales. Pero si, además, se alían con el fundamentalismo, como es el caso que nos ocupa, la combinación resulta especialmente insidiosa y perversa para las creyentes. Por eso, hay que agradecerle muy mucho a varias mujeres valientes que tuvieran fe, bendita, agnóstica y liberadora fe, en este proyecto y lo llevaran a cabo plasmándolo en esta serie – coproducción entre Estados Unidos y Alemania, filmada entre Nueva York y Berlín, compuesta por 4 episodios de 55 absorbentes minutos cada uno, cuyos idiomas originales son el inglés, el alemán y el yiddish, que fue estrenada en Netflix el pasado 26 de marzo –  magnífica y de visión obligada. A saber, la autora del libro autobiográfico que inspiró esta historia, Deborah Feldman; la productora Alexa Karolinski, quien además coescribe el guión junto a Anna Winger, y la realizadora Maria Schrader.

La historia comienza cuando el personaje central, Esther, Esty, Shapiro, una prodigiosa Shira Haas, escapa – con la ayuda de una “gentil” su profesora de música clandestina – desde Williamsburg, barrio del distrito de Brooklyn en Nueva York hasta Berlín donde reside su madre, quien presuntamente la abandonó siendo una niña y por la que tiene documentos de doble nacionalidad, luego permiso de residencia.

Huye, a sus 19 años, de un matrimonio de 12 meses, concertado por un casamentero, sin amor, ni deseo alguno, con graves problemas a la hora de la llamada “consumación”, con las presiones correspondientes ante la ausencia de embarazo. Huye de una comunidad judía ultraortodoxa, de la dinastía jasídica Satmar, en la que las mujeres solo son máquinas de parir y su único objetivo en la vida es precisamente engendrar, ser amas de casa y hacer felices a sus maridos. Huye de las normas opresivas que la rigen desde el vestuario, rezos, ritos, fiestas, duelos, relaciones… tanto para ellos como para ellas pero en la que los varones detentan el poder absoluto.

Huye sin equipaje, con una única dirección y con el dinero resultante de vender sus joyas, hacia una ciudad y un país ajenos en los que, pese a la precariedad de su situación, puede sentirse libre, tener nuevas amistades, desarrollar su pasión prohibida por la música y reencontrarse con su progenitora, tan diferente y heterodoxa como ella, pero también creyente, para conocer la verdad oculta de su infancia.

Huye mientras recuerda sus orígenes, su afecto por su tía y, sobre todo, por su abuela. Su compromiso concertado al margen de sus afectos. Las miserias y dolores, también físicos, de su vida conyugal. El estar bajo sospecha permanentemente. La ceremonia de su boda. Las difíciles relaciones con su suegra. Los “consejos” para una intimidad intolerable. La cotidianidad recluida y reducida, con las partituras escondidas bajo el colchón. El divorcio que la acecha y un test que lo cambia todo.

Huye mientras es perseguida, sin saberlo, por dos hombres que la siguieron hasta allí. Y, mientras descubre su nuevo destino, seguimos sus pasos en paralelo a los de ellos. Hasta ese final en el que descubre la importancia de una brújula tanto real como metafórica.

Con una factura elegante y hermosa, con un retrato complejo y cuidadoso de los personajes, con un reparto en estado de gracia y unas localizaciones excelentes, nos sumerge de lleno en este relato tan opresivo como liberador, tan duro como conmovedor, de la lucha de una chica llena de coraje y determinación por ser la dueña de su destino.

Háganse el regalo de no perdérsela.

 

Confinamiento en serie(s) Episodio 3 ‘Giri/Haji: Códigos del Este, códigos del Oeste

Entre dos países, Japón y Reino Unido. Entre dos hermanos, a ambos lados de la ley. Entre dos códigos de justicia y honor, los del Este y los del Oeste. Entre varios clanes de la Yakuza enfrentados sangrientamente y sus cutres aliados europeos igualmente criminales. Entre la lealtad fraternal y la profesional. Entre la conyugal, en una relación desgastada por ambas partes, y otra intensa e inesperada. Entre el encubrimiento o una denuncia que provoca el vacío laboral. Entre unas normas rígidas y otras abiertas en la iniciación sexual. Entre salvar a un ser querido o la integridad. Entre una vida nueva, pero incierta, en otra ciudad y las fidelidades familiares. Entre el thriller y la crónica mafiosa.

Entre el lado salvaje y el conservador. Entre los vínculos de sangre y los amorosos. Entre los valores y su transgresión. Entre las adicciones incontrolables de una personalidad atormentada y arrolladora y la rehabilitación. Entre el modus vivendi y el operandi en dos culturas tan distintas. Entre la investigación y el rescate. Entre fuegos cruzados. Entre afectos imposibles. Entre fugas y reencuentros. Entre tres mujeres que huyen con un bebé. Entre mujeres fuertes y decididas, aún en sus dudas. Entre patriarcas despóticos y varones sensibles.  Entre el regreso o el exilio. Entre Londres, sobre todo, y Tokyo  tan hermosos como aterradores. Entre el riesgo o la seguridad. Entre la culpa, el castigo y la redención. Entre…

Entre tales contradicciones y opuestos se mueven los personajes -¡¡¡y qué personajes!!! – de esta serie absolutamente fascinante, estilizada, creativa, dotada de una escritura impecable y de una puesta en escena hermosa, singular y sofisticada – con saltos en el tiempo, divisiones de pantalla, juegos pictóricos con la propia imagen, a modo de cómics recordatorios de cada capítulo – que retrata con complejidad, humor, crudeza, lirismo y ternura, junto a un ritmo vibrante que nunca decae, las vicisitudes y personalidades de las criaturas que la habitan. Aunque haya unos protagonistas claros, es coral y cada uno-a de ell@s, incluso el más aparentemente secundario-a, está bien retratad@ e identificable. Y ese final… tan diferente y arriesgado siempre al filo, que debería presagiar una segunda temporada.

Producción de la BBC2 fechada en 2019 y estrenada el pasado enero en Netflix. Creada y escrita por Joe Barton. Realizada por Julian Farino y Ben Chessell. Compuesta por ocho episodios de una hora de duración. Interpretada, ¡y cómo!, en sus principales papeles por Takehiro Hira, Kelly Mcdonald, Yosuke Kubozuka, Aoi Okuyama y el brillante Will Sharpe.

Un alto cargo de la citada BBC dijo de ella “que no se había visto nada igual en la televisión británica”. Quien esto firma suscribe como espectadora.

NI SE LES OCURRA PERDÉRSELA.

 

Confinamiento en serie(s). Episodio 2 ‘Creedme’: La culpabilización de una víctima

Esta potente, magnífica y demoledora ficción audiovisual está basada en el artículo de investigación – firmado por los periodistas Christian Miller y Ken Armstrong, que recibió en 2016 el Pulitzer al Mejor Reportaje Explicativo – titulado “La increíble historia de una violación”, que daba cuenta del caso real de Marie Adler, de 18 años, asaltada sexualmente en su apartamento y cuyo testimonio fue cuestionado por dos policías – el sargento Mason y el detective Rittgarn – quienes la obligaron a retractarse y a convertirse de víctima a culpable, con todas las terribles consecuencias mediáticas, laborales, amistosas, familiares, universitarias y sociales que debió sufrir por ello, hasta…

… Hasta la aparición de dos detectives, Stacy Galbraith y Edna Hendershot – en esta ficción, Grace Rasmussen y Karen Duvall  – de dos mujeres que, en dos Estados diferentes, Washington y Colorado, estaban tras la pista de un depredador en serie cuyo modus operandi coincidía con el denunciado por la protagonista, de la que aún lo ignoraban todo, al archivarse como falso su expediente. Ellas aunaron sus esfuerzos para capturarle y…

Esta potente, magnífica y demoledora ficción audiovisual reconstruye, pues, el caso en todos sus detalles. Detalles absolutamente fieles a los hechos y personajes reales. Creada y coproducida por Susannah Grant, Ayelet Waldman y Michael Chabon y realizada por la primera. Consta de ocho episodios de 45 minutos de duración. Tiene una factura impecable y un reparto en estado de gracia en el que destacan Toni Collette, Merritt Wever y, sobre tod@s, la prodigiosa Kaitlyn Dever, que da vida a Marie. Fue estrenada el 13 de septiembre de 2019 en Netflix y puede – DEBE – verse en esta plataforma. Fuentes: Valentina en Fuera de Series y Wikipedia.

Posee una mirada feminista tan fiel al relato como ajena a cualquier tentación sensacionalista, esquemática o maniquea. Muestra, en primera persona, a través de sus ojos, el infierno vivido por una joven que ha recorrido diversas casas de acogida, carente de estabilidad familiar y de vínculos afectivos esenciales, que es atacada en un espacio que debería ser seguro y que es revictimizada por quienes deberían protegerla, por los pomposamente llamados servidores de la ley.

Una joven valiente  cuestionada por un establishment policial, burdo, zafio, incompetente y machista que no cree su testimonio. Que la obliga a desdecirse. Que la aliena y cosifica hasta el punto de hacerla dudar de la atroz experiencia de su violación. Que la impele a suscribirla como denuncia falsa. Que la convierte en una mentirosa, que debe ser castigada, multada y juzgada y en una apestada a todos los efectos, señalada como responsable de un delito de engaño. Que la arroja al fango inmisericorde del rechazo frontal de su entorno, padre y madre adoptivos incluidos, y de la opinión pública.

Todo este calvario nos es descrito en paralelo a la investigación de unas funcionarias públicas que sí son un ejemplo de cómo deben tratarse estas agresiones atroces, con sensibilidad, alta cualificación y empatía en sus entrevistas con las mujeres. Que nos son mostradas también en sus interacciones mutuas y en sus ambientes familiares y profesionales.

#MeToo #HermanaYoSiTeCreo #NoEsNo #YSiNoDiceSiTambienEsNo ¿Lo recuerdan, las recuerdan, recuerdan el caso de La Manada con esa chica, de la misma edad que el personaje central, criminalizada, víctima de una violencia mediática patriarcal sin precedentes que la cuestionó en su esfera más íntima, que reveló su foto, su centro de estudios, su domicilio, su DNI…?

Por ella, por Marie, por todas, por sus incontestables calidad y valor como serie. NO DEJEN DE VERLA.

Confinamiento en serie(s). Episodio 1 ‘Citas’: Vidas cruzadas

Quien esto firma – que sufre un confinamiento estricto y solitario de presencia humana,  aunque disfrute de las de sus dos gatas y compañeras de vida, por pertenecer al grupo cronológico de riesgo – ignora si está facultada para comentar críticamente algunas de las series que lleva visionadas en estos tiempos oscuros. Pero va a intentarlo. Y lo hará de una manera informal, desordenada e incluso caótica, pues el aislamiento hace estragos también en la capacidad de concentración, luego de expresión escrita. Así que les pide disculpas de antemano por ello.

Y lo hace con estas producciones audiovisuales – de tanto interés, por otra parte – porque, de momento, ha sido incapaz de ver cine en las plataformas, cadenas o canales televisivos. Le resulta muy doloroso y duro al asociarlo a esas pérdidas devastadoras provocadas por el maldito virus maldito: salas, festivales, rodajes, estrenos, tertulia… que, aquí y ahora, se le antoja tan lejano recuperar.

Con esta necesaria introducción, extensiva también a futuras entregas de lo que ha llamado episodios, comienza con ‘Citas’ o ‘Cites’, en su título original catalán. La emite completa Amazon Prime Video desde 2018. Lo hizo también Filmin. Pero fue TV3 en Cataluña quien la estrenó: su primera temporada en 2013 y la segunda en 2015 respectivamente. Cada una de ellas tiene 13 episodios de aproximadamente 45 minutos de duración.

Creada por Pau Freixas adaptando libremente la original inglesa ‘Dates’ de Brian Eisley, tiene una factura muy cuidada, un competente equipo de guionistas, una excelente banda sonora con temas muy sugerentes que subrayan lo narrado y un reparto atractivo en el que destacar nombres como los de Leticia Dolera, Eva Santolaria, Eduardo Noriega, Pep Munné, Carme Elías o Álvaro Cervantes entre much@s otr@s. Realizada en solitario, o en régimen de codirección, contando casi siempre con una mirada de mujer, por cineastas como el aludido Freixas, Patricia Font, Paco Caballero, Éric Navarro, Marta Pahissa… Fuente: Wikipedia.

Los ejes conductores de las historias son personas de edades, circunstancias, extracciones sociales, trabajos, profesiones, objetivos, y apariencias diversas que se encuentran por primera vez en un entorno urbano – maravillosa Barcelona en sus plazas, parques, jardines, bares, restaurantes, tabernas, discos, tiendas, hoteles, librerías… sin caer nunca en los clichés turísticos al uso – tras sus contactos previos en una aplicación.

Vidas cruzadas que nos hablan de soledades, de vacíos, de ilusiones, de incomunicación en una época hiperconectada,  de expectativas, de las dificultades y torpezas en los cara a cara tras la fluidez, el anonimato y la libertad que ofrecen las pantallas. Vidas cruzadas buscando amor, sexo, romance, estímulos para matrimonios con una intimidad marchita, pasiones, deseos, novedades, parejas en todas sus variantes, intercambios eróticos,  compromisos o su ausencia, normas o su ausencia. Con estados civiles y opciones sexuales diferentes. Con paternidades, maternidades clásicas o heterodoxas. Con…

Vidas cruzadas en la gran ciudad, que ofrecen un retrato complejo y poliédrico de esta experiencia humana, tan singular como contemporánea, que, de momento, la pandemia nos ha arrebatado. Vidas cruzadas a la mayoría de las cuales seguimos en otros capítulos hasta su conclusión o similar y cuyos lazos e interrelaciones se nos van desvelando y revelando. Entre el drama, la comedia romántica o la comedia. Con un mimo por los personajes que nunca son de una sola pieza, aunque haya alguno más bien deplorable, y que son representados en sus contradicciones, indecisiones, fortalezas, debilidades y paradojas.

Yo que ustedes no me la perdería.

 

 

El Alma de una tertulia: Tres años sin ti, Luis.

63 años. Ingeniero técnico industrial. Profesor de electrónica, muy querido por su alumnado, en ejercicio durante 31. Aficionado al tenis. Corredor solitario. Golfista premiado. Viajero impenitente. Palangana y trianero por convicción y pasión. Asiduo al mercado de su barrio. Cocinero amateur. Padre de una física, un arquitecto y una matemática, abuelo y marido amantísimo de una también excelente enseñante, el orden de los factores no altera el producto. Cinéfilo apasionado…

Todo eso y mucho más, que en poco más de seis décadas de vida cabe tanto… era Luis Casal Pereyra. Un hombre a quien, para fortuna de quien esto firma – coordinadora de la actividad en tiempos anteriores a estos oscuros del coronavirus – su compañera de vida,  Dolores Mesa Velasco, nuestra querida Lola, arrastró literalmente a la tertulia, puesto que era reticente. Desde entonces y durante tres años, tanto y tan poco, fue inquebrantablemente fiel a estos debates en torno al cine.

Desde entonces y durante tres años, desde 2014 hasta un mes antes de que se lo llevara para siempre la maldita enfermedad maldita tal día como hoy de 2017, disfrutamos en cada sesión de su sabiduría; de su sentido del humor; de su entrañable bondad; de su respeto por las discrepancias, de su lucidez y de su visión tan inteligente y singular del hecho cinematográfico.

Tres años en los que fue el Alma, la Voz y la Mirada de la que entonces se llamaba La Palabra y la Imagen y a la que se le cambió el nombre en su homenaje. Un tertuliano carismático, cálido e ingenioso que llevaba apuntadas sus impresiones sobre las películas a debate en papelitos. Papelitos que tuvo la generosidad, pues era tan generoso…, de hacerlos extensivos a esta firmante y a este blog en forma de comentarios de estrenos, de nuestros encuentros mensuales, de entradas publicadas aquí, de felicitaciones varias, de enviar sus mejores deseos ante cualquier evento o circunstancia.

Un amante del cine tan intenso como crítico que nos enriquecía y nos hacía pensar y reir en cada encuentro. Cuando, por imponderables, no podía asistir, su ausencia se hacía notar. Y mucho. Porque se entregaba completamente, con toda su autenticidad, sin filtros pero con unas lucidez y capacidad analítica notables. Porque era participativo, pero sabía escuchar. Por tantas y tantas cosas…

Su marcha definitiva, tras apenas unos meses en los que la enfermedad no le dio tregua, nos dejó conmocionad@s, desolad@s e irreversiblemente huérfan@s. Un vacío que nada, ni nadie – pese a contar con l@s mejores tertulian@s del mundo mundial – pudo llenar. Un golpe tan duro de asimilar que esta firmante estuvo a punto de tirar la toalla como coordinadora, pero finalmente decidió que el mejor tributo era seguir adelante y que, desde el mes que siguió a su pérdida, pasara a llamarse Tertulia de cine Luis Casal Pereyra.

El 1 de enero de 2015 me escribiste un mensaje en este blog. Decía así:

“Hola Carmen: Que sepas que voy a seguir aquí esperando tus reseñas, tus críticas y asistiendo a las tertulias de la Palabra y la Imagen. No conseguirás librarte de mí. Feliz año” ¡¡¡Ojalá, ojalá, ojalá nunca nos hubiéramos librado de ti!!!

Querido Luis: te añoramos, te queremos y tenemos contigo una deuda de gratitud permanente. Allí donde estés, llévate nuestro aplauso y nuestro cariño. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

 

 

La sesión perdida de una tertulia: ¿Quien nos ha robado el mes de abril…?

… Entre otras cosas tan valiosas como vidas humanas, por supuesto. Pero aquí se hará una referencia al que hubiera sido el séptimo encuentro, la séptima sesión de la temporada 8 de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra, que habría tenido lugar hoy, miércoles, 1 de abril, a las 19.30 en Casa del Libro Viapol.

Cuando nos despedimos el 4 de marzo, como quien esto firma ha escrito en la entrada recopilatoria de las seis sesiones, con la alegría de la continuidad asegurada – gracias a las propuestas de ayuda en los ingentes trabajos de coordinación que le ofrecieron a esta firmante los críticos y amigos Enrique Colmena y Miguel Olid Suero – nada, pese a ciertos temores a tocarnos o besarnos o abrazarnos… algo que, con todo, hicimos,  hacía presagiar el apocalíptico y dantesco escenario que habitamos hoy. NADA, NI NADIE. Lo afirme quien lo afirme intentando sacar un rédito político a posteriori.

Por el contrario, se eligieron tres películas, tres miradas de mujer, y esta firmante estaba decidida a tener a otra como invitada, habiendo hecho ya los oportunos contactos gracias a uno de los críticos citados, Miguel Olid Suero y la Asociación Andaluza de Mujeres de Medios Audiovisuales, AAMMA, con la que esta actividad tiene una deuda de gratitud permanente.

Dos de las películas estaban en cartelera cuando el maldito virus maldito arrasó con todo: cines, estrenos y librerías como Casa del Libro Viapol, nuestra sede. Aquí les dejo los enlaces a sus críticas. Son, respectivamente, ‘Invisibles’, de Gracia Querejeta y ‘La candidata perfecta’, de Haifa Al-Mansour.

https://sevillacinefila.com/2020/03/08/invisibles-tres-caminan-juntas/

https://sevillacinefila.com/2020/03/28/el-cine-que-el-virus-nos-arrebato-la-candidata-perfecta-segregacion-y-reformismo/

En cuanto a la tercera, ‘Un amigo extraordinario’, de Marielle Heller retrasaba su entrada en las salas hasta el verano. Anuncio que se hizo poco antes de la irrupción devastadora de la pandemia.

En la sesión de hoy, por descontado, que se le hubiera rendido tributo a nuestro tertuliano más fiel, añorado y carismático en cuyo recuerdo cambió de nombre la tertulia: Luis Casal Pereyra, quien se fue para siempre hará tres años este mes víctima de la maldita enfermedad maldita. Esta firmante escribió entonces:

https://sevillacinefila.com/2017/04/13/in-memoriam-querido-luis/

Esperemos poder recuperar este mes, estos meses y este tiempo perdidos. Esperemos que esta pesadilla en la que habitamos y que nos confina, termine cuanto antes. CUÍDENSE MUCHO.