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‘Solo una vez’: En terapia… con el agresor

Para Laura, Conchi, Mari Carmen, Mari Cruz, Jordina, Paula, Pilar, María Soledad, Warda, Mohamed, Betty, Lucía, María Teresa, Katia, Nicoleta, Alia, Katherine, Rocío, Alicia, Elena, Anna, Olivia y muchas otras cuyos nombres no se han hecho públicos, asesinadas por el terrorismo machista en lo que va de año. Fuente: FEMINICIDIO. NET. Hermanas, nosotras no olvidamos.

En este marco, en el intolerable, insoportable e inadmisible marco de estos crímenes del terror machista, que ha arrebatado las vidas de mujeres de todas las edades, de dos niñas y un niño, ve esta firmante la película que nos ocupa. En este contexto, tan lacerante y doloroso, al día siguiente de una noche en la que la mejor gente de este país se concentró ante sus Ayuntamientos para clamar contra estas infamias, visiona ‘Solo una vez’.

O lo que es lo mismo, la ópera prima del productor, editor y realizador de tv y publicidad Guillermo Ríos Bordón, de 80 minutos de metraje, adaptando la obra teatral homónima de la autora, directora y escritora Marta Buchaca, cosecha del 79, quien ha escrito también su guión. Su excelente fotografía la firma Roberto Ríos y la banda sonora se nutre de temas conocidos que, a veces, se dejan oir a destiempo.

En su reparto, agradecer la vuelta al cine – tras cuatro años de ausencia – de la siempre magnífica Ariadna Gil y la revelación de los notables registros dramáticos de Álex García y Silvia Alonso, el trio protagonista, a quienes acompañan en roles más episódicos Mari Carmen Sánchez, Isa Montalbán y Javier Martos.

Su historia sigue a una pareja de escritor y editora quienes, tras siete años de relación. se enfrentan a una denuncia por agresiones ejercidas por el primero sobre la segunda. que pone el padre de la mujer y que ambos niegan. Esto hace que deban someterse a unas sesiones de terapia de pareja a cargo de una psicóloga de un servicio de atención a mujeres que sufren violencias machistas. Paralelamente, esta profesional es acosada por el ex marido de una de sus pacientes, quien acaba también por hacer lo propio con su hija adolescente.

Quien esto firma esperaba, y quería, que la película fuera un claro alegato contra estas matanzas en el fondo, aunque no necesariamente en las formas. Deseó la rabia en carne viva, demoledora e implacable, y… se encontró con la sutileza. Una sutileza de juego de miradas, de diálogos, de interacciones a dos de la pareja entre sí, de cada uno de ellos con la terapeuta y a tres. Una mirada diferente habitada también por unos desasosegantes clímax y catarsis.

Una sutileza en clave de thriller en la que las dinámicas van revelando el rostro de un agresor “atípico”, de una víctima “atípica”, aunque no haya tales conceptos, que niegan la mayor por razones de signo opuesto. Pero los hechos incontestables y el buen hacer profesional de la analista les pone frente a sus espejos. Sin equidistancia, porque no hay equidistancia posible en este horror.

El dominio, el poder, el control, los celos, la posesión en el varón;, el miedo, el bloqueo, la angustia paralizante, la culpa inducida, el maltrato psicológico y el físico, las renuncias, los síndromes postraumáticos en la mujer… son desvelados. Y no se dan solo una vez.

Una aproximación interesante, como se ha escrito, aunque insuficiente, lastrada por la subtrama del acoso que, aunque de lugar a una pirueta final sorprendente e ingeniosa, resulta forzada y artificiosa. Todo ello, junto a una conclusión demasiado abierta, efectista, aunque también oscura e inquietante, estaría en el saldo negativo.

Pero claro que debe verse. Háganlo también por las que ya no están.

Sin Estado de Alarma, pero con series. Episodio 39. ‘En terapia’, HBO, tres temporadas: Sesiones e implicaciones

A M. D. J. D-B, por estar siempre ahí y por sacarme de pozos que pensé insondables

Ahora que HBO acaba de estrenar la cuarta temporada – de la que esta firmante les rendirá cuentas cuando la vea – de esta más que interesante, notable y de visión obligada serie estadounidense, casi diez años después de emitirse la tercera, no está de más ponerles en antecedentes de lo que fueron las tres anteriores, especialmente la última. Lo que no implica que no puedan verse cada una de ellas independientemente.

Está inspirada en, o es remake de, la homónima israelí ‘BeTipul’, creada por Hagai Levi, Ori Sivan y Nir Bergman, que tuvo un éxito extraordinario entre la audiencia de su país. Constó de dos temporadas, emitidas en 2005 y 2008 respectivamente, de 80 episodios en total de 30 minutos cada uno. En ellos, como en esta que nos ocupa, se daba cuenta de las sesiones de terapia un psicólogo y algo más… Según la imprescindible FilmAffinity, de la que comparto estos datos, sus brillantes, y celebrados, diálogos se mantienen en la norteamericana. También se hizo una versión argentina.

Aquí es el prestigioso y excelente actor irlandés Gabriel Byrne el que se enfrenta a los demonios de sus pacientes – dos hombres y tres mujeres, una pareja entre ell@s en la primera; dos hombres y una mujer en la segunda y otr@s tant@s en la tercera, de diferentes edades, extracciones sociales, personalidades, profesiones y circunstancias – además de a los propios con dos colegas, Gina en las dos primeras y Adéle en la tercera. En la primera atiende en Maryland, mientras que en la segunda y la tercera, tras su divorcio, ha trasladado su consulta a Brooklyn.

Producción audiovisual, fechada entre 2008 y 2010, compuesta entre sus tres ediciones de 106 capítulos en total, de una duración aproximada de 30 minutos cada uno. Adaptada por el conocido realizador Rodrigo García, junto a los ya citados creadores de la original, quienes también son responsables de los guiones. Su sugerente y hermosa fotografía la firman Derick V, Underschultz, Mauricio Rubinstein, Patrick Cady, Fred Murphy, Xavier Pérez Grobet y Steve Mathis.

La banda sonora corre a cargo de Richard Marvin sobre el espléndido tema original de Avi Belleli. En la dirección están nombres propios como el mencionado Rodrigo García, Jim McKay, Paris Barclay y Melanie Mayron. Y, junto al protagonista, destacar de su impecable reparto coral a Dianne Weist, Debra Winger, Blair Underwood, Melissa George, Mia Wasikowska o Embeth Davidtz. Le han llovido reconocimientos, nominaciones y premios tales como los Emmy y Globos de Oro. Le son debidos.

Dentro de los temas tratados están, muy esquemáticamente descritos en esta entrada, los problemas familiares, las pulsiones autodestructivas, los duelos por personas queridas desaparecidas o en trance de desaparecer, los conflictos de pareja, los de orientación sexual, con las raíces, señas de identidad o filiación biológicas, con el exilio y la adaptación a un modo de vida y creencias radicalmente diferentes, la rigidez, la culpa, la gestión de la agresividad, la baja autoestima, la percepción del propio cuerpo, la soledad, las interacciones con los demás, las falsas creencias, las fobias… entre tantos otros. Además, por supuesto, de las transferencias y contratransferencias inherentes a este tipo de relación terapeútica.

Una relación muy especial, tan íntima y personal como unilateral, muy bien reflejada. Personas que se abren en canal, que se resisten, que confiesan, que se enfadan, que se inhiben, que expresan sus emociones, temores o sufrimientos, que gritan, se enfadan, lloran o se rompen en un espacio seguro, en el que todas sus confidencias serán respetadas, y ante un experto muy cualificado y heterodoxo que es cualquier cosa menos indiferente sino que, a su vez, se siente afectado por las historias y por los sentimientos que vehiculan en ellas, aunque…

…Aunque aquí entramos en el terreno de la ficción, claro, y en aras del dinamismo del relato. Porque, si bien hay muchos tipos de terapia, l@s analistas deben mantenerse en una actitud lo más neutral y objetiva posible para que su ayuda sea más eficaz. Esta serie tiene la cualidad de aproximarnos, mediante lúcidos análisis plasmados, como se ha escrito anteriormente, en agudos y brillantes diálogos, a la realidad del tratamiento combinándola sabiamente con las circunstancias personales del psicólogo con destellos de sus relaciones de pareja, ex pareja, pareja de la ex pareja, hija e hijo e incluso extraprofesionales con sus pacientes. Con sus propias sesiones con dos mujeres que le enfrentan, especialmente la segunda, consigo mismo, sin trampas. Hasta esa conclusión tan coherente.

Escrito queda. Vamos a por la cuarta…

Estén en terapia o no, déjense interpelar por ella y VÉANLA EN HBO. No se la pierdan.

En cartelera: Cuatro estrenos, homenajes y reposiciones…

Aquí les dejo el enlace a mi colaboración semanal en Viva Sevilla. Una mirada crítica a las novedades de la cartelera de hoy.

https://vivasevilla.es/sevilla/977822/al-cine-la-casa-del-caracol-solo-una-vez-y-human-life-entre-los-estrenos/

Escrito queda. #VayanAlCine #CineEnLasSalas #CineSeguro

‘Gunda’: Criaturas sintientes

Permitan a quien esto firma alterar los tiempos y comenzar por el final: Este documental tan valioso, tan espléndido, tan conmovedor, tan complejo, tan a ras de tierra y al tiempo tan elaborado, tan sensible, tan empático, tan triste… no retrata a la cerda Gunda y sus bebés, los grandes protagonistas, a gallos y gallinas y a vacas, a imagen y semejanza de la especie llamada humana. No, no lo hace. Antes al contrario, les muestra tal como son en contextos tan opuestos como granjas y santuarios de Noruega, España y Estados Unidos, según rezan los títulos de crédito finales. En blanco y negro, tomándose su tiempo y en silencio.

Pero, no obstante, su mirada animalista, lúcida y respetuosa sí nos permite reconocernos en ell@s. Nos permite reconocerles, sin sentirnos superiores ni modelos o referentes, como nuestr@s compañer@s de planeta, aunque, ay, no les tratemos como a tales. Nos muestra, con el más delicado de los respetos como no podría ser de otra manera, cómo respiran, cómo salen de sus contenedores, a veces tan pequeños…, cómo disfrutan del aire y del sol, cómo disfrutan del hecho milagroso de vivir, de su derecho a la vida.

Cómo pisan la tierra, cuidadosa y prudentemente como gallos y gallinas y a saltos de incontenible alegría como las vacas. Nos muestra sus lenguajes, sus expresiones, sus vínculos mutuos, sus caricias, sus amistades. Nos muestra, sobre todas las cosas, el proceso de crecimiento de la casi docena de preciosos bebés del personaje central que da título a la película, la cerda Gunda, bajo el amoroso cuidado de su madre.

Encerrada en un hábitat pequeño para sus grandes dimensiones, ella se las arregla, no obstante, para alimentarles, cuidar sus juegos, vigilar a un@ con problemas de cojera, bañarles con ese barro tan saludable e imprescindible para sus cuerpos, enseñarles a ser independientes, besarles, jugar con ellos y llenarles de amor. El documental nos muestra a estas hermosas criaturas creciendo ante nuestros ojos, siendo todavía muy pequeños, pero luciendo a cada plano, en cada elipsis, con más salud, alegría, energía y fuerza. ADORABLES HASTA DECIR BASTA…

… HASTA QUE LA PRESENCIA LLAMADA HUMANA, que nunca es visible, utiliza un tractor con trampa para llevárselos ya sabemos con qué fin, con qué fines. Y el dolor de esa madre se hace sentir, nos traspasa y desgarra, durante 10 minutos necesarios y sobrecogedores, llamándoles, buscándoles, oyendo impotente sus gritos y lamentos, dentro y fuera, en los alrededores, sin comprender nada, ROTA. Y nos rompemos con ella.

Coproducción entre Noruega y Estados Unidos, fechada en 2020, de 99 minutos de metraje. Producida por el excelente actor y activista por los derechos de todas las especies no humanas, Joaquin Phoenix. Filmada y escrita, junto a Ainara Vera por el guionista, ayudante de cámara, editor y documentalista ruso Viktor Kossakovski, cosecha del 61, que tiene en su haber 11 títulos en su filmografía, de los que ‘Aquarela’ (2018) es el más conocido y premios muy importantes en Festivales como los de Amsterdam, Karlovy Vary y Edimburgo. Fotografiada con excelencia por él mismo, junto a Egil Haskjold Larsen.

“No hay sangre, ni violencia, solo animales mostrando sus sentimientos en estado puro… Hay que dejar de comerlos e iniciar la revolución de la empatía”, ha declarado su responsable. Parece que muchas personas al verlo han decidido seguir ese camino haciéndose veganas. Ojalá que hicieran lo propio algun@s de quienes lean estas líneas…

En Sevilla, el Avenida solo la proyectó ayer en un único pase a las 19.30. Merecía muchos más. Pero, no obstante, estará disponible en la plataforma Filmin cuando termine su exhibición en los cines.

Miren a los ojos a estas hermosas criaturas sintientes, sientan sus alegrías, sus juegos, sus sufrimientos, su duelos, su orfandades… Perciban cómo les interpelan. Pónganse de su parte, véanla y actúen en consecuencia

‘Hijos del Sol’: La quimera del (tes)oro

De entre la impresionante nómina de cineastas iraníes – una nómina de gente valiente y con talento que han sido censurad@s, represaliad@s, prohibid@s, prisioner@s a l@s que no se les ha permitido salir del país ni siquiera para recoger premios internacionales – de la que la imprescindible Wikipedia recoge en un listado de la A a la Z cerca de cincuenta, destacamos los nombres – el orden de los factores no altera el producto… – de Ali Agassi, Asghar Farhadi, Abbas Kiarostami, Hana y Samira Makhmalbaf, Jafar Panahi, Marzieh Mehskini, entre un largo etcétera.

En ella se integra, con todo merecimiento, el productor, guionista y director de la película que nos ocupa, Majid Majidi, cosecha del 59, en cuya filmografía encontramos varias historias con menores de protagonistas tales como ‘Niños del paraíso¡ (1997), ‘El color del paraíso’ (1999) o ‘Beyond the clouds’ (2017), rodada en Bombay.

‘Hijos del Sol’ sigue a Ali, de 12 años – un prodigioso Roohollah Zamani – quien, con tres amigos más, malviven en las calles haciendo trabajos dudosamente legales, combinados con pequeños hurtos, para gentes sin escrúpulos y explotadora. El jefe de todo eso, les encarga la búsqueda de un tesoro oculto en el sótano de un colegio, la Escuela del Sol, institución que ayuda a niños varones en su misma situación y en la que deberán matricularse para conseguir su objetivo.

El director se sirve de esta historia, narrada con intensidad, ritmo, sensibilidad, dureza y convicción, para proponer una mirada crítica a la realidad de los niños marginados en su país. Varones, masculino plural, porque – aunque aparezca una intrépida amiga entre sus filas, inteligente, autónoma y decidida, aunque obligada a la vestidura impuesta a su sexo, mientras ellos tienen total libertad indumentaria – su papel es secundario. La odisea, tan agridulce, la protagonizan ellos.

Son los olvidados, carne de cañón, que descubren que la formación gratuita y solidaria que reciben es valiosa – de hecho, el único, el mejor tesoro – que reconocen sus talentos, que tienen, y sienten, el afecto y la complicidad con los profesores, especialmente con uno muy empático. Que son tratados allí, quizás por primera vez en sus vidas, con el respeto y la consideración que merecen. Que conocen a unos adultos igualmente varones, quizás por primera vez en sus vidas, que no les utilizan sino que les ayudan y enseñan.

Pero… la quimera del (tes)oro es más fuerte en el protagonista que lo vive en principio como una aventura – bajo presión de sus “jefes”, pero aventura al fin – para irse ensombreciendo progresivamente hasta el final… que no debe desvelarse, bajo ningún concepto.

Producción iraní, fechada en 2020, de 99 minutos de metraje. Su guion lo firma también el propio director junto a Nima Javidi. La fotografía muy bien Houman Behmanesh y su banda sonora igualmente notable es de Ramin Kousha. Fue premiada en Venecia, todos los reconocimientos le son debidos, al Mejor Actor Revelación.

Aún se proyecta en el Avenida, al menos hasta pasado mañana jueves, 3 de junio. Ni se les ocurra perdérsela.

En cartelera… desde VivaSevilla

Este es el enlace a la colaboración semanal de esta firmante con el medio VivaSevilla. Una mirada crítica a la oferta de estrenos de la cartelera de hoy, cuyo texto ha escrito y cuyos trailers ha añadido la estupenda redactora jefa del periódico, Carmen del Toro.

https://vivasevilla.es/sevilla/974590/viernes-de-estreno-en-los-cines-de-cruella-al-thriller-uno-de-nosotros/

Si gustan, pasen, lean y, sobre todo, vayan al cine. #CineEnLasSalas #CineSeguro

Escrito queda.

‘El código de los diferentes’: Espejos deformantes

Quien esto firma apenas si ha encontrado datos del lugar, fecha de nacimiento o del resto de filmografía de la realizadora, activista, editora e instaladora de arte norteamericana Salome Chasnoff, responsable de esta más que interesante ‘El código de los diferentes’, que acaba de visionar esta tarde en el Avenida. Tan solo un par de fotos suyas e ignora sus circunstancias físicas, dada la temática de la película podrán entender que el dato es pertinente, pero va a intentar, incluso con tales carencias, transmitirles sus impresiones sobre ella.

En este documental se muestra críticamente la representación en el cine, fundamentalmente estadounidense, de las personas discapacitadas. Ententidos tales handicaps en sus más amplias acepciones físicas y emocionales. Para ello se ha servido de trailers de títulos, de todas las décadas y géneros, que incorporan personajes con estas particularidades congénitas o sobrevenidas.

Títulos que, sobreimpresionados en la pantalla, son comentados por gentes de la industria igualmente discapacitadas que analizan las historias, el tratamiento y el enfoque que se les da a sus pares en ellas. Y el resultado es, cuando menos, bastante lamentable, con pocas y honrosas excepciones, aunque exento de dramatismo o victimismo alguno sino, por el contrario, con agudeza, lucidez y humor.

Sin entrar en fechas o autores, que sería largo y tedioso enumerar por lo conocidas, se habla de ‘La parada de los monstruos’ – la única, nunca mejor dicho, que sale bien parada por presentar una comunidad de diferentes unida y solidaria frente a la de l@s normales -, de ‘Rain man’, de ‘Frankestein’, de ‘¿Qué fue de Baby Jane?’, de ‘El regreso’, de ‘Hijos de un dios menor’, de ‘Sola en la oscuridad’, ‘La milla verde’, ‘Mi pie izquierdo’, ‘El hombre elefante’… entre otros muchas como ‘Million dollar baby’ a cuyo final cuestionan implacablemente con impecables argumentos, por cierto.

Impecables argumentos con los que estos hombres y estas mujeres nos hacen ver el otro lado de tales espejos deformantes en los que no se reconocen. Porque son estereotipados, caricaturescos, irrespetuosos, grotescos, paternalistas o indignos. Porque son pobres clichés y lugares comunes que avalan unas vidas, unos comportamientos, unas identidades, unos afectos y una sexualidad, o su ausencia, que no son las suyas. Que se deben a la mirada y a la tiranía, no reconocida como tal, de la normalidad imperante, de quienes se tienen como normales.

Con sabiduría y sentido del humor registran la indefensión sistemática de las mujeres ciegas, el hipererotismo del varón discapacitado al que sucumbe la mujer que no lo es y casi nunca al contrario, la desigualdad entre tales relaciones sometidas al patrón dominante, la reclusión en instituciones o la marginación que afrontan, el suicidio “voluntario” o la eutanasia como única salida y, sobre todo y precisamente por todo eso, la necesidad de que sean ell@s quienes aborden esos relatos desde su propia perspectiva.

También abordan los Oscar que siempre van a manos de actores y actrices que los interpretan… Y muchas cosas más.

Producción estadounidense, fechada en 2020, de 68 minutos de metraje. Su sólido guión lo firman Susan Naussbaum, Alyson Patsavas y Carrie Sandahi. Su cuidada fotografía se debe a Jerzy Rose y su no menos adecuada banda sonora a Brad Newton. Lo único que resulta molesto es ajeno a ella y es que las declaraciones de l@s protagonistas-comentaristas están dobladas, aunque los trailers de los títulos citados sí estén en vose.

Lamentablemente, el cine citado solo lo ha proyectado el jueves pasado y hoy, en una única sesión. Esperemos que alguna plataforma lo incluya en su catálogo, porque es un filme notable y del mayor interés. Pasen al otro lado de ese espejo y háganse con él.

‘First cow’: El hombre la amistad

Este singularísimo western – o neo western, que rompe tantos esquemas – comienza citando uno de los Proverbios del Infierno del visionario poeta William Blake, que reza así: “El pájaro un nido, la araña una tela, el hombre la amistad” De ahí, el título de esta entrada.

Y de una hermosa amistad entre dos hombres habla esta película. Una película de la que esta firmante no hará una crítica al uso. Porque es cualquier cosa menos una revisión del género al uso. Porque en ella no hay grandes espacios, soles ardientes, ni extensas llanuras. Porque en ella no hay tiroteos, ni duelos, ni conflictos étnicos, aunque haya clases y colores de piel preponderantes. Porque en ella no se retratan guerras civiles, ni acontecimientos históricos señalados.

Porque en ella tampoco hay amores, ni romances, ni casi mujeres, aunque algunas asomen en roles episódicos. Porque en ella no hay villanos de cliché, aunque si un perverso, cruel y refinado hombre de mundo que ejerce como amo. Porque en ella no hay esclavos, aunque sí sirvientes. Porque en ella hay una vaca, la primera vaca del título, muy cariñosa – y ya saben que esta animalista no gusta que el cine haga uso de las especies no humanas -, que rinde un inestimable servicio a los protagonistas, cuyo nombre real es Evie, y como tal aparece en los títulos de crédito.

Porque en ella los hombres caminan. Porque en ella apenas si hay jinetes. Porque en ella casi no se muestran los caballos. Porque en ella hay una vegetación lujuriosa, tan hospitalaria como hostil. Porque en ella no hay sequedad desértica, sino una humedad tropical, la de los bosques de Oregon, la tierra de referencia de la cineasta, que traspasa la pantalla. Porque en ella no hay granjas, sino casas de madera paupérrimas y la mansión del rico. Porque en ella hay hombres golosos dispuestos a pagar fortunas por los buñuelos de leche robada que saben a los de las pastelerías más exquisitas de la civilizada Londres.

Porque en ella hay un cocinero de talento capaz de hacer milagros con pocos ingredientes. Porque en ella hay un oriental perseguido, y luego liberado de su destino, muy dotado para los negocios. Porque en ella hay un mercado donde pagarés y monedas compran las ofertas. Porque, salvo excepciones, en ella las tonalidades son oscuras, incluso las diurnas, apenas aliviadas por las luces del fuego y de las velas.

Porque en ella hay dos varones sensibles, empáticos y bondadosos, que tejen una relación profunda destinada a perdurar en el tiempo. Porque en ella la hostilidad del territorio es tan insidiosa como sutil. Porque tiene un arranque sorprendente que anuncia un final predestinado.

Porque sus 121 minutos de metraje saben a poco. Porque su directora también escribe el guión adaptado con el autor de la novela en la que se basa, Jonathan Raymond, un nombre constante en su filmografía. Porque tiene una preciosa, que no preciosista, y muy cuidada, fotografía de Christopher Blauvelt. Porque su banda sonora, hermosa y que no se prodiga, pues respeta los silencios y sonidos naturales, la firma William Tyler.

Porque tiene un reparto sólido y solvente a cuyos personajes centrales les prestan sus talentos John Magaro y Orion Lee. Porque su realizadora, guionista y escritora, de la cosecha del 64, Kelly Reichardt, tiene títulos destacados, muy reconocidos y premiados, tales como ‘Old joy’, ‘Wendy and Lucy’, ambas de 2008 – esta que nos ocupa se hizo en 2019 y está ambientada en la década de 1820 – ‘Meek’s Cutoff ‘, otro western, (2010) o ‘Certain women’ (‘Vidas de mujer’) de 2016.

Porque viene precedida de los máximos reconocimientos de la crítica y de tantos galardones prestigiosos como le son debidos. Porque…

No se la pierdan.

‘Quo Vadis, Aida?’: Limpiezas étnicas

Quien esto firma, visionó ayer esta película – con cuatro personas más en la sala, ya que su único pase del fin de semana tuvo lugar a la hora de la máxima canícula en estos días de calor inclemente – bajo los impactantes efectos de los feroces bombardeos israelíes sobre la franja de Gaza contra la población civil desarmada e indefensa que, entre otras vidas valiosas, todas lo son, han costado las de la joven periodista Reema Saada, embarazada de cuatro meses, junto a su familia e hijos menores, de 4 y 2 años, y las del prestigioso neurólogo Moeen Alaool – uno de los pocos con los que contaban – igualmente junto a todo su grupo familiar.

En tan dramático y brutal, en tan pavoroso contexto, que le añadió aún más horror a lo narrado en este relato fílmico – basado en los hechos reales de la matanza de Srebrenika, aunque se le hayan añadido algunos personajes y situaciones de ficción – tuvo ocasión esta firmante de presenciar la puesta en imágenes de la llamada Masacre de Srebrenica o el Genocidio de Srebenica.

Una infamia asesina que tuvo lugar – como la película documenta con rigor dramatizado – en julio de 1995 durante la inmisericorde y atroz ofensiva serbia contra la indefensa ciudadanía bosnia que inició un éxodo desesperado hacia un espacio presuntamente seguro, un campo de refugiados bajo la protección de Naciones Unidas custodiado por 400 cascos azules.

No todas las personas, miles de ellas, pudieron entrar y la mayoría se quedaron a las puertas. Pero un destacamento del ejército enemigo, el triunfador, sí lo hizo, incumpliendo todos los protocolos al respecto dentro del lugar, al mando del siniestro general Ratko Mladic, un criminal de guerra y de su tropa de asesinos sedientos de sangre y de limpieza étnica.

Todo ello, ha ocurrido tantas veces, ante la pasividad cobarde de unos mandos de la ONU que no defendieron a la gente desarmada e inocente que estaba, como se ha escrito antes, bajo su amparo. Así que, con artimañas e insidias, separaron a las mujeres y niñ@s de los hombres de todas las edades, bajo el pretexto de trasladarles a una de sus ciudades. Y lo demás ya es historia…

La mirada de la guionista, productora y realizadora Jasmila Zbanic, cosecha del 74, es aterradora e implacable, sin anestesia. Filma en carne viva tales atroces acontecimientos, encarnando la tragedia en una traductora del organismo, la Aida del título – una eminente Jasna Duricic- que intenta desesperadamente que su marido y sus dos hijos varones sean integrados como ella en el staff para salvaguardar su seguridad.

Durante todo el metraje vemos a esta mujer valiente, culta y profesora, junto a su cónyuge y colega y los dos jóvenes prometedores, uno de ellos muy frágil emocionalmente, ejercer su profesión en reuniones a la postre ineficaces mientras busca el salvoconducto para su familia…

… Pero también a las multitudes sin nada que perder luchando por su vida y la de l@s suy@s en unas condiciones infrahumanas. Filma con pasión, con intensidad, con rabia, con un dramatismo que crea una tensión insoportable, en una puesta en escena épica y desgarradora, cómo estas personas indefensas e inocentes fueron traicionadas y conducidas, conducidos ellos sobre todo, a un camino sin retorno. Y ese final, cuando todo está perdido, buscando restos e intentando recuperar una vida rota, con nuevas generaciones que suponen la esperanza de un país mejor.

Coproducción entre Bosnia y Herzegovina, Austria, Rumanía, Alemania y Polonia, fechada en 2020, de 104 minutos de metraje. Su guión es de la propia directora. Está fotografiada con excelencia, esas escenas de masas bajo el pulso firme de Zbanic…, por otra mujer Christine A. Maier y su potente banda sonora se debe a Antoni Lazarkiewicz. El reparto, entregado y lleno de talento, es otro de sus grandes activos. Precedida de los más importantes premios y nominaciones, todos le son debidos, formó parte de la Sección Oficial del pasado Festival de Sevilla.

Está dedicada a las mujeres que perdieron maridos, hijos, hermanos, amantes, compañeros, sobrinos, familiares diversos en los más de 8.000 hombres bosnios asesinados a sangre fría.

Duele, y tanto que duele… Pero hay que asomarse a sus abismos y no perdérsela bajo ningún concepto

‘Yalda, la noche del perdón’: La pena capital como espectáculo

De acuerdo con Wikipedia, Yalda es una celebración milenaria de la cultura persa preislámica que coincide con la noche más larga del año y que dará paso, con el cambio de ciclo solar, a más horas diurnas. Aunque no sea una fiesta oficial en el Irán contemporáneo, las familias y amistades suelen reunirse festejando con ella simbólicamente el triunfo de la luz sobre la oscuridad comiendo granadas, sandías, nueces y frutos rojos.

En esta noche, y en el contexto de un aberrante reality show que convierte en espectáculo la salvación o la ejecución de una persona condenada a morir según la Sharia y la ley del Talión imperantes en el paí – que tiene, sin embargo, la posibilidad de redención si la familia de su víctima así lo decide, algo contemplado en la legislación y asumido por jueces y fiscales – sitúa el guionista, documentalista y realizador Massoud Bakhshi – cosecha del 72, cuya primera película, ‘A respectable family’ (2012), inédita en España, fue prohibida en Irán – este su segundo largometraje.

Este programa televisivo está basado en uno real, ‘Luna de miel’, que fue retirado ante el impacto de esta propuesta fílmica. Un subproducto infame y carente de ética, que convertía en espectáculo la pena capital, que jugaba con la vida o la muerte de un reo según las normas citadas anteriormente, que se erigía en juez al tener en sus manos el destino de alguien y hacía al público presente en el plató, y a l@s espectadores-as, cómplices de semejante podredumbre.

‘Yalda…’ discurre, prácticamente en tiempo real, en el estudio donde tiene lugar esta basura, donde la vida o la muerte de una joven de 22 años, Maryam, que ha matado accidentalmente a su marido, de 65, están en las manos de la hija de éste, Mona, que dará su veredicto final, mientras el presentador las entrevista a una y a otra, indagando en sus diferentes versiones sobre la tragedia e interviene también la madre de la condenada, al tiempo que se descubre un secreto familiar.

Al mismo tiempo, l@s espectadores-as van votando a favor o en contra de tal “indulto” – en el programa de referencia no lo hacían, pero se ha añadido para aumentar más si cabe su carga crítica – organízándose una colecta para cubrir la indemnización a la huérfana, el llamado “pago de sangre” que repara económicamente a los deudos de las víctimas. De hecho, la recaudación íntegra de esta película sirvió para salvar la vida a un hombre, que estaba en el corredor de la muerte desde los 14 años y ha salido en libertad a los 30 una vez pagada esta deuda, según cuenta el propio Bakhshi a la periodista Begoña Piña en una excelente entrevista publicada el pasado día 1 de este mes en Público. Sólo por eso, ‘Yalda’ sería digna de aplauso…

Pero además sabe retratar muy bien el sórdido microcosmos en el que se ambienta. Las tensiones, las intrigas, la tragedia de una chica cuyo destino, por imperativo de una ley indeseable, está en las manos de una hija poco dispuesta a perdonar y los intereses económicos en juego. Sabe retratar muy bien el clima enrarecido del estudio, la presión del tiempo, de la audiencia y del show que envilece y ensucia fines y medios, como si de una siniestra distopía, de una pieza de terror macabra y surrealista se tratara.

Cabe reprocharle, desde la opinión personal e intransferible de esta firmante, ciertos excesos y dispersiones que impiden esclarecer hechos y personajes secundarios claves para la comprensión de la historia. También que, tratándose de una teocracia ferozmente misógina, las protagonistas sean mujeres enfrentadas por el esposo y padre. Que prefiera, algo importante, mostrar a las profesionales del medio televisivo – el realizador ha declarado su complacencia por la mejora de la condición femenina en su país y su acceso a muchos estudios y profesiones que antes les estaban vedadas – aunque estén veladas y a las órdenes masculinas… Y que su crítica sea más demoledora en lo que respecta al programa y no tanto a la pena capital, al asesinato legal de Estado, imperante en su país.

Coproducción entre Irán, Francia, Alemania, Suiza y Luxemburgo, fechada en 2019, de 89 minutos de metraje. Muy bien fotografiada por Julian Atanasov, con una banda sonora, tan adecuada a lo narrado, que firman Dana Farzanehpour y Denis Séchaud y con un reparto muy entregado en el que destacar a la estupenda Sadaf Asgari y a la excelente y prestigiosa Behnaz Jafari.

El cine iraní añade otra trayectoria a seguir dentro de los grandes nombres, de las imprescindibles y llenas de talento miradas de mujer y masculinas que constituyen sus señas de identidad. Véanla.