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En cartelera desde Viva Sevilla: Una mirada crítica a la nueva oferta de estrenos

Este es el enlace para acceder a la colaboración, correspondiente a esta semana, de esta firmante en las páginas de Viva Sevilla:

https://vivasevilla.es/sevilla/995856/en-cartelera-cinco-estrenos-de-la-ciencia-ficcion-al-costumbrismo-critico/

Pues ya lo saben. Consulten horarios y sesiones, respalden las medidas de seguridad y vayan al cine. #CineEnLasSalas #CineSeguro #YoVoyAlCine

‘Worth’: El precio de unas vidas

“¿Cuanto vale una vida humana?” pregunta a sus jóvenes estudiantes el prestigioso letrado protagonista de esta película, basado en el personaje real de Kenneth Feinberg, – un entregado Michael Keaton, que también ejerce como productor en ella – escribiendo esta frase sobre una pizarra, a propósito de posibles indemnizaciones por pérdidas humanas en las que está especializado. Pronto va a responderlo él mismo, de manera radicalmente opuesta a su irónica y llena de humor lección impartida, porque…

…Volando con sus cascos llenos de temas operísticos, como suele y como el melómano que es, tiene ocasión de presenciar, en directo y por la ventanilla, tan incrédulo y consternado como el resto del pasaje, el ataque a las Torres Gemelas el 11S. A partir de ahí, los acontecimientos, y las reuniones al más alto nivel, se suceden y resulta nombrado, demócrata como es, tras autopostularse ante el republicano Fiscal General del Estado, mediador para calcular el fondo de indemnización de los familiares de las víctimas. Un fondo cuya cuantía individual será distinta para cada caso. Un fondo injusto y clasista pues conseguirá más quien más tiene…

En los dos años de plazo de tal fondo, pagado por las compañías aéreas implicadas, y para el que debe conseguir al menos un 80 por ciento de estas personas, este abogado distante y pragmático se confronta con la dignidad y sentido de la justicia de un eminente Stanley Tucci, muy crítico con el proyecto para el que tiene una alternativa, y con la sensibilidad y empatía de dos mujeres de su equipo, su socia, excelente Amy Ryan y una joven muy dotada, estupenda Shunori Ramanathan. Y también con la villanía, al servicio de los poderosos, de un cínico colega al que compone muy bien Tate Donovan.

Y, en este viaje moral e iniciático, se confronta sobre todo con las personas reales que sufrieron tales pérdidas devastadoras. Con las personas que ni siquieran pudieron enterrar a sus seres queridos. ¿Cómo valorar la ausencia irreversible de una esposa, de un marido, heroico bombero, cuyo matrimonio aparentemente idílico escondía otra familia con dos hijas, cómo la de un hermano, la de una viuda sin papeles, la del compañero homosexual, a quien le fueron destinadas las últimas palabras de su amado, pero que resulta despreciado como “cazafortunas” por los padres de este y cuyo Estado no reconocía entonces su unión, cómo…?

¿Cómo valorar ese dolor profundo, esa desesperanza, esa resignación o esa rabia ante unos manejos político-empresariales-burocráticos, ante las insidias de las grandes corporaciones que imponen sus condiciones inaceptables, cómo permanecer indiferente ante esos abismos o ante supervivientes que enfermaron por las sustancias tóxicas respiradas en las Torres?

¡¡¡Y qué bien lo narra, qué bien lo documenta, que bien lo filma, con qué sobriedad, emoción, empatía, sentido crítico e inteligencia, la escritora y realizadora Sara Colangelo de la que conocemos sobre todo la notable ‘La profesora del parvulario’ (2018) en sus 118 minutos de absorbente metraje, qué bien lo fotografía el mexicano Pepe Ávila del Pino, qué adecuada la banda sonora de Nico Muhly, además de las hermosas piezas de ópera citadas, y qué bien lo interpreta un impecable reparto del que hemos destacado a l@s mejores!!!

Veinte años se cumplieron el pasado día 11 de este brutal atentado terrorista. Esta muy relevante mirada de mujer lo enfoca, como se hiciera en ‘Spotlight’ (2015), de Tom McCarthy, a través de estos hechos reales que afectaron a esas vidas rotas y a sus búsquedas de reconocimiento y reparación no necesariamente, no sólo, económica.

Ni se les ocurra perdérsela, aunque sea doblada, ya que Nervión solo la proyectó en vose este martes tan sumamente lluvioso y esta firmante la ha visto hoy así e ignora si seguirá la próxima semana.

Escrito queda.

‘Adios, idiotas’: Nos vemos allá arriba

El actor, guionista y director de cine y teatro francés, Albert Dupontel, cosecha del 64, que suele escribir y protagonizar todas las películas que filma, tiene en su haber títulos celebrados por la crítica y el público como ‘Nueve meses de condena’ (2013) y sobre todo ‘Nos vemos allá arriba’ (2017), basada en la memorable novela homónima de Pierre Lemaitre, que le valió varios Premios César.

Otro tanto le ha ocurrido a esta que nos ocupa, su última propuesta, que se ha hecho con 7 de los principales galardones franceses citados. Entre ellos, Mejor Película, Dirección, Fotografía, Guión Original o Actor Secundario. Todo ello compitiendo con las para quien esto firma muy superiores ‘Las cosas que decimos, las cosas que hacemos’, de Emmanuel Moret o ‘Verano del 95’, de François Ozon…

Pero, cuidado, que ‘Adios, idiotas’ no es, en absoluto, una película desdeñable. La historia de tres personajes cuyos destinos se cruzan consecutivamente tiene un arranque apabullante, una puesta en escena diabólicamente atractiva en lo visual y una narrativa en cuyo tratamiento se cruzan el drama, la comedia, toques futuristas y el humor negro. Parte de un fatal diagnóstico médico y de un despido.

Parte de una mujer condenada a corto plazo por mor de la toxicidad pulmonar de los sprays de peluquería que utiliza y de un hombre, experto informático, condenado al ostracismo, pese a su cualificación profesional y cuando pensaba ascender, por mor de la apuesta joven de su empresa.

Parte de que ella, a la que el tiempo se le acaba, quiere encontrar al hijo que debió dar en adopción, nada más nacer, cuando contaba con 15 años. Parte de que él intenta acabar con todo y organiza un caos en el organismo público para el que trabaja. Parte de que ella lo presencia y le “chantajea” para que le ayude en su búsqueda.

Parte de que un archivero ciego, sic, entra en escena. Parte de una persecución policial del fugitivo que ha herido involuntariamente a un compañero. Parte de que, de alguna manera, los tres se convierten en antisistemas tan críticos como ingenuos. Parte de que esta firmante no debería hacer más spoilers.

El problema es que la causticidad inicial, el ritmo tan enloquecido y vibrante de que hace gala, se desinfla pronto. El problema es que un guión algo errático, por matizarlo, no acaba de encontrar el tono entre el drama y la comedia. El problema es que, en la segunda parte, la emotividad deviene sensiblería y el ritmo decae sin remisión.

El problema es que no aprovecha un interesante material de partida para hacer el retrato en negro de la inoperancia de una burocracia institucional y de una tan deficiente atención a la ciudadanía como el relato pedía a gritos. O un enfoque más sensible del pathos de la enfermedad terminal y el ostracismo social por la edad o la incapacidad…

…O de la desesperación de una mujer joven que no tiene nada que perder y de un hombre deprimido y prófugo que tampoco… e intenta reconducirlo en una conclusión tan efectista como superficial.

Producción francesa, fechada en 2020, de 87 minutos de metraje. Como se ha escrito antes, su realizador Albert Dupontel es también su protagonista y coguionista, junto a Xavier Nemo. La excelente fotografía está firmada por Alexis Kavyrchine y la vitalista banda sonora, en la que suena un tema en español, por Christophe Julien. En el reparto hay que destacar al firmante, junto a una solvente Virginie Efira y a un enloquecido, y justamente galardonado, Nicolás Marié.

Pero, vamos, que hay que verla.

Tertulia de cine Luis Casal Pereyra, 9ª temporada. Miércoles, 6 de octubre, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol: El reencuentro

Un reencuentro que la querida Marina Alonso Espejo, coordinadora de actividades de la librería citada, y sede de nuestra tertulia, ha propiciado al comunicarnos que la empresa daba vía libre a la vuelta de la oferta cultural en su local de Viapol. Esta firmante tuvo dudas antes de decidirse a tirar “palante”. Dudas relacionadas lógicamente con las restricciones sanitarias vigentes que van a limitar el desarrollo de nuestras sesiones. Pero, así y todo, decidió que merecía la pens intentarlo.

Un reencuentro rigurosamente enmascarado en el que el aforo estará cubierto con no más de 20 o 22 personas como mucho. Dado que el espacio será el mismo de ediciones anteriores, sin ventilación, que el debate será continuo y que se deberían guardar las distancias, contando con las gradas, ese es el número que se ha considerado más oportuno.

Un primer reencuentro para el que quien esto firma no propone “deberes”, porque considera que es crucial que charlemos sobre cómo estamos y sobre cómo hemos vivido este annus, y seis meses, horribilis con toda la libertad y relajación posible. No obstante, podemos comentar lo visto este verano, si así se demandara u os apeteciera, aunque sin títulos fijos. Todo ello pese a que servidora destaca tres, cuyas críticas están en este blog y cuyos enlaces se dejan a continuación. Son, a saber:

‘Annette’: Respiren hondo…

‘Las cosas que decimos, las cosas que hacemos’: Deseando, y temiendo, amar…

‘Madres verdaderas’: No me borres…

Dejar constancia también de que, en principio, no habrá invitad@s por las razones de seguridad anteriormente expuestas. Pero es algo que también se deja abierto… Que seguiremos manteniendo los primeros miércoles de cada mes como día D. Que sería deseable que quienes estén dispuest@s a ir lo comunicaran a modo de comentario en esta misma entrada o en la página de Sevilla Cinéfila en Facebook.

Es un experimento que quien esto firma confía que salga muy bien para lo que cuenta con l@s mejores tertulianas y tertulianos del mundo mundial. Se os espera el miércoles, 6 de octubre, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol. Deseando veros.

‘Chavalas’: Amigas para siempre

Cuatro amigas inseparables desde la adolescencia: Marta, Desi, Soraya y Bea. En el tiempo presente que relata la película, siendo todas muy jóvenes, las tres últimas se quedaron en su Cornellá natal y la otra, la primera citada, Marta, “emigró” a Barcelona donde, aparentemente, se hizo un hueco trabajando como fotógrafa y rodeándose de un ambiente artístico y sofisticado. ‘Chavalas’ arranca cuando pierde a la vez su trabajo y a la chica – “amiga” becada en una institución para creadores-as en ciernes – con la que compartía el piso. Así que, derrotada y sin recursos, vuelve al barrio común de la localidad citada que la, que las, vió nacer.

A partir de ahí, el choque frontal con un pasado que la avergüenza tanto como la representa. El choque frontal con un microcosmos, un estilo y una forma de vida, que rechaza tanto como la constituye. El choque frontal, pese a que la calidez de los afectos y las solidaridades mutuas siguen intactas, con una periferia chillona y, por qué no decirlo, algo soez, frente a su refinamiento, por qué no decirlo, algo snob o casi tanto como el de su nuevo ambiente.

A partir de ahí, la incondicionalidad de unos vínculos y la extrañeza, la justa rabia, en las otras tres por ser subestimadas tan críticamente por una de las suyas. A partir de ahí, las juergas, las provocaciones y los enfados. A partir de ahí, la vuelta al domicilio familiar, a los tics familiares, a un control materno contra el que se revuelve. A partir de ahí, trampas, mentiras y un nuevo trabajo con un colega sensible obligado a unos retratos alimenticios, pero que guarda sorpresas en un albúm. A partir de ahí, las instantáneas sobre un paisaje urbano y una fauna tan y tan poco al uso…

A partir de ahí, a partir de un material no carente de riesgos, la directora debutante Carol Rodríguez Colás, apoyada en la escritura de su hermana Marina, retrata a unas amigas para siempre, leales las unas a las otras, que están ahí para apoyarse y quererse incondicionalmente, aunque se enfaden y aunque se vayan. Retrata, como su protagonista probablemente su alter ego, un barrio que es el suyo y una dicotomía, la descrita en el personaje de Marta, que también es la suya, entre la cultura -“En el mundo de la cultura no hay gente de barrio”, declaró a El Cultural -, la creación artística y el extrarradio.

Un extrarradio que acierta a retratar con frescura, empatía, una cierta sorna irónica y sin apenas trazos gruesos. Algunas escenas bordean peligrosamente lo excesivo, y lo maniqueo en el enfrentamiento entre dos mundos y especialmente en el que a los urbanitas se refiere, pero sabe resolverlas con desenvoltura y un inmenso cariño a sus personajes, cuatro actrices en estado de gracia: Vicky Luengo, Carolina Yuste, Elisabet Casanovas y Ángela Cervantes. Cuenta además con secundari@s solventes como Cristina Plazas o José Mota dentro de un reparto muy entregado con la excepción del personaje de Ana Fernández, díficil de defender por lo esquemático y no imputable a la actriz.

Producción española, fechada en el año en curso, de 91 minutos de metraje. La fotografía de Juan Carlos Lausin, que no las fotografías, espléndidas, que se exhiben en ella, es simplemente correcta. La banda sonora, que enfatiza los temas y momentos más vitalistas, la firman Francesc Gener y Claudia Torrente.

Biznaga de Plata, Premio del Público, Premio Movistar + a la Mejor Película y Premio ASECAN a la Mejor Ópera Prima, en el pasado Festival de Málaga, pese a sus defectos de enfoque ya señalados y a que sus factura y puesta en escena son manifiestamente mejorables, lo cierto es que va creciendo conforme avanza su metraje y que tiene una conclusión tan emocionante y sorprendente, como compleja e inteligente. Lo cierto es que te gana con su rara e intensa autenticidad.

Una mirada de mujer que no deberían perderse, la de una realizadora a seguir.

Escrito queda.

‘En cartelera’: Tres miradas de mujer

La oferta de estrenos de este primer viernes de septiembre nos regala tres miradas de mujer. Son, las comentaremos por este orden, una portuguesa, que se proyectará en su versión original subtitulada y dos españolas, una de ellas podrá verse igualmente en vose, ya que alterna el euskera con el castellano.

La primera es ‘La metamorfosis de los pájaros’, escrita y dirigida por Catarina Vasconcelos. Se trata de un documental, basado en hechos reales y filmado en clave experimental, sobre la abuela, el abuelo y sobre todo, el padre de la realizadora. Sigue a una pareja, él es oficial de la marina, que se casa y el marido muere repentinamente dejando a la esposa con seis hijos a su cargo. El mayor, Jacinto el progenitor de la cineasta, siempre ha soñado convertirse en un pájaro.

Se ha escrito sobre ella… extractos de críticas de expert@s en medios recogidas por la imprescindible página FilmAffinity: “Lírica y reposada… un ensayo experimental… con amor, sensibilidad y belleza” Diego Batlle, OtrosCines.com; “Una sorprendente imaginería y su lenguaje lírico convierten un ensayo sobre la historia de una familia en una dolorosa reflexión sobre el amor intergeneracional y el duelo” Jessica Kiang, Variety; “No se desarrolla convencionalmente… sino que crea retratos en movimiento. La memoria sensorial se convierte en una forma narrativa” Alonso Díaz de la Vega, Diario El Universa. Es evidente que no hay que perdérsela.

La segunda es ‘Chavalas’, ópera prima de Carol Rodríguez, cuyo guión firma su hermana Marina. Sigue a cuatro amigas, inseparables en su adolescencia, que se reencuentran en su barrio años más tarde. Este hecho las confrontará consigo mismas y las ayudará a decidir sus futuros. Biznaga de Plata, Premio del Público, Premio Movistar+ a la Mejor Película y Premio ASECAN a la Mejor Ópera Prima en el pasado Festival de Málaga.

Se ha escrito sobre ella: “Una refrescante oda a la amistad y a la vida de barrio… dinamita los prejuicios sobre la periferia a golpe de honestidad y frescura” Beatriz Martínez El Periódico; “Su punto de partida es tan excelente como sus cuatro actrices protagonistas. Sin embargo, se echa de menos un mayor cuidado en la dimensión estética de la película” Andrea G. Bermejo, Cinemanía. Es evidente que no hay que perdérsela.

Y la tercera es ‘Nora’, de Lara Izagirre ( ‘Un otoño sin Berlín’, 2015), quien también es la autora del guión. Narra el viaje de la protagonista por la costa del País Vasco con las cenizas de su abuelo, con quien ha vivido siempre sin moverse de su entorno, a fin de reunirlas con las de su abuela.

Se ha escrito sobre ella: “… oscila entre lo conmovedor y lo más puramente naif, road movie de manual” Philipp Engel, Cinemanía; “Una road movie liberadora tocada por la gracia… el feel movie que tanto necesitamos en estos momentos” Carlos Loureda, Fotogramas. Es evidente que no hay que perdérsela.

Pues ya lo saben. Consulten horarios y sesiones, respalden las medidas de seguridad y vayan a verlas, vayan al cine. #CineEnLasSalas #CineSeguro #CineDeYConMujeres #SinMujeresNoHayCine

‘Reminiscencia’: Una cuenta en el collar del tiempo

“Una cuenta en el collar del tiempo…” es así como el protagonista de esta película define – en un arranque tan lírico como perturbador, con una voz en off que se integra perfectamente en el relato, relato fílmico que resulta luego ser circular en su conclusión – el pasado. Un pasado del que piensa que es un momento perfecto, único, acabado.

Un pasado en el que invita a sumergirse a sus clientes. Una inmersión literal y simbólica, a través del agua, electrodos, una inyección previa y su voz, que controla a través del holograma en el que se visualizan los recuerdos, un material muy adictivo, por un tiempo muy determinado para no comprometer su integridad física y mental.

Este barquero, como él mismo se describe, antiguo investigador privado que colabora también con la Fiscalía junto a una socia y amiga fiel, les conduce con seguridad a través de los vericuetos de una memoria que es tan precisa como fugitiva. Les anima a detenerse en momentos felices, les guía para descubrir sus secretos más ocultos.

Les ayuda a distinguir lo verdadero de lo falso, los hechos frente a las mixtificaciones o los enfoques de un mismo suceso que se perdieron en su momento. Aunque las trampas de la nostalgia y del autoengaño siempre estén al acecho. Hasta que un día, una mujer tan sugerente como misteriosa que acude a su “consulta” pone su universo del revés, le interna en paraisos e infiernos desconocidos.

Ambientada en una Miami del futuro – a la que también se llama Costa Anegada porque cedió gran parte de su territorio al océano y hay que navegar para atravesarla – postbélica e inquietante con enormes diferencias de clases y submundos aterradores, transita entre la ciencia ficción, el thriller más oscuro y el drama romántico.

En una ciudad bella y tenebrosa, pródiga en contrastes, donde la supervivencia a toda costa y la ley del más fuerte, venga esta de altos o de bajos fondos, son sus señas de identidad. En una ciudad en la que sus habitantes han perdido la esperanza en el futuro y por eso se aferran a ese pasado que el personaje central pone a su disposición.

En una ciudad, en un ambiente, donde el amor está proscrito, atravesado por traiciones y engaños. Y no sólo el mal llamado romántico sino el de madres y padres con hijas e hijos. En una ciudad donde prima la sospecha sobre los afectos. En una ciudad donde la vida vale muy poco. En esa ciudad se desarrolla la historia que esta firmante ha descrito a grandes rasgos, sin entrar en detalles, ni incurrir en spoilers.

Una historia, una mirada de mujer que debuta con ella en el cine- la de la guionista, productora y directora de televisión norteamericana Lisa Joy, cosecha del 72, quien también la escribe. Una producción estadounidense, fechada en el año en curso, de 116 minutos de metraje, fotografiada con excelencia por Paul Cameron y con una estimulante banda sonora de Ramin Djawadi – tan sugerente como frustrante.

Una historia a la que esta firmante le agradece que la composición de una de las protagonistas, una insatisfactoria Rebecca Ferguson, huya del estereotipo de la femme fatale del cine negro al uso y que la otra sea fuerte, empática, resolutiva, lúcida y leal, una estupenda Thandie Newton. Y que siga cultivando el lado sensible de un simplemente correcto Hugh Jackman.

Una historia bajo la influencia, de fondo y de forma, de puesta en escena y de tratamiento, de otros ilustres precedentes en el cine y en la televisión. Ustedes las advertirán sin duda. Una historia no carente de atractivos, de clima y de capacidad evocadora, que podía haber resultado mucho más hermosa, intensa y profunda de haber explorado todas sus posibilidades y todas las cuestiones existenciales que plantea solo epidérmica y convencionalmente.

Con todo, una realizadora a seguir. Con todo, deberían verla.

‘Annette’: Respiren hondo…

En el vibrante arranque de este inclasificable drama musical – combinado con el fantástico, el terror y los cuentos más inquietantes – junto a los singulares títulos de crédito, en el primero de los números cantados que nos presenta a los principales actores y a la actriz que componen a los personajes centrales, se advierte a l@s espectadores-as que no rían, ni lloren, ni hablen, ni siquiera respiren. O mejor, que respiren hondo, que tomen una respiración profunda antes de enfrentarse a lo que van a ver.

Respiren hondo ante este intenso, desaforado, elegante, desmedido, excéntrico, transgresor, cruel, desasosegante, contradictorio, complejo, culto, sofisticado, feroz, oscuro, por momentos irritante ante presuntas equidistancias que no son tales, turbio, exquisito, paradójico, tierno, lírico, hermoso, excelso, brillante…, con un largo etcétera de posibles calificativos más, relato fílmico que, pese a sus 140 minutos de metraje, consigue que sea imposible sustraerse a su influencia hipnótica. Al menos, en lo que a esta firmante se refiere.

Respiren hondo ante el reto narrativo que supone a la vez asumir las reglas de un género y subvertirlas. Respiren hondo ante unos temas que resultan secos, abruptos, sombríos y desasosegantes, incluso cuando glosan a las emociones más tiernas, y pese a todo transmiten belleza y una extraña poesía.

Respiren hondo porque, cuando se relajen, les alcanzará un proyectil incrustado en la historia. Respiren hondo ante esta historia del arrebatado romance entre un monologuista caústico e impío, que se hace llamar el Simio de Dios y una excelente cantante de ópera, uno y otra en el culmen de sus respectivas carreras, que se casan y son padres de una niña excepcional pero…

Respiren hondo ante esa niña peculiar que recibe un don tan inesperado como a la postre insidioso. Respiren hondo ante una mujer enamorada que, incluso en sus momentos más felices, no puede sustraerse a terribles presagios. Respiren hondo ante un hombre enamorado, pero abismal y (auto)destructivo, capaz de lo mejor y lo peor.

Respiren hondo ante su retrato en negro. Respiren hondo ante las actuaciones de ella y de él. Respiren hondo ante una puesta en escena apabullante, habitada por un diabólico talento visual, pródiga en números, escenas, momentos y secuencias estelares, en la que, para quien esto firma, no sobra un solo plano. Respiren hondo ante las performances de un bebé. Respiren hondo…

Producción francesa, fechada este año, de 140 minutos de metraje. Sus espléndidas música y libreto se deben a Ron y Russell Mael y a Sparks. Su excepcional fotografía a Caroline Champetier. La firma el insobornable, otrora enfant térrible de la cinematografía gala, actor, guionista y cineasta Leos Carax – cosecha del 60, quien por cierto tiene un cameo en el filme, quien cuenta entre sus créditos con títulos como ‘Mala sangre’ (1986) ‘Los amantes del Pont Neuf’ (1991) o ‘Holy Motors’ (2012), que se ha tomado nueve años para este regreso que no dejará a nadie indiferente y que, con algunas excepciones, ha encandilado a la crítica – y en su reparto destacar los talentos de Simon Helberg, de una tan delicada como magnética Marion Cotillard y de un eminente Adam Driver, a quien todos los reconocimientos le son debidos.

Respiren hondo, salgan de sus zonas de confort, abran sus mentes, asómense a sus aristas, excelencias, abismos y negruras y no se la pierdan. Es toda una experiencia.

Escrito queda.

‘Tres veranos’: Glorias y miserias

Tres veranos del hemisferio sur. Tres veranos australes. Tres veranos atípicos documentados en esta película que nos ocupa. Tres veranos recién iniciados pero sólo uno con toda la exhibición en poderío económico y estatus social de la familia brasileña de alto estanding que la protagoniza – junto a sus sirvientes-as, especialmente ell@s, y muy especialmente el personaje central de esta película coral, el ama de llaves – y el olvidado, lúcido y triste abuelo.

Tres veranos correspondientes a los años 2015, 2016 y 2017. Tres veranos recién iniciados entre las celebraciones de Navidad y Año Nuevo. El primero, se reitera, es el único en que nos es dado contemplar cómo ese grupo humano privilegiado echa su mansión estival por la ventana en una fiesta lujosa y multitudinaria que no sería posible sin el trabajo de la servidumbre. Una fiesta lujosa y multitudinaria que va revelando glorias y miserias, porque el pater familias está pendiente del teléfono, recibiendo noticias que no auguran nada bueno, y l@s emplead@s reclaman pacíficamente sus salarios atrasados…

Y el segundo en el que estos últimos, en el mismo escenario, ahora devastado, sacan a la venta los objetos y enseres que sus dueñ@s, otrora patrones, les dejaron para pagarles las retribuciones que les debían. El servicio, mujeres y hombres, muestra su unidad bajo la batuta de la antigua encargada Madá. Está muy bien contrastada, y mostrada, las diferentes formas de disfrutar de ambas clases. Aunque los ecos del escándalo de corrupción del señor aún perduran, con interrogatorios políciacos. Y el abuelo sigue allí, con ell@s.

En el tercero… saldrán a la luz secretos dolorosos de esa mujer, la citada Madá- una espléndida Regina Casé, Mejor Actriz ex-aequo en Málaga – un torbellino de apabullante vitalidad y alegría a raudales. Y la conclusión, que deberán ver ustedes.

Porque la película – coproducción entre Brasil y Francia, fechada en 2019, de 94 minutos de metraje, dirigida, y coescrita junto a Iana Cossoy Paro, por la profesora, videoartista, documentalista y cineasta Sandra Kogut, cosecha del 65, muy bien fotografiada por Ivo López Araújo, con una música vibrante de Berna Ceppas y con un reparto coral que funciona muy bien. Premio de la Crítica en Málaga y Mejor Montaje en La Habana – debe ser vista por sus valores al reflejar con una lucidez incisiva el modo de vida de una élite patricia y su servidumbre y… a pesar de sus carencias.

Carencias como desequilibrios narrativos. Como que apunta y no desarrolla, luego desaprovecha, una crítica social y de clase que podía haber dado mucho juego. Es demasiado amable, aunque contenga observaciones interesantes, cuando debería haber sido demoledora. Y a nivel político está apenas insinuado – y encubierto tras la corrupción individual, privada – el estado de podredumbre generalizada que propició el acceso al poder del fascista Bolsonaro.

Pero merece la pena. No se la pierdan.

Escrito queda.

‘Charlatán’ y el maltrato animal…

Quien esto firma acudió esta tarde, con ánimo y ganas de paliar el retraso en cine debido a su miniconfinamiento en la pasada e inclemente ola de calor, al Avenida para visionar una de las dos miradas de mujer que oferta en su cartelera. Concretamente, la de la prestigiosa guionista, escritora, directora de teatro y cineasta polaca Agnieszka Holland, cosecha del 48, entre cuyos créditos fílmicos están ‘Europa, Europa’ (1990), ‘Olivier, Olivier’ (1992), o ‘Washington Square’ (1997) emtre un larguísimo etcétera.

Tenía también un interés especial en ella porque se basa en un personaje real que, sobre el papel resultaba apasionante: un sanador y experto en hierbas medicinales que diagnosticaba enfermedades muy certeramente a través de la orina, atendía gratuitamente a la muchedumbre que lo requería sin distinción de clases, credos o ideología y que era además un hombre torturado por su no asumida homosexualidad. Opción sexual que chocaba frontalmente con su fe y con la severidad y rigor de su carácter, por decirlo de una manera suave…, tal y como es mostrado en el filme.

Esta firmante no va a entrar en consideraciones críticas, no es esa su intención. Lo que pretende con esta entrada es dejar constancia de que se salió de la proyección media hora antes de su final, por el maltrato animal en ella. Estuvo a punto de hacerlo antes por la utilización gratuita, podía haber sido una elipsis, de unos gatitos bebés aterrados. Pero la escena de una paloma a la que zarandean antes de matarla, estuviera trucado o no, la hizo abandonar la sala.

Una cuenta que quien esto suscribe sigue en twitter, Redes Antiespecistas, escribía hoy respecto al veganismo que no es un tema de máximos sino de mínimos. Así es y lo mismo puede decirse de la explotación, abuso, sufrimiento, terror y utilización inflingidos a cualesquiera especie no humana en el rodaje de una película. No hay que llegar a los máximos, a la tortura y al asesinato en directo. El hecho de que estas criaturas indefensas y sintientes sean víctimas de cualquier escena o plano que las haga padecer física o emocionalmente, el que aparezcan en una filmación bajo estas circunstancias deplorables “en función de la historia”, no debería permitirse.

Y no lo está, de hecho, en numerosos países civilizados, pero much@s directores-as hacen caso omiso. Porque nunca se reiterará lo suficiente que el cine tiene todos los recursos para evitar estas indignidades. Para evitar estas crueldades inferidas a seres vivos que están a merced de quienes detentan todo el poder sobre ellos. Más aún cuando para dar por buena una escena o plano deben rodarse muchas tomas, lo que acrecienta sus padecimientos.

Escrito queda. Aviso a navegantes animalistas.