Archivo de la categoría: Uncategorized

SEFF, XV Edición. Sección Oficial. ‘Atardecer’: Lo que va del hijo a la hija…

El escritor y cineasta húngaro László Nemes, cosecha del 77, impactó al mundo con su ópera prima ‘El hijo de Saul’ (2015), Gran Premio del Jurado en Cannes y Oscar a la Mejor Película de lengua no inglesa, entre otros muchos reconocimientos. Por ello, las expectativas ante la proyección de su segundo largometraje, ‘Atardecer’, hoy en la Sección Oficial eran enormes. Y el batacazo ha sido épico…

Coproducción húngaro-francesa – de 142 minutos de metraje, con guión del propio Nemes, Clara Royer y Matthieu Taponier, con una excelente fotografía de Mátyás Erdély y una buena partitura de László Melis – cuya historia sigue a una joven huérfana que vuelve a Budapest para trabajar en la sombrerería que fuera de sus padres, muertos en un incendio, pero el nuevo dueño no la acepta. Decidida a conseguir trabajo, descubre casualmente que tiene un hermano y otros secretos más oscuros…

Quien esto firma, no va a entretenerse demasiado con esta entrada – la decimoctava que publica desde que comenzó el Festival, Hojas de Ruta previas aparte – pues no merece mayormente la pena. Solo decirles que su puesta en escena repite determinados efectos visuales de la primera.

Solo decirles que su guión y su coherencia interna hacen aguas por todas partes . Sólo decirles que el relato no resuelve la mayor parte de los interrogantes que plantea. Solo decirles que sus ambiciones son inversamente proporcionales a sus logros. Solo decirles que es tan pretenciosa como vacía de contenido. Solo expresarles lo cuestionable de su inclusión en este Festival.

Lo que va del hijo a la hija… Ustedes mism@s.

 

Anuncios

SEFF, XV Edición. Sección Oficial. ‘M’: Cómplices y víctimas

La sexta mirada de mujer de la Sección Oficial, la de la guionista y directora francesa, de ascendencia judía, Yolande Zauberman, cosecha del 55, escribe, filma y fotografía en este documental de 106 minutos, la oscuridad de un recinto vetado hasta ahora a las cámaras. Este recinto es el de “la ciudad de los hombres de negro”, el pueblo de Beni Brak, cercano a Tel Aviv, capital mundial de los hebreos ultraortodoxos.

Y lo hace teniendo como guía al M del título – guiño a Fritz Lang – Menahem Lang, crecido en ella y víctima de los terribles abusos sexuales en su infancia por parte de un respetado rabino. El resultado – con la rabia del protagonista, con su valor, generosidad, apertura y compromiso que da voz a lo innombrable provocando las confesiones de otras víctimas, mientras vemos escenas cotidianas, rituales, bailes y cánticos de la hermética comunidad – es irregular para quien esto firma.

En el saldo positivo, es una denuncia de la impunidad y libertad con la que estos depredadores sexuales han actuado sobre los menores más débiles e inocentes. De la complicidad con la que han contado. De la fragilidad y vulnerabilidad absoluta de las víctimas. De los aberrantes usos y costumbres de una teocracia en pequeño que se rige por unas normas tan estrictas como misóginas, oscurantistas y severas, que segregan a las mujeres aunque, irónicamente, tod@s parecen ser felices y vivir protegid@s en el mejor de los mundos…

… Hasta que las verdades se van desvelando. Hasta que conocemos no solo la pedofilia imperante, sino como el orden moral se introduce también en las alcobas. Un orden moral en el que muchos de sus valedores son grandes pervertidos. O delincuentes, que nunca pisarán una cárcel porque están muy respaldados e inspiran un miedo atávico disfrazado de respeto.

En este sentido es muy potente, catártica y digna de aplauso. El problema es que resulta, en muchos tramos, lineal y repetitiva. Con bastante dosis de exhibicionismo por parte de un protagonista tan coherente como, a veces, frívolo y banal, haciendo pública su carga terrible y compartiéndola. Lo que, para quien esto firma, diluye bastante la crítica a estos actos brutales que padecieron tanto él como un porcentaje alarmantemente alto de un grupo humano tan cerrado y endogámico.

El problema es que olvida a las mujeres. Las muestra apenas en sus espacios mínimos de los lugares de culto. En las calles de hombres solo presentes en tanto que esposas y madres. No les da voz, no escuchamos sus voces y de ellas apenas si se habla y, si se hace, es como referencia a los deseos masculinos. El problema es que muestra más perdón que vindicación de la justicia.

El problema es que, a pesar de parafrasear a Kafka antes de los títulos de crédito: “Estoy entre mis semejantes con un cuchillo para agredirlos, estoy entre mis semejantes con un cuchillo para protegerlos” a lo que añade sobre su largometraje : “Este es mi cuchillo”, se siente honrada porque la hayan acogido…

Pero, por descontado, que no deberían perdérsela.

SEFF, XV Edición. Sección Oficial. ‘Dovlatov’: Censura versus talento

Serguei Dovlatov (1941-1990) fue un periodista y escritor ruso, muy crítico con el establishment soviético, que le censuró sus relatos y artículos, acabando por exiliarse a Nueva York en  donde sí fue reconocido y publicado. Murió tempranamente allí de una insuficiencia cardíaca. Datos muy resumidos de Wikipedia.

Alexey German Jr, cosecha del 76, y responsable de la temible ‘Under electric clouds (2015), aborda en esta muy particular biopic siete días en la vida del autor citado que tuvieron lugar en Leningrado, durante el otoño del 71, con Brezhnev en el poder, coincidiendo con los fastos oficiales del aniversario de la Revolución. Una semana en la que el realizador muestra el ambiente de artistas que rodeaba al personaje central, colectivo masculino plural, en la misma situación límite económica, profesional y vocacional que pesaba sobre él.

Traza un retrato demoledor de unas instituciones para las que ” la creación era un peligro y la inteligencia, aterradora” en sus propias palabras en off. En el que la resistencia a las pautas estaba penada con el ostracismo más absoluto, en el que imperaba la censura de la libertad creadora en aras de los mensajes positivos que las autoridades querían transmitir a la población.

En el que para escribir debías pertenecer a la Unión de Periodistas Soviéticos y ello les abocaba a él y a sus amigos, poetas, pintores, prosistas de talento… a malvivir, a endeudarse, a beber en reuniones interminables en las que a veces llevaba a su hija – otra menor encantadora e inteligente de los tres vistas en este Concurso y citados en una crónica anterior – a trapichear con el mercado negro y a despreciar, a veces, muy injusta y esquemáticamente, como en el caso de sus ex, a quienes se sometían por mera supervivencia. La escena de los manuscritos de algunos de ellos, incluidos los del personaje central, tirados como basura y usados para las estufas es desoladora…

Por otra parte, la atmósfera de esta infelicidad generalizada, de esta falta de expectativas y casi de futuro la proporcionan la excelente fotografía de Lukasz Zal y el magnífico diseño de producción y decorados de Elena Okopnaya. La escribe el propio director y su metraje es de 126 minutos.

No carece de defectos, a veces peca de linealidad y de ciertas reiteraciones, pero su retrato de un tiempo, de un país y de algunos de sus conciudadanos más prestigiosos, y rescatados del ostracismo, merece la pena verse. Háganlo.

SEFF, XV Edición. Sección Oficial. ‘Pearl’: Músculos y género

La ayudante de dirección, actriz y realizadora francesa Elsa Amiel, cosecha del 79, debuta en el largometraje con esta ‘Pearl’ y es la quinta mirada de mujer de esta Sección Oficial. En ella, se sumerge en un microcosmos no especialmente frecuentado por el cine, y menos aún por ellas, el del culturismo femenino.

Sigue a una atleta, Léa Pearl, que intenta alcanzar un codiciado trofeo, el de Miss Heaven, para el que se ha estado preparando duramente cuatro años. Pero justo en ese momento, su ex pareja reaparece con su hijo al que renunció, en aras de dicha disciplina deportiva, al nacer.

De entrada un tema atractivo e insistimos poco tratado en el cine, como el de este deporte, ligado aquí a la renuncia a la maternidad. Otro asunto aún, en pleno siglo XXI, más que tabú. Pero lamentablemente ‘Pearl’ – de 80 minutos de metraje, escrita por la propia Elsa Amiel y Laurent Lariviére, con una muy buena fotografía de Colin Léveque – desaprovecha esta interacción y deja demasiados cabos sueltos en un guión irregular que concede más tiempo del deseable al espectáculo, en detrimento de la profundización de la historia, especialmente el trato por el cuidado del hijo.

Pero tiene hallazgos que la hacen atractiva, pese a su factura, tratamiento convencional y carencias ya comentadas. Como el doloroso esfuerzo muscular de esculpir cuerpos hasta el límite. Como el cinismo machista y despiadado de un entrenador – excelente, como siempre, Peter Mullan – para el que el fin justifica todos los medios.

Como el que la fortaleza corporal puede ir ligada a una dependencia, pasividad y fragilidad emocional. Como la edad. Como un niño encantador e inteligente – tres de momento, en la Sección Oficial, el hijo del protagonista de ‘Vivir deprisa, amar despacio’, la hija del de ‘Dovlatov’ y este – que puede ser cruel con un ser tan cachas como vulnerable parafraseando a un progenitor detestable.

Una propuesta insatisfactoria, pero que descubren a una cineasta a seguir y que merece ser vista.

 

SEFF, XV Edición. Sección Oficial. ‘Joy’: ¡¡¡Basta ya de maltrato animal!!!

Quien esto firma, recomendó en sus Hojas de Ruta ‘Joy’, de la realizadora austriaca de origen iraní Sudabeh Mortezai y segunda vista en el Concurso de hoy, pues sus referencias de páginas independientes eran espléndidas y se había hecho con dos Premios en Venecia, el Europa Cinemas Label y el recién estrenado Hearst Film Award a la mejor directora mujer.

Además, la película se rodó tras escuchar ella el testimonio de un grupo de mujeres atrapadas en las redes de la prostitución. Es decir, estos casos reales sirvieron de base al argumento en el que las protagonistas de ficción se encuentran cuando una está a punto de liberarse de la deuda que la ata a su madame y la otra, recién llegada de Nigeria, se rebela contra tal destino.

Pues bien, apenas comenzada la proyección hay una escena, rodada en vivo y en directo, en el que un nativo está desplumando a una gallina viva, mientras el animal se revuelve de dolor y él, además, la va sumergiendo en un líquido pastoso mientras tiene un cuchillo de grandes dimensiones. Esta firmante no esperó a ver más y abandonó la sala.

Para quien esto firma, no hay tema, ni asunto, ni argumento, ni pretensiones de veracidad, ni NADA DE NADA que justifique el maltrato, la tortura, la explotación, el uso, el abuso, el sufrimiento y el asesinato de seres sintientes de la especie que sean en las filmaciones o rodajes. Para quien esto firma, una propuesta de cine – más aún con los medios y técnicas para evitarlo – que perpetre tal barbarie pierde todo su valor artístico.

Hora es ya que un Certamen que se precia de contenidos radicales y transgresores y de activismo fílmico por los derechos humanos, haga lo propio con los derechos de los animales no seleccionando en su programación ningún título que los lesione. Hora es ya, porque, lamentablemente, en cada edición, esta firmante debe salirse de alguna sesión por esta causa. Y en cada edición, esta firmante lo consigna debidamente en las entradas de este blog.

¡¡¡Atención, pues, animalistas y personas de bien, absténganse de ver ‘Joy’!!! Advertid@s quedan.

¡¡¡BASTA YA DE MALTRATO ANIMAL EN EL CINE, DERECHOS YA PARA LOS ANIMALES!!!

SEFF, XV Edición. Sección Oficial. ‘Vivir deprisa, amar despacio’ : El amor en los tiempos del sida

En el mismo París de los años 90 en que l@s protagonistas de ‘120 pulsaciones por minuto’, de Robin Campillo, enfermos reales o potenciales del virus entonces mortal de necesidad, militaban activamente contra un gobierno, presidido por François Mitterand, contra unos laboratorios y contra asociaciones “oficiales” que les traicionaron y dejaron en la estacada, los personajes centrales de esta película que nos ocupa se encuentran y se enamoran, con todas sus consecuencias y circunstancias vitales de por medio.

132 minutos de metraje. Escrita y dirigida por el autor, guionista y realizador Christophe Honoré, cosecha del 70, correctamente fotografiada por Remy Chevrin y con numerosos temas musicales de la época como unos elementos dramáticos más, su historia narra el romance ya citado, tan intenso como atípico, tan inviable como gozado y sufrido, entre un escritor enfermo, próximo a cumplir los 40, y un joven estudiante bretón a quienes rodean el adorable hijo del primero, con una amiga, no ex pareja, su amigo periodista – ese que tod@s quisiéramos tener – y la pandilla, novia incluida del segundo.

Marcada por la luz y por la sombra; por los contrastes de quien se sabe sin futuro y de quien lo tiene todo por delante; por la sofisticación parisina y la naturalidad bretona; por el amor a los libros y al cine; por ingeniosos y cultivados diálogos, señas de identidad de la mejor cinematografía del país, se niega a ser activista sino que. por el contrario, es profundamente individualista, aunque no por ello menos hija de su tiempo. Luego, también política.

De hecho, es un relato mucho más sentimental que erótico, pues la distancia que separa a los dos amantes y sus respectivos entornos – que acierta a describir muy bien – además del avance imparable del ominoso mal, no les permite disfrutar de su relación en toda su plenitud física. De ahí, las conversaciones telefónicas y las postales que se intercambian.

Habitada por el encanto, pero al tiempo sumergida en una negrura que tiene tanto de afirmativa como de fatalista, no carece de defectos. Como, por ejemplo, cierta dispersión en su relato; algunas tramas secundarias que restan tiempo al núcleo central; uso excesivo en ocasiones de los temas musicales… Aunque tales contradicciones la hacen más compleja, por otra parte, y menos lineal. Su final es contundente y su reparto, sólido. Con especial énfasis en los trabajos de Vincent Lacoste y para quien esto firma, sobre todo, Denis Podalydés. Aunque Pierre Deladonchamps – ‘El desconocido del lago’ – les de la réplica más que dignamente.

Debe verse, deben verla.

SEFF, XV Edición. Sección Oficial. ‘Ruben Brandt, Collector: Patologías con arte

Esta película de animación para adultos del artista visual y cineasta esloveno Milorad Krstic, cosecha del 52, ha hecho historia en la Sección Oficial del SEFF pues por primera vez entra este género en el Concurso. De 96 minutos de metraje, la escribe también su director y su historia, sumamente original, remite a un psiquiatra perturbado por sus pesadillas con trece obras maestras del arte firmadas, entre otros, por Boticelli, Picasso o Andy Warhol… en cuya vida entra una cleptómana singular Mimi, que acaba de robar el Abanico de Cleopatra del Louvre, quien toma la iniciativa, junto a otros pacientes ladrones del terapeuta, de robarlas para así garantizarle la paz.

Y a ello se ponen, con éxito tras éxito, perseguidos doblemente por unos mafiosos y por un detective experto en este tipo de atracos, con una acción trepidante y una irresistible serie de guiños al cine y al arte, con Hitchcock, en el lugar donde menos se lo esperan…, y el cubismo como protagonistas muy especiales. Con una estética deudora de los glamourosos años 30.

Imaginativa, con misterios por desvelar, llena de humor y fantasía, es un brillante producto del mejor cine europeo del género. Quien esto firma, recomienda su visión de todas, todas, pues el disfrute está asegurado. Y háganlo con los sentidos muy alertas para captarla en toda su enorme riqueza de referencias y homenajes.

Tan solo tiene un reproche que hacerle, y es menor. Que su trepidante acción, ya señalada, ocupe la mayor parte de su metraje y nos deje con ganas de una mayor inmersión en las fascinantes personalidades de los protagonistas y de sus interrelaciones mutuas.

En cualquier caso, no se la pierdan.

 

 

SEFF, XV Edición. Sección Oficial. ‘Obra sin autor’: Eso mismo

El alemán Florian Henckel von Donnersmarck, cosecha del 73, conocido internacionalmente por ‘La vida de los otros’ (2006) que, entre otros muchos premios, ganara el Oscar a la Mejor Película en lengua no inglesa aborda en esta que nos ocupa – coproducción entre su país e Italia, de 188 minutos de metraje,  escrita por él mismo, con una hermosa fotografía de Caleb Deschanel y una efectista partitura de Max Richter – treinta años en la vida y en la historia de su nación y de su compatriota el pintor Kurt Barnert, desde el nazismo, hasta el régimen totalitario estalinista de la RDA y su paso al Oeste donde logra, finalmente, tener un estilo propio.

Más de tres horas de metraje dan para mucho… Lo único positivo que esta firmante ha experimentado con esta película es que no se ha aburrido en la mayor parte de su proyección, aunque la haya irritado en varias, bastantes, ocasiones, sobre todo en su tramo final y en su conclusión. De ahí que, contra su costumbre inveterada, vaya a ser breve en esta entrada pues debe escribir dos más sobre las vistas hoy.

La mayor parte de las amistades de la crítica la han valorado muy positiva y hasta exaltadamente. Ténganlo en cuenta y también que algún premio le puede caer… A quien esto firma no le ha interesado nada lo que cuenta, ni como lo cuenta. Sin filtros, ni matices, ni paños calientes, ni anestesia. NADA DE NADA.

Por el contrario, la ha encontrado irritante, superficial, con pretensiones de hacer Historia con mayúsculas y Teoría del Arte también con mayúsculas; tópica; maniquea; llena de clichés; misógina en el tratamiento de la protagonista – la estupenda, por otra parte, Paula Beer, apenas si retratada más que en su rol más femenino y del “simpático” amigo machista del personaje central.

Un personaje central al que compone, por decirlo de alguna manera, un pésimo e inexpresivo Tom Schilling. Con una visión esquemática y sesgada de determinados hechos y de los villanos tales como el interpretado por Sebastian Koch muy superior a su rol,  efectista y altisonante.

Y así podríamos seguir. Ustedes mism@s.

 

SEFF, XV Edición. Sección Oficial. ‘Idrissa, crónica de una muerte cualquiera’: Derecho de asilo

Idrissa Diallo fue un joven inmigrante guineano de 21 años que murió, en circunstancias nunca aclaradas, en el Centro de Internamiento de Extranjeros, CIE, de Zona Franca, Barcelona, el 5 de enero de 2012, apenas dos semanas después de su llegada a tan controvertido espacio, de una insuficiencia cardíaca. Fuente de Wikipedia.

Aunque algunos de los  allí retenidos denunciaron la pésima asistencia recibida por la víctima, sus compañeros de celda fueron liberados y no declararon. La jueza de instrucción negó a las asociaciones y colectivos el derecho a personarse en la causa. El cadáver, al que nunca se le practicó la autopsia, fue enterrado en una fosa común del cementerio y, tras la gestiones de diversas ongs entregado a sus familia y aldea cuatro años después.

Los comprometidos cineastas y activistas catalanes Xavier Artigas, cosecha del 80 y Xapo Ortega, cosecha del 72, que codirigieron ‘Ciutat morta’ y estuvieron muy implicados en el 15M y fundadores de la productora Metromuster, son los responsables de este documental.

El primero ha declarado a la revista Hordago que, para hacerla “Partimos de la muerte de Idrissa en un CIE en el año 2012 y de la necesidad de construir un relato colectivo sobre un hecho del que nadie se hizo responsable y que se pretendió silenciar enterrándole en un nicho anónimo, sin ni siquiera avisar a la familia”

Comenta también que, al comenzar el proyecto, se encontraron tanto con problemas económicos como con su desconocimiento de las políticas de migración y que han acabado siendo expertos en el tema y las personas que más saben del caso y los que conectaron con los familiares del joven para informarles de su fallecimiento.

En efecto, ambos tratan de reconstruir la aventura, el viaje y los itinerarios del infortunado protagonista en pos de lo que creía la libertad y un futuro mejor, para acabar siendo carne de cañón en un país que le custodiaba, que estaba obligado a protegerle y que le dio la espalda tanto en la vida como en su trágico final.

Y lo hacen de una manera honesta, objetiva y consecuente sin cargar las tintas, exponiendo sus datos, pero también, sobre todo, las oscuridades de un caso siniestro hasta culminar en la vuelta de sus restos mortales a su Guinea natal y en la ceremonia de despedida. Con testimonios de su madre, hermano, amistades…

Otro documento inapelable, valioso y necesario. Si piensan que ninguna persona es ilegal y que el derecho de asilo debería ser universal, honren a Idrissa y a todas las víctimas del racismo institucional y véanla.

SEFF XV Edición. Sección Oficial: ‘La casa de verano’: La familia y varios más

Quien esto firma, lamenta enormemente escribir que la tercera mirada de mujer de la la Sección Oficial vista hoy, la de la actriz, guionista, cantante y cineasta Valeria Bruni Tedeschi ‘La casa de verano’, no le ha interesado nada de nada.

Con numerosos tintes autobiográficos, esta coproducción franco-italiana  – de 125 minutos de metraje, dedicada a su hermano muerto a causa del sida, bellamente fotografiada por Jeanne Lapoirie y con un reparto en el que están presentes  su madre y su hija – la historia retrata una reunión en la preciosa mansión familiar en la que ella misma prepara una película con una amiga. Bajo la calma y la ligereza aparentes, las tensiones y los conflictos no tardarán en surgir y el duelo por un ser muy querido se hará presente.

La directora ni sabe lo que quiere contar, ni lo hace bien, en una mezcla indigesta – y aparentemente excéntrica – de comedia, drama, cine, o su ensayo, al menos, dentro del cine, con toques políticos y hasta de lucha de clases. Mal escrita y filmada, sin ningún amor por sus personajes, esquemáticos hasta decir basta, tiene además dos protagonistas, una es ella misma y la otra, Valeria Golino, de un patetismo chirriante y cercano a la misoginia. Aunque los compuestos por Pierre Arditi y Riccardo Scamarcio, pareja, por cierto, de la Golino,  sea los que salgan peor parados… Por decir algo, pues ninguno tiene entidad.

Porque lo peor es que ha contado con un casting de lujo – además de l@s citad@s, Vincent Perez, Yolande Moureau y Noémie Lvovsky – para este disparate que, además, es aburrido, demasiado largo y vacío de contenido. O, al menos, así se lo ha parecido a quien esto firma. Inexplicable su inclusión en la Sección estrella del Festival.

Absténganse.