Archivo diario: julio 3, 2026

Cine y confinamiento térmico

Esta firmante utiliza esta expresión de confinamiento térmico, lo hizo también el pasado verano, cuando las olas de calor la sobrepasan de tal manera que, salvo a horas muy tempranas, se ve forzada – como la mayoría de la población, por otra parte – a quedarse en casa gran parte de la tarde-noche. Algo excluyente de actividades como ir al cine.

Verán, esta servidora debe atravesar sí o sí un puente para acceder a la sala de referencia de la cinefilia sevillana, su segunda casa a todos los efectos. Y, al ir habitualmente sola, prefiere hacerlo temprano y así se asegura, si los horarios lo permiten, una sesión doble cada vez.

Como no tiene coche y está mal comunicada de autobuses, debe tomar un taxi de forma obligada. A la ida, pero también a la vuelta si visiona dos películas y la segunda de ellas acaba ya de noche. Además, por si esto no fuera ya poco, debe administrar una medicación cada 12 horas a la mayor de sus gatas, que acaba de ser diagnosticada de hipertiroidismo felino y tal circunstancia le impide una flexibilidad temporal.

Todo ello es para pedirles disculpas por no mantener este blog al día en cuanto a estrenos se refiere, algo que intentará compensar dándoles cuenta de series interesantes o de películas que se quedaron inéditas en la ingrata cartelera de nuestra ciudad. Espero que sepan comprender sus motivos y mil gracias de antemano.

Escrito queda.

’15 pruebas de amor’: Maternidades y filiaciones

El título castellano de esta notable ópera prima – aunque el original francés no le va a la zaga, ‘Des preuves d’amour’, y el inglés ‘Love letters’, tampoco – pueden sugerir que se está ante una comedia romántica más o menos al uso. Pero no. Aunque se trate de la historia de dos mujeres que se aman profundamente, de las cuales una de ellas está embarazada de la hija de ambas, concebida a través de un donante de esperma, mientras que la otra debe afrontar todo tipo de trabas legales y burocráticas para conseguir adoptar a la bebé y así insertarse de pleno derecho en la familia que han decidido formar.

El arranque de la película, ambientada en la Francia de 2013, es toda una declaración de intenciones. Sobre fondo rojo, letras blancas adelantan los créditos y unos audios originales van dando cuenta de la votación que finalmente decidiría la aprobación del proyecto de ley del matrimonio igualitario. Por cierto, fue el décimo cuarto país en hacerlo, mientras que España fue el tercero y Países Bajos, Holanda, el primero.

Pero esas mal llamadas pruebas de amor no son sino quince documentos que deben firmar amistades y/o familiares de la pareja en los que declaran la idoneidad de la futura adoptante. Un trámite que se antoja reaccionario y humillante, que a madres y padres biológicos no se les impone.

Un trámite obligado bajo las leyes francesas anteriores a 2021. La guionista, junto a Laurette Polmanss y Julie Debiton, y realizadora debutante gala, Alice Douard, cosecha del 85 – lo conoce muy bien, puesto que plasma en este relato fílmico su propia experiencia cuando nació su hija, gestada por su compañera, en 2018.

Así que lo conoce y lo muestra muy bien sin autocomplacencias, ni autocompasión, ni trampas, ni clichés. Lo muestra muy bien a través de las personas que deben avalar la legalidad de la progenitora no biológica. Retratos de parejas diferentes, de diferentes crianzas de hijos e hijas, retratos enormemente realistas y retratos también de las familias de ambas, con sus prejuicios la de la embarazada, y con un aparente desapego de la madre, una famosa pianista, progenitora ausente, de la otra.

Retratos de maternidades, de filiaciones, de madres e hijas y de dos mujeres que también se confrontan a sí mismas como cuidadoras de su futura bebé. Retratos sin filtros, como la vida misma. Retratos íntimos, pero también políticos – «lo personal es lo político» – de un sistema, de una sociedad, de un tiempo y de un país cuyas leyes y decisiones les afectan, sobre todo y hasta en lo más íntimo, a las hembras humanas adultas. O lo que es lo mismo, a las mujeres.

Producción francesa, fechada en 2025, de 96 minutos de absorbente metraje. Su excelente fotografía la firman Jacques Girault y Evgeny Rodin. En su impecable reparto, destacar a unas magníficas Ella Rumpf y Monia Chokri, sin olvidar a la enorme Noémie Lvovsky quien además, se revela, como una excelente pianista.

La cartelera sevillana no la ha mantenido mucho tiempo. Pero no duden en verla si la oferta en su catálogo alguna plataforma. Merece mucho la pena y convierte a Alice Douard en una cineasta a seguir.