El ciudadano noruego Joachim Trier – cosecha del 74, a la sazón guionista y director de cine, con títulos tan notables, y reconocidos, en su haber como ‘Oslo, 31 de agosto’ (2011), ‘Más alto que las bombas’ (2014), ‘La peor persona del mundo’ (2021) o ‘Valor sentimental’ (2025) – es uno de los mejores cineastas europeos, y no sólo del Viejo Continente…, a juicio de quen esto firma.
Precisamente por ello, se dispuso a ver esta propuesta suya, ‘Seis días en primavera’, con las mayores expectativas. Y a fe que no fueron defraudadas. Aunque no llegue a las cotas de maestría y profundidad de ‘Valor sentimental’, tiene unas calidad e interés incontestables.
La historia se centra en una mujer de color que malvive en la precariedad pese a tener dos empleos, uno diurno y otro nocturno. En trámites de separación, con dos hijos, mantiene intactas su alegría y su deseo mayor es darle unas buenas vacaciones de Semana Santa, los seis días en primavera a los que alude el título, a los niños acompañada por su nueva relación, el joven entrenador de uno de ellos.
Tales planes no acaban de cuajar y, contra todo pronóstico y pese a sus fuertes resistencias iniciales, acaban en una preciosa villa en la Riviera Francesa, concretamente en Saint-Tropez. Una mansión prohibida y vetada, pese a que a ella y, sobre todo a los pequeños, no les es ajena.
Una mansión prohibida y vetada donde residir clandestinamente a oscuras, con velas, sin tocar apenas nada, ni bañarse en la piscina hasta que… Y hasta ahí puede leerse porque no se harán spoilers.
Joachim Trier nos va desvelando con tanta sutileza como desgarro, paso a paso, permitiendo recomponer las piezas del puzle con sabia lucidez, sin ahorrar los daños colaterales de una revelación descarnada, de un trato intolerable, de un miserable ejercicio de machismo, poder y clasismo sin anestesia, ni filtros, que afecta a una valiosa progenitora y a sus chicos, con quienes se posiciona sin ambages.
Coproducción entre Bélgica, Francia y Luxemburgo, fechada en 2025, de 94 minutos de desasosegante metraje. Su guion lo firma el propio director, junto a Chloé Duponchelle y Paul Ismael. Su notable fotografía la firma Jean-François Hensgens y su banda sonora, el compositor neerlandés Reyn. Entre un reparto irreprochable, destacar a una inmensa Eye Haidara.
Concha de Plata a la Mejor Dirección y Premio del Jurado al Mejor Guion en San Sebastián, todos los reconocimientos le son debidos. Ni se les ocurra perdérsela y dénse prisa porque desaparecerá pronto de la plataforma Filmin.