Esta firmante utiliza esta expresión de confinamiento térmico, lo hizo también el pasado verano, cuando las olas de calor la sobrepasan de tal manera que, salvo a horas muy tempranas, se ve forzada – como la mayoría de la población, por otra parte – a quedarse en casa gran parte de la tarde-noche. Algo excluyente de actividades como ir al cine.
Verán, esta servidora debe atravesar sí o sí un puente para acceder a la sala de referencia de la cinefilia sevillana, su segunda casa a todos los efectos. Y, al ir habitualmente sola, prefiere hacerlo temprano y así se asegura, si los horarios lo permiten, una sesión doble cada vez.
Como no tiene coche y está mal comunicada de autobuses, debe tomar un taxi de forma obligada. A la ida, pero también a la vuelta si visiona dos películas y la segunda de ellas acaba ya de noche. Además, por si esto no fuera ya poco, debe administrar una medicación cada 12 horas a la mayor de sus gatas, que acaba de ser diagnosticada de hipertiroidismo felino y tal circunstancia le impide una flexibilidad temporal.
Todo ello es para pedirles disculpas por no mantener este blog al día en cuanto a estrenos se refiere, algo que intentará compensar dándoles cuenta de series interesantes o de películas que se quedaron inéditas en la ingrata cartelera de nuestra ciudad. Espero que sepan comprender sus motivos y mil gracias de antemano.
Escrito queda.