Series en plataformas. Movistar +, ‘La otra hermana Bennet’: Matrimonio o miseria

Antes de entrar en materia crítica, es preciso recordar que las hermanas Bennet, y singularmente Elizabeth o Lizzy, son las protagonistas de la inmortal novela, tantas veces adaptada al cine y a la televisión, ‘Orgullo y prejuicio’, de la excelente escritora británica Jane Austen (1775-1817).

Dentro, como es obvio, de los estereotipos de la época – finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, durante el período georgiano o de la Regencia, de gran florecimiento social y artístico, aunque nada amable con las mujeres, ni tampoco con las clases más desfavorecidas – la autora atribuye a estas cinco mujeres las siguientes personalidades: a Jane, la mayor, la inviste de belleza, bondad y una dulzura muy próxima a la ingenuidad, a la citada Elizabeth, de un ingenio agudo y una inteligencia viva, que coexistían con los orgullo y prejuicio ya descritos…

A la tercera o mediana, Mary, la define como pedante, seria, no especialmente sociable y voraz lectora, a la cuarta, Catherine o Kitty, como influenciable y sumisa y a la menor, Lydia, como impulsiva, frívola y rebelde, tanto que provocó una gran crisis familiar. Las dos mayores estaban muy unidas y también las dos menores pero… ¿qué fue de Mary?

De ella, de la otra hermana Bennet, nos habla esta serie. Una propuesta audiovisual, basada en la obra homónima, fechada en 2020, de la novelista británica y ex ejecutiva de la BBC – fue directora de sus Canales Two y Four – Janice Hadlow, cosecha del 57, quien tiene además un ensayo histórico en su haber.

Y Hadlow no es la única que se ha servido, en el mejor sentido del término, de la figura, y de este libro, de Austen. Sin ir más lejor, una de las damas negras favoritas de esta firmante, la desaparecida P. D. James, también ficcionó un episodio que, en este caso, protagonizó la ya citada y conflictiva Lydia. Su título es ‘La muerte llega a Pemberley’, es muy recomendable y se adaptó igualmente a la televisión.

No hay dos sin tres, puesto que la colega y compatriota de ambas, Jessica Bull, lleva ya varios libros, de los que sólo dos se han publicado en España, de la serie ‘Jane Austen INVESTIGA’ y quien esto firma avala su encanto, calidad y excelentes ambientación y documentación.

Resulta reconfortante que, al albur del 250 aniversario del nacimiento de Jane Austen, que se celebró el pasado año, y/o bien por iniciativa propia, estas escritoras citadas le rindan homenaje y refuercen, aún más si cabe, su figura e interés literario. Y centrándonos en el texto y la serie que nos ocupa, hasta qué punto su testimonio sobre las vidas de las mujeres en la época que le tocó vivir, es tan lúcido y tan demoledor al mismo tiempo.

Porque ‘La otra hermana Bennet’ resulta un retrato tan ácido como sutil, tan descarnado como elegante, de las miserables existencias de quienes estaban abocadas al mercado conyugal en un siglo que no les permitía, salvo en muy contadas ocasiones como institutrices, ganarse la vida. Dueñas de nada, despojadas de los derechos más básicos.

Estaban abocadas al matrimonio o a la miseria, a menos, y aún así…, de tener sobrados recursos. Porque, en casos como éste, de carecer de hermanos varones, la herencia paterna la recibía un pariente masculino, aunque fuera desconocido y lejano, quien tenía derecho legal para desalojarlas de su propio hogar.

Y todo ello, en el marco de una vida social intensa, aparentemente glamourosa y disfrutable, pero con normas tan estrictas como la de que una joven no podía bailar más de dos veces con el mismo caballero, so pena de comprometer su reputación… Con estos mimbres, estaban abocadas a una feroz competencia entre ellas para lograr el mejor «trofeo», aunque tal cosa no fuera excluyente para entablar amistades sinceras.

Estaban abocadas, como en el relato que nos ocupa, a la implacable vigilancia de una progenitora viuda a la que le urgía «colocar» bien a la única que le quedaba soltera. A la protagonista, poco agraciada según los cánones de entonces, curiosa, inteligente, ávida lectora y poco aficionada a la vida social, a las modas y a otras florituras, tanto la madre como las hermanas – sí, incluyendo aquí a Elizabeth, aunque luego lo matiza – la subestiman y creen que no «prosperará» en la dirección adecuada.

Así que, cuando unos tíos, encantadores, empáticos y comprensivos, la invitan a Londres para ayudarles con sus hijos, aunque a todos los efectos sea una más de la familia, un mundo nuevo se abre ante ella… El resto, deben averiguarlo viéndola si tienen la plataforma, porque no se harán spoilers.

Producción británica, fechada en el año en curso, compuesta por una sóla temporada de 10 episodios de 30 minutos de duración cada uno. La BBC está detrás de su impecable factura, que no tiende al clasicismo sino todo lo contrario. La escribe, junto a Sarah Quintrell, y la dirige, la productora y cineasta londinense, especialmente proyectada en televisión, Jennifer Sheridan. La fotografía con excelencia otra mujer, Simona Susnea, junto a un hombre, Luke Bryant.

Su banda sonora está a cargo de la compositora Anne Chmelewsky y es justo destacar, en un reparto en estado de gracia, a la adorable protagonista Ella Bruccoleri. A la feminista que esto firma le ha reconfortado que ofrezca un testimonio del modus vivendi y del modus operandi, especialmente de la madre del personaje central, descarnado de unas ciudadanas de ínfima categoría, pese a su extracción social, que sólo tenían la alternativa del matrimonio o la miseria.

Y también que sea un relato altamente disfrutable y una visión alternativa de los dramatis personae de un clásico de la literatura, que ya no podrán (re)leer de la misma forma. Esta firmante la recomienda encarecidamente. Ni se les ocurra perdérsela.

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