‘El día de la revelación’: Los otros…

Cuando esta firmante, que ya lo ha referido en otro post, entraba al cine para ver la última propuesta de Spielberg, una persona amiga, y gran cinéfila, la previno sobre lo que la esperaba y le dijo que todo su entorno estaba de acuerdo con que era un desastre y una profunda decepción. Así que quien esto firma, entró a verla con todo tipo de prevenciones.

Cuando esta firmante salió de la sala, oyó carcajadas comentando sarcásticamente lo visionado y se ha encontrado en redes y páginas especializadas – aún involuntariamente, pues nunca lee reseñas ajenas antes de hacer las propias – con tuits y comentarios, extremadamente feroces al respecto.

Aunque le consta también que hay gente cualificada a la que le ha interesado, porque las ha entrevisto. Aunque le consta también que otras siguieron respetuosamente la proyección, permaneciendo en sus butacas hasta el último título de crédito. Quien esto firma, fue una de ellas.

Fue una de ellas porque sus 145 minutos de metraje le parecieron absorbentes. Porque la sorprendió en cada uno de sus giros argumentales. Porque – dentro de su trilogía, más o menos planeada, sobre alienígenas y sin ser tan trascendente, en el mejor sentido de la palabra, como ‘Encuentros en la tercera fase’ (1977), ni tan arrebatadora como ‘E.T. El extraterrestre’ (1982), corren otros tiempos… – está habitada por el encanto, la emoción, la aventura, la acción trepidante, un humor travieso y burlón y unos irresistibles guiños a criaturas no humanas, que la animalista que esto firma ha agradecido tanto.

Está habitada por un halo excéntrico, brillantes efectos especiales y lleno de adrenalina que enfrenta a dos facciones irreconciliables en disputa por unos archivos de alto secreto y clasificados que, en un mundo a punto del colapso bélico, pueden traer alternativas y esperanza.

Está habitada por una reflexión política, que planea sobre todo el metraje, contra unos dirigentes, también militares y científicos, que pretenden ocultar el hecho incontestable de que no son los únicos moradores del universo. Porque la verdad está ahí fuera y los otros tambíen… y entre nosotr@s, bondadosos, sojuzgados, atacados, a quienes hay que escuchar.

Un hombre de 79 años tras la cámara, que no ha perdido un ápice de su talento, de su energía y de su capacidad para generar espectáculo a lo grande. Un hombre de 79 años que ha filmado su propia historia, producción estadounidense fechada en el año en curso, de, como se ha citado anteriormente, 145 minutos de tenso e intenso metraje, y que la ha escrito junto a David Koepp.

Un hombre de 79 años que ha contado con dos magos, sus habituales, en la fotografía y en la banda sonora. O, lo que es lo mismo y respectivamente, Januzs Kamisnski y John Williams. Y que ha sabido extraer lo mejor, y más peculiar, de un solvente reparto en el que destacar a Emily Blunt, Josh O’Connor, Colman Domingo, Eve Hewson y un magnífico villano encarnado por Colin Firth.

Un hombre de 79 años que piensa que no estamos solos y que la humanidad debe escuchar las voces y los mensajes de otras entidades más sabias y más justas. Alguien escribió en X que, en unos años, esta sería una película de culto. Quien esto firma, lo suscribe y cree que ya lo es.

Coinciden o discrepen con las impresiones aquí referidas, NO DEJEN DE VERLA.

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