No sólo cine, Ruta la Sevilla de las Mujeres: Desde la infanta María Luisa a Concha Piquer…

…Todo ello sin salir del Parque, que legara a la ciudad de Sevilla, y que lleva su nombre, la infanta María Luisa Fernanda de Borbón, con nuestras tan cualificadas guías, compañeras y amigas Laura, Lola e Irene, quienes pusieron sus saberes y sus miradas tan sabias y violetas al servicio de casi tres horas de Ruta que, pese al calor aunque atemperado en la sombra y con el viento que soplaba de tanto en tanto, no pesaron.

Tres horas absorbentes e intensas en y con las que disfrutamos y aprendemos mucho. Rutas que nos enseñan a mirar con ojos nuevos y a visibilizar a tantas ilustres predecesoras. Ruta esta que comenzó en la Glorieta de San Diego, pórtico de la Plaza de España y de la Exposición del 29, de la que se nos ofreció una amplia y muy documentada, como es marca de la casa, panorámica.

En tal lugar, hay una representación escultórica, de autoría masculina, patriarcal y cosificadora de Hispania y de sus riquezas, por la nostalgia del imperio perdido. Las figuras tienen vestiduras, por llamarlas de alguna manera, que marcan sus formas, sexualizándolas, sin parecido alguno a las mujeres reales.

De ahí, pasamos, norma de obligado cumplimiento, a la Glorieta de Bécquer, con su precioso grupo escultórico, que exalta las fases del amor romántico, encarnadas en tres féminas, junto al poeta que la preside, Eros que dispara sus flechas y herido y yacente. Su autor es Coullaut Valera y su construcción fue auspiciada por los hermanos Alvárez Quintero, cuyos estereotipos femeninos son de sobra conocidos. No hay nada similar dedicada a otras grandes poetas de la época como Mercedes de Velilla quien, al menos, cuenta con una calle en nuestra ciudad. Ellas no fueron genias, sino musas.

Entrando ya en materia, nuestra primera protagonista fue la gran recitadora flamenca, que unía el baile con la poesía, Gabriela Ortega Gómez, que tiene un espacio a su nombre. Se nos hizo una semblanza biográfica de una mujer excepcional, de etnia gitana, culta, ilustrada, republicana y amiga de los intelectuales de la época, que hubo de exiliarse debido a la dictadura franquista.

Luego entramos en la de la titular del parque, que de ser su jardín privado lo convirtió en uno de los más hermosos de uso y disfrute públicos. Sólo por ello, le estamos agradecidas y su busto preside una hermosa y amplia glorieta, con una pérgola atrás como recibiendo a sus visitantes. En su mano, una rosa, símbolo de homenaje a su queridísima, y tan prematuramente fallecida, hija María de las Mercedes de Orleans y Borbón, reina de España.

Tras ella, nos esperaba la glorieta dedicada a la excepcional soprano Ofelia Nieto, rodeada por cipreses y adelfas, en cuyas pérgolas y azulejos pueden leerse nombres de compositores y óperas. La imagen que la representa está flanqueada por dos alegorías de la Música y el Canto y porta una flor en su mano con la leyenda de que cualquier chica que la toque, y no es fácil hacerlo, se casaría antes de un año. En fin… Los jóvenes varones no lo necesitan, se les da por añadidura.

Y culminamos en la de Concha Piquer, una eminente artista de la copla, de la que se nos hizo una apasionante semblanza biográfica, con el inédito añadido de cómo se defendió en Estados Unidos donde era conocida y reconocida, pues hasta tiempo después no fue profeta en su tierra, de un agresor sexual. Grandes voces, de canciones tan clásicas como patriarcales de autoría masculina.

Después unas pocas nos sumamos a un refresco en un bar del parque, a la obligada sombra. Tiempo de tertulia, de conversaciones, de temas que a todas nos afectan en nuestras vidas cotidianas, que añaden aún más interés a estas Jornadas memorables.

Gracias a Irene, Laura y Lola y a todas las compañeras participantes. ¡¡¡Que vivan las Rutas de las Mujeres!!! GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

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