Archivo mensual: marzo 2011

‘El mundo según Barney’: Yo, yo, yo… y l@s demás.


Imaginemos un escenario en el que una productora de televisión madura, bebedora habitual, fea según los estereotipos sexistas más convencionales, bastante entrada en carnes, provista de un ego colosal, desconsiderada hacia los sentimientos y sensibilidades ajenas, lenguaraz, déspota y aquejada de misantropía aguda, si bien que inteligente y mordaz, enamore a un hombre muy atractivo, además de rico heredero, aunque con tics de pijo malcriado, y a otro igualmente deseable, con un irresistible encanto personal, inteligente y fascinante. Ambos, mucho más jóvenes que ella, caen rendidos a sus pies desde el minuto uno. Aunque al segundo, el amor verdadero, le cueste más conquistarlo lo que aumenta su valor… Con los dos acaba fastidiando sus vínculos de la peor manera posible.

Dicha historia, tan improbable como chocante e inverosímil si estuviera protagonizada por una mujer, nos es propuesta por Richard J. Lewis en ‘El mundo según Barney’. Su personaje central es el excelente actor Paul Giamatti que añade en la película, respecto al ejemplo, en uno más sus matrimonios, a un íntimo amigo, juerguista y politoxicómano, de cuya misteriosa desaparición tiene algunas claves y a un padre alcoholizado, vicioso, borde e imprudente, políticamente más que incorrecto, su modelo de masculinidad, al que da vida un Dustin Hoffman en plena forma, responsable de los mejores gags de la función.

Lo que se propone a nuestra consideración es, según reza el título original, la versión del protagonista de su vida, cuando le acecha la insidiosa desmemoria que le sumirá en la oscuridad. Y, claro, esa versión es tramposa, egocéntrica, como no podía ser menos, y nada autocrítica, aunque no se eludan ciertas responsabilidades en las consecuencias de sus actos. El realizador da la sensación de no saber bien a qué atenerse ni en el tono narrativo, ni respecto a un personaje, que le atrae y le repele a partes iguales. Titubea entre un inicio electrizante, caústico y enormemente impío, y una nostalgia pseudo lírica en la que se intentan describir, idealizándolas, las transformaciones que provoca el sentimiento amoroso en la personalidad y forma de vida de un individuo tan conflictivo e inadaptado. Y, claro, esta dispersión le pasa factura.

Los caracteres femeninos son estereotipados y esquemáticos, pese al buen hacer de Minnie Driver y Rosamund Pike, entre la vulgaridad y el refinamiento respectivamente. El que no se les de voz propia, aún en segundo plano, es otro problema de enfoque y escritura que perjudica la complejidad y credibilidad de la historia y contribuye a empobrecerla notablemente. Pero eso sí hay un personaje vegano atractivo, civilizado y nada misógino, en las antípodas del más bien insufrible Barney, cuya inclusión no por breve resulta menos curiosa y reconfortante.

‘Nunca me abandones’: Copias certificadas

 

El  cineasta norteamericano Mark Romanek -‘Retratos de una obsesión’- se sirve en la cinta que nos ocupa, tercera de su filmografía, de un texto literario del prestigioso autor anglo-japonés Kazuo Ishiguro como base de una historia, cuyo guión está firmado por Alex Garland.

Se trata de un drama futurista, aunque no en el sentido convencional del término, sobre tres niños, dos chicas y un chico, cuya amistad y lazos afectivos se consolidan en un elegante y estricto internado británico llamado Halisham, en el que ha transcurrido su infancia y en el que son considerados seres especiales. Pero, antes de abandonarlo para iniciar lo que se supone que será su vida adulta,   les será revelado el terrible secreto que mediatizará iremisiblemente sus expectativas de futuro.
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Incendies: Raíces


Denis Villeneuve filma en ‘Incendies’ , su cuarto largometraje, la adaptación cinematográfica de la obra teatral del prestigioso autor Wajdi Mouawad. Es una coproducción entre su país, Canadá, y Francia, rodada entre Quebec y Jordania y que ha obtenido numerosos reconocimientos. Como los Premios del Público, de la Juventud y al Mejor Guión en la Seminci de Valladolid y la candidatura al Oscar a la Mejor Película Extranjera, que finalmente fue a parar a manos de Susanne Bier.

La historia comienza con la apertura de un desconcertante testamento en Canadá, cuyos destinatarios son unos gemelos, a los que se hace entrega de dos sobres, que deberán hacer llegar a su padre y hermano respectivamente, cuyas existencias desconocían. La fallecida autora del documento es la madre de ambos, una mujer singular con una vida intensa y torturada.
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‘Women without men’: Las chicas no están bien

Tal parece que la oferta cinematográfica de marzo quisiera contribuir al homenaje a las mujeres en su mes más reivindicativo. Así podemos contemplar en nuestras pantallas a las jóvenes intrépidas de ‘Valor de ley’ y ‘Winter´s bone’, a la heterodoxa pareja que forman Julianne Moore y Annette Bening en ‘Los chicos están bien’, a las que se añaden las cuatro protagonistas de esta coproducción germano-franco-austríaca, dirigida y escrita por Shirin Neshat y Shoja Azari, ‘Women without men’, que obtuvo el León de Plata a la Mejor Dirección en el Festival de Venecia de 2009.

Transcurre en Irán, en el verano de 1953, durante los agitados y caóticos días en que un golpe de Estado, inspirado por Estados Unidos, con la complicidad británica, derrocó al democráticamente elegido Mohammad Mossadegh restaurando al Shah Reza Pahlavi, dictador y aliado occidental en el poder.
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‘Los chicos están bien’: La familia y uno más


Lisa Cholodenko, que deslumbró con su debut indie y transgresor en ‘High Art’, ha visto reconocido con el éxito de público y crítica, junto a cuatro importantes nominaciones a los Oscars, a este su tercer largometraje que acaba de estrenarse en las pantallas de nuestra ciudad.

Se trata de la historia de un grupo humano muy particular. El que forman dos mujeres lesbianas y sus dos hijos, concebidos con la ayuda de un banco de esperma. Su forma de vida se ve alterada, cuando la chica toma la iniciativa de conocer al donante y padre biológico de su hermano y de ella. La irrupción- tan forzosa, como inesperada- de un extraño, al que les unen vínculos de sangre, en sus vidas provocará una cadena de efectos indeseados y daños colaterales, que pondrán de manifiesto una fisura en el aparentemente perfecto orden en el que éstas se desenvolvían.
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