‘Mademoiselle Chambon’: Enamorarse

El francés Stéphane Brizé del que vimos la interesante ‘No estoy hecho para ser amado‘ presenta ahora en las carteleras hispalenses ‘Mademoiselle Chambon, basada en una novela de Eric Holder quien, junto al realizador y a Florence Vignon se han hecho cargo también de la escritura del guión. Está fechada en 2009 y se ha estrenado aquí con tres meses de retraso con respecto a otras más afortunadas, a efectos cinéfilos, ciudades del país.

Un albañil, competente, fuerte, tierno, feliz esposo y padre, integrado social, laboral y familiarmente conoce a la profesora de su hijo, una mujer culta, educada, solitaria, refinada, excelente pedagoga y además, música, tímida, dulce y sensible. El contraste de personalidades y situaciones provoca en ambos una admiración mutua que deviene en un, no por inesperado, menos profundo enamoramiento.

Es un sentimiento platónico, que ambos tratan de ocultarse el uno al otro, tanto como a su entorno. Pero su contacto, a través del chico, hace inevitable el estallido de las emociones y deseos tan cuidadosamente reprimidos. Y la inevitable toma de decisiones se complica con eventos familiares imprevistos

Stéphane Brizé construye una cinta delicada y sutil en la que los gestos, las miradas y los silencios son más expresivos que las palabras. Pero no elude, aún sin explicitarlos, las diferencias culturales, de clase, de formas de vivir que separan a los protagonistas. Resulta tan creíble como conmovedora la forma en la que nos transmite cómo un sentimiento como el amoroso va gestándose y naciendo ante nuestros ojos, antes de que los propios interesados lo perciban.

Puesta en escena impecable y sugerente al servicio de una historia de amor y dolor, de soledad y tristeza, de sensualidad y miedos, de efectos secundarios y daños colaterales de una relación tan desigual como intensa.

Gran parte del mérito se debe al talento de los actores principales que bordan física y emocionalmente a la pareja. Vincent Lindon y Sandrine Kiberlain, chapeau. Quienes además, como dato anecdótico, estuvieron casados y llevan unos años separados, así que su reto interpretativo fue especialmente díficil. Y a fe que lo superan con nota. Su química es perturbadora.

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