Archivo diario: septiembre 24, 2023

‘Todos los nombres de Dios’: La muerte camina conmigo

Un taxista lleva a una chica al aeropuerto. En el interín, ha hablado por teléfono con su mujer, con desgana y apatía, pese a que ella le insta a hacer planes diferentes. Cuando se baja su clienta y entra en el interior, suena una fuerte y devastadora explosión…

…Y este hombre triste y desesperanzado – luego se sabrá por qué y aquí no se harán spoilers – demuestra su valor y solidaridad porque, en lugar de salir corriendo o avisar a emergencias, se queda, entre el polvo, la estampida y el horror, para lo que pueda ayudar buscando a alguna persona herida a quien llevar al hospital.

Lo hace con un chico joven, que al principio se resiste a montarse en su vehículo, a quien convence de que se suba para ir a curarle. Pero, por esas caprichosas piruetas del destino, resulta ser el sujeto equivocado.

Resulta ser el único terrorista superviviente – luego se sabrá por qué y aquí no se harán spoilers – quien le encañona con una pistola y toma, aún gravemente lesionado, el mando de la situación.

Así las cosas, la situación da un nuevo giro cuando el joven, agonizante y siempre atendido por su noble secuestrado, es rematado por quien le considera un traidor, quien también deja a nuestro protagonista fuera de combate.

Y cuando vuelve en sí, se encuentra convertido en un hombre bomba porque el asesino le ha colocado el chaleco de explosivos que era de su víctima y controla en todo momento su ubicación y el curso de los acontecimientos.

A partir de ahí, todos los recursos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, con sus mandos al frente en la retaguardia, se ponen en marcha acompañando a un hombre que camina por una Gran Vía desierta, con la muerte en su pecho, pues no puede permitirse parar porque la bomba detonaría, y con su destino en manos de quienes debaten si es conveniente intentar salvarle o no. A partir de ahí…

Con estos mimbres argumentales, el guionista, productor y realizador de cine y televisión Daniel Calparsoro – cosecha del 68, de quien recordamos su notable debut con ‘Salto al vacío’ (1995) pero también ‘Ausentes’ (2005), ‘Cien años de perdón’ (2016) o ‘El aviso’ (2018), entre otros muchos – ha construído un intenso, potente y emotivo thriller de acción e intriga.

Una película espectacular, con un guion sólido y solvente a cargo de Gemma Ventura, tan trepidante y potente a nivel narrativo y de puesta en escena como es marca de la casa. Pero en la que se supera a sí mismo por el ajuste milimétrico, de mecanismo de relojería, del mecanismo de la propia bomba, entre su escritura, su acción y el retrato de sus personajes.

Con un eminente Luis Tosar, un hombre corriente, pesaroso y bueno, convertido en un explosivo viviente que puede matar y matarle. Con una magnífica Inma Cuesta, precioso personaje el suyo, que hace valer su autoridad y lo da todo, con casi todo y casi todos en contra, para salvarle. Con la intensidad en carne viva a cargo de Patricia Vico y Lucas Nabor. Y con el buen hacer de Roberto Enríquez y Fernando Cayo, entre un reparto entregado.

Producción española, fechada en el año en curso, de 105 minutos de metraje. La fotografía con excelencia Tommie Ferreras y su no menos notable banda sonora la firma Carlos Jean.

Electrizante y absorbente, además de sus valores ya citados. es una de las propuestas más estimulantes de su director.

Deberían verla.