Archivo diario: mayo 30, 2025

No sólo cine. Ruta La Sevilla de las mujeres: Carmen, María, Clara, Mercedes, Cecilia… y Francisca

Diez compañeras, incluyendo a las dos guías Lola y Laura, nos hemos sumado a la primera ruta nocturna – debido al calor inclemente que sufrimos en estos días – de La Sevilla de las mujeres, siguiendo el itinerario que nos marcaba, en pleno centro histórico, un callejero, que recoge más de 4000 nombres y sólo 400 de ellos son femeninos y tan sólo 40 pertenecen a protagonistas históricas, ya que el resto son advocaciones de vírgenes, santas, deidades, abstracciones y mitos…

Pese al bochorno térmico reinante, estamos en Alerta Naranja, ha sido de nuevo un lujo, un placer y un honor caminar, aprender y disfrutar con todas, accediendo a la Memoria Histórica de unas ciudadanas ilustres, algunas olvidadas, borradas, invisibilizadas o desconocidas, como suele ocurrir con las mujeres.

Como Carmen Benítez, una dama, en cuya plaza comenzamos, que donó gran parte de su fortuna al colegio, un bonito edificio que sigue ejerciendo como tal, que lleva su nombre y que estaba dedicado a las niñas con menos recursos, a las que se proporcionaba una educación integral y que incluía también casas para las maestras y maestros que impartían dichas enseñanzas.

Pues incluso ella se ve algo desenfocada ante la muy cercana escultura del cantante Antonio Machín, del que aún esta firmante no ha podido confirmar un presunto muy oscuro episodio de su vida… Seguimos en la Alfalfa evocando al rey Don Pedro, con la anécdota de su cabeza, quien acosara tanto a María Coronel, otra dama notable, que ella se vio obligada a recluirse en un convento y hasta llegó a quemarse con aceite hirviendo cara y pecho para liberarse de él.

En el mismo barrio, en la Cuesta del Rosario, presentamos nuestros respetos al precioso monumento en bronce a Clara Campoamor, obra de Anna Jonsson, de 2007, que representa a una niña sentada con un libro casi de su mismo tamaño y rodeada de otros volúmenes. Un hermoso homenaje a una mujer única y extraordinaria, con quien tenemos una deuda de gratitud permanente, por su lucha por el sufragio femenino. O lo que es lo mismo, por la plena ciudadanía.

Luego hicimos lo propio con Mercedes de Velilla, poeta, novelista, ensayista y dramaturga, otra ilustre desconocida e injustamente olvidada por los prejuicios inherentes a su condición femenina, pese a su talento comparable al de muchos de sus colegas masculinos cuya memoria permanece. Como Bécquer, sin ir más lejos.

Otro tanto ocurrió con Cecilia Böhl de Faber, quien tuvo que recurrir al seudónimo de Fernán Caballero para ser considerada y tomada en serio como autora. A estas alturas, y ya cumplido este apasionante itinerario, era el momento de tomarnos algo.

Con la sorpresa y el regalo añadidos de la lección magistral, nada pretenciosa pero sí muy documentada y rigurosa, que nos deparó una compañera que celebraba su cumpleaños, sobre el feminismo de Cervantes, muy empático con el trágico sino de las mujeres de su época y sobre la excepcional Francisca de Pedraza, quien consiguió, tras una lucha heroica e incansable, que se le reconociera la separación de su marido maltratador y una orden de alejamiento contra él, incluyendo su derecho a la dote, por la Universidad de Alcalá de Henares en 1624.

Otra ruta feminista para el recuerdo. Gracias a Laura, a Lola y a quienes la hicistéis posible. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.