Tienen que ver sin falta esta película, coproducción entre Palestina, Alemania, Chipre, Jordania, Catar y Arabia Saudí, fechada en el año en curso, de 145 minutos de absorbente metraje. Tienen que saber que la escribe, la filma y la interpreta una mujer, la guionista de televisión y cine, actriz, productora y realizadora palestino-estadounidense, de la cosecha del 76, Cherien Dabis.
Tienen que saber que estamos ante un relato fílmico, basado en hechos reales, que apuesta decididamente por la reconciliación, pese a ser profundamente palestina. Tienen que saber que esta historia, que narra 70 años de una familia y de un país progresiva y violentamente sometido y arrebatado a sus legítimos habitantes, a raiz de un trágico acontecimiento, no es justiciera al uso, pero muestra todo el horror de la población civil desarmada e indefensa.
Tienen que saber que aunque los tres protagonistas de las tres generaciones, de cuyas circunstancias y diferentes reacciones ante los ataques se da cuenta, sean hombres, es una mujer que no está velada – a la que encarna muy bien la propia directora – quien les da voz en el presente, haciendo memoria personal e histórica.
Tienen que comprender, aunque no se harán spoilers, con quien y por qué habla la esposa, madre y ciudadana. Tienen que sentir los gritos y los llantos de niñ@s inocentes ante los bombardeos indiscriminados y atroces.
Tienen que presenciar como una muerte salva muchas vidas y una de ellas totalmente inesperada e incómoda. Tienen que experimentar las diversas reacciones, todas legítimas y comprensibles, ante una brutal ocupación y el abandono de que han sido objeto sus habitantes, que optan por un exilio forzoso e incierto.
Tienen que valorar este relato fílmico intenso, sensible, conmovedor y durísimo, incluso aunque discrepen de su enfoque. Tienen que vivir cómo una pareja vuelve a una patria soñada y añorada, que ya no es la suya y a la casa de sus orígenes. Tienen que saber que su factura es impecable, que sabe transmitir toda la dignidad, el amor y la rabia de un pueblo herido a través de sus hermosas fotografía y banda sonora, que firman respectivamente Christopher Aoun y Amin Bouhafa.
Se reitera, TIENEN QUE VERLA.