10 mujeres, entre ellas las dos organizadoras y quien esto firma, hemos visitado hoy la exposición sobre Doñana, compuesta por 11 cuadros, de la exquisita y sutil pintora y escultora hispalense Carmen Laffon – (1934-2021), Hija Predilecta de Andalucía, Medalla de Plata de Andalucía, Premio Nacional de Artes Plásticas, Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio, Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes y primera mujer en ser miembro de pleno derecho de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, entre un interminable etcétera. Todos los reconocimientos le son debidos – en el precioso edificio de la Fundación Biodiversidad, en el Patio Banderas.
Imaginen que, antes de entrar en la sala donde se exhibían los cuadros, lo hicimos en otra que acoge una puerta tapiada, dentro de un precioso arco, que comunica con otra de la calle, donde nuestras guías Laura y Lola nos explican el currículum y la personalidad creadora de esta artista única, desde una mirada feminista, que fue a contracorriente de sus compañeros, masculino plural, de generación, que abrazaron mayoritariamente la abstracción. Siendo por ello considerada como más conservadora, pese a lo cual ella se mantuvo en una figuración muy estilizada y cercana al impresionismo.
Imaginen un precioso día de un radiante sol de invierno, tras tantas lluvias y borrascas, en ese espacio sito en dicho Patio, en el corazón más histórico e icónico de la ciudad, con la catedral, la Giralda y el Alcázar de testigos. Imaginen el silencio ante unas pinturas que retratan, en sus pinceladas todos los matices, colores y horas del día de ese Coto, de ese Parque Nacional, que su autora tanto amaba y que supo mirar, sentir y hacer sentir, en su obra como nadie.
Imaginen que, tras esas emociones estéticas, nos deparaba aún más la subida a la azotea de la Fundación donde pueden contemplarse, además de los lugares mencionados, la muralla de la Plaza del Triunfo, invisible desde la calle, con sus torreones, que se extiende hasta el río. Imaginen las vistas únicas, de una hermosura que cortaba el aliento, desde cada rincón del lugar. No hay palabras para expresarlo. Hay que verlo y vivirlo…
Gracias a Laura y a Lola artífices de estas Rutas únicas, singulares y fascinantes, tanto a pie de calle como desde las alturas en este caso, que descubren, visibilizan y ponen en valor a tantas mujeres intelectuales, artistas y personajes históricos, contempladas y explicadas con las gafas violeta. Gracias a todas las compañeras asistentes, con las que aprendemos y disfrutamos. Un verdadero lujo y un honor. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.