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Nadie quiere la noche del desamor, de la pérdida, del duelo, de la tristeza, de la soledad impuesta, de un mal acechante que genera un punto de inflexión y que, paradójicamente, ilumina la vida con placeres recuperados y nuevos deseos. Tampoco la protagonista de esta historia, una profesora de educación física, emparejada con un chef, que ve su existencia tambalearse de la noche a la mañana y que debe salir, mal que le pese, de su zona de confort y asumir retos impensables.
Todo ello en el marco de una Roma íntima, sutil, delicada y poética, como la propia tonalidad de la película, en la que se rehúyen los referentes más turísticos para mostrar la belleza de sus rincones, calles, callejuelas y pequeñas plazas, singularmente los del Trastevere donde habita el personaje central.
Un personaje central creado por la prestigiosa escritora, columnista, bloguera, política, activista y crítica literaria italiana Michela Murgia (1972-2023), en la que fue su obra póstuma cuyo título original es ‘Tres cuencos. Rituales para un año de crisis’. En este libro de relatos, que esta firmante no ha leído, se ha inspirado la igualmente reconocida productora ejecutiva, guionista, editora, traductora y cineasta barcelonesa Isabel Coixet – cosecha del 60, entre cuyos títulos notables, muchos de ellos adaptaciones literarias, están ‘Mi vida sin mí’ (2003), con la que esta tiene más de una concomitancia, ‘Elegía’ (2008), ‘Nadie quiere la noche’ (2015) ‘La librería’ (2017) o ‘Un amor’ (2023) – y lo ha hecho estructurando la historia como un compendio de todos ellos.
Una mezcla, cuyas señas de identidad son el formato 4/3 y una estilizada puesta en escena, que enmarcan aún más el drama interior de la protagonista tan fuerte como frágil – una excelente Alba Rohrwacher muy bien secundada por Elio Germano, Silvia D’Amico y Francesco Carril – como el amor a la vida, a una particular forma de hacer cine y a una ciudad, cuya resonancia emocional es indiscutible. Una mezcla que va mostrando en cada plano el paralelismo de las nuevas promesas y la inevitabilidad de un futuro con fecha incierta.
Coproducción entre Italia y España, rodada en italiano, fechada en 2025, de 120 minutos de metraje. El guion lo firma la propia directora junto a Enrico Audenino sobre la novela anteriormente citada. Hermosamente fotografiada por Guido Michelotti, su banda sonora está poblada de sugerentes melodías, que subrayan muy bien el devenir de la narración hasta su final.
Todo ello en el saldo positivo de una propuesta, aclamada como la mejor de la realizadora, ténganlo muy en cuenta, que a esta firmante, pese a apreciar sus valores, no ha sabido conmoverla e interesarla como hubiese deseado y debido. Quien esto firma, opina que le sobran algunas imposturas y manierismos y le faltan la intensidad, la rabia, el desgarro y el sufrimiento de la cruel realidad que describe.
Tendremos ocasión de debatirla, tiene un debate…, en la tercera sesión del año de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra, que tendrá lugar este JUEVES, 12 DE MARZO, A LAS 19.30, EN LA CUARTA PLANTA DE LA CASA DEL LIBRO VELÁZQUEZ. VÉANLA YA, SI NO LO HAN HECHO AÚN.
Escrito queda.