He aquí una película francesa que está en todas las quinielas para optar a los Oscars, que ha sido premiada por los Críticos de Nueva York y de Washington y seleccionada para los galardones independientes Spirit Awards, que cautivó en Cannes en donde Jean Dujardin consiguió con justicia el Premio al Mejor Actor, que en los Festivales de San Sebastián y Sevilla se hizo con los Premios del Público y de la EFA respectivamente y que supone un tributo, a la vez clásico y transgresor, desde sus propios códigos estéticos, a una época dorada e irrepetible de la Historia del Cine.
La filma, la adapta, la monta y la escribe, el actor, guionista y director galo Michel Hazanavicious, junto a un estupendo equipo técnico-artístico entre el que destacamos la ambientación, la dirección de arte, los efectos visuales y especiales, el vestuario, la magnífica fotografía en blanco y negro, de Guillaume Schiffman y la música de Ludovic Bource. En cuanto al reparto, de lujo, con pesos pesados como Malcom McDowell, John Goodman, Penelope Ann Miller o James Cromwell, destacar a los protagonistas Jean Dujardin y Bérénice Bejo.
Una cinta muda, en pleno siglo XXI, es toda una experiencia, como ha enfatizado su autor. Con un metraje de cien minutos, sabe mantener el ritmo y el interés sin desmayos, ni altibajos. Con una estimulante mezcla de musical, drama y comedia, de cine dentro del cine y no sólo eso. Con ecos de, entre otras, ‘Ha nacido una estrella’ o ‘Cantando bajo la lluvia’. Con unos personajes muy bien trazados y mejor encarnados. Con agudas reflexiones sobre la fama, el ascenso y caída de una estrella, las veleidades y crueldades del público y la industria. Con una conmovedor romance, que sabe desafiar a los vaivenes del tiempo y del destino.
Una declaración de amor al cine. Un canto a la fábrica de sueños, sin eludir sus aristas más dolorosas y amargas. Un homenaje, no un plagio. Una vitalidad irresistible y efervescente. Un encanto que la recorre de principio a fin. Unas caracterizaciones impecables. Unas ternura, inocencia y sensibilidad, aliadas con sentido del humor y agudas observaciones sobre el microcosmos lleno de glamour y miserias que retrata. Un perro adorable. Una puesta en escena estilizada y elegante. Una cinta culta, irónica, emocionante, nostálgica, lúcida y divertida sobre el celuloide silencioso y los comienzos del sonoro, sobre el Hollywood pionero, filmada con pasión e inteligencia por la cámara de un europeo.
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