Archivo diario: noviembre 6, 2012

SEFF,IX edición. Sección Oficial.’Gébo et l´Ombre’: El hijo pródigo

Sostiene Manoel de Oliveira, realizador portugués universalmente conocido y reconocido, que filma contra la muerte. A sus 104 años, tiene la convicción de que, si dejara de rodar,  ella le atraparía. Ya está preparando otra tras esta, su última propuesta, que concursa en el Festival en la Sección Oficial.

Basada en una obra teatral del autor luso Raúl Brandao, la historia se desarrolla en el interior de una casa, en la que viven con penurias tres personajes. Un contable digno y honrado, su mujer y su nuera. El ausente, cuya fuerte presencia gravita entre ell@s, es el hijo y marido respectivamente desaparecido hace ocho años. La madre le llora, pero su marido y la esposa conocen turbios secretos que ella ignora…

Esta cinta contiene muchas de las señas de identidad, tanto en el fondo como en la forma, del cine de su autor. Planos fijos, adaptación literaria, personajes que dialogan y teorizan… Pero, por decirlo de alguna manera, es más austera que las precedentes ‘Singularidades de una chica rubia’ y ‘El extraño caso de Angélica’. Los personajes apenas si se mueven, el origen teatral es evidente, un único escenario y sólo una visita y una aparición sorpresa cambian el curso del relato.

Nada que ver, sin embargo, con el teatro filmado, pese a lo que pueda parecer. El incontestable talento de Oliveira lo convierte en un ejercicio cinematográfico atípico, lleno de matices y sutilezas. Con una observación de personajes y sus complicidades, afectos y desafectos mutuos más que curiosa. Como los contrastes entre sus valores, principios y formas de vida, frente a los del hijo pródigo.  Y sus actores saben estar a la altura… Excelente Michael Lonsdale. Sensible y competente, Leonor Silveira. Correcta, Claudia Cardinale. Estimulantes las breves apariciones de Luis Miguel Cintra y Jeanne Moreau. En cambio, Ricardo Trepa desentona en un registro algo chírriante.

Para la abajo firmante, no estamos ante la mejor película de su autor. De hecho, prefiere las dos anteriormente citadas. Pero hay que verla, claro que hay que verla. Larga vida al maestro.

SEFF, IX edición. Sección EFA: ‘César debe morir’: Alea jacta est

Dos hermanos octogenarios, clásicos vivientes del cine europeo y universal, los italianos  Paolo y Vittorio Taviani rodaron en Rebibia, una prisión romana de máxima seguridad, esta potente versión del clásico shakespeariano, Julio César, con algunos de los más peligrosos internos como actores. El resultado es esta película, que obtuvo el Oso de Oro en la Berlinale.

El arranque muestra el final de la representación en el escenario de la cárcel, con colores vivos, con un intenso rojo de fondo de escenario,  y el público ovacionando en la sala. Luego retrocede en el tiempo, utilizando ya el blanco y negro, a la gestación del montaje, empezando por las hilarantes pruebas de casting y no se vuelve al color hasta el final, salvo en una escena aislada.

Dicho recurso es sabio, pues la negrura del interior del presidio combina perfectamente con esta tonalidad y lo que supone para estos hombres duros y peligrosos la incursión del arte en sus vidas, la asimilación del fondo y la forma únicas de esa obra inmortal y la posibilidad de expresarse creativamente. El color vuelve cuando la suerte ya está echada.

Este peculiar reparto formado por narcotraficantes, en su mayoría, y asesinos, unos cuantos, funciona a la perfección. La mayoría resultan ser grandísimos actores y prestan sus notables encarnaduras físicas a los personajes. Los Taviani los filman sabiamente, extrayendo de ellos humor, vis cómica, intensidad y talento y mostrándolos, tanto en los ensayos, muy comprometidos con la obra, como en su vida cotidiana e interrelaciones mutuas. Particularmente emotivo es el parlamento de Antonio, replicando al previo de Bruto, ante el cadáver de César, al que reaccionan todos esos hombres entre las rejas de sus celdas clamando libertad. Está en el texto, claro, pero también en sus mentes y deseos…

Un filme lúcido, irónico, intenso, poderoso y emotivo, que ha revelado a unos actores magníficos y a algún que otro escritor. Hay que verlo y disfrutarlo como se merece.