El nuevo Consistorio conservador ha sido llegar y besar el santo. Llegar y suspender la vigésima edición del Festival de Sevilla, la correspondiente al año en curso, que iba a tener lugar entre el 3 y el 11 de noviembre. La razón, por llamarla de alguna manera: la celebración de los Grammy Latinos en nuestra ciudad el 16 de noviembre. Como si no fueran compatibles las organizaciones de ambos eventos.
Así que, presuntamente, lo trasladan a la primavera 2024. Sí, la primavera de la Semana Santa, la Feria, el Rocío, la caló… Pero también la de la celebración de Certámenes como el de Málaga, en marzo, y el de Cannes, en mayo.
Porque la fecha de una Muestra Cinematográfica no es caprichosa. Y el SEFF estaba más que consolidado en otoño, en el mes de noviembre – dentro de la agenda anual de los más importantes, valorados y reconocidos – porque así tenían cabida en su programación las ofertas cinematográficas ya exhibidas en otros, entre otras muchas razones.
Quien esto firma, como crítica y amante del cine, no puede entender tal disparate. No puede entender que el trabajo de tantas personas se vaya al traste. No puede entender que se atente, directa o indirectamente, contra una de las actividades culturales más prestigiosas, importantes y universalmente reconocidas de esta ciudad.
No, de ninguna manera. Porque el SEFF no es propiedad de ninguna opción política, sino un patrimonio cultural sevillano de incalculable valor que se debe a quienes lo han trabajado hasta lograr su consideración entre los más importantes, no sólo de Europa sino del mundo, a l@s profesionales de la industria y cineastas que lo han visitado y presentado sus nuevas propuestas fílmicas, a l@s acreditad@s que le han conferido proyección internacional y a las miles de personas que han respondido a sus ofertas y han llenado las salas año tras año.
Esta firmante no quiere ni pensar que este año nos han robado el Festival. Que van a boicotearlo y vaciarlo de contenido con el cambio de fecha, de programación o de señas de identidad. Que no nos encontraremos en las salas, en las presentaciones, en las ruedas de prensa, en las actividades paralelas.
Que no viviremos esos ocho días únicos y maratonianos en los que no seremos espectadores-as, ni críticos en inferioridad de condiciones, por tantas películas inéditas como se nos quedan cada semana.
Que no tendremos acceso a tantas visiones, miradas, estilos y lenguajes singulares, heterodoxos y transgresores, que tantas lecciones de cine y de vida nos han dado. Que no se alterarán felizmente las coordenadas espacio-temporales de la cotidianidad.
Que no haremos cola ante las salas, ante las taquillas, que no nos veremos en el vestíbulo. Que este otoño será más triste, más pobre culturalmente y más oscuro porque el Certamen no celebrará su vigésimo cumpleaños.
Que no nos quiten nuestro Festival, que no nos lo cambien por otra cosa. No podemos permitirlo.
Escrito queda.
Totalmente de acuerdo, este escrito habría q hacerlo llegar: al ayuntamiento y su delegada de cultura, medios de comunicación y público en general.
Qué no nos roben nuestro FESTIVAL por otro evento importado de América que ni siquiera coincide en espacio y tiempo.
Es una CENSURA más a la cultura camuflada bajo el pretexto de los Grammy.
CULTURA LIBRE DE «CENSURA»
Así es, María José, lamentable e indignantemente, así es. Hay que impedir su cancelación por todos los medios.