SEFF 2024, 21 Edicion. Sección Oficial. ‘The Sparrow in the Chimney’: Home, bitter home

Quien esto firma, estuvo a punto de salirse de la proyección de esta película por la atroz, aunque de ficción…, decapitación de una gallina, a la que, para mayor inri, lanzan por los aires descabezada y moviéndose para deleite de la sórdida familia que la protagoniza. Como si fuera un gag, vamos.

Y no quedó sólo en eso, ya que les ahorro lo que un niño, víctima y verdugo a un tiempo, perpetra contra el adorable gato de la casa. Algo cuya intención es obvia, aunque se muestre en fuera de campo.

Cuidado que este filme tiene críticas superlativas y excelentes. Ténganlo muy en cuenta. Pero para esta firmante, el catálogo de maldades gratuitas e incomprensibles de que hace gala una familia y sus anexos reunida en una casa de verano, le resultó impostado, pretencioso e irritante hasta decir basta.

Misógina a rabiar, ya que algunos personajes femeninos como el de la anfitriona, por llamarla de alguna manera, es odioso hasta decir basta. No tiene, ya quisiera…, la grandeza de ciertas villanas del cine.

Mujer torturada, tortura y amarga a sus invitad@s, que apenas si son capaces de hacerle frente, con algunas excepciones. Porque aquí ni los comportamientos, ni las actitudes, ni el background de l@s protagonistas son mínimamente explicitados. Sus cambios repentinos de actitudes y de humor permanecen insondables.

Que ciertos grupos humanos unidos por lazos de sangre sean un infierno para sus integrantes, no justifican 117 minutos de metraje, pretendidamente transgresores y, por el contrario, huecos, pomposos y vacíos de contenido en fondo y forma. Y para remate, ese final…

Poco más que añadir. Dar cuenta de que es una producción suiza, escrita y dirigida por el prestigioso para buena parte de la crítica Ramon Zürcher, cosecha del 82, de que su factura es impecable a efectos de imagen y que su música es deliberadamente atronadora y repetitiva. A cargo respectivamente de Alexander Habkel y Balz Bachmann. Y de que su reparto es muy superior a las criaturas a las que encarnan.

La pelota en sus tejados. Aviso a navegantes animalistas.

Escrito queda.

Deja un comentario