Archivo diario: noviembre 11, 2024

SEFF 2024, 21 Edición. Sección Oficial, ‘Vida en pausa’: El Síndrome de la Resignación

Empezando por el final, según rezan los títulos de crédito de esta hermosa y desgarradora película: «Desde 1998, se han registrado numerosos casos del Síndrome de la Resignación en Suecia. En 2014, la Agencia Sueca de Salud reconoció la posibilidad del diagnóstico de esta condición. La mayoría de los afectados son niños refugiados de antiguos Países Soviéticos y de Yugoeslavia. En vista de los conflictos recientes y sus consecuentes migraciones, se espera que los casos de este Síndrome aumenten exponencialmente»

Y Linda Pressly en la página BBC NEWS MUNDO lo describe como: «La misteriosa enfermedad que sólo ocurre en Suecia y que sólo afecta a l@s hij@s de quienes buscan asilo en el país. Los síntomas incluyen un aislamiento completo, dejan de caminar, hablar o de abrir los ojos. Eventualmente se recuperan»

«El trauma, dice una doctora que les trata en este mismo reportaje, es lo que ha causado su aislamiento del mundo. Los niños más vulnerables son los que han sido testigos de episodios de violencia extrema, a menudo contra sus padres, o vienen de un ambiente profundamente inseguro»

Una vez contextualizado el tema, la historia arranca con una familia rusa compuesta por un matrimonio de profesores y dos hijas muy unidas, responsables y estudiosas: la mayor, dotada para la natación, y la menor para el canto en un coro.

Corre el año 2018 en Suecia y esperan con ilusión que sea aceptada su solicitud de asilo y hasta fantasean con los nuevos nombres que adoptarán cuando consigan la ciudadanía.

Pero, pese a la violencia atroz que sufrieron, especialmente el padre, por parte de las autoridades soviéticas, de la que fue testigo la pequeña que no ha declarado porque sus progenitores quisieron ahorrarle revivir el trauma, su petición es denegada.

Entonces comienza un calvario, pues la niña citada cae en una suerte de suspensión vital – el síndrome en cuestión – que hace que deba ser ingresada. Pero ni la burocracia se lo pone fácil, ni tampoco el hospital, pues les controlan las visitas y les exigen el relax que no tienen para verla.

Como tienen 10 días para apelar, intentan que la mayor declare como si fuera la testigo y deberá aprenderse su testimonio de memoria, pues no vivió la experiencia. Se niega y se rebela, preocupada como está por su hermana, pero las argumentaciones y la presión de sus madre y padre, la convencen y…

A partir de esa impostura descubierta, también la mayor cae en coma y el asilo aparece cada vez más lejano. Con todo y tod@s en contra, y a riesgo de ser deportados puesto que sacan a las niñas del hospital, contarán con dos aliadas que les facilitarán un alojamiento clandestino y harán lo imposible por reconstruir para ambas una normalidad placentera.

Coproducción entre Francia, Grecia, Alemania, Estonia y Suecia, fechada en el año en curso, de 99 minutos de metraje. La escribe, junto a Stavros Pamballis, y la dirige el guionista y cineasta griego Alexandros Avranas, cosecha del 77.

Su excelente fotografía la firma Olympia Mitilinaiou y su no menos digna banda sonora se debe a Tuomas Kantelinen. La puesta en escena es tan implacable y gélida como el relato y el cuarteto protagonista, junto a l@s secundari@s, están impecables.

Una mirada singular, conmovedora, oscura y desolada al drama de la inmigración. Una crítica dolorosa y necesaria al atentado a los derechos humanos que supone no conceder el asilo a personas en cuyos países peligran sus vidas.

Centrándose, además, en las menores y más inocentes traumatizadas hasta el punto de poner sus vidas en pausa, con los riesgos consecuentes. Una película, en suma, valiente, comprometida, valiosa e imprescindible.

NI SE LES OCURRA PERDÉRSELA.

SEFF 2024, 21 Edición. Sección Oficial, ‘Secretos de un crimen’: Santosh

En el arranque de esta película, tan notable como terrible, vemos a una mujer en lágrimas corriendo y esquivando el tráfico indio, caótico y multitudinario, mientras grita en el móvil: mamá, mamá, mamá…

Se llama Santosh, como el título original de esta critica y el de ‘Secretos de un crimen’, acaba de perder a su marido y va a saber qué injusto destino le espera a una viuda en un país como la India.

Así las cosas, es informada de que pierde su casa, la relación con su hostil familia política, su estatus y de que no le queda pensión alguna por el asesinato de su marido, policía, en unos disturbios.

El jefe de éste, sin embargo, le propone una opción contemplada por la ley: «heredar» el trabajo de su cónyuge, pero «adaptado a su condición femenina». Es decir, ejercer como alguacil, junto a una superiora, en pequeñas, o grandes, trifulcas vecinales.

Pero, para su infortunio, la primera denuncia es la de un padre desesperado por la desaparición de su hija preadolescente. Y tiene que ver cómo le despachan sin miramientos. Poco después, la niña aparece en un pozo ferozmente torturada, violada y asesinada.

Por entonces, y a raiz de este crimen atroz, crece la indignación popular contra las inacción y corrupción policiales. Las calles arden y el tráfico está bloqueado, también con el pequeño cadáver, así que los llamados Cuerpos de Seguridad necesitan con urgencia encontrar un culpable.

Hay ya un presunto sospechoso, un chico muy joven que ha huído y que se mensajeaba con la víctima. Le corresponde a la protagonista investigarlo y localizarle en solitario, precisamente en la misma ciudad en la que asesinaron a su esposo. Algo que hace deteniéndolo y siendo luego secundada por su jefa y otros compañeros. A partir de ahí…

A partir de ahí, nos son mostrados los horrores sin paliativos del matonismo y las torturas sumarísimas de un stablishment de Orden Público, podrido, sobornable y cruel que, por descontado, no respeta ni los derechos humanos, ni menos aún los de las mujeres, ni la presunción de inocencia.

A partir de ahí, sin filtros, ni anestesia, nos son mostrados en carne viva la cobarde brutalidad de quienes se emplean salvajemente contra un chico esposado, intentando arrancarle una confesión y utilizarle como cabeza de turco.

A partir de ahí, la impotencia y la rabia del personaje central quien también, con las secuelas aún de la traumática pérdida de su marido, se emplea a fondo, y ferozmente, contra él. Algo que lamentará después, más aún al conocer los secretos no revelados de ese crimen.

La mirada de la documentalista angloindia Sandhya Suri, que debuta aquí en el largometraje, cuyo guion también escribe, es demoledora e inclemente contra las instituciones, contra el machismo y el clasismo del sistema de castas de su país de origen.

Una mirada implacable en unos intensos, y a veces difícilmente soportables, 125 minutos de metraje de esta coproducción entre Reino Unido, India, Alemania y Francia, fechada en el año en curso, a cuya tensión contribuyen las excelentes imágenes de Lennert Hillege y la partitura de Luisa Gerstein. Y la interpretación de una eminente Shahana Goswami.

VÉANLA.