Archivo diario: noviembre 13, 2024

SEFF 2024, 21 Edición. Sección Oficial, ‘This life of mine’: In memoriam, Sophie

La guionista y cineasta francesa Sophie Filliéres, ya muy gravemente enferma, murió a la edad de 58 años, el 31 de julio de 2023, poco después de que se terminara el rodaje de esta que nos ocupa, su séptima película. Tanto fue así, que dejó a cargo de sus hija e hijo la finalización del filme.

La muerte planea, tan directa como sutilmente, sobre esta historia de la profunda crisis que atraviesa una publicista – excelente Agnes Jaoui, alter ego de la realizadora – en sus planos laboral, maternal, sentimental, cronológico, mental y familiar.

La muerte planea sobre esta historia de su conciencia del paso del tiempo, especialmente hostil para las mujeres en esta sociedad patriarcal y de la finitud.

La muerte planea sobre esta historia de una mujer, tan alocada, dispersa y aparentemente absurda, con frases tales como cuando le pregunta a su hermana que si ha pensado en cuantas duchas le quedan antes de morir?, o el poema de despedida, la angustia ante su proximidad o ese final tan poético y metafórico.

¿Significa todo esto que estamos ante un relato fílmico transcendente o testamentario…? Rotundamente, no. Por el contrario, es juguetón, extravagante, roza el surrealismo, se divierte con las paradojas y cuestiona los lugares comunes tanto como su propia protagonista.

Entre la comedia y el drama, dividida en tres actos nada naturalistas y de títulos onomatopéyicos, transita la despedida nada pretenciosa de una mujer cuya filmografía, hasta esta su propuesta póstuma, se nos ha quedado lamentablemente inédita en nuestro país.

Una propuesta póstuma, producción francesa, de 99 minutos de metraje, que ella también escribe. Una propuesta póstuma muy bien fotografiada por Emmanuelle Colinot y con una lúdica banda sonora de Philippe Katerine, que también interviene como actor, interpretándose a sí mismo.

Una propuesta póstuma que cuenta con el enorme talento de la ya citada Agnes Jaoui y del resto de un reparto más que competente. Una propuesta póstuma no exenta de defectos y carencias, pero enormemente valiosa y relevante.

Honren la memoria de Sophie Filliéres, viéndola. No lo lamentarán.

Escrito queda.

SEFF 2024, 21 Edición. Sección Oficial, ‘Banzo’: El esclavismo inicuo, la fatal nostalgia…

Tras la entrada anterior con la infamia segregacionista del apartheid, seguimos con el inicuo esclavismo en esta coproducción entre Portugal, Francia y Países Bajos (Holanda), fechada en el año en curso, de 127 minutos de metraje.

Escrita y dirigida por la profesora, guionista, fotógrafa, ayudante de dirección y cineasta lusa, Margarida Cardoso, cosecha del 63, una de cuyas señas de identidad fílmica es la memoria histórica de su país y más concretamente su pasado colonialista.

Muy bien fotografiada, con los claroscuros que requiere la historia, por Leandro Ferräo y otro tanto puede decirse de la banda sonora, que firma Rudgert Zuydervelt.

Su reparto coral sabe transmitir toda la crudeza y la desolación de un drama, narrado a ritmo lento, pero absorbente para quien esto firma, en el que un joven médico entra a trabajar en una plantación de una isla tropical de la costa africana.

Allí, hombres, mujeres y niñ@s de color son tratad@s cruelmente como esclav@s, aunque oficial y cinícamente, puedan acceder, con un alto precio, a su liberación. El sometimiento, a todos los efectos, al amo es absoluto.

Entre ellas y ellos se ha desarrollado un mal incurable llamado banzo, definido como «el procedimiento psicológico o sentimiento patológico de nostalgia incurable experimentado por l@s esclav@s negr@s hacia su cultura, cuando se ven despojad@s de ella, de su tierra y de sus raíces»

Más aún, sin tener la consideración de personas, a merced de las órdenes y deseos del señor, la señora y los empleados, castigados y oprimidos. Los síntomas consistían en una suerte de apatía absoluta, falta total de apetito – por ello, les forzaban a comer, cada dos días, una práctica dolorosa, violenta y atroz – y debilidad extrema.

Así que el joven médico, algo más civilizado y sensible que su predecesor, poco podía hacer por ell@s – las mujeres, además, cargadas con bebés y niñ@s a quienes no les era posible alimentar – más que impedir, dentro de sus limitaciones, que la barbarie fuera aún peor.

La mirada de la realizadora es mesurada y contenida, aún dentro de los horrores que están narrando. Queda patente su compromiso con las víctimas, con sus miradas, con sus silencios, con sus sufrimientos, con sus añoranzas y con su impotencia.

Pero tampoco es maniquea en la que dirige a los esclavistas, entre quienes sabe distinguir las jerarquías, responsabilidades en los maltratos y servidumbres. Planea sobre ella una constatación de la autoconsideración de la superioridad que creen tener de clase y de raza.

Deberían verla, es un consejo.

Escrito queda.

SEFF 2024, 21 Edición. Sección Oficial, ‘Ernest Cole: Lost and Found’: Imágenes contra la infamia

Un hombre negro, nacido en un barrio pobre y excluído, pero donde tuvo una infancia muy feliz, siempre añorada, mira a través del objetivo de su cámara y fotografía calles y entornos en Sudáfrica.

Un hombre negro capta rostros, actitudes, casas, autobuses atestados de personas de su raza, a las que no se les permite viajar en los vehículos de las personas blancas, ni en el metro, ni en los trenes, ni sentarse en los bancos, ni a su lado en las iglesias, ni un largo e intolerable etcétera que deben soportar y asumir bajo el riesgo de ir a la cárcel o de su integridad física.

Un hombre negro que ha estudiado con un método inferior y menos cualificado reservado a personas de su color, pero que, por su talento, consigue colaborar en revistas y agencias.

Un hombre negro que se radicaliza políticamente y toma conciencia de su propia e injusta opresión y la de l@s suy@s en su país, a través de sus relaciones con los mejores artistas de su época.

Un hombre negro que llegó a escribir un libro con sus imágenes contra la infamia de, en sus propias palabras, «trescientos años de supremacía blanca que nos ha colocado en una esclavitud despojada de dignidad, robado nuestra autoestima y rodeado de odio»

Un hombre negro cuyo volumen citado se prohibió y a él la vuelta a Sudáfrica. Un hombre negro, que por entonces estaba en su Nueva York soñada como paraíso de libertad e igualdad, y que le devolvía de nuevo el rostro desolado de la discriminación y el racismo.

Un hombre negro que captó incansablemente a l@s suy@s, de todas las edades, en varias ciudades y continentes, en miles y miles de negativos. Que los captó en su explotación, miseria, segregación y apartheid, pero también en sus juegos, risas, actividades culturales, tareas o placeres cotidianos.

Un hombre negro que siempre ansió volver a su país y a ver a su madre, algo que repetía incansablemente en sus escritos. Un hombre negro que sólo lo logró con sus cenizas, que se esparcieron en su querido barrio.

Un hombre negro que respondió al nombre de Ernest Cole, nacido en 1940 en Pretoria y fallecido en Nueva York en 1990, de un cáncer de páncreas, cuando aún no había cumplido los 50 años.

Un hombre negro a quien todos los reconocimientos le son debidos. Como el que le hace con este extraordinario documental nada al uso, otro hombre negro, que también escribe su guion: el documentalista, activista político y cineasta haitiano, que llegó a ser ministro de Cultura en su país, Raoul Peck, cosecha del 53, entre cuyos créditos está la notable ‘I am not your negro’ (2016).

La mirada de Peck se funde con la de Cole a través de cientos de las admirables fotografías de este último, la mayoría en blanco y negro, y de la voz en off con sus frases, opiniones y pensamientos que interpreta muy bien el actor Lakeith Stanfield.

Sus excelentes facturas visual y sonora se deben respectivamente a Wolfgang Held, Moses Tau y Alexei Agui. Fascinante, necesario, valioso y relevante documental que rinde tributo a un personaje único.

NI SE LES OCURRA PERDÉRSELO.