Así es cuando miles y miles de ciervos, corzos, rebecos, cabras montesas, perdices, conejos, liebres, aves migratorias y acuáticas, entre un larguísimo etcétera de especies diversas, han sido, está siendo y serán masacradas en este país por el simple placer de matar.
Es por ello que hoy, domingo 2 de febrero, a partir de las 12 y durante casi dos horas, nos hemos manifestado cientos de personas, de todas las edades, tanto humanas como no humanas, en contra de la caza desde el Prado de San Sebastián hasta Las Setas, recorriendo todo el centro histórico sevillano.
Galgas y galgos, podencxs, perras y perros de todas las edades, contaban con las miradas sus historias de sufrimiento, dolor y maltrato, expresando también la felicidad de sus nuevas vidas. Muy abrigaditxs, estilosxs y acolchadxs, haciéndoles frente al frío ambiental.
Algunas viejitas iban sobre ruedas en sus transportines. Me contaron sus humanas que, al menos sus últimos años, tras los infiernos vividos, eran dignos y llenos de amor y cuidados.
Nos convocaron PACMA y la Fundación No a la Caza, a quienes se adhirieron colectivos y asociaciones tales como LASA, la Sonrisa Animal, o la Fundación Benjamin Mehnert, junto a movimientos italianos y alemanes en defensa de lxs galgxs.
Pisamos las calles nuevamente coreando incansablemente, con las gargantas, los ladridos y los corazones, consignas tales como: #NoALaCaza, #NoALaCazaConGalgosYOtrasRazas, #MaltratoAnimalAlCodigoPenal, #ConElSufrimientoYoNoMeDivierto, #AquíEstamosNosotrxsNoMatamos, #EllosAbandonanNosotrxsRescatamos, #NiGalgosNiPodencosSonVuestrosInstrumentos, #NoEsDeporteEsMaltrato… entre un largo etcétera.
Gracias a lxs convocantes y a toda la hermosa gente animalista que contribuyó a que se oyeran las voces de las víctimas directas e indirectas de esta actividad criminal, indigna de un país que se tiene por democrático y civilizado y que debería estar prohibida por siempre jamás. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.
Un acto animalista vibrante, hermoso, necesario, justo, valioso e imprescindible. Seguimos en la lucha.
Escrito queda.