Bright star : La mala estrella

Corría el año 1817 en Inglaterra cuando el joven John Keats, poeta sin reconocimiento y sin dinero, conoce a Fanny Brawne, diseñadora de éxito en su círculo más cercano- pues cosía y creaba, innovándolas, prendas de ropa- en casa de su amigo el también escritor Charles Armitage Brown. Dos criaturas muy distintas. Él la tachaba de frívola y el desinterés de ella, mujer bien educada, por la poesía era evidente y, no obstante, destinadas a descubrirse y enamorarse. Amor sin futuro, por la falta de liquidez y la mala salud de él, a quien la maldición de la tuberculosis le había ya arrebatado a su madre, a un hermano y estaba a punto de hacerlo con otro. Él mismo sucumbiría a ella con tan sólo veinticinco años.

Jane Campion, ‘El piano’, ‘Un ángel en mi mesa’, ‘In the cut’… aborda en ‘Bright star’ este último tramo de la vida del escritor, tras seis años de silencio como realizadora. Periodo que corresponde al apasionado romance antes descrito, motor de la historia, y a su máxima efervescencia creativa, que sólo la virulencia de la enfermedad pudo apagar. Y lo hace con una austeridad y depuración estilística notables, teniendo en cuenta su
curriculum cinematográfico.

En efecto, la neozelandesa no ha cedido a la tentación del biopic de qualité, ni al arrebato romántico, ni a la banalización de un tratamiento digerible, ni a los excesos preciosistas o barrocos. Por el contrario, muestra una sutil delicadeza al retratar a sus personajes en escenas cotidianas, en sus microcosmos domésticos y paisajísticos. Con la agudeza que la caracteriza, va revelando sus personalidades, servidumbres, pasiones y conflictos sin altisonancia alguna. Y con la inestimable cooperación de un reparto en estado de gracia en el que sobresalen Abbie Cornish y Ben Whishaw.

Despojada de clichés poéticos o sentimentales, nos acerca también entre líneas a una sociedad y una época nada receptiva con las personalidades transgresoras, nada amable con las mujeres, clasista, injusta y cruel. Especialmente con quienes nacieron, como el desdichado protagonista, bajo una mala estrella.

‘La chica del tren’: Descarrilamientos

El ciudadano francés André Techiné, firmante de una filmografía atípica y con sello de calidad, en la que destacan cintas como ‘Los juncos salvajes’, ‘Alice y Martin’, y ‘ Los testigos’, irrumpe ahora en la cartelera sevillana con su última realización, aquí titulada ‘La chica del tren’. En el original, ‘La fille du R.E.R’, aludiendo al tren de cercanías que une las afueras con la capital francesa. Está basada en una historia real, que conmocionó al país galo en el año 2004, y en la pieza teatral sobre tal hecho, cuyo autor , Jean-Marie Besset, es asimismo uno de los guionistas.

El filme está estructurado en dos partes bajo los epígrafes de ‘Las circunstancias’ y ‘Las consecuencias’. La primera sirve de presentación de los protagonistas y de las condiciones en las que se desenvuelven sus vidas. La segunda,describe los resultados que se derivan de una reacción desmesurada ante una cadena de acontecimientos.

Una madre y una hija tan diferentes como unidas, que conviven en buena armonía. La una, fuerte, independiente y sabiendo lo que quiere. La otra, frágil e influenciable, aparentemente afirmativa, pero dependiendo de la consideración ajena. Un joven impetuoso, no del todo fiable, con quien esta última inicia una relación. Un abogado rico y poderoso, con profundas raíces judías personales y familiares. Un clima sociopolítico nublado por agresiones xenófobas antisemitas. Una ficción , dramática, y de honda repercusión social…

Techiné describe este conjunto de hechos y personajes con la elegante, refinada y elíptica puesta en escena, marca de la casa. Muestra sin juzgar, sin implicarse, con ese distanciamiento de entomólogo ilustrado, tan caro a ciertos cineastas franceses. Su incisiva visión de la naturaleza humana, en sus registros más íntimos y colectivos, falla aquí, sin embargo, por la dispersión del conjunto. En lugar de centrarse en lo esencial, dentro de un relato cuya coralidad domina, se pierde en banalidades y caracteres que nada suman a la historia, restándole, en cambio, autenticidad y comprensión.

Y eso que el reparto funciona y se implica a fondo. Destacamos a una ajustada y sensible Catherine Deneuve, al siempre excelente Michel Blanc y a la intensa Emilie Dequenne, la inolvidable Rosetta de la estremecedora cinta homónima de los Dardenne. Pero esta crónica del descarrilamiento vital y emocional de una joven herida y vulnerable, y sus graves consecuencias, resulta apagada y fría, desprovista de la intensidad que reclamaba a gritos.

Carmen Jiménez

‘Conocerás al hombre de tus sueños’: El peso del tiempo

El estreno del último Woody Allen, de ñoño título español para ‘You will meet a tall dark stranger’, marca el comienzo de la nueva temporada y el final de este tórrido agosto que hemos padecido. A propósito de esta película, el realizador neoyorquino se ha reafirmado, desde sus 74 creativos años, en la idea de que»la vejez no supone ninguna ventaja». Pero tampoco ha cambiado de opinión sobre la muerte, «estoy en contra».

Ambas afirmaciones, sólo aparentemente incompatibles, planean sobre esta tragicomedia coral, en clave irónica, con la que vuelve al Londres sofisticado, escenario también de la magnífica ‘Match Point’. Allí nos muestra a varios personajes, unidos entre sí por vínculos familiares, amistosos, profesionales y sentimentales. Este variopinto grupo humano se encuentra en un punto de inflexión en sus vidas y padecen los efectos del paso del tiempo en distintos grados, niveles y circunstancias.

A través de ell@s y de sus peripecias vitales, el director reflexiona sobre la creatividad , la falta de inspiración. la traición, el engaño, el desamor, el enamoramiento, el miedo a envejecer y las penosas consecuencias de no asumir la propia edad…Pero también de la insensata búsqueda de la felicidad a través de caminos poco ortodoxos, de la credulidad y de la desesperanza. A l@s titulares de tales sentimientos les aportan sus talentos y rostros la siempre estimulante Naomi Watts, el sólido Josh Brolin, un insuficiente Anthony Hopkins y la estupenda y desternillante Gemma Jones, lo mejor del reparto.

Sin embargo y pese a todo, el resultado es decepcionante. La mirada fílmica de este brillante cineasta se enturbia aquí de cinismo y amargura, sin aportar la indispensable corrosividad…Dosifica el humor con tacañería y no dota de la necesaria intensidad y mordiente a unos personajes a los que ni ama, ni define. Lástima porque sólo en ciertos momentos, muy pocos, tenemos la visión fugaz de la gran comedia que podría haber sido, si la desgana no hubiera hecho mella en él. La que nos hubiéramos merecido l@s admiradores de su talento, un relato brillante y complejo sobre el paso y el peso del tiempo.

Carmen Jiménez.

Asómate al Patio y III : Broche de oro

La Diputación hispalense culmina brillantemente el próximo mes de septiembre el Ciclo Asómate al Patio con una cuidada selección de buenas películas, de las que sólo podemos reseñar algunos títulos como, de entre los Clásicos, el drama extraordinario e inolvidable de John Huston, ‘Vidas rebeldes’ y la elegante comedia de William Wyler, ‘Vacaciones en Roma’. Sobran las palabras…

De los estrenos de la pasada temporada, destacar varias cintas recomendables para ser revisadas. Algunas de cineastas ya consagrados y otras de, sino desconocid@s, que en ciertos casos también, de quienes se han movido por circuitos menos comerciales. Entre los pertenecientes al primer grupo, Ang Lee y su ‘Destino Woodstock’, Martin Scorsese y ‘Shutter Island’ y Michael Haneke, con ‘La cinta blanca’.

El taiwanés Ang Lee ha probado sobradamente su talento y versatilidad con una brillante filmografía,en la que han tenido cabida palabras mayores. Esta es una pequeña obra menor, pero singular, en la que se contempla el famoso Fesival de Woodstock desde sus comienzos, a través de la semblanza autobiográfica de uno de sus creadores. Tampoco ‘Shutter Island’ es de lo mejor de Martin Scorsese. Una película fallida y desmesurada, pero osada e hipnótica. ‘La cinta blanca’ es un Haneke más austero y aterrador que nunca en su denuncia de las perversiones de los sistemas totalitarios, germen y semilla del nazismo, a través de la historia de una pequeña comunidad regida por el fanatismo religioso más sádico y perverso.

Otros títulos estimulantes y revisables en esta oferta de septiembre son ‘El concierto’, de Radu Mihaileanu, ‘Una educación’ , de Lone Scherfig y ‘Hace mucho que te quiero’, de Philipe Claudel. La primera , coproducción de varios países, entre los cuales los de origen y adopción de su director, rumano afincado en Francia, es un relato brillante y excesivo, crítico y paródico, vitalista y emocionante, de la reparación, a través de un azar inesperado, de la injusticia política cometida contra unos músicos de talento, miembros de una famosa orquesta moscovita. La danesa Lone Scherfig narra en la sensible, inteligente y lúcida, ‘Una educación’ el dilema moral y vital al que se enfrenta una adolescente muy dotada en el Londres, más bien gris y nada proclive a las realizaciones profesionales femeninas, de principios de los sesenta. Por último el novelista francés Philipe Claudel aborda en su emotiva opera prima, ‘Hace mucho que te quiero’, la reintegración familiar, social y vital de una mujer con un oscuro secreto.

Carmen Jiménez

`Origen’: La ciencia del sueño

Curiosa carrera la del guionista y realizador británico, afincado en Estados Unidos, Cristopher Nolan, firmante de ‘Origen’. Desde ‘Following’, thriller psicológico nada convencional hasta su descubrimiento internacional, con el fascinante y complejo puzzle de ‘Memento’, su prestigio no ha dejado de crecer en paralelo a su enorme tirón comercial.

Ha conferido un toque de distinción y calidad al superhéroe Batman en dos entregas, muy bien recibidas por público y crítica, especialmente en lo que se refiere a la, algo sobrevalorada pero interesante, ‘El caballero oscuro’, y prepara una tercera. Con ‘Origen’, realiza un tour de force espectacular, en una arriesgada sinergia de superproducción y creatividad, de la que sale más que bien parado. Un tipo hábil, Mr. Nolan.

La historia podría resumirse, algo toscamente, en la de un equipo, liderado por un excelente Leonardo Di Caprio- cada vez mejor actor y con una filmografía impresionante, ahora le espera Clint Eastwood…-que se dedica al espionaje onírico, y recibe el complicado encargo de manipular el subconsciente del heredero de una gran empresa, implantándole, por así decirlo, sueños que le hagan abandonar su legado en beneficio de un enigmático oriental, que es quien les ha contratado.

A tal efecto, se añaden al grupo dos nuevos miembros.Una estudiante, la estupenda Ellen Page, quien se encarga de la escenografía arquitéctonica de la otra realidad y un químico experto en poderosos somníferos. Se trata de que tod@s duerman simultáneamente, en los sofisticados escenarios previamente diseñados por la chica, a varios niveles a cual más profundo, dónde interferirán con el sueño de su ‘víctima’, para conseguir su objetivo.

Visualizar y contar semejante historia, haciéndola inteligible, sin concesiones a la banalidad.Crear unas imágenes de una hermosura y espectacularidad apabullantes sin que se resienta la lógica de un relato entre el thriller, la ciencia ficción, el espionaje y la acción pura y dura, necesita de un guión, del propio realizador, muy sólido. De un equipo técnico-artístico de primer orden, de un holgado presupuesto y de una mano maestra que coordine todos esos elementos, sin perder el pulso.

El resultado es extraordinario, de una creatividad, imaginación, ambición estética y narrativa pocas veces disfrutada en este tipo de superproducciones. No da tregua ni respiro esa catarata de imágenes y situaciones, en el filo de lo imposible, retorciendo fondo y formas, sin perder el hilo. Desafiando al espectador emocional e intelectualmente, con una belleza y solidez aplastantes.

Hay peros, pocos, pero haberlos haylos. El abuso de ciertos tics del cine de acción. El personaje de Marion Cotillard- a quien, por cierto, se le hace un guiño recordando a la gran Piaf en su precioso tema, recurrente aquí como ‘despertador’, ‘Je ne regrette rien’. La actriz la interpretó en ‘La vie en rose’, ganando un Oscar. El sesgo más conservador de lo deseable de la resolución de la historia. Pero este caballero inglés, que atiende por Cristopher Nolan, nos ha rescatado oscura y brillantemente de los sopores fílmicos estivales.

Carmen Jiménez

‘El silencio de Lorna’: Los miserables

Los hermanos belgas, Jean Pierre y Luc Dardenne han filmado como pocos realizadores las negruras y perversidades que se esconden tras las autocomplacencias urbanas europeas. Especialmente en su propia ciudad, Lieja, escenario de todas sus películas. Esas películas suyas que remueven conciencias biempensantes y adormecidas, con su dureza sin paliativos ni anestesia. Cuatro títulos en su haber y dos Palmas de Oro en el Festival de Cannes, con ‘Rossetta’ en 1999 y ‘El niño’, en 2005. Con la que nos ocupa, coproducción entre Francia, Gran Bretaña y Bélgica, fechada en 2008, obtuvieron el del Mejor Guión, pues ellos también son guionistas, en ese mismo Certamen en el 2008.

Se trata de una crudísima denuncia, con factura de cine negro, de las condiciones en que sobreviven los inmigrantes, carnes de las mafias, dispuestos a todo por conseguir la nacionalidad. Es el caso de Lorna, una estupenda Arta Dobroshi, quien, para lograr el objetivo de la ciudadanía legal y así poder regentar un bar con su pareja, accede a un matrimonio de conveniencia con un toxicómano. Luego, deberá separarse y volver a casarse con un ruso y convertir, a su vez, a éste en belga. Para acelerar este último proceso, en el que hay mucho dinero implicado, los delincuentes traman un plan terrible que implica la complicidad, el silencio, de la protagonista.

Los directores plasman en imágenes tan oscura historia con el estilo austero, bronco y áspero que les caracteriza, sin concesiones sentimentales o estéticas, sin tregua ni piedad. Sin trampas, ni lenitivos. Sus miradas son complejas y corrosivas, abarcando todas las perspectivas. Las de los explotadores mafiosos, las de las víctimas, las de las víctimas de las víctimas, hasta el último y más vulnerable eslabón de esa cadena terrible e insidiosa que no parece tener fin. Y que también incluye lo que no se muestra, o se hace indirectamente, nuestra propia responsabilidad como ciudadan@s en este estado de cosas. En las miserias económicas, sociales y morales, entre las que malviven y mueren tantas personas a las que no aceptamos como compatriotas.

Carmen Jiménez

Cine al aire libre: Asómate al patio (II)

Revisados ya los títulos recomendables de los Ciclos Clásicos y Cine Español, nos centramos en el resto de las ofertas del ciclo de verano de la Diputación sevillana ‘Asómate al Patio’, dedicadas al cine de Género -drama, comedia, thriller- y a las cintas que se proyectarán en V.O.S.

En el primero de estos apartados, hay una estimable y variada oferta de cinco películas. Tres de ellas crearon una gran expectativa en sus respectivos estrenos al ser la últimas realizaciones de sus celebrados autores. Dos se saldaron con una decepción y la tercera obtuvo las mejores críticas. En cualquier caso, resulta interesante su visión o revisión. Se trata de ‘Alicia en el País de las Maravillas’, de Tim Burton; ‘Invictus’, de Clint Eastwood y ‘El escritor’, de Roman Polansky. Las otras dos que completan el quinteto son ‘Up in the air’, de Jason Reitman, y ‘La carretera’, de John Hillcoat.

La esperadísima versión-visión del clásico de Lewis Carroll -en realidad un compendio de los dos libros del autor sobre la protagonista- por parte de Tim Burton, resulta desvaída, carente de la aguda y corrosiva visión de la sociedad victoriana de la obra original, con un reparto abúlico o pasado de rosca, como el insufrible Johnny Depp, y con menor riqueza e imaginación visual de la habitual en el realizador.

En cuanto a ‘Invictus’, es un Eastwood menor, por el esquematismo de algunos de sus planteamientos y por el trato excesivamente reverencial hacia la, por otra parte admirable, figura de Mandela. Tan imperfecta como emotiva. Polansky, sin embargo, acierta de pleno con ‘El escritor’, un desasosegante y oscuro thriller político, que sorprende, inquieta y desvela zonas nada transitadas de personajes y situaciones. Aquí están presentes sus mejores virtudes como cineasta.

Para finalizar, Jason Reitman narra con sensibilidad y lucidez en ‘Up in the air’ una dura historia, muy contemporánea, sobre un ejecutivo de altos vuelos y trabajo sucio, con un reparto impecable y John Hillcoat hace lo propio en una escalofriante historia sobre un futuro aterrador, sin efectismos ni trampas, en ‘La carretera’, basada en la novela homónima de Cormac McCarthy.

CARMEN JIMÉNEZ

Cine al aire libre: Asómate al patio (I)

Desde este blog se hizo una breve reseña con recomendaciones de la programación de una semana del presente mes de julio de ‘Asómate al Patio’, organizado por la Diputación Provincial. El propósito de estas líneas es ampliar tal guía crítica, en dos entregas, hasta un periodo que abarca todo el mes de agosto.

Bajo los epígrafes de Cine Clásico, Cine Español, Géneros y V.O.S., se proyectarán títulos de los que todos tienen interés, por una u otra razón. Por cuestión de espacio, destacamos los más estimulantes, excepto en el caso de los clásicos, en que los incluímos todos. Son, a saber, ‘Testigo de cargo’, de Billy Wilder; ‘Los caballeros las prefieren rubias’, de Howard Hawks; ‘Al este del Edén’, de Elia Kazan; ‘La noche del cazador’, de Charles Laughton y ‘Crimen perfecto’, de Alfred Hitchcock. Sería un atrevimiento intentar glosar, más aún de lo que se ha venido haciendo, las obras citadas de quienes han escrito -con ellas y con casi toda su filmografía- páginas de oro en la historia del cine.

De entre las cintas españolas previstas, dos interesantes operas primas, ‘Tres días con la familia’, de la catalana Mar Coll, y ‘Pagafantas’, del vasco Borja Cobeaga.

‘Tres días con la familia’ cuenta en su haber con el Goya 2010 a la Mejor Dirección Novel, a la que también optaba la película vasca citada en este apartado, y los de la Mejor Actriz, Actor y asimismo Dirección en el último Festival de Málaga. Se trata de una dura, cínica, sutil y distante disección de un microcosmos familiar, habitado por los secretos y las mentiras. Esto a través de la mirada de una adolescente, tan herida como hosca, magnífica Nausicaa Bonin, que vuelve al seno del hogar con motivo de la muerte de su abuelo, un prohombre local. Una realización elegante y nada acomodaticia, sorprendentemente madura y lúcida. Un reparto impecable, en el que destacamos a Ramón Fontseré y al siempre excelente Eduard Fernández.

En otro registro, Borja Cobeaga retrata en ‘Pagafantas’, en clave corrosiva, delirante, surrealista y muy sentimental, a un treinteañero patoso y encantador, estupendo Gorka Otxoa, cuya plácida, rutinaria y conservadora manera de vivir se ve absolutamente trastocada por su encuentro con una chica argentina llena de atractivo y energía, Sabrina Garciarena, todo un descubrimiento. El realizador reflexiona sobre los desórdenes amorosos en varias edades, mostrando la fragilidades masculinas tiernas y vulnerables, frente a la fuerza y asertividad de las mujeres. El casting no puede ser mejor, impagables Óscar Ladoire, Kiti Manver y una retorcida e hilarante María Asquerino. Nada complaciente, innovadora, divertida y estimulante.

CARMEN JIMÉNEZ

Cine al aire libre: 21 grados

La Universidad hispalense oferta un año más su ciclo cultural veraniego, en el que el cine ocupa un lugar muy destacado, que tiene lugar entre los meses de junio y agosto. Por razones obvias, destacaremos aquí aquellos títulos cuya programación está prevista desde que estas líneas vean la luz, hasta su finalización.

Un drama brasileño de denuncia, una película apreciable, aunque no necesariamente lo mejor de su autor y una cinta independiente, forman parte del programa de estos últimos días de julio. Son, a saber, ‘Ciudad de Dios’, de Fernando Meirelles y Katia Lund; ‘La mujer del aviador’, de Eric Rohmer y ‘Transamérica’, del norteamericano Duncan Tucker.

Algo más sobre ellas. La brasileña denuncia la desesperación y la miseria que conducen directamente a la delincuencia a niños y adolescentes que malviven en una favela de Río de Janeiro llamada irónicamente ‘Ciudad de Dios’. Narrada en clave de thriller violento y oscuro, transporta al espectador a las entrañas de las cloacas urbanas y remueve conciencias. Gozó de los favores de la críticas y recogió varios galardones.

El ilustre cineasta francés Eric Rohmer nos dejó en enero pasado, a punto de cumplir los noventa años, pero su obra permanece. Este ciclo le ha rendido un homenaje del que ‘La mujer del aviador’ es el último exponente. Inauguró la serie ‘Comedias y proverbios’ y es una comedia agridulce sobre los equívocos a que conduce el hecho de fiarse de las apariencias en las relaciones sentimentales. Filmada con la sabiduría y lucidez propias de su autor, contempla con una irónica distancia, no exenta de ternura, a sus atribulados personajes.

‘Transamérica’ es una comedia independiente norteamericana, fechada en el año 2005, sobre una transexual, de formación universitaria, que malvive en Los Angeles ahorrando dinero para su operación definitiva de reasignación de sexo, cuando recibe una llamada sorprendente, que la remite a ciertas consecuencias de su anterior anatomía. Este hecho va a conducirla a ella y a las otras personas implicadas a aprender sobre la naturaleza de las identidades y a comprenderse mejor. Duncan Tucker sabe extraer lo mejor de esta peculiar historia y Felicity Huffman ofrece un auténtico recital interpretativo.

CARMEN JIMÉNEZ

‘Las vidas posibles de Mister Nobody’: Opciones

El belga Jaco Van Dormael, firmante asimismo de la celebrada ‘Totó el héroe’, aborda en este su último estreno, una coproducción entre Alemania, Bélgica, Canadá y Francia, las distintas opciones vitales que se le presentan al protagonista, dependiendo de las decisiones que vaya tomando en ciertos puntos de inflexión en su biografía.

Este personaje central, un desvaído y soso Jared Leto, enorme error de casting para empezar, aparece como un anciano venerable, especimen en extínción y objeto de la curiosidad pública pues es el único mortal en un mundo futuro, en el que reina la vida eterna. Un científico y un periodista se disputan la exclusiva de sus recuerdos en los que, desde la infancia, hay cabida para varias existencias posibles.

Tantas como el azar y sus elecciones, voluntarias o no, le deparan y que le harán sentir la felicidad de un intenso amor compartido, la desdicha de una pareja problemática y la rutina de una unión sin verdadero afecto. Al mismo tiempo, el protagonista reflexiona sobre la naturaleza del tiempo, el azar, o el destino, apelando presuntamente a la ciencia y a la filosofía.

De todo ello, con una puesta en escena rupturista con respecto a la narrativa convencional, llena de imágenes tan sugerentes como irritantes, resulta una amalgama de forma y fondo más complicada que compleja, menos sutil de lo que pretende y, a la postre, bastante más convencional de lo que su sofisticada factura deja traslucir. Sobre todo en su retrato de las mujeres, desde la madre hasta los tres amores del personaje central, que es esquemático, maniqueo, cuando no directamente misógino. Del reparto, sólo la estupenda Sarah Polley salva la función, pese a encarnar a una chica tan desgraciada como detestable.

CARMEN JIMÉNEZ