Sevilla Festival de Cine Europeo. Toma 1: Salsa agridulce.

La primera jornada del Festival la inauguró la cinta española ‘Los muertos no se tocan, nene’, de José Luis García Sánchez, integrada asimismo en la Sección Oficial. Se trata de una película coral, como es habitual en el realizador, filmada en blanco y negro y ambientada en el Logroño de los años cincuenta, cuya acción se sitúa fundamentalmente en una casa, en torno a la muerte anunciada y sucedida del decano de una familia pequeño burguesa con ínfulas de grandeza, que acoge a representantes de los estamentos sociales más representativos de la miserable España de la postguerra. El clan, junto a la hija pródiga de vuelta al hogar, la sirvienta- andaluza y castigadora, por más señas…- y demás parientes y afectos pretenden ser el retrato en clave de comedia negra de un tiempo y un país. Sin conseguirlo.

Aunque tenga ciertos rasgos de ingenio y se presente como un homenaje al inolvidable e irrepetible Azcona y, de paso, al cine de la época de Berlanga y Marco Ferreri, queda muy lejos y muy por debajo de tales modelos. Le faltan ritmo, cohesión, mala uva y acidez y le sobran dispersión, excesos, sal gorda, tópicos, reiteración en los gags y… metraje.

Dentro de Historias del Cine, ‘Toma O.Pionera’, dirigida por Rosa B. Traisac, expone las dificultades de ser mujer y realizadora en nuestro país y, de paso, rinde un reconocimiento a cineastas del interés y la singularidad de Rosario Pí, Ana Mariscal, Josefina Molina o Pilar Miró, entre otras. Tan bienintencionada como fallida aproximación a la mirada cinematográfica de tales mujeres, tanto más fallida cuanto mayores son sus pretensiones de ser un producto original y a contracorriente, pero filmado con la estética y factura más bien sonrojantes de un proyecto de fin de curso. Resultan interesantes y enriquecedores los testimonios de especialistas, familiares y amigos de las autoras y, desde luego, las escenas de sus películas. Y poco más. Lástima.

Pernilla August, actriz sueca de largo recorrido e interesante filmografía, debuta como guionista y realizadora en ‘Beyond‘ incluída en la Sección EFA, cintas preseleccionadas por la Academia del Cine Europeo para sus Premios anuales. Se trata de un drama- basado en una novela de Susanna Alakosk, coproducción entre su país y Finlandia- sobre el revulsivo emocional sufrido por una mujer con una vida familiar feliz al tener que revivir crudos episodios de su traumática infancia, cuando le comunican el estado terminal de su madre. Una madre a la que no veía y de la que no quería saber nada desde hacía muchos años.

La mirada de la directora que, como buena nórdica, se mueve bien en los registros fílmicos dramáticos, nos aproxima a la terrible historia de dos hermanos víctimas de abusos y desatención por parte de sus padres alcohólicos. La violencia de género, la mujer como víctima y cómplice, la devastación física y psicológica provocada en los niños por la agresividad adulta en un hogar desestructurado y la ardua tarea de una cría responsable de sus progenitores y de su hermano menor,  nos son presentadas con tanta crudeza, como sensibilidad y matices. Cabe reprocharle, sin embargo, una excesiva reiteración en los traumáticos recuerdos de la infancia en detrimento de una mayor información sobre otras fases de la vida de la protagonista, una excelente Noomi Rapace, a la que da una justa réplica su marido en la vida real Ola Rapace, entre un impecable reparto. Con todo, una directora a seguir.

La coproducción suizo-luxemburguesa ‘The little room’, de Stéphanie Chuat y Veronique Reymond, se centra en la inesperada relación de complicidad y entendimiento surgida entre un anciano cascarrabias y su cuidadora, convulsionada por la reciente pérdida de su bebé recién nacido. Posee buena factura, una historia que engancha, buenos actores, en especial el excelso Michel Bouquet, interesantes apuntes sobre la vejez y sentido del humor. Pero se escora demasiado hacia el sentimentalismo, agradable, eso sí, en detrimento de su inicial carga crítica y mordiente.

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