Sevilla Festival de Cine Europeo. Toma III. Parte 1: Vacíos

La tercera jornada del Festival nos ha deparado esta mañana sendas películas de la Sección Oficial , muy diferentes en temática e interés, pero con el denominador común de la morosidad en su planteamiento y planificación. Una bastante más gratuita que la otra, sin duda. Son respectivamente la española ‘Las olas’, de Alberto Morais y la rusa ‘Heart´s boomerang’, de Nikolay Khomeriki.

La española sigue a un superviviente de un campo de concentración francés,  residente en Valencia, que ha enviudado recientemente y se propone volver a los lugares de su juventud como soldado y a donde fue hecho prisionero. Para ello, no duda en conducir su viejo coche que le deja tirado en la carretera, le ayuda una pareja- la chica, especialmente- quien le lleva a Barcelona y, de ahí, un amigo le traslada a la frontera francesa y, ya en solitario, a su destino.

Casi una road movie, de exasperante lentitud, de planos fijos que nada significan y nada aportan. Al contrario, restan interés e intensidad a una historia que, en otras manos y con otro enfoque, podría haber sido tan sugerente como necesaria. La voluntad de estilo del realizador , tan narcicista como pretenciosa, resulta a la postre hueca, artificiosa y vacía de contenido. Ello afecta también al trabajo actoral, pues los personajes no les dan juego. Pese a todo, Carlos Alvárez y Laia Marull les aportan la calidad, marca de sus estilos interpretativos.

Nikolay Khomeriki asoma al espectador a la tesitura de un joven de 23 años, ayudante de maquinista, quien -gozando de buena salud aparente, pero aquejado de vagos malestares- acude al médico para recibir el terrible diagnóstico de que puede morir en cualquier momento, aunque su enfermedad sea prácticamente asintomática y le permita, con ciertas reservas, llevar una vida normal.

Y eso es lo que hace, precisamente. Ocultarle a todos, a su madre, a su chica, a sus amistades y colegas, la gravedad de su dolencia y seguir con su vida cotidiana, como si nada hubiera pasado. Pero, claro, ya nada será lo mismo porque carece de futuro…

El realizador plasma el estado de ánimo del protagonista- depresivo, anómico, pasivo, inexpresivo…- integrándolo con acierto en un ambiente, la película está rodada en blanco y negro, invernal, gélido, desapacible y melancólico con las fiestas navideñas de por medio, para mayor ironía. Bien filmada, con una puesta en escena en la que cada plano suma y significa, resulta correcta pero carente de emoción, siquiera contenida.

Una respuesta a “Sevilla Festival de Cine Europeo. Toma III. Parte 1: Vacíos

Deja un comentario