Tertulia de cine Luis Casal Pereyra, sesión de inauguración del curso 2025-2026 y de la temporada 12+1 del miércoles, 8 de octubre: Tres películas a debate

EL MIÉRCOLES, 8 DE OCTUBRE DE 2025, A LAS 19.30, EN CASA DEL LIBRO VELÁZQUEZ, TENDRÁ LUGAR LA SESIÓN INAUGURAL DEL CURSO Y DE LA TEMPORADA DE NUESTRA TERTULIA DE CINE LUIS CASAL PEREYRA. Estas son las tres películas que Quique Colmena y quien esto firma hemos propuesto para debatir en ella:

‘Sirat’, de Oliver Laxe, que por estrenarse más tarde no pudimos debatir en la sesión de clausura de junio y entendemos que la mayoría de tertulian@s la ha visto. Aún se proyecta en una sesión, a las 22 horas, en el cine Avenida. Premio del Jurado en Cannes, es una de las preseleccionadas a representar a nuestro país para el Oscar a la Mejor Película Internacional y, en opinión de esta firmante, tiene muchas papeletas para conseguirlo. Aquí tienen el enlace a su crítica en este blog:

‘Sirat’: El viaje a ninguna parte

‘Romería’, de Carla Simón, tercera de una trilogía autobiográfica de su realizadora, unánimemente aclamada por la crítica y también preseleccionada por la Academia del Cine Español para el Oscar a la Mejor Película Internacional, con lo que ya se habrían debatido las tres candidatas en nuestra actividad, ya que ‘Sorda’, de Eva Libertad la comentamos en la sesión de mayo. Ya en cartelera. VÉANLA CUANTO ANTES.

Y ‘Maspalomas’, de Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga, realizadores vascos responsables de títulos como ‘La trinchera infinita’ (2019) y ‘Handia’ (2017). Sobre un anciano que se ve obligado a volver al armario en su vejez, al tiempo que pretende recuperar a su hija de la que ha sido un padre ausente. Se estrena el 26 de septiembre. VÉANLA CUANTO ANTES.

Comentar que, de momento, tenemos reservada también la sesión del miércoles, 5 de noviembre, y estamos a la espera de que lo hagan con las demás. Algo que comunicaremos lo antes posible.

Os esperamos. Quique Colmena y una servidora estamos deseando verles. #TertuliaDeCine #CineEntreLibros

‘Materialistas’: El suculento negocio de emparejar

Google da cuenta de que «En Nueva York existen servicios de casamenteros/as de alto standing… Se sabe que barrios como el Upper East Side y el Upper West Side, zonas ricas y lujosas donde residen personas de alto poder adquisitivo, o sea, multimillonarias, que suponen el mejor mercado para unos servicios personalizados y exclusivos»

Esta historia, tan peculiar como contradictoria, se centra en la profesional con más exito de su empresa que celebra, con su jefa y compañeras, la novena boda en su haber… Una mujer hermosa, elegante, sofisticada e inteligente – estupenda Dakota Johnson – con un alto poder adquisitivo, que mima a su clientela, cuyos gustos se precia de conocer a la perfección.

Una mujer con un pasado, una extracción social y una relación, a la que ella puso fin años ha, en las antípodas de su actual estatus. Una mujer que, vendiendo los finales felices, es cinícamente realista respecto al carácter económico, y de clase, de esas uniones impostadas entre presuntas almas gemelas.

Una mujer que debe oir las pretensiones de hombres y mujeres que confían en ella para encontrar al cónyuge ad hoc. O lo que es lo mismo, guap@, heterosexual, blanc@, de derechas y de holgado poder adquisitivo. Una mujer que entra en crisis enfrentándose a la cara más oscura de su negocio.

Una mujer que encuentra un «unicornio», según el argot de sus colegas. O sea, un hombre perfecto en todos los sentidos citados, aunque luego se descubra su pequeño gran secreto, casi inalcanzable, que pretende, y lo consigue, seducirla. Una mujer que, mientras esto ocurre, se topa con su ex pareja, camarero, actor de teatro, pobre de solemnidad y votante de Bernie Sanders…

Una mujer lúcida y, pese a ello, sentimental en lo más profundo, que deberá enfrentarse a la decisión personal y profesional más relevante de su vida, al tiempo que intenta reparar a su clienta herida, agredida y agraviada por el hombre que ella puso en su camino.

La dramaturga, guionista y directora de cine y teatro surcoreana-canadiense, residente en la Gran Manzana, Celine Song – cosecha del 88, que nos encandilara con su premiada ópera prima ‘Vidas pasadas’ ( 2023), debatida en nuestra tertulia de cine el pasado 9 de noviembre – sucumbe a sus propias contradicciones en esta anticomedia romántica que, sin hacer spoilers, cuenta con un chocante arranque y una decepcionante conclusión.

‘Materialistas’ – producción estadounidense, fechada en el año en curso, de 109 minutos de metraje, escrita por su realizadora, bellamente fotografiada por Shabier Kirchner y con una sugerente banda sonora firmada, junto a temas populares, por Daniel Pemberton. Además de contar con las simplemente correctas composiciones de Pedro Pascal y Chris Evans – no está desprovista de encanto, ingenio y brillantez, nobleza obliga reconocerlo, pero…

… Es que opta, tras su mirada crítica y despiadada al suculento negocio de emparejar contra todos los clichés romántico-capitalistas al uso, por una solución tramposa, convencional, forzada, desangelada y difícilmente creíble, que desmiente tales argumentos.

Escrito queda.

‘En cartelera’, desde Viva Sevilla a Sevilla Cinéfila: Comienza el curso

Así es, con el inicio de septiembre han vuelto las colaboraciones semanales, sobre lo más destacado de la oferta de estrenos, de esta firmante a Viva Sevilla. Aquí tienen el enlace a las películas más recomendables de este primer viernes de mes:

https://www.andaluciainformacion.es/articulo/cinemascope/romeria-encabeza-lista-estrenos-cine/202509051054243134487.html

Pues ya lo saben. Consulten horarios y sesiones y vayan al cine. #CineEnLasSalas #YoVoyAlCine

Series en plataformas, Filmin. ‘Todo esto te daré’: Mais non…

Esta firmante tenía muchas expectativas puestas en esta serie – adaptación cinematográfica de la novela homónima de Dolores Redondo, que se hizo con el Premio Planeta en 2016, pero que traslada su localización, desde la original de Galicia, a la Provenza francesa – a la que precedían buenas referencias.

De ahí que su decepción ante el pobre resultado haya sido mayor. Quien esto firma, no ha leído el libro original, pero eso no le impide hacer una valoración crítica del tratamiento – ya se sabe que el literario y el cinematográfico son lenguajes muy diferentes – visual y narrativo dado a esta historia.

Porque esta historia contaba con un material de partida, muy al uso en este tipo de intriga, en el que un escritor de prestigio, nada menos que Premio Goncourt…, que pierde a su marido, de ascendencia noble, en un accidente y viaja desde París a la región citada para descubrir sórdidos secretos de su familia política y hasta de su cónyuge.

Sí, esta sinopsis se repite a menudo. La variante aquí es que se trata de una unión homosexual, a la que se le da – todo un acierto, de los pocos que tiene – carta de normalidad, pese a los prejuicios homófobos que afloran en ciertas gentes del lugar y en algunos parientes del fallecido.

Así que se reitera que, con esta variante y estos mimbres, se le podía haber sacado un buen partido a esta producción francesa, fechada en 2024, y compuesta de 6 episodios de 52 minutos de metraje cada uno.

Pero nada de esto ocurre. El guion – de Françoise Charpat, Pascal Fontanille y Karine Lollichon es muy, muy, muy flojo e insuficiente – y el tratamiento que le ha dado su director, Nicolas Guicheteau, es plano, aburrido y carece del ritmo y de la intensidad que reclamaban tanto el drama como los misterios que se van revelando.

Que se van revelando tarde y mal, con dispersiones, oquedades, confusiones y lentitud y precipitación en los dos últimos capítulos. La trama no engancha como debería, todo lo contrario. No interesa, en opinión de esta firmante, lo que cuenta, ni mucho menos cómo lo cuenta, pese a que la autora haya declarado que el ADN del texto se ha respetado.

Capítulo aparte merecen las interpretaciones, tan deficientes y desinteresadas como toda la escritura y la puesta en escena, por llamarla de alguna manera. En su reparto coral, aunque con dos claros protagonistas, no hay nadie que destaque.

Ni tampoco en su factura, ya que ni la fotografía de Jerome Carles, ni la banda sonora de Erwan Kermorvant, tienen algo más que la corrección esperada en este tipo de productos.

En fin… Ustedes mism@s.

‘Aquel verano en París’: La soledad era esto…

Blandine tiene nombre de princesa de cuento tradicional o de heroína de Pixar, pero nada más de lejos de tales polos opuestos. Blandine es una joven normanda que viaja al París estival de los Juegos Olímpicos con dos entradas, aunque la destinataria de una de ellas no acudirá a la cita.

Blandine se encuentra en la Ciudad de la Luz dispuesta a ver a su nadadora favorita, pero el tamaño de su mochila le impide la entrada. Blandine también está en la capital francesa para ver a su hermana de padre, diez años después, y conocer a su sobrina.

Blandine la llama y le deja mensajes, pero no hay respuesta. Blandine no tiene un físico al uso y normativo, a sus treinta años recién cumplidos. Blandine viene de una ruptura sentimental de mutuo acuerdo, dolorosa pero civilizada.

Blandine se encuentra aislada – sin rumbo, pero no perdida, receptiva y asombrada – en una metrópolis vibrante y atestada de gente, ante tal evento de proyección mundial. Blandine está en una ciudad que no duerme, en la que pasa una noche en las calles de música y fiestas, intentando mantener el tipo.

Blandine debe pernoctar, pero sólo una vez, en un albergue, con otras chicas que tampoco la integrarán. Blandine, por fin, queda, y se queda, en casa de su hermana, estresada hasta decir basta, que la recibe con un cortés desapego, y con una encantadora sobrina con la que conecta desde el minuto uno.

Blandine se ve inmersa en una familia rota y disfuncional en la que el ex y padre de la niña, que tiene una pésima relación con la progenitora, es un radical opositor a los JJOO que – mientras nuestra antiheroína la cuida y se cita con él para entregársela en medio del maremágnum de la manifestación – provoca involuntariamente su detención e interrogatorio policial…

Blandine, generosa, bondadosa y flexible con todas estas anomalías y desencuentros que le suceden sin poder controlarlos, es puesta a prueba y, pese al dolor y el desgarro, no manifestados pero sí sentidos, mantiene su carácter comprensivo y dulce hasta decir basta.

Blandine, sola en la urbe multitudinaria e injustamente tratada en el círculo familiar, sabe lo que quiere y lo que no, tendrá también un encuentro nada al uso con un electricista de los Juegos, el único que le muestra su amabilidad y empatía.

Blandine volverá a su hogar, a su costa querida, a su mar amado, sin rencores y dispuesta a partir de cero, tras las tumultuosas experiencias vividas, y a acoger a quienes la rechazaron, en su hogar. Blandine sola, sí. Encontrándose a sí misma voluntariamente sola, pero no desolada.

Producción francesa, fechada en el año en curso, de 77 minutos de metraje. La escribe, junto a Mariette Désert, y la dirige, la actriz y cineasta Valentine Cadic, de la que es su ópera prima. La fotografía muy bien Naomi Amarger y la música la firma con solvencia el músico Saint DX.

Entre su reparto en estado de gracia, destacar el enorme talento de la debutante Blandine Madec, que se llama como su personaje, y de la excelente India Hair. Mejor Largometraje en el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires, todos los reconocimientos le son debidos.

Una mirada de mujer, la de una realizadora a seguir, delicada, sensible, crítica también con el entorno que describe, tan personal como política, tan aparentemente ligera como honda, que no deberían perderse. VÉANLA.

‘Leer Lolita en Teherán’: Poner una vela a Dios y otra al diablo

Esta película resultó elegida para debatir en nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra, pero su estreno se retrasó y no pudo ser. Quien esto firma, que la tenía pendiente, abandonó el pasado viernes su confinamiento térmico para verla en una sesión doble, que incluyó a otra muy estimable, de la que se dejará también constancia en estas páginas.

Quien esto firma no duda de las buenas intenciones de su realizador – el israelí Eran Riklis, cosecha del 54, que ha filmado series de televisión, spots publicitarios y títulos para el cine tales como ‘La esposa siriana’ (2004), ‘Los limoneros’ (2008) o ‘Mis hijos’ (2014), entre otros muchos – por su compromiso social plasmado en ellos.

Un cineasta, un hombre de formación cosmopolita, que afirma que «es díficil vivir en Tel Aviv hoy, pero lo es más siendo un niño palestino en Gaza». Un cineasta que ha demostrado su interés en reivindicar, como lo hace en esta que nos ocupa, los derechos de las mujeres.

Un cineasta que ha tomado partido en la ficción por su protagonista femenina, la eminente actriz palestina Hiam Abass, frente al ministro de Defensa israelí en la anteriormente citada ‘Los limoneros’. Un cineasta, un humanista, que comparte con esta firmante su rechazo integral a las teocracias fascistas y ferozmente misóginas.

Un cineasta que, en 2009, se enamoró del libro que, 16 años después, daría lugar a este filme y llamó a su autora, la iraní Azar Nafisi, exiliada en Estados Unidos y con doble nacionalidad, para preguntarle si él, director judío, podía adaptar su novela homónima al cine y ella se lo dio.

Un cineasta que, en 2015, afirmó «que estaba de los dos lados, que no reconocía que hubiera dos lados», aunque ahora… Un cineasta cuyas películas son financiadas por capital judío, e italiano también en este caso y eso no deja de ser contradictorio. Sobre todo con la que está cayendo.

Un cineasta que filma esta historia sobre una profesora iraní, que vuelve a su país con su marido tras la llamada revolución, y, a lo largo de los años, se siente progresivamente más oprimida como mujer, como profesional y como ciudadana y opta por crear un club de lectura en su casa, secreto y clandestino, con sus alumnas más aventajadas.

Un cineasta que mira a estas mujeres letraheridas con admiración y respeto, que empatiza con ellas en sus luchas contra un Estado que conculca sus derechos más fundamentales. Que sabe mostrar sus valores y coraje frente a la represión, junto con la sororidad que las une.

Pero que, en opinión de esta firmante, que no ha leído el libro original, pone más el acento en los golpes de efecto y subrayados innecesarios que en profundizar sobre las diferentes personalidades de las protagonistas y sus lecturas, en el más amplio y complejo sentido del término, de clásicos como ‘El gran Gatsby’, ‘Daisy Miller’ u ‘Orgullo y prejuicio’.

Acierta, en cambio, con la honestidad de calificar como pedófilo al personaje central de ‘Lolita’ y de ir revelando, a través del tiempo y de las reuniones en torno a esos volúmenes, la cerrazón y el fanatismo de un regimen atroz. Aunque sí se noten las contradicciones en el filo del hecho de ponerle una vela a Dios y otra al diablo…

Coproducción entre Italia e Israel, fechada en 2024, de 108 minutos de metraje. Bellamente fotografiada por Hélene Louvart y con una solvente banda sonora de Jonathan Riklis, hijo del director. El guion de Marjorie Davis es manifiestamente mejorable y su reparto acusa también el esquematismo de los personajes. Incluso la excelente Golshifteh Farahani lo resulta también…

No obstante, con sus contradicciones y carencias, y por sus valores, hay que verla.

Festivales en Plataformas. Filmin, Atlántida Mallorca Film Fest 2025. ‘Being Maria’: Tango de dos… contra una.

Precisamente hoy – que hace 22 años del brutal asesinato de la actriz Marie Trintignant a manos de su pareja el cantante Bertrand Cantat, por el que sólo pagó cuatro de cárcel – es más que oportuno trasladar a estas páginas las impresiones causadas en esta firmante por la película que nos ocupa.

O lo que es lo mismo, la mirada de una mujer sobre otra que fue vejada, humillada y, a todos los efectos violada, aunque la penetración no fuera real, en el rodaje de una película, ‘El último tango en París’ (1972) y de una escena tristemente conocida como «la de la mantequilla».

Una terrible agresión, cuyos cómplices y coautores fueron el director Bernardo Bertolucci y el coprotagonista Marlon Brando quienes nunca se arrepintieron de incluirla, a espaldas de la actriz, en la película. «Quería que lo sintiera y no lo interpretara», afirmó entonces el cineasta.

Una actriz, que entonces contaba con 19 años y sufrió consecuencias devastadoras por todo ello. Tan traumáticas a nivel emocional, que la convirtieron en adicta durante casi una década. Algo que perjudicó muy seriamente su carrera, su reputación porque se asoció al personaje con ella misma y su salud.

Porque, a partir de ahí, sólo le ofrecían papeles con desnudos integrales. «Pretenden que pase toda la película desnuda, incluso haciendo una pizza…» Con la notable excepción de otros títulos como, por ejemplo, ‘El reportero’ (1975), de Antonioni, en los que demostró su talento interpretativo.

Ella fue Maria Schneider, nacida Marie-Hélene Schneider (1952-2011), fruto de una relación extramatrimonial entre una modelo rumana, madre indiferente y despegada, y el actor Daniel Gélin, un padre ausente quien nunca la reconoció como hija, «estoy cansada de que me presenten como hija de Daniel Gélin, cuando él nunca me ha reconocido. Le he visto tres veces en mi vida».

No obstante, tales encuentros le despertaron el interés por el mundo del cine y del teatro, en los que hizo incursiones desde que tenía 15 años hasta ser seleccionada, entre cientos de candidatas para interpretar ese tango de tan infausto recuerdo para ella, que la catapultó a una fama no deseada.

La mirada de la guionista, ayudante de dirección, quien casualmente trabajó como tal en ‘Soñadores’ (2004) de Bernardo Bertolucci, y realizadora francesa Jessica Palud – cosecha del 82, activamente comprometida con la igualdad de derechos en la industria cinematográfica – explora la vida y las experiencias más tempranas de su personaje con respeto, admiración, sororidad y empatía.

La muestra como a una criatura privada de los afectos más esenciales y traicionada por aquellos en quienes confió. La muestra tan doliente, traumatizada y enganchada a la heroína en un bucle como lúcida, valiente y, en una época nada propicia para las mujeres, precursora del Me Too al denunciar los hechos execrables de los que fue víctima.

La muestra conjugando el verbo amar y los placeres sexuales de la ternura, la sensualidad y la pasión, muy lejos de la violencia que le hicieron sufrir en brazos de una igual. La muestra sin imposturas ni subrayados. La muestra…

Producción francesa, fechada el pasado año, de 102 minutos de absorbente metraje. Escrita, junto a Laurette Polmanss, y dirigida por la ya citada Jessica Palud, adaptando el libro de Vanessa Schneider, prima de la protagonista.

Muy bien fotografiada por Sébastien Buchmann, otro tanto puede decirse de su banda sonora firmada por Benjamin Biolay. De entre su convincente reparto, destacar la magnética composición de Anamaria Vartolomei. En cuanto a Matt Dillon, resulta, al entender de esta firmante, algo incómodo y forzado dando vida a Brando.

Procuren no perdérsela.

‘En cartelera’, desde Viva Sevilla a Sevilla Cinéfila: Opciones donde elegir

Así es, si hacemos caso de las referencias, pues las cinco películas que se han destacado de entre la oferta de estrenos de este viernes que inaugura agosto, son opciones donde elegir en variedad e interés. Aquí tienen ya el enlace:

https://vivasevilla.es/sevilla/1913811/devuelvemela-destaca-entre-los-cinco-estrenos-de-primeros-de-agosto/

Pues ya lo saben. Consulten horarios y sesiones y vayan al cine. #CineEnLasSalas #YoVoyAlCine

‘En cartelera’, desde Viva Sevilla a Sevilla Cinéfilas: Cinco títulos a destacar…

…Y muchos, e importantes, que se nos quedan inéditos lamentablemente cada semana. Algo de lo que esta firmante da fe y que nos empobrece como crític@s y espectadores-as. Pese a que el calor no nos da tregua, obligando al confinamiento térmico, intenten hacer un hueco para verlos porque, sobre el papel, merecen la pena.

Aquí tienen ya el enlace:

https://vivasevilla.es/sevilla/1912509/viernes-de-cine-viernes-de-estreno-viernes-con-cinco-peliculas-entre-las-que-elegir/

Pues ya lo saben. Consulten horarios y sesiones y no se los pierdan. #CineEnLasSalas #YoVoyAlCine

No sólo cine, Sevilla Feminista: #DanielSeQueda

Daniel se queda ha sido el clamor ante los juzgados de muchas ciudades de este país, como en la concentración de esta tarde en Sevilla. Daniel Arcuri Rivas debe quedarse en España con su madre Juana Rivas. Daniel tiene 11 años y ha sufrido maltratos físicos y psicológicos por parte de un progenitor que tiene pendiente una causa abierta por tales abusos que se verá en septiembre.

Daniel nos ha estremecido con su terror y su llanto en las imágenes de los medios durante la aplazada, hasta mañana viernes, 25, entrega a un mal llamado padre. #UnMaltratadorNuncaEsUnBuenPadre. Daniel quiere quedarse en su casa, con su madre y hermano primogénito.

Un hermano, que volvió con su progenitora al cumplir la mayoría de edad, y que nos ha conmovido con su petición a distintas instancias nacionales e internacionales, junto a una desgarradora carta abierta en los medios, para que Daniel sea escuchado.

Pero la justicia patriarcal, sea en Italia o aquí, no da su brazo a torcer y apela al falso y nefasto SAP y no entiende la protección de una madre sino como delito. Porque, además de la judicatura, una opinión pública mayoritaria en medios y redes ha clamado contra Juana como secuestradora de sus hijos mientras que las hijas de Tomás Gimeno, a las que luego asesinó vilmente, eran calificadas como desaparecidas.

Por eso hemos gritado esta tarde que se escuche a un niño, que se cumpla la ley, que un chico asustado se quede en su verdadero hogar. Por eso hemos gritado esta tarde que todas somos Juana Rivas y que estamos con ella, pese al calor y al sol inclemente en la explanada frente al Palacio de Justicia.

Por Anna, Olivia, Ángela, Ruth, Abril, José, Jordi y tant@s otr@s que fueron ejecutados por violencia vicaria por padres agresores – que, pese a ello, mantenían sus derechos – durante el cumplimiento forzoso del regimen de visitas.

Daniel debe quedarse. No le dejemos solo ante el peligro.

Post Scriptum:

Lamentablemente, Daniel ha sido entregado hoy – viernes 25 de julio, DÍA DE LA INFAMIA – a su violento progenitor, sin haber sido escuchado. Ni olvido, ni perdón. No le olvidemos. VERGÜENZA DE JUSTICIA PATRIARCAL.