SEFF 2024, 21 Edición. Sección Oficial, ‘Secretos de un crimen’: Santosh

En el arranque de esta película, tan notable como terrible, vemos a una mujer en lágrimas corriendo y esquivando el tráfico indio, caótico y multitudinario, mientras grita en el móvil: mamá, mamá, mamá…

Se llama Santosh, como el título original de esta critica y el de ‘Secretos de un crimen’, acaba de perder a su marido y va a saber qué injusto destino le espera a una viuda en un país como la India.

Así las cosas, es informada de que pierde su casa, la relación con su hostil familia política, su estatus y de que no le queda pensión alguna por el asesinato de su marido, policía, en unos disturbios.

El jefe de éste, sin embargo, le propone una opción contemplada por la ley: «heredar» el trabajo de su cónyuge, pero «adaptado a su condición femenina». Es decir, ejercer como alguacil, junto a una superiora, en pequeñas, o grandes, trifulcas vecinales.

Pero, para su infortunio, la primera denuncia es la de un padre desesperado por la desaparición de su hija preadolescente. Y tiene que ver cómo le despachan sin miramientos. Poco después, la niña aparece en un pozo ferozmente torturada, violada y asesinada.

Por entonces, y a raiz de este crimen atroz, crece la indignación popular contra las inacción y corrupción policiales. Las calles arden y el tráfico está bloqueado, también con el pequeño cadáver, así que los llamados Cuerpos de Seguridad necesitan con urgencia encontrar un culpable.

Hay ya un presunto sospechoso, un chico muy joven que ha huído y que se mensajeaba con la víctima. Le corresponde a la protagonista investigarlo y localizarle en solitario, precisamente en la misma ciudad en la que asesinaron a su esposo. Algo que hace deteniéndolo y siendo luego secundada por su jefa y otros compañeros. A partir de ahí…

A partir de ahí, nos son mostrados los horrores sin paliativos del matonismo y las torturas sumarísimas de un stablishment de Orden Público, podrido, sobornable y cruel que, por descontado, no respeta ni los derechos humanos, ni menos aún los de las mujeres, ni la presunción de inocencia.

A partir de ahí, sin filtros, ni anestesia, nos son mostrados en carne viva la cobarde brutalidad de quienes se emplean salvajemente contra un chico esposado, intentando arrancarle una confesión y utilizarle como cabeza de turco.

A partir de ahí, la impotencia y la rabia del personaje central quien también, con las secuelas aún de la traumática pérdida de su marido, se emplea a fondo, y ferozmente, contra él. Algo que lamentará después, más aún al conocer los secretos no revelados de ese crimen.

La mirada de la documentalista angloindia Sandhya Suri, que debuta aquí en el largometraje, cuyo guion también escribe, es demoledora e inclemente contra las instituciones, contra el machismo y el clasismo del sistema de castas de su país de origen.

Una mirada implacable en unos intensos, y a veces difícilmente soportables, 125 minutos de metraje de esta coproducción entre Reino Unido, India, Alemania y Francia, fechada en el año en curso, a cuya tensión contribuyen las excelentes imágenes de Lennert Hillege y la partitura de Luisa Gerstein. Y la interpretación de una eminente Shahana Goswami.

VÉANLA.

SEFF 2024, 21 Edición. Sección Oficial, ‘Julie keeps quiet’: Clamoroso silencio

Julie es una joven tenista, que apunta a ser una campeona de élite. Y no sólo eso, también es una buena estudiante becada en una academia de alto standing, con cuyas compañeras y atletas se lleva muy bien.

Otro tanto puede decirse de la complicidad y feeling, en los planos deportivo y personal, que mantiene con su coach. Pero el suicidio, en circunstancias no aclaradas, de otra alumna y excelente jugadora, a la que no conocía pero con la que compartía el mismo entrenador citado, hace que este sea suspendido y sus métodos cuestionados.

La sombra de la sospecha hace que la directora y personal del centro educativo pida al alumnado, sin presionarles, ni forzarles, que se manifiesten al respecto libremente, señalando si percibieron un comportamiento poco profesional en este hombre. Pero Julie, como indica el título, se mantiene en silencio.

Este silencio persistente, habitado por las tensiones y también por la lealtad hacia el investigado, con el que sigue manteniendo contacto, permea toda la historia proyectándose también en la cancha y en los duros ejercicios, ahora con un nuevo monitor.

Mientras su carrera, objetivo de todos sus esfuerzos, se proyecta en la mejor dirección, Julie, cada vez más rota emocionalmente, va investigando en solitario, recordando escenas, comentarios y conversaciones, contemplando videos de la chica tan trágicamente desaparecida hasta que…

La mirada del guionista, junto a Ruth Becquart, y realizador belga Leonardo van Dijl, cosecha del 91, que debuta aquí en el largometraje, es asombrosamente madura, sabia, afilada y lúcida para ser una ópera prima.

Es una mirada desasosegante que, bajo su puesta en escena aparentemente aséptica, esconde una incandescencia tan arrolladora como los potentes saques y jugadas de la protagonista.

Una protagonista con cuyo silencio, tan clamoroso, empatiza. Así como con su dolor escondido y, a la postre, con su honestidad. Revela la perversión de los abusos de poder disfrazados de paternalismo y se posiciona inequívocamente con la víctima, con todas las víctimas.

Coproducción entre Bélgica y Suecia, fechada en el año en curso, de 97 minutos de metraje. De factura y puesta en escena impecables, tanto la fotografía, de Nicolas Karakatsanis como la banda sonora de Caroline Shaw sirven con talento al relato. Destacar, entre su sólido reparto coral, a su protagonista Tessa Van den Broeck.

Escrito queda. Deberían verla.

SEFF 2024, 21 Edición. Sección Oficial,’A missing part’: Custodias denegadas

Japón aprobó la custodia compartida en mayo del año en curso, pero no se hará efectiva hasta 2026. Por tanto, la historia de un hombre francés – a quien su ex, ciudadana japonesa, se lleva a su hija irregularmente consiguiendo así, aunque sea injusto a todas luces y resulte más que paradójico, su custodia absoluta con pensión paterna – que narra esta película, tiene aún plena vigencia.

Pero tal legislación nipona no sólo perjudica a los varones, porque el protagonista – que se ha quedado en Tokio, negándose a divorciarse, pues esto le dañaría aún más, y recorriendo la ciudad en el taxi donde trabaja, con la loca esperanza de ver a la niña, tras 9 años sin hacerlo, y que ahora tiene 12 – conoce a una compatriota desesperada por ver a su pequeño y a japoneses-as también afectad@s.

Hasta que un día… ve a una colegiala con muletas en quien cree reconocerla y a la que debe, ocupando el turno de un compañero enfermo, recoger para llevarla a su centro educativo cada día. Todo ello cuando ha puesto en venta su casa y está decidido a tirar la toalla.

Sabemos, por las videollamadas de su padre, que le insta a regresar, que no es la primera vez que se ilusiona con una chica que piensa que es ella. Solo que esta vez ha acertado de pleno. Y… esta firmante no hará spoilers.

Coproducción entre Francia y Bélgica, fechada en el año en curso, de 98 minutos de metraje. La escribe, junto a Jean Denizot, y la dirige el guionista y cineasta belga Guillaume Senez, cosecha del 78, – de quien esta firmante ha visto las notables ‘9 meses’ (2015), su ópera prima y ‘Nuestras pequeñas batallas’ (2018).

La fotografía muy bien Elin Kirschfink, su solvente partitura la firma Olivier Marguerit y la interpreta con su habitual talento Romain Duris, muy bien acompañado por Judith Chemia.

Es una película muy crítica con una ley injusta que se reitera, aunque el protagonista aquí sea un varón, afecta igualmente a cualquiera de los progenitores, sean extranjer@s o nacionales.

Es una película emocionante, pero nunca manipuladora, sensible, comprometida socialmente y delicada que sabe tanto conmover como hacer reir. Destacar muy mucho al arrebatador mono, compañero de vida del padre forzadamente ausente, adorable hasta decir basta.

¿Hace falta añadir que no se la pierdan…?

SEFF 2024, 21 Edición. Sección Oficial, ‘Desmontando un elefante’: Las palabras para decirlo

¿Cual es la grieta que sumerge en la tensión, la vigilancia cuidadosa, la angustia, el dolor y el silencio temeroso a la familia muy solvente, con una casa de ensueño, que componen una arquitecta y un médico, con dos hijas, una bailarina, y la otra, que vive fuera, con marido y suegra franceses, que acaba de tener un hijo…?

¿Cual es la razón de los ingresos hospitalarios de la madre, de sus llamadas de teléfono a un tal Elvis – siempre disponible, que la reconforta y tranquiliza – de sus rigurosas rutinas que debe seguir al pie de la letra, de sus reuniones casi diarias con personas en su misma situación y de su medicación impostergable, cual es la explicación de su comportamiento tan desabrido hacia quienes la cuidan lo mejor que saben y pueden?

¿Cual es la causa que provocó que esa persona estuviera tan inconsciente que sólo una intervención rápida y providencial, pudo evitar una desgracia, la de que, ante un susto inesperado, estuvo a punto de causar una pérdida irreversible, cual la que hace que una enamorada de la danza, con mucho talento, desatienda sus ensayos por mor de ineludibles, al menos para ella, deberes filiales?

La grieta, la razón y la causa de tal infelicidad es el alcoholismo persistente de una mujer madura, que por él sale y entra de clínicas, acude regularmente a encuentros, ha abandonado su agenda, relaciones y proyectos de trabajo, que por él, por su adicción y abstinencias temporales que siempre promete que serán definitivas, está inmersa en la amargura, en el engaño, en la trampa, en el desaire afectivo hacia aquell@s, sobre tod@s su hija, que tanto la cuidan y se desvelan por ella.

Víctima y verdugo, enferma y cómplice, la sospecha y la oscuridad la persiguen y persiguen a l@s suy@s en una convivencia llena de aristas y conflictos. Reivindicando su autonomía, pero obligatoriamente dependiente, deberá aprender a salir de ese pozo asumiendo todas las consecuencias paso a paso y también el daño que su mal ha provocado, no sólo a sí misma, sino a sus personas queridas a quienes ha tratado tan injustamente.

Producción española, fechada en el año en curso, de 82 minutos de intenso metraje. La fotografía con talento Pau Castejón y la escribe, junto a Pep Garrido, y la dirige, en su primera incursión en el largometraje, el director de fotografía y cineasta Aitor Echevarría, cosecha del 77. Destacar en su reparto a las excelentes Emma Suárez y Natalia de Molina, muy bien secundadas por Darío Grandinetti.

Una ópera prima sabia, emocionante, compleja, doliente, lúcida y madura que no deberían perderse.

Escrito queda.

SEFF 2024, 21 Edición. Sección Oficial,’Transamazonia’: La niña milagro

Esta niña milagro se llama Rebecca y sobrevivió, con heridas que le dejaron cicatrices en su rostro y en su psique. Esta niña milagro fue descubierta, y salvada, por un nativo de una tribu autóctona, llena de hormigas y maltrecha, en el imponente paisaje de la selva amazónica.

Aún en el hospital, supo que tenía un padre misionero y se fue a vivir con él. También supo que estaba dotada de poderes sanadores, algo que hizo que su fama creciera, se la conocía también como Miss Aspirina, no sólo entre la congregación del progenitor sino más allá.

Años después esta niña es una joven, muy apegada a su padre, cuyas manos siguen curando. Pero deberá enfrentarse a un peligroso reto cuando el jefe de una empresa maderera, cuya mujer está en coma, reclama sus servicios a cambio de abandonar la salvaje deforestación que perpetra su equipo. Y…

La cineasta sudafricana, afincada en Alemania, Pia Marais, cosecha del 71, dirige una mirada valiosa y relevante a la guerra sin cuartel entre los habitantes de una bella e inmensa jungla y estos mercenarios que se proponen destruirla salvajemente.

Una mirada a una naturaleza, tan fecunda y hermosa como expoliada, a la que contempla con una serenidad y un dolor que daña cada vez que abaten un árbol.

Una mirada al conflicto de la protagonista, entre las ambiguedades paternas y la decisión de sus jóvenes amigos de no permitir esta masacre medioambiental.

Una mirada entre política, ecologista, de orígenes familiares, espiritual y mística que, lamentablemente, no acaba de cuajar. Porque su guion, que escribe la propia realizadora junto a Willem Droste y Martin Rosefeldt, es disperso y carece de una sólida estructura narrativa.

Porque igualmente esta escritura provoca que su puesta en escena tan contemplativa, con el paisaje como un elemento dramático más, diluya la radicalidad de las críticas y convierta al relato en errático y por momentos confuso.

Lo que afecta también al esquematismo en el trazado de los personajes. Una verdadera pena, pues podría haber sido una obra lírica, épica y mayor, aunque sus valores ya citados estén ahí.

Coproducción entre Francia, Alemania, Brasil y Suiza, de 112 minutos de metraje. Su grandiosa fotografía se debe a Mathieu De Montgrand. Del muy irregular reparto, por el maniqueísmo de las composiciones, destacar a Helena Zengel.

Escrito queda.

SEFF 2024, 21 Edición. ‘Las Nuevas Olas’, ‘E. 1027 – Eileen Gray and the house by the sea’: Interiores

Este fascinante docudrama rinde homenaje a una mujer extraordinaria, la Eileen Gray (1878-1976) del título, diseñadora de muebles e interiores, artista de la laca y arquitecta irlandesa.

Una artista de inmenso talento y adelantada a su tiempo, que fue tan oscurecida, como invisibilizada su obra, por los egos patriarcales de sus colegas masculinos desde su pareja durante un tiempo Jean Baldovici y, sobre todo, del sumo sacerdote de la profesión, Le Corbusier.

A esta insigne dama, que tuvo una existencia apasionante y casi centenaria, le hubiera encantado este tributo fílmico tan singular y refinado, como dotado de alma y espíritu, el mismo que ella reclamaba para su casa soñada.

Una casa soñada, a ras de mar, en una hermosa y casi impracticable localización en la Riviera. Una casa a la que prestó todo su esfuerzo, trabajo y talento, apoyada por su compañero masculino ya citado a cuyo nombre estaba y que la traicionó de fondo y forma.

Este documental nada al uso, sino muy transgresor, retrata a una creadora incandescente e infatigable en los años 20 y 30. La retrata en sus espacios, en sus formas, en sus volúmenes, en sus diseños de vanguardia, en sus hábitats interiores y en su tiempo.

La retrata creando, diseñando, disfrutando de una mansión única de la que tuvo que marcharse porque ya no se reconocía en ella y menos aún en el modus vivendi que su partner, tan indolente, le había impuesto.

La retrata usando fundamentalmente la voz en off, la retrata usando imágenes documentales, la retrata con claroscuros, la retrata, siempre estilizada y fascinante, también en su ancianidad tan sabia y de vuelta de todo, cuando por fin su arte fue reivindicado.

Hipnótica y elegante, su hermosura formal y sugerente factura, no oscurecen la crítica a la sociedad machista que le tocó vivir y que permitió que su autoría fuese negada, en beneficio de sus colegas varones.

Producción suiza, fechada en el año en curso, de 88 minutos de absorbente metraje. Escrita en solitario y codirigida, junto a Christoph Schaub, por la guionista y cineasta Beatriz Minger.

Fotografiada con excelencia por Ramon Giger, su estimable banda sonora es de Peter Scherer. De su reparto, destacar a la exquisita Natalie Radmall-Quirke, muy bien secundada por Axel Moustache y Charles Morillon.

No se la pierdan, es un consejo. Y no dejen de ver sus créditos finales.

Escrito queda.

SEFF 2024, 21 Edicion. Sección Oficial. ‘The Sparrow in the Chimney’: Home, bitter home

Quien esto firma, estuvo a punto de salirse de la proyección de esta película por la atroz, aunque de ficción…, decapitación de una gallina, a la que, para mayor inri, lanzan por los aires descabezada y moviéndose para deleite de la sórdida familia que la protagoniza. Como si fuera un gag, vamos.

Y no quedó sólo en eso, ya que les ahorro lo que un niño, víctima y verdugo a un tiempo, perpetra contra el adorable gato de la casa. Algo cuya intención es obvia, aunque se muestre en fuera de campo.

Cuidado que este filme tiene críticas superlativas y excelentes. Ténganlo muy en cuenta. Pero para esta firmante, el catálogo de maldades gratuitas e incomprensibles de que hace gala una familia y sus anexos reunida en una casa de verano, le resultó impostado, pretencioso e irritante hasta decir basta.

Misógina a rabiar, ya que algunos personajes femeninos como el de la anfitriona, por llamarla de alguna manera, es odioso hasta decir basta. No tiene, ya quisiera…, la grandeza de ciertas villanas del cine.

Mujer torturada, tortura y amarga a sus invitad@s, que apenas si son capaces de hacerle frente, con algunas excepciones. Porque aquí ni los comportamientos, ni las actitudes, ni el background de l@s protagonistas son mínimamente explicitados. Sus cambios repentinos de actitudes y de humor permanecen insondables.

Que ciertos grupos humanos unidos por lazos de sangre sean un infierno para sus integrantes, no justifican 117 minutos de metraje, pretendidamente transgresores y, por el contrario, huecos, pomposos y vacíos de contenido en fondo y forma. Y para remate, ese final…

Poco más que añadir. Dar cuenta de que es una producción suiza, escrita y dirigida por el prestigioso para buena parte de la crítica Ramon Zürcher, cosecha del 82, de que su factura es impecable a efectos de imagen y que su música es deliberadamente atronadora y repetitiva. A cargo respectivamente de Alexander Habkel y Balz Bachmann. Y de que su reparto es muy superior a las criaturas a las que encarnan.

La pelota en sus tejados. Aviso a navegantes animalistas.

Escrito queda.

SEFF 2024, 21 edición. Sección Oficial: ‘Fario’: Léo y el río

Primera película del Festival, primera de la SOF y primera tras la cámara de la guionista y cineasta Lucie Prost, cuya cosecha ignora esta firmante. Una mirada de mujer, por cierto, bastante madura pese a que a veces pudiera parecer dispersa, dados sus cambios de tono y de ritmo.

Pero en realidad se trata de contextualizar con esta narrativa, acompañada de una puesta en escena hermosa, elíptica, delicada y elegante, a su protagonista, el Léo del título, un joven ingeniero francés afincado en Berlín que vuelve a su pueblo natal, para vender las tierras de su difunto padre.

Que vuelve a su pueblo natal para reencontrarse con su madre, una mujer vitalista, que está rehaciendo su vida personal y familiar, con su hermana pequeña, una niña muy inteligente que le adora, con sus amig@s de la infancia, con la estupenda chica de la que se enamoró y… con los fantasmas del pasado.

Lo que iba a ser un mero trámite de firma para la cesión de su herencia paterna, por intermediación de la alcaldesa, a una poderosa explotación minera que está contaminando el hermoso paisaje, la fauna y la flora de su tierra…

… Se convierte en una catarsis emocional que deja en carne viva las heridas de la trágica muerte de su progenitor, de la que fue testigo y de las que ha intentado huir a base de fiestas, alcohol y sustancias ilegales, singularmente la cocaína.

Una catarsis que le provoca ataques de ansiedad de los que, insomne, busca calmarse en el río de su infancia. Pero las aguas, y sus habitantes las truchas cuyo comportamiento está cambiando, le devuelven la conciencia radical del daño que les están haciendo al ecosistema en el que habitan.

A partir de ahí, ayudado por la chica aludida que trabaja en un laboratorio, investiga, busca muestras y entre ambos encuentran con el veneno que está asesinando a estas criaturas tímidas y escurridizas tan codiciadas, ay, por quienes gustan de alimentarse con ellas.

Toda esta búsqueda clandestina del delito ecológico, unida al contexto familiar, social, afectivo y amistoso del atormentado personaje central, nos es narrada muy bien por la directora.

Sin transgresiones formales, pero con una complejidad, sólo aparentemente ligera, en la que la aceptación del otro-a, y sus circunstancias, siempre está presente. No se trata de un drama rural al uso, en absoluto, por la gente nada convencional que nos muestra.

Una mirada de mujer también sobre un varón cuya masculinidad está en crisis convulsa, que se manifiesta por una incapacidad fisiológica, rodeado de otros y otras mujeres que le quieren y le aceptan como es.

Una mirada de mujer ecologista pero, ay, no tanto animalista. Puesto que nos enseña, de forma muy leve, la existencia de las vacas en una granja, pastando libres pero encajonadas y sometidas a un ordeño artificial. Además de las truchas ya mencionadas.

Producción francesa, fechada, como es de recibo en un Certamen como este, en el año en curso, de 90 minutos de metraje. La escribe asímismo Lucie Prost, junto a Alain Layrac y Nathalie Saugeon.

Su excelente fotografía, de espacios urbanos, entornos domésticos y paisajes naturales, en peligro de explotación, cuya belleza corta el aliento se debe a Thomas Favel. Y su banda sonora, que sabe modular la historia, está firmada por Pierre Desprats.

Del sólido y solvente reparto coral, destacar a un estupendo Finnegan Oldfield, muy bien acompañado por Megan Northam.

Una película más que digna, que merece ser vista, de una cineasta a seguir.

Escrito queda.

Tertulia de cine Luis Casal Pereyra, temporada 12, sesión del miércoles, 6 de noviembre de 2024: Una magnífica velada y MUY FELICES FIESTAS

La sesión de este miércoles, 6 de noviembre, de nuestra tertulia ha resultado ser mayoritaria, participativa, divertida, enriquecedora, estimulante y magnífica. Así da gusto hablar y oir hablar de cine aprendiendo y disfrutando.

Tres películas españolas, dos miradas de mujer y una masculina, de mucha enjundia que provocaron intensas, lúcidas, relevantes y muy variadas opiniones tanto en las coincidencias como en las discrepancias.

Mirada 1: Pedro

‘La habitación de al lado’, de Pedro Almodóvar, generó una efervescente división de opiniones. Es justo consignar que fueron mayoritarias las negativas. Disgustaron su estilización, su metraje, su tratamiento del tema de la eutanasia, su refinamiento y exquisitez formales, aunque se apreciara mucho su factura, a la hora de embellecer la enfermedad y la muerte.

Disgustaron sus disgresiones, sus subtramas, sus pretensiones filosóficas en cada diálogo, especialmente con el personaje de John Turturro, su ausencia de argumentación sobre la muerte digna y elegida, su visión de la enfermedad, su falta de emociones auténticas. Su preciosismo formal que impidió también una conexión más sentimental con la historia. Y hasta la música omnipresente de Alberto Iglesias, aún reconociendo su enorme talento.

Por contra, hubo opiniones disidentes que revirtieron tales argumentos como valores de la película. Que la consideraron emotiva, que valoraron su banda sonora, que no criticaron sus disgresiones, sino que las consideraron bien integradas en el relato, como al propio personaje de John Turturro.

Que apreciaron su depuración estilística y estética, hasta en la hermosa casa donde está filmada, otro personaje más. Que estimaron, aunque esto fuera general, la historia de dos mujeres y de una amistad generosa y solidaria, de fondo y de forma. Aplausos unánimes para Tilda Swinton, sobre todo, y para Julianne Moore.

Mirada 2: Arantxa

‘La infiltrada’, de Arantxa Echevarría suscitó la admiración general y sin fisuras. Se consideró la mejor película de la realizadora hasta la fecha. Se admiraron su combinación de thriller político de alto voltaje y su acción trepidante tan bien filmada con un desgarrado retrato íntimo del personaje.

Un personaje que, de haber sido hombre, ya habría protagonizado más historias, por lo que se agradeció que la realizadora la haya homenajeado y visibilizado. Un personaje portentosamente interpretado por la excelente Carolina Yuste, una de las mejores actrices de este país y habitual de la realizadora.

Un personaje que renuncia a sus vida, entorno, familia y afectos por una misión tan peligrosa para su integridad física, mental y emocional. Un personaje en una época, un tiempo y un país muy bien retratados sin esquematismos al uso de buenos y malos.

Una historia ajena a los maniqueismos, que apunta también críticamente a las rivalidades entre las Fuerzas de Orden Público, a los fondos reservados, a Intxaurrondo y a los GAL. Todo ello y mucho más, con tantas sabiduría como matices, fue expresado. Gustaron su factura, su ritmo trepidante, Luis Tosar, siempre eminente, y un reparto en estado de gracia.

Mirada 3: Pilar

‘Los destellos’, de Pilar Palomero, también interesó mucho y asimismo fue considerada la mejor película de la directora hasta la fecha. Gustaron sus elipsis, su ausencia de subrayados, su lirismo, su poesía, su reivindicación de la generosidad, la bondad, el amor de una madre hacia su hija y de nuevo el acompañamiento y los cuidados hacia un padre, y especialmente una expareja, en estado terminal.

Gustaron su reto a la inteligencia, su posicionamiento promujeres por parte de la protagonista que se implica, pero no renuncia a su trabajo, ni a su vida propia e impide que la hija haga lo propio con la suya y sus estudios. Sus levedad y sutileza, tan indirectas y fuera de campo, al contemplar la muerte.

Gustaron y emocionaron todos esos valores, junto a la integración con la naturaleza y el paisaje. Se admiraron las eminentes composiciones de Patricia López Arnaíz y Antonio de la Torre, así como el debut de Marina Guerola y el cambio de registro de Julián López.

El miércoles, 8 de enero, a las 19.30, en Casa del Libro Velázquez, porque en diciembre no hay sesión debido a la campaña navideña de la librería, más. Debatiremos las siguientes películas:

La producción española ‘Marco’, de Aitor Arregi y Jon Garaño, que entra este viernes, 8 de noviembre. VÉANLA CUANTO ANTES.

La coproducción entre Reino Unido y Estados Unidos, ‘Cónclave’, de Edward Berger, que entra el 20 de diciembre. VÉANLA CUANTO ANTES.

Y la italiana ‘Parthenope’, de Paolo Sorrentino, que entra el 25 de diciembre. VÉANLA CUANTO ANTES.

Gracias a todo el equipo de la librería, a Charo L. Gálvez, por sus excelentes fotos de ambiente y de familia, a Quique Colmena por compartir los trabajos de coordinación de la tertulia y regalarnos lecciones de cine y a l@s mejores tertulian@s del mundo mundial, por otra sesión estupenda y memorable. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

Y MUY FELICES FIESTAS.

‘Jurado Nº 2’: Verdades incómodas

En estos tiempos de consternación y abatimiento por la terrible, y políticamente evitable, pérdida de vidas humanas y no humanas, resulta reconfortante ver una película clásica de fuertes, complejos e intensos dilemas morales.

En estos tiempos líquidos, dispersos y relativistas, resulta reconfortante ver una película que nos interroga sobre la legalidad y la justicia, sobre verdades incómodas y no siempre justas en sus circunstancias, por las que, pese a todo, merece la pena apostar.

En estos tiempos de excesos y efectismos pretenciosos, de fondo y de forma, resulta reconfortante ver una película de género, que sabe al tiempo respetarlo y transcenderlo, dotándolo de una mirada diferente, aliada a una factura impecable.

En estos tiempos tan insoportablemente leves, superficiales e instantáneos, resulta reconfortante ver una película con una notable carga de profundidad y de sólidos principios, que no pontifica y no está, muy al contrario, exenta de sentido del humor.

En estos tiempos de esnobismo y postureo, resulta reconfortante ver una película tan lúcida, sabia y coherente que es incluso capaz de sortear la mirada de falsa equidistancia en una relación tóxica y hacer valer sus ángulos y aristas.

En estos tiempos de oquedad y vacío, resulta reconfortante ver una película habitada por la hondura, por los matices y por los giros, nunca gratuitos, de un sólido guion y de una puesta en escena, que nos relata el tormento de un joven, el jurado número dos del título, al involucrarse muy personal y directamente con la vista por asesinato que debe sentenciar.

En estos tiempos esquemáticos, resulta reconfortante ver una película que te sumerge en los entresijos de un juicio, de un veredicto, en los debates de un jurado, en las personalidades de quienes lo integran, en las legítimas ambiciones de la fiscal y en las del defensor.

En estos tiempos, resulta tan reconfortante ver esta película tan poliédrica en su aparente sencillez como endiabladamente díficil no hacer spoilers sobre su trama, sobre sus múltiples sorpresas y subtramas. En estos tiempos…

Producción estadounidense, fechada en el año en curso, de 117 minutos de absorbente metraje. La escribe Jonathan Abrams, la produce y la dirige un ilustre nonagenario, un clásico viviente con varias obras maestras en su haber, que responde al nombre de Clint Eastwood.

La fotografía muy bien Yves Bélanger y su irreprochable banda sonora corre a cargo de Mark Mancina. De su estimulante reparto coral, destacar a Toni Collette, J. K. Simons y Kiefer Sutherland, además de un torturado Nicholas Hoult.

No saben cuanto se alegra esta firmante, a la que no han convencido los títulos inmediatamente anteriores a este de su realizador, que haya acertado de lleno esta vez y poder recomendarles encarecidamente su visión, que es obligada. Larga vida, Maestro, y siga dando lo mejor detrás de la cámara.

Escrito queda.