Festival de Cine Europeo : Puntos de vista VII

La penúltima jornada del Festival nos ha ofrecido dos películas relacionadas con la búsqueda de raíces familiares y musicales. Son, respectivamente la holandesa ‘Joy’, de Mijke de Jong y la española ‘Flamenco, flamenco’, de Carlos Saura.

La realizadora ganó hace dos años el Giraldillo de Plata con ‘Katja´s sister’ . En ‘Joy’ vuelve de nuevo a indagar en la temática de las carencias afectivas en infancias desestructuradas. Por cierto, una línea argumental común en varias de las cintas vistas en el Certamen ha sido la de hij@s en busca de sus padres o madres. En este caso, la protagonista, que fué abandonada siendo un bebé, y residente en varios orfanatos, consigue la dirección de la que cree que es su progenitora, pero las cosas no serán como parecen…

Hasta aquí algo parecido a una sinopsis de una cinta que se centra fundamentalmente en el vagabundaje literal y afectivo de una joven tan profundamente necesitada de cariño, como desprovista de los recursos para conseguirlo. Tiene un buen comienzo y cierta fuerza narrativa, pero carece de consistencia y de un buen guión que ayude a situar entornos, personajes, causas y efectos. Lo fía todo al efectismo pseudotransgresor de unas imágenes vacías de significados, aunque presuman de lo contrario.

Saura ha filmado con este ‘Flamenco, flamenco’ el más flojo de sus musicales dedicados a este arte. Con una buena producción y calidad en la puesta en escena y coreografías, y con el fundamental concurso de Storaro en las imágenes, su creatividad parece agotada .Ni siquiera el talento indiscutible, el duende y la garra del elenco, le redimen de un tufillo rancio y manierista. De una forma de mirar y de hacer previsible y rutinaria, pese a las fuerzas de la naturaleza en el baile, en el toque y en el cante de casi toda la gente paya y gitana con la que ha contado.

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