‘Los idus de marzo’: El precio del poder

George Clooney ha mostrado su predilección como realizador por los temas que ponen al descubierto las corrupciones del stablishment estadounidense, desde una óptica honesta y comprometida . Así lo demostró con la excelente ‘Buenas noches y buena suerte’. En ‘Los idus de marzo’, su último estreno, continúa en la línea de desvelar los mecanismos perversos del poder, a través de unas elecciones primarias – con vistas a las Presidenciales – que enfrentan a dos candidatos. Uno, Mike Morris, gobernador del Estado de Pennsylvania , una notable composición del propio Clooney, laico, pacifista y progresista. El otro, mucho más conservador,  un poderoso rival que  anda pisándole los talones… Los equipos de ambos tienen las espadas en alto.

La historia – basada en la obra teatral y experiencias personales  de Beau Willimon, coautor del guión, junto al realizador – se narra desde el punto de vista del segundo responsable de la campaña de Morris, un joven brillante e idealista, ferviente admirador del político y sus ideas liberales y avanzadas. Le da vida un extraordinario Ryan Gosling, uno de los grandes olvidados de los Oscars y uno de los mejores actores de su generación.

Es a través de este personaje, pues, de su mirada entusiasta primero y que va ensombreciéndose progresivamente a medida que van transcurriendo, uno tras otro, los acontecimientos que le descubren hasta qué punto su ídolo tiene los pies de barro. Hasta qué punto corrompen los mecanismos de asalto al poder. Hasta qué punto, en tal circunstancia, el fin justifica los medios. Hasta qué punto se puede ser cómplice de la indignidad. Hasta qué punto se puede poner precio a los principios, en beneficio de una carrera. Hasta qué punto se pervierten las expectativas. Hasta qué punto una persona puede traicionar y traicionarse. Empezando por él mismo…

El realizador desvela sin anestesia, ni complacencia alguna, pero sí con brillantez, ingenio y corrosividad, los turbios entresijos de unas elecciones, las de su país, plagadas de espectáculo, codicia, competencia feroz, manipulaciones y mentiras. No ha sido el único en hacerlo, pero sí de los pocos que han llevado  el tema hasta sus últimas consecuencias del todo vale y por encima de todo. Soslaya los peligros del origen teatral del relato con una puesta en escena clásica, atenta a los detalles, cuidadosa, irónica.  vibrante, densa e intensa.

Y…¡¡¡ qué plantel de actores, qué lujo de reparto en estado de gracia!!!. Inmens@s Philip Seymour HoffmanPaul Giamatti, Evan Rachel Wood y Marisa Tomei, aparte de los citados y hasta el último figurante. Un equipo técnico- artístico de primera clase al servicio de una autopsia política sombría y cínica, dramática e irónica, demoledora y sin paliativos del precio del poder.

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