‘La delicadeza’ : Suave como satén

Una pareja idílica, joven, guapa y apasionadamente enamorada. Un fatal y absurdo accidente. Un largo duelo, volcado en el trabajo. Un compañero nada convencional. Una relación inesperada. Muchos esquemas que romper. Tres años después, la vida sigue…

Los hermanos franceses Stéphane y David Foenkinos han dirigido conjuntamente esta película, con guión del segundo y basada en su novela del mismo título, un éxito editorial en el país vecino. Y lo han hecho desde una óptica muy querida a cierto cine galo, especialmente proclive a la singularidad formal en el tratamiento de temas tan clásicos como recurrentes…

En efecto, guarda cierto aire de cuento realista que distancia y filtra el sentimentalismo con un toque de sutil ligereza, que impregna incluso los momentos más dramáticos. Este es un punto a favor de la cinta, igual que el hecho de saber transmitir el estupor ante un azar que varía el curso de los acontecimientos de manera tan imprevista como sorprendente.

Otro de sus logros reside en un personaje masculino – excelente François Damiens, justa réplica a la inspirada Audrey Tautou -, tan atípico como tierno y que respeta los ritmos y las circunstacias emocionales de su amada con una delicadeza, de ahí el título…, que no nos regala frecuentemente una oferta cinematográfica, en la que la virilidad no suele estar asociada a la sensibilidad.

Y son esos detalles de una relación que va consolidándose paso a paso, llena tanto de dudas y confusión como de matices los que confieren una seña de identidad a un romance fílmico, que sería trivial en otras manos. También lo es el tratamiento de la desolación que sigue a una pérdida irreparable y la empatía, al tiempo que desconcierto, que genera en el entorno familiar y amistoso.

Sin embargo, el ritmo decae, la cursilería la acecha peligrosamente aunque sabe combatirla con una fina ironía, la alarga innecesariamente en su tramo final y se hubiera agradecido una mayor oportunidad a unos personajes secundarios interesantes y resultones, que son sacrificados en aras del protagonismo de la pareja central. Con todo se hacen notar las presencias y el buen hacer de Bruno Todeschini, Mélanie Bernier y la siempre estimulante de Ariane Ascaride.

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