‘Hannah Arendt’: Mulier Sapiens

El compromiso ideológico y el rigor intelectual de la cineasta germana Margarethe von Trotta es innegable y ahí están títulos como ‘Los años del plomo’, ‘Las hermanas alemanas’, ‘Hildegard de Bingen’ o ‘Rosa Luxemburgo’, para certificarlo. Así como su  interés por mujeres políticas y pensadoras. Mujeres que han dejado una huella en la historia, como algunas de las mencionadas. Entre las que se cuenta, obviamente, la filósofa y periodista judía, Hannah Arendt, a un episodio crucial de cuya biografía dedica esta película.

La protagonista, ya exiliada en Estados Unidos y habiendo sufrido persecución y encierro en un campo de internamiento, solicita al periódico The New Yorker’ cubrir, en Israel, el juicio al criminal de guerra nazi Adolf Eichmann. Pero enfrentarse con el monstruo, con el rostro del diablo, y sus declaraciones, excelentes imágenes documentales, le provoca una reacción inesperada y sus crónicas, productos de concienzudos y prolijos estudios sobre el caso y de sus no menos incisivas reflexiones sobre la vista y el acusado, lo reflejan convirtiéndose en piedra de escándalo.

La realizadora ha declarado que leyó, no sólo toda la obra y correspondencia de Arendt, sino que contactó con personas que la conocieron, a fin de saber más sobre ella y no traicionarla. A fe que  tal cosa la honra. A fe que tal cosa prueba su honestidad. A fe que, sin mitificarla, ni mixtificarla, ofrece un retrato bastante aproximado y, desde luego, apasionante de una mujer más que singular, radicalmente independiente, insobornable en sus ideas, sabia y maestra, con un rigor en su pensamiento nada común. Una mujer que desafió a las convenciones políticas, ideológicas y sociales de su tiempo.

Una mujer que acuñó el término de ‘banalización del mal’ , siguiendo el relato de un genocida que afirmaba actuar por obediencia a órdenes superiores. Una mujer que no tembló al señalar la complicidad de ciertos estamentos judíos, y particularmente sionistas, en el holocausto de su pueblo. Una mujer vista también en su privacidad, en su cálida e intensa relación con su segundo marido, Heinrich Blücher, en su voracidad lectora y en su vida social y de relación, pródiga en intercambios y enriquecedores debates. Una mujer, desde su tribuna universitaria, enriqueciendo a su alumnado, enseñándoles a pensar por sí mism@s,  a toda costa.

Una mirada de mujer sobre otra, ambas llenas de talento. Un excelente guión de una tercera, Pam Katz, coescrito con la directora. Una actriz excelsa, Barbara Sukowa. Una puesta en escena clásica, elegante, sensible, al tiempo rigurosa y apasionada. Un fascinante ejercicio de filmar el pensamiento. Tan compleja como absorbente. Tan consecuente como rompedora. Un testimonio de justicia y de memoria histórica. Háganse un favor y no se la pierdan.

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