‘El año más violento’: Un hombre de honor

El ciudadano de Nueva Jersey, J. C. Chandor, cosecha del 73, es – con tres películas en su haber, incluyendo la que nos ocupa – uno de los guionistas y cineastas más prometedores de su país. Debutó bajo el respaldo del Festival de Sundance, en el que estrenó su ópera prima, la notable ‘Margin call’ (2011), que más tarde competiría también en la Berlinale por el Oso de Oro. Y en 2013 honró a su mentor Robert Redford con su segunda cinta en el que era protagonista exclusivo, ‘Cuando todo está perdido’.

‘El año más violento’ tiene 124 minutos de metraje. Cuenta con una espléndida fotografía de Bradford Young y con una excelente partitura de Alex Ebert. Su historia, cuyo guión se debe asimismo a su firmante, remite a lo que se dio en llamar, con el mismo título, a 1981 en los anales de Nueva York, donde está ambientada la acción. Allí, un inmigrante de origen latino y su mujer intentan sacar a flote su negocio de combustible en un entorno inmoral, corrompido, carente de escrúpulos y, desde luego, capaz de todo para conseguir sus fines. Pero tampoco la fiscalía le pondrá fáciles las cosas investigando su contabilidad…
Su factura, su temática y su puesta en escena recuerdan – la mayor parte de la crítica así lo ha señalado – al estilo de Sidney  Lumet. Se ha mencionado también a David Mamet, como otra posible influencia. Lo cierto es que Chandor, pese a ello y a ser inmejorables comparaciones, tiene un estilo personal e intransferible. Con unas señas de identidad autorales muy marcadas pero, afortunadamente, nada enfáticas.
Lo demuestra en una planificación elegante, clásica, sobria y mesurada en la que, pese al tema que está tratando, no se hace concesión alguna a las pautas del thriller de acción al uso, ni siquiera a las del cine negro. Hasta el punto en el que puede resultar desconcertantemente fría, por decirlo así, en los primeros minutos de metraje. Porque lo que realmente le interesa es desvelar la profundidad del dilema moral en el que se debate el protagonista, dentro del contexto político-social de la Tierra Prometida o del Sueño Americano, como prefieran llamarlo.
J. C. Chandor sabe narrar muy bien el conflicto de este hombre – un magnífico Oscar Isaac- entre la lealtad a sus principios, y la defensa de los suyos y de un objetivo profesional en el que lo ha apostado todo, frente a la violencia y corrupción generalizadas en las que está inmerso y cuyas pautas se niega a asumir. Y lo hace sin eludir la brutalidad ambiental, pero de ninguna manera recreándose en ella.
Con un personaje femenino – excelente Jessica Chastain – que, pese a sus antecedentes familiares y a estar integrada en un rol tradicional de esposa y madre, sabe transcenderlo, como mujer y compañera, con inteligencia y determinación. Con personajes secundarios, en un reparto impecable, más que ajustados y verosímiles.  Con el añadido de las magníficas composiciones de Albert Brooks y de David Oyelowo, el Luther King de ‘Selma’. Es un consejo, no se la pierdan.

 

 

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