Archivo mensual: febrero 2015

Un enlace: ‘Fuerza mayor’, la crítica de cuando se vio en el SEFF.

Como por esos caprichos del destino, con los que nos encontramos quienes no somos expertos digitales, sino todo lo contrario, quien esto firma no puede compartir la crítica que le hizo en su día, tras su proyección en la Sección Oficial del SEFF, al estreno más destacado de hoy, la sueca, ‘Fuerza mayor’, (‘Turist’ es su título original) de Ruben Östlund, les remito a su enlace en el blog. No olviden que fue Premio del Jurado de la prestigiosa Sección Un certain regard, en Cannes, y el Giraldillo de Oro, es decir, la triunfadora, del Festival de Cine Europeo de Sevilla.

A ver si hay suerte y el enlace funciona. Es: sevillacinefila.com/…/seff-xi-edición-sección-oficial-turist-hombres… Y si no, busquen en el archivo, SEFF, XI Edición. Sección Oficial. Toma III. ‘Turist’: Hombres, hombres…

Disculpen la torpeza de quien esto firma y, con estos datos, ya la tienen localizada por si necesitan una referencia crítica. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

Post scriptum: Esta cinta, junto a ‘El francotirador’, de Clint Eastwood, serán las que debatiremos en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’. Será el miércoles de la semana que viene, 4 de marzo, a las 19.30, en La Casa del Libro de Sevilla, calle Velázquez. La crítica invitada, un lujo y un honor, será la periodista Amalia Bulnes. No se la pueden perder. Les esperamos.

En cartelera: Robots, fantasmas y… personas

En este viernes, víspera del Día de Andalucía, destacamos cinco películas entre la oferta de estrenos. Tres europeas y dos coproducciones anglonorteamericanas.  Dos que basculan entre el drama y la comedia y tres thrillers, de terror, de ciencia ficción y de espionaje, respectivamente. Comenzamos, como es habitual, por las que se proyectan en versión original.

La primera es la más destacada y triunfadora, Giraldillo de Oro de la pasada edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla. Se trata de la sueca, ‘Fuerza mayor’ (‘Turist’), de Ruben Östlund. Sobre una familia cuyas, en principio, idílicas vacaciones en Los Alpes, se convierten en una debacle. Una mirada impía e inclemente sobre las relaciones humanas y la condición masculina, que no hay que perderse. La debatiremos, con ‘El francotirador’, de Clint Eastwood, en nuestra próxima tertulia de cine del miércoles que viene, 4 de marzo.

La segunda es la francesa, ‘Samba’, de Olivier Nakache y Eric Toledano, artífices del éxito de ‘Intocable’. Cuenta el encuentro, crucial para ambos, entre un inmigrante ilegal y una alta ejecutiva. Ha generado división de opiniones, pero habrá que verla.

Otra europea, esta vez doblada, la inglesa, secuela de una cinta estimable, ‘La mujer de negro 2: el ángel de la muerte’, de Tom Harper. El inquietante fantasma ataca de nuevo. Esta vez a un@s niñ@s refugiad@s, junto a su profesora, en una mansión ruinosa durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque haya cosechado contrastes de pareceres, no estaría de más comprobarlo de primera mano.

Restan las dos coproducciones anglonorteamericanas a las que hacíamos referencia al principio de esta entrada, sendos thrillers. El de ciencia ficción es ‘Ex Machina’, de Alex Garland, sobre un programador enfrentado a una turbadora mujer robot. Críticas dispares. Y el de espionaje es ‘Kingsman: Servicio Secreto’, de Matthew Vaughn. Basado en un famoso libro de comics, tiene un reparto de lujo en el que están Colin Firth, Michael Caine o Samuel L. Jackson y, en general, ha gustado bastante.

Post scriptum y fe de olvido: A todos estos estrenos hay que añadir otra cinta que se proyectó en la Sección Oficial del SEFF, en el que se hizo con el Premio Especial del Jurado y el de la Mejor Actriz, además de obtener el Gran Premio del Jurado en Cannes. Hablamos de la italiana, ‘El país de las maravillas’, de Alice Rorhwacher. Sevilla Cinéfila le hizo la crítica en su momento con el título de : SEFF. XI Edición. Sección Oficial. Toma XVI. ‘Le meraviglie’ : Naturalismos.

‘Timbuktu’: Dies irae

Abderrahmane Sissako es un productor, guionista y realizador mauritano. Uno de los escasos directores africanos que gozan de proyección internacional y prestigio consolidado. Ha presidido el jurado en  Festivales y, concretamente, esta cinta que nos ocupa, coproducción franco-mauritana, compitió por la Palma de Oro en Cannes y estuvo nominada al Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa.

En ella se nos cuenta la historia, cuyo guion han escrito conjuntamente su firmante y Kessen Tall, de una pareja que vive a las afueras de una ciudad, que ha caído en manos de extremistas fanáticos, con su hija y un niño que pastorea sus reses. El terror que estos desalmados han impuesto, y que afecta especialmente a las mujeres, no parece afectarles hasta que…

La mirada singular, llena de sabiduría, inteligencia y lucidez radical de Sissako, se posa con una profunda tristeza, no exenta de rabia, sobre este estado de cosas. Sobre un estado de excepción fascista y sumarísimo, en el que la misoginia, la abolición de los derechos humanos fundamentales y de cualquier manifestación de espontaneidad, libertad y placer, campan por sus respetos.

Y lo hace mostrándolo en toda su ferocidad, sin subrayados, ni aspavientos. Con una narrativa atípica, nada convencional, posicionándose sin maniqueísmos junto a l@s oprimid@s. Mimando a sus personajes, especialmente a unas mujeres tan valientes como luchadoras, dignas y consecuentes. La fotografía de Sofian El Fani y la música de Amin Bouhafa contribuyen, junto a la puesta en escena tan poética y desasosegante citada, a convertir en absorbentes sus 100 minutos de metraje. El reparto, excelente, muy a la altura.

Basada en hechos reales, ambientada en 2012, lamentablemente de plena actualidad y vigencia, es un canto a la libertad en todas sus manifestaciones. Contra la tiranía y la ferocidad irracional del integrismo. Contra la barbarie arbitraria y déspota de quienes imponen al Dios y a los días de la ira.

Oscar 2015: Sexo, raza y opción sexual…

Rocío Ayuso escribió en ‘El País’, el 22 de enero de 2015, que este año los 20 candidat@s de las categorías interpretativas son blanc@s. Así es. Racismo y sexismo se dan la mano en la Academia hollywoodense pues, como se comenta en el artículo citado, el 93% de sus miembros son blanc@s, el 76% hombres y la edad media supera los 63 años…

Más cifras, solo el 7% de las películas estadounidenses más taquilleras estaban dirigidas por mujeres. Tan solo una de ellas, Kathryn Bigelow, ha ganado la estatuilla a la Mejor Película en sus 87 ediciones. Y de los casi cuatrocientos títulos, de todas las nacionalidades, estrenados en 2014, únicamente 34 fueron rubricados por realizadoras, y algunos en régimen de codirección.

Puestas así las cosas, entre las grandes olvidadas de esta edición de los Oscar 2015 estarían bajo una batuta femenina, ‘Invencible’, de Angelina Jolie, ‘La señorita Julia’, de Liv Ullmann, , ‘Amour fou’, de Jessica Hausser,, ‘Belle’, de Amma Asante – afroamericana y que glosa, en un año de biopics de hombres, a una notable heroína de este color, sufriendo una triple discriminación sexista, racista y clasista – ‘El hijo de otro’, de Lorraine Levy, entre otras posibles. Y, desde luego, la muy insólita y singular, ‘Babadook’, de Jennifer Kent.

Pero también se marginaron las miradas sensibles y solidarias de Tim Burton con ‘Big eyes’, la biografía de una creadora a la que el marido priva de su obra, y ‘Las vidas de Grace’, de Destin Daniel Cretton. Las protagonistas de cada una de ellas también fueron invisibilizadas, Amy Adams y Brie Larson respectivamente. Y, por supuesto, la estupenda Essie Davies de la citada ‘Babadook’. Ellas se unen a Jessica Chastain – ‘Interestelar’, ‘La señorita Julia’ – , a Carmen Ejogo, ‘Selma’ o a la Agata Trzebuchowska, de ‘Ida’.

De ello hablamos, entre otras muchas cosas, Juan Antonio Pérez López, el conductor, Carlos Jordán González, Antonio Sánchez Marrón, Jesús Cruz y una servidora, en el espacio que nos acogió durante siete horas. Un estudio pequeño, cálido y confortable – cuyos mandos técnicos estuvieron en manos de Víctor Espinosa- en las tripas del enorme estadio sevillista.

Y de los actores excluidos. Como Jake Gyllenhaal por ‘Nightcrawler’, Channing Tatum por ‘Foxcatcher’, Timothy Spall, por ‘Mr Turner’, David Oyelow por ‘Selma’ o Ralph Fiennes por El gran Hotel Budapest. O de las muchas y valiosas pérdidas irreversibles que han afectado a todas las ramas de la industria. Sin ir más lejos, Lauren Bacall, Robin Williams, Alain Resnais o Mike Nichols.

En esta edición tan previsible, con un Neil Patrick Harris que defraudó las expectativas. En esta Gala sin gracia, sin guión y sin apenas gags, sin interacción con la platea, dispersa, desvaída y llena de cortes publicitarios, destacaron poderosamente las intervenciones de aquellos grupos que la Academia había postergado.

Como las mujeres, en primer lugar. Así, la estupenda Patricia Arquette, Oscar a la Mejor Actriz de Reparto por ‘Boyhood’, de Richard Linklater, el discurso de la noche, reclamando igualdad de salarios para “quienes habían luchado por la igualdad de derechos para tod@s y habían dado a luz a todos los prohombres de la industria y a tod@s l@s contribuyentes”. En el patio de butacas, la jalearon entusiasmadas Jennifer López y Meryl Streep. Emotivo y contundente. O Laura Poitras, Mejor Documental por ‘Citizenfour’, reivindicando lo mismo y la libertad de expresión. Ella, que ha sido encarcelada por sus ideas y por su obra.

Como los autores de la canción premiada, Glory, de ‘Selma’, de Ava DuVernay, pidiendo la igualdad e integración de una raza siempre discriminada.  Y el guionista de ‘The imitation game’, Graham Moore con el ruego de que nadie pueda sentirse inferior por su opción sexual…

Para finalizar, como la lista de galardones ya la conocen, saben que ha habido café para todos, con la injusta exclusión de ‘Boyhood’ y con González Iñárritu- ENHORABUENA – exultante y arrasando, otro mexicano en lo más alto… como el vuelo de su ‘Birdman’,  Julianne Moore, que recordó a sus compañeras de nominación y Eddie Redmayne, con demasiados tics. Ambos, premios merecidos, que no olvidaron a las víctimas del Alzheimer y del ELA respectivamente.

Gracias a Generación Geek, a Juan Antonio Pérez López, a Carlos Jordán González, a Antonio Sánchez Marrón, a Jesús Cruz Alvárez y a Víctor Espinosa, por el placer, el lujo y el honor de permitirme compartir esta noche única en su compañía. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

Oscar 2015: La noche más cinéfila…

 

Quien esto suscribe, – que lleva enclaustrada casi una semana, a causa de un inoportuno esguince de rodilla – ha tenido el honor, por cuarto año consecutivo, de ser invitada a participar en la tertulia de los Oscar. Esta tertulia, que organiza el magnífico programa de cine de la emisora del Sevilla Fútbol Club, Generación Geek, la conduce el muy cualificado periodista y crítico, Juan Antonio Pérez López.

Quien esto suscribe,  tendrá el placer y el lujo de compartir espacio con, además del presentador citado, los expertos Antonio Sánchez Marrón, Carlos Jordán González y Jesús Cruz Alvárez. Todos ellos, además, amigos. Quien esto suscribe, vivirá con ellos, desde dos horas antes de la alfombra roja y durante toda la ceremonia, la noche en blanco más estimulante, cuestionada, polémica, mitificada, criticada, hermosa e ineludible de la cinefilia universal.

Quien esto suscribe, aprenderá de este magnífico equipo y se enriquecerá con el apasionante y documentado programa que han preparado. En él se analizarán, entre otras muchos temas, l@s olvidad@s de este año, las bandas sonoras y las canciones – que tendremos ocasión de escuchar -, todas y cada una de las categorías, efemérides, curiosidades, quinielas y favorit@s, la Gala, en sí misma, l@s premiad@s y un largo etcétera, en unas intensas siete u ocho horas de radio.

A quien esto suscribe, solo le resta recomendarles vivamente que no se lo pierdan. Será mañana, en la madrugada del domingo al lunes, desde las 00.00 horas, en la emisora del SFC, Sevilla Fútbol Club, 91.6 FM. Escrito queda.

 

 

‘En cartelera’: Asesinos natos

 

La oferta de estrenos de este viernes, pórtico de los Oscar, que se entregarán pasado mañana, domingo, 22 de febrero, es tan escuálida que se limita a dos películas. Estadounidenses ambas. Una bélica, biopic -¡¡¡otra más!!! – por más señas, dirigida por un clásico de 84 años y otra, de animación, producida por un realizador más que conocido, quien da el espaldarazo a un compatriota.

La primera a la que aludimos es la última propuesta de Clint Eastwood, ‘El francotirador’, que se proyecta, además, en su versión original.  Trata sobre la biografía de un legendario – le llamaban  ‘La Leyenda’ – marine, el francotirador a que alude el título, escrita por él mismo. Este hombre, que murió asesinado por un ex compañero hace dos años, se llamaba Chris Kyle y se jactó de abatir a más de 200 iraquíes, civiles inclusive, y de no considerar a sus víctimas como personas, sino como objetivos…

Viene precedida por numerosos reconocimientos. Entre ellos, seis nominaciones a las estatuillas doradas, incluyendo la de Mejor Película. La crítica, en general, con alguna excepción, se le ha rendido y, sobre todo, a la composición del protagonista, Bradley Cooper. Pero otra cosa muy diferente es su  vertiente ideológica, muy cuestionada y cuestionable. A pesar de todo, se impone verla y es una de las cintas que debatiremos en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’, el miércoles, 4 de marzo.

De un cazador precoz, como el personaje citado, al que su padre enseñó a asesinar a criaturas indefensas e inocentes, con tan solo ocho años de edad… a un torero por imperativo familiar, aunque músico de vocación. Esta es esquemáticamente la sinopsis del segundo título de estreno. De animación, como hemos mencionado. Producido por el mexicano Guillermo del Toro y dirigido por su paisano Jorge R. Gutiérrez, remite a las tradiciones de su país y se titula ‘El libro de la vida’. Ha cosechado división de opiniones y la animalista que esto suscribe se abstendrá.

‘Nightcrawler’: Vampiros

El californiano Dan Gilroy, cosecha del 59, debuta tras la cámara con este filme, de cuya escritura también es responsable, tras haber desarrollado una larga carrera como guionista. Se trata de un oscuro thriller, de 113 minutos de metraje, fotografiado por Robert Elswit y cuya banda sonora la firma James Newton Howard. Precedida, como las estadounidenses que estamos viendo últimamente, de numerosos reconocimientos, tiene una opción al Oscar al Mejor Guión Original.

La historia sigue a un joven que no consigue encontrar trabajo en Los Ángeles, pese a su carencia de escrúpulos. Pero el azar le pone en contacto – tras ser testigo de un accidente – con el submundo del periodismo sensacionalista, en el que se encontrará en su elemento, y en el que conseguirá medrar, a toda costa y a cualquier precio.

Entre la denuncia y la ironía. Entre la maldad y la negrura. Entre la sordidez más absoluta – nunca Los Ángeles fue retratada con menos glamour… – y la total ausencia de cualquier principio. Entre el hiperrealismo sucio y la causticidad. Entre el cuento de terror y la metáfora…Entre estas y otras lecturas posibles, Gilroy nos adentra en un microcosmos de vampir@s sedientos de sangre ajena, para conseguir audiencia.

El lado más oscuro de algo que se llama periodismo y no lo es, ni merece serlo. El sensacionalismo más obsceno y soez, que supera todos, TODOS, los límites y que, aunque aquí muestre su peor cara – lo que ya es decir…- no nos es ajeno en este país. Esta bizarra mezcla del ‘Gran Carnaval’ wilderiano, pasado por un gore más que retorcido, nos provoca más de un perturbador reconocimiento. El realizador nos lo revela en toda su descarnada desnudez y con todos sus protagonistas jerárquicamente situados. Sometidos a la ley de un siniestro mercado en el que todo está en venta.

Pese a sus excesos. Pese a que pueda cuestionarse su credibilidad en según qué situaciones, es una cinta brutal y salvaje, valiente y osada que merece verse. Con un portentoso e inquietante, olvidado en las nominaciones de los Oscar, Jake Gyllenhaal. Excelente composición la suya, al filo del abismo, como el propio relato y su tratamiento fílmico. No se la pierdan.

‘Whiplash’: Golpes bajos

El título de esta película remite a una pieza de jazz que el joven protagonista, un ambicioso y dotado batería, se esfuerza en dominar para ser digno del interés del exigente profesor de un elitista Conservatorio, en el que estudia. Una vez que se ha fijado en él, tendrá ocasión de sufrir los rigores y abusos de un ‘pedagogo’ tirano para que el fin de la excelencia musical justifica todos los medios y que cambiará radicalmente el rumbo de su vida.

La responsabilidad de dicha historia, tras la cámara y en la escritura, es del estadounidense Damien Chazelle, cosecha del 85. Su fotografía es de Sharone Meir y su música, de Justin Hurwitz, además de los clásicos del género musical citado que suenan durante todo el metraje, de 103 minutos. Pertenece, por derecho propio, al cine independiente, y viene precedida de reconocimientos tales como Mejor Película y Premio del Público en Sundance; Mejor Director Novel, en Valladolid, además de cinco nominaciones a los Oscar, incluyendo Mejor Película. Todo un bagaje…

El tratamiento que el realizador confiere a este relato elude los clichés al uso, en los que podía haber incurrido con semejante tema. Y lo hace con una puesta en escena tan poderosa, contundente, potente y opresiva, como la percusión reiterada hasta lo intolerable. Como en esos ensayos –  que remiten al viejo lema de “si queréis la fama, aquí es donde vais a empezar a pagar”- tan brutales e inmisericordes. Como en esos ensayos, en los que cualquier crueldad, cualquier humillación, cualquier burla, cualquier vejación, cualquier insulto familiar, físico, sexista, homófobo, racista, cualquier indignidad, cualquier agresión física o psicológica, están permitidas.

La cinta lleva estos procedimientos ‘pedagógicos’ al extremo. Aquí las letras, las partituras, sí que entran con sangre. Con sangre en los dedos, uñas, falanges, palmas de los ejecutantes, del protagonista singularmente, con el sudor, las lágrimas, con su impotencia, con su falta de respuesta ante el abuso, con la rivalidad entre los competidores y víctimas, de nuevo colectivo masculino plural. Con el síndrome de Estocolmo general. Filmado y retratado con una contundencia y eficacias difícilmente soportables.

Todo ello no lleva aparejada una conclusión a la altura. Ni cínica, ni bienintencionada, ni tan feroz como su desarrollo, ni moralista…  Pero sí cobarde y, a la postre, inadmisiblemente complaciente y justificadora con los métodos fascistas del profesor. Y hay también oquedades en el guión, la ausencia de denuncias anteriores, el silencio del Centro educativo, la figura tan desvaída del padre del chico… El tour de force, nunca mejor dicho en este caso, lo preside todo y obnubila todo lo demás, con las percusiones, melodías y golpes bajos, en todos los sentidos, de fondo.  Sublime tour de force interpretativo entre un prodigioso J. K. Simmons y un notable Miles Teller. Ustedes mism@s…

En cartelera: Amores y-o terrores…

Bueno… pues ya llegó el Día de las Sombras. Cincuenta sombras que se ciernen sobre nuestras carteleras, precedidas por el morbo y por la expectación. Como ya saben a qué se refiere quien esto firma, no hacen falta más datos. Desde hace una semana, están vendiéndose entradas para las mil y una sesiones en las que se proyectará, muchas de ellas agotadas. En la víspera del consumista Día del Amor, pero también, irónicamente su estreno hoy coincide con un viernes, 13, Día – global ya, no sólo anglosajón – de todos los Terrores.

Porque en este subproducto fílmico confluyen ambos conceptos, sobre todo el terror, bajo la envoltura de un drama erótico pseudotransgresor, de redención final. La crítica, masculina en su mayoría, ha minimizado su impacto despachándola despectivamente como ‘porno blando para mujeres’ o ‘una elegante y saneada versión de inclinaciones sexuales no convencionales’ y también ‘pomposo y tedioso melodrama sadomasoquista’. Extractos de las reseñas de Sara Stewart, ‘New York Post’, Tim Greerson, ‘Screendaily’ y Claudia Puig, ‘USA Today’, respectivamente, recogidas en la insoslayable FilmAffinity.

Pero no hay que eludir lo que tant@s estudios@s han señalado, la importancia incuestionable del cine en la sociedad, plasmada, en este caso concreto, en las relaciones entre los sexos. En este país, por más señas,  una demoledora encuesta elaborada por el CIS, de muy reciente publicación, arrojó como resultado que un 33% de jóvenes, entre 15 y 29 años, considera “inevitable o aceptable controlar los horarios de su pareja, impedir que vea a su familia o a sus amistades, no permitir que estudie o trabaje o decirle lo que puede o no puede hacer”. Un tercio de esta franja de edad. La generación del relevo…

Franja de edad que consumirá mayoritariamente un subproducto que les confirmará que en sus vínculos, llamémosles afectivos, están en el camino correcto. Que estas pautas relacionales son glamourosas y deseables. Que el abuso de poder y el maltrato físico y psicológico son eróticos. Que el dominio del varón es algo ‘natural’. Que los chicos, cuanto más malos, más atractivos. Que hay que someterse, en función del ‘premio’ final. Que a un hombre con tales y violentas pulsiones se le puede cambiar y ‘redimir’. Que el amor lo puede todo. Que…

Porque ,aunque se aduzca que es un contrato entre dos personas adultas y ‘libres’ en este relato, las excepciones individuales no sirven en minoría y, menos aún, en un contexto de desigualdad radical entre los sexos. Ahí están las cifras de las mujeres maltratadas – por cierto, se ha señalado que la protagonista sufre un síndrome común a todas ellas – y de las víctimas de la violencia machista para corroborarlo.

Cuando el llamado amor y el terror se unen, surgen las sombras. Sombras tenebrosas y peligrosas. Muchas más de cincuenta…

 

 

Ciclo de documentales en la FNAC. ‘Stories we tell’: Todo sobre mi madre…

Los primeros lunes de cada mes se proyecta en la FNAC de Sevilla un más que interesante ciclo de documentales, seguido de coloquio, coordinado por el crítico y amigo, Miguel Olid Suero. Quien esto suscribe no suele faltar a dicha cita porque la selección es difícilmente mejorable y porque, lamentablemente, este género no suele prodigarse en las salas hispalenses.

Hoy se ha hecho una excepción en su fecha habitual y esta tarde hemos tenido ocasión de ver y comentar la cinta de la actriz y realizadora canadiense Sarah Polley, ‘Stories we tell’, fechado en 2012. Un documental autobiográfico, en el que su directora muestra aspectos desconocidos de su familia y de sus lazos con ella. Y lo hace a través de entrevistas e imágenes, que componen un complejo, lúcido, valiente, divertido y emocionante caleidoscopio que desvela, poco a poco, un secreto relatado por varias voces.

El eje del relato, e hilo conductor del mismo, es la figura de la madre de la directora, también actriz, fallecida cuando ella, su hija menor, apenas contaba con 11 años. Un retrato poliédrico de una mujer fascinante, llena de energía, pasión y vitalidad, que pagó con la pérdida de sus hij@s mayores su primer divorcio, ya que solo podía verles una vez al mes. Todo un hito esa resolución tan sexista y misógina de la justicia canadiense de los años sesenta… Y que, por ello, renunció a otra alternativa sentimental, para no reeditar ese drama.

Polley interpela a herman@s, ti@s, amistades, parejas, sobre la personalidad de su progenitora, sobre sus relaciones con ella  y nos va mostrando sus acuerdos y contrastes. Sus secretos, el secreto. Un secreto revelado y confirmado que cambiará sus relaciones y grados de consanguinidad. Un secreto que, a la manera de la hermosa cinta de Mike Leigh, servirá para estrechar aún más sus lazos, para ampliar vínculos y para mostrar la enorme generosidad del padre oficial de la firmante de este hermoso documento. Conmovedora la manera de asumir su (gran) parte de responsabilidad en el desarrollo de los acontecimientos y en el deterioro de su pareja.

Resta por decir que su puesta en escena también reserva sorpresas. Que es singular, osada y valiente de fondo y forma. En sus entrevistas, en sus imágenes de archivo, en su recreación de los momentos claves de una vida lamentablemente breve, pero apasionada y apasionante. En su narrativa que evita clichés y enseña su tramoya, que no juega con la catarsis. Tan serena, tan notable, tan llena de afecto, y comprensión.. Tan emotiva. Gracias, de nuevo, a Miguel Olid Suero por este espléndido ciclo, que volverá de nuevo el lunes, 2 de marzo. Ya le indicaremos el programa.

Mientras tanto, háganse con esta pequeña gran joya. Véanla.