Archivo mensual: marzo 2015

‘Maps to the stars’: Cautiv@s del mal

David Cronenberg, canadiense de la cosecha del 43 , es una rara avis en la cinematografía mundial. Guionista y realizador, la imprescindible página Wikipedia le describe como “uno de los principales exponentes de lo que se ha denominado horror corporal, que explora los miedos humanos ante la transformación física y la infección… En sus películas usualmente se mezcla lo psicológico con lo físico, en las primeras mezcló el horror con el fantástico y la ciencia ficción, aunque su trabajo hace tiempo que se ha extendido más allá de esos géneros”.

Nada más cierto. En su extensa y notable filmografía se cuentan títulos de tanto interés como ‘El almuerzo desnudo’, ‘M. Butterfly’, ‘Una historia de violencia’ o ‘Promesas del Este’, entre otros.  Títulos en los que ha volcado sus singulares señas de identidad y su talento creativo, en una revisión de los géneros clásicos más que estimulante. Como es el caso de esta historia coral de un famoso terapeuta alternativo, su más que problemática familia, su clienta más famosa en espera de encarnar a su propia madre en el cine y el  turbio microcosmos que les rodea, en las colinas más famosas del llamado Séptimo Arte.

Con la deliberada factura de una sitcom, o comedia de situación, y la complicidad de Bruce Wagner en el guión, Peter Suschitzky en la fotografía y Howard Shore en la banda sonora, Cronenberg realiza una implacable radiografía del estilo de vida hollywoodense. En clave de sátira despiadada, provista de un humor salvaje y negrísimo, analiza en este cuento cruel los estragos de la fama en mentes inestables. No deja títere con cabeza… Deliberadamente desprovista de glamour, da cuenta- incluso con nombres y apellidos reales – de las miserias de una fauna sin ética, ni principios, ni empatía, ni consistencia. Entre los horrores que la pueblan,  se asoma la carcajada. Un hecho perfectamente compatible con el inquietante desasosiego que la recorre hasta el climax final. No hay pretensiones transcendentes en ella en el retrato de unos personajes a los que, pese a su vacuidad, les dota de identidades tan oscuras como sus actos y los medios que justifican sus fines.

Unos personajes maravillosamente encarnados por un reparto de lujo en el que destacan John Cusack, Olivia Williams, Robert Pattinson, Mia Wasikowska y una excelsa Julianne Moore. Irónica, irreverente, impía, turbia, divertida, mórbida e implacable radiografía de la Meca del Cine y de algunas de sus desequilibradas criaturas, es una de las cintas que comentaremos – junto con ‘Selma’ de Ava DuVernay – en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’. El jueves, 9 de abril, a las 19.30, en La Casa del Libro de Sevilla, calle Velázquez. Si están en su sano juicio, no deben perdérsela. Si en el insano, tampoco.

‘El año más violento’: Un hombre de honor

El ciudadano de Nueva Jersey, J. C. Chandor, cosecha del 73, es – con tres películas en su haber, incluyendo la que nos ocupa – uno de los guionistas y cineastas más prometedores de su país. Debutó bajo el respaldo del Festival de Sundance, en el que estrenó su ópera prima, la notable ‘Margin call’ (2011), que más tarde competiría también en la Berlinale por el Oso de Oro. Y en 2013 honró a su mentor Robert Redford con su segunda cinta en el que era protagonista exclusivo, ‘Cuando todo está perdido’.

‘El año más violento’ tiene 124 minutos de metraje. Cuenta con una espléndida fotografía de Bradford Young y con una excelente partitura de Alex Ebert. Su historia, cuyo guión se debe asimismo a su firmante, remite a lo que se dio en llamar, con el mismo título, a 1981 en los anales de Nueva York, donde está ambientada la acción. Allí, un inmigrante de origen latino y su mujer intentan sacar a flote su negocio de combustible en un entorno inmoral, corrompido, carente de escrúpulos y, desde luego, capaz de todo para conseguir sus fines. Pero tampoco la fiscalía le pondrá fáciles las cosas investigando su contabilidad…
Su factura, su temática y su puesta en escena recuerdan – la mayor parte de la crítica así lo ha señalado – al estilo de Sidney  Lumet. Se ha mencionado también a David Mamet, como otra posible influencia. Lo cierto es que Chandor, pese a ello y a ser inmejorables comparaciones, tiene un estilo personal e intransferible. Con unas señas de identidad autorales muy marcadas pero, afortunadamente, nada enfáticas.
Lo demuestra en una planificación elegante, clásica, sobria y mesurada en la que, pese al tema que está tratando, no se hace concesión alguna a las pautas del thriller de acción al uso, ni siquiera a las del cine negro. Hasta el punto en el que puede resultar desconcertantemente fría, por decirlo así, en los primeros minutos de metraje. Porque lo que realmente le interesa es desvelar la profundidad del dilema moral en el que se debate el protagonista, dentro del contexto político-social de la Tierra Prometida o del Sueño Americano, como prefieran llamarlo.
J. C. Chandor sabe narrar muy bien el conflicto de este hombre – un magnífico Oscar Isaac- entre la lealtad a sus principios, y la defensa de los suyos y de un objetivo profesional en el que lo ha apostado todo, frente a la violencia y corrupción generalizadas en las que está inmerso y cuyas pautas se niega a asumir. Y lo hace sin eludir la brutalidad ambiental, pero de ninguna manera recreándose en ella.
Con un personaje femenino – excelente Jessica Chastain – que, pese a sus antecedentes familiares y a estar integrada en un rol tradicional de esposa y madre, sabe transcenderlo, como mujer y compañera, con inteligencia y determinación. Con personajes secundarios, en un reparto impecable, más que ajustados y verosímiles.  Con el añadido de las magníficas composiciones de Albert Brooks y de David Oyelowo, el Luther King de ‘Selma’. Es un consejo, no se la pierdan.

 

 

‘La Palabra y la Imagen’: Un recordatorio y una advertencia

 

Esta breve entrada es para advertir que la próxima sesión de nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’, será el jueves, 9 de abril, a las 19.30, en La Casa del Libro de Sevilla, calle Velázquez, como excepción, en lugar del miércoles previsto. Las películas a debatir serán ‘Selma’, de Ava DuVernay y ‘Maps to the stars’, de David Cronenberg. La crítica invitada, todo un lujo y un honor, será la periodista Amalia Bulnes Castillo. Os esperamos y, desde estas mismas líneas, volveremos a recordar este cambio. Gracias.

‘Selma’: ¡¡¡Grita libertad!!!

La realizadora y guionista afroamericana Ava DuVernay, cosecha del 72, ha escrito y dirigido este largometraje de 123 minutos, que recoge uno de los más importantes pasajes de la biografía del reverendo y luchador por los derechos civiles, Martin Luther King. Es decir, las marchas sobre la ciudad sureña de Selma y, desde ella, hasta el capitolio de Montgomery. El 7 y el 21 de marzo de 1965, respectivamente.  Dos eventos cruciales para que se garantizara el voto a la ciudadanía estadounidense de color – algo que ocurrió pocos meses después – porque aún siendo teóricamente legal, las cortapisas en los Registros eran insalvables para ell@s.

‘Selma’ comienza con la entrega del Nobel de la Paz al protagonista en octubre del 1964. Un año antes, se produjo la explosión de una iglesia baptista, que provocó un miembro del siniestro Ku-Klux-Klan, y que mató a cuatro niñas negras, de entre 11 y 14 años de edad. En este contexto histórico, inscribe DuVernay la compleja y tupida red de acontecimientos y relaciones en torno al líder y su entorno. Desde el presidente citado, hasta el FBI – con el turbio J. Edgar Hoover al frente – que intervino sus teléfonos y  le mantuvo continuamente vigilado, registrando sus actividades y movimientos. Dichas comunicaciones telegráficas literales son incisivamente mostradas en la cinta.

Pero también las relaciones con otros activistas, con quienes compartía ciertos objetivos, pero no estrategias. Tales como Malcolm X, por ejemplo, asesinado un mes antes de las marchas, en febrero del 65. O el Black Power. O movimientos estudiantiles mucho más radicales. O miembros de otras confesiones religiosas y partidos de izquierdas. O con su mujer, Coretta Scott King, una figura clave en su vida personal y política.

Todas estas imbricaciones están muy bien resueltas, desde el punto de vista narrativo. Incluso a nivel de las altas esferas del poder. Nada chirría, nada resulta gratuito, ni esquemático, ni farisaico. Los villanos de la función están, además, revelados en toda su tosca e inconmensurable brutalidad y transmiten una enorme verosimilitud en sus composiciones. Lo mismo cabe decir de las escenas de masas de los racistas jaleando las actuaciones policiales.

Una vez dicho esto, hay que resaltar que la realizadora se supera a sí misma filmando las dos marchas citadas, de una manera tan poderosa como emotiva. Ambas tuvieron lugar en domingo. En la primera, calificada como domingo sangriento, tras cruzar el tristemente famoso puente de Edmund Pettus en protesta por el asesinato de un activista no violento, seiscientas personas desarmadas fueron ferozmente agredidas por los llamados agentes del orden.

DuVernay retrata a esos hombres y mujeres de su raza como lo que eran. Personas con una enorme dignidad. Con una valentía a toda prueba. Decidid@s a llegar hasta las últimas consecuencias, por conseguir la plena ciudadanía y los derechos más elementales. No solo al líder. A tod@s ell@s. Y a su gesta desgarradora de mantenerse firmes en su no violencia, frente a la barbarie de sus enemigos.

Por contra, la segunda – dos semanas después – vibrante y con sabor a victoria. Absolutamente multitudinaria, con las imágenes reales de la época, en paralelo a las de la ficción, en las que reconocemos a, por ejemplo, Sammy Davis Jr o a Harry Belafonte y, por supuesto, a Mahalia Jackson, la voz favorita de Luther King.

Bradford Young la ha fotografiado. La música se debe a Jason Moran y Morgan Rhodes. Su tema, ‘Glory’ se hizo con el Oscar 2015 a la Mejor Canción. Tom Wilkinson, especialmente,  Giovani Ribisi, Dylan Baker, entre un largo etcétera, le prestan su talento. Carmen Ejogo y, sobre todo, David Oyelowo, bordan a los protagonistas, con los que guardan un pasmoso parecido físico. Los acontecimientos descritos en ella solo tuvieron lugar hace 50 años.

Una pertinente, necesaria, intensa y entregada epopeya de la lucha de un hombre visionario, de una etnia oprimida, que debatiremos el próximo jueves – esta vez, como excepción, será el jueves – 9 de abril, junto a ‘Maps of the stars’, de David Cronenberg en nuestra próxima tertulia de cine. Una mirada de mujer sobre la memoria histórica de l@s suy@s, que merece ser vista.

‘Refugiado’: Con la muerte en los talones

Diego Lerman, el firmante de esta cinta, es un director de cine y teatro, guionista, productor y dramaturgo argentino, de la cosecha del 76, considerado como uno de los más sólidos nuevos valores de la escena artística de su país. Esta que nos ocupa, es la cuarta de su filmografía. Se proyectó en San Sebastián y en Cannes y obtuvo el Premio Especial del Jurado en el Festival de Chicago.

La historia, escrita por él mismo y por María Meira, da cuenta – en 95 densos e intensos minutos de metraje, con la hermosa fotografía de Wojciech Staron y la potente partitura de José Villalobos – de la huida precipitada de una mujer, víctima de una violencia machista persistente, junto con su hijo de 7 años de su casa y del alcance del marido y agresor. Esto se produce cuando el niño la encuentra inconsciente y con graves heridas, en su propia casa, tras volver de una fiesta infantil en la que ninguno de sus progenitores ha ido a recogerle. Ella está embarazada de pocas semanas.

El desarrollo de los acontecimientos, que desemboca en la huida a la desesperada de los personajes centrales – espléndidos Julieta Díaz y Sebastián Molinaro – está contado desde una mirada que abarca los protocolos al uso en estos casos. Es decir, los pasos previos de actuación policial y médica in situ, estancia en la casa de acogida, procedimiento judicial, que elude la protagonista para no confrontarse con su verdugo y el tenso peregrinaje sin rumbo fijo hasta el destino de un final abierto.

Pero… nada hay al uso en esta película notable. Ni en su fondo, ni en su forma. Con una puesta en escena inquietante y sugerente – a la que únicamente cabría reprocharle un cierto preciosismo estilístico en detrimento de una mayor concreción del relato -, sombría y desasosegante nos revela todo el horror de una siniestra lacra que se cobra tantas vidas. Y esto sin mostrar un solo golpe, ni siquiera directamente al enemigo. Sin dramatismos, ni excesos, ni subrayados innecesarios.

Revelando las carencias de un sistema que no protege a las víctimas, las de las medidas cautelares que no se cumplen de oficio. Las insuficiencias en la protección de esas refugiadas y refugiados con la muerte en sus talones. La impunidad de los agresores libres para seguir, a distancia, convirtiendo sus vidas en un infierno. El forzoso abandono de sus hogares, de sus formas de vida, de sus estatus, de sus trabajos, de sus profesiones, de una mujer y un niño, de tantas mujeres y tant@s niñ@s. Los vínculos que ellas y ellos, pese al terror, siguen manteniendo con sus parejas y padres.

La negrura, el suspense, la radiografía política y social de este deplorable estado de cosas, están narrados en clave de un thriller que no da tregua. Pero que se detiene, creando un clima incluso poético, en momentos como la atmósfera de esa casa de acogida, con es@s menores, que han experimentado tanta dureza, son capaces de reir y jugar. O en la solidaridad de las compañeras de trabajo. O en el sonido de un móvil, como instrumento de control y de tortura. O en la protesta de un niño, que se niega a dejar su espacio y su juguetes, pero que une su suerte a la de la madre, en gravísimo peligro.

Valiente, conmovedora, honesta, atípica, transgresora, atroz y absorbente mirada masculina sobre la iniquidad de ciertos compañeros de sexo. Bajo ningún concepto deberían perdérsela.

‘En cartelera’: Vicios y negocios

El pasado viernes, que también coincidió en 13, se inauguró la nueva cartelera semanal. De los nueve estrenos oficiales, en Sevilla, de momento, se nos quedan inéditos tres de ellos. Para comenzar, tenemos en versión original subtitulada una de las películas que, sobre el papel, suscitaba mayor interés. Sus referencias, sin embargo, han sido  muy contrastadas, tanto para bien como para mal.

Se trata de la nueva propuesta del estadounidense Paul Thomas Anderson – ‘The Master’, ‘Magnolia’, ‘Boogie nights’…- basada en la novela homónima de Thomas Pynchon. Ambientada en los años 70 entre la psicodelia y los bajos fondos californianos, con Joaquin Phoenix, Josh Brolin, Reese Whiterspoon o Benicio del Toro en el reparto, habrá que verla en cualquier caso. De entrada, el tráiler es, cuando menos, chocante.

Borja Cobeaga ha suscitado los favores de la crítica española, en general, con su ‘Negociador’. Una sátira sobre un político vasco que ejerce de intermediario entre el Gobierno y ETA. Raúl Arévalo, Ramón Barea o Carlos Areces están entre sus intérpretes principales. Se impone su visión.

Otra cuyas reseñas han sido muy positivas y no hay que perderse es la israelí, ‘Mis hijos’, de Eran Riklis, sobre un joven palestino muy brillante que es enviado a un exclusivo internado de Jerusalén y allí sufrirá todo tipo de rechazos y acosos por parte de sus compañeros, a causa de su nacionalidad.

El resto de la oferta no es especialmente estimulante, así que para terminar dejamos constancia de las que, de momento, no se han estrenado. A saber, la coproducción anglo-norteamericana, ambientada en el mundo de las apuestas, fechada en 2012 y firmada por Stephen Frears, ‘Doble o nada’. No gustó. Y la estadounidense, ‘Enamorarse’, de Adam Rodgers, sobre un hombre y una mujer muy diferentes, cuyos caminos se cruzan al visitar a sus respectivos hijos en la Universidad donde estudian. División de opiniones.

‘En tercera persona’: Ni nada, ni nadie…

 

De la filmografía del guionista y realizador canadiense, Paul Haggis, cosecha del 53, apreciamos su escritura de filmes tan notables como ‘Million dólar baby’, ‘Cartas desde Iwo Jima’ y ‘Banderas de nuestros padres’, entre otros. Pero también las de los suyos propios, tras la cámara, como ‘Crash’ o ‘En el valle de Elah’. Unas y otras le han procurado reconocimientos codiciados como varias estatuillas doradas. Esta su última propuesta no está, ni de lejos, a la altura de su talento en ambos campos.

En ella se nos relatan, a lo largo de sus 137 minutos de metraje, tres historias de amor, desamor, culpas, pérdidas y secretos inconfesables que se desarrollan en otras tantas ciudades. A saber Nueva York, París y Roma. Tres historias que contienen las de al menos una decena de personajes, sea en primero, segundo o tercer término. Tres historias, con sus protagonistas, que, inevitablemente y como es marca de la casa, terminarán entrecruzándose y relacionándose entre sí.

Escrita por el propio realizador, fotografiada convencionalmente por Gianfilippo Corticelli y con una música insoportable de Darío Marianelli, tiene un reparto de lujo en el que, junto a Liam Neeson, como hilo conductor aparecen Kim Basinger, Maria Bello, Mila Kunis, Adrien Brody u Olivia Wilde, entre otr@s. Este, y desaprovechado, sería el único lujo que adorna a una cinta tan ineficiente como pretenciosa.

Porque, pese a sus intentos de autoría y singularidad, es previsible de principio a fin. Porque, pese a su presunción de intensidad, está habitada por la oquedad más absoluta. Porque esas criaturas tan ‘atormentadas y dolientes’ que la pueblan, carecen de la más mínima credibilidad y consistencia. Porque promete objetivos que está muy lejos de cumplir. Porque algunos de sus relatos son directamente risibles. Porque tiene notorios fallos de guión. Porque es insoportablemente misógina, sesgada y esquemática en su visión de las mujeres. Especialmente en una historia en la que frivoliza un hecho gravísimo.

Porque es complicada, enrevesada y tramposa, pero no compleja. Porque ni nada, ni nadie, merece la pena en ella, ya que son meros clichés. Y podríamos seguir así sucesivamente… Quien esto suscribe, perdió casi dos horas de su tiempo yendo a verla. No hagan ustedes otro tanto.

El otro lado del espejo…

Durante décadas quien esto suscribe ha asistido a las sesiones en versión original subtitulada en castellano de ese local imprescindible que es el Avenida, con sus cinco salas, referente y punto de encuentro de la cinefilia sevillana. Años y años de sesiones, en las tres salas de arriba y en las dos de abajo. Con total y absoluta normalidad. Con lo que ahora se le antoja como una pasmosa e inconsciente indiferencia.

Hasta hace tres semanas en que – ya lo saben, este es un heterodoxo blog de cine y cultura , en el que su titular se permite libertades – quien esto firma sufrió un esguince de rodilla, del que aún se recupera. Las escaleras son el mayor enemigo en estos casos. Para llegar a las salas de arriba citadas, del local citado, hay que salvar dos importantes tramos de ellas. Largos y extensos. ‘Selma’, la cinta de la realizadora afroamericana Ava DuVernay, una de las elegidas para debatir en nuestra próxima tertulia de cine del 8 de abril, se proyecta en una de ellas. Acceder, dadas estas circunstancias invalidantes, es una misión imposible. Quien esto suscribe, pues, ante esta situación, ha decidido verla doblada.

Cuando se cruza el otro lado del espejo se entienden tantas cosas… Se percibe, se siente y se experimenta lo que antes ni siquiera existía. Las injustas barreras arquitectónicas, por ejemplo. Cuando en el otro lado del espejo existe un universo paralelo de problemas de movilidad – graves o leves, permanentes o temporales – las ciudades son hostiles y una fuente inagotable de obstáculos insalvables para tantas y tantas personas invisibles. Como las escaleras del Avenida de nuestros amores cinéfilos.

En cartelera: Marchas, mapas y vivencias…

 

En este primer viernes de marzo, la oferta de estrenos incluye varias películas de procedencias y géneros diversos. Comenzamos por las tres que se proyectan en versión original subtitulada. De ellas, dos en el Avenida y una en el Nervión, en horarios a consultar.

La primera de ellas es la estadounidense, ‘Selma’, de la realizadora afroamericana Ava DuVernay. Un drama histórico sobre la marcha que encabezó Luther King, desde la ciudad que da nombre al filme, para conseguir el voto para su raza. Sus referencias son excelentes, hay que verla y es una de las elegidas para debatir en nuestra próxima tertulia de cine del miércoles, 8 de abril.

La segunda es la anglo-irlandesa, ‘Calvary’, de John Michael McDonagh. Trata de un sacerdote de una pequeña comunidad amenazado de muerte a corto plazo, por uno de sus feligreses, que se ampara en el anonimato y en el secreto de confesión. Un humor muy negro, en clave de intriga, que ha gustado a la crítica y que hay que ver.

La tercera es la última propuesta de David Cronenberg, ‘Maps to the stars’, también seleccionada para nuestra tertulia. Una sátira sobre la fama a través de una familia más que particular, que ha suscitado una intensísima división de opiniones. Pero está claro que no hay que perdérsela.

Ya doblada, tenemos la coproducción entre Reino Unido, USA, Alemania y Bélgica, ‘En tercera persona’, de Paul Hagis. Cuenta tres historias, entre el drama y el romance, en las que nada es lo que parece. Tiene un reparto de lujo en el que destacan Liam Neeson, Mila Kunis, Kim Basinger y Adrien Brody. Contraste de pareceres.

Espléndidas reseñas ha obtenido, por el contrario, la franco-argentina, ‘Refugiado’, de Diego Lerman, sobre la violencia machista vivida a través de los ojos de un niño. De visión obligada.

Por último, está el biopic sobre Juan Ramón Jiménez, ‘La luz con el tiempo dentro’, de Antonio Gonzalo, en el que se hace un repaso a los momentos más importantes en la vida del poeta y Premio Nobel. No se han encontrado referencias de la prensa especializada, pero ha sido muy bien acogida por la familia del escritor y por la Fundación Zenobia-Juan Ramón.

Post scriptum: Tras redactar estas líneas, quien esto suscribe tuvo conocimiento de la muy autorizada opinión de la crítica y experta en análisis fílmico feminista Pilar Aguilar Carrasco. Dicha experta – cuyo libro autobiográfico, “No quise bailar lo que tocaban”, de lectura más que recomendable, tuvo la abajo firmante el honor de presentar en la librería Relatoras, dejando constancia de la crónica en este blog – denuncia la burda, vulgar y tosca misoginia, de niveles insultantes, de la película anglo-irlandesa, ‘Calvary’, de John Michael McDonagh, estrenada ayer y recomendada aquí.

Escrito queda, porque esto le resta drásticamente valores a un filme por esquemático, sexista y tendencioso, de fondo y forma.  Todo ello, aunque, lamentablemente, tantas miradas supuestamente autorizadas ni lo adviertan o lo consideren dentro de la normalidad o como rasgos de humor… Y para que las personas sensibles se abstengan de su visión. Como quien esto firma, sin ir más lejos. Están, pues, avisad@s.

 

‘La Palabra y la Imagen’. Temporada 3: Guerras y batallas

Las misiones iraquíes de Chris Kyle, el marine que pereció por fuego amigo, un héroe oficial de la América Profunda y las batallas privadas de una pareja en una elegante estación de esquí en los Alpes. Una cinta estadounidense, a caballo entre el western y el bélico y otra sueca entre el drama, el thriller psicológico, la sátira y el humor negro. Las miradas de un clásico viviente y de un realizador de la nueva hornada escandinava. Seis candidaturas al Oscar, de las cuales consiguió el de la Mejor Edición de Sonido, la una y Premio del Jurado en Cannes y Giraldillo de Oro al Mejor Guión en el SEFF, la otra.

Dos películas y dos visiones del cine que centraron esta, otra vez y que no decaiga…, multitudinaria sesión de La Palabra y la Imagen. O lo que es lo mismo, ‘El francotirador’, de Clint Eastwood y ‘Fuerza mayor’, de Ruben Östlund. La invitada prevista, Amalia Bulnes, no pudo estar y Miguel Olid Suero – con quien la tertulia y quien esto suscribe tienen una deuda de gratitud permanente – hizo los honores, con la lucidez y penetración que le caracterizan. Situó muy bien el filme, desprendiéndolo de su carga ideológica, sin obviarla, pero centrándose en sus aspectos técnicos y narrativos, su presupuesto, su taquilla, su recepción en USA y en Europa…

El debate fue intenso y estimulante, como suele. Con el acuerdo general de la estima y admiración por su director, se cuestionaron su puesta en escena; la ideología ultraconservadora que la impregna desde el primer al último plano; el esquematismo de sus planteamientos; su linealidad y carencia de emoción; su belicismo; su ausencia de matices en personajes y situaciones; su visión tan maniquea y despersonalizada del enemigo; su final tan épico y patriótico, en el peor sentido; su admiración por un villano, su exceso de testosterona…

Por contra, otras voces apreciaron su calidad formal; su factura impecable: su emotividad; su crítica a los desastres de la guerra; su visión tan desoladora de un protagonista roto; su final intenso; su modernidad con respecto al clasicismo de su realizador; sus apuntes del personaje central en la vida civil y en el ambiente familiar; su visión fugaz del hermano; su compromiso con los compañeros de trinchera…

Los paisajes nevados, la grandiosidad de los Alpes, la sobrecogedora belleza de unas montañas únicas y, al tiempo, la claustrofobia desasosegante del entorno, fueron destacados en ‘Fuerza mayor’. Así como su excelente fotografía, sus registros diversos y bien ensamblados y la radiografía de una familia de la alta burguesía tan aparentemente modélica a la que una avalancha provoca una debacle.

Sobre su cuestionamiento de los roles de género hubo más discusión. Desde quienes vimos en ella una radiografía lúcida y crítica de la condición masculina, hasta quienes la encontraron tramposa. Desde quienes situaron la perfidia en la mujer, hasta quienes le reprocharon al marido su ausencia de honestidad. Se empatizó con él tanto como con ella.  El final, ambiguo y abierto, en el que se resitúan aparentemente los estatus de cada cual, también cosechó división de opiniones, y la niña y el niño del matrimonio fueron considerados más bien odiosos. Se resaltaron algunos divertidos personajes secundarios…

Volvemos el miércoles, 8 de abril, con dos películas prometedoras, que se estrenan pasado mañana, viernes, 6 de marzo. ‘Selma’, de Ava DuVernay, un drama histórico con Luther King de protagonista, que viene precedido de excelentes referencias y ‘Maps to the stars’, de David Cronenberg, que ha cosechado una intensísima división de opiniones críticas. Nuestra invitada y anfitriona será Amalia Bulnes Castillo.

Gracias a Manuel de Medio, a La Casa del Libro de Sevilla, a Miguel Olid Suero por su generosidad, a Juan Antonio Hidalgo, con el que tenemos el placer de contar muy a menudo, a Jesús Mayo, quien me ha regalado un libro sobre realizadoras y a l@s mejores tertulian@s del mundo mundial que eleváis el listón de la calidad y participación en cada encuentro. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.