Archivo diario: marzo 7, 2021

Goyas 2021: Sonrisas, lágrimas, duelo, esperanza y… mujeres

Quien esto firma se ha atrevido, sin ser experta ni estar cualificada para ello, a escribir en su muro y en su página cinéfila de Facebook un largo comentario sobre esta Gala, que ha suscitado algún interés. Así que ha decidido reproducirlo libremente en esta entrada, añadiendo algunas consideraciones más. Todas intensamente subjetivas, personales e intransferibles, desde su posición como espectadora.

Para empezar, su más enérgica repulsa a los obscenos e intolerables comentarios machistas de dos sujetos, por llamarlos de alguna manera, que se colaron en el audio de TVE en los momentos previos a la ceremonia. Hacían alusión – pueden ver el video en redes y prensa, si no lo han hecho ya, es viral – ante la imagen de Marta Nieto, es mi prima – luego uno de los ínclitos se apellida igual – a su físico y al de las demás actrices con “perlas” como estas: “Esta (por Nieto) está muy buena, porque las demás son esqueletillos… Para mí, para mí… Es la que está más buena (también por Nieto) y también la Nancy Pelosi (por Nathy Pelosi)… y otra llena de tatuajes, pero puta, puta, puta, putón verbenero, esta cobra seguro” LITERALMENTE. No se sabe aún si pertenecen a la plantilla del Ente Público, si a otros medios o si eran espectadores que curioseaban por allí, pero sí que deberían ser identificados y penalizados. Esto a dos días del 8M. Y aún dicen que el feminismo no tiene razón de ser…

Por lo demás, la Gala resultó impecable, excelente, sobria, contenida, respetuosa, sabiendo marcar muy bien los tiempos, con una puesta en escena elegante y visualmente hermosa, pero sin exceso alguno e intensamente emotiva. El escenario, sin público abajo, fue un ascua de luz cuando un excelente Banderas – que dominaba como nadie tan impresionante espacio escénico, que transmitía como nadie… ya volveremos sobre él – dijo: “No hay nadie en las butacas, pero no estamos solos” y se encendieron múltiples paneles electrónicos que permitieron ver a l@s candidat@s en sus casas, al menos en interiores, con sus equipos, familia y gente querida. Fue algo tan impresionante como mágico.

Por lo demás, la Gala eliminó sabiamente los chistes malos, los “gags” que nos provocaban vergüenza ajena, las frases guionizadas, presuntamente ingeniosas, que quienes presentaban los premios se veían obligad@s a pronunciar. Antes al contrario, todo fue como debía, dando paso a cada galardón sin subrayados, ni énfasis. Tampoco cuando quienes los entregaban eran estrellas de la talla de Penélope Cruz o Pedro Almodóvar. Aunque Carlos Areces, eso le honró, sí le enviara un mensaje de fuerza a su colega enfermo Jordi Sánchez.

Y hablando de estrellas – gran trabajo de Banderas, de nuevo, entre sus amistades de la Meca del Cine o del cine europeo… – saludaron, y apoyaron, al cine español a lo largo de la transmisión, vía satélite, nombres propios tales como Robert de Niro, Emma Thompson, Benicio del Toro, Dustin Hoffman, Salma Hayek, Charlize Theron o Guillermo del Toro entre tant@s otr@s.

Por lo demás, se guardó un minuto de silencio por quienes nos arrebató el maldito virus maldito. Por lo demás, se mencionó a quienes nunca se visibiliza porque tienen oficios imprescindibles en la industria audiovisual que no son ni nominables, ni premiables. Por lo demás, una enfermera comprometida y entregada a la causa de l@s enferm@s y sus familias, presentó el Goya de Honor.

Por lo demás, en el In memoriam, que fue bellísimo y muy bien entonado el tema por Vanesa Martín, no sólo se rindió un tributo a l@s cineastas desaparecid@s – con la excepción de Rosa María Sardá, que pidió expresamente a la Academia que no se la incluyera – sino que se hizo extensivo a TODAS las víctimas de TODOS los países del mundo con sus nombres sobreimpresionados en un mapa.

Por lo demás, y así se lo ha contado esta firmante en la entrada anterior a esta del blog, ha sido la edición de las mujeres. Con un 41%, tal como lo expresó el director de la Academia Mariano Barroso, estuvieron representadas en prácticamente todas las categorías, aunque no se las premiara tanto en algunas de las más atípicas. Pero sí se hizo historia al premiar por primera vez a una mujer por la Mejor Dirección de Fotografía. O lo que es lo mismo, a Daniela Cajías por ‘Las niñas’, que se llevó también con todo merecimiento el Goya a la Mejor Película.

Sí, la excelente película de Pilar Palomero, cuya crítica tienen en estas páginas y que puede, y debe, verse en Filmin. Una excepcional mirada de mujer se llevó el máximo galardón y ese sí que es otro motivo de orgullo inmenso a las puertas, en vísperas del #8M.

Por lo demás, hubo discursos reivindicativos y violetas. Y también, Alberto Sanjuan, antidesahucios. Por lo demás, una radiante y luminosa Ángela Molina recogió su más que merecido Goya de Honor. Por lo demás, vibraron las alegrías y las incontenibles emociones en las casas de l@s demás ganadores-as, con toda la frescura, vitalidad y energía a raudales que les propiciaba estar en espacios privados, aunque en buena y numerosa compañía. Por lo demás ni el presentador-organizador citado, ni la excelente María Casado fagocitaron con sus intervenciones la ceremonia, sino que la dejaron fluir de la mejor manera posible.

Hubo sí, puntos negros. Aitana no es Barbra Streisand – quien también saludó… – y el tema se le quedaba muy grande. Carlos Latre no es Pepe Isbert, ni Diana Navarro Lolita Sevilla. Ni se puede recrear a un genio más que con efectos visuales ni se puede entonar el Americanos os recibimos como si fuera un “blues” para hacer alardes vocales y despojándolo de toda sus cargas irónica y crítica.

Por lo demás, hubo reivindicaciones al cine, a la cultura, a su importancia sanadora en estos tiempos oscuros y a la esperanza de que veremos la luz al final del túnel. Una Gala, en resumen, difícilmente mejorable que debería, con todos sus aciertos enumerados, marcar un camino a seguir para las siguientes.

Escrito queda.