‘El drama’: Lo (im)perdonable

Esta firmante debe avisarles que esta no es exactamente una comedia romántica, ni tan siquiera un drama romántico al uso, aunque contenga algunos ingredientes comunes a dichos géneros. Como por ejemplo: una pareja atractiva, a punto de casarse, residentes en Boston, con trabajos interesantes, solvencia económica y, como no podía ser menos, amigos del novio y amigas de la novia, a su vez comunes a ella y a él.

Y no es una comedia romántica al uso, porque quien la filma y escribe es el director y guionista noruego, afincado en los Estados Unidos, Kristoffer Borgli, cosecha del 85, del que es su cuarta película. Las tres anteriores, muy celebradas por la crítica, que esta firmante no ha visto, podían inscribirse, por derecho propio, en un cierto cine independiente norteamericano, que transita entre la sátira, la crítica social, el drama y la comedia negra.

Y no es una comedia romántica al uso, porque su puesta en escena es muy singular y alegada de convencionalismos. Y no lo es porque cuenta el desarrollo del romance de los protagonistas – que en géneros más trillados ocupa todo el metraje… – a través de las confidencias que les hacen él a su mejor amigo y ella a sus mejores amigas, mientras escriben sus respectivos votos para la ceremonia.

Y no lo es por lo que narra y por cómo lo narra. Y no lo es por sus tratamientos y enfoques. Y no lo es porque sabe hacer estallar una bomba, de dimensiones tan explosivas como perturbadoras, en medio de un contexto tan aparentemente idílico. Y no lo es porque fractura un relato en el que unas vidas perfectas se van al traste y nos regala una conclusión tan abierta como inquietante.

Y no lo es por tantas cosas más que esta firmante no detalla para no incurrir en spoilers. Y no lo es porque es lúcida, inteligente, estilizada, caústica, cruel, incómoda y desasosegante. Y no lo es porque contiene reflexiones de muy hondo calado sobre la sociedad en la que vivimos y sobre nuestros valores e interacciones mutuas, que esta firmante no detalla para no incurrir en spoilers. Y no lo es…

Producción estadounidense, fechada en el año en curso, de 106 minutos de intenso y absorbente metraje. Ya se ha escrito sobre su director y guionista. De factura impecable, está muy bien fotografiada por Arseni Khachaturan y otro tanto puede decirse de su banda sonora firmada por Daniel Pemberton. Su reparto lo hace encajar todo a la perfección, con una Zendaya y un Robert Pattinson que lo bordan.

Sigue en cartelera. Quien esto firma les recomienda verla.

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