‘Cronos’: Contra el terror

Según la sinopsis de la imprescindible página de cosulta FilmAffinity esta película que nos ocupa: «narra el desarrollo de la Operación Cronos, el dispositivo activado el 17 de agosto de 2017 como reacción a los actos terroristas de las Ramblas y, horas después, en Cambrils.»

Actos terroristas perpetrados por jóvenes, algunos adolescentes unidos por vínculos familiares, hispano-marroquíes, aparentemente integrados en su comunidad natal de Ripoll, que se radicalizaron merced a las enseñanzas de un imán, constituyendo una célula yihadista.

El modus operandi fue, en ambos casos, arrollar a viandantes con sendas furgonetas en Barcelona y la localidad citada y el sangriento saldo fue de 16 muertos civiles, entre ellos dos niños de 3 y 7 años, además de los autores incluyendo al inductor en una explosión previa accidental, que impidió que lo hicieran contra el objetivo inicial de la Sagrada Familia…

‘Cronos’ se desarrolla en cuatro días en todos estos lugares con el protagonismo humano del amplio operativo desplegado por los Mossos d’Esquadra. Un operativo, al que luego se unieron otros mandos y cuerpos policiales y cargos políticos, autonómicos y del gobierno central, quienes, a la postre, capitalizaron la derrota de la célula, pese al impecable, entregado y agotador esfuerzo de dichas fuerzas de seguridad autóctonas.

Un operativo, un equipo humano, que, desde un puesto de mando improvisado y la calle, en los sitios mismos de los atroces hechos, debieron de identificar a los asaltantes, dilucidando previamente que se trataba de atentados, localizarlos y abatirlos, ya que no les daban ninguna otra opción.

Un operativo, un equipo humano, basado en personajes reales que, en un caso, aparece con su propio nombre – como el del Mayor Trapero, interpretado con su talento habitual por Pablo Derqui – y en otros con nombres ficticios como el de su brillante, entregada y ágil jefa de prensa, muy bien encarnada por Diana Gómez, o en el del siempre enorme Enric Auquer como el inspector al mando, entre un reparto coral en estado de gracia en el que destacar también las impecables composiciones de Israel Elejalde y Mónica López.

Respecto a esta última, reseñar que su torturada mossa – que contempla, con desgarro e impotencia, cómo los hermanos del compañero de colegio de su hijo, a quienes profesa tanto afecto como amistad tiene con su madre, porque les ha visto crecer comparten la autoría del terrible ataque – está basada en diversas profesionales como psicólogas, policías o asistentas sociales.

Estamos ante una película muy bien narrada, dialogada, con ritmo, acción trepidante cuando toca y que no descuida nunca el factor emocional, además de la eficiencia profesional, de sus criaturas a las que muestra en toda su intensidad personal sintiendo en carne viva a todas las víctimas.

Víctimas por cierto casi siempre, y respetuosamente, fuera de campo o desde unas Ramblas desoladas. Atenta también a los agravios comparativos de profesionales que se dejaron la piel ante la injustas componendas políticas autonómicas y estatales. Vibrante y catártica.

Producción española, fechada en el año en curso, de 118 minutos de absorbente metraje, que esta firmante ha visionado en su versión original catalana subtitulada en castellano. Su solvente guion se debe a Alberto Marini y la filma, con muy buen pulso narrativo, Fernando González Molina y, en su impecable factura, confluyen las bondades de la fotografía de Pau Castejón y de la banda sonora de Audrey Ismaël. De la calidad del reparto se ha escrito anteriormente.

Aún presente en la cartelera de Sevilla. Consulten locales, horarios y sesiones y no dejen de verla.

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