La inmortal obra de Jane Austen, en la que se basa la película que nos ocupa, ha conocido diversas adaptaciones al lenguaje audiovisual. A saber: tres miniseries de la BBC de 1971, 1981 y 2008, la muy notable película de Ang Lee, de 1995, y otra libérrima, en clave moderna y cómica ambientada en Los Ángeles, de 2011, hasta llegar a esta última versión.
Coproducción entre Reino Unido y Estados Unidos, fechada en el año en curso, de 131 minutos de metraje. Su guion lo escribe Diana Reid y la dirige la guionista y cineasta británica Georgia Oakley, cosecha del 88, segunda de su filmografía ya que su ópera prima ‘Blue Jean’ hubo ocasión de verla en la edición de 2022 del SEFF, en la Sección Historias Extraordinarias. Aquí tienen el enlace a su crítica en este blog:
SEFF 2022, 19 Edición. Historias Extraordinarias, ‘Blue Jean’: Sección 28
Siguiendo con la ficha técnica, su hermosa fotografía, pródiga en claroscuros, la firma Arnaud Potier y su sugerente e intensa banda sonora es de Roger Goula Sarda. Su reparto funciona muy bien, con menciones especiales para Daisy Edgar-Jones – sobre tod@s, ella – Esme Creed-Miles y George MacKay.
Cuando esta firmante ha aludido en el título de la entrada a comparaciones no odiosas, pero inevitables, estaba pensando en la versión ya citada de Ang Lee, con la que hay muchas diferencias de fondo y de forma, de tratamiento y de puesta en escena, en ambos sentidos, positivo y negativo. Siempre en la opinión personal e intransferible de quien esto suscribe.
En el saldo, por llamarlo así, positivo destacar la frescura y el rejuvenecimiento de sus protagonistas. De hecho, las tres hermanas Dashwood, Elinor, Marianne y Margaret tenían respectivamente 19, 17 y 13 años y su autora contaba 20 cuando la finalizó. En cuanto a los caballeros, Edward Ferrars contaba con 23, John Willoughby, 25 y el coronel Brandon, 35.
Claro que estas edades, en la época georgiana, no pueden asimilarse a sus equivalentes contemporáneas pero, aún así, las y los protagonistas lucen notablemente renovad@s, sin que eso le reste un ápice de mérito al talento, al carisma y al trabajo del reparto de la anterior.
Así que la mirada de la realizadora retrata muy bien a estas jóvenes, incluso la progenitora también lo es, tan cómplices y unidas tanto en las dichas, en su comunión con la naturaleza y sus hermosos paisajes, como en el infortunio de verse desposeídas de su hogar y de la herencia paterna en favor del único hijo de su progenitor, nacido de su primer matrimonio un hombre tan miserable como aún más lo es su esposa, por el hecho de ser mujeres en un tiempo, en un orden, tan injusto y patriarcal.
Pero, en la opinión personal e intransferible de esta firmante, la directora no acierta al desarrollar las relaciones de Elinor y Marianne, cuyas casi opuestas personalidades y comportamientos están correctamente reflejadas, con sus objetos amorosos, demasiado precipitadas y sin la necesaria evolución y el tempo, que sí estaba muy bien mostrados en el filme anterior.
O lo que es lo mismo, en la opinión personal e intransferible de esta firmante, la primera parte es muy superior a la segunda.
Todo ello será objeto de debate, un debate que se promete más que estimulante, en nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra, que tendrá lugar el próximo MIÉRCOLES, 4 DE NOVIEMBRE, A LAS 19.30, EN LA CUARTA PLANTA DE CASA DEL LIBRO VELÁZQUEZ. VÉANLA CUANTO ANTES, HAY QUE VERLA, Y ÚNANSE.