Primera, y gozosa, y notable, y estimulante e imaginativa, película de animación del Festival, que lo inaugura oficialmente aunque la Gala como tal se haya suspendido por el devastador accidente ferroviario. Inscrita en la Sección EFA que integra a las preseleccionadas para optar a los Premios de la Academia del Cine Europeo, compuesta por 13 filmes de temáticas diversas, 10 miradas masculinas y tres de mujeres…
A esta firmante, de entrada, ‘Viva Carmen’ le sedujo tanto como le provocó ciertas reticencias, por el tratamiento que podría darle a este mito literario que pagó con su vida, un feminicidio cobarde con todas las de la ley, el pretender hacer uso de su libertad a secas en general y de su libertad de elección amorosa en particular.
Pero… esta magnética e insobornable gitana de intensos ojos verdes, como aquí se la retrata, estaba en las mejores manos. En las del guionista, productor, ilustrador y director de animación francés Sébastien Laudenbach, cosecha del 73, cuyo prestigio lo avalan títulos como ‘La niña sin manos’ (2016) o ‘¡Linda quiere pollo!’, codirigida con Chiara Malta (2023).
En las mejores manos, de mirada promujeres, que rehúyen tópicos y clichés al uso. En las manos de un dibujante cuyo estilo se ha descrito como «sustractivo, minimalista y profundamente expresivo, donde prima la economía de líneas y el gesto caligráfico sobre el realismo» o lo que él mismo calificó como de «línea rota», de forma inacabada y transparente, que invitan a quien los disfruta a rellenar los espacios vacíos y completar la silueta»
Con esas señas de identidad, con ese compromiso, el realizador nos sumerge en la Sevilla de mediados del siglo XIX, en una Sevilla frondosa y vitalista de tabernas, de buenas gentes que delinquen para sobrevivir, en los márgenes de una sociedad en la que las mujeres y l@s niñ@s son los grandes protagonistas, siempre acosados por gentes de orden ejemplificada en el posesivo y celoso cabo Don José y en héroes populares como, ay dolor, el torero Escamillo.
Sabedor de su destino trágico por unas circunstancias que no se relatarán, un chico de 13 años, ayudado por un grupo de pillastres y la fascinante ladrona amiga de la protagonista vivirán toda una serie de aventuras a fin de cambiarlo. ¿Lo conseguirán o no? Ah, para eso tendrán que verla.
Porque hay que verla, y gozarla como se merece, esta versión singular, hermosa y llena de cálidas fraternidad y sororidad, que desafía los tópicos y las convenciones, que está habitada por el encanto, la imaginación, la aventura y, pese a todo y a todas las circunstancias, de alegría de vivir.
Y que rinde un bello homenaje, con las notas de la inmortal ópera de Bizet de fondo, a ese «pájaro libre» que es la heroína. Ni se les ocurra perdérsela. Muy recomendable para niñ@s y adult@s de todas las edades.