‘Holmes and Watson, Madrid days’: Spanglish Sherlock

La genial e irresistible figura de Sherlock Holmes ha sido objeto de todo tipo de versiones cinematográficas, teatrales y televisivas. Como ejemplo, un pequeño muestrario de quienes, tras la cámara, se han interesado por él, desde el año ¡¡¡1900!!! hasta nuestros días. Jack Rawlins, Roy William Neill, Terence Fisher, Jack Hill, Nicholas Meyer hasta el reciente Guy Ritchie, pasando por el genio Billy Wilder. Y el personaje ha tomado los rasgos de, entre otros, John Barrymore, Clive Brook, Reginald Owen y Basil Rathbone, sobre todos. Pero también lo han encarnado Peter Cushing, Christopher Lee, Nicol Williamson, Robert Stephens o Robert Downey Jr. Y Benedict Cumberbatch en la magnífica e innovadora serie televisiva titulada simplemente ‘Sherlock’.

Y hete aquí que a esa nómina desigual, pero interesante, de realizadores se une ahora el nombre de José Luis Garci. Y el artífice de la idea de pasear a ambos e inseparables personajes por el Madrid de Galdós, ha sido nada menos que Eduardo Torres-Dulce, coguionista junto al director y Fiscal General del Estado.

En el año de gracia de 1890, Holmes y Watson se trasladan a Madrid para seguir los pasos de Jack el Destripador quien, presuntamente, ha recalado en la Villa y Corte para seguir asesinando a míseras y explotadas mujeres prostituídas. En torno a la visita de tan ilustres personajes, se congregan para hacerles los honores de la capital aristócratas, políticos, artistas, periodistas y, desde luego, policías.

La intelligentsia hispana y la empresa también están representadas en este mosaico que, en batiburrillo y entre fiestas y reuniones de alto y bajo nivel, rodean a los británicos. Entre los primeros destacan las apariciones estelares de Pérez Galdós – como siempre, eficiente Carlos Hipólito – y de un Isaac Albéniz, de poblada barba, que no logra ocultar los rasgos de otro poderoso amigo del director, Alberto Ruiz-Gallardón, actual titular de la cartera de Justicia y sobrino biznieto del compositor. El conocido diplomático Inocencio Arias es otro cameo clásico en la filmografía del realizador.

Todos ellos, colectivo mayoritariamente masculino plural, intentan componer la imagen de una ciudad mundana y poliédrica, recorrida por intrigas y corrupciones pero, en realidad, plasman un Madrid de guardarropía, rancio, clasista, conservador y plagado de tópicos y clichés. Capítulo aparte merece el tratamiento dado a las mujeres. Inesperadamente, Watson – irregular García Pérez – es aquí un seductor nato casado en segundas nupcias con una chica y roneando con una joven dama de la capital española. Ambas encarnadas por Leticia Dolera y Manuela Velasco respectivamente. Las dos muy liberales para su tiempo, pero siempre en función de los intereses del doctor. En cuanto a la mítica Irene Adler, reconvertida en soprano y amante de Holmes, Belén López la persigue refinada, pero la convierte en altiva y con un tic de suficiencia. Y Macarena Gómez hace desvalida y poco creíble a su víctima.

La intriga criminal es lo de menos, tal es la dispersión y torpeza de un guión en el que ambos protagonistas sólo hablan en su idioma original en una escena y en el que ni siquiera el celebérrimo habitante de Baker Street hace gala de sus brillantes dotes de observación y deducción, más que desvaídamente. Gary Piquer lo retrata con desgana. Es un S. H. otoñal, pero no romántico, ni caústico, insoportable y déspota con la señora Hudson y, horror de horrores, hasta converso taurino.

En definitiva, he aquí una cinta que, pretendiendo ser sutil, resulta evidente. Pretendiendo ser compleja, resulta plana. Pretendiendo ser exquisita, resulta cateta. Pretendiendo ser inteligente, resulta burda. Pretendiendo ser liberal, resulta estrecha de miras. Pretendiendo ser elegante, resulta obvia. Una indigestión madrileña para los héroes de Conan Doyle.

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2 Respuestas a “‘Holmes and Watson, Madrid days’: Spanglish Sherlock

  1. En su día ya me olía bastante mal, suena a ejercicio de desmitificación un tanto ‘friki’, ¿no?

    Siendo sincero, a mi Garci como que no, hasta en sus películas más ‘aplaudidas’, como puede ser por ejemplo ‘El crack’, no veo gran cosa y eso que la persona como tal me cae bien, pero ya su cine es otro cantar.

    Saludos.

  2. Pues sí, Jesús. De acuerdo. Un abrazo.

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