‘Lo imposible’: Más allá de las lágrimas

Del terror gótico y fantástico de su exitoso debut con ‘El orfanato’, el barcelonés Juan Antonio Bayona ha dado un salto cualitativo y cuantitativo – en medios, en producción, en proyección internacional, en un equipo técnico- artístico apabullante y de primera línea, en localizaciones – hacia el cine de catástrofes con rostro humano y basado en una historia real.  Geográficamente además, un salto hacia el océano Índico en dónde sitúa la acción, en aquel tsunami fatídico del 26 de diciembre de 2004.

En efecto, un matrimonio y sus tres hijos varones se disponen a iniciar unas vacaciones invernales idílicas en el paraíso de la costa tailandesa. La cámara los sigue desde su viaje en avión, en un vuelo algo turbulento, donde ya se nos ofrecen algunas pinceladas de las personalidades de los protagonistas, hasta su llegada a su lujosa estancia hotelera y, posteriormente, a  la celebración colectiva de una Nochebuena especial a pie de playa. Y una Navidad radiante y luminosa, hasta que el infierno se hace presente

El ojo de la cámara de Bayona, a través de la prodigiosa fotografía de Oscar Faura y del muy cualificado departamento de efectos especiales con los que ha contado, nos provoca una impactante inmersión en el terror sin paliativos de un mar amenazante y destructor, en la devastación de unos paisajes naturales de prodigiosa belleza y su conversión en un escenario de destrucción y muerte, en el que cada objeto, cada árbol, cada planta, cada edificación, cada playa, cada roca, cada vehículo, al servicio del placer de unos turistas privilegiados,  se transmutan en armas de destrucción masiva contra toda criatura viviente.

Y a tal desolación sobreviven una mujer – una estremecedora Naomi Watts, desde aquí y ahora lo digo, probable candidata al Oscar a la Mejor Actriz – y un niño, el hijo mayor, asombroso Tom Holland, que deben aprender a sortear toda clase de penalidades, mientras un hombre, excelente Ewan McGregor  y dos niños pequeños, magníficos Samuel Joslin y Oaklee Pendergast, los buscan en unos escenarios apocalípticos.

El realizador apuesta fuerte por provocar la emoción sin paliativos, hasta el llanto, hasta una sentimentalidad tan límite como las situaciones en las que la historia se desenvuelve, hasta unas descargas emotivas que no dan tregua al espectador, acentuadas por la potente banda sonora de Fernando Velázquez y Michael Kamm y en las imágenes que las acompañan. Este subrayado tan excesivo como innecesario, se le ha reprochado con justicia. Y, no obstante…

No obstante y pese a las tramposamente inducidas lágrimas, subyacen emociones genuinas. Más allá de las lágrimas, hay un drama más grande que la vida bien contado y resuelto. Más allá de las lágrimas, hay un relato coral bien ensamblado, que sabe interactuar con los personajes centrales. Más allá de las lágrimas, hay un reparto de secundari@s bien dibujad@s, tal que nuestras Marta Etura y Geraldine Chaplin. Más allá de las lágrimas, hay un respeto hacia los sujetos reales, María Belón y su familia, a los que no se traiciona. Más allá de las lágrimas,  el ritmo no decae. Más allá de las lágrimas, hay un gran grupo humano que ha creído y ha sabido cuidar a este producto comercial digno e intenso. Y eso se nota.

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2 Respuestas a “‘Lo imposible’: Más allá de las lágrimas

  1. Estoy completamente de acuerdo contigo: a pesar de verse las trampas, consigue meterte hasta el fondo (nunca mejor dicho) de la historia. Un beso.

  2. Gracias, Federico. Cuento contigo para la tertulia y ya quedamos. Te mandaré un privado en el face. Besos.

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