Archivo diario: enero 22, 2013

‘Django desencadenado’: La cabaña del tío Quentin…

No deja de resultar curioso que hayan coincidido este año, en la cosecha de las nominadas a los premios mayores del celuloide hollywoodense, dos misiones imposibles de la CIA, véanse ‘Argo’, de Ben Affleck y ‘La noche más oscura’, de Kathryn Bigelow. Y dos visiones de la esclavitud, en el mismo tiempo histórico, pero radicalmente distintas en sus géneros, aproximación y factura. Así, ‘Lincoln’, de Steven Spielberg y esta que nos ocupa, de Quentin Tarantino.

En el año de gracia de 1858, dos antes de que comience la Guerra Civil, un singular y extravagante dentista alemán, – arrebatador Christoph Waltz, con un Globo de Oro ya en su haber y una candidatura al Oscar, por esta composición – en realidad, cazarrecompensas, se encuentra casualmente con una caravana de esclavos destinados a ser vendidos. Encadenados, harapientos, casi desnudos en el gélido invierno, uno entre ellos llama la atención del peculiar doctor y, tras un trato que se sella con sangre, le acompañará en un itinerario en busca de los malvados cuya cabeza es puesta a precio. Y lo hará a cambio de su libertad y de la promesa de encontrar a su mujer perdida.

Con estos mimbres, muy esquemáticamente expuestos, y un arranque de antología, aborda el realizador de Tennessee un intenso relato fílmico de 165 minutos en el que están presentes sus más desbordantes  señas de identidad. En el que están presentes todas las influencias que conforman su rabiosamente personal filmografía tales como el spaghetti western, en este caso. Con temazos musicales, otra constante en su cine, de, entre otros, James Brown y Ennio Morricone. Está inspirada muy libremente en un filme de Sergio Corbucci, `Django’, que protagonizó Franco Nero, actor que tiene un pequeño papel aquí . Otro guiño…

Así que toma al asalto el salvaje Oeste, sin clemencia, ni compasión, y pone en solfa sus tópicos e iconografía, con esa irreverencia que le caracteriza – ¡¡¡ese hatajo de zafios representando  al ku klux klan, cegados por sus antifaces!!! -. Con esa ironía feroz, que no deja títere con cabeza. Pero también mostrando sin paliativos el trato más brutal que el profundo Sur, que la América, que se tenía por culta y refinada, dispensaba a las gentes de color, a sus esclavos de por vida.

Y, tratándose de él, no nos ahorra la violencia física más explícita con ese tratamiento casi gore y paradójicamente estilizado, marca de la casa. Y, tratándose de él y, como cabía esperar, el filme está poblado por villanos de categoría. Mención especial al que compone tan bien el excelente Leonardo Di Caprio. No se puede decir otro tanto, sin embargo, de aquel al que da vida Samuel L. Jackson, demasiado paródico y caricaturesco. En cuanto a Jamie Foxx, su personaje resulta excesivamente pétreo. No por ir de incógnito y oculto, está justificado tal hieratismo.

Cabe reprocharle una cierta desmesura y la ausencia de personajes femeninos con identidad y significativos, con voz propia. Ni siquiera al de Kerry Washington se le saca partido, ni tampoco al de la dama sureña de Laura Cayouette. Lástima, porque hubieran enriquecido aún más la narración. Con todo, y pese a no ser tan redonda como la magnífica ‘Malditos bastardos’, una cinta tan corrosiva como disfrutable, tan iconoclasta como subversiva… el lado oscuro de ‘La cabaña del tío Tom’.