‘Alacrán enamorado’: Camada negra, pegada blanca

“El ring es el único sitio donde merece la pena estar”, “Las mujeres y el ring no casan bien”. Estas son dos de las frases significativas que pronuncia Carlos Bardem intérprete y autor de la novela del mismo título, en la que está basada esta película de Santiago Zannou – ‘El truco del manco’ – y cuyo guión coescriben ambos. En el metraje de cien minutos de esta cinta hay mucho boxeo en el ring, en el gimnasio que prepara a los futuros púgiles, y en la calle, a puñetazo limpio contra el-la extranjero-a. Y muchos hombres, mucha testosterona. Tan sólo una mujer, la chica. Especial, atípica, pero la chica…

La historia trata sobre Julián, un joven neonazi de familia desestructurada, que forma parte de un grupo extremadamente violento en el que están integrados su mejor amigo y sus colegas más cercanos. El líder, que proporciona la coartada ideológica para sus “acciones” en el exterior y se lucra con ellas, es un abogado cuyas manos están llenas de la sangre derramada por aquellos a quienes arenga y que hacen el trabajo sucio. Lo encarna, con solidez y cinismo, un Javier Bardem experto en villanos. Pero el protagonista dará, con la ayuda del amor de una mulata y la amistad de sus preparadores físicos, un giro radical a su vida.

‘Alacrán enamorado’ tiene una impecable factura, está bien filmada – aunque de manera efectista, abusando de la cámara lenta, – en especial en las escenas de violencia urbanas y en el cuadrilátero. Sus protagonistas, muy preparados físicamente, tienen la presencia y los músculos requeridos. Describe bien el ambiente densamente masculino en el que se ubica. No sólo desde el punto de vista de la amistad, sino desde el de la ferocidad. Sí, pero…

Es previsible de principio a fin. Sus actores más jóvenes aún tienen mucho que aprender. Está al borde de la inteligibilidad, al punto de subtitulado, por la muy deficiente vocalización del reparto. El tándem Carlos Bardem- Juan Carlos Vellido, ambos ajustados, aunque tópicos, está muy influenciado, salvando las abismales distancias, en la camaradería masculina entre Eastwood y Freeman, de ‘Million Dollar Baby’, pero sin su intensidad y hondura. Resulta inverosímil y forzada la evolución del personaje central y su romance interracial. Raras veces emociona, pese a estar desarrollando un relato pretendidamente negro y de alto voltaje. Demasiado habitada por lugares comunes, por dejá vu de un género que ha dado al cine obras mayores. Por cierto, si no quieren perderse el final, vean los títulos de crédito.

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