Archivo diario: agosto 22, 2013

‘En cartelera’: Limbos, infiernos y paraísos…

 En el penúltimo viernes de este tórrido agosto que nos castiga, destacamos los estrenos sobre el papel más interesantes que oferta la cartelera. Con las más que razonables dudas sobre si las salas sevillanas estarán a la altura de las circunstancias o, por el contrario, como viene siendo su tónica habitual, condenarán al limbo de lo invisible a cintas estimables y más que dignas de verse…

Comenzamos por un drama norteamericano que sí veremos, también en v.o.s, y que es el único estreno previsto – y confirmado – en nuestro aún único reducto cinéfilo, el Avenida. Así, que mal pinta el panorama para el resto de títulos… Se trata de ‘El último concierto’, ópera prima de Yaron Zilberman y con un reparto de élite que incluye a Philip Seymour Hoffman, Christopher Walken y Catherine Keener. Sobre un cuarteto musical enfrentado a una difícil tesitura profesional y personal. Las referencias son muy positivas. Se destacan el guión, la realización, el tratamiento de la historia y las interpretaciones.

 Y otros dos dramas, pero esta vez del Viejo Continente . Ambos se proyectaron en nuestra ciudad el pasado noviembre, dentro de la Sección Oficial del Festival de Cine Europeo. Hablamos de la coproducción entre Alemania, Francia y Austria, del director de esta última nacionalidad, Ulrich  Seidl, ‘Paraíso: Fe’. Forma parte de una trilogía. La dedicada al Amor, que también se exhibió en el Certamen y se nos quedó inédita la semana pasada, y la que glosa a la Esperanza. En la que nos ocupa, que puede que no la veamos…, se fustiga al fanatismo religioso y sectario, al integrismo católico más siniestro. Muy recomendable.

Por último, la magnífica,  también coproducción entre Bélgica, Luxemburgo, Francia y Suiza, ‘Perder la razón’, del belga Joachim Lafosse. Sobre una terrible y dramática visión de un hecho real. Excelente.

 Pero… quien esto suscribe se teme que, adormecid@s y embotad@s con los rigores estivales, no se atrevan con dos filmes adultos, osados, descarnados y transgresores. Nos siguen tratando como a menores de edad, tan sólo destinad@s a productos comerciales de consumo asegurado y fácil digestión, de usar y tirar. Y seguimos, pese a todo, clamando en el desierto.