Archivo mensual: septiembre 2013

‘En cartelera’: De aventureros y brujas…

Septiembre finaliza y nos depara varios estrenos de diverso interés. Por géneros, ganan los dramas combinados con relatos reales, de terror, fantásticos… Y tan sólo una comedia. En cuanto a nacionalidades, abundan las coproducciones europeas junto a dos españolas y una estadounidense.

El título estrella lo firma Alex de la Iglesia. Se trata de ‘Las brujas de Zugarramurdi’. Con un gran reparto. Carmen Maura, Terele Pávez, Mario Casas, Hugo Silva, Santiago Segura, Carlos Areces y un largo etc. Sevilla Cinéfila la ha visto y muy pronto tendrán la crítica en el blog. La otra de nuestro país está codirigida por Javier Asenjo y Miguel Angel Pérez. Trata sobre el reencuentro de dos amigos montañeros, unidos por el sueño de coronar una cima. Pendientes aún de verla, lamentamos dejar constancia de que sus reseñas no han sido positivas.

Y de otros aventureros de distinto signo, comandados por el visionario y personaje real, Thor Heyerdahl, que pusieron rumbo a la Polinesia en una balsa de madera nos habla ‘Kon- Tiki’, de Joachim Roenning y Espen Sandberg. Coproducción entre Noruega, Reino Unido y Dinamarca, de la que este blog dará cumplida cuenta muy pronto. Otra coproducción. Esta vez, franco belga, adaptación fílmica de la obra homónima de Boris Vian, ‘La espuma de los días’, de Michel Gondry, un drama fantástico, con Audrey Tautou a la cabeza del reparto. Y terminamos con la estadounidense, ‘Un hombre solitario’, de Brian Koppelman y David Levien. Nos llega con cuatro años de retraso y la proyectan en un sólo cine. Suscitó opiniones divergentes, pero todas destacaron el excelente trabajo de su protagonista, Michael Douglas.

‘Thérèse D.’: El discreto encanto de la burguesía

El parisino Claude Miller rodó y escribió el guión, junto a Natalie Carter, de  esta su última película, basada en la novela homónima de François Mauriac – en la que el apellido de la protagonista, como en el título original, es Desqueyroux – en 2012, gravemente enfermo de un cáncer, que acabaría con su vida el 4 de abril de ese mismo año. A título póstumo, el filme fue presentado un mes después en el Festival de Cannes. Existe otra versión cinematográfica de la obra, titulada en castellano, ‘Relato íntimo’, firmada por Georges Franju en 1962 y protagonizada por Emmanuelle Riva y Philippe Noiret.

Con 110 minutos de metraje, transcurre en los años veinte, en el suroeste francés. En esa época, eran frecuentes las bodas concertadas entre quienes poseían las tierras. Y así una joven independiente y de ideas propias, con un padre más bien librepensador, se casa con un terrateniente conservador. Aunque intente adaptarse a una existencia y a un matrimonio sin alicientes, la situación se le irá de las manos.

Es posible que la proximidad de la muerte, y el saberse su firmante en fase terminal, influyera en el tono del relato tan abúlico y exangüe. Tan carente de intensidad. Tan distante y casi abstracto. Con esos saltos temporales, a veces vertiginosos, en los que la premura por condensar la narración pasa factura al desarrollo de la historia y de los personajes. El tratamiento de estos últimos es tan paradójico y contradictorio como la propia puesta en escena. Junto a escenas muy conseguidas – esa que da cuenta del horror de la protagonista ante la crueldad de su cuñada cazadora, la intimidad entre ellas… – otras que, siendo sustanciales, pasan desapercibidas.

Otro tanto puede decirse del reparto. Muy bien las composiciones de Gilles Lellouche y, sobre todo, de Anaïs Demoustier  y muy insuficiente la de Audrey Tautou. Cierto que rompe en mil pedazos la sombra de Amelie y eso se agradece. Pero apenas si deja traslucir su atormentado mundo interior, sus terribles contradicciones, su mutilada rebeldía… Su inexpresividad es total, porque así se lo han marcado. Un gran error porque se ha perdido una magnífica posibilidad de plasmar en imágenes un demoledor retrato en negro  de una clase social y de la alienación de una mujer en ella y en una unión equivocada, que la conduce al límite.

No solo cine. Toma I: En penumbra

Para la cosecha de los 70, ¿una generación perdida?

Un salón de actos atestado. Una expectación más que merecida. Una mujer que introduce al invitado y a su presentador. Unas luces que se apagan, contra todo pronóstico. Un hombre que ha leído, tan incisivo como cómplice. Un público que aún no conoce el argumento, pero sí la materia. Una radiografía de un tiempo y un país. La penumbra, tan aliada como enemiga. Un refugio engañoso, pero lícito, frente a la excesiva exposición. Unas tecnologías contra la intimidad. Unos cuerpos jóvenes que, a oscuras, se confunden. Una sexualidad colonizada por el relato pornográfico.

Una guerra que estamos perdiendo. Un conformismo inquietante. Un expolio terrible, que no estaba previsto. Una respuesta tibia e ineficaz ante tamaña agresión. Unas estrategias aún por formularse. Unas batallas lícitas, pero no contundentes. Un poder que devora y al que no se le hace frente. Unos creadores que debieron preverlo. Una generación que todo lo tuvo, pensó que para siempre, y todo lo perdió. Unas preguntas que han de reformularse. Una conclusión tan abierta como incómoda. Unas certezas que no son lo que eran.

Un periodista, Alejandro Luque. Un lugar, la Biblioteca Pública Infanta Elena de Sevilla. Un acto, Letras Capitales. Una entidad organizadora, el Centro Andaluz de las Letras. Un día como hoy, 24 de septiembre, tarde-noche de otoño. Un autor, Isaac Rosa. Una riqueza de ideas, de expresión, de pensamientos difícilmente transmisible. Una crónica nada cualificada e imperfecta de un evento estimulante y singular. Un libro presentado entre tinieblas, ‘La habitación oscura’, que la abajo firmante se propone leer lo antes posible.

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‘En cartelera’: Y no perdimos la razón…

Este pasado viernes que le quedaba al verano, nos dejó abundantes estrenos. No necesariamente estimulantes y más de lo mismo, salvo excepciones. También dos ausencias y una sorpresa. Entre los géneros, el drama, el thriller, la acción, el terror, la biografía, la adaptación literaria… Vayamos por partes.

Dos dramas, uno francés y otro norteamericano. El francés es, además, la adaptación cinematográfica de la novela de François Mauriac, ‘Thérèse Desqueyroux’ , de Claude Miller, que aquí se ha rebautizado como ‘Thérèse D.’ En fin… Como Sevilla Cinéfila la ha visto, quede pendiente su crítica en el blog. Así que no les adelanto nada. El norteamericano es ‘Incondicional’, de Brent McKorkle. Sobre una amistad de la infancia, que se recupera tras una tragedia. Las críticas se han dividido.

Y dos películas biográficas, o biopics, pero de muy distinto signo e intención. Ambas estadounidenses. La primera, ‘Rush’, de Ron Howard, retrata la rivalidad a todos los niveles entre los pilotos de Fórmula I, Niki Lauda y James Hunt. Ha concitado opiniones encontradas y hay quienes la recomiendan sólo a incondicionales de este deporte. Y la segunda, ‘Jobs’, de Joshua Michael Stern, sobre los comienzos del mítico y desaparecido Steve Jobs. Ha generado una expectación que, en cierto modo, se ha defraudado.

El terror lo pone la española ‘Omnívoros’, de Oscar Rojo. Acerca de un crítico gastronómico que se interna en el inquietante y peligroso microcosmos de unos restaurantes clandestinos. Sin referencias. Y otra del género, también de nuestro país, que, de momento, no veremos en Sevilla. Su título, ‘Para Elisa’, la dirige Juanra Fernández y va sobre una chica que, al cuidar de una niña vecina, vivirá terribles experiencias. También echamos en falta a ‘Esto no es una cita’, la comedia de Guillermo Fernández Croizard que ha obtenido buenas reseñas y premios. Como el del Público, en el Festival de Málaga.

Sólo nos compensa, en este caso, del nuevo registro de ausencias la recuperada, que ya dimos por perdida, ‘Perder la razón’, coproducción entre Francia, Suiza, Luxemburgo y Bélgica del realizador belga Joachim Lafosse. Proyectada en la Sección Oficial del Festival de Cine Europeo de nuestra ciudad e injustamente olvidada en el Palmarés, es una joya de visión obligada.

Verano de cine. Agosto. Toma III

El tórrido agosto nos dejó cinco películas de interés y las (im) pertinentes ausencias. Fundamentalmente coproducciones, dos cintas políticas, una basada en hechos reales y con el género dramático como común denominador. Otro dato curioso, sólo una estadounidense. Según se ha hecho en las tomas anteriores, se reseñan por orden de estreno.

Al filipino Brillante Mendoza le conocimos por su excelente ‘Lola’. En ‘Cautiva’, coproducción entre su país, Francia, Reino Unido y Alemania, da cuenta de un hecho real acaecido en 2001. Rodada en orden secuencial, describe el terrible secuestro de un grupo de personas, cooperantes en su mayoría, por parte de una facción islamista asiática. Consigue transmitir el pathos de las víctimas, pero descuida las interrelaciones entre ellas y sus verdugos, aunque están sugeridas. Una cinta a considerar, no sólo como documento, sino por la crítica política que contiene.

Como la franco-hispana-mexicana-colombiana,  ‘Colosio, el asesinato’, de Carlos Bolado. Relata con fuerza, verosimilitud, rigor, intensidad y sin dejar títere con cabeza, la doble investigación – oficial y paralela – del magnicidio que tuvo lugar en la persona del candidato del PRI a las elecciones presidenciales de México, Luis Donaldo Colosio, en plena campaña, en 1994.  Y que fue cerrada en falso y con un reguero de sangre…  A otras elecciones, no menos políticas aunque su ambiente sea el universitario, se refiere la argentina, ‘El estudiante’, de Santiago Mitre. Un relato agudo, candente, lúcido y efervescente, rodado impecablemente con un mínimo presupuesto.

Para terminar con el balance de este otro cine del mes que nos ocupa, dos películas muy estimables que, sin embargo, suscitaron las reservas antiespecistas y violetas que profesa quien esto firma. Se trata de la franco-belga, ‘Una casa en Córcega’, ópera prima de Pierre Duculot. Sobre la inesperada herencia de una casa, en una aldea corsa ignota, que recibe una chica insatisfecha con su vida y los cambios a los que da lugar la decisión de visitarla. Bellamente filmada y contada, las relaciones de quienes la protagonizan con los animales dejan bastante que desear…En el caso del refinado, culto, sensible y lúcido debut del estadounidense Yaron Zilberman, ‘El último concierto’, su punto flaco son los esquemáticos personajes femeninos. 

Como colofón, dar cuenta de que a dos de las cintas reseñadas las dábamos por perdidas y, más vale tarde…, las recuperamos felizmente. Son ‘El estudiante’ y ‘Una casa en Córcega’. Pero seguimos dando fe de las ausencias del curioso drama japonés  sobre adolescentes, ‘About the Pink Sky’, de Keichi Kobayashi, del documental español, ‘Kanimambo’, de Adán Aliaga,  y de la franco- germano- austriaca, ‘Paraíso: Fe’, de Ulrich Seidl, que forma parte de una trilogía de la cual, la dedicada al Amor, también se nos ha quedado lamentablemente inédita, aunque ambas fueron proyectadas en el pasado Festival de Cine Europeo de Sevilla.

‘La gran familia española’: Mucho ruido…

A la memoria de Vulcano, Toro de la Vega 2013, y esperemos que el último. A la de las víctimas que le precedieron. Contra cualquier triunfalismo. Contra la barbarie. Contra todo aquello que nos envilece como país.

El madrileño Daniel Sánchez Arévalo, guionista, productor y realizador, de la cosecha del 70, tuvo un celebrado y premiado debut fílmico con ‘AzulOscuroCasiNegro’, con la que obtuvo numerosos reconocimientos. Entre ellos, tres Premios Goya, y el ser destacado por la crítica como un cineasta a seguir. Luego vinieron los traspiés de las irregulares ‘Gordos’ y su estreno en la comedia, ‘Primos’. Hasta la que ahora nos ocupa, una de las cuatro cintas preseleccionadas por nuestra Academia para optar a la candidatura de Mejor Película de Habla No Inglesa en los Oscar.

La historia sigue a cinco hermanos varones hijos de un hombre, entusiasta fan de ‘Siete novias para siete hermanos’. Ellos, como sus modelos cinematográficos, tienen nombres bíblicos y en orden alfabético. Todos se reúnen en torno a la boda del menor que tiene lugar en plena final del Mundial de Fútbol de Sudáfrica, en el que la selección española se jugó el campeonato. El novio, algo confuso sentimentalmente. Dos de ellos, rivales por el amor de una mujer. Los otros dos, peculiares y lentos. Y la hija de uno de ellos, una niña muy despierta. La novia, la hermana, la chica, la madre con una ausencia muy presente, un secreto desvelado…

Con estos mimbres argumentales, el director se atreve – es arriesgado, para lo mejor y para lo peor, esto es algo incuestionable – con una mezcla de estilos y géneros, entre los que no acaba de encontrar el tono. Una amalgama de comedia romántica, indie, surrealista, agridulce, coral y, desde luego, a su bizarra y atípica manera – y mal que le pese – costumbrista. Una amalgama no siempre afortunada en la que, junto a destellos brillantes, tiene situaciones y diálogos sonrojantes. En general, está pobremente dialogada. Tiene un guión, que él mismo firma,  enrevesado y nada complejo en el que, buscando la singularidad, se topa de bruces con los lugares comunes.

Con unos referentes cinéfilos y mitómanos fácilmente reconocibles, a los que ha querido dar la vuelta entre el homenaje y la ironía, pero incurriendo en el quiero y no puedo. Irregular en su desarrollo, en su ritmo y en su puesta en escena. Le falta corrosividad y le sobra nostalgia. Incluso en el tratamiento de los personajes y sus interrelaciones, y el reparto intenta dar lo mejor de sí mismo… , promete más que cumple. Sugiere y no muestra. El buenrollismo excéntrico campa por sus respetos, con el fútbol y la familia como telón de fondo, más que como metáforas. La crítica la ha celebrado, en general, aunque con cierta división de opiniones. Quien esto firma, no se siente, en este siniestro 17 de septiembre, ni siquiera parte de la gran familia de este país. Así, que les deja la pelota en sus tejados.

‘La piedra de la paciencia’: Yo confieso

El  escritor, productor y realizador afgano, refugiado político en Francia, que vive entre París y Kabul, Atiq Rahimi, adapta en esta película su cuarta novela, del mismo título, que mereció el Premio Goncourt en 2008. Así nos lo hace saber la ficha técnica que proporciona el cine Avenida, donde la proyectan. También que es una coproducción entre Francia, Alemania y Afganistán, de 102 minutos de metraje y cuyo guión lo firman Jean Claude Carriére y el propio Rahimi.

 

 

La historia sigue a una joven mujer, en un país en conflicto y fieramente misógino. Con dos hijas pequeñas y un marido postrado en coma,  por una herida de bala en el cuello, que le causaron sus propios compañeros de armas, quienes, además, le abandonaron a su suerte. Como no se le permite ganarse la vida por sí misma, en un entorno devastado, y con su único familiar en paradero desconocido, abre su corazón al inconsciente cónyuge liberando así una pesada carga. Toma, además, algunas iniciativas que supondrán cambios sustanciales en su vida.

La piedra de la paciencia, según la leyenda autóctona, sería aquella con la que se pueden desahogar los males del corazón. Y, en este caso, este papel lo juega el esposo quien, aparentemente, permanece en estado vegetativo. Un hombre de aspecto severo, mucho mayor que ella, y cualquier cosa menos un compañero. Un hombre autoritario, carente de ternura que no le ha dado la felicidad. Un hombre que nunca la ha amado, sino que la ha poseído. Un hombre temible, a quien estaba ligada de por vida por lazos indisolubles.

El novelista y cineasta se posiciona inequívocamente, y eso es muy de agradecer, del lado de la mujer, de su oprimida protagonista, – una estupenda Golshifteh Farahani – así como también de su emancipada y liberal tía y único pariente, aunque esta última  sea escasamente creíble. Nos describe las circunstancias tan límites que atraviesa en un territorio tan peligroso y hostil, junto a su ternura con sus hijas y su firme determinación, pese a sus convicciones religiosas y al sentido de culpa que le ha sido inoculado, de sobrevivir y salir adelante.

Pero el estatismo se apodera de la función. Se la ha comparado, salvando las distancias, a ‘Cinco horas con Mario’. Y es cierto que las confesiones, algunas perturbadoras, que le hace al herido tienen más de un paralelismo con este modelo. No hay progresión en los personajes. Se mueven en círculos viciosos, se explican  oral y no visualmente. Reiterativa y cansina, con una puesta en escena muy teatral, aunque el autor lo desmienta, apenas reserva sorpresas salvo una más que discutible relación de la mujer, tan forzada como cuestionable. Bienintencionada, pero fallida.

‘En cartelera’: Espíritus, sí y Espíritu, no…

Ayer, viernes y 13 por más señas, nuestra cartelera se renovó, relativamente, con títulos en los que sobresale el Estreno de la semana, así con Mayúsculas, de una de las películas españolas preseleccionadas por la Academia de Cine para optar a los Oscars. Se trata de ‘La gran familia española’, de Daniel Sánchez Arévalo(‘AzulOscuroCasiNegro’), una historia coral de un grupo de personajes bastante atípicos, en el contexto de una boda que tiene lugar al tiempo que se celebra el Mundial de Fútbol de Sudáfrica. Sevilla Cinéfila la reseñará muy pronto.

Y otra española, el debut en el cine de Miguel Larraya, quien firma también su guión, ‘Afterparty’. Sobre un ídolo de adolescentes, protagonista de una serie de éxito, que se ve envuelto en una historia terrorífica. Las críticas han sido aún más aterradoras… De los tres documentales estrenados en otras ciudades más afortunadas de este país, en la nuestra vamos a ver sólo uno. Es sabido que no es el género favorito de los exhibidores locales. El elegido, en este caso, ha sido ‘Bajarí’, o Barcelona en caló, de Eva Vila. Acerca de un niño y su sueño artístico.

Pero se nos quedan inéditos, ‘Arraianos’, visto en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, de Eloy Enciso, un retrato atípico de una comunidad rural luso-gallega y, sobre todo, el inglés, ‘El Espíritu del 45’, nada menos que de Ken Loach, quien resalta las enseñanzas y valores postbélicos asumidos por la ciudadanía de la época. Lo dicho. Espíritus, sí y Espíritu, no.

Verano de cine. Julio. Toma II

En esta segunda toma del otro cine que nos ha deparado el verano y, repasando la oferta de la cartelera de julio, encontramos- en el mes en el que Sevilla Cinéfila cumplió tres años- al menos nueve películas de interés, reseñadas todas en el blog. Estadounidenses, europeas y latinoamericanas. Thrillers, dramas, alguna comedia y otra de terror. Y, por supuesto, las tan penosas como inevitables ausencias. Vamos a recordarlas someramente, por orden de estreno.

Como la coproducción franco-argentina-chilena, ‘Violeta se fue a los cielos’, de Andrés Wood, una atípica biografía, basada en el libro homónimo de su hijo Ángel, de las luces y las sombras en la vida intensa y atormentada de la gran Violeta Parra. O la tercera parte de la también más que atípica trilogía sobre los amores de Jesse y Céline, ‘Antes del anochecer’, del guionista y realizador tejano Richard Linklater, quien sitúa a la pareja, con una convivencia de largo recorrido y dos preciosas hijas en común,  de vacaciones en El Peloponeso. Divertida, lúcida, madura y amarga radiografía del amor y otras soledades.  Y el thriller psicológico hispano-argentino, ‘Sola contigo’, del bonaerense Alberto Lecchi. Acerca de una abogada de éxito, profundamente infeliz, a la que le dan un plazo de vida o muerte. Con una inmensa Ariadna Gil, cuya composición debería ser reconocida con una nominación a los Goya.

Sin olvidar a la elegante, culta y refinada- algo irregular, pero absorbente – última propuesta en llegar a nuestras pantallas del siciliano Giuseppe Tornatore, ‘La mejor oferta’. Sobre un experto en arte muy inexperto en las relaciones humanas. Otra gran performance de Geoffrey Rush. O a la fallida y autobiográfica cinta indie, ‘Keep the lights on’, de Ira Sachs quien narra en ella su conflictiva década de amor con un adicto. Con una premisa y un arranque atractivos, pronto deriva en aburridas reiteraciones. Una pena. Nada que ver con otra cinta independiente, una pequeña joya, ‘El último Elvis’, del argentino Armando Bo. Un ídolo, una admiración sin límites y una peligrosa referencia vital.

Y una notable película norteamericana de terror que no ha dejado a nadie indiferente, ‘Expediente Warren’: ‘The Conjuring’, del realizador malayo, afincado en USA, James Wan. Sobre una familia, su casa encantada y habitada por siniestras presencias y la pareja de expertos que les ayudan a deshacerse de ellas. También la singular ‘7 Cajas’ de Tania Schembori y Juan Carlos Maneglia. Made in Paraguay. Muy bien contada y filmada, pese a su exiguo presupuesto. Vista y no vista en nuestras ingratas salas. Como la muy interesante cinta política norteamericana, ‘The East’, de Zal Batmanjlig. Una ex agente del FBI infiltrada en una organización calificada como ‘anarco-terrorista’, que marcará un antes y un después para ella.

Para no terminar con el clásico ‘happy end’, damos fe de las ausencias en las carteleras de este mes que nos ocupa, de cinco títulos,  sobre el papel, prometedores. ‘Tú y yo’, drama intimista del italiano Bernardo Bertolucci’. El documental español, ‘Cámara lúcida’, de Carlos Cañeque, sobre un rodaje más que accidentado. La comedia romántica húngara, ‘Poligamy’, de Denés Orosz. El drama canadiense, ‘El vendedor’, de Sebastien Pilote. Y la sofocante y claustrofóbica, ‘Carne de perro’, del chileno Fernando Guzzoni, sobre un hombre que intenta sobrevivir a su más que oscuro pasado.

‘En cartelera’: Total…¿para qué?

Este primer viernes de septiembre nos depara, en cuanto a estrenos, sobre todo dramas. También en la cartelera… Tres de nacionalidad estadounidense y otra franco-afgana. Y, por supuesto, las ausencias de rigor. Estas últimas, que no falten. Total, pensarán los responsables de estos desaguisados de programación, teniendo lobeznos inmortales, llaneros solitarios, exorcismos en Georgia, ciudades de hueso, villanos favoritos, guerras mundiales z, juergas hasta el fin, pitufos y un largo etcétera…¿para qué querrán ver una tragedia intimista rusa, de Kirill Sbrennikov y una comedia romántica coral, de Dani de la Orden, ambientada y realizada en Barcelona?. Y así nos va, y así seguimos semana tras semana.

Entre las que proyectan las salas, tenemos ‘Atrapada en la oscuridad’, del norteamericano Joseph Ruben, sobre una joven ciega acechada por villanos, a los que hará frente con su valor, ingenio y teniendo a la oscuridad como aliada. La crítica la ha vapuleado directamente. Otra que tampoco ha gustado nada es la de la misma nacionalidad, de Adam Wingard, ‘Tú eres el siguiente’. Esta vez es una familia la acosada por los malos de la función. Y la tercera estadounidense ya pinta mejor, y sus reseñas han sido, en general, muy favorables. Se trata de ‘Cruce de caminos’, de Derek Cianfrance, firmante también de la estimable ‘Blue Valentine’. Sobre un hombre en busca de sus vínculos perdidos y al que su pasado persigue.

Terminamos con la franco-afgana, ‘La piedra de la paciencia’, de Atiq Rahimi, quien filma su propia novela del mismo título. Como Sevilla Cinéfila la vió ayer, muy pronto tendrán la crítica en estas mismas páginas.